Come Along With Me.

.

.

.

"Uno sólo molesta a aquellos que ama."

.

.

Con mis cosas ya en mano, nos subimos al auto de Jaeger sin decir palabra alguna. A él se lo notaba serio, y yo seguía con dolor de cabeza. Ganas de hablar, no había, y aunque el silencio entre los dos no solía ser algo incómodo, esta vez era una excepción.

Se había hecho el mediodía para cuando regresamos a mi casa, y ni bien entré, lo primero que hice fue poner a cargar mi celular. Y, oh, Dios. Infinidad de mensajes de Jean hacen casi explotar mi casilla. Claro que no los leí a todos. Eren estaba en mi cocina preparando algo para comer -déjenme decir que era entre terrorífico y tierno-, y yo me encontraba en mi cuarto tipeando en mi Iphone. Por desgracia, Jean respondió de inmediato al primer intento, pero no con un mensaje como réplica, sino con una llamada. Tomé una gran bocanada de aire antes de contestar, rezando por que Eren tardase en lo que sea que haya estado haciendo. Pero claro, la vida me odia, y ni bien le dije a Jean "¿podemos vernos hoy mismo?", Eren apareció con una sartén preguntándome si podía probar el contenido a ver si estaba bien sazonada su comida. Ambos nos quedamos congelados. Yo con mi cara fruncida, y él con un gesto de cachorro golpeado. Lo vi voltearse para regresar a la cocina, pero musité un "luego te llamo" a mi teléfono, y me apresuré para acercármele antes de que desaparezca.

Me senté a la mesa con un nudo en mi estómago. Las cosas no me estaban saliendo precisamente bien, y aunque sabía que no era mi culpa, sabía también que eso no era lo que quería.

-Siento no saber mucho de cocina. Esto es lo mejor que pude hacer.-Dijo el mocoso sonando tímido y avergonzado mientras me acercaba una fuente de vidrio llena de arroz salteado con verduras.

Probé un bocado luego de que Eren me sirviera una cantidad considerable en mi plato, y me tomé mi dulce tiempo para decidir que sí me gustaba la forma en que Eren cocinaba. Okay, tal vez no era el plato más elaborado del mundo, ni sabía a cielo, pero estaba hecho por nadie más y nadie menos que Eren, lo que le daba puntos extras al sabor.

Tragué mi comida, y tras asegurarme de no tener restos de la misma entre mis dientes, hablé.-Un día puedo enseñarte a cocinar.-Mierda. Eso no sonó bien.

-Lo siento.-Susurró rendido, agachando su cabeza y metiendo ambas manos entre sus piernas.-No era mi intención cocinar tan mal. Perdón, no tienes que comer-

Lo corté antes de que siguiese sacando conclusiones que sólo lograban hacerme ver como un maldito.-Eren.-Me miró frunciendo sus cejas, denotando preocupación.-No quise decir que no me gusta tu comida. Sabe bien, sólo dije que, si quieres, un día puedo enseñarte nuevas recetas.-Solté tratando de sonar lo más convincente posible. Y Eren pareció aliviarse un poco después de éso, aunque me dijo unas cuántas veces más que no tenía que comer su plato forzadamente. Maldito obstinado.

Claro que el tema "comida" no fue el único motivo por el que estábamos algo distantes. No soy idiota, y me di cuenta del cambio repentino de humor de Eren después de escucharme hablar con Jean. Aunque tranquilamente podía haber estado hablando con Hanj, o mismo Erwin. Pero todas posibilidades quedaron lapidadas después que Eren preguntara lo que preguntó.

-Y... ¿cómo van las cosas con Kirschtein?

-¿Con quién?-Pregunté con verdadera duda. Y tal vez hice mal en no asumir, ya que la cara del mocoso me hizo sentir una puta.

-Jean. Kirschtein es su apellido. Pensé que lo sabrías.

Maldito bastardo. No, ¿sabes? Me cojo gente sin saber sus nombres siquiera. Así soy yo. Lidia con éso. Tch.-Tampoco es como si estuviésemos saliendo, Eren.-Y la forma en que solté su nombre fue -casi- intencionalmente sexy.

-Mh. ¿Eso quiere decir... ?

-Ugh.-Suspiré fastidiado. ¿Acaso me estaba haciendo un censo? ¿Estábamos jugando a las veinte jodidas preguntas? ¿Con qué derecho tenía que decirle a Jaeger lo que hacía en mi vida privada? Claro que no tenía por qué contarle ningún detalle. Pero por supuesto, el bastardo debía darme la mirada.

Déjenme explicarles en qué consiste dicha mirada. El muy maldito sabe cómo seducir, ablandar, y conseguir básicamente lo que quiera con sus putos ojos. Y no por ese color tan ridículamente hermoso que tiene, sino por lo grandes y expresivos que son, y la forma en que miran, acompañando esas lagunas verdes con unas tupidas cejas que se encargan de enmarcar las puertas a la perdición a las que últimamente me estaba acostumbrando tanto.

Sí. Lo odio.

-Quiere decir que-Y más oportuno mi celular no pudo haber sido, ya que cortó la respuesta que -honestamente- no sabía bien cuál sería.

-Diga.

Silencio en la mesa, a no ser por la voz que se oía del otro lado de mi celular. Casi a los gritos, debo destacar.

-¡Levi! ¡Por fin me atiendes, bebé! ¿Por qué me cortaste así?

Mierda.

Me pregunté qué tan claras eran las palabras de Jean para los oídos de Eren. Deseaba que la tierra me tragase.

-Oye, dije que te llamaba luego. Estoy ocupado ahora, ¿okay?-Y corté sin esperar respuesta.

Eren me miraba confundido. Claro que el momento de explicarle que Jean y yo no estábamos precisamente en una luna de miel -en la que él seguramente creía que vivíamos-, se había ido al demonio, así que no dije nada. Sólo comí, en silencio, sin atreverme a retarlo con la mirada, ya que rendirme ante esos ojos no era algo que buscaba. No.

Los minutos parecieron horas, pero el tiempo eventualmente pasó, hasta que nos encontrábamos haciendo sobremesa, no teniendo nada de qué hablar. Ambos mirábamos nuestros platos vacíos, y el hecho de que permaneciésemos callados, no significaba que no había nada para decir. Diablos, no. Había tanto por discutir, por aclarar. Pero supongo que ni Eren ni yo estábamos cómodos con romper el hielo con una directa, así que, tratando de mantener el puto estilo, dije lo primero que me vino a la mente luego de observar mi mano por un largo tiempo.

-Mis uñas son un asco.

-¿Ugh?

-Dije.-Hice una pausa para dirigir una filosa mirada hacia la suya tan luminosa.-Que mis uñas son un asco.-Repetí sin tanta honestidad. Sí, las he tenido mejor, pero nada en mí era un asco.-Debo hacerme un service urgente.

Eren pareció no comprender de lo que le estaba hablando, y entonces su mano alcanzó la mía, depositándola en la suya, causándome casi un ataque al corazón. Casi.

-Tienes manos bonitas.

Y, oh. Por el amor de todas las deidades existentes, ¿era justa la inocente y tierna sonrisa que me regalaba?

No. No la era.

Separé el contacto de nuestras manos con toda la sutileza que pude reunir -no porque no lo quisiese, sino por todo lo contrario- y seguí hablando como si nada.

-Hace casi un mes que no me las arreglo. Creo que voy a ir a Frida's a que me las hagan.-Y probablemente me estaba apresurando a retomar esa relación de amistad que tan rápido curtimos, pero no perdía nada con intentar, ¿verdad?-¿Quieres acompañarme en la semana? Podemos hacernos las uñas juntos-Bromeé mientras dejaba asomar una imperceptible sonrisa ladina.

-Hahaha. Creo que paso de lo segundo.

-¿Eso quiere decir?

Eren rodó sus ojos visiblemente antes de suspirar palabras perdidas.-Quiere decir que sí quiero ir contigo.

(x)

Después de que quedásemos en ir a Frida's el martes de la semana próxima, Eren se fue de mi casa, dejándome solo y tranquilo. No que su compañía me molestase, en lo más mínimo, pero necesitaba tiempo para pensar. Tenía tanto para resolver. Para colmo, no sólo quedamos en que iríamos únicamente a Frida's, sino que después de eso íbamos a ir a cenar juntos porque Eren quería "hablar conmigo". Dios sabría qué era lo que tenía que decirme. Era mucho lo que tenía para manejar dentro de mi mente. Hablar con Jean era importante, pero preocuparme por poner al tanto a Hanji era primero lo primero. Ella necesitaba saber todo lo que había pasado. Ella fue quien me ayudó en primer lugar a salir del mundo de las adicciones, y habiendo estado consumiendo últimamente ciertas sustancias, honestamente me preocupaba.

Uno no sale de las drogas tan fácilmente como muchos creen. No es una paseo en el parque, y una vez que logras salir -si sales-, recaer es algo que puede pasar si no se está alerta. Volver a ser lo que alguna vez fui, no es a lo que apunto, así que, sin pensarlo demasiado, me encontraba llamando a Hanj. Y no tuve que esperar mucho, ya que al instante la tenía llamando a mi puerta.

Aparentemente ya sabía de lo ocurrido -gracias, Erwin-, y no sólo no se enojó, sino que hasta quiso darme vacaciones pagas por dos semanas completas. Vacaciones que rechacé por el simple motivo de que lo que menos necesitaba, era estar de vago por tanto tiempo. Me urgía mantener mi cabeza ocupada en algo. En algo que no sea cierto mocoso de mierda, claro. Le agradecí, sin embargo, y le pedí que me diera el martes libre, a lo que accedió sin titubeos. Terminamos tomando algo de té en mi living, y conversando de lo rápido que estaban llevando su relación Capitán Cejas y el amigo de Eren.

La tarde se me pasó rápido, y cuando me di cuenta, Hanji se estaba yendo. Muy a mi pesar, sabía qué era lo que debía hacer a continuación, así que tomé coraje, y llamé a Jean después de haberle cortado el teléfono tan abruptamente dos veces seguidas.

Me resultó extraño en él que no me atendiera en el primer intento, y no tuve tiempo de llamarlo una segunda vez, que el timbre de mi puerta estaba sonando. Por mi cabeza pasó la idea de que era Hanj que se había olvidado de algo, pero mi asombro fue bastante grande cuando vi a Jean parado del otro lado de mi puerta. Más que nada porque Jean había venido una sola vez a mi casa, y tan sólo para alcanzarme con su auto. Maldito acosador.

Le pregunté qué era lo que hacía allí, a lo que él contestó que estuvo desde hacía algún rato en su auto, esperando una respuesta de mi parte. Jodidamente creepy. Pensando que tal vez había llegado a ver a Eren salir de casa, fue grande mi alivio al oírlo preguntar si "esa mujer que acababa de irse, era mi esposa", refiriéndose a Hanj. Fue imposible no reírme, obvio.

-Jean, soy gay. Gay. Me gustan los penes, no como sushi. Me gusta que me la metan, que me metan la-

-Okay, entendí.-Me cortó.

Bien. Dios. ¿Cómo podía tener dudas siquiera? Digo, están los hombres que son homosexuales, los cuales no dejan notar su homosexualidad. Después le siguen los gays, quienes tienen dejos de divas en su personalidad. Y por último están los que son locas locas, dejando ver únicamente su lado femenino. Digamos que yo estoy entre el gay, y la loca, aunque Eren me dijo una vez que, si no fuese porque me conocía, yo no le parecería gay. Como sea, no podía creer que Jean insinuase que Hanji y yo fuésemos pareja.

-Siento haberte cortado, pero necesitaba arreglar unos asuntos antes.-Dije juntando todo el valor que me caracteriza.-Esa mujer que viste salir de mi casa, es mi amiga, pero también es mi jefa. Digamos que tuve un fin de semana algo perturbador, y debía asegurarme de que mantenía mi trabajo.

-Hey, Levi, si tienes problemas puedes venirt-

Interrumpí a Jean con un ademán antes de que dijese alguna cursilería como "puedo mantenerte". Diablos, no. Aunque su cara de preocupación me enterneció, ¿por qué mentir? Me le acerqué cortando con toda distancia posible, y él no desperdició tiempo en rodear sus brazos en mi cintura, acercándome más a sí. Pero no duró mucho el contacto, ya que con mi mano derecha lo desprendí del agarre. No quería seguir dando señales erróneas a nadie, en especial a alguien que siempre se portaba bien conmigo. Jean será algo infantil, pero es un buen sujeto, y definitivamente merece algo mejor que un tipo que sólo finge al estar con él.

-Jean.-Me miró anticipando mis palabras, esperanzado de que cambiase de discurso antes de haberlo empezado. Pero no iba a darle ningún discurso. Si hay algo por lo que me conocen, es por lo directo que soy, y así fue que, sin demasiados rodeos, le dije lo que desde un principio supe le diría -eventualmente-.-Esto no va a funcionar.

Él tragó algo de saliva acumulada y asintió levemente con una mueca llena de preocupación. Y antes de que se le ocurriese pensar que, si estaba haciendo ésto, era por su culpa, me adelanté.

-Hay alguien.-Solté apenas audible, casi como contándole un secreto. Jean frunció su ceño, pero sabía que no estaba enojado-. Pero es alguien que, si te soy honesto, no sé si alguna vez se decidirá por mí. Y la verdad es que no creo poder estar con nadie, al menos por ahora, si en lo único que pienso, es en esta persona. Sin mencionar que no es justo para ti. Eres joven, y tienes grandes chances de encontrar a alguien mejo-

Jean me calló con su dedo índice bloqueando mis labios. Negó con su cabeza, y luego sonrió.

-Primero que nada, no creas nunca que estás por debajo de nadie. En lo poco que estuvimos juntos, pude darme cuenta de lo asombroso que eres. Y segundo... si esta persona no se decide por ti, sea quien sea, déjame decir que es un idiota.

Y sin más, me abrazó.

Es raro. Sentir dos abrazos seguidos de personas que solía tirarme... Es raro pero de una buena manera. Es... acogedor. Así que dejé que dicho abrazo durase lo que él consideraba justo, y al cabo de unos cuántos segundos, se despegó de mí.

-No era esto lo que planeaba para nosotros, si vamos a hablar con honestidad,-Remarcó con una sonrisa algo triste mientras nos señalaba a ambos.-pero me alegra que me lo hayas dicho antes de que cayera más perdidamente enamorado de ti.

Y eso lo dijo riendo y exagerando su dramatismo. Supongo que Jean es de los sujetos que trata de ponerle humor a las situaciones dramáticas y ya. No que esta haya sido una, pero una ruptura es una ruptura, y nunca es lo más cómodo de afrontar. Como sea, él lo aceptó mejor de lo que lo había aceptado en mi mente, y sonreí internamente al saberlo tan maduro. Y yo que creí que era un simple mocosito.

Nos despedimos sin mucha ceremonia, y quedamos en "hablar" en algún futuro no muy lejano. No quería cortar contacto con Jean después de todo, pero sabía que obligarlo a vernos sin que esperase nada de parte mía, no era justo. No aún, al menos.

Ya se habían hecho como las ocho de la noche cuando se fue, y, tal vez haya sido por el alivio que sentí, pero tenía hambre. Pedí comida china ya que no tenía mucho en mi cocina, y veinte minutos después, ya con mi pedido en mano, me dispuse a cenar en paz. Teniendo un peso menos sobre hombros, sentí que las cosas podían llegar a salirme como quería si jugaba bien mis cartas, y era cuestión de tiempo, ya que en exactamente dos días, pondría en marcha mi plan para con mi principal objetivo, Eren.

(x)

Volviendo a mi rutina, me tomó menos de lo pensado cambiarme. Llevando únicamente una pollera gris tubo con un top negro de mangas cortas, ya me hallaba listo para ir a Recon. Aunque hice una nota mental de que ir de compras no estaría de más.

Llegué puntal a Spa, y ni bien entré, fui directamente donde Nanaba para disculparme por cómo lo había tratado días atrás. Como bien dije, él fue quien me introdujo en esto del transformismo, y no podría estar más que agradecido, así que pedirle disculpas por mi comportamiento, no era tan grave. Aunque venía disculpándome demasiado últimamente. Tch.

Nana dijo que lo olvidara, que las cosas entre los dos nunca podrían estar mal, pero que sí se preocupaba por mí, y lo que menos quería era que yo recaiga, por lo que me obligó a buscarlo a él si en algún momento me sentía débil. Se lo agradecí.

La jornada pasó lenta después de eso, pero estaba de buen humor, ergo, no dejé que un aburrido día me afectase. Almorcé con Hanj, y todo estaba bien, normal. Nada forzado, como solía ser hasta no hace tanto tiempo atrás.

Atendí algunos clientes nuevos, aunque la mayoría eran sujetos que se habían acostumbrado a mí, y así fue cómo pasé mi lunes, básicamente. Claro que no quería terminarlo sin antes hablar personalmente con Erwin.

Le mandé un mensaje preguntándole si podíamos vernos para comer algo y charlar, y al instante fue que contestó, diciéndome que lo único que podía ofrecerme, era tomar algo en el bar Trost, ya que la cena la tenía reservada. No fue necesario que me explicase que con quien se vería, era con el amigo de Eren. Me alegré por el rubio, y acepté su -a falta de lujosa cena- trago.

Puntual como siempre, Erwin ya estaba allí esperándome a las nueve y media, luciendo un endemoniado traje que se le veía demasiado bien para mi gusto. Me alegré el haber tomado la decisión de cambiarme en ropa de hombre después de salir de Recon, y aunque no me encontraba luciendo tan atractivo como él, mejor que estar en pollera, era. Como es dueño de Sin-A, maneja sus horarios a gusto y placer, por lo que supuse le había encargado el club a Mike, su mejor amigo, y mano derecha. Me senté enfrentándolo, y asentí una vez a modo de saludo.

-¿Cómo te sientes?

-Bien.-Respondí honestamente. Por alguna suerte, Erwin me creyó.

-Me alegra. Sabía que no ibas a estar en malas manos. Se nota que a Eren le importas.

Sentí calor acumularse en mi cara, y agradecí mentalmente que el mozo se haya acercado a pedir nuestras órdenes.

Una vez habiéndole pedido un Martini para mí, y Erwin su asqueroso Ruso Blanco -el cual consiste básicamente en Vodka, leche y hielo, diuj-, el sujeto se fue para dejarnos en un incómodo silencio que rápidamente me encargué de cortar.

-¿Y tú con Armin? Vas muy elegante hoy, ¿te le propondrás o algo?-Pregunté irónicamente pero sin sonar ácido.

Esperaba una retórica, o algo, pero el silencio que Erwin estaba haciendo, honestamente me inquietó.

-¿Erwin?

-¿Crees que es muy rápido?

Abrí mis ojos algo incrédulo. ¿Había interpretado mal?

-¡Mierda! ¡Hablas en serio!

-Bueno, no hay mucho que pensar.

-Erwin, espera. ¿Me estás diciendo que piensas proponértele a Armin?

-¿Sí?

-...-¿Qué podía decirle? ¿Un mes llevaba saliendo con el mocoso? ¿Dos meses? Y, más allá de éso... no es por nada, pero Erwin tiene treinta y nueve años, y Armin es un... bueno, un mocoso. ¿Cómo podía esto estar pasando? Erwin, ¿casado? Y tal vez haya sido un dejo de nostalgia ya que todo era muy reciente, pero sentí celos. Erwin me conoce desde que soy un jodido mocoso, y nunca se me declaró así. Pero no era lo que quería, no ahora, al menos.

-Escucha, sé que tal vez sí sea un poco apresurado, pero, sé también que...

-Sus bebidas.-Nos interrumpió el estúpido mozo.-¿Algo más que pueda of-

-No, vete.-Estaba escuchando que mi mejor amigo iba a proponerle matrimonio a un niño que acababa de conocer. No estaba para interrupciones.

El pobre idiota me miró asustado y se fue luego de que Erwin le pidiera disculpas por los dos. Disculpas que yo no sentí.

-"Sabes también"... ¿qué?

-Ah...-Erwin suspiró, sabiendo que si no me contaba el por qué de tal decisión, no lo dejaría en paz.-Sé también que no quiero estar un día sin él, Levi. Tal vez suene extraño, pero desde que vi a Armin que siento que, de algún modo, nos pertenecemos.

Okay. Esa mierda era por demás cursi. Y aunque estoy totalmente en contra de las cursilerías... lo entendía.-¿Crees que diga que sí?

Una sonrisa se formó en su rostro.-Espero que sí.-Solté honestamente. Meneé mi cabeza. Era una locura, pero si esa locura era lo que lo hacía feliz, a él, una de las personas más importantes en mi vida... entonces lo apoyaría.-Estás loco, ¿sabes?.-Escupí tomando un sorbo mi Martini.-Pero te quiero así, loco.-Gesticulé para que él tomase su trago y poder brindar, entonces así lo hizo.-Estoy seguro que dirá que sí.

La charla con Erwin no duró mucho más de lo que tardamos en terminar nuestras bebidas. Él estaba apurado por encontrarse con el pequeño He Man, y yo... bueno, yo no tenía mucho por hacer, así que mi plan era irme a acostar con una sensación de ansiedad terrible. Ansiedad de saber cómo le iba a ir a Don Cejas con su propuesta, y ansiedad de que ya sea martes para tener mi merecida salida con el mocoso.

Ni bien llegué a mi casa, me bañé, y apenas salí del baño, me acosté. No fue que cerré los ojos sino hasta después de leer el whatsapp que figuraba como no leído desde que me había ido a dar dicho baño.

"Duerme bien, así tienes la suficiente energía para tratar conmigo mañana :P"

Imaginan de quién era el whatsapp.

E imaginan mi estúpida reacción...

Lo que me llevó a tener un profundo y apacible sueño. Y debo decir que hacía tiempo no dormía tan bien. No sé si se debía a lo que prometía el día siguiente o qué, pero diablos que me había venido bien descansar así.

(x)

No muy seguido es que me levanto de tan buen humor y con las expectativas por demás altas, y hoy era uno de esos días. Y como se trataba de mi día libre, me tomé la libertad de remolonear en la cama hasta que mi estómago me obligó a levantar mi trasero. Desayuné café y tostadas francesas tomándome mi dulce tiempo, y una vez lleno, decidí que ocuparía algunas horas de mi martes libre para hacer una limpieza general, lo cual me sonaba a "día ideal".

Eran las tres de la tarde cuando me encontré satisfecho. El lugar olía a limpio -como siempre-, dejándome a mí sucio, por lo que continué con mi limpieza personal. Tras un baño de no más de media hora, yo ya me hallaba impecable. El turno en Frida's no era sino hasta las cinco, y todavía tenía que esperar a que Eren trajese su trasero hasta aquí. Habíamos quedado en que dejaría su auto en casa y que iríamos en mi Lexus, lo cual me parecía bien.

Dicho y hecho. Cuatro y veinte y el mocoso estaba tocando el timbre, y, oh, qué vista más amena tuve al abrir mi condenada puerta. Eren estaba usando una remera negra de mangas largas pero remangadas hasta sus codos, con escote en v, y unos jeans azul gastado, al cuerpo, pero sin estar pegados a su piel. Terminando ese casual look con unas botas negras cortas de cuero. Mierda que el bastardo se veía sexy cuando lo quería. Y no olvidemos su puta fragancia a almizcle que tan loco me volvía.

Y evidentemente Eren no era el único que tenía el poder de trastornar al otro, ya que su mirada se mantuvo clavada en mí, más de lo que llegaría a considerar normal. No que me estuviera quejando, no me malinterpreten. Eren puede mirarme cuanto quiera y lo que quiera. Como sea, sabía que me veía bien a pesar del sencillo conjunto que había escogido. Una camisa verde musgo considerablemente apretada, y un par de jeans negros que tal vez eran un poco, sólo un poco ajustados. Claro que tenía un propósito por el cuál me había vestido así, pero eso era algo que Eren descubriría en el transcurso del día.

Después de sonreír como un idiota por varios segundos -cosa que secretamente me encanta de Eren-, el mocoso me saludó con un muy ruidoso "hola". No lo hice siquiera pasar adentro, y salí encaminándome a mi garaje. Yo saqué mi auto, y Eren dejó su Camaro en donde entonces había quedado un vacío, subiéndose a mi Lexus eventualmente.

El paseo hasta Frida's fue relativamente silencioso. Eren reguló la radio hasta dar con una determinada estación que pasaba música Jazz, y al oírlo canturrear a la par de una melodía únicamente instrumental, supe qué playlist de mi Iphone elegir para la vuelta. Si Jazz era algo que Eren disfrutaba, entonces no veía por qué no ambientar este auto con las más sexies melodías modernas de Jazz que conocía.

Estaba dispuesto a reducir a Eren hasta hacerlo caer. Al menos lo intentaría. Si no funcionaba, no perdería nada. Jugaría con indirectas únicamente, haciéndome el desentendido de la situación. Situación que yo me encargaría de generar, por supuesto.

Bajamos luego de estacionar. Ya eran las cinco menos cuarto para cuando entramos, y ni bien me acerqué al mostrador para decirle mi nombre a una de las chicas que atendían, me dijeron que ya podía pasar, que me esperaban en el box de siempre. Le hice un gesto a Eren de que ya me tocaba, y él asintió tomando una revista y poniéndose cómodo mientras se sentaba en un pequeño sillón en la sala de espera. Una hora más tarde, y estaba saliendo del cuarto. Mis uñas lucían espléndidas y sutiles. Si bien estaban largas y tenían un leve brillo color rosa pálido con una perfecta francesa hecha, no era algo extremadamente llamativo. Me despedí de Lucy -mi manicura favorita- escuchando claramente su "no expongas tus uñas a nada forzoso por un rato", palabras que hicieron tomar conciencia a Eren de que yo ya había terminado. Bajó la revista que tenía en sus manos y sonrió. Jaeger iba a matarme si seguía haciendo eso.

Pagué en el mostrador, y salimos de inmediato. Noté que Eren tenía un gesto raro en su rostro, y fue más fuerte que yo preguntarle si estaba constipado o algo, a lo que él, riendo, señaló mis manos. Yo seguía sin comprender qué le pasaba.

-Esa mujer te dijo que no expongas tus uñas. ¿Cómo vas a hacer para manejar? ¿Puedes? Sino puedo hacerlo yo, si quieres.

Negué levemente y seguimos la marcha hasta mi Lexus. Manejar no era exponerme a nada. Era simplemente sujetar el puto volante, nada más, aunque le agradecí el ofrecimiento. Nos subimos entonces, y luego de percatarme de la hora y de lo que llevaba puesto, tomé rumbo a mi casa. Si iríamos a cenar afuera, no iba a ir en jeans. Aunque claro que ya había pensado en todo eso mucho antes. Oh, si.

La mirada interrogativa de Eren me dio pie a explicarle que quería ponerme algo más apropiado para salir, y aunque él mencionó que me veía bien -duh- no le hice caso y para ese entonces ya me hallaba estacionando en mi vereda.

Para cuando entramos, la ansiedad empezó a carcomerme. Era ahora o nunca, y supe que si no hacía algo, lo único que obtendría de Eren sería su amistad. Y ya a esta altura, con eso no me bastaba, por más egoísta que sonase.

-Eren.-Lo llamé sonando determinado antes de entrar a mi habitación, captando su atención y así logrando que desvíe su mirada de su celular.

-¿Mh?

-Ven, voy a necesitar tu ayuda.

Por instinto se paró, guardando su teléfono en el bolsillo delantero de su jean. Caminó hasta encontrarse a centímetros míos, y recién entonces volví a emprender paso a mi cuarto. Él no preguntó nada, sólo se quedó parado en un rincón como esperando a que yo dijese algo, pero como soy un bastardo, quise hacerlo sufrir un poco, y me tomé mi dulce tiempo sacando prendas de mi armario. No fue hasta que encontré mis leggins negras de cuero y mi remera blanca sin mangas de Dior, que volteé para mirar esos penetrantes ojos y por fin hablar.

-¿Puedes sacarme de ésto?-Señalé mis ajustados jeans con mi dedo índice. Eren parecía estar a punto de cagarse, y una imagen más genial no podía haber pedido.-Es que ahora sí estaría exponiendo a estas bebés-Dramaticé mirando mis uñas.

Eren pareció entender y cerró sus labios, ya que se habían entreabierto un poco, y tragó saliva, haciendo resaltar su manzana de adán. Ignoré la cogida visual que me estaba dando, y enarqué mi ceja izquierda mientras posaba mi mano derecha en mi cintura. Sabía que estaba siendo un denso, pero tampoco le había pedido que me coma el trasero. Sólo que lo mirase un poco más de cerca, tch.

Sin respuesta alguna, se acercó rápidamente hasta donde estaba yo parado. Su ojos manteniéndolos fuera del alcance de los míos, y con las manos algo temblorosas, empezó a desabrocharme la hilera de botones de mi jean.

Okay, no voy a mentir y decir que no estaba nervioso. Tenía el rostro de Eren a unos veinte centímetros del mío -gracias, puta estatura- y sus manos casi rozando mi entrepierna. Fue difícil no soltar una erección ahí mismo. Eso se llama auto-control, perras.

Una vez que terminó de desenganchar todos los botones de sus ojales, me miró con un gesto que no supe describir. Yo le devolví la mirada y abrí mis ojos algo apurado mientras cabeceaba, como insinuando que aún le faltaba quitarme el pantalón.

-Oh.-Fue todo lo que salió de su boca antes de tragar -esta vez más visible-.

Entonces se agachó.

Sí. Su cara estaba peligrosamente cerca de mi pene.

Colocó sus manos a la altura de mis caderas, y comenzó a jalar mi pantalón hacia abajo, exponiendo mi piel, casi sin querer, con miedo, podía hasta decir. Y el temblor en sus dedos me hizo notar lo asustado que se encontraba el mocoso. Fue en ese momento en el que advertí no sólo un furioso rubor en sus orejas -ya que su rostro no lo llegaba a ver desde el ángulo en el que se encontraba-, sino que también una muy agitada respiración, la cual parecía emanar pequeños jadeos. El que estaba tragando duro era yo, ya que tuve que contenerme para no lanzarme sobre él inmediatamente. Quiero decir, era un escena muy erótica.

El tiempo pasaba muy despacio, y sentí sus dedos rozar levemente mi piel a medida que deslizaba la prenda. Para cuando mi trasero estaba completamente expuesto, y también mi ropa interior, Eren levantó su rostro para mirarme. Fue un error para ambos. Su mirada estaba nublada, parecía casi drogado, y sus mejillas se notaban acaloradas, y lo peor -no, lo mejor- era que yo me hallaba igual que él, con mis ojos más entrecerrados que lo usual, y mi respiración inquieta. Aprecié su fuerza de voluntad para hablar, y lo que dijo estuvo apunto de hacerme reír. Era demasiado para el pobre bastardo. Y yo lo estaba disfrutando sin pena alguna.

-Estas usando una tanga...

No, aquello no había sido una pregunta. Su voz había bajado a una octava, y se oía condenadamente sexy. En verdad que no sé cómo no formé una tienda de acampar en mi ropa interior ahí mismo. Para mi desgracia no podía ver la entrepierna de Eren ya que seguía de cuclillas, pero asumí que se encontraba algo perdido debido a la sugestiva escena que estábamos montando, pretendiendo inocencia. Inocencia mi trasero.

No le respondí, y él terminó de quitarme el jean a los segundo de ver que tampoco iba a decir nada, apartándose de mí enseguida, como si el mero contacto le quemase.

-Eh... yo t-te espero afuera.-Tartamudeó antes de retirarse de mi habitación. Oí la puerta de entrada cerrarse, y seguí desvistiéndome solo.

Al cabo de unos cuántos minutos más, salí ya vestido. A las leggins de cuero las combiné con unas botas negras de Jimmy Shoes, y encima de la remera me calcé un chaleco -de cuero también, duh-. Y probablemente el conjunto de arriba era algo corto, ya que si me inclinaba hacia los costados, se me levantaba la tela exhibiendo los huesos de mis caderas de manera escandalosa, pero, después de todo, esa era precisamente la idea.

Me miré al espejo por décima vez antes de salir a reencontrarme con Eren, y acomodé mi pelo con algo de gel y spray para mantener una pequeña cresta-jopo mientras se apreciaba lo rapado de mis costados.

Una vez afuera, y cerca de mi auto, le hice seña a Eren -quien parecía estar soñando despierto- de que se subiera. Lo hicimos los dos, y ya dentro, arranqué, no sin antes preguntarle a dónde iríamos.

-Tal vez hubiese sido buena idea que te llevara yo en mi auto.

Y decidí que molestarlo un poco más no vendría mal.

-Ow. Así esto se vería oficialmente como una cita, ¿no?

-¡N-no! Y-yo, ¡yo no! Quiero decir, yo-

-Tranquilo, estoy jodiendo contigo, Eren.-Fue inevitable mi sonrisa ladina, sin embargo.

Tomamos marcha hacia Shiganshina, el restaurante que el mocoso había elegido, y nos encontramos de repente en un ridículo e incómodo silencio. Está bien, yo venía provocándolo de hacía rato, pero, ¿tenía que permanecer tan callado? Si así estábamos en el auto, no quería imaginar lo que nos esperaba en la jodida cena.

Tanto pensar en qué mierda decir, no me di cuenta que ya habíamos llegado al lugar. Estacioné en el estacionamiento privado que provenía el restaurante, y nos adentramos sin detener el paso. Una elegante y bella rubia nos atendió, y Eren hizo acto de presencia diciendo que tenía una reserva para dos, a nombre de Jaeger. La mujer nos pidió que la siguiésemos, y eso hicimos. Una vez acomodados y con los menúes en mano, nos dejó solos, haciendo que ese incómodo silencio volviese. Ya me estaba impacientando.

El silencio transcurrió inclusive hasta que un mozo se nos acercó a tomarnos la orden, Eren pidiendo cerdo agridulce con no sé qué otras porquerías encima, y yo salmón a la mostaza y vino. Ah, y vino para beber, vino rojo.

El sujeto se retiró, y al fin el desgraciado me estaba mirando. Se lo notaba nervioso, y antes en el momento que estaba por abrir su linda boca, un estúpido sonido nos distrajo. Sonido que provino de su pantalón.

-Lo siento, déjame fijarme quién es y apagar esta cos-

Pero no llegó a terminar su frase, ya que sus ojos se abrieron de manera exagerada, para mirarme luego a mí, como buscando confort que sólo yo podía ofrecerle. ¿Qué mierda había visto?

-Armin. Erwin se le propuso a Armin.

Okay. No dije nada. Esperaba que Erwin fuese quien me contase de lo ocurrido, pero Eren era quien me traía las noticia antes de lo esperado.

-¿Dijo que sí?-Interrogué luego de ver que Eren en efecto esperaba una respuesta de parte mía.

-Uhg, espera.

Lo vi tipear a la velocidad de la luz, y segundos después estaba leyendo un nuevo mensaje.

-Dijo que lo pensaría. Wow. No puedo creer... Tú, ¿tú sabías que Erwin se le propondría?

A la mierda. Esto ya se había ido por las ramas, pero si no me ponía los pantalones y me encargaba de encaminar la conversación por mí mismo, nunca llegaríamos a nada más que a jueguitos estúpido e indirectas sucias.

-Algo. Aunque estoy tan sorprendido como tú. Créeme. Pero...-Balbuceé pensando qué diría y cómo.-Erwin no es de los sujetos que hace las cosas porque sí. Lo que siente por tu amigo es enserio, puedo darte fe de eso. No me malinterpretes, me parece algo apresurado, pero... ¿por qué no?

-¿Por qué no?

-Sí, ¿por qué no? Don Cejas es el mejor tipo que conozco en el mundo. Jamás lastimaría a una mosca, y se nota que con Armin va enserio. Además, aceptando su propuesta no es como si estuviese diciéndole que se casaría ya mismo, ¿verdad?-Asintió ante mi pregunta.-Entonces, no tiene nada que perder. Uno no elige qué sentir por quién, si ambos se gustan y se quieren, ¿qué tienen que esperar? El tiempo es relativo... Erwin y yo estuvimos como pareja por tres años y no funcionó, ¿quién dice que "conocerse" es lo único que se requiere para tener una pareja estable? Yo creo que la atracción y la química son la base de cualquier relación. Ya sabes, eso que sientes apenas ves a esa persona, y sabes que quieres estar con ella, sin importar qué.

Eren seguía asintiendo, pero con su rostro ahora más determinado. Dejó de mirarme para dirigirse nuevamente a su celular y escribir algo rápido. No dijo qué, y tras hacerlo, guardo el teléfono en su bolsillo. Yo por mi lado, hice una nota mental de hablar luego con Erwin.

El mozo llegó con nuestro pedido diez minutos después de esa pequeña charla -monólogo-, y aunque intercambiamos algunas palabras, la mayoría fueron banales. No obstante, sí me dijo que se alegraba de volver a verme como antes... Maldito mocoso.

Llenos, pedimos de todos modos dos porciones de torta -a insistencia de Eren-, únicamente que la pedimos para llevar, así que, luego de que nos entregasen una bolsa con el postre, Eren pagó por la cena y nos fuimos. Claro que peleamos por pagar, pero terminó insistiendo en que él me había invitado, así que él pagaría y punto. Cosa que logró callarme.

Bajamos hasta el estacionamiento y volvimos a subir a mi Lexus. Prendí la calefacción ya que estaba algo frío, y puse el playlist que sabía iba a encajar a la perfección con el clima que pretendía generar. Era Jazz, así que nunca podía fallar.

Conduje por unos veinte minutos, hasta que Eren dijo que quería comer su torta. Aparqué cerca de una plaza, y tomé mi porción para acompañarlo. La música nunca abandonándonos.

Eren sacó la caja de la bolsa, colocándola en el tablero para que nos quede cómodo a los dos -ya que el estúpido del mozo no nos había dado ni platos ni servilletas-. El mocoso estaba apunto de agarrar su porción con sus manos, pero yo suspiré por lo alto al encontrar la escena algo antihigiénica. Él me miró raro mientras que yo sacaba una pequeña botella de alcohol en gel de la guantera, y depositaba un poco en la palma de mi mano. Me la quitó de inmediato apenas terminé, poniéndose él en las suyas, sonriendo burlonamente, para después tomar el pedazo de torta de chocolate, llevándosela con apuro a su boca. Cerré mis ojos largando un suspiro y tomando mi trozo de pastel.

No hablamos, ya que, entre que teníamos nuestras bocas ocupadas, y la música de fondo sonaba llenando el espacio, no había lugar para decir mucho.

(-Come Along With Me/BitterSweet-)

Una batería empezó a sonar, y decidí que subir el volumen de mi estéreo iba a ser acertado. A Eren pareció no molestarle, ya que la concentración por devorar su torta era más fuerte que él.

You want to take a trip for free (Tú quieres un viaje gratuito)

Come on, close your eyes, let's fall asleep (Vamos, cierra tus ojos, durmamos)

We can dream up anything (Podemos soñar lo que sea)

Just come along with me (Sólo déjate llevar conmigo)

We'll go to Jamaica, or the Himalayas (Iremos a Jamaica, o al Himalaya)

Era agradable quedarme viendo la escena de Eren llevándose chocolate a sus labios. Esporádicamente su lengua se hacía visible para relamer la comisura de su boca, y me era inevitable imaginar que su lengua era la mía, que lamía cada recóndito lugar de sus labios, de su cara...

You can be Tarzan and I'll be Jane (Tú puedes ser Tarzán y yo seré Jane)

We'll swing along from tree to tree, my friend (Nos columpiaremos de árbol en árbol)

Or we can pretend to be shipwrecked at sea (O podemos pretender que naufragamos el mar)

Just come along with me (Sólo déjate llevar conmigo)

We'll drink Bloody Marys and do it in a cemetery (Beberemos Bloody Marys y lo haremos en un cementerio)

Al parecer, no estaba siendo precisamente sutil, porque Eren se encontraba viéndome deliberadamente a los ojos, y él empezó a hacer lo mismo por inercia, pero con una semi sonrisa. La cual encontré por demás sexy. Eren iba a ser mi muerte, sin duda alguna.

I'm feeling strange, I'm feeling crazy (Me siento extraña, me siento loca)

Something's come over me, dear (Algo está surgiendo en mí, querido)

I'm feeling dazed, I'm feeling hazy (Me siento mareada, me siento aturdida)

Something's come over me, dear (Algo está surgiendo en mí, querido)

What is this place? Where are we going? (¿Qué es este lugar?)

Where are those voices I hear? (¿Dónde están esas voces que escucho?

Los dos habíamos terminado nuestras porciones, el único problema que había, era que no tenía papel, servilletas, nada, y dado que la calefacción no sólo se había encargado de calentarnos, sino que también ayudó a que el chocolate se desasiese entre nuestros dedos, nuestras manos eran un desorden. Eren murmuró un "estoy todo sucio", lo que me dio lugar a pensar ¿qué mejor oportunidad que esa, de desequilibrar al mocoso aún más?

I'm falling in love with you (Estoy enamorándome de ti)

Can't you see that? (¿No puedes verlo?)

I'm falling in love with you (Estoy enamorándome por ti)

Can't you see that? (¿No puedes verlo?)

Sus dedos estaban cubiertos de chocolate, al igual que los míos. La diferencia era, que yo me había encargado de hacer algo para limpiarlos. Aunque mi idea era la de meterme con su pervertida mente. Así que ahí me encontraba yo, llevando mis dedos, uno por uno, a mi boca, lamiéndolos, chupándolos de manera sugestiva. Oh, no había nada de inocente en aquel acto, y Eren lo notó, ya que su manzana de adán subía y bajaba a la par de que intentaba tragar, sin quitarme la mirada de encima, no perdiéndose detalle del pequeño show que estaba montando para él.

What a journey!, what a ride! (¡Qué viaje! ¡Qué travesía!)

I'll take a trip with you anytime (Tomaré un viaje contigo cuando sea)

Oh, wherever you want to be (Oh, donde tú quieras)

-¿Que tienes?-Pregunté divertido.-¿Quieres que lo haga por ti?-Y eso bastó para derrumbarlo. Limpió sus manos en su jean -desagradable-, y abrió la puerta de mi auto para salir. Okay, no era lo que tenía planeado, pero estaba encaminando la situación, y no importaba cuán lento iba a surgir todo, que iba a darse, iba a darse.

Just come along with me (Sólo déjate llevar conmigo)

Just come along with me, oh (Sólo déjate llevar conmigo, oh)

Just come along with me (Sólo déjate llevar conmigo)

Apagué la calefacción y decidí salir a fastidiar al mocoso un poco más si es que meritaba la situación. Y sí que lo hacía. Tomé mi cajetilla de cigarrillos, y advertí que tan sólo me quedaba uno. Perfecto. Abrí la puerta y salí, yendo hasta donde Eren sin perder tiempo. Cuando me encontraba a su lado, puse el cigarrillo entre mis labios y lo encendí tras encontrar el encendedor que llevaba en el bolsillo de mi chaleco. El mocoso me miró con deseo, y tuve que hacer fuerza para no reír, créanme.

-¿Me das uno?-Preguntó algo ido. Aunque hubiese querido darle, no me quedaban más, así que mi simple respuesta fue "es el último que me queda".

Como no quitaba sus estúpidos ojos verdes de encima mío, lo miré girando mi rostro hasta tener el suyo enfrentado.-¿Qué me ves?-Interrogué pretendiendo fastidio.

-Es que de verdad necesito uno.-Formuló frustrado.

Entonces una -y la mejor de la noche- idea tomó posesión de mi mente. Dirigí mis ojos a los suyos, con el cigarrillo en mano, y, sin quitarle el vistazo, le di una larga pitada, consumiendo tanto humo como pudiese. Cuando me sentí satisfecho, quité el cilindro de entre mi boca apartándolo de nuestras caras, sin perderme la expresión de Eren, la cual, déjenme decir, era adictiva y jodidamente sexy.

-¿Tan así?-Cuestioné sin largar el humo aún, y sin darle tiempo a una respuesta, tomé su mandíbula entre mis dedos de mi mano libre, y acerqué su rostro al mío, haciendo una leve presión con mi mano para que abriese grande la boca. Sus cejas se fruncieron en confusión, pero no pudo decir nada, que yo ya estaba acercando mi cara a la suya para largar el humo en su cavidad bucal, claro que sin rozar nuestras bocas. Una vez sin nada más que soplar, me retiré, soltando su rostro delicadamente.

Eren tragó lo que pudo del humo, largándolo luego por sus fosas nasales, sin abandonar esa mueca de sorpresa y algo más que no supe definir bien qué era. Y, diablos, era lo más sexy que había visto en mi vida...

Para cerrar una noche que consideré exitosa, antes de que se le ocurriese preguntar o decir algo, solté casualmente una oración que, a juzgar por el rostro que Eren me regalaba, le había afectado -de manera positiva, claro-.

-Dejé a Jean.

.

.

.

Ya hablaré de las adicciones y el pasado de levi y blah blah blah.

Perdón la tardanza :p

Como sea, acá tienen algo bueno. Y escuchen el tema. Falta poco para que estos dos se decidan, por cierto, muajajajaja!

Dudas, críticas, comentarios, en reviews. Gracias por leer y por tomarse el tiempo de comentar n_n