Ahora tempranito, espero lo disfruten.
:D.
Capítulo 12
Abriendo el corazón.
Parte 2.
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—Mhmmm… lo siento, no quise ser imprudente. —Se disculpó Hiccup de inmediato.
Después de haber soltado aquella pregunta, toda la habitación se silenció y el semblante de la bestia cambió a uno nostálgico y cabizbajo.
—Si quieres que me vaya… yo comprenderé.
—No. —susurró Astrid aun cabizbaja. —Te contaré…
El herrero tragó saliva discretamente, y se puso cómodo en la silla para escuchar su historia.
—No es algo que me guste recordar. —empezó ella. —Aunque quisiera contarte también sobre el origen de este pueblo, es decir cuando los humanos pisaron estás tierras, para que así puedas comprender más…
—Claro, no hay problema… te escucharé. —aceptó Hiccup sonriéndole comprensivamente.
Astrid se azuló nuevamente ante aquel nuevo comentario y reacción de su invitado; por lo que para evitar esas extrañas reacciones enfocó su vista a la interesante sabana que la abrigaba.
—Todo empezó cuando mi tatarabuelo llegó a este lugar, alguien a quien todos conocieron como Hofferson I…
El relato se alargó como era de esperado, Astrid le contó a Hiccup lo que cada uno de sus antepasados hicieron al reino de Nomen, desde Hofferson I, el desterrador de bestias y criaturas del bosque, Hofferson II, el fundador de la cacería de dragones, Hofferson III el clasificador de dragones y sus métodos de matanza, su abuelo loco el rey Hofferson IV el autor intelectual del más grande femicidio de su pueblo; por último de Hofferson V, su no tan estimado padre.
Conforme Hiccup escuchaba le era imposible creer que esa chica viniera de una familia de despiadados asesinos, que habían hecho atrocidades difíciles de perdonar, y ella, había tenido la mala fortuna de haber nacido en esa familia de locos, porque de lo poco que la conocía sabía a ciencia cierta que no era para nada parecido a ellos.
Coraje, fue el sentimiento que tuvo cuando Astrid llegó a la parte donde aquel que se hacía llamar su padre la golpeó al grado de casi de matarla y la envenenó con su maldad para que fuera tal como lo había sido él y sus generaciones pasadas; y por otra parte también comprendió porque Toothless no podía verla, ahora ya sabía que había pasado entre esos dos para que se odiaran tanto; para después pasar a esa parte en donde un ser divino la maldijo por aquella acción y la condenó a tener esa apariencia y cuidar de unos dragones que tampoco eran culpables de nada; llegar a esa parte de la historia hizo que Astrid se quebrara ante él.
—¡Yo no quise hacerlo! —chilló ante él totalmente arrepentida. —Pero estaba tan ¡molesta! —gruñó apretando las sabanas. —¡Sigo molesta! Odiaba a todos… yo… yo…sólo quería desquitarme con alguien.
—Tranquila. —Consoló Hiccup levantándose de su asiento para acudir con ella.—¡No fue tu culpa del todo! —exclamó poniendo una de sus manos contra la suya. —Hiciste mal, lo sé, pero también eras una pequeña niña, estabas confundida, hiciste lo que creíste era correcto para ti, no tenías que ser juzgada tan duramente… y…y… estoy seguro de que si no te hubieras sentido presionada por ese hombre al llamabas padre ¡nada! de esto hubiera pasado.
Astrid cesó el llanto al escucharlo, bajó de nuevo su mirada a las sabanas que apretaba y vio la mano del herrero sobre la suya, y sintió otra vez ese toque delicado que él tenía.
—No es necesario que me justifiques. —dijo más tranquila y retiró su mano de la ella, empezaba a sentir una horrible incomodidad en su estómago. —Estaba 100% consiente de lo que hacía…
—Me niego a creerlo. —replicó el herrero volviendo a su asiento.
— ¿Por qué?
—Porque sé qué debajo de esa coraza que te hiciste, de esa piel azulada, hay una hermosa y gentil chica…—explicó con una leve sonrisa.
"¿Hermosa?".
— ¿Q-qué cosas dices? —volvió su vista a la sabana sintiendo esa horrible incomodidad en el estómago.
—Esto no eres tú Astrid…—señaló Hiccup por completo, ignorando que sus comentarios hacían estragos en el estómago de ella. —Y sé que encontraremos la manera de romper el hechizo para que tú y tu pueblo vuelvan a ser los que eran.
La bestia ya no respondió, esa promesa se la habían hecho Stormfly y Poppy y ninguna de ellas había podido hacer algo al respecto, dudó que Hiccup y sus buenas intenciones pudieran hacer algo por ella, pero para guardar las apariencias sólo estuvo de acuerdo con él; ya que lo único que no le contó fue que no le quedaba mucho y que también terminaría siendo una peor bestia a la que ya era, tal como el lago resplandeciente se lo había mostrado.
—Por cierto… otra cosa que… quería preguntarte…—dijo el nervioso Hiccup rascando su cabello.
—Dime.
—Bueno yo… bueno quisiera saber…
—¡Habla rápido! —exigió desesperada con tanto titubeo y también porque le resultaba tiernamente e irritablemente molesto que se tardara tanto en hablar.
—Quería saber… ese día en el lago…
Astrid se cohibió pues el muchacho parecía pensar en lo mismo que ella.
—La chica que aparecía en el reflejo…
—La alcanzaste a ver… ¿verdad? —interrumpió Astrid seriamente; Hiccup asintió tímidamente. —No era yo. —aclaró de inmediato.
—¿Qué?
—La mujer que viste… ¿no tenía el cabello más castaño?
Hiccup puso su mano en la barbilla tratando de recordar; cuando lo logró hacer, efectivamente concordó con la bestia con respecto a ese color de cabello.
—Sí… ahora que lo pienso
—No era yo. Era sólo un reflejo de mi madre. —explicó Astrid. —Siempre que le pido al lago que me ayude a mostrarme como sería, la muestra a ella.
—Oh… ya veo…debes extrañarla mucho. —trató de comprender Hiccup.
—Te equivocas. —aclaró de inmediato. —No puedo extrañar a quien nunca me amó. —explicó con frialdad.
—¿Por qué lo dices?
—Sólo lo sé, ¡no más preguntas! —trató Astrid de silenciarlo, empezaba a irritarse.
—Lo siento, no fue mi intensión…—se disculpó Hiccup avergonzado mientras rascaba su cabello.
Astrid se cruzó de brazos, se sentía molesta, más no quería enfadarse, no con él, respiró y contó hasta 10 y regresó su vista a él.
—Para ser sincera… no me importa ella, ni mi padre…—dijo con una leve sonrisa. —Es más, si nada de esto hubiera pasado, si hubiera podido matar a Toothless para conseguir el "perdón" y el supuesto "honor" de Hofferson V, créeme que lo hubiera hecho pagar, lo hubiera matado para quitarle este reino.
Hiccup quedó boquiabierto con aquella confesión pues Astrid sonaba tan seria que sí creía en cada una de sus palabras; sin embargo; para la suerte de todos, ese "hubiera" no existía, ella merecía una mejor vida a la que llevaba o la que hubiese tenido de haberse salido con la suya.
— ¿Qué pasa? ¿Ya cambiaste de opinión? —preguntó Astrid al verlo ensimismado. — ¿Aun sigues pensando que soy una buena persona?
—Claro que lo creo. —respondió rápidamente.
Astrid alzó una ceja en señal de total confusión, el herrero era demasiado raro y estaba provocando demasiadas reacciones en ella que aún no terminaba de comprender. ¿Qué era todo eso que estaba sintiendo?
—Hola… ¿te sientes bien? —preguntó ahora él al verla ensimismada.
De inmediato la bestia sacudió su cabeza para despertar de esa extraña ensoñación y asintió.
—Tal vez estás cansada, te dejaré para que duermas un poco más. —Hiccup se puso de pie dispuesto a dejarla; sin embargo…
—¡Espera, no te vayas! —detuvo ella exclamando casi en un ruego. — ¿Me ayudarías con algo? —pidió tímidamente.
Hiccup se extrañó de aquella petición, que había sonado tan gentil que le fue imposible negarse.
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De un momento a otro bestia y herrero se encontraban subiendo el montón de escalones para llegar al punto más alto de la torre de vigilancia; Hiccup le ayudaba de sostén a Astrid, ya que está aún no podía caminar del todo por su cuenta debido a la herida de su pierna.
A pesar de que a Hiccup no le pareció buena idea que hiciera tal esfuerzo, debido a la insistencia de ella le ayudó a ir a su torre. Una vez que llegaron, quedó boquiabierto al ver el interior, el cual era un verdadero desastre, había demasiada basura y estaba todo desordenado, era como si aquel lugar hubiera siempre estado en total abandono, ya que incluso desde el marco de la única ventana del lugar sobresalían ramas donde crecían rosas silvestres.
—Perdón el desorden. —susurró la bestia al ver que tan horrorizado estaba su invitado con su lugar de vigilancia.
—Ah… no, eh… bueno si está un poquito desordenado. —opinó Hiccup con nerviosismo.
—Supongo que es porque no tengo a nada más que aferrarme más que a mi propia basura o porque me siento basura. —Astrid se zafó de su agarre, y cojeando, caminó en dirección a la ventana.
—No digas eso. —siguió viendo él el desorden alrededor y algo en especial captó su atención.
Era un retrato rasgado justo por donde debía estar el rostro de la persona.
—Esa solía ser yo… cuando era niña.—interrumpió Astrid su fisgoneo.
Hiccup se sobresaltó del susto, el corazón casi se le salía al pensar que de nuevo había errado al ver algo prohibido; sin embargo Astrid no le dio importancia y volvió a atender el asunto que tenía pendiente en la torre.
Pese a la curiosidad del herrero para tratar de armar el rompecabezas de cómo sería el rostro de la bestia como una persona normal; optó por dejar de mirar la destruida pintura para alcanzar a su anfitriona al borde de la ventana, donde se mostraba un mundo más allá de las paredes del castillo. Cuando llegó con ella, se maravilló al instante, pues desde aquella altura se podía apreciar todo un paraíso que le recordó a dos lugares.
—Esto es hermoso—susurró en un suspiro. —Me recuerda tanto a Berk.
—¿Berk?... ¿qué es eso? —preguntó Astrid sin comprender.
—Oh… así se llama el lugar donde vivo… vivía…—respondió Hiccup sin quitar sus ojos del paisaje.
—Oh, ya veo… ¿lo extrañas? —preguntó como no queriendo.
—Sí, extraño mucho a mi familia.
—¿Tu… familia? —preguntó ella extrañada.
—Sí, a mi madre… y a Gobber, que es como mi padre, mi verdadero padre murió durante un ataque a nuestra isla hace unos años…
—Oh… lo siento. —dijo Astrid sin saber qué más decir. —Y… ¿sólo a ellos?... ¿no tienes… amigos…a-mi-gas? —titubeó, pues recordó cierto comentario que le había hecho el furia nocturna.
—¡Claro que sí! —exclamó Hiccup aún pendiente del paisaje. —Heather y Camicazi, ellas son mis mejores amigas, te agradarían, igual que a Liris…
—¿Liris? —repitió Astrid sintiendo otra vez ese dolor estomacal que ahora resultaba ser más molesto a los anteriores.
—Sí, una chica muy hermosa, tranquila, sabia… todo un misterio. —contaba animadamente Hiccup, ignorante de las emociones de su acompañante.
—Mmmh… ya veo…
—También…
Astrid gruñó para sus adentros pues no sabía si su dolor estomacal le daría la suficiente fuerza como para seguir escuchando sobre las virtudes de la tal Liris o las otras dos tipas que había mencionado.
—Este lugar también me recuerda a un lugar que escuché en unos relatos de Berk…—continuó Hiccup.
Para suerte de Astrid el tema había sido cambiado; por lo que le permitió a su estómago y temperatura corporal relajarse.
— ¿Qué relato?
—Uno que habla de una tierra de fantasía llamada Vanaheim, tierra de dragones y demás criaturas y que los humanos siempre tratan de encontrar para conquistar…—explicó rodando los ojos pues perturbar un santuario como el de aquel relato no se le hacía correcto. —Este lugar es como si alguien hubiera podido ver esta isla y se hubiera inspirado para hacer esos relatos.
—Ya veo…—susurró Astrid fijando su vista al vacío donde los dragones y trolles seguían con sus actividades diarias. —Ellos tuvieron la desdicha de que mi tatarabuelo los hubiera encontrado. —suspiró con tristeza.
—Pero ahora tú estás con ellos. —trató de confortar Hiccup.
—Hubiera sido preferible que se encontraran con personas como tú, tu habilidad para entenderlos y hacerlos cambiar de opinión… es sorprendente.
Hiccup no se esperaba que recibiera esa clase de halago y enrojeció como un tomatillo; sin embargo carraspeó rápidamente para culpar a la tos de su sonrojo.
—Sin embargo; necesitamos más… Hiccup… quiero pedirte tu ayuda para algo.
—Claro, ¿en qué puedo ayudar? —se apuntó de inmediato este al detectar la preocupación de la bestia.
—Ese lobo loco sigue por ahí…—explicó Astrid viendo de nuevo al paisaje. —Ellos no saben pelear, no saben defenderse, han dependido mucho de mí, necesitan entrenar; prepararse para lo que sea que pueda pasar, no siempre estaré ahí para ayudarlos.
—Entiendo, no te preocupes… ayudaré en lo que sea necesario.
Astrid trató de sonreír al sentirse apoyada, aunque evitó hacerlo ya que sus colmillos solían a asustar a todos; además de que empezó a sentirse muy cansada y la herida en la pierna empezaba a palpitarle dolorosamente; de repente empezó a decaer en contra de su voluntad; pero gracias a Hiccup, que notó rápidamente que caía, la ayudó a sostenerse.
—Muy bien, fue mucho por hoy… debes descansar.
Astrid ya no puso peros; asintió obediente y dejó que Hiccup la llevara en su espalda en donde se quedó dormida antes de llegar a la habitación. El herrero dejó descansando a su nueva amiga a quien atendió y abrigó debidamente antes de marcharse de la habitación; para buscar y tratar enmendar la otra parte del problema.
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Toothless seguía cabizbajo; después de haber echado a todos los trolles y Stormfly del castillo se había ido a caminar solo por ahí, hasta que se detuvo en la orilla de los comienzos del rio resplandeciente; donde se puso a recordar y reflexionar todo lo que había sido su vida: su padre, el cómo había muerto, su captura, la pelea con BestiAstrid, el cómo esta empezó a cuidarlos y todo lo que le había hecho para fastidiarla, hasta llegar al tiempo actual en donde ella casi muere por cuidarlos a todos.
—Hey… por fin te encontré. —escuchó de repente.
Sus orejas se batieron con aquel llamado y se giró para ver que se trataba de su amigo.
—Hey… si, aquí estoy. —saludó tratando de sonar animado.
—¿Te puedo acompañar? —preguntó Hiccup señalando su lado izquierdo.
—Es una isla libre ¿no?
El herrero supuso que eso era un sí, y se sentó a un lado del cabizbajo dragón que fijó su mirar en el fluir del rio resplandeciente.
—¿C-cómo está? —preguntó como no queriendo.
—Bien, mejor… creo que pronto sanará…
—Ya veo. —suspiró sintiendo alivio.
—Me contó lo que pasó. —soltó Hiccup. —Y lo que te hizo…
—¿Ee-h? —titubeó el dragón abriendo los ojos como platos.
—Ahora si no te molesta mi estimado amigo, me gustaría escucharte a ti.
El corazón del dragón se oprimió con aquella petición, tardó en responder, pero después de unos minutos asintió temblorosamente pues tal vez también lo necesitaba; necesitaba desahogar lo que por años había reprimido en su corazón.
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No muy lejos de ellos, se encontraba Branch haciendo su recoleta diaria de ramitas por los alrededores cuando se percató de la presencia de aquellos dos; curioso, se mantuvo oculto entre las hierbas; pues escuchar el pesar del dragón lo hizo recordar sus propias malas experiencias con los humanos.
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Toothless no escatimó en detalles; le contó con mucho dolor lo mucho que había amado y admirado a su padre, el como un hombre sin alma se lo había arrebatado junto con su malcriado hijo, como a él lo encerraron para ser su entretenimiento en el combate con Astrid, a quien odió desde ese momento, y que después de que los acogió siguió odiando al grado de que ponía su propia vida en riesgo para que las estatuas que ella custodiaba se hicieran pedazos y le provocaran dolor.
—¡Yo sé que tampoco soy así! —chilló desconsoladamente. —¡Pero la odiaba… la odiaba por ser igual a aquellos que mataron a mi padre! ¡Pero luego ya no! Porque ahora me doy cuenta que aunque le hice la vida imposible, ella siguió cuidando de mí, de todos mis amigos!
Hiccup se abrazó al cuello del dragón pues el dolor de este lo comparó con el suyo propio cuando unos bárbaros asesinaron a su padre, quien por proteger a su familia dio su propia vida. Entendía a la perfección a Toothless; y a pesar de que se hubiera comportado como un malcriado toda su vida, sabía que había coherencia en él y que era capaz de empatizar con la bestia.
—¡Extrañó mucho a mi papá! —terminó desahogándose Toothless.
—Lo sé amigo, te comprendo a la perfección. —respondió Hiccup separándose de él y mostrándole que al igual que él había llorado también. —Ya que el mío también murió por protegerme, entiendo cómo te sientes.
Al escucharlo, Toothless se calmó y asintió empatizándose con él.
—Tuvimos suerte de tener muy buenos padres, ¿no? —preguntó el herrero viendo al cielo.
El furia nocturna imitó su gesto y asintió.
—Es lo que debemos valorar, a nuestros padres, a quien siempre debemos llevar en nuestros corazones y sentirnos afortunados por haber sido criados y amados por ellos; ya que muchos no corren la misma suerte…
—¿A qué te refieres?
—A Astrid…—susurró Hiccup bajando su mirada. —Su padre casi la mató a golpes por no haber sido capaz de matar a un dragón.
—¡¿Stormfly?! —exclamó Toothless sorprendido, esa parte de la historia la desconocía.
Hiccup asintió.
—Ese suceso le envenenó el alma, por eso tú la conociste de una forma diferente a la de Stormfly.
El dragón quedó boquiabierto; ahora empezaba a comprender muchas cosas.
—Por eso Toothless, si no es mucho pedirte… ¿podrías hacer las paces con ella?
—¡¿Eh?!
—No te digo que la perdones de inmediato, bueno me gustaría que lo hicieras, pero cuando te sientas listo; sin embargo; ahora más que nunca necesitamos estar juntos ¡todos nosotros! Para poder enfrentar todos los peligros del exterior, en especial de ese lobo loco.
—Ah… bueno yo…—Balbuceó el dragón sin saber qué decir; sin embargo aquella respuesta quedaría pendiente pues de repente en entre los arbustos se escuchó un:
¡ ¡ ¡¿BRANCH… QUÉ HACES AQUÍ?! ! !
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Detrás de los arbustos Branch estuvo atenta a toda la plática, no sabía cuánto dolor se había reservado el dragón, y cuando este explotó en lágrimas él lo hizo también; y sobre todo estuvo de acuerdo con todo lo que el herrero dijo sobre los padres, que él de cierta manera también familiarizó con un ser querido al que había perdido.
También quedó sorprendido al escuchar parte de la historia de la bestia y su mala fortuna con la familia, y cuando el herrero propuso aquel acuerdo de paz; más expectante estuvo de lo que fuera a responder el furia nocturna.
¿Podría este perdonar a la bestia? ¿El podría o más bien a su raza? Ya que ahora considerándolo esa niña nunca les había hecho nada; sin embargo, probablemente esas preguntas no le iban a ser resueltas debido a que otra se interpuso entre estas:
—¡¿Branch… qué haces ahí?!
—Shuuuuu…—silenció de inmediato a quien había osado interrumpir su espionaje.
Tapó rápidamente la boca de Poppy, quien estaba dando su paseo cuando lo encontró curioseando.
—¡Hey!… ¿qué hacen ustedes aquí? —Tembló al momento de verse descubierto por Toothless y el herrero.
Poppy se quitó de encima su mano y respondió al furia nocturna.
—No sé, yo iba caminando por ahí tranquilamente y lo encontré aquí… sólo quería saludar.
—¡Ok, ok! Lo admito… los estaba espiando. —admitió Branch rendido. —Escuché todo de lo que hablaron.
—¿Ah, sí? —preguntó Hiccup nervioso.
—Y quiero que sepan… que ahora te comprendo más Toothless. —sonrió levemente al dragón. —Y a la bestiAstrid por supuesto.
—Branch... —reprendió Poppy.
—¡Está bien! A ella ¡Astrid! —corrigió rodando los ojos. —Y también quiero decirles que… los comprendo,… a los tres. —terminó abochornado.
—Gracias amiguito. —dijo Hiccup. —¿Quisieras contarnos también tu historia?, ayuda aliviar las penas del alma.
—Eh… tal vez después, aun no me siento listo.
—¿Alguien quiere explicarme de qué están hablando? —preguntó Poppy sin comprender.
—A nada Poppy, ¿no deberías volver con los demás? Ya mero es la hora de los cuentos. —trató Branch de alejar.
—¡Es cierto, y debo organizar una junta urgente! ¡NOS VEMOS! —gritó la rosada antes de salir corriendo como correcaminos.
—Esa Poppy no cambia. —suspiró Branch. —Yo también me iré… aún no he terminado la recolecta. —señaló sus ramitas.
Hiccup se despidió amablemente de él; sin embargo Toothless se quedó en silencio viendo como aquel pequeñín se alejaba solitariamente a su fuerte. Pronto un sentimiento de querer ayudarlo como Hiccup lo había hecho llegó a él; y pronto ideó algo alocado, incluso para él mismo; pues este implicaba algo que jamás se hubiera atrevido a hacer por Astrid Hofferson.
—Bueno amigo, yo también me retiraré, me gustaría ver a Astrid antes de ir a dormir. —se despidió Hiccup. —Piensa en lo que te dije…
—Lo haré. —respondió este. —A más tardar mañana a medio día te daré la respuesta.
El herrero estuvo de acuerdo con eso; se volvió a despedir y se alejó en dirección a su destino; Toothless esperó a perderlo de vista para correr en dirección a donde el amargado troll se había ido; para su suerte este no se había alejado y seguía recolectando ramas que no sabía ni para qué eran.
—¡BRAAAAAANCH! —sorprendió con un gran grito.
Del susto, el troll tiró todo lo recolectado y se hizo un ovillo en el suelo pensando dramáticamente que era su fin; pero cuando vio que era Toothless…
—Ah… eres tú… ¡ya dije que lo siento!
—Olvida eso, quisiera pedirte un favor...
El troll se extrañó pues no tenía ni la más remota idea de lo que el dragón pudiera querer de él.
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Mientras tanto, en los jardines del castillo; donde la comunidad troll se asentaba, muchos de estos estaban atentos al cuento del día de la princesa; de otras especies, quienes también estaban presentes, estaba la ensoñada Stormfly; el curioso de Kaiser, la emocionada Lavander, el apático de Bo, y el silencioso fantasmita.
Cuando la princesa terminó el relato, los trolles y demás espectadores aplaudieron ante aquel nuevo relato donde el bien y el amor triunfo sobre el odio y la maldad. Poco a poco los trolles se fueron retirando a sus respectivas casas, hasta que solo quedaron Poppy, su sequito, Stormfly, los forasteros y el fantasma.
—Creo que es hora de dormir. —bostezó Kaiser cansado.
—Lo mismo pienso. —bostezo de igual manera Bo.
—Yo tam…
— ¡Hey, espera! —detuvo Poppy el bostezo de la hada.
— ¿Me hablas a mí? —se apuntó esta inocentemente.
—Sí, a ti. —respondió la emocionada Poppy. —Quisiéramos invitarte a la junta que mis amigos y yo tendremos.
— ¡¿Y cómo para qué?! —intervino Bo poniéndose al frente del hada.
—Ay, tú también puedes venir… ¡entre más mejor!
— ¿Yo también puedo ir? —preguntó Kaiser poniéndose a la altura de todos los pequeños.
—Claro que sí. —animó Poppy. — ¡Síganme!
— ¿A dónde? ¿a un lugar interesante? —preguntó el hada empezando a emocionarse.
—Ah, no… vamos sólo a la esquinita de allá. —señaló Poppy un rincón donde había un tronco como asiento.
Una vez que llegaron a su área de reunión; Poppy abrió formalmente la sesión.
—Amigos míos saludemos a los nuevos miembros de nuestra comunidad; Lavander, Bo y Kaiser.
—¡HOLA LAVANDER, HOLA BO, HOLA KAISER! —saludaron Stormfly y los demás en coro.
—Ay me siento tan popular. —se emocionó el hada.
—Ay…ya díganos ¿por qué estamos aquí? —intervino Bo con el ceño fruncido.
—Pues más que nada el motivo de esta junta es para saber si se quieren unir a la "operación conquista".
—¡Ohhhhh, ¿y qué es eso?! —preguntó la curiosa Lavander.
—Verán, nuestra amiga Astrid…—empezó Poppy.
—¿La cosa azul? —interrumpió Bo.
—Sí, esa mera… ella en realidad no es una bestia, es un ser humano…
—¡¿No?! —exclamó Lavander más intrigada que nunca.
—Y su única manera de volver a la normalidad es que alguien la ame… y para eso tenemos a…
—¡No me digas, no me digas! Quiero adivinar. —interrumpió nuevamente el hada.
—¡Qué bien! ¡Sí, juguemos! —propuso Cooper al hada. —Yo te daré una pista y tratas de animar.
—¡Está bien!...¡Estoy lista!
— ¡Cabello castaño! —fue la pista del troll.
— ¡Un Yak! —trató de adivinar el hada.
— ¡Ay, no sean tontos! —interrumpió el fastidiado Bo. —Se trata del Hipocate ¿verdad?
—Exacto… ¡punto para el gruñón! —animó Poppy aquel juego. —¿Quién sigue?
—No perderemos para la próxima. —alentó Cooper a su nueva aliada Lavander.
—No claro que no. —dijo esta chocando sus puños.
—Eh… amigos… al punto. —trató de retomar Stormfly el motivo de aquella junta.
— ¡ah, sí! Como decía. —carraspeó la seria Poppy. —Tenemos la teoría de que si nuestro herrero…ahhhh—suspiró. —…. besa a nuestra Astrid, eso romperá el hechizo.
—Que tonto plan. —seguía replicando Bo.
— ¡Maravillosa idea! —opinó Lavander.
—Eh… yo no entiendo nada, pero me apunto. —dijo Kaiser.
—Excelente que contemos con todos, en especial tú. —señaló Poppy al hada.
— ¿Yo?
—Sí, porque…—Poppy no podía contener la emoción que se acrecentaba en ella. —¡TENEMOS AL HADA MADRINA QUE CUMPLIRÁ EL DESEO DE ASTRID!
Todo el mundo se silenció ante aquella ocurrente idea, sólo fue perceptible el canto pausado de pequeño grillito a lo lejos.
—Eh… pues verás… soy una hada, pero dudo que sea del tipo que dices, y tampoco puedo cumplir deseos, pero para lo que sea que estén planeando ¡CUENTEN CONMIGO! Después de todo esa chica me ayudó a mí y a mis amigos con esos lobos.
Kaiser asintió en total acuerdo y Bo admitió que eso era cierto y le debían a la bestia su vida.
—¡EXCELENTE! Entonces ya tenemos a todo el ¡EQUIPO CONQUISTA!... —exclamó Poppy dramatizando de repente unas presentaciones en vivo. —Tenemos a Stormfly, la dragona más linda de este lugar, ¡tenemos a Lavander, la hada que no es madrina pero que mientras ponga la parte del hada todos juntos pondremos lo de madrina, ¡tenemos a Kaiser… el primer lobo vegetariano, tenemos a Bo...
El gnomo esperó a que le dijera algo heroico de él; pero Poppy no mencionó más y pasó a presentar al resto de su equipo, hasta Cooper se había llevado el título del mejor cantante.
—Y TODOS SOMOS ¡EL EQUIPO CONQUISTA!
Pequeños fuegos artificiales encendidos por Cooper y brillantes aportados por Brillantina salieron disparados al aire como todo buen espectáculo.
—¡¿oigan, y que hay de él? —interrumpió Lavander para señalar a un miembro que apenas era perceptible para los demás.
El fantasma como siempre silencioso se mantuvo flotante frente a ellos, no parecía comprender lo que pasaba y a la vez parecía comprenderlo todo, era extraño. El hada voló a su altura para encararlo pues estaba curiosa de ver como era de cerca.
—Y tú amiguito, ¿cómo te llamas?
El fantasma sólo respondió con un movimiento de ojos de izquierda a derecha.
—Oh… ¿no tienes nombre?
La respuesta fue la misma.
—Mmmm… pues entonces creo que te llamaré… Mmmmm ¿qué te parece…¡Sir… Allard de Olmona! —propuso animadamente. — ¿Te gusta?
Ante el nombramiento del hada, el fantasma de repente cambió de color a un rojo vivo, y su respuesta fue un movimiento de ojos de arriba hacia abajo.
—Oh… creo que con él completamos al equipo. —suspiró Poppy al ver la buena acción de esa hada, que le recordó que ella había hecho lo mismo años atrás con su amigo Cooper. Carraspeó para llamar la atención de todos y presentar al que parecía ser el último miembro del equipo.
"Presento a Sir Allard de Olmona, el fantasma que guiara con su luz nuestro camino"
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Al día siguiente; después de despertarse y alistarse; Hiccup salió corriendo en dirección a la habitación de Astrid pues le tocaba hacerle la primera curación del día; sin embargo al llegar a la puerta de aquella recamara encontró que alguien se encontraba custodiándola.
—Toothless…—suspiró sorprendido.
—Vengo a verla…
Hiccup se reservó el preguntar si había considerado su propuesta pues pronto lo sabría. Tocó la puerta un par de veces y después entró con cuidado encontrándose con que Astrid ya estaba despierta y aparentemente revisando el daño en su pierna.
—Buenos días…
Astrid ni siquiera había notado que habían tocado la puerta y menos que alguien hubiera entrado, así que cuando Hiccup la saludó se sobresaltó, muy graciosamente, desde la perspectiva de Toothless.
—¡Buenos días! —exclamó nerviosa, aunque pronto aquellos nervios se disiparon al ver que el herrero no estaba del todo solo.
—Alguien viene a verte. —trató de animar Hiccup el ambiente.
Pero tanto dragón como bestia guardaron silencio, a Toothless incluso le costaba mantener la cabeza en alto; pero si quería realmente hacer las paces tenía que dar ese gran paso.
— ¿C-cómo estás? —preguntó tímidamente.
—B-bien. —titubeó Astrid al responder.
Hiccup sólo estaba expectante de lo que fuera a pasar, esperaba que esos dos ya se perdonaran y trabajaran juntos.
—eh…nos debemos permitir que esto vuelva a pasar. —empezó Toothless a hablar. —Creo… creo que es mejor dejar las diferencia de lado, si… si es que queremos proteger a los demás de esos lobos locos.
—E-estoy de acuerdo. —volvió a responder Astrid entre titubeos. — ¿Tregua? —ofreció azulándose por completo.
Toothless respiró hondo antes de responder, luego, asintió.
—Tregua…
Hiccup esperaba un poco más por parte de ambos; aunque el gran paso que habían dado parecía ser suficiente por el momento; más no perdía la esperanza de que pronto esos dos terminaran de limar asperezas para que por fin pudieran vivir con tranquilidad.
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Mientras tanto, en otra parte del castillo.
El equipo Conquista, después de una insufrible búsqueda de toda la mañana, encontraron una base operaciones, en donde formularían las más maquiavélicas ideas para unir a la denominada pareja "Hiccstrid."
El lugar se trataba de un viejo cuarto de armas a un lado del salón donde reposaban las estatuas humanas, y que según Poppy, nadie encontraría, o eso pensaron pues en medio de la reunión de repente las puertas se abrieron de golpe mostrando a dos seres que no esperaban encontrarse ahí, ni aunque estuvieran muertos.
—¿Toothless…?—susurró la sorprendida Stormfly al ver a su amigo aparentemente recuperado.
—¿Branch? — reconoció la desconcertada Poppy al ver a su pequeño amigo gruñón a un lado del dragón, y que por su semblante no se veía muy convencido de querer estar ahí.
—¿Qué hacen aquí?...
—Cambié de opinión Stormfly…—respondió Toothless entrando poco a poco en el recinto. —Más bien cambiamos de opinión. —señaló también a Branch que asintió como no queriendo. —Y queremos pedirle…. O más bien decirles que…¡QUEREMOS UNIRNOS A SU EQUIPO!
Continuará…
Por fin lo terminé, espero les haya gustado.
Y por fin el fantasma tiene nombre gracias a MeimiCaro por el nombre, me resulto realmente curioso y adecuado a él.
Nota: la ventana de la torre de Astrid se supone que es la de la imagen de la portada del fic :D
Espero ya no tardarme tanto, aunque es imposible con tanto trabajo, por el momento este sería una especie de regalo de Navidad, aunque como spoiler debo decir que habrá en este fic un capítulo más o menos relacionado con la navidad.
Que pasen felices fiestas!
Sección de comentarios y dudas:
Zel Ol: Astrid está cayendo por Hiccup aunque a como creció no sabrá muy sobre sus propias reacciones pero para eso estará el equipo conquista XD. Saludos.
Vivi: poco a poco irán cambiando, al menos ya dieron un gran paso para empezar a trabajar juntos. Espero te haya gustado. Saludos.
ZDark: Muchas gracias, espero sigas disfrutando del fic :D. Saludos.
Kuronojinsei:jajaja pobre Astrid, no te preocupes pronto le explicarán que son esas emociones XD, quedará sorprendida. Saludos.
Ritoru Deito: ajajja eso de la comida es como el meme de los tacos, si te invitan enamoran XD. Saludos.
Reina Dragón: No se enojó, triunfó el bien XD. Saludos.
Fanatica Loca: Espero te haya gustado el capítulo; y con respecto a tu pregunta yo misma hago los dibujos o las ediciones en Photoshop, y sólo uso la aplicación de Covers que ofrece Wattpad para ajustarlo al tamaño y ponerle las letras.
Guest: lo siento, este fic prácticamente lo escribo dormida (no es mentira :v) por eso que a veces de esos errores. Saludos.
Violeta: Flashback de los gemelos, no lo creo por el momento, pero como spoiler te digo que llegará el momento en que Astrid le muestre las estatuas a todos y puede que de ahí comenten algo de ellos. Saludos.
A los seguidores, favoritos y lectores anónimos, espero les haya gustado, nos seguimos leyendo.
¡Feliz navidad!
23 de diciembre de 2017
