Viaje.
La mañana siguiente llego más rápido de lo esperado. La miko había despertado de muy buen humor puesto que extrañaba salir de aquel refugio, sin embargo el Inu estaba molesto, él sabía que dejar que su pequeña mujer saliera los distanciaría y él no estaba precisamente de acuerdo con eso, había querido mantenerla solo para él pero sus responsabilidades no podían esperarlo por siempre.
El viaje comenzó luego de que todos desayunaran, Rin había querido viajar sobre Ah-Un y nadie se lo había negado. Jaken por su lado se encontraba preocupado, él era plenamente consciente de las consecuencias que podría tener el que la compañera de su amo fuera una humana y si tenía que ser sincero, la humana se había ganado su aprecio y no quería ver un final fatal ni para su amo, ni para su señora.
Luego de algunas horas de camino el ambarino decidió parar, era consciente de que tanto su protegida como su compañera necesitaban alimentarse y descansar con más frecuencia que él. Al terminar de comer siguieron el viaje un poco más, solo hasta la llegada del atardecer, se establecieron en un pequeño claro y él se dispuso a entrenar un poco más con su compañera.
La miko lo siguió a unos metros de distancia del claro y así empezó el entrenamiento.
Practicaron diferentes posiciones de ataque que ya habían probado antes y realizaron algunos movimientos mas para que la miko se acostumbrara al peso de su espada.
-Muy bien miko, ahora intenta desarmarme.
La miko se movió y atacó completamente concentrada en desarmar al ambarino, practico algunos movimientos enseñados por el Inu e intento algunos otros que había visto en peleas que había presenciado. El filo de ambas espadas era lo único que se escuchaba, el Inu no estaba intentando atacar solo se defendía de los ataques, quería saber si ella era capaz de desarmarlo, pero no quería desencadenar un ataque de su espada que ella no supiera controlar.
Unos minutos después la miko logro sacar la espada del peliplata al tiempo que caía a horcadas sobre él y apuntaba a su cuello con su propia espada - eres mio - le dijo con su respiración agitada.
El oji dorado se tomo unos segundos antes de reaccionar y colocar ambas manos en las piernas de ella, un poco mas arriba de las rodillas - eso no lo dudo - le dijo subiendo las manos un poco más - pero - dijo ya casi rosando su trasero - no debes confiarte - termino al tiempo que los giraba a ambos quedando de esa manera él sobre ella y levantado una mano para tomar su espada y alejarla de ella - ¿de acuerdo?
Todo había pasado tan rápido que la azabache apenas y lo había registrado, sobre todo por el lugar donde estaba apoyada una de las manos del Inu - de-de acuerdo.
-Sabes miko, ahora que tu lo has dicho es bastante descortés que yo no lo diga.
-¿A que te refieres?
-Has dicho que soy tuyo, y eso tiene consecuencias.
-¿Consecuencias? - pregunto ella sonrojada, ahora más consciente de que esas habían sido sus palabras.
-Si, consecuencias. El hecho de que yo sea tuyo quiere decir, que tu eres completa e irrevocablemente MÍA - un gruñido posesivo escapo de su garganta.
-Tuya... - susurro, mientras lo miraba fijamente.
-Si, mía - dijo viéndola intensamente con pequeñas motas rojas en sus ojos, haciéndole saber a la miko que Yako estaba ahí y de acuerdo - solo mía - continuo el Inu mientras apartaba el cabello de su cuello dejando visible su marca y bajando su boca hasta ella - por siempre mía - termino lamiendo muy suavemente la marca y llevando su lengua hasta el lóbulo de su oreja y de regreso.
-Se-Se-Sesshomaru - lanzo en un pequeño gemido la azabache, todo el cuerpo del Inu se tenso al oírla, debía alejarse y lo sabía, mas cuando intento hacerlo los brazos de la azabache volaron a sus hombros, dejando descansar sus manos detrás de su cuello pasando sus uñas contra él, causando un gruñido ronco y profundo - Sessh... - gimió de nuevo al sentir la respiración caliente en su marca.
-Kagome - su voz era ronca y grave - tengo... que... levantarme... - dijo con dificultad haciendo fuertes pausas para calmarse.
Por un par de segundos ninguno hizo ni dijo nada, solo se escuchaban sus fuertes respiraciones.
El Inu comenzó a levantar su cara, solo para toparse con la de ella a unos escasos centímetros, él aún mantenía el agarre en sus piernas y ella en su cuello, se miraron fijamente por unos segundos y él se acerco a ella haciendo que sus labios se rozaran, enviando escalofríos por los cuerpos de ambos - Sesshomaru - susurro ella sobre su boca, el movimiento de sus labios hizo que el ambarino volviera a tensarse, él deseaba tanto de ella pero no estaba dispuesto a obligarla, decidió hacer algo que hacia siglos, desde que la conoció específicamente, no hacia y aparto, con dificultad, la boca de la de ella y la dirijo a una de sus mejillas lamiéndola suavemente, ella sonrió y el lo hizo otra vez y otra mas y otra, hasta que ella empezó a reír - Sesshomaru, para - dijo entre risas - es hora de volver ¿no crees? - le pregunto con una sonrisa enorme y el le devolvió una pequeña.
-Si, pero primero - dijo para luego morder juguetonamente su mejilla, la azabache rió mas fuerte - ahora si, vamos - dijo levantándose y llevándose a la miko con él.
Llegaron al claro junto con los demás tomados de la mano, el aura del Inu no podía estar mas relajada y tranquila, y la miko por su parte tenía una sonrisa gigante en su cara. Nadie menciono nada al respecto.
Luego de cenar, el oji dorado se acomodo en el tronco de un árbol y cerro sus ojos relajándose y recordando la sonrisa de su miko, no paso demasiado tiempo antes de sentir la presencia de ella allí junto a él por lo que abrió sus ojos y la observo.
-¿Hay espacio para mi? - le pregunto, aún sonriendo.
-Siempre - fue su respuesta viéndola tan tiernamente que el corazón de la miko se acelero.
Ella se recostó en el medio de sus piernas y él la envolvió fuerte entre sus brazos y utilizo su estola para cubrirlos a ambos, la azabache suspiro - ¿Sesshomaru? - le llamo luego de unos minutos.
-Hmp.
-¿Cuando lleguemos a tu castillo que pasara?
-Te presentare ante todos como mi compañera, ya te lo había dicho, miko.
-No, me refiero - suspiro - ¿a que pasara con nosotros?
Aquella pregunta no se la esperaba o tal vez si, solo no estaba preparado para responderla - ¿Que quieres decir exactamente con nosotros?
-¿Seguiremos entrenando juntos? ¿Volveremos a la búsqueda de Naraku y los fragmentos? ¿dormiremos juntos? - la última pregunta la hizo en un susurro.
-Seguiremos con el entrenamiento, debo enseñarte algunas cosas más todavía y necesitas practicar más con tu espada, pero eso no pasará hasta que se vayan todos los invitados del palacio, no confío en ninguno de ellos - la miko asintió - la búsqueda de Naraku y los fragmentos será lo mismo, tu decidirás cuando quieres volver a ello - otro asentimiento - tu última pregunta, tendrás que contestarla tu misma, no te obligare a nada que no desees.
-Entiendo.
-Si de algo sirve, te quiero durmiendo conmigo - dijo viendo sus ojos.
La miko sonrió de nuevo y se dio la vuelta en sus piernas para quedar de frente a él - entonces dormiré contigo - paso sus brazos por su cuello por segunda vez en el día y el Inu se sentía en el paraíso - tenía miedo de que no quisieras que nos vieran compartiendo demasiado - el animo de la miko decayó.
El ambarino paso su manos por su cintura para atraerla más a él y la acomodo de mejor manera sobre sus piernas, de manera que quedo a horcadas sobre él - quiero que todos sepan que eres mía, Kagome. Quiero que cuando alguien te vea, piense en mí de inmediato y en que soy tuyo, y que no hay poder que me logre separar de ti. Jamas me avergonzaría de ti, voy a presumirte delante de todos y si no tienes cuidado mis manos no se alejaran de ti ni un segundo - los ojos del Inu brillaban con adoración viéndola y el corazón de la miko se mantenía acelerado, aún cuando ella hubiese querido negarlo la atracción por el ambarino era mas fuerte cada día y rápidamente el se apoderaba de todos sus pensamientos, ella sonrió con sus ojos cristalizados por aquellas dulces y tiernas palabras que eran dirigidas hacia ella y solo hacia ella, se inclino un poco hacia él y beso la comisura de su boca para luego dejar un camino de besos desde su mandíbula hasta detenerse en su cuello, pudo apreciar claramente como el ambarino tragaba grueso y eso la hizo sonreír más antes de dejar un húmedo beso en su cuello que logro sacar algo parecido a un ronroneo del Inu, se alejo y lo miro directo a sus ojos dorado brillante con motas rojas.
-Ahora estamos a mano - le dijo para luego acomodarse en su pecho, disponiéndose a dormir.
El Inu se quedo sorprendido por tal atrevimiento de su pequeña humana y sin evitarlo una gran sonrisa se poso en sus labios al tiempo que la abrazaba más hacia el - mía - dijo una última vez en su oído.
Los siguientes días continuaron igual, seguir el viaje y entrenar, pero en aquellos momentos de intimidad que tenía el Inu y su miko empezaron a unirse mucho mas, cada uno acostumbrándose al tacto del otro, con muchas caricias y algunos besos inocentes, solo para sentirse cerca del otro.
Cuando finalmente llegaron a las puertas del castillo, la azabache se encontraba preparada y confiada gracias al Inu.
-Llegamos - dijo el ambarino, mientras las puertas se abrían.
#####K&S#####
Holaaaaaa.! Si lo se, lo se he estado perdida, me disculpo por eso pero en recompensa les deje este cap todo romántico que disfrute muchísimo de hacerlo.
Déjenme saber que les pareció.
Sin mas que decir.
Los quiere, Maohagany.
