REBEL HEART
Capítulo 12 "Cita Doble"
A la mañana siguiente, Syaoran despertó con un fuerte dolor de cabeza. Aún tenía esta extraña sensación en él. Se sentía aún irritado por lo que le contó Sakura la noche anterior. Pero bueno, era momento de cambiar de actitud, pues en media hora vería a la ojiverde.
Syaoran sonrió ante ese pensamiento...
— Sakura... Suspiró su nombre con una sonrisa en sus labios. Sí, definitivamente el doctor estaba sintiendo mucho más que una amistad por ella, y al parecer, el chico comenzaba a aceptar aquellos sentimientos.
Syaoran fue directo al departamento de Sakura. Al llegar, bajo del auto y tocó la puerta de la chica.
— Buenos días Sakura. - saludó en cuanto ella abrió la puerta. Estaba bellísima. Llevaba una blusa blanca, unos jeans negros y su corto cabello castaño estaba ligeramente ondulado. El corazón de Syaoran comenzó a latir con fuerza.
— Buenos días Syaoran. –dijo acercándose y depositando un tierno beso en la mejilla del doctor. Syaoran no puso objeción, sin embargo, pudo sentir sus mejillas levemente sonrojadas.
— Eh... ¿Cómo amaneciste? -preguntó nervioso.
— A decir verdad, dormí muy bien ¿Y tú?
¿Cómo durmió? Pues no muy bien después de que le contara sobre el actorsucho ese... Bien, Syaoran comenzó a sentirse irritado al recordar aquello. Pero lo mejor era ya no pensar más en eso.
— Dormí bien. -mintió. — ¿Nos vamos?
— Si. -contestó sonriente.
Fueron hasta el auto de Syaoran y nuevamente el doctor le abrió la puerta gentilmente. Pareciera una tontería, pero a Sakura aquel gesto tan simple le fascinaba.
Syaoran puso el auto en marcha y como ya era costumbre, pusieron algo de música. Esta vez tocó un poco de Green Day.
— Sabes, anoche con la emoción de lo de Yamazaki... –comentó Sakura. Rayos, ¿Por qué tenía que mencionar a ese tipo de nuevo? —...olvide decirte algo...
— ¿Sobre qué?
— ¿Por qué le dijiste a Eriol sobre lo de Tomoyo? Ya sabes, lo del embarazo y eso... –comentó un poco seria.
— Sakura... Lo siento mucho. Pero al igual que Tomoyo es importante para ti, también Eriol lo es para mí. -comentaba. — ¿Y qué esperabas que hiciera? Me dijiste que probablemente ese bebé podía ser de mi mejor amigo. No podía quedarme callado. Tú harías lo mismo en mi lugar ¿O me equivoco?
Sakura analizó un momento sus palabras. No, la verdad es que no se equivocaba, ella hubiera hecho exactamente lo mismo.
— De acuerdo... Tienes razón. Es sólo que tuve la confianza para decírtelo y fuiste a decirle a Eriol enseguida... Pero entiendo... Solo por esta vez. –le guiño el ojo.
— Lamento haberle dicho. Pero era importante. Gracias por la confianza. –le dedicó una de esas tantas sonrisas que ponían a soñar a la chica.
Syaoran manejo fuera de Tomoeda, lo cual se le hizo extraño a Sakura, pues siempre que salían, lo hacían por los alrededores de Tomoeda.
— ¿Puedo saber a dónde vamos? –preguntó curiosa en cuanto vio el letrero de "Bienvenido a Tokio".
— Es una sorpresa... –sonrió.
Sakura no dijo nada más y se dejó llevar por el chico. Al poco rato llegaron a un bello parque. Era increíble como en medio de la cuidad, podías encontrar tan bello paisaje natural.
— Vaya, es precioso. -comentaba Sakura. — Nunca había venido aquí.
— Yo tampoco. –confesó el doctor. — Anoche busqué a donde podíamos ir y encontré este lugar en internet. ¿Te gusta?
— Me encanta. Gracias. –sonrió la chica. Cada vez aquella sonrisa se volvía más adictiva para el ambarino.
— Y bueno, ya que te dije que íbamos a desayunar, supongo que te preguntarás qué hacemos en un parque ¿No es así? –la chica asintió divertida. —Pues bien. Cierra los ojos. Ahora vuelvo.
— ¿Qué? ¿Pretendes que me quedé aquí sola con los ojos cerrados mientras tú te vas quién sabe a dónde? –cuestionó no muy segura. Aunque a decir verdad, aquella actitud de Syaoran le encantaba. Hoy estaba más atento de lo normal.
— Anda. No tardo. –Sakura negó con la cabeza. En realidad, quería que el chico le siguiera insistiendo. — Anda, cierralos. Por favor. –¿Y cómo decirle que no a esos bellos ojos color ámbar?
— Vale... Tú ganas. Pero promete que no te tardarás.
— Lo prometo. –sonrió.
Al cabo de menos de 5 minutos, Syaoran ya estaba de vuelta.
— Bien... Ya puedes abrirlos.
Lo que Sakura vio en cuanto abrió los ojos, fue a Syaoran con una enorme canasta en sus manos y en medio del pasto, había colocado una linda tela color verde.
— Vaya... –comentó sorprendida. — ¿acaso vamos a hacer un...?
— Un picnic. Exacto. –completó la frase. — Espero no te moleste comer al aire libre. Hoy es un día precioso y me pareció buena idea. –se encogió de hombros.
De acuerdo, aquello era el detalle más bello que alguna vez hayan hecho por Sakura. Es más, no recordaba a su ex novio Yue hacer algo parecido a esto. Sakura se entristeció un poco al recordad a ese sujeto. Ella realmente lo amaba... Pero el solo la uso a su antojo...
— Bien, tomemos asiento. –dijo Syaoran sacando a Sakura de sus pensamientos.
— Si. –sonrió la chica mientras ambos se sentaban sobre la tela. — ¿Puedo preguntar de dónde sacaste semejante canasta? ¡Es enorme!
— La tenía en la cajuela de mi auto. –rio mientras sacaba el contenido de la canasta. — Bien, intenté abarcar un poco de todo... Traje algunos emparedados, manzana picada, melón, uvas. Jugo de naranja, té helado. Y unos brownies de chocolate.
Sakura quedó sorprendida por la gran cantidad de comida... ¿De verdad esperaba que se comieran todo eso?
— Syaoran...
— ¿Sí?
— Gracias. -le dedicó una sonrisa. — Sabes, nunca nadie se había tomado tantas molestias por mí.
— No fue ninguna molestia Sakura. Al contrario, me gusta hacerlo. –le devolvió la sonrisa.
— Aun así, gracias. -dijo acercándose al rostro del chico y nuevamente puso sus labios sobre su mejilla. Sakura se preguntaba si se estaba tomando demasiadas confianzas con él. Pero al parecer al chico no le molestaba.
Apenas si se separó un poco de él cuando sintió como Syaoran la rodeaba con sus brazos.
— No tienes que agradecer cada cosa que haga por ti. –comentó. — Ya te dije, disfruto haciéndolas. – rompió el abrazo para dedicarle una de sus tantas sonrisas. Sakura se sonrojó, pero pudo notar que Syaoran también estaba un poco colorado del rostro.
Los castaños comenzaron a comer. Todo estaba delicioso, Syaoran se había esmerado mucho en la cocina.
— No lo hice con esa intención, pero espero que esto compense un poco por haberle dicho a Eriol sobre Tomoyo... –comentó un poco apenado.
— Ya te dije que no importa eso. Yo hubiera hecho lo mismo... Pero si, esto lo compensa un poco... –bromeó.
— Me alegro. –rio el chico. — Y dígame señorita Sakura, ¿Qué quiere hacer ahora? Usted elige nuestra siguiente actividad. –decía poniendo un tono de voz como de mayordomo británico. Sakura se puso a reír ahí mismo. Syaoran hizo lo mismo.
— Bien, déjame pensarlo un momento... –decía poniendo su dedo índice en su mentón. De pronto, su móvil comenzó a sonar.
— ¿Si, diga? –contestó la chica. — Ah, hola Yamazaki... –a Syaoran lo recorrió de nuevo ese sentimiento de ira. — ¿Ahora? Lo siento, estoy ocupada... ¿Mañana? Si claro, estoy libre... De acuerdo... Hasta mañana. –colgó.
— Vaya... Supongo que dejaste al actor bastante impresionado. –fingió estar bromeando, pero los celos lo estaban matando por dentro.
— ¡Que va! –rio la chica. — Supongo que sólo le agradé y ya. No creo que pretenda algo más. –dijo sin darle importancia.
— Si, seguro que es sólo eso... –mintió. Por dios, era hombre, sabía perfectamente que ese tal Yamazaki quería algo más con ella. Bueno, pero al parecer no lo tendría tan fácil, pues a Sakura parecía no importarle el chico, no de una manera romántica al menos. —Entonces... ¿Lo verás mañana?
— Sí, dijo que quería que saliéramos. Ayer me comentó que solo estará un par de semanas por aquí. Tiene que grabar una película el próximo mes. –comentaba. —Va a ir a Nueva York, ¿Puedes creerlo? Así que quiere aprovechar ese tiempo para pasear. Y cómo no tiene amigos ni familia cerca, saldré con él a pasear.
— Que conveniente... –bufó el chico
— ¿Cómo dices?
— Ah, nada... –mintió. — Entonces saldrás con él mañana... Vaya... Es mi último día libre... El domingo regreso a trabajar al hospital. Y te iba a preguntar si querías hacer algo mañana... –siguió mintiendo. ¿Desde cuándo era esa clase de chico? Pero definitivamente, no le dejaría el camino fácil a ese actorsucho... Esperen, ¿esto significa que Syaoran ya estaba intentando algo serio con Sakura? A decir verdad, ni él lo tenía claro, lo único claro, es que no quería que Sakura pasará tanto tiempo con ese sujeto.
Sakura pensó un momento en las palabras del ambarino.
— ¿Te gustaría venir con nosotros?
— ¿Qué?
— Sí. Acompáñame a ver a Yamazaki mañana. Así aprovechas y lo conoces también. No todos los días puedes conocer a un actor... Bueno, aunque ya conoces a Rika... Quizá ella pueda presentarte a más personas famosas. –Syaoran recordó a esa mujer, no le traía muy buenos recuerdos.
— Me encantaría acompañarlos. –dijo de pronto.
— ¿De verdad? Perfecto. Verás que nos divertiremos mucho. –decía sonriente. Syaoran se moría de ganas por ver la cara de ese sujeto cuando viera que no iba a estar solo con Sakura.
...
Un poco después, los castaños pasearon por el parque, al ser viernes por la mañana, estaba prácticamente vacío.
Después recorrieron un poco las calles de Tokio, era una ciudad muy agitada. Se podía ver de un lado a otro, cientos de personas yendo a sus trabajos.
La mañana se fue volando, por la tarde, buscaron algún lugar para comer.
— Por aquí hay muchos restaurantes cerca. –comentaba Syaoran. Sakura buscaba en su móvil recomendaciones de lugares de comida.
— Oye Syaoran, ¿Te gustaría ir a una exposición ahora mismo? Creo que podremos comer ahí.
— ¿Exposición? Suena interesante. ¿De qué es?
— ¡De ositos de felpa! –dijo emocionada como una niña de 5 años.
Syaoran sonrió ante la actitud infantil de la chica. — Claro, vayamos.
...
¿En qué momento Syaoran se había dejado convencer de ir a aquella exposición? Sakura no mentira cuando dijo que sería sobre osos de felpa, ¡pues el lugar estaba repleto de ellos!
A donde sea que merasen, había cientos de ositos de diferentes tamaños y colores. En su mayoría, había puros niños pequeños y chicas jóvenes. Y Sakura era una de esas chicas emocionadas. ¿Quién diría que aquella chica de apariencia dura sé volvería loca con un par de ositos? Aquella faceta de Sakura traía fascinado a Syaoran. Definitivamente quería conocerla más y más.
— Veo que te gustan mucho los ositos ¿Verdad? –comentó el doctor.
— Sí, me encantan. Mi mamá solía regalarme muchos ositos cuando era pequeña. –se le dibujo una sonrisa triste. — Supongo, que los ositos me hacen recordarla.
— Mira, ahí hay un sitio para comer. –desvió el tema, pues Sakura comenzaba a ponerse triste, y eso es lo que menos quería.
Llegaron al puesto de comida y no era sorpresa que todo, absolutamente todo, tuviera forma de ositos. Cómo era de esperarse, Sakura estaba que se moría de la ternura.
Al final, terminaron comiendo arroz, con forma de cabeza de oso, huevo frito en forma de oso... Varias verduras que hacían el cuerpo del oso y para el postre si... Como ya se imaginan, un par de helados... En forma de oso... Syaoran no podía creer en la clase de lugar en el que se encontraba. Nunca imaginó asistir a ese tipo de exposiciones, sin embargo, le hacía feliz lo alegre que Sakura estaba con todo eso.
Syaoran le agradecía mentalmente a Eriol. Después de todo, se la estaba pasando de maravilla con Sakura.
— Sakura, voy al sanitario un momento, no tardo. –sonrió.
— De acuerdo, estaré viendo los puestos de ahí mineras tanto.
...
Syaoran regreso del sanitario y lo que se encontró lo desconcertó un poco. Ahí estaba Sakura, con tres enormes bolsas llena de suvenires...
— Veo que aprovechaste mi ausencia. –bromeó.
— Un poco... ¿Crees que exageré? -preguntó apenada.
— Para nada... Aunque me intriga para que quieres tantos ositos... –comentó divertido.
— ¡Se verán muy lindos en toda mi casa! –decía emocionada. Syaoran le siguió el juego.
Ya se hacía de noche y los castaños decidieron que ya era hora de regresar a Tomoeda. Esta vez fue el turno de la banda Simple Plan de sonar en el auto del doctor.
Como ya era costumbre, ambos cantaron a todo pulmón. Siempre era muy divertido pasar tiempo en el automóvil juntos.
Al llegar, Syaoran aparcó el auto y apagó la música.
— Bien señorita... Llegamos. –sonrió.
— Gracias por hoy Syaoran. Me divertí mucho. Sé que me dijiste que no tengo que agradecerte todo lo que haces, pero de verdad quiero hacerlo. Estoy muy agradecida contigo.
— Me alegra mucho que te divirtieras.
— Siempre me la paso muy bien contigo. –confesó la chica. — Bien, nuevamente gracias por todo. Nos vemos mañana.
— Espera... –la detuvo antes de que saliera del auto. — Toma. –dijo sacando de la bolsa de su chaqueta un pequeño osito de felpa color azul cielo. — Es para ti, espero te guste. – dijo un poco apenado.
— Syaoran... Vaya... Gracias. –la chica estaba muy sorprendida por aquello. Syaoran no dejaba de sorprenderla.
— ¿Recuerdas cuando dije que iba al sanitario? En realidad fui a comprar esto. Pero luego regrese y ya tenías como 20 osos más. –rio al recordar las bolsas llenas de suvenires de la chica. — Espero que no te moleste tener uno más.
— Syaoran. Gracias. –dijo regalándole la más tierna de sus sonrisas. — Definitivamente, este osito que me diste, será el más especial de todos. –decía levemente sonrojada.
— Me alegro que te gustara... – ¿Por qué se estaba poniendo tan nervioso? —Eh... Bueno... Entonces creo que nos veremos mañana... –cambio de tema intentando calmar los nervios.
— Sí. Mañana nos vemos. –decía aun levemente sonrojada. — ¿Te parece a las 10 de la mañana? ¿O quizá es muy temprano? -pensaba.
— A las 10 suena perfecto.
— Genial, le avisaré a Yamazaki para que nos veamos todos aquí a las 10... Bien, ya me voy. Buenas noches Syaoran.
Syaoran se acercó a Sakura y depósito un tierno beso en su mejilla. — Buenas noches Sakura... –dijo en su oído. Sakura estaba de lo más roja, ¿Qué había sido aquello? Es decir, no se quejaba pero, Syaoran parecía que estaba coqueteando con ella... Eso la puso aún más nerviosa de lo que ya estaba.
— Buenas noches Syaoran. – en un arranque de nervios, en lugar de salir del auto corriendo, Sakura se acercó al rostro del chico, y depósito otro beso en la mejilla de él. A Syaoran aquello lo tomo desprevenido. Ambos estaban rojos como un tomate, pero nadie dijo nada al respecto.
— Buenas noches... –dijeron al mismo tiempo rompiendo el pequeño silencio que se había creado. Ambos rieron.
— Buenas noches Sakura. –dijo aun riendo.
— Hasta mañana.
...
Al llegar a su departamento, Sakura le había mandado un mensaje a Yamazaki para que se vieran en la casa de la chica a las 10 de la mañana. Pero olvidó decirle un pequeño detalle... No irían solos, pues Syaoran los acompañaría ese día.
A la mañana siguiente, Sakura ya esperaba a sus acompañantes fuera del complejo de departamentos donde vivía.
Syaoran fue el primero en llegar. Aparcó su auto frente a la chica y bajo para saludarla.
— Hola Sakura. ¿Cómo estás?
— Bien. A decir verdad, dormí bastante bien anoche.
— Yo también. –sonrió. Ambos se sonrojaron levemente al recordar sus pequeños besitos en el auto, bien, fueron sólo en la mejilla, pero aun así se sentían apenados. Es decir, sólo eran amigos ¿No?
— ¿Encontraste sitio para todos los ositos que compraste ayer? –preguntó divertido.
— Creo que me va a faltar espacio. –bromeó. — Pero sabes, el osito que tú me diste, lo puse sobre mi cama... Creo que se bastante bien ahí. –dijo levemente sonrojada.
— Me alegro que hayas encontrado un buen lugar para él. –sonrió.
En ese momento un bonito auto del año aparcó justo detrás del auto del doctor.
— Buenos días Sakura. Disculpa la tardanza. Tuve una llamada de trabajo y me entretuvieron bastante. –comentó apenado. Aunque en realidad, sólo llevaba 10 minutos de retraso.
— Buenos días Yamazaki. –saludó alegre. — No te preocupes, aún es temprano. Por cierto, quiero presentarte a Syaoran Li, él es mi... mi amigo... –dijo.
— Mucho gusto, soy Takashi Yamazaki. –saludó amablemente.
— El gusto es mío. –saludó educado el doctor. Aunque por dentro se moría de ganas de que Sakura le dijera que iban a salir los tres juntos. —Bueno, ¿nos vamos chicos?
— ¿Cómo? –preguntó confundido Yamazaki.
— Lo siento. Olvidé mencionarlo anoche. –comentó apenada. — Syaoran nos acompañará hoy. Espero que no te moleste.
— No, para nada... –mintió mirando fijamente al doctor. Yamazaki entendió por completo de que iba aquello, aquel chico no le dejaría el camino libre con Sakura, y eso se lo confirmó la mirada burlona que Syaoran le daba.
Yamazaki pensó, si el amiguito de Sakura quiere jugar, bien... Jugaremos a su jueguito y ver quién gana al final...
— Bueno, ya es hora de irnos. –dijo Syaoran abriendo inmediatamente la puerta del copiloto de su auto y prácticamente empujando a Sakura dentro.
— Podemos irnos en mi auto si quieren. –comentó de inmediato el actor.
— No te preocupes, además, Sakura ya está dentro del mío. Anda, puedes subir atrás. –decía Syaoran sintiéndose victorioso. Ni de broma iba a dejar que Sakura fuera a su lado en el auto de Yamazaki. No señores, Sakura no se apartaría de su lado.
Los tres ya se encontraban en el auto. Syaoran al volante, Sakura en el asiento del copiloto y Yamazaki en el asiento trasero.
El doctor estaba por poner en marcha el auto cuando Sakura lo detuvo.
— Esperen... –comentó la ojiverde de pronto. — ¿A dónde vamos a ir? No planeamos nada. –los chicos se sintieron tontos al no haber pensado en aquello.
— ¿Vamos a la torre de Tokio? –sugirió el doctor.
— Buena idea Syaoran. –dijo Sakura animada.
— Eso suena bien, pero ¿Por qué no hacemos algo más divertido? –comentó Yamazaki. — Vamos al parque de diversiones.
— ¡Sí! Eso suena genial. –dijo Sakura. — ¿Tú qué opinas Syaoran?
— Gran idea. –fingió una sonrisa mirando por el retrovisor a su rival. Ahora era Yamazaki quien lo miraba victorioso, pues ambos chicos sabían que la mayoría de las atracciones, eran para dos personas. En algún momento Sakura tendría que pasar tiempo solo con alguno de los dos. Y ninguno iba a ceder... Definitivamente iba a ser un día entretenido.
...
Durante el viaje en el auto, Sakura y Syaoran pusieron su música, aunque no estaban cantando a todo pulmón como de costumbre, pues se cohibieron un poco al llevar un acompañante. Yamazaki solo los miraba con curiosidad. ¿Desde cuándo se conocían este par? Pareciera que eran muy cercanos. Eso no le gustaba nada.
Al llegar, Syaoran aparcó el auto y casi de inmediato, abrió la puerta de Sakura para ayudarla a bajar. Bien, Yamazaki acepto que Syaoran le ganó eso. Él pensaba en hacerse el caballero con Sakura, pero Li se le adelantó, bueno, ya tendría otra oportunidad, el día apenas comenzaba.
— No se preocupen por las entradas, sé que son algo costosas. Yo las pagaré. –comentó el actor.
— No te preocupes, podemos pagar nuestras propias entradas. –comentó Syaoran sonriente. Aunque la sonrisa era más que nada para aparentar frente a Sakura.
El doctor que era el que estaba más adelante en la fila, compró 2 boletos, obviamente el suyo y el de Sakura.
— Toma. –dijo entregándole el boleto a la chica.
— Pero Syaoran, yo iba a pagar el mío. Bueno, te lo pagaré... –dijo buscando su monedero en su pequeña mochila.
— No te preocupes, yo invito. –sonrió. Como siempre, Sakura quedó embobada con aquello. Yamazaki se estaba muriendo de los celos. Se apresuró a comprar su boleto y se acercó a los castaños.
— Bien, entremos. –comentó el actor.
...
— ¿A qué se quieren subir primero chicos? –comentó la ojiverde.
— Vamos a la montaña rusa. –dijo Yamazaki de pronto.
— Es muy pronto para eso, además está al fondo del parque. –comentaba Syaoran. — Mejor vamos primero al carrusel ¿Te parece Sakura? Además, es la atracción más cercana.
— Me parece perfecto. –comentaba alegre la chica. — Primero vamos por las atracciones tranquilas y ya después por las fuertes.
— Perfecto. –el actor fingió una sonrisa. Syaoran se sintió victoriosos de nuevo.
En el carrusel, cada uno se subió a un caballo, cómo era de esperarse, Sakura quedó en medio de los chicos.
La ojiverde iba de lo más divertida, pues no sé había percatado de la "pequeña" riña que sus acompañantes estaban teniendo con la mirada.
Al bajar, vieron un pequeño puesto de helados, Yamazaki se ofreció a ir por ellos. Syaoran por otro lado, aprovecho para meterse dentro de la tienda de suvenires con Sakura.
— ¿Te estás divirtiendo Sakura? –preguntó el doctor.
— Sí, acabamos de llegar, pero ya me estoy divirtiendo. ¿Y tú Syaoran?
— Me la estoy pasando de maravilla. –y no era mentira. El asunto con el actorsucho lo estaba divirtiendo bastante.
— ¿Y qué querías comprar aquí? –preguntó Sakura, digo, después de todo casi la había arrastrado hasta la tienda.
— Eh... –pensaba rápidamente su respuesta mientras miraba a todos lados. — Esto... -dijo tomando un par de brazaletes con el logotipo del parque. Obviamente no quería comprar nada, sólo quería fastidiar al actor y claro, la compañía de Sakura siempre era bienvenida.
— ¿Esto? –preguntó confundida, pues aquellos brazaletes no es que fueran la cosa más bonita del mundo.
— Sí, se las vi hace rato a unas personas y me parecieron bonitas. –mintió. Aquellos brazaletes le parecían de lo más feos.
— Bueno... –dijo no muy convencida. — Entonces compra uno.
— Sí, eso haré. –Syaoran se dirigió a la caja registradora y compró dos de esos feos brazaletes. — Toma, uno es para ti. –dijo entregándole uno a la chica. A Sakura le dio gracia que aquellos objetos tan feos le parecieran bonitos al doctor. Aun así, acepto el regalo con mucha ilusión. Es decir, todo lo que viniera de Syaoran era especial para ella.
— Gracias. ¿Me ayudas a ponermelo? – Syaoran asintió. Tomó una de sus manos, y puso el brazalete en su muñeca. El tacto de su piel era muy suave. A Syaoran le encantó aquello, mientras que Sakura disfrutaba del calor que las manos del chico emanaban sobre su mano. Podría acostumbrarse a eso.
— Listo. –dijo en cuanto terminó. — ¿Me ayudas a ponerme la mía? –comento el ambarino. Sakura accedió e hizo lo mismo que el chico.
— Al fin los encontré chicos... –dijo Yamazaki con un par de helados a medio derretir.
— Lo siento mucho Yamazaki. –se disculpó apenada la chica. — Nos distrajimos un poco...
— No se preocupen. –dijo el actor disimulando su enfado.
Los tres salieron de la tienda de suvenires y caminaron hacia la siguiente atracción.
Sakura no dejaba de pensar en que ella y Syaoran, ahora llevaban brazaletes iguales, como si de una parejita de enamorados se tratase. Aquella idea la tenía muy alegre. Un pensamiento muy similar pasaba por la mente del doctor.
Pronto llegaron a los Go Cars. Cada uno tomó un carrito motorizado, se pusieron sus cascos y el encargado del juego, dio la señal de inicio de la carrera.
Ambos chicos querían ganar para impresionar a la chica, sin embargo no contaban con que Sakura iría a toda velocidad rebasándolos por mucho. Al final Sakura ganó y los chicos llegaron a la meta prácticamente iguales.
— Pensé que no sabías manejar... –comentó Syaoran asombrado por la habilidad e la chica al volante.
— Yo tampoco sabía que podía hacerlo. –comentó orgullosa.
— Muchas felicidades Sakura. Lo hiciste de maravilla. –elogió Yamazaki.
— Muchas gracias. – sonrió.
...
En algún momento del día, Syaoran tuvo que ir al sanitario y para su pesar, tuvo que dejar a la chica sola con ese sujeto.
— Gracias por haber aceptado salir hoy conmigo. –decía Yamazaki mientras esperaban al ambarino.
— Al contrario, gracia por invitarme.
— De nada... Aunque la verdad me sorprendió que nos acompañará tú amigo...
— Lo siento. Debí avisarte, pero fue algo de último momento. Espero que te lleves bien con él, es muy agradable ¿No crees? – comentó alegre.
— Si... demasiado agradable... –dijo sarcásticamente, pero Sakura no lo entendió así.
Un poco más tarde, llegó la hora de la tan esperada montaña rusa. Pero sólo había un problema, ¿Quién se iba a sentar con Sakura?
— Les voy a confesar que este tipo de atracciones me ponen nerviosa, sin embargo me encantan. –decía emocionada.
Yamazaki estaba por invitarla a subir con él cuando la encargada de la fila les indicó que ya era hora de subir a los vagones. Sakura por inercia tomó a Syaoran del brazo haciéndolo subir con ella. El doctor no podía creer lo fácil que había sido aquello. Yamazaki estaba de lo más molesto, pues a él le había tocado sentarse con un niñito.
Mientras el vagón subía para prepararse para la caída libre, Sakura se puso nerviosa, se notaba en su cara que estaba aterrada. Syaoran lo notó y tomó la mano de Sakura y la sujeto con fuerza. Sakura lo miró y le sonrió como dándole las gracias por reconfortarla. Era increíble cómo sin palabras podían entenderse a la perfección.
Al bajar Yamazaki no estaba de muy buen humor, pues el niño con el que le tocó sentarse, vomitó durante el recorrido, por suerte nada le cayó al actor. Además, noto como los castaños se fueron tomados de la mano durante la atracción.
— ¿Qué quieres hacer ahora Sakura? –preguntaba Yamazaki.
— Bueno, yo he elegido la mayoría de las atracciones, ¿Ustedes qué quieren hacer?
— ¿Qué tal la rueda de la fortuna? - dijo Syaoran.
— Me parece una excelente idea. –comentó de pronto el actor. — Pero si no te importa, –decía dirigiéndose al doctor. – creo que es mi turno de subirme con Sakura, después de todo tu subiste con ella a la montaña rusa. -Sakura y Syaoran se miraron como buscando la aprobación del otro.
— Creo que es lo justo. –dijo Sakura por fin. — Vayamos a la rueda de la fortuna.
...
Yamazaki y Sakura se encontraban en lo alto de la rueda de la fortuna. Estaban sentados uno frente al otro. La chica estaba fascinada con la vista, se podía ver gran parte de la cuidad, incluso a lo lejos se podía ver la torre de Tokio.
— Sakura... –llamó el chico. —Sabes... Creo que no es el momento, pero aun así quiero que lo sepas... –comentaba serio. — Sé que apenas acabamos de conocernos pero a decir verdad, desde ese momento no he podido dejar de pensar en ti... Y quiero que me des la oportunidad de seguir conociéndote. Eres una chica fascinante. Sakura... Me gustas mucho... –confesó el actor. Sakura se sonrojó al instante. Desde hace años que alguien no le decía esas palabras. Sin embargo, Sakura era incapaz de corresponderle, pues su corazón ya estaba ocupado.
— Yamazaki... Yo... Bueno... Me halagas pero...
— No tienes que responder ahora mismo. Piénsalo ¿Vale? Yo te estaré esperando para cuando tengas una respuesta.
— No, es sólo que, puedo darte una respuesta ahora mismo.
— Por tu tono de voz, asumo que es un no ¿Cierto? –decía con un deje de tristeza.
— Lo siento mucho. De verdad agradezco y valoro tus palabras pero... Me gusta... No, en realidad... Estoy enamorada de alguien más...
— Es tu amigo Syaoran ¿Cierto? –Sakura se sorprendió. ¿Tan obvia era?
— Sí. Es él. –confesó levemente sonrojada.
— Bueno, no me sorprende la verdad. Se nota en la forma en la que lo miras... Bueno, aceptaré mi derrota esta vez, espero podamos seguir siendo amigos.
— Claro, seamos amigos...
...
Syaoran percibió como el ambiente había cambiado entre el actor y la ojiverde al bajar de la rueda de la fortuna. ¿Habrá pasado algo entre ellos? Esperaba que no.
— Bien, ¿Qué tal el paseo? –preguntó curioso Syaoran para intentar sacarles algo información. Sakura se sonrojó levemente al recordad lo que le había dicho el chico hace un momento. Al doctor no le gustó aquello.
— Bien. Las vistas son muy bonitas. –comentaba serio Yamazaki.
— Ya veo... Y bueno, ¿Qué hacemos ahora? –preguntó el ambarino.
— Creo que ya es momento de regresar, se está hay tarde. –decía Yamazaki mientras emprendía su camino hacia la salida del parque.
— ¿Todo bien? –preguntó Syaoran acercándose a Sakura para que el actor no escuchara.
— Si... Luego te cuento. –contestó en el mismo tono.
El camino a casa fue de lo más silencioso. Yamazaki solo miraba por la ventana del auto de Syaoran.
Los castaños también estaban incómodos, el ambiente estaba de lo más pesado en ese auto.
Sakura puso algo de música para intentar rellenar el silencio incómodo. Eso funcionó solo un poco.
Más tarde, llegaron a casa de la chica. Todos bajaron del auto.
— Bien, debo irme. —decía Yamazaki a Sakura. —Gracias por todo. –sonrió honestamente. — Me alegro mucho de haberte conocido. Eres una persona especial. De verdad espero que podamos ser amigos.
— También gracias a ti por todo. –sonrió la chica con ternura. — Lamento no poder corresponderte. –eso último lo dijo más bajito para que el doctor no escuchara. — Y claro, quiero que sigamos siendo amigos.
— Bien... Entonces seguimos en contacto Sakura... Debo irme ahora. – decía subiendo a su auto. —Y suerte con tu chico. –gritó antes de poner en marcha su auto. ¿Qué? ¿Otro chico? ¿Hay más? Se preguntaba mentalmente Syaoran.
— Bueno, creo que yo también debería irme. –comentó Syaoran.
— Oye...¿No...No quieres entrar un rato? –preguntó levemente sonrojada.
— Me encantaría... –sonrió tiernamente.
Los castaños entraron al departamento de la chica. Syaoran quedó boquiabierto al ver todos los osos de felpa que había comprado Sakura en la expo. Estaban por todas partes.
— Vaya... Esto parece un museo. –bromeó el chico.
— Creo que ahora parece la casa de una niña de 5 años. –rio Sakura. — Pero a mí me gusta así.
— Si a ti te gusta, eso es lo más importante...
— Creo que sí... Oye Syaoran... ¿Te... Te gustaría beber algo? Tengo algo de vodka.
— ¿Tomas vodka? Vaya, no lo esperaba. –decía sorprendido. — Quién diría que eras una borracha. -bromeo y Sakura río.
— No lo soy... Pero de vez en cuando Tomoyo y yo bebíamos... Pero con lo del embarazo, pues no puede tomar...
— En ese caso, creo que no me molestará ser el reemplazo de Tomoyo.
— Perfecto... –sonrió la chica.
Los castaños comenzaron a beber el rico vodka de la chica mientras conversaban amenamente en el sofá.
— ¿Estás nervioso por regresar al trabajo mañana? –preguntaba Sakura dándole un sorbo a su bebida.
— No, pero a decir verdad, ya me estaba acostumbrando a no hacer nada. –rio. — Sabes, lo que más voy a extrañar, es no tener tanto tiempo disponible... Ya sabes, para salir contigo y eso. –ocultaba su sonrojado rostro detrás de su vaso.
— Bueno, estoy segura de que podremos encontrar tiempo para vernos... —decía sonrojada.
— Sí, definitivamente lo haremos. –sonrió el chico.
La plática siguió mientras la botella de vodka se vaciaba. Su plática cada vez iba siendo menos elocuente a causa del alcohol en sus cuerpos.
— Yamazaki se veía muy... Enojado en el parque... —rio Syaoran como si se tratará de lo más gracioso del mundo.
— Creo que... Si... Loooo estabaaa... – A Sakura, parecía que se le habían subido un poco más las copas, incluso comenzaba a barrer la palabras. — ¿Sabess queee me dijo? –comentaba divertida.
— ¿Qué te dijo? –preguntó aun riéndose sin ningún motivo.
— ¡Qué le gustabbba! ¿Puedes creerloo? – Syaoran comenzó a reír aún más.
— ¿Y qué le dijiste?
— Que yo no lo quierooo. –rio. — A mii me gusta... Alguien me más. –apenas si podía hablar. – Syaoran seguía riendo sin sentido. A él también ya le había afectado el alcohol.
— ¿Y quién te gusta? – Syaoran no paraba de reír como si Sakura estuviera contando el mejor de los chistes.
— Me guuustas... Me gustas tú Syaoran. –comentó mirándolo fijamente a los ojos, hasta ese momento Syaoran paró de reír. Estaba ebrio pero, aún estaba lo suficientemente consiente para entender esas palabras.
— ¿Qu... Qué dices? –preguntó sorprendido.
— Me... Gustas mucho... –dijo intentando no sonar tan ebria.
En un impulso, o quizá en realidad por el efecto del alcohol, Syaoran se acercó al rostro de Sakura y tomó sus mejillas con sus manos... Lentamente posó sus labios por la comisura de la boca de Sakura. La chica estaba en shock. Sí, estaba muy ebria, pero era totalmente capaz de entender lo que pasaba.
— Syaoran... Yo... –decía apenas en un suspiro aún con sus rostros separado por unos cuantos milímetros.
— Sakura... Tú... Tú también me gustas mucho... –confesó aún con el rostro de la chica entre sus manos.
— ¿De... De verdad? –preguntó sonrojada.
— De verdad... –en cuanto terminó de decir aquello, Syaoran junto lentamente sus labios con los de Sakura. Ninguno hizo nada, sólo están disfrutando la cercanía del otro. Después de unos segundos, Sakura fue la que comenzó a mover los labios, lentamente, sin prisas. Syaoran poco a poco iba haciendo lo mismo hasta que sus movimientos se coordinaron.
Sakura llevó sus manos al cuello del doctor y tiró levemente de él para acercarlo más a ella. El doctor no se resistió y se dejó llevar por los labios de la ojiverde.
Un pequeño pensamiento interrumpió a Syaoran... Akiho... Es decir, él estaba dispuesto a dejar ese tema en el pasado, pero no pudo evitar acordarse de ella.
Syaoran se separó lentamente de la chica que aún tenía los ojos cerrados y los labios hinchados por tanto uso.
El doctor se permitió contemplar a Sakura un momento. Sí, era bellísima, hermosa... Definitivamente sentía muchas cosas más por ella que una simple atracción física. Realmente quería intentar algo con ella, pero la parte más racional que aún había en él después de beber tanto, sabía que así no podían ser las cosas, no ebrios. No... Le volvería a decir a Sakura que le gustaba... Que la quería, pero lo haría cuando ambos estuvieran más consientes.
Además, si el recuerdo de Akiho no hubiera aparecido, quién sabe hasta dónde hubieran llegado, pues Sakura parecía que iba a intensificar los movimientos de sus labios. Syaoran sonrió ante eso.
El doctor se separó un poco más de la chica.
— Sakura... –decía tiernamente. — Ya es tarde... Debo irme.
— No te vayasss... -decía cayendo en los hombros del chico. Al parecer el alcohol estaba comenzando a pasarle factura de nuevo.
— Debo irme. Mañana trabajo por lo mañana.
— Pero syaooo... –decía prácticamente dormida. Syaoran sonrió.
— Vendré mañana cuando salga ¿Vale?
— ¿Lo prometes? –suspiró.
– Lo prometo...
Syaoran tomo a Sakura en brazos y se dirigió a su habitación. Se sorprendió de lo ordenado que tenía todo. Miró hacia la cama y ahí estaba el pequeño osito azul que él le había regalado. No mentía cuando dijo que lo había colocado sobre su cama. Syaoran volvió a sonreír con aquello.
Colocó a la chica en la cama como si fuera lo más preciado del mundo. La cubrió con una manta y se permitió contemplarla de nuevo.
¿Cómo había sido tan tonto para no darse cuenta de lo que sentía por ella? Bueno, quizá sí lo sabía pero lo estaba negando...
— Buenas noches Sakura... –susurró mientras besaba tiernamente la frente de la chica que ya se encontraba en los brazos de Morfeo.
El ambarino pidió un taxi para regresar a su casa, pues había bebido demasiado como para manejar. En el camino, Syaoran no dejó de sonreír. Sakura le dijo que le gustaba... Quizá este sea el comienzo de algo nuevo. Quizá por fin Syaoran, podría pasar la página e iniciar un capítulo más feliz en su vida...
Hola a todos.
Ya tenía éste capítulo listo, lo iba a subir hasta la próxima semana, pero decidí dejárselos de una vez para que lo lean con calma éste fin de semana.
Gracias a todos mis lectores por el apoyo.
Saludos! :D
