Doce
Planes
Ya era de noche y en el apartamento de las universitarias se encontraban las Brittana y Kate, tratando tranquilizar a Quinn.
-No me lo puedo creer, pero será estúpida- gritaba Quinn
-Quinn, ¿Quieres tranquilizarte, llevas todo el maldito día de mal humor?- trataba de tranquilizarla Santana
-Pero como quieres que no lo esté K. Rachel me ha negado delante de su madre, encima sabía que Shelby me había pedido sinceridad… como me joda con Beth, no la perdono en la vida-
-Te quieres tranquilizar. No puedes enfadarte con ella, te aviso que no quería contárselo aun a su madre, simplemente le entro pánico, además la culpa la tienes tu que no parabas de echarle miraditas- se acercaba a ella Kate
-Di que si encima defiéndela que se note que eres mi mejor amiga- le retaba a Kate
-Pero ahora no te enfades conmigo, boba. A ver dime ¿si te lo pregunta tu madre, no la negarías?- sonreía Kate
-Pues sabes perfectamente que no con mi madre tengo mucha confianza, incluso ella me apoyaría, además se alegraría de que nadie me dejara embarazada antes de tiempo- le miraba con una mueca la rubia, provocando la risa en sus dos amigas.
-Bueno pues lo más seguro que ella le pasara con sus padres. ¿Y con Russel la negarías?- le miraba con la ceja elevada sentada desde el sillón del piso de las universitarias.
-Oh venga, vas a compararme a Russel con Shelby, yo para mi padre debo ser perfecta…- Quinn alzaba las manos enfadada.
-Pues a lo mejor eso es lo que le pasa a Rachel, necesita demostrarle a su madre que es perfecta, puede que tenga miedo de que su madre se arrepienta de conocerla- volvió a decir la latina, haciendo pensar a la rubia.
-Pero que estupideces dices quien se arrepentiría de conocer a Rachel- frunciendo el ceño.
-No me hagas hablar Fabray- volvía a elevar la ceja Santana.
Quinn suspiro sentándose entre sus dos amigas.
-Mira Quinn nosotras solo queremos que no te enfades y la cagues con tu maldito orgullo, porque tanto Santana como yo sabemos que te gusta mucho, asique trata de entenderla- le acariciaba la espalda.
En ese momento le sonó el móvil a la rubia, avisándole que había recibido un mensaje.
-Seguro que es otra vez, Rachel- suspiro cansada la rubia, levantándose.
Brittany que estaba escuchando la discusión de las chicas en silencio se levantó y en ese momento lo leyó, vio que era un mensaje de Shelby, entregándoselo a la rubia.
-Genial, ahora Shelby quiere que quedemos mejor el Domingo, así pasamos el día entero con Rachel… Seguro que ha sido idea de Rachel- lanzó el móvil al sillón.
-Quinn no te preocupes, tu céntrate en Beth de acuerdo, todo saldrá bien y trata de solucionarlo antes con Rachel, porque si no vas a pasar un día horrible y tienes que disfrutar de tu hija- se levantó Kate, para abrazarla.
-Vamos- fingió una sonrisa la rubia.
-¿Cómo?- le miro sin entender la morena.
-Que vamos a tener un día horrible, porque tú te vienes conmigo, me ha dicho que me traiga a mi pareja- le sonrió guiñándole el ojo. Kate estaba a cuadros, no sabía que decir, ahora se estaba arrepintiendo de haber defendido a Rachel.
-¿Tengo una idea?- sonrió Santana con soberbia, sacando su lado más perra.
-OH DIOS! No me gusta esa cara- la miro con miedo Kate.
-Pues a mí me encanta- sonrió la rubia de la misma forma que la latina.
Mientras en el apartamento de Rachel, estaba de un lado para otro, ante la atenta mirada de los Klaine y Brody.
-Rachel, ¿porque lo hiciste?- le pregunto Kurt.
-No se me puse nerviosa, me entro miedo- se tapaba la cara con las manos.
-Ya ven tranquilízate- le abrazaba Brody –llámala y dile que te asustaste, pero que lo has pensado y haz lo que hemos planeado, el Domingo le cuentas a tu madre la verdad, delante de Quinn y seguro que te perdona-
En ese momento sonó el móvil de Rachel. Pero lo cogió Blaine y lo leyó.
-Es tu madre, dice que Quinn dice que el domingo puede y que ira con su novia- dijo Blaine.
-Genial, esto es genial- se frustraba.
-Te lo has buscado tu solita- le recrimino Kurt.
-Gracias mejor amigo…- le miro Rachel indignada.
-Sabes que te lo digo porque te quiero, y se lo que te gusta la reina del hielo, y no quiero que el miedo, no te permita ser feliz- le abrazaba el castaño.
-Es que soy tan estúpida- hizo un pequeño puchero
-Aunque sí creo que eres estúpida, te entiendo tenías miedo, ahora solo tienes que tener detalles bonitos con ella, antes de que llegue el Domingo y mañana es Jueves, asique tienes pocos días para currártelo y el Domingo le confiesas todo delante de tu madre y ya está- le sonrió tranquilizando. Y esta asintió.
Los días fueron pasando, Rachel había tratado de llamarla, le había enviado flores, pidiéndole perdón y aunque la rubia, le perdono cuando el viernes se presentó en la universidad con un enorme ramo de rosas, seguía molesta y por lo que Rachel, se centró en prepararse para el domingo.
Cuando quisieron darse cuenta el sábado, ya había llegado, Quinn estaba nerviosa por hacer el plan que había preparado Santana, mientras Rachel lo estaba por el plan que había creado Kurt.
Eran las nueve de la mañana y el piso de las universitarias estaba en absoluto silencio, cosa que indicaba que se encontraría cada una en su quinto o sexto sueño, cuando el sonido del timbre irrumpió el calmado silencio.
-Ya, Ya, madre mía… que ímpetu que tienes a las nueve de la mañana- gritaba la rubia acercándose a la puerta, ya que estaba segura que era Santana.
Pero no fue así, cuando abrió la puerta se quedó paralizada, se esperaba a cualquier persona menos a la que tenía enfrente de ella.
-¿Bueno, no me vas a abrazar?- dijo sonriente la persona, al ver silencio de la rubia.
-Sí, claro- balbuceo acercándose a abrazarla.
-Vaya, pisazo dónde vives hermanita todo un lujo- dijo mirando a su alrededor
-Frannie ¿Qué haces aquí? Creía que estabas en Europa- la miro aun sin salir de su asombro.
