Hola a todos, la historia no me pertenece es de Laurann Dohner de la serie de las Nuevas Especies y cuando la leí no pude evitar querer hacer una adaptación de Inuyasha y Fairy Tail (o si es un crossover). Espero que disfruten la lectura tanto como yo. Inuyasha pertenece a Rumiko Takahashi y Fairy Tail a Hiro Mashima.

Advertencia: Alto contenido sexual y violencia. Lean bajo su propia discreción.


Capítulo Once

Inuyasha miró la mesa.- ¿Es para mí?

Kagome sonrió.- Sí. Te juro que soy muy buena cocinera. Puedes comer con seguridad.

Su oscura mirada se fijó en ella.-Está bien. ¿Cuál es la razón?

-No hay ninguna. Sólo quería hacer algo bueno para ti. Me encanta cocinar. Nos trajeron víveres ayer. Cociné ayer noche pero llegaste muy tarde. Esta noche llegaste más temprano.

Él la estudió con atención.-¿Deseabas hacer algo bueno para mí?

-Sí.

-¿Por qué?

-Quería hacer algo especial para ti. Me has ofrecido tu casa y tú.-

Inuyasha se movió tan repentinamente que Kagome no tuvo tiempo de reaccionar cuando la agarró. La cogió entre sus brazos y la llevó por el pasillo antes de que se diera cuenta de adónde se dirigía.

-¿Inuyasha?- Se alarmó y se aferró a él.

Entró en su habitación y la dejó caer sobre la cama con cuidado. Kagome le miro boquiabierta mientras él agarraba la pechera de su camisa y la rasgaba. Los botones volaron. Ella bajó la mirada sorprendida a su pecho desnudo. Podía ver su piel musculosa bajo la luz tenue del sol que traspasaba las finas cortinas.

-¿Qué estás haciendo?-Su voz tembló.

Alargó la mano hacia su cinturón mientras con el pie se sacaba las botas.-No voy hacerte daño. Mantengo el control.

Inuyasha abrió la parte delantera de sus pantalones y tiró del cinturón. El sonido del mismo a golpear la alfombra, arrancó sus ojos de su apretado abdomen y acabaron sobre los sexy boxer negros que asomaban por la V de sus pantalones. Su mirada regresó a él, cuando se inclinó para bajarse los pantalones. Inuyasha salió de los pantalones y volvió a enderezarse delante de ella con nada más que con sus calzoncillos.

Su mirada empezó a recorrer su cuerpo y Inuyasha se abalanzó de repente. Kagome se quedó sin aliento cuando él se inclinó sobre ella, sus manos se apoderaron de ambos lados de su camisa y se la arrancó. El aire cubrió su piel. Su mirada buscó sus ojos ,pero la atención de Inuyasha estaba en su estómago y en el sujetador.

-¿Inuyasha?

Le separó más la camisa para dejarle expuestos los pechos,bajo las manos para agarra la falda. No se molestó en deslizarla por su cuerpo. En su lugar, la cogió de la cintura desgarró el material por la mitad.

Kagome no podía moverse, ni siquiera respirar, se quedó sin aliento cuando sus dedo se deslizaron bajo la cintura de su bragas. Su mano era cálida en su bajo vientre. Un tirón y lanzó la seda destruida sobre su hombro.

-Inuyasha.-Ella trató de apartarse de él. Casi estaba desnuda. Sólo tenía el sujetador. -¿Qué haces?

La agarro de las caderas y la mantuvo de espaldas sobre la cama. Se dejó caer de rodillas entre sus muslos y ella trató de alejarse.

-No voy a hacerte daño. Seré más consciente de mis dientes.

-Ya basta.-Jadeó Kagome. Su corazón latía con fuerza, pero no de miedo, sólo estaba sorprendida y confundida. Respiraba agitadamente.

Su oscura mirada se encontró con la de ella.-Ya has disfrutado de esta parte.- Le acarició el interior de los muslos, empujó para abrirlos y se lamió los labios.-Te he dado placer con mi boca.

Kagome tragó saliva con dificultad. Su mirada bajó a las manos que mantenían firmemente sus muslos separados. Kagome recordó y se estremeció. Sí, había disfrutado con lo que esa boca le había hecho. Tuvo la tentación de instarle a hacerlo de nuevo, pero trató de ser razonable.

-Suéltame. No podemos hacer eso de nuevo.

Su mirada se alzó hacia ella.-¿Por qué no? Deseo tu sabor y escuchar esos sonidos qué haces cuando mi lengua se frota contra ese pequeño capullo que se hincha por el placer.

Ella le miró a los ojos ¿por qué no? Su vientre se estremeció. No quiso pensar en por qué su cuerpo respondía ante lo que le quería hacer. Y tampoco tendría que convencerla para darle placer con su boca. Sólo su miraba la mojaba. Ella abrió la boca.

-Um …-Su mente se quedo en blanco.

-No voy a hacerte daño. Te doy mi palabra. Voy a hacerte gritar pero no de dolor.

Se mordió el labio con fuerza. Inuyasha le había dado mucho placer con su boca. No podía mentirse acerca de eso. Solo tuvo que cerrar los ojos y recordar lo que le había hecho, para que su estómago se apretara.

Empezó a sentir dolor entre sus piernas cuando sus manos jugaron en el interior de sus muslos. Sus pezones se arrugaron.

-Sé que me quieres, dulzura.-Gruño suavemente.

A ella le encantó que la llamara dulzura y ese suave gruñido.-Tu esperas que te quiera.-Le corrigió ella.

Le mostró los dientes.-Tengo un gran sentido del olfato. Sé que me quieres. Tu olor es muy dulce cuando estás excitada. Quiero lamerte y deleitarme con tu deseo. Me has estado torturando durante días.

Ella sabía que el color había desaparecido de su rostro. El estar cerca de él siempre la había afectado, pero había pensado que no se había dado cuenta.- ¿Es eso cierto?

Él gruñó.- Sí. He vivido con ese olor burlándose de mí. He estado esperando a que dejaras de esconderte y a que me dieras alguna señal de que estabas dispuesta a estar conmigo.

-Pero.-

-No voy a tener otras aventuras. Yo no soy como ese hombre estúpido al que le permitiste el honor de estar contigo.

Kagome sonrió, a pesar del momento de tensión.-Lo se.

Él se encogió de hombros.-Tú eres la única mujer a la que quiero y necesito, Kagome. Te doy mi palabra de que no voy a tocar a otra mujer. Tu eres mía. Esto no es una cosa de una sola vez.

Vio la sinceridad en su intensa mirada. Kagome vaciló y luego asintió.-Te quiero, Inuyasha. Te he querido desde el primer día que te vi. Eso nunca ha cambiado. Pero todo es tan

complicado entre nosotros.

-Sólo será complicado si permitimos que lo sea.-Un destello de determinación brilló en su mirada oscura. -Sólo siente.-Su manos le soltaron las piernas para agarrarla de las caderas.

Él gruñó otra vez, en voz baja, se arrodillo en el suelo y tiró de ella hasta que su culo quedó casi en el mismo borde. Kagome se quedó sin aliento cuando él deslizó las manos, lentamente, desde sus caderas hasta sus muslos. Él los empujó para separarlos. Bajó la cabeza y lamió. Su lengua caliente y húmeda acabó directamente en su clítoris. Ella se arqueó y se agarró a la colcha.

Él gruñó de nuevo mientras presionaba su boca con más fuerza contra su coño. Lamió la yema sensible rápidamente y el placer le hizo abrir más los muslos para darle un mejor acceso.

-Dios mío.-jadeó.- Pareces un vibrador con lengua cuando haces eso.

Él se rió entre dientes y luego gruñó más fuerte contra su clítoris, las vibraciones y la presión de su lengua, le hicieron gemir y presionar la cabeza contra la cama. Inuyasha le pasó las piernas alrededor de sus hombros y comenzó a devorar más rápidamente su coño.

Kagome pensó que iba a morir. No podía soportar el placer que le estaba dando. Era demasiado. Este hombre encendía el "interruptor" de su cuerpo con tanta fuerza que pensaba que nada podría apagarlo. Se tenso y clavó las uñas en la tela.-Inuyasha.-gritó. Su cuerpo se sacudió bajo su boca cuando el éxtasis la golpeó con fuerza.

Inuyasha retiro la boca de su coño y le acarició el interior del muslo con la mejilla. Retiró el rostro de entre sus piernas, quitó las piernas de sus hombros y le coloco los talones en la cama. Kagome se quedó así, jadeando mientras intentaba volver a pensar, pero no pudo. Era como si su mente se hubiera separado de su cuerpo.

La cama se movió y abrió los ojos ,vio como Inuyasha subió a su lado, se apoyó en las manos y las rodillas y se acercó hasta que quedaron cara a cara, vio su mirada de satisfacción.

-No voy a perder el control y esta vez me aseguraré de no extraerte sangre con mis dientes. Súbete para arriba.

Su mirada vagó por el pecho bellamente esculpido de Inuyasha mientras se colocaba en la mitad de la gran cama. Todavía llevaba los calzoncillos, pero no ocultaban lo excitado que estaba. Ella colocó su mano sobre la gruesa erección y sintió la suavidad del algodón debajo de su palma mientras deslizaba la mano a lo largo de su polla. Cerró la mano con suavidad alrededor de su eje.

Los recuerdos de la última vez que le había visto desnudo inundaron su mente. Su polla no era monstruosamente grande, pero sin duda era impresionante. Su tamaño le había dado un montón de placer. Su mirada se alzó hacia él mientras tragaba. Kagome deslizó los calzoncillos hasta los muslos. Él se puso en pie para sacárselos.

-Tú eres más grande que …- Ella selló sus labios cuando vio su ira instantánea.

-No quiero oírte hablar a alguien que te haya tocado-gruñó.

Ella asintió con la cabeza. Ella podía decir honestamente que tampoco quería oír hablar de las mujeres que hubieran estado antes con Inuyasha. Su intención era hacerle un cumplido, pero, Inuyasha no era un hombre humano, no del todo y tenía que recordarlo. Se lamió los labios secos. Él gruñó en voz baja.

-Vuélvete para mí. Sobre las manos y las rodillas. Me gustaría tomarte así.

Ella vaciló, pero se puso sobre su estómago. Él la ayudó a retirar los restos de su falda le quitó el sujetador. No quería nada entre ellos. Se encorvo sobre ella. Una de sus mano se deslizó debajo de sus caderas para levantarla. Kagome se colocó sobre sus manos y rodillas. Sabía que quería montarla. Recordaba lo que Enju le había contado acerca de los hombres nuevas especies. El cuerpo de Inuyasha se apretó contra el suyo, su temperatura corporal era caliente. Ella inhaló su aroma suave.

-¿Asustada?-Su boca le rozó la oreja. Le hizo cosquillas y se estremeció en respuesta.

Le hizo reír. Su risa le pareció muy sexy.-No lo hagas. Me estoy matando por ser amable contigo.

Volvió la cabeza para mirarle a los ojos. La boca de Inuyasha rozó un lado de la de ella, sólo un instante. Las ganas de besarle fueron más fuertes. Ella empujó contra su pecho. Inuyasha vaciló y luego se movió. Él la dejó empujarle hacia atrás hasta que se sentó. Ella se apoyó en su pecho, casi se sentó en su regazo.

-Bésame-Le pidió en voz baja.

Una de sus manos se movió sobre su estómago. La deslizó por su vientre y entre sus muslos entreabiertos. Sus dedos frotaron su clítoris y ella gimió. Ella abrió la boca y los labios de Inuyasha la cubrieron. Su otra mano ahuecó un pecho firme. Sus lenguas se encontraron suavemente y luego se entrelazaron.

Kagome gimió en su boca mientras sus dedos trazaron su sexo, cuando su dedo se detuvo cerca de la entrada de su coño, ella inclinó las caderas para instarle a penetrarla. Inuyasha gruñó en su boca como respuesta. Deslizó suavemente sus colmillos contra su lengua. Y rompió el beso. Respiró más duro cuando sus miradas se encontraron.

-Voy a perder el control.- Él levantó sus caderas contra las de ella. Su erección se frotó contra los labios de su coño. Él gruñó profundo, casi brutalmente.-quiero montarte así ¿Puedo tomarte de la manera que quiero?

Ella asintió con la cabeza.

-Eres muy hermosa.

-Tu también lo eres.-Suspiró ella, él era la perfección. Él gruñó y ella le miró. Tenía su ceño fruncido.-¿Qué?

-Yo no soy hermoso.

Ella le sonrió.-Lo eres. Eso es bueno.

-Las mujeres son hermosas.-Su ceño se profundizó-Los hombres no.

Kagome le sonrió.- Pero yo te veo hermoso.

Él suspiró suavemente.- De acuerdo.-Ella se rió en voz baja.-¿Te estás riendo durante las relaciones sexuales?

-Eso es bueno. Estoy pasando un buen rato.

-Yo no. Me duele por lo mucho que quiero estar dentro de ti.

Se mordió el labio para evitar reírse otra vez.-Enju y yo hablamos. Ella me habló sobre el montaje.- Ella se inclinó hacia adelante y se apoyó en sus manos, frente a él y volvió la cabeza para darle una mirada sexy sobre su hombro. Arqueo su espalda y empujó su culo en alto.-¿Es cierto?

Él cubrió su cuerpo en un instante y ella quedó enjaulada dentro de sus brazos. Su pecho se presionó firmemente contra su espalda.- Sí.

-Adelante.- Su mirada sostuvo la de él.-Montame, Inuyasha. Quiero que lo hagas.

-Voy a ir despacio.

-Eso espero. Eres muy grande. Dame tiempo para adaptarme a ti.

Inuyasha metió la mano entre ellos. Kagome cerró los ojos para concentrarse en la sensación maravillosa de la corona de su polla deslizándose a lo largo de sus pliegues resbaladizos.

Rozando su clítoris hinchado, ella gimió y luego la sintió presionado contra la entrada de su vagina. Estaba mojada y lista para él, empapada de deseo. Inuyasha gruñó profundo. El sonido de su pecho retumbó contra su espalda cuando empezó a presionar para entrar en su interior.

-Relajate.

Ella tragó saliva.-Lo estoy.

Su miembro era bastante grueso. Cuando la punta de su polla penetró la entrada de su coño. Otro gruñido desgarró la garganta de Inuyasha. Empujó dentro de ella una vez más y dejó que su cuerpo se adaptara a él. Kagome acalló un gemido de satisfacción. Temía que si emitía algún sonido Inuyasha podría pensar que le estaba haciendo daño. Inuyasha se paró y se retiró un poco. Él empujó de nuevo hacia delante y profundizó un poco más en su coño. Él gimió.

-Háblame-le instó de repente en tono desesperado.

Kagome abrió los ojos de golpe y giró la cabeza, vio el dolor en su rostro.-¿Qué es lo que quieres que te diga? No puedo pensar cuando me haces eso. No te detengas. Se siente bien. Puedo tomarte.

Se mordió el labio.-Dime que no te haga daño. Dime que no pierda el control y que no vaya duro y profundo. Eres tan apretada. Creo que te voy a romper si soy demasiado áspero. Quiero follarte duro y rápido.

Kagome se sorprendió.-¿Eso es lo que quieres que haga?-Él gruñó.-Siéntate.

Todo su cuerpo se tensó.-¿Por qué?

-Por favor.

Maldijo violentamente y se retiró totalmente de su cuerpo. Kagome se enderezó cuando Inuyasha se sentó sobre sus piernas. Él agarraba sus muslos con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Sus ojos eran casi negros y su mirada reflejaba su pasión frustrada.

Kagome se echó hacia atrás y cerró los dedos alrededor de su pene. Inuyasha cerró los ojos, gimió y su cuerpo se estremeció. Le asombró que sólo su toque creara una fuerte reacción en su cuerpo. Ella se acercó más a él y colocó sus caderas sobre su polla, sus piernas dobladas entre las suyas, de espaldas a él, casi sentada en su regazo. Sus miradas se encontraron cuando sus ojos se abrieron de golpe.

-¿Puedes esperar un poco más?

-Si, pero me mataras.- juró.

-No te muevas.- Kagome bajó sus caderas hasta que la cabeza de su polla volvió a presionar contra su entrada. Ella bajó y su polla se deslizó en su coño con menos resistencia, pero todavía se sentía demasiado grande, demasiado ajustado. La sensación era casi dolorosa, pero también agradable. Ella se levantó y se sentó sobre su polla despacio.

Siguió haciéndolo, cada vez que presionaba hacia abajo la polla de Inuyasha la llenaba más.

Gruñidos suaves salieron de él, una fina capa de sudor cubría su piel mientras luchaba por controlar su cuerpo. Mantuvo las manos sobre sus muslos. Kagome gimió y continuó moviéndose sobre él, cada vez más rápido. Hasta que se sentó completamente en su regazo y lo tomo entero en su interior. La sensación de tenerle enterrado dentro de su cuerpo era increíblemente buena. Cada centímetro de su dura polla acariciaba nervios sensibles dentro de su coño que ni siquiera sabía que existían.

-Kagome-dijo con voz áspera.

Kagome experimentó un momento de shock cuando Inuyasha de repente se movió. Él empujó a ambos hacia adelante hasta que ella volvió a quedar sobre las manos y las rodillas, debajo de él.

Él tomó el control y empujo en ella más rápido. Kagome gemía cada vez que sus caderas golpeaban contra su culo. Era increíble, potente y crudo, cada embestida la llevaba más cerca del orgasmo. Sus labios rozaron su hombro con un beso. Inuyasha levantó una mano de

la cama y le agarró con fuerza la cintura para sostenerla en su lugar y dejó de lado el poco control que había mantenido.

Los gemidos de Kagome se aceleraron. Inuyasha golpeó más rápido contra su culo, se meció contra ella con golpes poderosos y a ella le pareció que su polla se hizo más grande. Su cuerpo se tensó y gritó el nombre de Inuyasha. El calor la atravesó cuando llegó a su clímax y juró que podía sentir su polla cada vez más gruesa en su interior, hasta que la presión se hizo casi insoportable.

El cuerpo Inuyasha se tensó y aulló cuando se corrió en su interior.

Inuyasha se calmó por completo, aunque los dos respiraban agitadamente. La presión contra sus paredes vaginales cesó pero aun podía sentir el anclaje de su polla dentro de su coño.

-¿Te he hecho daño?-Jadeó.- No intente morderte esta vez.

-Definitivamente no me hiciste daño.-se rió.-Eso fue increíble.

Él se echó a reír también y la obligó a bajar el cuerpo hasta que quedar acostada sobre su estómago. Su polla se quedó dentro ella, su pecho quedó contra su espalda y sus piernas apoyadas a los lados de ella. Él se apoyó en sus brazos para no aplastarla con su peso.

-Um, ¿Inuyasha?

Él le dio un beso suave en la mejilla.-¿Sí?

Abrió los ojos y volvió la cabeza lo suficiente para verlo.-¿Qué ha pasado?

Arqueo las cejas.-Hemos tenido buen sexo.

Kagome asintió. -Estaba hablando de la presión al final. Se sentía como si ... -Ella no tenía palabras para describirlo.

-Oh... eso.-Su sonrisa se desvaneció.- Tus médicos lo encontraron muy interesante cuando fuimos examinados. Nuestras pollas se hinchan mientras eyaculamos. Es la manera natural de un macho de bloquearse dentro de una hembra. Los médicos nos aseguraron que no le haría daño a una mujer. No crecerá más de lo que tu interior le permita. La otra vez me retire antes de que sucediera, pero esta vez, quería correrme dentro de ti.

Trato de comprender lo que le estaba diciendo.-¿Creciste y te bloqueaste dentro mí?

-Sí. Estás tan apretada que casi me causas dolor. Podría haberme hinchado más, pero tu cuerpo no me lo permite. También es por eso que no me retiro inmediatamente después de correrme. Me encanta estar dentro de ti, pero creo que te haría daño si trato de salir de tu cuerpo. Dame un minuto o dos más y trataré de salir.

Ella parpadeó hacia él.-¿Eres ahora más grande de lo que eras al principio?

Al ver su expresión sombría, él hizo un gesto brusco.-Te sientes como un puño apretado a mi alrededor y es casi doloroso. Por eso no me muevo.

Kagome movió sus caderas y se detuvo al instante. Se sentía unida a él de la mejor manera.

Ella se movió de nuevo y Inuyasha le gruñó.-Ya basta.

Ella lo estudió.-Haz un pequeño movimiento.

-¿Te hago daño?

-No. Tengo curiosidad.

Él la miró fijamente e hizo el intento de retirarse lentamente.

-¡Alto!-Se quedó helado. Kagome le miró a los ojos.-No hagas eso otra vez. La presión ...

-¿Te duele cuando trato de sacarla?

Ella vaciló.-Se siente raro, pero no es doloroso.

Él suspiró.-¿Estás segura?

Ella dudó, pero sonrió.-Supongo que esto quiere decir que si lo hacemos otra vez, te convertirás en mi cuddler.

-¿En qué? La mirada confusa transformó su hermoso rostro.

Ella se echó a reír.-Ya sabes. Abrazos. Tendrás que abrázame y hablar conmigo después del sexo.

Sus dientes brillaron cuando él sonrió.-Definitivamente me puedo convertir en un cuddler. Y vamos a hacer esto de nuevo. Muchas, muchas veces.

-Oh chico.-Se rió Kagome.-Qué suerte la mía.

La diversión de Inuyasha murió.-Yo soy el afortunado, Kagome. Gracias por confiar en mí. Esto significa más para mí que el placer sexual que acabamos de compartir.

Ella le miró a los ojos y luchó contra el impulso de llorar. Él realmente quiso decir lo que le había dicho. Decidió cambiar de tema antes de que empezara a llorar. Ningún hombre quería que una mujer fuera emocional después del sexo. Podría arrepentirse de lo que habían hecho y ella no estaba dispuesta a correr ese riesgo.

-¿Cómo es que no me dijiste que iba a pasar eso de la hinchazón?

-No sabía cómo ibas a reaccionar.

Otra pregunta sobre el sexo apareció de repente en sus pensamientos.-No usamos condón. Yo no tengo ninguna enfermedad, pero no estoy tomando nada. La píldora.-Le aclaró.-Necesito consultar a un médico si vamos a tener relaciones sexuales.

-Yo no uso preservativos y estoy seguro de que no puedes quedarte embarazada.

Ella buscó sus ojos. Su voz tenía un tono triste, pero no la emoción no se mostró en su rostro.-¿Por qué no?

Poco a poco se retiró de su cuerpo y busco en su rostro alguna señal de malestar. No le dolió. Él rodó hacia un lado para estirarse sobre su espalda. Kagome volvió la cabeza y se quedó sobre su estómago. Sus miradas se encontraron.

-Kagome dentro de las instalaciones de pruebas me obligaron durante años a criar, pero nunca pasó. Siguieron inyectándome nuevos fármacos para hacerme fértil, pero no paso. Cuando dijeron que habían encontrado una forma de evitar todos los cambios en nuestros cuerpos, fuimos rescatados. Esos medicamentos han desaparecido. Vamos a morir y seremos los últimos que Tártaros creó.

El recordatorio de lo que le habían hecho, le rompía el corazón y no encontró palabras de consuelo que poder ofrecerle.

Inuyasha se incorporó de repente.-Vamos a la ducha. Me muero de hambre y lo que has cocinado para la cena huele muy delicioso. Me alegra que lo sacaras del horno cuando entré por la puerta. Huele muy sabroso y habría sido una pena si se hubiera quemado.-El se negó a mirar a Kagome.

Inuyasha fue al baño y dejó la puerta abierta. Kagome maldijo suavemente. Ella le recordaba a las instalaciones. Tal vez le recordaba lo que le habían hecho, debía odiarla y tal vez, se había arrepentido de lo que acababan de compartir. Eso la dejó fría por dentro. Escucho el agua correr dentro del cuarto de baño.

-¿Kagome? Estoy esperando por ti.

Ella se bajó de la cama y entró en el cuarto de baño. Inuyasha mantenía la puerta de la ducha abierta. Sus ojos se encontraron y él sonrió.-Permíteme lavarte el pelo.

Sorprendida y aliviada, ella le devolvió la sonrisa.-Nadie me ha lavado el pelo desde que era una niña pequeña.

Su sonrisa se ensanchó. Entonces entra y yo lo haré.


Kagome termino de cargar el lavaplatos. La casa estaba en silencio. Inuyasha le había informado que tenía que hacer unas llamadas telefónicas después de la cena. Le habría preguntado a quién tenía que llamar a las ocho de la noche, pero no había querido ser entrometida.

Kagome apagó la luz de la cocina y entró en la sala de estar. Inuyasha estaba de pie en la puerta de la entrada y suaves voces masculinas le saludaron. Ella dio media vuelta y se dirigió hasta el dormitorio de invitados, no quería espiar su conversación con quien había venido a verlo.

Encendió la televisión y se sentó en la cama. Puso las noticias locales. Quería saber lo que estaban diciendo acerca de la relación de la nueva especie y con un ser humano.

Inuyasha entró en el dormitorio unos minutos más tarde. Y Kagome volvió la cabeza para darle una sonrisa vacilante. No le devolvió la sonrisa y su mirada era sombría.

-Tengo que salir. Hay algunas cosas a las que mi pueblo necesita que asista.

Kagome asintió con la cabeza, tenía curiosidad, pero no le preguntó.-Está bien.

Él vaciló.-No quiero que estés aquí cuando vuelva a casa.

Kagome le miró en silencio. Había tenido relaciones sexuales con ella, se habían duchado juntos, rieron durante la cena y ¿ahora quería echarla de su casa? Ni siquiera podía hablar y sintió un gran dolor en su corazón.

Inuyasha se movió de repente, la agarró por los brazos y tiró de ella para ponerla de pie.-Tienes una cara muy expresiva. Quiero decir que no quiero que te quedes en esta habitación. Tú perteneces a mi dormitorio y es donde quiero que estés a partir de ahora. ¿Realmente crees que te pediría que dejaras nuestra casa? Quise decirte que no quiero que te separes de mí. Quiero que estés en mi habitación, que duermas en mi cama, conmigo.

Kagome pudo respirar de nuevo. Sabía que parecería patética, pero se sentía intensamente aliviada de que fuera un malentendido.

Inuyasha le gruñó.-Mueve tus cosas a mi habitación. Voy a cazarte y atarte a mi cama si te vas de mi casa. Voy a montarte hasta que estés demasiado cansada y no puedas volver a pensar en arrastrarte lejos de mí. ¿Te quedo claro?

Ella asintió con la cabeza sin decir nada. La imagen de él cazándola le éxito. Se mordió el labio y le sonrió.

Inuyasha negó con la cabeza. -Mujeres.

-La comunicación es necesaria.

El agarre de Inuyasha sobre sus brazos se alivió y su mirada se suavizó.-¿Crees que soy hermoso?

-Lo eres.

-Dije en serio lo de atarte a mi cama. No me dejes. No quiero perderte. No te lo permitiré.

-Quiero quedarme contigo.