Disclaimer: los personajes de Hetalia que aquí se presentan no me pertenecen, sino a Hudekazu Himaruya (gran genio mundial xD), ni siquiera México es mío (es de los mexicanos) xD, aunque sí hice yo algo del personaje n_n
Advertencias: yaoi, violencia fuerte en este capi, drama, un poco de OoC (me es difícil a veces captar a Rusia), y alguno que otro sentimiento nacionalista que me surgió y lo puse.
Kary: Privet a todos!
Inner: jajaja, ya creíamos que no podríamos subir hoy, pero es que no nos había dado mucho tiempo de escribir T.T
Kary: como sea, aquí está el capi, que esperamos que lo disfruten!
Inner: comentarios al final!
Sin miedos.
Aquí estamos.
Todo era completa oscuridad… un silencio que eliminaba toda concepción de ruido, hundiéndose en una negrura más profunda que la peor de las noches… ¿frío?, sí, ¿dolor?, también, pero por alguna razón no podía articular sonido alguno con el que liberara esa presión; ni siquiera podía moverse, sólo…
Un suave sonido rompió el silencio de aquel lugar; era como… ¡una voz!, sí debía ser eso, algo parecido a unos gritos lejanos, pero que no alcanzaba a escuchar; poco a poco los gritos se fueron haciendo más fuertes, ¿qué decían?, un nombre, y parecía que… ¡el suyo!
—¡Rusia!, ¡Rusia!— el volumen de la voz aumentaba y a la vez denotaba un horror que helaría la sangre de cualquiera que lo escuchara— ¡Rusia!, ¡ayúdame!, ¡por favor!— él mismo sintió que su pecho dolía al reconocer el dueño de la voz; el terror lo invadió al saberlo… México— ¡Rusia!...— y luego los gritos se apagaron completamente sumiéndolo en el terror; pero en cuanto había logrado recuperarse nuevas y mucho más dolorosas palabras resonaron; ya no eran gritos, pero eran más aterradoras— ¿por qué, Iván?, ¿por qué no me ayudaste?, creí que me habías dicho que siempre me ibas a ayudar… me mentiste, como muchos otros. Me mentiste, Rusia… Rusia…
—¡Rusia!— una bofetada en el rostro hizo que se despertara, abriendo los ojos violentamente; frente a él se encontró con el rostro de Alfred. De inmediato intentó abalanzarse sobre él pero se encontró con que no podía moverse; miró su cuerpo sorprendiéndose con verlo atado con fuertes cadenas sobre una silla firmemente sujetada al suelo. Trató de soltarse de esas ataduras pero aún estaba algo débil como para hacerlo y tanto la silla como las cadenas parecían estar hechas de algún material especial— ¿Qué esperabas, ruso?, ¿Qué te dejara suelto por ahí?, no~, podrías ser peligroso— hablaba con total descaro y Rusia le dirigió un gesto de odio. Luego desvió la mirada para ver en qué lugar estaba: era un cuarto más pequeño que los otros dos y apenas estaba iluminado por unas cuantas lámparas en las esquinas que, sin embargo, dejaban ver algunas pantallas y controles; probablemente haya sido un centro de "comando" durante alguna de las guerras.
—¿Qué es lo que tienes en mente?— le preguntó extrañado de que no lo hubiese matado cuando estaba dormido.
—Quería hablar contigo— sonrió con su habitual gesto tranquilo e infantil— sobre México.
—No tengo nada que hablar contigo sobre él— le replicó molesto: él rubio menos que nadie tenía el derecho de cuestionarlo o contarle sobre el moreno.
—Yo creo que sí— una mirada fría lo invadió en ese momento— ¿cómo es que lo hiciste?
—¿Qué cosa?— retó molesto y fastidiado.
—¡Hacer que México se enamorara de ti!— gritó por primera vez— ¿cómo es que lo hiciste?, ¿qué es lo que un monstruo como tú tiene que no tenga yo, el héroe?— dejó salir todo el enojo que no le había demostrado a México el día en que había llegado a su casa— ¡Damn, dímelo!— Rusia lo miró perplejo, relajando sus facciones por una vez, pero volviendo a enfurecerse por las palabras del gringo.
—¡¿Es que acaso no lo entiendes?— Alzó la voz— ¡Crees que eres un héroe pero no es así!, ¡Todo este tiempo tuviste la oportunidad de cuidarlo como se merece pero no lo hiciste!, ¡Lo sé, lo despreciaste*!, ¡y en ningún momento dejaste de buscar aprovecharte de él!— toda esa ira que no podía expulsar haciéndole daño físico, la sacaba con forma de gritos; su aura oscura lo rodeaba de manera sutil en esos momentos— ¿pero sabes qué?— le añadió burlón— te lo agradezco: gracias a ti… tuve la oportunidad de estar con México— Estados Unidos lo miró mal y luego se alejó de él con dificultad; con gusto, Rusia pudo notar que aún tenía los moretones que él le había hecho y al parecer seguía adolorido…
Le hubiera gustado poder terminar con su "trabajo", pero se había descuidado y el estadounidense había aprovechado la situación… su mente vagó un momento y al instante abrió los ojos con sorpresa, ¿cómo es que Alfred se había preparado tan bien para su llegada?, no pensaba que tan así como así pudiera tener una cámara de gases: con cualquier problema podría ser peligroso tener esas sustancias. Él debió de enterarse de algún modo de su llegada… ¿pero cómo?
El rubio captó el gesto de desconcierto del alvino y sonrió para sí mismo, asintió un par de veces y le dijo:
—Yes!, parece que ya te diste cuenta, ¿no?— con el mismo paso lento se acercó a un rincón de la habitación que permanecía completamente oscuro, jaló algo de ahí y sin cuidado lo lanzó cerca de los pies del ruso; Iván bajó la vista y se encontró con un pequeño y adolorido Costa Rica que al parecer estaba despertando de su estado de inconsciencia— me parece que debió de tener más cuidado cuando habla con alguien: México no es el único país al que visito.
Costa Rica trató de levantarse pero también estaba atado y sólo consiguió volver a caer al suelo lastimándose el hombro. Rusia no dijo nada, pero miró con lastima al pequeño país que con todas sus fuerzas trataba de levantarse. Fernando, al ver que le sería imposible hacerlo, apretó los puños y conteniendo las lágrimas, musitó:
—L-lo siento… fue mi culpa que… que Alfred pu-pudiera hablar con Ale: y-yo mandé el mensaje— confesó sinceramente— quería pasar más tiempo con mi hermano, y… ¡soy un idiota!— gritó finalmente; en ese momento Iván quiso acercarse a él, pero al recordar que estaba encadenado, solamente pudo decirle:
—Nyet: tú no eres nada de eso— se calló sin saber que más decirle para consolarlo, así que agregó— en cuanto salgamos de aquí, los dos vamos a ir a ver a México, seguro que a él le gustaría, ¿a Costa Rica le agrada la idea?— Fernando lo contempló por un momento y sonrió de forma inocente, pero la voz burlona del norteamericano los interrumpió.
—Oh; very cute… muy lindo por parte de los dos, pero… me temo que ninguno va a poder salir de aquí: ahora ambos saben todo y a pesar de que no fue México quien se los dijo, me parece que… tengo que evitar que México se me vaya de nuevo— su sonrisa se volvió demente por un momento— yo soy su héroe y por eso tiene que quedarse conmigo— a ambos les mostró un pequeño mapa en una pantalla; varios puntos rojos sobre Rusia y cada uno de los países de Latinoamérica exceptuando a México— despídanse chicos y salúdenme a sus demás hermanos, yo cuidaré bien a México— estaba a punto de lanzar los misiles, cuando una voz detrás de ellos lo detuvo.
—¡No te atrevas a hacerlo!— los tres voltearon al mismo tiempo y para alegría de Rusia y Costa Rica, se encontraron con 6 de los latinos* que habían venido para detenerlo. Brasil, quien había hablado, estaba frente a los demás y señalaba a Alfred amenazadoramente.
—¡¿Qué hacen todos ustedes aquí?
—¿Qué más podríamos hacer?, queremos que dejes a México— afirmó Venezuela, que había salido de detrás de su hermano.
—¿O qué harán?— no dejaba de sonreír con sorna.
—¿Crees que somos débiles?— reclamó Cuba que también había salido de las sombras.
—¡Somos más fuertes de lo que crees!
—¡Y no vamos a permitir que dañes a cualquiera de nuestros hermanos!— Chile, Perú y Colombia reclamaban también.
—¡Demuéstrenlo!— levantó su brazo en el aire; los seis países latinos gritaron y se abalanzaron contra él, pero en cuanto llegaron, los misiles ya habían sido lanzados— jaja, ¿qué harán ahora?
—Maldito…— todos se sorprendieron de que Perú le llamara de esta manera, pues incluso cuando se enojaba, no solía decir ese tipo de palabras— tú vas a…
—¡Espera Perú!— Venezuela* se había acercado a los controles— creo que puedo solucionar esto… ¡deténgalo por mientras lo intento!— así pues, Brasil lo tomó por los brazos, mientras Cuba, Chile, Colombia y Perú lo rodeaban para evitar que se escapara.
Pasaron varios minutos en los que la venezolana movió varios controles y tecleó instrucciones en la pantalla; al parecer no todos los misiles había salido de Estados Unidos* e iban a llegar a sus respectivos destinos más rápido de lo que ella esperaba.
—¿Ya?— Chile comenzaba a desesperarse y sujetaba la pierna del gringo quien luchaba por que lo soltaran.
—No… ¿qué?, parece que hay que desactivarlos uno por uno— respondió ella tratando de guardar la calma.
—¡Hazlo entonces!— gritó su hermana; Venezuela asintió.
Los minutos pasaron como una tortura para los países que sostenían al norteamericano a pesar de que este había dejado de moverse hacía ya bastante tiempo y miraba los esfuerzos de la chica con satisfacción; ésta ya había logrado desactivar algunos, pero aún faltaban varios que tenía que detener.
—No lo vas a lograr, ¿sabes?, porque ni siquiera has desactivado el tuyo— mencionó señalando el mapa indicando el punto aún en rojo de Caracas.
—¡Cállate!— rugió volviendo a su trabajo; uno de los puntos comenzó a sonar, lo que significaba que alcanzaría su objetivo en poco tiempo; se puso a manejar los controles aún más rápido, pero al ver la cuenta regresiva supo que no lograría detener ese; sólo alcanzó a mirar a su hermana y decir— lo siento— unos segundos después, la colombiana lanzó un grito de dolor y cayó al suelo.
—¡Colombia!— gritaron los demás.
—¡No lo suelten!— pidió la otra chica— aún debo detener otros— los jóvenes asintieron con algo de dolor; pasaron un par de minutos más y Cuba dejó escapar un quejido. El moreno se tomó el costado con un brazo, pero luego de un momento se desplomó al igual que su hermana.
El terror estaba empezando a cundir en la habitación; los movimientos de la venezolana se habían vuelto algo torpes por el miedo y la tristeza, y aunque estaba segura de que sus hermanos sólo estaban inconscientes, no pudo sino temer a lo peor.
Un minuto más… Brasil se arrodilló adolorido, pero sin dejar de sostener al rubio; pasados unos segundos, quedó inconsciente, dejando a Perú y Chile con la tarea de detenerlo. Venezuela como pudo desactivó otros más, pero no logró que un par de misiles más llegaran a los territorios de Perú y Chile, que aún con dolor, trataron de sostener a Estados Unidos, pero al final terminaron corriendo la misma suerte que los demás.
Alfred entonces se acercó a la latina; ella al ver que el otro estaba justo detrás, dio un golpe a los controles, un último sonido de alarma sugirió de ellos; la joven se irguió y lanzó una cachetada al rubio, justo antes de sentir una aguda y desagradable sensación en el pecho y caer rendida.
—Vaya que estuvo un poco difícil… pero nada que un héroe no pueda solucionar— Rusia parpadeó un par de veces; había sentido varias punzadas en todo su cuerpo, pero no fueron las suficientes para hacerlo caer y además estaba seguro de que su capital y San Petersburgo estaban a salvo. Miró a Costa Rica, que seguía en el suelo, pero al parecer también ileso— but well… eso no impedirá que lance otros… jaja, ¡creo que se olvidaron de quién soy yo!
—¿A sí?, ¿y quién chin***** eres tú?, además de el verdugo de todos nosotros— una familiar voz surgió de entre las sombras; el tono frío que ocupaba denotaba un odio mucho mayor al que se pudiese expresar de cualquier manera posible; con suaves pasos, México entró en ese cuarto con la cabeza baja, en su cabello sobresalía un "gallito"* que parecía balancearse solo— ¿por qué lo hiciste?, ¿no quedamos en que los respetarías?— ni siquiera tenía que gritar, un aura negrísima surgía de él cubriendo todo el lugar.
—Ellos fueron los que…
—¡¿QUÉ NO HICIMOS UN TRATO?— el mexicano levantó la vista dejando ver sus orbes carentes de luz y de un brillante color rojo centellante. En su expresión no había ni rastro de la sonrisa que solía cubrir sus gestos aún en malos momentos, sólo era ira…
Alejandro se movió velozmente y sacando un arma de entre su ropa, quedó frente al rubio apuntándole a la cabeza; sus manos temblaban ligeramente, pero no era por nerviosismo: era la misma repulsión que no encontraba salida sólo con las palabras antes dichas.
Disparó sin compasión, pero Estados Unidos logró esquivarlo a tiempo, y de una manera que nadie pudo ver, golpeó el brazo del mexicano haciendo que este soltara el arma; fue entonces cuando Alejandro lo tomó del cuello y lo estampó contra la pared; el otro se lo quitaba de encima con dificultades, pero no podía evitar todos los golpes que le daba el otro.
Iván miraba la escena casi sonriente; quería ayudar a México, pero no podía por las cadenas. Dirigió su mirada por un momento a Fernando y le sorprendió encontrar gran horror en su semblante.
—Hay que detenerlo ahora.
—Pero, ¿por qué?
—Porque… mi hermano casi nunca se enoja— dijo rápidamente— pero cuando lo hace… es capaz de hacer cualquier cosa para acabar con quien le hace daño, ¡cualquier cosa!— Rusia lo miró son entender— incluso es capaz de… de morir con él— el ruso abrió los ojos y volvió a mirar la escena que se daba entre los dos norteamericanos; México había sacado un machete de algún lugar y Alfred retrocedía intentando no resultar lastimado.
Un par de movimientos y ambos "peleadores" terminaron en el suelo, en partes opuestas de la habitación. El gringo tenía un corte no muy profundo en el estomago y Alejandro un labio partido. El moreno se levantó y sonrió al ver que a Alfred se le dificultaba hacer lo mismo.
—Te ha llegado tu hora— la malicia con la que lo decía, podía helar la sangre a cualquiera; de nuevo sacó un arma: esta vez un cuchillo brillante, al parecer de obsidiana y aspecto muy filoso. El otro miró a su alrededor y para su buena suerte, encontró el machete tirado a sólo unos centímetros de él.
—Si te acercas puedo matarte— desafió extendiendo el arma, mucho más larga que el cuchillo.
—Pos entonces… ¡los dos nos vamos juntos!— gritó y echó a correr hacia Alfred, que sólo extendió aquel objeto cortante delante de él, esperando el impacto del otro; Rusia y Costa Rica gritaron al unísono.
—¡NO!
Algo de información extra (aunque puedes omitirlo)
Lo despreciaste: Cuenta la leyenda que muchos mexicanos que se fueron al norte, fueron maltratados por personas de Estados Unidos; pero esperen… ¡no es una leyenda!, es una realidad a la que se enfrentan muchos de nuestros hermanos que se van a buscara trabajo para allá; no he de negar que también gran parte de ellos vive bien y de alguna manera no recibe este tipo de tratos (como mi papá, que le fue muy bien al irse para allá), pero bueno… no todos pueden decir lo mismo e_e
Los 6 latinos (Cuba, Brasil, Chile, Venezuela, Colombia y Perú)Se supone que son las más grandes economías de Latinoamérica (claro que no conté por ahora a Argentina y México porque no están ahí xD) si he leído bien, Cuba, Brasil y Venezuela además tienen muy buen armamento.
Venezuela: Según lo que muchos dicen, tiene un muy buen armamento (claramente destaca en Latinoamérica) así que me agradó la idea de que ella supiera sobre esos temas (nada más que agregar por el momento xD)
Los misiles: Aquí me encontré con un problemilla: lo misiles más rápidos no viajan a la velocidad necesaria para que lleguen desde Estados Unidos hacia cualquiera de los países que les mencioné en tan poco tiempo, así que decidí que USA los lanzara desde ciertas bases que pueda tener (como en la Antártida)
El "gallito" de México: Algo más de mi invención: ese gallito representa Ciudad Juárez; como sabemos, es una ciudad de las más peligrosas en el continente mismo (y el país, es más que notable) algo "gracioso" (ok no tiene quizás nada de gracioso) es que cuando México de verdad está enojado, es gallito se levanta xD (sí, lo sé, no estoy muy cuerda que digamos)
Es esto, o mi libro de historia, Wikipedia, las embajadas de los diversos países, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el profesor de historia y yo estamos locos.
Inner: T.T pobres latinos.
Kary: no se lo merecían, son buenos países.
Inner: aunque no se preocupen todavía xD
Kary: da, aun no ha muertos (O_Ó)
Inner: bueno, esperamos que haya sido de su agrado, y esta vez hay agradecimientos para: Grellicious x3, Youko Saiyo, Kairake, Loreley Kirkland, EmperatrizSL, Italia-Von-Bielefeld, Juan Nikte, Alicia Almeida, Hinata Jagerjaques, Lily Yavetil, Autumelaf y angelmex
Kary; personas que dedican unos minutos a dejar un review (xDDD) T.T son tan lindas todas
Inner: además de que tenemos un último anuncio que darles.
Kary: aún no estoy muy segura, pero pienso que el próximo puede ser el capítulo final (como dije, no estoy segura aún) y si es así, espérenlo algo más largo que todos los demás n_n
Inner: es todo por ahora!
Kary: el martes actualizo
Inner: proshchaite!
Reviews "anónimos":
Alicia Almeida: jeje, de nada, gracias a ti por dejar un comentario n_n y seee~ él es sexy de por sí, ahora gritando eso… ¡mucho más!
