Piercing Goodbay

Era la primera vez que estaba inconsciente desde mi transformación a ángel. Estaba tranquilo y a la vez inquieto.

Cuando desperté lo primero que vi fue como caía nieve, pero estabamos dentro de un bunker, por lo cual deduje que lo estaba imaginando.

Sacudí fuertemente mi cabeza una y otra vez a la espera de reaccionar, sobre todo por el hecho de estar viendo que la nieve tenía un color rojo. Supusé que podía estar soñando otra vez, que estaba en un sueño dentro de un sueño, pero me di cuenta de que eso no era así. Estaba experimentando una visión.

Mis ojos comenzaron a arder y mi cuerpo se entumeció, mientras que se desprendía el olor de tela quemada. Nunca se sueña con olores, por lo cual estaba conscente de que estaba despierto, sin embargo estaba viendo una figura atravesada por una espada. La sangre caía del cuerpo y bañaba la hoja de rojo carmesí.

Me retorcí en la cama tratando de ver con más claridad el escenario, pero era imposible ver con más claridad, mi vista estaba completamente ida, mis ojos habían tomado el color blanco completo y no me obedecían, como si actuarán por voluntad propia.

-¡PAUL!

Sentí el grito de Reneesme a la distancia, como si en su alma estuviese gritando por mi auxilio.

Miré a la cama que estaba a mi lado, Jacob estaba recostado allí. Le di una zamarreada.

-¡Jacob!- le grité-. ¡Despierta!

Jacob estaba vendado y solo tenía puesto los pantalones. Estaba vendado desde el hombro hasta el inicio de su cintura. Estaba más herido que yo, quien llevaba una venda en la frente y el brazo.

Jacob abrió los ojos y se rascó lentamente su cabello negro.

-¿Qué pasó?- preguntó bostezando-. ¿Dónde está Nessie?

-No lo sé- dije de inmediato entrando de nuevo en la realidad.

¿Habría alguien en el bunker? ¿Nos habían dejado solo? ¿Estaba Reneesme ahí y yo lo estaba imaginando todo?

Recorrí las habitaciones del bunker con gran velocidad y volví a la habitación antes de que se terminara el cuarto segundo. Era horrible, solo estaban Leah, Seth, Bella y Edward, quienes obviamente estaban inconscientes.

-¡Nessie no está!- grité-. ¡Tampoco hay nadie más!

Jacob se puso serio y de inmediato se levantó de la cama y trató de olfatear algo. Luego con los ojos bien abiertos me dijo:

-Nessie se ha ido en rumbo diferente a los otros Cullen- me aseguró Jacob-. ¡Su esencia me lleba hasta un lago!

Mi mente hizo una sintaxis inmediata. El lago en que debía estar Nessie era el lago en el que ella y yo siempre hablabamos antes de que el desastre comenzara, cuando todavía me cantaba su canción... esos días se habían ido, ahora estabamos en medio de una guerra. Tenía que salvarla, tenía que rescatarla, no podía dejarla a su suerte.

Entendí el motivo de por qué se fue de inmediato. Se sentía culpable, muy culpable. Sentía que todo era su responsabilidad. Lo había sentido cuando combatimos contra Cecil, a pesar de la masacre, nunca deje de sentir la culpa de Reneesme, que entraba por mis entrañas.

-¡Tenemos que irnos ahora!- grité desesperado-. ¡Nessie quiere terminar con todo sola!

-No permitiré que le pase nada...

Pero tan pronto como Jacob trató de transformarse, vi como de su boca botó sangre.

Estuvo a punto de caer al suelo y desmayarse, pero lo atrapé justo a tiempo.

-¿Estás bien?

-Creo que no podré entrar en fase por un rato... ¡Mierda!

-Yo te llevaré- le aseguré tomandolo en mi espalda. Me fui íncreible ver que a pesar de su enorme cuerpo, era más liviano que un lápiz.

-Siento que soy una carga- se río Jacob.

-En realidad, eres ligero- le dije riendo.

-De ligero nada, tú eres fuerte- me aclaró entre risas-. Yo peso más que un obeso (aunque sea de peso normal).

-Dale, pues bueno, no te preocupes, solo trata de estar listo para cuando lleguemos.

De inmediato, con Jacob en mi espalda, abrí la puerta que me dirigía a las afueras del bunker. El estar afuera fue una de las señales que me indicó que todo había sido una visión. No había nieve, el cielo estaba despejado, y la luna se mostraba completamente. Miré mi reloj y me fijé bastante en la hora. Eran las doce y cuarto, ¿Hace cuánto tiempo se habría ido Nessie? Esperaba que no hace mucho, si ya se hubiese encontrado con Cecil, ¿Qué le habría pasado? ¿Y qué pasaría con Emmet? ¿Debíamos enfrentarlo si lo encontrabamos? No dudaba en alzar mi catana contra él si era necesario para salvar a Nessie, pero aún así la compasión rozó en mi rostro.

LLegué al lago pasado un minuto después de salir del bunker, sin embargo, estaba en un mundo en que mi velocidad era normal, no era tan íncreible como al compararla con un humano. Estaba seguro de que Nessie ya debía estar lejos, porque al llegar su rastro era muy débil.

-Jacob, ¿Seguro qué no puedes seguirle el rastro?

-Dejame bajarme de tu espalda.

Obedecí y dejé que Jacob se bajara, sin embargo al hacerle, éste casi cayó al lago, pero por suerte lo sostuve.

-¡Ha pasado muy poco tiempo!- le reproché-. ¡No estás listo para entrar en fase!

-No importa- me aseguró-. Como lobo su rastro será más fácil de seguir... debo hacerlo, por Nessie.

Entonces al ver a Jacob a los ojos comprendí por completo su devoción por Nessie. Vi exactamente lo que él vio al imprimirse de Reneesme. Como todas las razones de su existencia, como todas las cadenas que lo ataban a la vida se desprendían y seguían solo un punto, a Reneesme. Era lo único que lo sostenía en la tierra.

Ya sabía como era, pero nunca lo vi, ni lo sentí como si fuera propio. Nunca llegué a comprender tanto a Jacob como entonces, por lo cual no tenía otra opción.

-Adelante- accedí suspirando.

Jacob se transformó de inmediato, volviendose el gran lobo de pelaje rojizo con el que ya había luchado tantas veces.

Era extraño. La primera vez que vi a Jacob transformarse en lobo fue para pelear conmigo, pero ahora eramos aliados y amigos. ¿Cómo habíamos pasado a ser de enemigos a amigos? Incluso seguíamos siendo rivales en el amor, pero todavía éramos amigos, y era una amistad muy fuerte, un lazo que nos unía y que nos hacía protegernos mutuamente, ya no había necesidad de poner la felicidad de Nessie como excusa.

Antes de partir, saqué mis alas y le pregunté:

-¿Cómo es qué llegamos a ser tan buenos amigos?- le pregunté suspirando.

Jacob me dedicó una sonrisa en su rostro lobuno.

-No lo sé... es raro, pero es lo mismo que me pasó con Edward...

-¿Cómo así?

-Edward y yo fuimos rivales en el amor, sin embargo ambos sabíamos que ante cualquier cosa podíamos contar con el otro... claro, en esos tiempos nunca lo habría admitido, ya que lo odié por tener a Bella... sin embargo, cuando Nessie nació, fui capaz de darme cuenta de que ambos protegíamos a la misma persona, tanto en el pasado como en ese entonces y... nació la camaradería... me pasó lo mismo contigo, por eso sé que si llegase el momento de luchar por ti lo haría, claro que no a coste de Reneesme... pero confío en ti y te apoyaré cuando me necesites.

Me sentí raramente nostalgico. Tenía ganas de llorar, pero solo derramé lágrimas de emoción, las cuales limpié de inmediato y miré al horizonte, feliz al pensar en tener a un aliado tan cercano a mí, ahora me sentía más poderoso y seguro.

-Vamos Jacob- le dije-. Nuestra princesa nos aguarda.

-Pues entonces sigueme, palomita

-Como digas chucho.

Seguí a Jacob, quien corría con más vigor de lo que esperaba en su estado. Estaba muy herido, y sin embargo, todavía corría con tanta fuerza como se lo permitían sus patas. Era inspirador, era alegre y renovador. Podía sentir toda la emoción de Jacob, su determinación, preocupación, y sobre todo su amor. Había tanto amor en él. Y había ira también, quería poder arreglar cuentas con Cecil por todo lo que había hecho, quería hacerlo pagar por matar a Rosalie, por dejar en coma a Seth, Leah, Edward y Bella. Y yo quería lo mismo. Nuestras emociones eran las mismas, como si fuesemos un solo ser que sintiese toda una devoción por Reneesme que nos llevaría hasta el fin del mundo. Me di cuenta de que entre nosotros había un lazo, un lazo que nos hacía ser uno y cada uno a la vez, algo raro de explicar, pero mientras corríamos éramos la misma persona que quería salvar a Reneesme, o al menos así lo sentíamos ambos.

Tras pasar una gran cantidad de árboles, y colinas, llegamos al inicio de una montaña, en la cual podíamos ver que cerca de la cima había una especie de cabaña, pero nos dimos cuenta de que era una mansión, debido a que eramos capaces de verla, incluso a nuestra distancia.

-El olor de Reneesme viene del tercer piso de la mansión, en el cuarto de la derecha, cruzando el vestibulo.

-Que buen olfato- le dije sorprendido-. Deberías dedicarte a buscar drogas y bombas con los policias.

-Ha, ha...

Ambos pusimos un pie en el inicio de la montaña, sin embargo al tacto con la superficie, llegaron una gran masa de vampiros a atacarnos. Parecían neófitos, pero había otros que parecían más preparados.

Saqué mis dos catanas de inmediato, las hice aparecer un mis manos en menos de unos segundos, dejando que mi catana roja destellara contra los ojos de un vampiro que se me acercó y con solo blandirla una vez, el vampiro desapareció. Quedé sorprendido.

-El poder de Rapeshia es desintegrar lo que corta

Me sentí confuso, ya que pensé que Jacob me dijo eso, pero me di cuenta de que áquella voz no venía de Jacob, sino que venía de la misma espada, ¿Cómo era posible que una catana tuviese consciencia propia?

-¡Paul! ¡Adelantate!- me gritó Jacob en mi mente-. ¡Reneesme está con Cecil! ¡Está por...!

Jacob cortó la frase a la mitad y sentí como la sangre se me helaba.

-¡Dejame esto a mí!

-¡Pero Jacob...!

-¡NO TE HAGAS EL HÉROE!- me exigió de inmediato dandome una cara de tristeza-. Paul, yo no puedo hacer nada... odio admitirlo, lo odio desde lo más profundo de mi ser, pero sé que es así... aún así lo intentaré... más tarde... ahora sé que lo que puedo hacer es detener a estos malditos chupa sangres revividos, mientras que tú... confío en tí.

-Yo no me hago el héroe- le corregí una vez que terminó-. Eres tú el que quiere hacerselas de héroe.

Los vampiros esperaban a que hiciesemos algún movimiento.

Jacob río.

-Quizás...- me dijo casi a punto de llorar-. Pero sé algo muy bien Paul... sé que protegerás a Nessie con tu vida... por eso te estoy dejando ir primero. Y entiende algo- me aclaró volviendo a sonreir-. Esto es un "nos vemos", no un "adiós".

-Jacob...

-¡APURATE, PAUL!

Obedecí y comenzé a volar hacia la cima tan rápido como pude. Un vampiro dio un gran salto y casi consigue detenerme alcanzando mi pie, pero Jacob saltó aún más alto y lo destrozó con sus diente, mientras que caía con su cuerpo hacia la hierba.

Inteligentemente, Jacob usó el cuerpo del vampiro como un amortiguador, y mientras los otros estaban por atacarlo, el aulló a la luna llena, a la vez que mis alas me permitía alcanzar la entrada.

-Prometeme que vivirás- le rogué en mi mente.

-Jurado, compadre.

No sé como, pero Jacob me alcanzó a escuchar.

Finalmente, llegué a la puerta de la mansión que se encontraba en la cima de la montaña, la cual se volvió completamente lisa.

Derribé la puerta. Los trozos de madera salieron volando destruyendo muchas vasijas que habían dentro y causando un gran estruendo.

Entré finalmente y vi como una figura bajaba las escaleras de marmol, una figura que pude reconocer. Emmet bajaba, estaba vestido de un blanco espectral que ocultaba algunos de sus musculos. Nunca imaginé ver a Emmet tan formal.

Moví mis espadas en seña de amenza, con una cara de pocos amigos que nadie podría haber esperado de mí.

-¿Dónde está Nessie?- pregunté de forma automatica.

-El señor Cecil está atendiendo asuntos con ellas.

-No me hables así de formal Emmet- le pedí relajando un poco mi postura-. No vine a pelear contigo.

-Está bien- dijo riendo finalmente.

-Sé por qué lo haces- le contesté de inmediato-. Quieres revivir a Rosalie.

-Error, crazo error.

Quedé realmente impactado al escuchar a Emmet decirme eso.

-¿Cómo?

-No quiero a una Rose de juguete- me dijo de inmediato con ojos fríos-. Si Cecil la revive, solo será una muñeca de porcelana a su merced, eso no es lo que Rose quisiera, estoy aquí por otra razón.

-¿Cuál?- le pregunté sin poderlo creer, estaba en shock-. ¡¿Qué otra razón tienes Emmet?!

Emmet sonrió malevolamente.

-Hay dos razones. Primera: Ojo por ojo, diente por diente.

Al principio no lo comprendí, pero luego de analizarlo un poco comprendí.

-¿Venganza?

-Exacto- me dijo apuntandome con decisión-. Encontrar a Cecil solo fue algo de suerte en el trazo de este plan. Reneesme causó mi perdida, y aunque Cecil estaba involucrado en ella, yo sabía que tarde o temprano la vendrían a buscar. Si no era Cecil, serían los Vulturis o alguien más. Por eso he decidido que lo mejor que puedo hacer es darle una lección a Nessie para que no cause esto de nuevo- tras decir esto me apuntó con el dedo-. Y para eso voy a eliminarte. Para lo que sepa que es perder a algo que realmente amas... incluso... he decidido que mataré a Jacob después, ya que si solo te mato a ti, ella todavía lo tendrá a él.

-¡Estás entrando en un círculo vicioso!- le grité-. ¡Dices que quieres detener el ciclo, pero solo causarás que se agrande!

-Ahí entra la siguiente razón.

-¿Hay otra?- pregunté.

-Sí, pienso causar "el genocidio de los vampiros".

Mi corazón estuvo a punto de detenerse, estuve a punto de perder la respiración.

-¿El... genociodio... de los vampiros?

-Vampiros, licántropos, ángeles... todos esos seres que no causan más que dolor... incluso yo, siendo un vampiro he matado a gente inocente, y nunca me he detenido a pensar, "¿Qué pasaría si esas personas fueran la Rosalie de alguien?" Entonces me di cuenta de que los vampiros, ni siquiera yo, merecen vivir, tampoco los licántropos, ni los ángeles, que se hacen pasar por protectores de los humanos, pero al final solo causan más dolor. Por eso los eliminaré a todos.

-Estás loco Emmet- le dije alzando mis catanas-. ¿Genocidio? ¿Crees que te dejaría hacer eso? ¡A pesar de que los vampiros maten, ellos siguen teniendo el dolor y los sentimientos humanos! ¡Si no fuese así, no estarías haciendo lo que haces Emmet! Los vampiros, provienen de los humanos, también los licántropos y los ángeles... los hibridos también... todos sentimos igual que los humanos, todo estamos vivos, ¡Nadie es mejor! ¡Todos merecemos vivir!

-Entonces demuestramelo- me dijo preparandose-. Atraviesame el pecho con tu catana, si lo haces, entonces tienes razón.

No dude en dirigirme contra Emmet de inmediato, estaba harto de su locura. Blandí mi espada roja en dirección a su pecho, sin embargo, Emmet alargó el brazo y tomó con fuerza mi muñeca derecha antes de que pudiese darle directamente en el corazón, pero de inmediato aproveché para mover mi muñeca izquiera y dirigir la catana blanca contra su cabeza, pero Emmet logró lanzarse hacia atrás para evadir el ataque. Luego me di una patada en el estomago tan fuerte que sentí que las tripas se me iban a salir. Tras eso me dio un golpe en la cara, soltando mi muñeca que me envió contra una puerta, la cual destrocé y crucé, terminando en una habitación llena de esculturas. Choqué contra algunas y las destruí, a la vez que me levantaba sosteniendo ambas catanas, con el rostro adolorido y tosiendo algo de sangre, cuando Emmet apareció frente a mí imponente y tomó mi cuello con su mano derecha, levantandome, a la vez que comenzaba a tirar de mi ala izquierda. El dolor fue insoportable.

-¡AHHHHHHHHHH!- grité.

-Estás acabado.

Estaba equivocado. No podía morir, no mientras Nessie corriese peligro, tenía que detenerlo a toda costa.

Mis ojos se abrieron de par en par y se pusieron completamente blancos, dandome un rango visual más amplio que nunca. Mis brazos estaban libre, aunque entumecidos, sin embargo, mis ojos le dieron la orden de moverse. Sentí como al ver mis brazos, a pesar de tener los ojos en dirección a Emmet, era capaz de moverlos a pesar de la inmovilidad. Mi brazo que tenía Rapeshia se movió e incrustó la catana en el pecho de Emmet quien me soltó de inmediato.

Comencé a recuperar la respiración, mientras Emmet caía a mi lado y acercaba su cuerpo al mío.

Me puse en guardia, pero fue innecesario, Emmet estaba calmado.

-Tenías razón- me dijo llorando sangre-. Fui un estúpido, no... va más allá de eso... pero fue inebitable... por eso Paul... permiteme brindarte... mi poder... con él podrás... detener a... Cecil...

-Emmet...

-Adiós, Paul... eres un ángel de verdad...

¿A qué se refería con eso? No lo comprendí, solo noté que su cabeza se acercó a mi cuello. Se sacó la catana del pecho de inmediato, mientras su boca se acercaba a mí cuello y sus colmillos crecían. Ya sabía lo que quería hacer, pero ¿Qué pasaría después? No lo sabía, sin embargo, por alguna arzón, decidé confiar en Emmet. Y así el tragó mi sangre.