Capitulo 12

Estuve esperando a Matt un buen rato, en ese momento solo sabía que de lo único que estaba segura era que quería apoyar a mi novio en todo lo que me fuese posible.

Me dije a mi misma que debía de ser fuerte por él, de por sí ya parecía demasiado afectado por lo que estaba sucediendo.

Respire hondo, no entendía porque la situación me daba tan mala espina, sentía que lo que íbamos a descubrir cambiaría bastante nuestra vida.

Luego de unos cinco minutos finalmente apareció Matt cargando una caja entre sus manos, en su cara se denotaba una gran inseguridad.

Me acerque a él para acariciarle la mejilla, no tenía idea de que decirle, peor al parecer él se dio por satisfecho ante la caricia ya que sonrió ligeramente. Recargamos la caja en la barandilla para poder abrirla. Espere a que él hiciera el primer movimiento, pero aun parecía demasiado dudoso.

-El corazón me va a mil por hora- dijo apretando con aprensión la caja.

-Tomate tu tiempo, sé que esto es muy difícil para ti- sonrió levemente al tiempo que finalmente abría la caja.

Dentro había varios objetos de todo tipo, desde fotografías, frascos con pétalos de flores secos hasta cartas. Espere atente la reacción de Matt, aunque la curiosidad me picaba me obligue a no agarrar nada a menos que él me lo permitiera.

Vi como Matt estiraba la mano para tomar entre sus manos una de las fotos. Su ceño se frunció levemente antes de esbozar una fugaz sonrisa, tras la cual me extendió la fotografía.

-Ese soy yo con mi madre- tome con cuidado la fotografía y la mire con atención.

En ella se mostraba una mujer joven con el cabello pelirrojo, ojos color azul y piel ligeramente blanca. Era bastante delgada y su mirada parecía perdida. Mis ojos siguieron recorriendo la fotografía, fue entonces cuando vi al niño pelirrojo abrazado a la pierna de su madre.

Matt no había cambiado mucho, tenía el cabello casi de la misma longitud, sus ojos eran igual de brillantes. lo único diferente era su vestimenta, en la fotografía no estaban a la vista sus inseparables goggles.

-Este es mi padre- la voz de Matt me sacó de mi ensimismamiento, nunca había escuchado ese tono de voz tan duro en él, alce mi vista para verle la cara, tenía el ceño fruncido, tome la nueva foto que me extendía -seguramente ya lo habrás visto de lejos- asentí fingiendo gran interés, no le había dicho sobre mi pequeño encuentro con su padre y dudaba mucho que le fuese a hacer mucha gracia.

Era realmente chocante ver el parecido entre ambos, si su padre fuese pelirrojo seguramente serían idénticos.

Suspire pesadamente antes de dejar la foto de su padre a un lado. Todo eso estaba muy bien, pero mientras que él no se animara a explorar un poco más no avanzaríamos en el asunto.

Luego de cinco minutos viendo fotografías ambos nos sentamos en el piso para seguir revisando la caja.

Por más que intenté mantener las manos alejadas al final comencé a tomar algunas cosas para verlas más de cerca.

Parecía ser que era de la clase de personas que le gusta guardar cosas, eso sí, las cartas ni las toque, supuse que Matt querría leerlas él mismo.

Cuando comenzó con la lectura no puede hacer otra cosa más que ver sus expresiones que iban de la sorpresa a la felicidad en cuestión de segundos.

Adoraba ver sus ojos reaccionar, me decían mucho más de lo que sentía que sus palabras.

- Se escribía mucho con una persona que vive en un lugar llamado Luss - comentó mientras revisaba el remitente de un sobre.

- Un familiar, tal vez.

- No, hasta donde yo recuerdo no le quedaban familiares con vida- asentí -en la última carta que le mandaron la invitaban a ir a pasar una temporada en ese lugar, sería interesante ir a visitar a esta persona para poder saber más.

- Eso está muy bien, Matt, pero nada nos garantiza que siga con vida- el frunció levemente el ceño.

- Creo que no pierdo nada – puse los ojos en blanco, debía de tranquilizarlo o seguramente haría una locura.

- Odio ser la prudente de los dos, pero debes de pensarlo bien, si vamos y resulta que...- me interrumpió, su gesto se había endurecido, solo faltaba eso, que de nuevo se volviera a cerrar como ostra.

- "Vamos"

- ¡Sí! No voy a dejarte solo en esto, ya me involucraste, ahora te aguantas- Matt arrugo el entrecejo –vamos a ver, primero me pides ayuda y ahora quieres excluirme... - nuevamente me interrumpió, odiaba eso, nunca he soportado que me dejen con la palabra en la boca.

- No tienes por qué ser tan entrometida... – esta vez fui yo quien lo interrumpió.

-Pues te aguantas, quiero ayudarte, nada de lo que digas me hará cambiar de opinión- Matt comenzó a gesticular, parecía querer decir cientos de cosas, pero no decidía por cual empezar –mira, solo te digo que o me dejas ayudar o le diré a Roger que planeas cometer la locura del siglo al largarte a un lugar donde para empezar no sabes si encontraras algo.

- ¿De verdad harías eso?

- ¡Sí! - repentinamente sonrió, lo cual solo sirvió para hacerme enojar más - no me salgas con sonrisitas de inocente.

- ¿Yo? - preguntó con un tono de voz dulce, lo fulmine con la mirada – es que me encanta ese carácter tuyo tan fuerte.

- Tu eres tonto ¿verdad? - Matt se acercó a mí y me envolvió con sus brazos.

- Entre otras cosas más, me alegra que estés dispuesta a estar conmigo en esto, una vez dicho esto sigo queriendo ir a este lugar.

- Vale, pero que sepas que solo no vas y ni siquiera intentes hacerme cambiar de opinión porque te vas a dar dé bruces en la pared.

- De acuerdo, pero no seré yo quien le diga a tu hermano que planeas irte conmigo a un lugar tan lejano, pequeña - eso fue como un mazazo, Mello no lo iba a permitir ni en un millón de años.

- No tiene por qué enterarse, si cuando menos se dé cuenta ya nos fuimos, mejor, así no nos va a impedir hacer algo.

- O tienes instinto suicida o quieres que muera, se va a poner furioso y seré yo quien se lleve el puñetazo- su comentario me hizo reír - yo no le encuentro la gracia.

- La gracia está en que no vamos a estar y con algo de suerte se desquitara con alguien más, como con Near, aunque tampoco me hace mucha gracia para ser sincera.

- O esperara hasta que regresemos- me encogí de hombros - bien, pero esta vez no seré yo quien se enfrente a Mello y su furia, apáñatelas tu solita.

- Podré vivir con ello, te lo aseguro, cabezota- Matt puso los ojos en blanco, parecía querer decir muchas cosas nada agradables, pero nuevamente me sorprendió cuando su sonrisa dulce apareció en su rostro.

De verdad me sorprendía la velocidad a la que cambiaba su humor, pasaba de estar molesto a ser el Matt dulce que tanto me gustaba en cuestión de segundos.

Me daba la impresión de que me estaba escondiendo algo que le atormentaba, algo que había despertado con la aparición de su padre.

- Matt ¿Estás seguro de que todo está bien? Me pareces un poco... - no supe como terminar la oración, no sabía exactamente que pensar de todo aquello, sabía que quería ayudarlo, peor aun así algo me daba muy mala espina.

- No te preocupes, estaré bien, solo es que me gustaría aclarar todo esto lo antes posible- enarque una ceja –dicho esto, la señorita aún no me ha dicho como llegaremos a Luss.

- En avión, es obvio – Matt emitió una ligera risa - ¿qué?

- Nada, solo que lo siento, mi lady, pero estoy ligeramente quebrado últimamente.

- ¿Qué, fueron las rebajas de Steam? - Matt frunció el entrecejo – ya, no dije nada, pero deja de estar tan borde que yo no te estoy haciendo nada malo.

- Lo siento, estoy un poco nervioso últimamente.

- Lo sé, por eso te quiero ayudar, dicho esto, tengo ahorros, aunque no se sí nos alcanzara para el viaje de ida y vuelta – Matt puso los ojos en blanco, estaba empezando a fastidiarme su actitud - ¡O cómo a ti se te de la gana, me da igual!

-Perdona, pero no estoy de acuerdo en que te gastes tu dinero, descuida, solo exageraba un poco, si tengo bastante para los dos.

- Bien, entonces ¿Cuándo nos vamos? – pregunté intentando respirar profundo para no mandarlo a freír espárragos.

- Me gustaría irnos en el próximo vuelo, puedo ir a mi cuarto por mi laptop y… No, espera, olvide que Roger me la confiscó.

- ¿Otra vez, porque?- la expresión de Matt me hizo reír ligeramente, parecía querer lucir ofendido, pero en realidad lucía entre avergonzado y divertido.

- Estaba a media incursión en una página web cuando me descubrió- me quedé boquiabierta - ¡¿Qué?!

- Pero ¿Qué página, loco? La piratería informática no es algo que tomarse a la ligera- está vez Matt se echó a reír.

- No hice nada grave, de hecho fue Mello quien me lo pidió, quería saber el resultado de los exámenes y me hizo una oferta que no puedo rechazar- enarque una ceja, esos dos acabarían volviéndome loca – tenía secuestrada mi consola, tenía que recuperarla.

- Vale, entonces yo voy la mía- dije encaminándome a la salida – ahora vuelvo.

Lentamente me dirigí a mi cuarto, sentía que estábamos a punto de cometer la locura del siglo, pero al parecer nada iba a hacer cambiar de opinión a Matt, así que solo me quedaba estar con él para apoyarlo y evitar que se metiera en muchos problemas.

Una vez en mi cuarto, procurando no hacer ruido para no despertar a Kimy, tome una mochila donde guardé mi laptop y algunas cosas que creí que nos podían servir.

Antes de irme escribí una rápida nota para que Mello no se preocupara tanto por mi.

Sabía que mi hermano se enojaría y estaría así hasta nuestros regreso, pero también sabía que nos perdonaría eventualmente, ya que al contrario de lo que parecía, Mihael no solía ser rencoroso con quiénes apreciaba de verdad.

Una vez que volví al tejado vi Matt dándole la espalda a la puerta. Nuevamente tenía entre los labios un cigarro sin encender. Noté su espalda algo tensa y su expresión un tanto ausente.

Está vez no me cabía duda, él me estaba ocultando algo importante, algo que lo perseguía y lo atormentaba.

En cuanto Matt notó mi presencia volvió a guardar el cigarro y me dedico una sonrisa algo artificial comparada con las que estaba acostumbrada.

Me acerqué lentamente para acariciar su mejilla, me preguntaba que era lo que le estaba pasando por la cabeza.

-He aprovechando que bajaste a tu habitación para ir yo a la mía por algunas cosas- asentí levemente mientras sacaba de mi mochila la laptop -gracias, ahora veamos cuánto nos va a costar la gracia- en circunstancias normales me habría reído, pero la acidez con la que había dicho aquello no daba pie a esa reacción de mi parte.

-Y bien ¿Qué tanto?

-Menos de lo que creí, no hay aeropuerto en Luss, así que debemos de ir a Edimburgo primero y una vez ahí podemos rentar un auto- enarque una ceja.

-¿Sabes conducir, Matt?- pregunté incrédula.

-Claro, princesa, tu chico es un genio.

-Sobre todo es modesto- Matt se echó a reír casi como de costumbre.

Era realmente extraño, por minutos era él mismo y luego una persona oscura y desconocida lo reemplazaba.

-Bueno, el siguiente vuelo sale mañana a las siete y media, así que es hora de irnos- asentí, consciente de que a cada minuto que pasaba, aparentemente Matt se alejaba cada vez más de mí.

Bueno, realmente lo lamento. Últimamente las cosas no me han sido sencillas.Entre problemas familiares y una enorme sobre carga laboral no me doy abasto.De cualquier modo reafirmó que este fic lo terminaré y haré su secuela, lo prometo.Espero que les haya gustado el capitulo, suelo advierto que intentaré escribir algo un poco más oscuro para este "arco" de Matt.Nos leemos la otra.Chao.