Jessica había llevado a Marietta para que aplastara uvas con sus pies, para Marietta era muy divertido, sentir las frutas entre sus dedos y el jugo correr por sus pies, le encantaba pasar ese tiempo con Jessica y sus amigas.
-¿estás cansada?- le pregunto Jessica a Marietta.
-un poco…- contesto sin aliento la pequeña Marietta.
-ven, vamos a tomar un poco de té helado- ofreció Jessica.
Las amigas de Jessica observaban a aquella niña, era realmente encantadora, no entendían la actitud de Bella, después de todo, Marietta no tenía la culpa de nada, era inocente.
-bueno, si quiero un vaso de té helado- acepto Marietta.
Bajo de la máquina y se limpio sus pequeños piecitos con una toalla.
-¿la señora Bella no está aquí verdad?- pregunto Marietta sentándose en la mesita.
Las chicas intercambiaron una mirada.
-no muñequita, Bella no está aquí- contesto Jane.
-¡Qué bueno! Es que… ella me da miedo- confeso Marietta dejando tensión entre el grupo.
-¿Por qué le tienes miedo muñequita?- pregunto María.
Marietta miro directo a su vaso, pero contesto:
-ella es muy bonita, pero parece que no le caigo bien… no se parece mala, aunque mi mamá me haya dicho que no juzgue a las personas sin conocerlas…
-¡exacto! Aun no has conocido a Bella- dijo Ángela sonriéndole a Marietta.
-pero tampoco quiero conocerla, me da miedo- dijo Marietta encogiéndose de hombros. Era muy sincera.
Las chicas solo se limitaron a callar.
Bella huyo en su caballo de ahí, estaba enfadad, pero consigo misma no sabía porque Edward la ponía así, ni cómo es que él lograba meterse debajo de su piel, por lo que le pregunto Edward al parecer ya le había hablado de ella y supuso que había sido Sue.
El cielo amenazaba con llover y lo primero que quería era llegar a casa y quitarse la ropa mojada, darse una larga ducha y junto a una taza de chocolate planear el siguiente golpe: Laurent Smith.
Al llegar dejo a su caballo en las caballerizas, entregándoselo a un empleado.
Entro a la casa principal y la encontró vacía.
Camino a la cocina y se encontró con la cocinera, haciendo sus labores.
-Helene ¿Dónde está Jessica?- pregunto Bella.
-solo vi que salió con sus invitadas y una niña a los viñedos- contesto la mujer, con la mirada débil. Le temía a Bella.
-¿Qué niña?- pregunto Bella frunciendo el seño.
-no lo sé… una niña… pequeña- contesto la mujer, temblando de miedo.
-¿la vecina? ¿La hija del matrimonio Cullen?- pregunto Bella tensando la mandíbula.
-creo… creo que sí- respondió la mujer tratando de guardar la compostura.
-hazme un chocolate caliente y súbelo a mi habitación por favor- ordeno Bella.
-por supuesto.
Bella salió furiosa de la cocina, al tiempo que el cielo negro tronaba y comenzaba una fuerte lluvia.
Jessica noto que estaba lloviendo demencialmente, ella junto a Marietta y las demás chicas, salieron del lugar y corrieron empapándose de agua de lluvia, el suelo se convertía en lodo bajo sus pues, con trabajo llegaron a la casa principal y a la sala.
-¡eso fue divertido!- canturreo Marietta.
-eso es cierto muñequita- dijo Heidi sonriendo.
Las chicas estaban empapadas y sucias, necesitaban un baño, ropa seca y un chocolate caliente.
-oh no… me moje toda y estoy sucia- dijo Marietta, mirando sus jeans u sus botas sucias.
-debería darse un baño- comento Jane.
-pero en su casa- dijeron. Era Bella.
Bella bajaba por las escaleras, recién duchada, con unos jeans negros y un suéter raido color menta, sus cabellos sueltos y ondulados por su espalda.
-Bella…- musitó María sorprendida.
Marietta miro a Bella, pensó que tenía razón, Bella era muy bonita, pero sus ojos eran fríos y parecía una mujer malvada.
-Bella, estábamos con Marietta jugando y se ha mojado- dijo Jessica.
-eso no es de mi importancia, llévala a su casa- dijo Bella con la cara tensa.
-pero Bella, está lloviendo a cantaros, puede enfermarse- insistió Heidi.
-eso debieron pensar antes de traerla aquí- respondió Bella mirándolas con una mirada indescriptible.
-Bella, lo siento pero no puede irse mientras este lloviendo, se quedara aquí esta noche y se quedara conmigo, yo la cuidare y me hare responsable de ella- dijo Jessica seriamente.
-esa niña debe irse a casa con sus padres, no me gustan los niños y menos en mi casa- hablo Bella con mucha frialdad.
-se llama Marietta y te recuerdo que esta también es mi casa así que Marietta se quedara aquí conmigo- impuso Jessica a Bella.
Bella resoplo y miro a la escalera.
-tienes razón, como quieras, pero que no se acerque a mi habitación, que no corra, que no grite y se mantenga alejada de nuestro despacho- dijo Bella retirándose.
Marietta la miro con miedo, Bella le provocaba miedo y también… fastidios, pero su curiosidad infantil se preguntaba ¿Cómo se vería Bella sonriendo? ¿Por qué era ella así? Marietta le temía a Bella, pero quería acercarse a ella, e incluso ella sabía que era algo ilógico, querer acercarse a algo que teme, pero con Bella era distinto, sintió la responsabilidad de hacer sonreír. Para Marietta era raro.
La noche cayo, Jessica llamo por teléfono Rosalíe para avisarle que Marietta se quedaría a dormir y al día siguiente la llevaría a casa temprano por la mañana. Marietta se había duchado, mientras Helene lavaba su ropa y la secaba, mientras ella usaba una bata de Jessica y se encontraba en la chimenea, junto a Jessica, María, Heidi, Jane y Ángela, todas con mantas y tomando una taza de chocolate caliente.
-la señora Bella me odia ¿verdad?- pregunto Marietta tímida.
-no, para nada, solo que ha estado muy cansada y estresada últimamente- contesto Ángela.
-no se pero, ella parece triste….-balbuceo Marietta frunciendo sus labios.
Jessica al verla noto muchas posturas iguales a las de Bella.
Bella estaba sentada, mirando la lluvia caer por la ventana, pensaba que Jessica se estaba encariñando mucho con lo Marietta y eso no era bueno, sobre todo porque eso era tener a Marietta junto a ella y lo que menos quería era lastimar a esa niña. Pensaba en lo parecida que era a ella, idéntica. Pero la atormentaba saber que uno de esos tres era el padre de Marietta.
Miro por el cristal de la ventana, directo al espejo y cuándo lo hizo quiso desmayarse. Riley.
-¿Riley?- pregunto Bella, pálida.
-Bella- era su voz, efectivamente era Riley.
Bella se quedo petrificada, Riley había muertos hace años, ella lo vio morir, esto no podía ser real.
-Bella, ella es tu hija- dijo Riley. Bella no movió ni un musculo, solo veía el reflejo de Riley en el espejo de cuerpo completo.
-Riley… yo- balbuceo Bella al borde de las lágrimas.
-Marietta, ella pronto quedara sola y correrá un grave peligro, es tu hija, amala y protégela- dijo el reflejo de Riley y Bella rompió en llanto.
-Riley… te echo tanto de menos…- confeso Bella llorando.
-yo también, algún día estaremos juntos- dijo Riley con su dulce sonrisa.
-no me dejes sola….- suplico Bella.
-nunca te he dejado sola, abre tu corazón- dijo Riley sonriendo como Bella lo recordaba.
Bella volteó al espejo, pero se encontró con que estaba vacío, Riley no estaba más ahí, se había marchado… otra vez.
Bella abrazo sus piernas y lloró, hace mucho que no lo hacía. Había visto a Riley, había hablado con él, ese enorme vacío dentro de ella creció aun más.
