Capítulo 12: Cruda realidad
-Y eso fue todo lo que Yagami nos dijo – Finalizó Syaoran ignorando por supuesto la parte en la que el hombre les había advertido sobre su jefe.
Takeshi sonrió complacido – Lo hicieron muy bien, equipo Clow.
Los chicos asintieron con la cabeza, estaban en la reunión a la que los había convocado Takeshi esa tarde para hablar sobre toda la información que les había dado Sota Yagami sobre las empresas. Por lo que pudieron darse cuenta, habían cumplido con las expectativas del jefe y eso los había tranquilizado un poco, aunque ahora más que nunca tenían las palabras de aquel hombre presentes cada vez que estaban frente a Takeshi.
Los chicos asintieron con la cabeza, la verdad es que no se sentían demasiado orgullosos de su trabajo, tuvieron que decir toda aquella información confidencial sobre una empresa y no sabían que tanto podría afectarla a la larga con lo que planeaba hacer Takeshi, pero ese era su trabajo ahora.
-Me han impresionado mucho en las últimas misiones – Dijo Takeshi para luego centrar su mirada en Sakura – Me da hasta un poco de pena no tener muchas pistas sobre el caso de tu familia y tu guardián, Kinomoto.
-Lo entiendo, sé que no es fácil – Respondió ella un tanto desanimada al recordar todo lo que Yagami les había dicho la noche anterior, ya ni siquiera sabía si podía fiarse del todo lo que Takeshi les dijera de ahora en adelante.
-Han sido buenos chicos y los clientes están felices con ustedes, y en vista de que anoche se vieron involucrados en semejante tiroteo les daré el resto del día libre, además no tengo ninguna misión para ustedes por ahora, por lo que es inútil que se queden aquí hoy – Dijo Takeshi.
Sakura y Syaoran encontraron inusual aquello, en ese negocio siempre había algo que hacer y parecía incluso imposible que no tuvieran ni siquiera que entregar algún paquete con drogas que era lo más común, sin embargo, ninguno dijo nada, aunque no lo admitieran, seguían un poco cansados después de la noche que tuvieron, y con eso se referían tanto al tiroteo como a la velada en el bar.
-Kinomoto pondré a más personas a trabajar en tu caso – Informó Takeshi.
Sakura lo miró sorprendida, no esperaba que el hombre hiciera algo como eso, sin embargo, se limitó a darle una sonrisa ladeada – Está bien, gracias – No debía actuar tan fríamente frente al hombre o sino sospecharía que algo andaba raro, por lo que debía mostrarse tan normal como se podía estar en aquel lugar.
-Y quiero que sepan algo más que hasta ahora no había podido compartirles – Takeshi sacó de su escritorio un par de bolsas con mercancía de la que siempre solían llevarle a los clientes y la verdad es que no entendieron nada hasta que el hombre se explicó – Cuando los trabajadores se ganan mi confianza suelo dar un buen descuento en cualquier cosa.
-Ehm, no fumo nada – Dijo Sakura bastante incómoda por aquello.
-Tampoco yo – Respondió Syaoran seriamente para luego hablar – Si me disculpas me gustaría volver a mi casa a descansar.
-Sí, será mejor que nos vayamos – Acordó Sakura, estaba tan desesperada por salir de ahí como el chico.
-Está bien, pero si cambian de opinión no duden en pedirla, se la han ganado – Dijo Takeshi sonriendo y empezando a encender un cigarrillo – Los veo pronto.
Los chicos asintieron con la cabeza y se despidieron para luego salir del lugar antes de tropezarse con Midori, no estaban de humor para sus comentarios sarcásticos y de mal gusto, por lo que rápidamente salieron del pent-house y empezaron a bajar las escaleras. Durante la reunión intercambiaron miradas en varias ocasiones, debido a que ambos estaban bastante pendientes de Takeshi, sin embargo, estaban en territorio donde las paredes tenían oídos, por lo que lo mejor para ellos sería no hacer ningún comentario hasta haber salido del edificio.
Syaoran se subió de inmediato a la moto y le extendió el casco a Sakura, ella lo tomó y luego le habló por primera vez en toda la tarde – ¿Podrías acompañarme al centro de la ciudad?
- ¿Tienes que comprar algo?
Sakura se mordió el labio en señal de nerviosismo, cosa que estaba matando a Syaoran sin que ella lo supiera, ya que seguía teniendo ese efecto sobre él.
-Ehm… yo… – Trataba de decir ella sin sentirse demasiado avergonzada.
Syaoran la miró a los ojos y le habló calmada – ¿Qué sucede?
Ella suspiró – Solo quiero caminar un rato y despejar mi mente de todo esto por unas horas ¿podemos? Digo, si no quieres lo entenderé, allá arriba dijiste que estabas cansado y no quiero ser la razón de que no puedas ir al departamento y dormir… – Sakura decía todo esto muy rápidamente y Syaoran pudo darse cuenta de que estaba un tanto avergonzada al pedirle eso, actitud que le pareció por mucho adorable.
-Acepto – Respondió él sonriendo.
- ¿De verdad? Pero ¿no querías descansar? – Preguntó ella empezando a sentirse apenada y a arrepentirse de hacer esa propuesta.
-Vamos, quiero aprovechar el día libre y también despejar un poco mi mente, quiero sentirme normal de nuevo.
Sakura sonrió de lado – Me siento de la misma forma.
-Entonces no perdamos el tiempo – Respondió él pasándole otra vez el casco y viendo como ella se lo puso y seguidamente se montaba en la moto para abrazarlo por la cintura, él volvió a hablarle mientras encendía el vehículo – Sujétate fuerte.
Ella le hizo caso apretando su cuerpo contra el suyo, no es que ellos estuviesen en los mejores términos en ese momento, habían peleado esa mañana y de paso habían tenido una incómoda situación luego de abrir el correo, pero al parecer lo olvidarían por un par de horas, de todas formas, ambos necesitaban sentirse normales por un momento y olvidarse de la cruda realidad que los rodeaba últimamente.
oOo
-Vaya que las mujeres son de los más extrañas, juro que jamás en la vida las voy a entender – pensaba Syaoran mientras caminaba por las calles concurridas del centro de Tokio en compañía de Sakura quien se distraía viendo cualquier tienda, en especial si esta vendía dulces, mascotas o peluches, le recordaba mucho a la Sakura inocente que había conocido cuando eran pequeños, antes de todas las preocupaciones y problemas que les había traído la vida adulta.
Syaoran suspiraba mientras la veía intrigada viendo unos peluches en una tienda – A veces quisiera un manual para entender específicamente a esta mujer… Esta mañana parecía que no quería verme ni en pintura y ahora me pide que paseemos juntos ¿es que acaso está loca? – Y es que hacía muchos años Li Syaoran había tenido la desgracia de vivir con muchas mujeres en su casa gracias a la presencia de sus cuatro hermanas y su querida prima Meiling, por lo que podía decirse que estaba un poco acostumbrado a que las mujeres fuesen así de cambiantes.
-Asustarás a los niños que están viéndote desde adentro – Dijo él con intenciones de molestarla.
Sakura apartó la vista del vidrio y le dio una mirada cejuda – Solo estaba mirando los peluches, siempre me han gustado.
-Lo sé ¿no estás demasiado grande para eso?
-Nunca estaré demasiado grande para un osito de peluche – Respondió ella volviendo a fijar su vista en un par de osos, uno era rosa con alas de ángel y estaba tomado de la mano con otro color oscuro – Mira esos dos, son tiernos.
Syaoran le dio una mirada al par de peluches y luego miró a la chica – ¿Podemos ir a ver algo de nuestra edad?
Ella giró los ojos – Lo único que estoy interesada de ver de nuestra edad es comida, estoy muriendo de hambre.
-Eso no es una novedad – Respondió él – Comes como un monstruo.
-Oye la única persona que tiene derecho a decirme así es Touya – Contestó la ojiverde con un falso enojo, para luego cambiar su expresión a una de preocupación, de la cual Syaoran pudo darse cuenta. Ella volvió a hablar – Todavía no he podido contactar con él ni con Yukito, estoy empezando a creer que algo malo les pasó.
-No creo que les haya pasado algo malo, Yue es tu guardián y si le pasara algo grave tú serías capaz de sentirlo, así como con las cartas – Dijo Syaoran tratando de animarla.
- ¿Crees que debería mencionarle a Takeshi eso? Que aún sigo sin ningún contacto con mi hermano y con mi otro guardián.
-Opino que sigamos el consejo de Sota Yagami y que seamos cuidadosos con Takeshi, podemos guardarnos esa información para nosotros – Respondió él seriamente – Su comportamiento hoy estuvo de lo más extraño.
-Totalmente – Acordó ella – Siento que esta confianza que nos ha dado tan fácilmente es para algo más que ofrecernos drogas a mitad de precio.
-Su comportamiento hoy ha sido completamente diferente al del resto de los días, incluso nos dejó un descanso cuando a los otros los tiene trabajando día y noche – Acotó él.
-Creo que no debemos opinar nada en frente de él, solo dejemos que las cosas sigan su camino y hagamos exactamente lo que nos pida – Respondió Sakura – Además, he estado pensando en algo.
- ¿De qué se trata? – Preguntó él.
-Creo que deberíamos hablar con la señorita Mizuki cuando vayamos a la boda de Eriol y Tomoyo – Dijo Sakura – Es la oportunidad perfecta para contarle todo lo que sabemos sin levantar sospechas, ella conoce a Takeshi más que nosotros, podrá deducir más fácilmente que se trae entre manos y como deberíamos actuar con él.
Syaoran lo meditó un poco y luego habló – Debo admitir que es una buena idea, la señorita Mizuki podría ser una buena fuente de información.
Sakura asintió mientras empezaba a caminar sin mirar hacia el frente – Aclarado ese punto creo que estoy lista para cenar algo.
- ¿Nunca te cansas de comer? – Preguntó él con intenciones de molestarla.
-Nunca es demasiado tarde para comernos una pizza o unas hamburguesas con… – Sin embargo, no fue capaz de terminar la frase ya que se tropezó con una anciana que iba saliendo de una tienda.
Sakura se avergonzó por completo – ¡Discúlpeme! Soy muy torpe y no iba viendo por dónde caminaba.
Sin embargo, ella nunca esperó que aquella mujer los conociera – ¿Sakura? ¿Xiao Lang?
La chica ojiverde al recuperar la postura pudo mirar bien a la mujer – ¡Señora Lin!
-Señora Lin – Respondió Syaoran.
-Cuántos años sin verlos – Dijo la mujer sonriendo – Vaya que han crecido mucho, todavía recuerdo a los jóvenes que llegaron a mi casa de masajes para cumplir una misión de Clow.
Los chicos se sintieron un poco avergonzados por como la mujer se refería a ellos, no tenía ni idea de a lo que se dedicaban hoy en día, sin embargo, se mantuvieron callados. Ella volvió a hablar.
-Justo estaba comprando algunos ingredientes que necesitaba para la cena – Explicó la señora Lin – ¿Quieren cenar conmigo?
Sakura y Syaoran se miraron unos momentos, no tenían planes para esa noche, sin embargo, no estaban muy seguros si la señora Lin les haría preguntas que no pudiesen contestar, hacía mucho que no hablaban con ella y quizás ni siquiera estaba enterada de la desaparición de Kero y de los padres de Sakura. A pesar de todo, los chicos no fueron capaces de negarse, le tenían aprecio a esa mujer y veían sus buenas intenciones, por lo que decidieron que ella se adelantaría en taxi mientras ellos buscaban la moto dónde estaba estacionada.
Antes de subirse Syaoran tomó a Sakura del brazo y le habló – No podemos decirle ni una sola palabra de lo que estamos haciendo aquí.
-Lo sé – Respondió ella – No sé qué tanto podamos decirle, ni siquiera sé si ha tenido contacto con la señorita Mizuki.
-Seamos cuidadosos, no queremos inmiscuirla en todo esto.
Sakura estuvo de acuerdo con él y sin decir nada más emprendieron camino hacía la casa de masajes que habían visitado hacía tantos años y en la cual habían compartido una de sus primeras noches juntos, recuerdo que ambos no pudieron evitar revivir.
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Al estar en la casa de masajes los chicos ayudaron a la mujer a preparar la comida, sin embargo, Sakura muchas veces solo se dedicaba a mirar o a cortar las verduras ya que se trataba de un platillo chino, y la verdad, es que se había divertido mucho viendo como la señora Lin corregía a Syaoran en muchos aspectos de su cocina. Al cabo de una hora ya se encontraban los tres sentados en la mesa dando gracias por la comida.
-Ha sido una alegría encontrarme con ustedes hoy, a veces me sorprendo a mi misma preguntándome que ha sido de sus vidas en todos estos años – Dijo la mujer.
Los chicos intercambiaron miradas y luego se limitaron a hablar de cosas muy generales, quien empezó fue Sakura – Bueno yo estuve en Tomoeda estudiando para ser escritora, pero me mudé hace poco para trabajar en el periódico.
-Yo volví a Hong Kong dos años después de que pasó lo de Kyo, terminé mi carrera en arquitectura, hice algunos trabajos con mis padres, pero actualmente estoy residiendo aquí mientras trabajo en un proyecto – Respondió Syaoran.
La señora Lin los miraba con una sonrisa – Estoy feliz de ver lo mucho que han avanzado en sus vidas después de todas las cosas difíciles que pasaron cuando los conocí, sé que no era fácil para muchachos de 18 años.
-Sin embargo, logramos superar todo eso, señora Lin – Dijo Syaoran.
-Sí, y tengo que decirle que a pesar de todas las situaciones de peligro todo valió la pena – Explicó Sakura – Logré tomar control sobre mis poderes, recuperar las cartas y finalmente encerramos a Kyo.
-Clow estaría sumamente orgulloso de ustedes dos – Contestó la señora Lin con una enorme sonrisa.
Sakura y Syaoran no pudieron evitar sentir un tirón en el estómago al escuchar aquello, su antiguo director no estaría para nada orgulloso si supiera que habían dejado sus trabajos y vidas para traficar drogas y armas, mentir y prácticamente ser criminales. Ni siquiera ellos sentían el mínimo de orgullo considerando que hacían aquello con intenciones nobles.
Los chicos decidieron no decir nada al respecto para no tener que mentirle demasiado a la señora Lin, sin embargo, no fue necesario ya que la mujer les preguntó algo que no tenía otra respuesta más que la verdad.
-Sakura, escuché lo que pasó con tus padres y con el pequeño Kerberos – Dijo la señora Lin tomando la mano de la chica – Espero que puedas encontrarlos pronto.
La ojiverde le dio una sonrisa ladeada – Gracias señora Lin, estoy haciendo todo lo posible por encontrarlos, pero no es tan fácil cuando no hay ninguna pista… Disculpe, pero ¿Cómo se enteró?
-Sigo teniendo contacto con la señorita Mizuki – Respondió la mujer – En varias ocasiones ha venido a visitarme y pues el caso de tus padres y del pequeño guardián ha sido un tema bastante sorpresivo entre los conocidos, sin embargo, me alegra saber que no estás sola en esto – Dijo la señora Lin mirando a Syaoran con una sonrisa.
De inmediato los dos jóvenes se sonrojaron un poco, esa mujer siempre había dicho que ellos terminarían juntos, por un tiempo no se equivocó, sin embargo, las cosas eran diferentes ahora.
-Ehm, Sakura necesitaba apoyo y no podía dejarla sola en algo como esto – Intentó excusarse pobremente Syaoran – Además, Clow nos dijo que debíamos cuidarnos las espaldas siempre.
-Lo sé, y estoy de acuerdo con él – Dijo la mujer para luego seguir hablándoles – Entonces díganme ¿desde cuándo están juntos? ¿planean casarse pronto? ¡Ay todavía recuerdo lo mucho que se gustaban cuando vinieron aquí la primera vez!
Y en ese preciso momento los chicos enrojecieron por completo y fue Sakura la primera en hablar – ¡No estamos juntos!
- ¡Solo somos amigos! – Siguió Syaoran.
-Oh – Respondió la mujer sin quitar la sonrisa de los labios – Discúlpenme por haber malentendido la situación, es que siguen actuando como aquella vez.
Los chicos prefirieron guardar silencio para no hacer más incómoda la situación de lo que ya era, sin embargo, no fue necesario que cambiaran de tema o algo por el estilo ya que un trueno proveniente de afuera los hizo sobresaltarse a todos los presentes.
La señora Lin se apresuró a asomarse cuidadosamente por la ventana y se fijó en la fuerte tormenta que se desencadenaba afuera. Luego se dirigió a sus invitados – Hay una fuerte tormenta.
-Será mejor que nos vayamos – Dijo Syaoran.
-Sí, antes de que se haga más fuerte – Acordó Sakura.
-No dejaré que se vayan así, van en una moto, podría ser peligroso – Dijo la señora Lin tan seriamente como nunca la habían visto – Se quedarán aquí esta noche.
-Señora Lin no se preocupe – Respondió Sakura apenada por preocupar a la mujer.
-Estaremos bien – Dijo Syaoran tratando de tranquilizar a la mujer.
Sin embargo, la señora Lin no desistió hasta que por fin los chicos aceptaron pasar la noche en la casa de masajes, lo cierto es que la tormenta cada vez se ponía peor y sería peligroso para ellos, por lo que decidieron hacerle caso a la mujer. Sakura ayudó a la señora Lin a buscar las cobijas y los pijamas que les prestarían mientras que Syaoran se encargó de tender la cama de una de las habitaciones que le habían prestado la primera vez que estuvieron ahí hacía seis años, suponía que ese sería el cuarto que él ocuparía esa noche.
Al cabo de unos minutos la señora Lin y Sakura aparecieron y la mujer mayor le tendió unas ropas – Es lo único de hombre que tengo Xiao Lang, espero que no te moleste.
-En lo más mínimo, gracias señora Lin – Dijo el chico.
La siguiente en hablar fue Sakura – ¿Dónde dormiré yo?
La señora Lin les habló tranquilamente – Sucede que solo tengo esta habitación habilitada ya que la otra la convertí en otro salón de masajes… A ustedes no les molesta compartir la habitación hoy ¿no? Ya no son unos adolescentes a los cuales debo acusar con Clow si hicieron algo indebido como dormir juntos sin mi permiso – Dijo la señora Lin levantando la ceja sugestivamente mientras recordaba ese incidente – Confío en ustedes.
Sakura y Syaoran sintieron como los colores se subían a sus rostros, evidentemente sería incómodo, pero a ninguno le molestaba, por lo que accedieron a eso. Los chicos se cambiaron en el baño por separado, la señora Lin les había dado unas batas de seda para masajes, por lo que simplemente tendría que ponerla encima de su ropa interior. Al finalizar aquello se despidieron de la mujer y aún escuchando los truenos se dirigieron a la habitación.
Ellos decidieron no hacer las cosas demasiado incómodas, por lo que simplemente se deslizaron entre las sábanas y se dieron la espalda, estaban rojos de la vergüenza y, a decir verdad, todo lo que había pasado anoche seguía muy reciente como para que ya estuviesen durmiendo juntos de nuevo.
Un fuerte trueno resonó haciendo que Sakura temblara y ahogara un pequeño grito que Syaoran fue capaz de percibir, por lo que se giró para encontrarse con la espalda de ella y luego hablarle – Sé cuánto te asustan los truenos, pero tranquila, no estás sola.
Sakura tuvo que admitir que las palabras de él la hicieron sentir un poco mejor, sin embargo, no podía evitar sentir miedo, era inevitable, por lo que lo que estaba por pedirle probablemente fuese una mala idea, pero no le importó.
-Syaoran – Dijo ella en voz baja – ¿Estaría mal pedirte que me abrazaras? En serio necesito uno de esos.
El chico sonrió de medio lado, solían hacer eso cuando ella estaba asustada, así que no dijo nada, simplemente acercó más su cuerpo al de ella sintiendo su calor corporal y envolviéndola con sus brazos. Sakura podía sentir la respiración de él en su nuca y eso la hizo sonrojarse un poco, sin embargo, se sentía más segura.
-Gracias – Respondió ella en susurro – Necesitaba eso.
-No hay de qué, para eso están los… – Él se quedó unos momentos pensando en que nombre darle – ¿compañeros? ¿amigos?
Sakura tuvo que admitir que le pareció gracioso y se rio – Dejémoslo en que para eso estamos tú y yo, no creo que tengamos un nombre.
-Nosotros – Dijo Syaoran susurrando en su oreja y apretándola más contra su cuerpo.
Sakura sintió un fuerte cosquilleo en su estómago, y seguido de eso se giró para mirar al chico a los ojos marrones y brillantes que tenía, no sabia que es lo que estaban haciendo, habían sido las 24 horas más extrañas y únicas que hayan vivido, y la verdad es que no sabían como podría terminar todo aquello, estaban jugando con fuego.
Esta vez fue Syaoran quien no tuvo control sobre si mismo y se acercó para besarla en los labios lentamente, la noche anterior sus besos habían sido hambrientos, sin embargo, esa vez eran pausados como si quisiera disfrutar de cada roce. Sakura por su parte, correspondía de la misma forma acariciando su mejilla y, él mordió levemente su labio inferior haciéndola gemir en su boca.
Cuando el aire les faltó se quedaron ahí respirando fuertemente mientras miraban los ojos del otro, no tenían ni idea de que había sido ese beso, pero estaban seguros de que lo necesitaban ¿la razón? Ni ellos la sabían, Sakura simplemente se limitó a no hacer ningún comentario y girarse de nuevo, Syaoran por su parte decidió volver a la posición en la que estaban abrazándola por la cintura.
Y aunque ninguno tuviera idea de lo que había sido ese beso, estaban seguros de que por un momento los hizo olvidarse de la cruda realidad.
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N/A: ¡Hola a todos! Espero que estén genial, bueno acá les traigo este nuevo capítulo con un poco más de amor que el anterior que los dejó bastante nostálgicos, además les traje el regreso de un personaje que todos amaron en "Solo por ti"… ¿no se habían preguntado que era de la vida de la Señora Lin?;)
Espero que lo hayan disfrutado, no olviden decirme en los comentarios qué opinan sobre la actitud que los chicos están tomando con Takeshi después de lo que les dijo Sota Yagami, además ¿cuánto creen que dure ese control que están teniendo sobre ellos mismos?
Gracias a todos los que leen y comentan, nos vemos el lunes en otro capítulo, les mando besos y abrazos a todos. Cuídense.
