Capítulo 11
Daryl, eres hermoso
Mis ojos escuecen por no parpadear, me da miedo que si los cierro, la visión ante mí se desvanezca, porque la estoy viendo, a mi mujer, a mi Cassidy, los mismos gestos, la misma mirada, verla es, como si él sol hubiese salido tras una noche terrible, haciendo retroceder a la oscuridad hasta el maldito abismo del que salió.
Por fin consigo reaccionar, pero no soy capaz de correr hasta ella, tengo la sensación de que es un maldito sueño, otro de tantos como he tenido durante estos años, y que cuando llegue hasta donde está, se me esfumará de entre las manos.
Si esto no es real y me toca despertar, al menos, quiero que dure.
….
No sé qué hacer, no sé qué decir, solo soy capaz de quedarme donde estoy mientras él viene directo hacia mí.
Todos nos miran, pero eso no me importa.
Me siento atrapada, dios, había olvido lo implacables que son sus ojos azules, por su cara no soy capaz de descifrar si sé alegra de verme o no, estoy perdida, perdida sin remedio en la intensidad de este momento.
…..
Llego hasta ella, solo nos separan veinte jodidos centímetros, pero no me atrevo a tocarla.
Observo cada rasgo de su cara, sus brillantes ojos azul claro me deslumbran, tiene las mejillas manchadas de suciedad pero eso no le resta belleza, voy bajando y me detengo en sus labios, tiene el inferior partido, la rabia me inunda al darme cuenta de ese detalle.
-Daryl yo…- me dice con su suave voz, inquieta, ¿Cuánto he podido echarla de menos? ¿Cuántas veces he tratado de rememorar el tono exacto que usaba al decir mi nombre sin conseguirlo?
Por fin reúno el valor y sostengo su mentón para ver mejor su herida, pero a pesar de lo que me temía, ella no se desvanece, el calor de su piel provoca una honda que hace subir mi propia temperatura.
…..
Me mira fijamente, sin decirme ni una palabra, noto como me examina, ¿tal vez quiere saber si soy la misma persona?
¿Es que quizá tiene miedo como yo de que ahora seamos distintos?
Me doy cuenta del momento exacto en el que ve mi labio partido, la ira atraviesa sus ojos dándole un aspecto peligroso, una voz me susurra, "sigue dispuesto a matar por ti" pero eso no es lo que quiero, lo que quiero saber es, si sigue dispuesto a vivir conmigo.
-Daryl yo…- tengo tantas cosas que decirle, tantos te amo atascados en la garganta deseando salir, que ninguno lo consigue.
Pero eso parece activar algo en él, con firmeza sostiene mi barbilla, sin que me lo diga sé que está sorprendido, pero ¿por qué?
…
-¿Qué coño haces marica? Si no la besas de una jodida vez, lo haré yo, aunque luego la muy bestia me deje sin huevos- grita mi hermano a pleno pulmón.
Llevo una de mis manos a su nuca, enredando mis dedos en su pelo, la otra la anclo a su cadera, encajo tan bien contra su cuerpo como recordaba.
Estrello mi boca contra la suya, sus manos viajan hasta mis hombros, tratando de abarcarme y de acercarme aún más a ella.
No puedo parar, dios ¿sus labios siempre han sido tan dulces? Es como saborear una mora jugosa.
Nuestras lenguas se entrelazan y yo pierdo la cabeza cuando eso pasa, sosteniéndola por el culo la aupó y ella enreda sus piernas en torno a mi cintura.
Oh si, el cielo tiene que ser algo parecido a esto. Sus pechos se aprietan contra mi torso y yo me siento arder ¿por qué llevamos encima tanta maldita ropa? Joder
Cuando el aliento nos falta nos separamos a regañadientes, pero no la suelto, ella apoya su frente contra la mía, luchando por controlar su respiración.
-Estas viva- digo con fiereza, feliz, aliviado y orgulloso, como nunca lo he estado, de nada, ni de nadie en la vida.
-Estoy viva- afirma acariciando suavemente mi cuero cabelludo, eso me relaja, y me hace sentir seguro de una manera irracional y absurda, pero innegable.
-Has cumplido tú promesa, me has encontrado-
-Bueno, veras… es que, me daba miedo que si no lo hacía, tú me encontrarías a mí, y me clavarías una flecha en el culo,- la veo pasear su lengua sobre su labio superior -y la verdad- se acerca a mi oído mordiéndolo suavemente, consiguiendo que me estremezca solo con eso de pies a cabeza –prefiero lo que me estás clavando, aunque ya puestos, me gustaría que lo hicieras más profundamente-
-¿Me has leído la mente? Porque eso es exactamente en lo que estaba pensando.- Le digo con la voz ronca de deseo.
-Te amo Daryl Dixon,- me dice escondiendo su cara en mi cuello –te amo tanto que a pesar de todo, tenía que continuar adelante, no podía rendirme, no sabiendo que tú me esperabas en alguna parte-
Esas palabras forman un nudo en mi garganta que me obliga a callar.
…..
-¿Quién es ella?- escucho la voz de una mujer. Ambos nos giramos para mirarla, Daryl no parece dispuesto a soltarme y a dejarme caminar por mi cuenta para presentarme como dios manda.
-Carol, ella es Cassidy- los ojos de la mujer se abren de par en par al igual que su boca.
Eso es que le ha hablado de mí, que guay.
-Encantada Carol- digo sonriendo avergonzada, hemos dado el numerito en mitad del patio, pero ¿a quién le importa?
-Esto, siento molestaros- dice un tipo con unos grandes ojos azules y aires de autoridad, pero no frívola como la del Gobernador, hablo de autoridad real –antes de que os pongáis al día, hay cosas que necesito que tú- me señala, -Merle y Michone me contéis de lo que ha pasado en ese pueblo-
-Uff eso puede ser una conversación larga- digo burlona -¿tienes palomitas?- escucho como una pequeña se ríe.
-El tío Ale tiene razón, eres graciosa- la miro con una sonrisa y su mandíbula se desencaja –tú, tú, tía- la niña sale corriendo –es Ankara, es de verdad, es de verdad-
Si Daryl no me estuviese sujetando me la habría pegado contra el suelo, -¿Qué?- pregunta el hombre del que aún no sé el nombre.
-Ankara es el nombre de un personaje que interpretaba en una serie de la tele- vale antes no, pero ahora sí que quiero que la tierra me trague, no porque me apene mi antiguo trabajo sino porque, lo que menos me esperaba que me pasase en medio del apocalipsis es encontrarme con una fan, vaya tela.
-Lo recuerdo- me dice Daryl buscando de nuevo mis labios –ese traje te quedaba muy bien, era increíblemente ajustado.-
-Ya, porque no era un traje, era todo pintado-
-¿Qué?- me pregunta sin creérselo.
-Te lo juro- digo asintiendo con la cabeza, y a él se le escapa un gruñido.
-Eh Daryl, primero charla luego, lo que sea que queráis hacer- le recuerda el líder de la prisión, solo espero que no se haga llamar así mismo Alcaide ni nada parecido, porque me bajo de la vida.
Todos comienzan a andar hacia el pabellón por delante de nosotros, menos Carol, que o yo estoy paranoica o me mira con resquemor. La veo taladrarme por sobre el hombro de mi angelito.
-Deja de removerte- me gruñe.
-Quiero andar- me quejo nerviosa.
-Pues te aguantas, te llevo yo-
-¿Por qué me has extrañado o porque no quieres que nadie vea tu erección?-
-Tú sigue provocándome y aunque quieras no podrás caminar por unos cuantos días-
-Bueno, siempre que me lleves la comida a la cama después, no pongo peros- digo sonriente, tras lo cual él me muerde el cuello, y mi risa muere para transformarse en un gemido, mal recibido por parte de cierta mujer de pelo corto, en serio ¿Qué le he hecho yo?
Es como si estuviese celosa.
Casi toda la gente que vive aquí, está reunida ahora mismo en el comedor, primero hablan Glenn y Maggie, él chico cuenta lo que Merle le hizo y yo le taladro con la mirada, desde mi cómodo sitio sobre las piernas de Daryl por ser tan bruto con el pobre chaval.
Después la mayor de las Greene habla sobre el Gobernador y sobre mí, aunque omite él hecho de que casi fue sido violada por ese cerdo, mientras habla me mira varias veces de soslayo, temiendo que yo termine por decir algo, pero no lo hago, es su decisión si quiere compartir con alguien lo que ha estado a punto de sucederle.
Sé lo que es pasar por eso. La vergüenza, la negación, la rabia, la confusión, el asco, la indefensión…
Así que no pienso ser yo quien la obligue a contar cosas que no está preparada para decir en voz alta.
Después es Michone la que cuenta su experiencia en Woodbury, tras ella voy yo, hablo sobre mi desconfianza hacia el Gobernador, la sensación de que Merle me ocultaba cosas, el descubrimiento de lo que les paso a los militares, como trató de intimidarme el Gobernador y acabó golpeándome
Al escuchar esa parte los Dixon y mi Unicornio intercambian una mirada nada sutil, Daryl aparta sus brazos para no hacerme daño, pero yo no se lo permito, da igual que me moleste un poco, no quiero que se aparte ni un centímetro de mí, también les cuento lo de las cabezas de caminantes como los llaman ellos en las peceras, y la pequeña niña a la que le di descanso.
Finalmente solo queda Merle, Rick le interroga profesional y concienzudamente sobre todo lo que pueda saber del Gobernador.
A pesar del odio latente que el grandullón parece sentir hacia el sheriff pelotas de plata como suele llamarle, contesta todas sus preguntas con paciencia.
-Y eso es todo- dice Merle, -¿me puedo ir a sobar ya? Ha sido una noche larga- dice levantándose y largándose sin esperar respuesta.
Yo me chupo los dedos después de dejar el plato sobre la mesa, Carol ha cocinado ardillas con un poco de maíz, y me sabe a gloria, sobre todo con el hambre que tengo.
-Bueno, si Merle se va a dormir, a mí me gustaría darme una ducha si es posible, huelo a muerto- digo levantándome y desperezándome.
-No es cierto- me dice Daryl acariciando mis hombros suavemente.
-Eso lo dices porque tú apestas más que yo, ¿hace cuánto no te das un baño?- todos se ríen sin disimulo alguno al escucharme.
-Si eso Daryl ¿Desde cuándo? Todos nos lo preguntamos.- se mete con él mi unicornio. Inmediatamente mi mente me transporta a hace unos años, a la última vez que me sentí en casa, a salvo con ellos.
-Cállate de una vez, no es mi culpa que tu olfato sea tan delicado- le gruñe ofuscado.
-Pues yo no creo que sea para tanto,- le defiende Carol, al escucharla pongo los ojos en blanco, pero me abstengo de hacer ningún comentario al respecto.
-¿Pero hay duchas o no?- insisto.
-Si claro- me dice Kate –lo que no hay es agua caliente- me advierte.
-Sobreviviré ¿me acompañas Daryl?-
-Si claro, no voy a dejar que te pierdas en este sitio el primer día- un segundo ¿él cree que le estoy pidiendo que venga conmigo para que me guie? A no, de eso nada.
-Me da que no me has entendido Dixon- miro a mi alrededor asegurándome de que los niños siguen fuera –vas a venir conmigo pero no para guiarme- le aclaro desabrochando los botones de su camisa delante de los que aún quedan en el comedor, -no he sobrevivido a este apocalipsis, encontrándote a pesar de todas las probabilidades que teníamos en contra de que eso sucediera, para ser discreta ahora, ni para esperar más tiempo,- le quito el chaleco de alas que le regalé y me lo pongo juguetona, -te estoy invitando a darte conmigo una ducha angelito, y a hacer un montón de ruido ¿necesitas que sea más gráfica?- le pregunto lamiéndome el labio superior descarada, mientras me lo como con la mirada.
Doy un par de pasos atrás pero no llego muy lejos, de nuevo sus ojos me hipnotizan, me paralizan, cuando me mira así no tengo escapatoria.
-No sabes- dice susurrándome al oído con su voz ronca –lo que me gustaría echarte sobre mi hombro y llevarte así hasta las duchas, por cómo me estás provocando delante de todos, está vez lo haré por las buenas, pero no te acostumbres- me advierte cargando conmigo estilo princesa.
….
-Vaya, creo que tenéis competencia- dice Hershel mirando a Ale y a Kate.
-No tengo ni idea de a que te refieres- comenta él haciéndose el loco mientras besa el cuello de la ex tatuadora. –Por cierto cariño ¿recuerdas la conversación que tuvimos antes de que me fuese?-
-Oh si,- sonríe ella seductora –la recuerdo bien, ven conmigo-
-Cómo te quiero- le dice mientras se alejan.
-No es verdad, pero te encanta el sexo conmigo-
-Mujer de poca fe, no puedes saber lo que siento o no- dice molesto.
-¿Estás bien Carol?- me pregunta Hershel –sé que para ti Daryl es… especial-
-Si bueno, él y yo somos muy unidos, eso no va a cambiar solo porque de repente haya aparecido, esa…- puta pienso para mí misma –esa chica-
-Carol, por tú bien, y por él de los demás, no intentes aferrarte a un sentimiento no correspondido, has visto como la mira, igual que yo, es como si ella fuese el primer amanecer del mundo, si insistes en lo que sientes solo te harás daño- me aconseja dejándome sola con mis pensamientos para ir en busca de su hija.
Pero Hershel no lo entiende, yo he estado al lado de Daryl por un largo tiempo, siempre paciente, esperando que me diese una oportunidad, haciéndome más fuerte para ser merecedora de alguien tan leal y desinteresado como él.
¿Y pretende que me resigne?
Lo que siente por ella no es más que deseo, ni siquiera llega al metro sesenta, parece una niña, a saber cómo ha logrado sobrevivir durante tanto tiempo, le demostraré que ella no es más que una carga, que yo valgo mucho más, sí, voy a luchar por él, no me daré por vencida.
No podría hacerlo aunque quisiera porque le amo, yo Carol Peletier, estoy enamorada de Daryl Dixon.
….
-Es aquí- digo bajándola, -iré a por unas toallas-
-Genial- me sonríe. –No tardes-
Voy corriendo a por las toallas, pero imaginando que querrá ponerse algo limpia voy a las celdas a ver si alguien me puede dar algo de ropa para ella, a mitad de camino me encuentro con Beth.
-Daryl, te estaba buscando, esto es para ella- dice dándome una camiseta y unos vaqueros –quizá le queden largos, pero les puedo coger el bajo más tarde si ella no sabe-
-Gracias- digo sonrojado, intentando ignorar la caja de condones que hay sobre la ropa que me da.
-Los condones son de parte de Ale, me ha dicho que con un bebe en la prisión por ahora tenemos suficiente-
Asiento sin saber dónde meterme.
Ella solo se marcha riéndose a mi costa.
Voy a partirle algo a Castillo, no sé qué, pero algo le parto por hacerme pasar esta vergüenza con Beth.
Cuando vuelvo a las duchas escucho el suave murmullo del agua, dejo la ropa en un banco y me acerco a donde está Cass, todo su torso está cubierto por moratones, voy a matar a ese cabrón por atreverse a hacerle daño.
Ella se gira y me mira llamándome con la mirada, pasando las manos por su largo pelo, sus delicados brazos están ahora más fibrados, sus pequeños pechos atrapan mi atención, sin contenerme me desnudo frente a ella, exponiendo cada imperfección que hay en mi piel.
-Dame eso- dice viendo el envoltorio del condón en mi mano.
Metiéndome bajo el chorro de agua fría me estremezco, y luego me relajo, dejo que ella me explore, con cuidado, como si se tratase de un ritual, pasea sus manos por todo mi cuerpo lavándome, incluida mi espalda.
Besa mis cicatrices, una a una, esa ternura me debilita, para soportarlo he de sostenerme apoyando mis brazos en la pared.
-No soy como Ale- suelto sin que venga a cuento, pero de nuevo las recientes dudas sobre lo que él podría sentir por ella me asaltan. Es mucho más atractivo que yo, no tiene ni una cicatriz, se conocen desde hace mucho tiempo, su relación es muy profunda y estrecha.
-¿Por qué querrías ser como él?- pregunta abrazándome por atrás, dejando que sus manos viajen traviesas hacia el sur de mi cuerpo -¿es que quieres follar con Kate?-
-¿Qué? No, ella no me interesa, ninguna otra me interesa-
-Bien, me alegro, porque a mí tampoco me interesa nadie más.- Sus manos me torturan con experta maldad. –Así que repito mi pregunta ¿por qué querrías ser otro?- jadeo cuando juega con mi glande.
-Por mi espalda- consigo decir con la respiración entrecortada.
-¿Y qué le pasa a tu espalda?- cuestiona haciéndose la despistada.
-Las… aaaa- gimo sin poder evitarlo –las cicatrices-
-Daryl, eres hermoso, no hay nada en ti que no me guste ¿lo entiendes?- al no responderle aprieta la base de mi pene con una mano y con la otra lo golpea. Eso consigue hacerme gritar, y no precisamente de dolor –dime si lo entiendes-
-Lo, aaaa, si, lo entiendo-
-Bien- me gira y se arrodilla, el agua cae sobre mis hombros, escurriéndose sobre mi cuerpo, hasta llegar a ella.
Segura de sí misma, abre con los dientes el preservativo y antes de ser consciente de lo que pretende, me lo pone utilizando su boca, eso solo me hace enloquecer, no puedo apartar la vista de ella, sentir su calor rodeándome es lo mejor que he sentido, pero no es suficiente, quiero más, necesito más.
-¿Qué pasa?- me pregunta divertida lamiéndose los labios cuando la aparto -¿no te ha gustado?- la pongo de pie incapaz de hablar, mi cabeza no piensa en palabras, solo en sensaciones.
Devoro su cuello mientras pellizco sus pezones, al notar como desciende sus manos para darse placer a si misma lo evito, sujeto su muñecas con una mano sosteniéndolas por encima de su cabeza.
Con la mano que me queda libre la penetro con mis dedos, sus gemidos inundan el cubículo ¿el agua continúa cayendo fría? Apenas la noto sobre mi piel, me siento en llamas.
-Da…Daryl- me llama desesperada, cuando torturo su clítoris con mi pulgar.
-¿Qué quieres de mí?- le pregunto lamiendo sus pezones.
-Aaaah joder, quiero que me folles- no me hago de rogar, la levanto y ella rodea mi cuello con sus brazos, la penetro y los dos jadeamos, casi me siento mareado por el calor de su interior rodeándome.
La miro, tiene los ojos cerrados, disfrutando del momento y la boca abierta formando una o perfecta con sus deliciosos labios.
Me ama, está mujer por alguna maldita razón creé que tengo algún valor y me ama.
Comienzo a moverme, la penetro como un salvaje, no sé si queriendo marcarla de alguna manera, o para fundirme en ella, en su pasión, en su calor.
Sus caderas golpean contra las mías, de vez en cuando hace con ellas, algo así como un movimiento en círculos que me vuelve loco, nos besamos como queriendo beber los gemidos que se nos escapan, muerdo la unión de su cuello y su hombro mientras noto como me araña los brazos, parecemos dos animales.
-Más rápido- me pide y yo le doy un cachete en el culo, ella grita exaltada moviéndose apasionada contra mí, por mi parte, le doy exactamente lo que me pide, la penetro más rápido hasta que alcanzamos un ritmo que me hace temer hacerle daño. –Ni se te ocurra- dice tirando de mi pelo con rabia –estoy a punto, ni se te ocurra frenarte porque te mato-
Eso solo consigue hacerme sonreír satisfecho de mí mismo por hacerla disfrutar, continúo hasta que se corre gritando entre mis brazos, desmadejándose como una muñeca.
En cuanto alcanza su placer, me dejo ir gritando su nombre como si estuviera cumpliendo su amenaza, y realmente me estuviera matando.
Nos quedamos así por unos minutos -¿por qué demonios no hicimos esto antes?- me pregunta tiritando de frio, al notarlo apago el agua.
-No lo sé- le digo bajándola tan suavemente como puedo para después salir de su interior –tal vez porque somos idiotas-
-Vale, pues no volveremos a serlo,- me dice abrazándome –al menos yo no, acabo de descubrir que soy adicta al sexo contigo,-
-Yo también- digo besándola – es como si te tuviese más ganas aun que antes-
-Me alegro de no ser la única que se siente así- un ruido de algo deslizándose se escucha y ambos nos giramos tensos, preparados para una pelea, pero no hay nada, ni nadie. -¿Qué ha sido eso?- pregunta recelosa.
-Habrá sido una rata- digo intentando convencerme.
-Bueno, supongo que mejor una rata que una serpiente- dice dirigiéndose al banco en el que está la ropa.
-¿No te gustan las serpientes? ¿Por qué? Están buenas.-
-¿Y tú cómo diablos sabes eso?-
-Porque las he comido- según le digo eso me mira arrugando la nariz.
-Si después de que me digas esa asquerosidad, sigo queriendo besarte o sufro un trastorno mental grave o estoy enamorada hasta las trancas.-
-Bueno, un poco loca sí que estás- me burlo mientras me seco el pelo con una de las toallas, pero dejo de hacerlo cuando veo como me mira -¿Qué? ¿Pasa algo?- Pregunto sintiéndome repentinamente nervioso.
-Que estás muy bueno- me dice acercándose a mí de nuevo, mordiéndome un pezón –eso pasa- estoy a punto de impedir que se siga vistiendo cuando la veo hacer un gesto de dolor al ponerse la camiseta.
-Deja que te ayude- le pido, ella hace un puchero al escucharme.
-No vas a volver a tocarme hasta que no se me quiten los moretones ¿verdad?-
-Si te he hecho daño, deberías haberme parado- le digo enfadado.
-Créeme, ninguno de los gritos que he dado ha sido precisamente porque me estuvieras haciendo pupa- dice mientras se sienta y mira como me visto.
-No voy a volver a follarte hasta que no estés menos adolorida, en eso tienes razón, pero puedo hacerte otras cosas- le susurro lleno de lujuria, no me veo capaz de saciarme de ella ahora que he probado el sabor de su piel.
-¿Ya habéis acabado? ¿Estáis visibles? Quiero tiempo de calidad con mi hermanita-
-Si no fuera porque le quieres le golpearía- digo al escuchar a Ale.
-Tranquilo, pienso hacerlo yo- me asegura abrazándose a mi cintura, y así, juntos, es como salimos del baño, y como pensamos enfrentarnos al mundo de ahora en adelante.
…
Joder.
Me corro sobre mi mano al ver la cara de la actriz de Infinity universe al llegar al orgasmo, esto es mucho mejor que el porno por internet.
Madre mía, no hay punto de comparación entre esto y masturbarme mirando a mi tía con Ale, no soporto a ese cabrón así que a veces me cuesta ponerme en situación, y el hijo de puta del chino solo folla con la granjera en el puesto de vigilancia, creo que sospecha lo que hago, porque si no, no lo entiendo.
La nueva parejita feliz, sale de la ducha y se dicen cosas, cosas que me gusta como suenan, porque implica mucha diversión para mí, voy a disfrutar con cada encuentro en el que logre pillarles.
Retrocedo para marcharme, pero golpeo sin querer un banco con el pie, rápidamente me agacho tirándome al suelo, si Dixon me ve, no dudará en partirme la cara y quizá algo más por lo que he hecho.
Por suerte está demasiado arriba en su nube de amor como para sospechar que alguien les haya estado observando.
Cuando se largan, me quedo un rato esperando hasta que considero que no es arriesgado salir.
No me esperaba que ella fuese la mujer de Daryl, normal que se comportase como un perro que ha perdido a su dueña, desde luego ha sido un giro interesante de los acontecimientos, me pregunto, que implicarán las nuevas admisiones para el resto del grupo.
Lo único que tengo claro, es que a Carol la llegada de Connors, no le va a hacer ni puta gracia.
Tal vez, cuando me canse de hacerme pajas a costa de ella y de Dixon, podría ser divertido echar más leña a la hoguera de los celos de Carol, sonrío como un maníaco al imaginar las posibilidades que eso implica.
Hola días de resaca, ayer viernes 11 de mayo salí de fiesta y estoy matada es lo que tiene el garrafón, aun así no me arrepiento de nada, jajajaj me lo pasé de puta madre, de hecho descubrí que aparte de gustarme bailar contra columnas, también me mola bailar agarrándome a las barandillas, tienen su puntito sí, sí.
Después de haberme dejado como una borracha a misma, deciros que he visto la película de anime "En este rincón del mundo" y es muy bonita, me esperaba que fuese más como la de "La tumba de las luciérnagas" y pese a que trata de temas de la segunda guerra mundial y suceden x cosas, tiene un final que te deja con un buen sabor de boca. A pesar de durar dos horas y no ser una peli trepidante a mí no se me ha hecho larga, si a alguien le gusta ese género yo la recomiendo.
Yendo al capítulo, por fin, por fin os he dado lo que tanto pedíais, un poco de sexo y sudor entre esos dos, que ya les tocaba, aunque he de decir que mi parte favorita, por lo menos a la hora de escribirla, ha sido la del reencuentro, a lo mejor por lo que yo misma sentía mientras les iba acercando no sé ¿Qué opináis vosotras? ¿Qué os ha gustado más? Y si, Ethan ya está dando por culo, por el momento no va a hacer las cosas abiertamente, va a ir a su ritmo, encontrando la manera que más le convenga para hacer daño a los demás.
Como siempre, espero que os haya gustado, os mando besototes, y recordad, no es no, la ropa que lleves o lo que hayas podido beber nunca le dará el derecho a nadie de tocarte. Es más, un hombre que se precie de serlo, nunca tocará a una mujer si ve que no está en sus plenas facultades aunque sea ella la que se "lance" sobre él.
Lo siento, sigo teniendo muy reciente todo lo sucedido con la sentencia de la manada, más al enterarme que van a hacerles otro juicio por "abusar" de otra chica, esta sin estar consciente siquiera en el 2016, esperemos que el juez o jueza que lo lleve sea más severo que el de Navarra.
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