Capítulo 12.- by Lily de Wakabayashi.

Manabu estaba sentado a la mesa, con un buen vaso de jugo naranja frente a él, y un sobrecito de Alka Seltzer en la mano. La cabeza le estallaba, y hasta el sonido más leve se escuchaba gigantesco en sus oídos. ¿Cómo era que sele había ocurrido tomar tanto? Él no tomaba ni sidra en las fiestas navideñas, no comprendía cómo había llegado a embriagarse tanto la noche previa. Y lo peor del caso no era eso, sino el hecho de que Genzo, Tsubasa, Carlos, Matsuyama y Misugi lo miraban con bastante enojo. Al parecer, por los líos de Manabu se habían creado muchos líos que no iban a ser fáciles de solucionar. Misaki trataba de justificar a Manabu, sin mucho éxito, ya que la mayoría había pensado que se había vuelto loco.

En buen lío nos metiste, Manabu.- gruñó Genzo.- Lily anda de histérica, ella cree que la ando engañando con Ledesma.

Es que yo creía que… .- musitó Manabu, sin saber qué decir.

Es que nada.- lo cortó Carlos.- ¿Cómo se te ocurre que Caro pueda andar con alguien como Wakabayashi?

Tampoco te pases.- gruñó Genzo.- Ni que andar conmigo fuera un martirio.

Pues por algo la pobre de Lily no está tan feliz.- replicó Carlos, cínicamente.

Bueno, ya.- los cortó Tsubasa.- No ganamos nada discutiendo, supongo… Manabu, ¿estás seguro de que te sientes bien?

No.- negó el aludido.- Todo me da vueltas…

Y no es para menos, después de la botella de tequila que te acabaste tú solo… .- suspiró Taro.

Y todos los líos que nos trajo con eso.- gruñó Matsuyama.- Las chicas creen que todo lo que dijiste fue alguna broma de tu despedida de soltero, Manabu.

Lentamente, Manabu comenzaba a recordar. La noche previa, él había sido arrastrado hacia un bar karaoke por todos sus amigos y compañeros para festejar algo que parecía imposible: la boda de Manabu con Youko Katagiri, sobrina de Munemasa Katagiri y asistente del cuerpo técnico de Japón. Esta boda era algo inimaginable e incluso imposible para algunos integrantes de la selección japonesa, pero lo cierto era que Youko amaba a Manabu tanto como él la amaba a ella, así que para sorpresa de todos (incluso para sorpresa del mismo Munemasa Katagiri), la unión entre Youko y Manabu era ya casi un hecho consumado, motivo por el cual la noche previa se habían ido todos de parranda. Manabu, sin embargo, estaba tan nervioso que fue obligado a consumir más alcohol del que estaba acostumbrado, teniendo como consecuencia un sueño demasiado loco y una resaca espantosa. Ahora que lo pensaba bien, Manabu se daba cuenta de que todo en su sueño era lo suficientemente loco como para darse cuenta de que algo no andaba bien, y quizás su subconsciente quería despertarlo pero por el alcohol y la borrachera no pudo hacerlo.

Bonita cosa va a suceder con Youko si se llega a enterar de que andabas poniéndote más ebrio que una cuba.- comentó Matsuyama.- No se va a querer casar contigo.

En principio, no sé cómo es que alguien tan linda como ella quiere casarse con alguien como tú.- comentó Carlos.- Es tan idiota como creer que mi Caro se va a querer casar con Wakabayashi.

Otra vez con eso.- gruñó Genzo.- Ni quién se quiera casar con tu novia.

Ya basta.- dijo Misugi.- No arreglaremos nada discutiendo. Yayoi me prometió que iba a convencer a las chicas de no decirle nada a Youko, pero aun así…

Misugi dejó la frase al aire, y los demás la finalizaron a su antojo. Lily, Sanae y Alisse estaban verdaderamente enojadas, ellas creían que todo era una mala broma de Manabu ante los nervios de la próxima boda, así que convencerlas de no irle con el chisme a Youko era algo difícil e incluso imposible.

Vamos, que no puede ser tan grave.- dijo Taro, sonriente.- Fue todo un mal sueño, ¿no?

Algo así.- suspiró Manabu.- Con un muy mal despertar…

No es tan grave, como dice Misaki.- señaló Tsubasa.- A las chicas va a pasárseles el coraje.

Eso espero, aun me duele la cachetada que Lily me dio.- gruñó Genzo.

Ésa te la merecías, de cualquier forma.- se rió Matsuyama.

Bueno, ya.- gruñó Ishizaki, quien hasta esos momentos había permanecido muy callado.-Ya fue suficiente, esto no se trata de nosotros, sino de Manabu.

Todos voltearon a ver a Ishizaki, muy sorprendidos, incluso Manabu. El muchacho con cara de mono los miró a todos con cierto enojo, resoplando y bufando.

Estamos aquí porque Manabu se va a casar.- gruñó Ishizaki, poniéndose de pie.- Se supone que nosotros somos sus amigos y debemos apoyarlo, no hundirlo más. El que él haya tenido ese sueño tan loco fue culpa nuestra, porque nosotros lo emborrachamos, así que debemos asumir parte de la responsabilidad y de la culpa y ayudarlo. No es algo tan grave, no es que haya matado a nadie o algo así, solo se puso hasta las chanclas y ya, no es la gran cosa, a todos nos ha pasado más de una vez.

Bueno, eso es cierto.- el siempre correcto Jun Misugi se ruborizó y se mostró algo incómodo.- A mí también se me han pasado las copas y no he hecho nada decente en esas situaciones…

¿Nada decente como qué?.- quiso saber Tsubasa, divertido.

Nada decente como ponerme a cantar canciones de borrachos a todo pulmón.- respondió Jun, muy serio y aun muy colorado.

Bah, creo que todos hemos hecho eso.- Genzo se mofó.- ¿Eso qué tiene de raro?

Que no creo que lo hayas hecho a las afueras de la casa de tu novia.- respondió Misugi, mientras todos echaban una carcajada.- Los padres de Yayoi fueron muy amables al no llamar a la policía.

Bueno, eso es diferente.- reconoció Wakabayashi, divertido.- Y sí, creo que todos hemos hecho alguna tontería alguna vez, estando ebrios…

Entonces no traten a Manabu como si fuera una especie de criminal.- insistió Ishizaki.- Apoyémoslo en esto.

Todos se voltearon a ver, unos a otros, sorprendidos por la actuación del muchacho que siempre se tomaba todo a broma y que en esos momentos, sin embargo, actuaba de una forma muy seria, quizás más que nada porque la situación lo ameritaba. Uno a uno, todos comenzaron a asentir y a darle palmadas a Manabu de apoyo.

Supongo que a todos nos puede pasar.- dijo Carlos.- Pero de verdad que tú te volaste la barda con esos sueños.

Son los nervios.- se rió Taro.- Cualquiera se sentiría así antes de casarse.

Ya quisiera verte cuando andes con Licha.- se burló Genzo.

Jeje, por eso lo digo.- Misaki se ruborizó un poco.- Y que Alisse no te escuche llamándola Licha, que te golpea.

¡Ja! Como si necesitara un pretexto para eso.- bufó Genzo.

Manabu, al ver que todos los apoyaban, comenzó a relajarse, aunque la tensión que sentía en el estómago no desaparecía por completo. Iba a casarse, eso era seguro, y pues eso era algo que él nunca creyó hacer, o no por lo menos hasta que conoció a Youko. Ella era una muchacha lindísima, alguien de quien Manabu se enamoró a primera vista, pero que nunca creyó que se fijaría en él. No tendría por qué, Youko era linda, era inteligente, era smpática y audaz, algo que Manabu no creía tener, pero al parecer ella se había fijado en su ternura y en su corazón y por eso se había enamorado y había aceptado ser su esposa, después de lo que se podía considerar un romance relativamente corto. A muchos les había parecido algo apresuradala boda, pero no así para Youko y Manabu, quien no veían la hora de estar al fin casados.

Bueno, hablemos con las chicas entonces.- dijo Taro.- Habrá que convencerlas de que todo fue un mal sueño de nuestro amigo.

Quizás yo mismo deba hablar con Youko.- sugirió Manabu.- Será mejor si…

No.- lo cortó Matsuyama.- Recuerda que es de mala suerte ver a la novia antes de la ceremonia.

Ya, no creerán en eso.- dijo Ishizaki.- Son solo supersticiones.

Como sea.- gruñó Matsuyama.- ¿Y cómo es que de buenas a primeras cambiaste al grado de portarte tan decente, Ishizaki?

Creo que le hizo bien el estar con Yukari.- comentó Genzo, burlón.- Algo de su madurez debió habérsele pegado.

Bueno, alguien tenía que poner el ejemplo, ¿no?.- se rió Misugi.- Algo bueno debía aprender él de ella.

Muy graciosos.- gruñó Ishizaki.- Ya déjenme en paz.

Por ahora lo haremos.- replicó Wakabayashi.- Pero no te vas a salvar cuando seas tú el que se vaya a casar.

Mientras los demás se burlaban de Ishizaki, dejándolo momentáneamente a salvo, Manabu se puso a pensar en el enorme paso que estaba a punto de dar. Una y otra vez, la idea le llegaba a la mente y no lo dejaba en paz, casarse… Ya, que ya no era momento para ponerse a pensar en eso, ya era demasiado tarde, ¿no?

Sea como sea, ese día se le pasó a Manabu como si fuera agua entre los dedos. Él no supo en dónde quedaron las horas que lo separaban de su vida de casado, sintiendo que un enorme peso se le metía en el estómago y no lo dejaba ser. Él comenzaba a pensar que quizás el sueño que tuvo se relacionaba con la idea de que las cosas no le iban a marchar bien. El soñar que todos andaban con las parejas cambiadas podría ser una señal de que la boda era un gravísimo error… Manabu durante todo el tiempo estuvo tratando de huir, pero sus compañeros no lo dejaban solo, como si presintieran lo que iba a suceder.

La noche llegó, y con ella la hora de la boda. Ya todos estaban listos, Tsubasa se disponía a ocupar el lugar del padrino mientras que los demás ocupaban sus asientos y esperaban a que la ceremonia comenzara. Sin embargo, instantes antes de que Tsubasa tomara su puesto en el altar, Genzo y Carlos lo detuvieron.

Aun no.- dijo Wakabayashi.- Tenemos una emergencia.

¿Qué ha sucedido?.- quiso saber Tsubasa, preocupado.

Manabu no está.- respondió Carlos.- No lo encontramos por ninguna parte.

¿Cómo que no está?.- Tsubasa casi gritó.- ¿Dónde se ha metido?

Ojalá lo supiéramos.- bufó Genzo.- Se escapó y nadie sabe a dónde.

Debemos buscarlo cuanto antes.- señaló Tsubasa.- La boda está por comenzar.

Lily, Carolina y Alisse fueron a entretener a Youko, pero no ganarán mucho tiempo.- dijo Carlos.- Debemos darnos prisa, Matsuyama y Misugi ya comenzaron la búsqueda e Ishizaki y Misaki están vigilando las entradas.

Esto parece escape de prisión.- gruñó Tsubasa.

Pues no están tan errado.- suspiró Genzo.- Vamos ya.

Los jóvenes salieron en busca de Manabu de inmediato, esperando y deseando que ni Youko ni los invitados se enterasen de lo sucedido. Sin embargo, sino se daban prisa, todo iba a terminar en desgracia, así que los jóvenes se pusieron de acuerdo y se dividieron para encontrar al joven. Los minutos pasaron rápido, y los invitados comenzaron a preguntarse qué había sucedido con los novios; Youko ya comenzaba a impacientarse de que Lily, Alisse y caro estuviesen arreglándole el vestido por quien sabe cuanta ocasión, mientras Bere insistía en repetirle las ventajas y desventajas del matrimonio en el mundo moderno y quien sabe cuantas cosas más.

Es inútil.- dijo Taro.- No lo encontramos por ningún lado.

¿Alguien buscó ya en el estacionamiento?.- quiso saber Genzo.

Bueno, no.- negó Ishizaki.- Pero no ha salido ningún automóvil, los valet parkings tienen las llaves de todos los coches. Y además, él no sabe manejar muy bien, es un desastre al volante.

¿Y eso qué?.- cuestionó Hikaru.- Eso no significa que no pueda estar ahí.

Quizás pensó que nunca se nos ocurriría buscarlo ahí.- sugirió Misugi.

Bueno, eso es cierto… .- admitió Izawa.

¿Qué esperamos entonces?.- cuestionó Tsubasa.- ¡Vamos!

Todos los jóvenes se dirigieron hacia allá de inmediato, esperando que la novia no se desesperara y saliera huyendo. Curiosamente, Matsuyama, Misugi y Wakabayashi habían tenido razón, Manabu estaba sentado en el cofre de un coche, mirando hacia el cielo, muy pensativo. De inmediato, todos lo rodearon e incluso Ishizaki y Carlos se le dejaron ir con una especie de "tacleada", tumbándolo sobre el cofre del coche.

¿Se volvieron locos o qué?.- gruñó Manabu.- ¡Pudieron haberme lastimado!

Así no escaparás.- gruñó Ishizaki.- Te casas, porque te casas.

Suéltalo, Ishizaki.- ordenó Tsubasa.- No podemos obligarlo a casarse sino quiere.

Pero sí sería una porquería que no lo hiciera, a estas alturas.- replicó Carlos.- Vamos, Manabu, ya confiesa. ¿Quieres casarte o no?

Sí, sí quiero.- respondió Manabu, muy serio.- Lo lamento, sé que me comporté como un idiota, pero en serio que ya estoy bien. He dedicido que sí quiero casarme. ¿Pueden soltarme ya? Me están lastimando.

Carlos e Ishizaki soltaron a Manabu y entonces él, muy digno, se puso de pie y se acomodó el traje de novio que llevaba puesto, mirando fijamente a cada uno de sus amigos.

Durante un momento, me entró el pánico, lo confieso.- dijo Manabu.- El sueño que tuve ayer, de todas las parejas cambiadas, me hizo pensar si acaso no estaría cometiendo un error, porque incluso yo soñé que estaba con la persona equivocada, pero ahora me doy cuenta de que eso solo fue el reflejo de lo mucho que quiero estar con Youko, y del terrible error que sería no estar con ella. Creo que el verme a mí mismo con otra mujer me espantó tanto que me hizo soñar lo mal que me sentiría sino estuviese con Youko. Me costó trabajo darme cuenta, pero ahora sé que sí quiero estar con ella.

Todos sus amigos sonrieron al escuchar a Manabu hablar tan seguro y suspiraron un tanto aliviados. Manabu terminó entonces de acomodarse el traje y se dirigió hacia el altar para esperar a la mujer que habría de convertirse en su esposa… Youko, que nunca se enteró del pequeño escape de su novio, estaba lista para darle el sí alhombre que amaba, mientras todos sus amigos y familiares eran testigos de su amor…

Cuando el juez le preguntó a Manabu si aceptaba a Youko como su esposa, él volteó a ver a sus amigos (quienes estaban en parejas): Tsubasa y Sanae, Taro y Alisse, Genzo y Lily, Carlos y Caro, Bere y Mamoru, Ryo y Yukari, Jun y Yayoi, Hikaru y Yoshiko, y sonrió. Al ver a sus amigos unidos con sus verdaderos amores, como siempre había sido, como debía de ser, Manabu se sintió confiado en dar el sí.

Ellos habían encontrado el verdadero amor, al igual que él, y no habría ninguna dificultad u obstáculo que ninguno de ellos no pudiera vencer. Sí, esas parejas unidas por el verdadero amor no podían ser separadas por nada; incluyendo, un sueño loco causado por una borrachera.

Fin.

Notas:

Bueno, ahora sí, aquí está el final de esta loca historia, idea de mi amiga K_rito, quien amablemente me pidió que la escribiera junto con ella. A ella le correspondía el final, pero desgraciadamente sus estudios y ocupaciones le impidieron hacerlo, de manera que yo le pedí que me dejara escribirlo para que esta historia no quedara inconclusa. La idea original de este fic es totalmente de K_ro, así como gran parte del final y yo colaboré con algunas ideas; originalmente creo que era otra la chica que se casaba con Manabu, pero dado que yo olvidé quién era, decidí usar a Youko Katagiri, un personaje femenino que solo apareció en un videojuego de Captain Tsubasa.