"Cuando el amor te llame, síguelo;
aunque sus caminos sean arduos y penosos.
Y cuando sus alas te envuelvan, entrégate a él;
aunque la espada escondida bajo su plumaje pueda herirte."

Fragmento "El amor" de Gibrán Jalili Gibrán.

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Los minutos pasaban lentos, lo observaba desde mi silla, miraba fijamente a aquel reloj colgado en la pared, de alguna manera sentía que el tiempo se estaba burlando de mí.

̶ Cariño, ¿estas bien? –me hablo Bill, sosteniendo un tenedor con un trozo de aquella mezcla de tofu y especias.

̶ Lo estoy –dije finalmente después de una pausa.

Observe mis manos jugando con mis dedos por debajo de la mesa. Si no se lo decía ahora no llegaría a tiempo.

«Jodido imbécil». lo maldije en silencio.

¿Cómo era posible que ambos tuvieran el mismo rostro pero su interior fuese tan diferente?, Alguna trampa del destino era obvio.

̶ Rach, dime de una vez que es lo que te molesta –lo sabia, lo he molestado enserio.

̶ Bill… -dije tentando mi tono de voz para comprobar el estado de su ánimo.

̶ ¿Si? –me animo él. Mientras yo buscaba una excusa perfecta para salir al encuentro que me tendría ocupada esa noche.

̶ ¿Recuerdas a mi amiga Lizzet? –el nombre broto de mi boca como el agua en el mar. Eureka.

Bill hizo un gesto de asentimiento mientras colocaba sus codos en la mesa y su mentón en sus palmas. Podría besarlo en ese momento. Me estruje los sesos para recuperar la compostura y seguir con mi mentira.

̶ Ella viene a pasar unos días aquí –no estaba mintiendo, bien quizá solo en que llegaría esa noche ̶ , En la tarde me envió un mensaje para que la recogiera en el aeropuerto a las 10 –Bill solo me miro un segundo intentando comprender la situación.

Espere paciente mientras el pensaba en su veredicto. Me concentre en aquella mirada escrutadora.

̶ Bien –hablo por fin ̶ , no podemos hacerla esperar –el alzo su mano llamando al mesero ̶ . La cuenta por favor –algo dentro de mí se estremeció.

̶ No, no, no –estalle ̶ , no es necesario Bill, tu puedes quedarte –si él no sospechaba de mi era muestra de que no me conocía ̶ . Noche de chicas.

Él solo me miro y alzo una ceja. Supuse que había sido descubierta, a punto estaba de tirarme al suelo y pedir misericordia cuando el hablo.

̶ Sabes que no me gusta que vayas por la ciudad sola, menos a esta hora –el era bastante protector.

̶ Lo se, pero entiende, yo con Bill Kaulitz –eso era mas creíble claro ̶ . Ella necesitara que la prepare, ¿no lo crees? –fue bastante convincente.

Bill me miro una vez mas pensativo y al final asintió.

Ambos salimos de aquel restaurante. Bill se ofreció una y otra vez a llevarme al aeropuerto pero yo me negué cada una de esas veces. Realmente no sabía que fuese tan buena mentirosa, también sabia que eso no era algo de lo que tuviera que alegrarme. Al final solo llamo un taxi para mí, y dejándome un beso en los labios nos despedimos. Realmente lo quería.

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Entre en aquel bar-restaurant con 15 minutos de retraso y notando el corazón en la garganta. Mire a todos lados deseando que él no estuviera, que se hubiera ido o arrepentido, cualquier cosa seria mejor que estar en ese lugar asolas. Mire hacia todos lados intentando encontrar aquella mirada y sonrisa perversa sin mucho éxito, hasta notar el agarre de unas manos en mi cintura que me acorralaban contra un cuerpo.

̶ Hola –me susurro al oído y el efecto que esto causo en mi fue mas de lo que yo hubiera deseado.

̶ ¿Qué haces? –le respondí intentando sofocar un grito que se escapaba de mis labios.

̶ Nada –a el le divertía que yo estuviera nerviosa, siempre ese tono de humor lo caracterizaba.

Me dirigió hasta una mesa con un sillón de media luna y una mesa circular, el tapizado de aquel sillón era de un purpura bastante apagado y la mesa negra otorgaba una sensación de privacidad.

Me senté lo mas lejos que pude de el.

̶ No es necesario que hagas esto –intente sonar tranquilamente enfadada. Lo suficiente para darle a entender de qué se trataba aquello. No más.

̶ Pareces impaciente –El parecía tan relajado, estiro sus brazos detrás de su nuca, era como si realmente no estuviera consiente de lo que estaba haciendo. Ojala yo pudiese hacer lo mismo ̶ . Mejor cuéntame como fue la cita con Bill.

Sus palabras recorrieron mi espina dorsal como un relámpago. El lo sabía, sabía que yo tenía una cita con su hermano. Una de las mas importantes y no le importo, ¡No le importo! ¿Con que clase de miserable estaba tratando?

̶ Bien, bien –no lo mire a los ojos. De todo cuanto le quería gritar a la cara solo alcance a pronunciar aquello.

̶ Entonces mi trabajo esta noche será fácil –Aquello era mas de lo que yo podía soportar.

« ¡Idiota!» la palabra exploto en mi cabeza.

̶ ¿Qué dices? –le pregunte incrédula. Aunque al principio eso fuese algún tipo de exigencia de mi parte no iba a seguir con la pregunta, realmente me asustaba la respuesta.

̶ ¿Ordenamos? –sentí su mirada incesante en mi.

̶ Ya te dije que esto no es necesario –quería que todo quedara exactamente como lo habíamos hablado antes. Solo seria una despedida corta y sin más. Pero al parecer solo yo comprendía aquello.

̶ Lo es, será una noche larga – algo dentro de mí respondió a aquello. Creándome una sensación de un vacio profundo y un calo abrazador en mis mejillas.

Necesitaba tomar aire con urgencia.

̶ Tengo que ir al baño –hablo sin aceptar replica y me dirigí a cualquier lugar lejos de él.

Cuando estuve lo suficientemente lejos como para cerciorarme que el no me podía mirar, fui consiente de que no sabia donde se encontraba el baño.

̶ ¿Disculpe? –le hable a un camarero y este me miro exasperado. Tenía dos charolas en ambas manos.

̶ ¿Si? –note como alargaba la pregunta.

̶ ¿Dónde puedo encontrar el baño? –le hable rápido.

̶ Por aquel pasillo, ultima puerta a la derecha.

̶ Gracias –me dirigí hacia donde había dicho, notando una mirada sobre mi.

Me gire pensando en que seria Tom quien venia detrás de mi, como el pervertido que era. Pero me tope con unos ojos azules. Me estremecí un poco al notar como el sonreía con ese toque de malasia que yo solo había visto en algunas telenovelas.

̶ Discúlpame, ¿te asuste? –me hablo el y en mi mente solo se formo la pregunta ¿Por qué?

̶ N-no estoy… bien –algo en ese sujeto no me gustaba. Sin darle más tiempo a que siguiera preguntándome me escurrí en el pasillo y entre al baño.

Dentro pude observar mi rostro. Mi cara tenía ese toque rojizo ya tan característico para mí. Pensé en colocarme más maquillaje y después deseche esa idea en un bote de basura imaginario. Jamás me arreglaría para alguien como Tom. Tome aire un par de veces, tratando de inculcarme la propia valentía que sabía que no tenía. Me arregle solo un poco el cabello y Salí de ahí.

Volví a pasar por aquel lugar donde me había entrevistado momentáneamente con el sujeto de ojos azules, solo para darme cuenta que el seguía ahí, con otros dos amigos. Los nervios me recorrieron y una sensación de temor me invadió. Algo no estaba bien con esos sujetos. Los mire un segundo y después desaparecí entre el mar de gente. En el ambiente se respiraba el humo de los cigarrillos y el vodka, combinado con el sonido de la música de David Guetta transformaba aquello en un lugar bastante alegre.

Llegue hasta la misa que compartía con Tom, él parecía absorto en sus pensamientos, lo mire unos segundos hasta que el pareció regresar de su trance y me miro con una expresión seria en el rostro.

̶ Cuánto tiempo llevas aquí –eso sonó como una exigencia. Yo era ahora la que parecía desconcertada ante semejante actitud.

̶ Acabo de regresar… ̶ le hable claramente, aunque por alguna razón mi respuesta parecía incompleta.

̶ No hagas eso –me dijo con voz queda. Conteniéndose. Una furia y desesperación se instalo en mí.

̶ ¿Hacer que? –algo me decía que si seguía por aquel camino nada bueno saldría de ahí.

̶ Eso –me dijo nuevamente irritado, tocando sus sienes con sus dedos.

̶ No te entiendo –algo me decía que tenía que callarme pero el nerviosismo se apodero de mi voz.

̶ ¡Esa maldita actitud! –el al fin había explotado y algo dentro de mi quiso salir huyendo y jamás regresar.

̶ ¡Yo no estoy haciendo nada! –quizá lo que me abandono fue el buen juicio.

̶ ¡Lo haces maldita sea!, ¡Te pareces tanto a Bill! –Esa palabra. El había cruzado la línea. Mis piernas no respondieron y yo solo pude quedarme ahí mirándolo, como su característico humor se transformaba en coraje y resentimiento. Aun pese a todo quise abrazarlo.

̶ ¿Señorita la están molestando? –escuche una voz conocida delante de mi y lo mire. Era el mismo tipo de hacia unos segundos, ahora si temía.

̶ Ella esta bien, déjanos –Tom hablo antes de que yo pudiera decirle al tipo que se esfumara y de todo corazón deseaba que así lo hiciera.

̶ La señorita es la que tiene que contestar –sin duda no seria tan fácil.

̶ Yo… -intente explicarme pero las palabras no salieron de mi boca.

̶ Ella - esta – bien –Tom volvió a tomar la palabra hablando lenta y claramente a aquel sujeto.

̶ Caballero deje hablar a la dama –Oh por Dios santo, ¡lárgate de una vez!

Aunque ese sujeto aparentaba ser un caballero yo sentía que algo macabro se escondía dentro de el.

̶ Sabes que, tienes razón esto no es necesario –Tom había alcanzado su limite y yo daba de brincos al comprobar que esto había llegado a su fin-. Nos vamos –el fue hasta mi y me tomo por el brazo, yo estaba a punto de seguirlo cuando la voz de aquel tipo me alerto.

̶ Le exijo que suelte a esa dama –aquel sujeto reto a Tom con la mirada, pero este en lugar de retroceder solo deposito un golpe en aquella mandíbula.

̶ A mi nadie me exige –por alguna razón, quise volver a rodear a Tom con mis brazos y así lo hice alrededor de su cintura. Tanto por lo que sentía como para frenar aquella locura.

Pero al hacer aquello note el cuerpo de Tom precipitarse hacia atrás, asome mi rostro hasta el frente y note a aquel sujeto con un puño arriba. Lo había golpeado.

̶ ¡Tom! –le grite e intente sostenerlo.

Un mesero que estaba ahí me ayudo a sostenerlo mientras él se ayudaba del mantel de una mesa cercana.

̶ Bastardo –un amigo del tipo de ojos azules dijo aquello. Esta ves era yo quien quería golpearlos a ambos.

̶ Nos vamos –Le dije a Tom al lograr ponerlo en pie. Más que una petición eso fue una orden.

̶ Señorita usted no puede ir con el –aquella voz me volvió a elevar los nervios.

̶ Oh claro que ella se va conmigo –Tom me miro y coloco sus manos en mi cara y me beso. Sentí como mi corazón cabalgo desbocado y mi respiración se agito.

Lentamente eme fui retirando de su agarre.

̶ Vámonos –tome a Tom de la mano y salimos de ahí.

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Al llegar al auto Tom insistió en conducir y yo preferí no argumentar nada. Mi mirada caía sobre él sin reparo, y mi mano se aferraba a la suya.

Ambos llegamos hasta el hotel, el rodeo su camioneta para abrir mi puerta, yo no pude mirarlo a los ojos. Note el lujoso hotel, y todo los alrededores, bastante tranquilo. Al entrar la recepcionista nos lanzo unas cuantas miradas suspicaces hasta que le entrego la llave a Tom, le rogaba a Dios para que no nos reconociera, era mejor que pensara que éramos una especie de locos encapuchados, a que supiese la verdad.

̶ Aquí esta su llave, que disfruten su estancia –no pude dejar de pensar que aquello sonaba como una lujuriosa invitación.

̶ Gracias –Tom le agradeció y yo lo seguí hasta el ascensor.

El ascensor se abrió y nosotros entramos en él. Me ahogaba con las palabras, quería decirle algo, cualquier cosa.

̶ También tú prefieres las llaves, ¿verdad? –fue lo único que alcance a decir. Para aligerar el ambiente.

̶ Si, igual que Bill –al parecer ahora era Tom quien quería que todo fuera exactamente como se tenía previsto. Una ligera tristeza me abordo.

̶ Si –le respondí, antes de entrelazar sus dedos con los míos. Estaba frio.

Note su mirada curiosa en mi y el apretón ligero con el cual me correspondía, entonces las puertas se abrieron.

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Continuara.

Les dije que esta vena literaria regreso XD

Bueno este capitulo salio bastante natural, y largo no? tomen en cuenta que las mujeres pensamos mucho mas que los hombres, digo esto sin agraviar al sexo masculino :D

Espero les guste, ya esta volviendo a mezclarse esta onda de romance que espero les guste, aunque algunas vean mal la relacion. Espero que los personajes no se vuelvan locos otra vez.

Muchas gracias por los comentarios, y ya saben cualquier duda o sugerencia, haganmela saber ;)

Siempre suya: Deka.