12
Otra vez frente a frente
En su dormitorio, Rex pasaba el tiempo lanzando una vieja pelota sobre las paredes, un viejo hábito que lo ayudaba a pensar y a pasar el tiempo. No podía entender qué era lo que había pasado con esa reciente captura. Se suponía que no había más EVOs más que él mismo y Bobo, ¿por qué ese tipo de negro tenía esas extrañas habilidades? Y luego estaba el hecho que después de destruir por completo un bar, se entregó sin oponer resistencia alguna cuando llegaron los agentes de Providencia. Mientras más lo pensaba más entendía que ahí había gato encerrado, tenía que alertar a sus compañeros antes que fuera demasiado tarde.
Pero entonces la alarma lo sacó de sus pensamientos. Alguien estaba haciendo grandes daños a las instalaciones de Providencia y Rex tenía una idea bastante clara de quién era culpable, pero la llamada de emergencia de Seis confirmó sus sospechas.
—Rex, rápido. El prisionero ha escapado y se dirige hacia el laboratorio. Tú eres el que está más cerca, te necesitamos.
—Voy en seguida, mientras tanto dile a Blanco que envíe refuerzos — dijo Rex a través del comunicador.
—Los refuerzos ya han sido neutralizados. Quien quiera que sea este enemigo, no es ningún novato. Ten mucho cuidado Rex.
Rex no necesitaba escuchar más. Cortó la comunicación y corrió hacia donde lo llamaban. La alarma seguía sonando, cosa que lo irritaba bastante, pero por dentro estaba feliz. Luchar era lo único que lo llenaba a pesar de sentir un extraño peso en su corazón que todavía no era capaz de determinar. Finalmente llegó ante el laboratorio, el cual se había sellado como medida de seguridad; en un intento para que quien fuera que estuviera atacando Providencia no saliera de esa área. Rex gruñó y abrió la puerta ayudado por sus Smack-Hands. Ante él se presentó un lamentable espectáculo.
—¿Tú hiciste todo esto? — Preguntó Rex al ver la devastación que había a su alrededor. Esto era imposible, se suponía que los soldados de Providencia eran los mejor entrenados en todo el mundo, pero ahí estaban; todo un batallón derrotado por una sola persona. La misma que él mismo había capturado sin dificultad no hacía mucho tiempo atrás, ¿cómo alguien tan débil pudo causar tanto daño en tan poco tiempo.
La figura de negro sólo se encogió de hombros como preguntando, ¿y qué si lo hice?
Rex sonrió complacido, esto iba a estar bueno.
—Pues que tú y yo tenemos un problema bastante grave — dijo Rex activando sus manos mecanizadas y lanzándose contra la figura de negro, que ni siquiera se molestó en esquivarlo.
En lugar de eso, un campo de fuerza invisible rechazó el ataque de Rex lanzando al chico contra la pared. Era increíble, ¿cómo era posible que alguien pudiera rechazar su ataque así? No importaba, rápidamente transformó su brazo derecho en su Big Fat Sword y atacó de nuevo; sin embargo esta vez la figura de negro contraatacó y extendió su mano derecha, la cual se cubrió de una extraña aura color púrpura.
De la nada fuegos artificiales llenaron el lugar aturdiendo a Rex; ya que no sabía a dónde mirar. Entonces, vio de reojo cómo la figura de negro corría hacia la salida más cercana. Rex no andaba para bromas y con su cañón tomó una porción del suelo y lo arrojó contra la figura. El proyectil impactó sobre la extraña, pero al hacerlo ella desapareció en aquel instante.
—¿Qué?
—Fue una ilusión, inútil — dijo detrás de él la figura al tiempo que, ayudada por esa extraña aura color púrpura, levitaba y luego lanzaba contra él un pesado vehículo de Providencia, que Rex apenas si tuvo tiempo de esquivar. Era la primera vez que la escuchaba hablar pero su voz sonaba extrañamente familiar.
Dos cosas habían quedado claras entonces: primero, quien fuera esa extraña tenía habilidades cuya naturaleza desconocía por completo; segundo, era una chica.
—Bien, no suelo golpear a las damas pero viendo cómo dejaste a mis amigos y mi hogar, creo que no me queda de otra — dijo Rex corriendo hacia la tipa con su espada en el brazo derecho.
La chica chasqueó los dedos, haciendo que una viga del techo cayera sobre Rex. No lo dañó, pues activó a tiempo su generador de campo de energía pero le dio tiempo a la otra de preparar su siguiente movimiento: el desaparecer otra vez.
Rex usó sus Smack-Hands para quitarse de encima la viga y comenzó a buscar furiosamente por todos lados a esa chica.
Holiday y Seis llegaron en el acto cargando grandes armas.
—¡Rex! — Gritó Holiday. — ¿Qué está sucediendo? ¿Quién nos ataca?
Rex iba a responder cuando un rayo color morado salió de la nada directamente contra Holiday. La doctora saltó esquivando el impacto, pero al tocar el suelo el rayo aquel soltó una poderosa explosión que hizo que Holiday rodara por el suelo ya derrotada.
Seis miró en dirección de donde había venido aquel ataque y con sus dos espadas corrió hacia allá, sólo para ser repelido por el campo de fuerza creado por la intrusa. Seis cayó de espaldas dándole tiempo a la extraña de lanzar un nuevo rayo contra él, lanzándolo lejos aterrizando justo frente a Holiday.
La extraña se rio con placer al ver eso.
—¿Así que te parece gracioso? — Gritó Rex corriendo y saltando transformando en el aire sus piernas en las piernas robóticas para darle una patada que acabara con la intrusa.
Ella chasqueó los dedos teletransportándose del otro lado del laboratorio. Sin más posó la palma de su mano sobre la computadora principal de Providencia y de nuevo su mano se rodeó de esa aura de energía color púrpura. La computadora se volvió loca, para finalmente sacar chispas y estallar dejándola inservible. Una vez más la extraña se rio pero no tuvo tiempo de disfrutar su victoria, pues un nuevo ataque del cañón de Rex reclamó su atención. Apenas su pudo esquivar el proyectil saltando hacia un lado y luego contraatacó lanzando a Rex un nuevo ataque de energía morada.
Al impactar sobre Rex, la energía se transformó en gruesas cadenas que no lo dejarían moverse; pero no era la gran cosa, activando a la vez sus Smack-Hands y sus Punk-Busters (piernas mecanizadas) librándose de sus cadenas y luego transformando sus manos en grandes hachas color azul con las cuales atacó de nuevo a la extraña.
Ella reaccionó a tiempo reactivando su campo de fuerza pero subestimó el poder del Nanite Omega que le permitía a Rex crear sus hachas y de un golpe hizo añicos su campo de fuerza. Iba a lanzar un nuevo golpe pero ella volvió a teletransportarse fuera de su alcance.
—¡Muéstrate! — Gritó Rex buscando por todos lados a su oponente.
Desde una viga en el techo, la extraña lo saludó y comenzó a lanzar poderosos ataques de energía púrpura por todos lados. Rex activó sus generadores de campo de energía que absorbieron una buena parte de los ataques de la extraña y finalmente se impulsó hacia ella con su jet-pack. La extraña saltó de la viga para evitar el golpe. Iba a ser una caída dolorosa pero ella volvió a chasquear sus dedos e inmediatamente su caída se hizo lenta, permitiéndole aterrizar limpiamente sin sufrir daños.
Rex también saltó para encar a la extraña, cayendo justo sobre sus Punk-Busters para absorber el impacto y encarar a esa chica.
—¿Sabes? eres un caso de lo más interesante. Creía que ya había curado a todos los EVOs del mundo pero ¡sorpresa, sorpresa! parece que quedó más de alguno. Tus habilidades son de lo más interesante, y yo que creía que nadie podía superar a Brecha.
—¿Quién te dijo a ti que yo soy un EVO o lo que sea eso? — Preguntó la extraña. — Este mundo es más grande del que crees, Rex Salazar.
Dicho esto, ella arrojó de ambas manos nuevas ondas de energía color púrpura, que Rex esquivó sin dificultad; no contaba con que ella fuera más inteligente y en el momento crucial hiciera un nuevo movimiento con sus manos haciendo que ambos ataques regresaran en el aire y le dieran a Rex en la espalda derribándolo en el acto.
Aun así Rex no estaba vencido, todavía podía seguir luchando. Transformó sus pies en su motocicleta y pensó en golpear a la extraña. No tan fuerte como para causar un daño permanente pero sí lo suficiente para dejarla fuera de combate y poder interrogarla más tarde.
La extraña entonces atrapó a Rex en esa aura morada que salía de sus manos y lo elevó por los aires. Rex gritó volviendo a la normalidad y trató de hacer todo lo posible para librarse de ese extraño agarre. Probó con cada una de sus máquinas pero nada parecía ser tan poderoso para librarlo de ese poder telequinético. Entonces la extraña tomó su oportunidad y lanzó una poderosa corriente de energía pura sobre Rex, quien gritó del dolor y cayó rendido; todo cubierto de quemaduras y demás.
—¡REX! — Gritaron Holiday y Seis cuando Rex finalmente cayó ante el misterioso oponente.
Al ver que ambos seguían en pie, la figura de negro extendió de nuevo su mano derecha rodeando a ambos con su poderoso campo telequinético y elevándolos en el aire. Tanto Holiday como Seis intentaron liberarse pero al igual que Rex, era un ataque con el que no estaban familiarizados y la fuerza de esa extraña aura era tal, que ni siquiera el sexto hombre más poderoso del mundo con toda su habilidad pudo soltarse de ese extraño ataque.
—Rendirse es su única opción — dijo la figura de negro. — Los poderes de la Gran y Poderosa Trixie no pueden ser comprendidos por seres como ustedes. ¿Qué no lo ven? Esta lucha ya ha sido ganada por Trixie...
Rex se levantó con dificultad.
—¿Te han dicho lo irritante que es que hables de ti en tercera persona? Alguien debe darte lecciones de humildad.
Trixie se volvió a él y se encogió de hombros.
—Ya me las han dado, no te preocupes. ¿Qué no la gran y humilde Trixie es la mejor persona que haya conocido, compañero?
Era suficiente, Rex estaba débil todavía por el combate pero tenía que hacer algo o sus amigos correrían peligro. Miró impotente cómo Holiday y Seis intentaban inútilmente de alcanzar sus armas y seguir luchando, pero tenía que hacer algo. Cerró los ojos, si tan sólo reuniera la energía suficiente...
Trixie seguía levitando a Seis y a Holiday sin prestarle atención a Rex. Un gran error. Rex pronto saltó y con lo último de sus fuerzas transformó su brazo derecho en su tentáculo metálico, con el cual atrapó a Trixie por la cintura y antes que pudiera hacer algo contra él, liberó una poderosa corriente eléctrica contra ella.
Trixie aulló del dolor al tiempo que soltaba a Holiday y a Seis, haciendo que se estrellaran violentamente en el suelo. Rex la soltó y luego corrió hacia ella golpeándola con una de sus snack-hands, enviándola violentamente contra la pared más cercana. El impacto fue tal que una pequeña abolladura apareció en aquella pared de acero inoxidable. La figura de negro cayó, estaba dolorida y vencida. No había nada que evitara que Rex acabara con ella.
Él la levantó del cuello de la blusa y la miró directamente a los ojos de la máscara.
—Has de estar orgulloso... — dijo ella. — No es fácil derrotar a la Gran y Poderosa Trixie. Contigo van tres que son capaces de hacerle algo a Trixie, pero igual sigue siendo un número excelente.
—Basta — dijo Rex. — Ya estás vencida, ¿por qué insistes en hablar de ti misma en tercera persona? ¿Qué no sabes lo irritante que resulta todo esto? Cállate, cállate, cállate.
—La Gran y Poderosa Trixie se callará cuando la Gran y Poderosa Trixie decida — dijo con dificultad la captura de Rex. — Porque en lo que concierne a la Gran y Poderosa Trixie, ella todavía no ha sido vencida. La Gran y Poderosa Trixie...
Rex golpeó con fuerza la pared temblando. Ese diálogo sin sentido lo estaba poniendo fuera de sus casillas, pero también movía algo en su corazón. Sentía un profundo dolor cada vez que esa tipa hablaba de sí misma en tercera persona, como si algo que estaba enterrado muy en el fondo quisiera salir a la luz. ¿Pero qué era? ¿Tendría algo que ver con esos diez meses que perdió? No, no podía ser; sus amigos le habían asegurado que no había pasado nada con él que no se preocupara por esos diez meses. ¿Pero podía confiar en sus amigos? Empezaba a recordar... recordar que estaba harto, que estaba cansado que a pesar de autoproclamarse sus amigos tanto Holiday como Seis actuaban más en pos de sus intereses que en beneficio de Rex. Y luego estaban César que lo traicionó y Caballero Negro y los Mutantes. Entonces la imagen de Brecha se coló en su mente.
—Basta por favor... — dijo Rex con un hilo de voz.
—Trixie no parará no importa qué digas — dijo la aludida. — Y Trixie...
Se calló al ver que dos lágrimas corrían de los ojos de Rex y que su expresión había cambiado de ira a una mezcla de tristeza y alivio. Trixie sonrió al tiempo que Rex la liberaba de su agarre y la abrazaba llorando. Trixie le devolvió el abrazo como pudo, pues el ataque de Rex la había dejado bastante lastimada.
—Es un hábito irritante, te lo dije desde el día en que nos conocimos — dijo Rex sin dejar de abrazar a Trixie, quien le devolvió el abrazo como pudo. Estaba segura que se había roto algo.
—Sí, siempre te quejaste al respecto, pero es algo bueno; sabía que sería lo que te haría volver a mí... Fue tal como lo dijo Fluttershy, tenía que creer en ti.
—¿Por qué? — Dijo Rex. — ¿Por qué has dejado que te lastimara tanto, Trixie? Esto, yo jamás me lo perdonaré. Trixie, yo...
Trixie frotó su nariz con la de él como lo hacían en sus formas poni y acarició su cabello pero al hacerlo hizo una mueca de dolor, no iba a soportar mucho más. Necesitaba un hospital y lo necesitaba ya mismo.
—Rex, esto no es nada — se las arregló para decir Trixie. — Y estoy dispuesta a soportar esto y mucho más si podía recuperarte...
Dicho esto, se desplomó sobre los fuertes brazos de Rex. Aún vivía y estaba consciente pero si no hacía algo pronto, seguro moriría.
—Rex, ¿qué sucedió? ¿Todo en orden? — Preguntó Holiday acercándose al chico.
—¿Te encuentras bien? — Dijo Seis sacudiéndose el polvo.
Rex se volvió a ellos aun con Trixie en sus brazos y les dedicó una mirada llena de rencor a los dos.
—Perdí por completo diez meses de mi vida — dijo Rex pesadamente. — Entre la traición de Negro y la derrota del Consorcio pasaron diez meses de los cuales no tenía ningún recuerdo pero aun así... aun así decidí confiar en ustedes cuando me dijeron que no había ocurrido nada importante, que no pensara más en ello.
—Rex, creo que te encuentras algo cansado — comenzó a decir Holiday...
Rex golpeó con fuerza el suelo con una de sus piernas mecanizadas.
—Lo recuerdo todo Holiday. Cómo no quería seguir con esto, cómo Brecha entendió cómo me sentía y me envió lejos a donde pudiera empezar de nuevo... como ustedes me hicieron volver por la fuerza y lo peor: de cómo borraron mi memoria para que siguiera estando de su lado a pesar de su traición. Ustedes son unos miserables, ustedes, ustedes...
—Rex, tal vez esta batalla te afectó más de la cuenta — trató de conciliar Seis. — ¿Por qué no nos calmamos todos y...?
—Ríndanse ya, a pesar de todos sus intentos que me olvidara para siempre, he conseguido que Rex vuelva a mí — dijo débilmente Trixie incorporándose en los brazos de Rex. El esfuerzo casi logra que se cayera pero Rex logró sostenerla con más fuerza. — Ustedes lo forzaron a irse a pesar de sus súplicas que lo dejaran seguir con su nueva vida; pero lo peor fue que trataron de borrar de su memoria todo rastro de esa existencia feliz ¿Y todo por qué? Porque no les importa Rex, les importa lo que puede hacer por ustedes.
Holiday iba a objetar cuando Trixie se quitó la máscara. Tanto Seis como Holiday no pudieron ocultar su sorpresa. Tal vez ya no estaba en su forma de unicornio pero reconocían a la perfección esos rasgos: los ojos y la melena. Estaba muy débil pero la determinación estaba en sus ojos mostrando que en verdad sería un oponente temible. Holiday era la más sorprendida, pero Seis sólo preparó sus espadas a pesar de todo.
—Esto es imposible, César me dijo que nada de lo que hiciera podía volver a vincular ambos mundos. ¿Cómo es que...?
Trixie sonrió presumida.
—En mi mundo la tercera parte de la población dominamos la magia, genio. No importa cuánto trataran, Rex... Rex...
—Rex, esto va mucho más allá de ti — dijo Seis. — Lo que hicimos fue para salvar a la humanidad, tú cargas responsabilidades que nosotros no podemos cargar.
—Tienen al genio de mi hermano y el ingenio de Holiday — se defendió Rex. — Pero no podían estar sin mí, ¿verdad? Porque yo era la cura y sin mí Providencia perdería credibilidad. Pero ya no más. ¡RENUNCIO!
Holiday torció el gesto con tristeza y preparó su arma en aturdir.
—Rex lo lamento de verdad — dijo ella. — Pero no comprendes todo lo que está en juego. Tal vez ya hayas curado a la mayor parte de los EVOs del plantea pero el Consorcio y Van Kleiss siguen en paradero desconocido y eres el único que puede detenerlos. Rex, lo siento pero...
Un disparo detrás de ella llamó y Seis su atención. Ambos lo esquivaron ágilmente y apuntaron sus armas contra su tirador. Eran Noah, Circe y Beverly.
—Beverly, ¿qué crees que haces? — Dijo Holiday al ver que su propia hermana le estaba apuntando.
—Ayudo a un amigo — dijo ella. — Le debo mucho a Rex y no puedo permitir que le hagas esto hermana. Merece ser feliz, aun si eso signifique que se aleje de Providencia.
—Es verdad — dijo Noah. —Esta es la vida de Rex, no la suya. ¿A qué creen que juegan metiéndose con su de por sí ya frágil memoria?
—Y aunque no sea yo la elegida, Rex tiene el derecho de vivir feliz con quien decida — dijo Cirse.
Rex sonrió a sus amigos.
—Gracias — dijo él. — Y no olvidaré esto, se los compensaré como pueda.
—No hay de qué, ahora escapa mientras puedas y ayuda a esa chica. Lo necesitará — dijo Noah.
Rex asintió y corrió con Trixie aun en brazos. Circe miró a Beverly y a Noah; y tras un intercambio no verbal, corrió a ayudar a Rex a transportar a la herida Trixie.
Seis quiso detenerlos pero otra vez se vio atrapado en el campo telequinético de Trixie, el cual lo elevó por el aire y lo arrojó violentamente contra lo que quedaba de la computadora principal.
Al estar inutilizada la computadora gracias a la magia de Trixie, el sistema de seguridad parecía haberse vuelto loco y disparaba al azar. Era dificultoso para Rex poder eludir los láser, las puertas automáticas y demás cosas que no seguían un patrón. En circunstancias normales hubiera podido hacer algo pero tenía que cuidar de Trixie, que estaba cada vez más débil; usar magia contra Seis no fue muy inteligente cuando apenas si estaba consciente.
—No temas Trixie, nos sacaré de aquí antes de lo que te imaginas — dijo Rex.
—No temo nada Rex. Estoy contigo...
Un pequeño salto de fe por parte de Trixie. Soy un tipo muy sentimental y no me gusta hacer sufrir demasiado a los personajes que uso y honestametne aquí en este fic le estoy dando a Trixie horas extras. Espero les haya gustado y bueno, sólo diré:
Chao; nos leemos!
