Dedicado a Anis24
Cualquier parecido con algún anime es mera coincidencia. A no seeer…
Creo que ya he hablado bastante sobre el rechazo de Sakura al sexo masculino. Todo tiene justificación razonable, esto se debe a su terrible pasado, pero, ¿qué pasaría si, por alguna extraña razón, ese sentimiento de repulsión desapareciera como por arte de magia y, más extraño aún, fuera remplazado por una atracción incontrolable hacia cualquier hombre?
Loco, ¿no?
Por más raro e imposible que parezca, eso fue lo que sucedió.
{…}
Era domingo por la mañana, día perfecto para despertar hasta tarde y descansar sin hacer nada. Lástima que para Hinata y Sakura no fuera el caso, pues tenían que limpiar la casa entera ya que era el cumpleaños de Hanabi, y planeaban hacer una celebración, sencilla. No sería la gran cosa, unos cuantos invitados como las chicas del trabajo y los pocos amigos de la escuela.
En sí, la casa ya estaba limpia, y aprovechando que era temprano decidieron hacer un favor a Mei y limpiar el sótano, a pesas que les causaba miedo, porque necesitaba urgentemente una limpieza.
Bajaron unas escaleras de madera comida por las termitas, cada paso de daban un crujido les ponía en alerta, incluso apartaban una que otra tela de araña. Estaba muy oscuro y por eso llevaban linternas. Un ambiente digno de una película de terror
Hinata decidió quedarse en el inicio de las escaleras mientras Sakura se adentraba y cambiaba la bombilla. Cuando recibió la señal de que estaba todo listo encendió el interruptor y todo el sótano se iluminó.
Había muebles viejos cubiertos por sábanas llenas de polvo. En cada rincón una horrenda tela de araña, cuadros viejos, y una que otra caja que por respeto no abrirían. Bueno, sólo algunas.
―Mira toda esta basura, Hinata.
―No es basura, son cosas de Mei que seguramente son valiosas, no por nada las tendrá guardadas.
―Si son valiosas, para que las tiene aquí ―sacudió un poco de polvo sobre su ropa y miró alrededor― Creo que no debemos mover nada. Todo es tan antiguo y como dices puede que sea importante. La sesión de limpieza queda cancelada.
Ambas ya iban de salida, pero a Sakura le llamó la atención algo que brillaba debajo de una estantería. Regresó para ver de qué se trataba, se agachó para recogerlo y darse cuenta que era un arete roto. Lo dejó donde estaba y se puso de pie, fue tan rápido el movimiento que se golpeó la frente con la esquina de la repisa.
Hinata inmediatamente se acercó a ella y la revisó, no era nada grave, sólo un pequeñito raspón. Por suerte, en uno de los muebles había un viejo botiquín de emergencias. Lo abrió: habían pastillas caducadas, unas gasas y una botella de alcohol vacía. Encontró también una caja de banditas, agarró una con la intención de colocarla en la herida de Sakura. En ese momento escucharon que tocaban la puerta.
―Debe ser Kiba y los otros dos estúpidos.
―No está bien que llames así a Naruto y Sasuke después de que se ofrecieron en ayudarnos con la preparación de la fiesta.
Hinata desprendió en plástico de la bandita y la colocó en la herida de Sakura, haciendo presión.
―¡Auch! Puedes ser más delicada ¿lo sabías? ―se quejaba mientras se frotaba con el dedo para clamar el dolor. A continuación el color de la bandita comenzó a cambiar, de un blanco a un rosa ligero― Además, nosotras no le pedimos a ese par de tarados nada, ellos lo hacen porque quieren venir.
―Iré a abrir. Te quedas aquí. Cuando se te quite lo grosera vienes.
Hinata salió del sótano y Sakura se quedó quejándose. Para ella era normal que Sakura la regañara muy a menudo por comentarios fuera de lugar o por el comportamiento agresivo.
―No sé por qué se molesta. Sabe que no interesa lo que ellos piensen de mí ―hablaba en voz alta, para sí misma―. Son estúpidos, egoístas, se sienten la gran cosa, como si fueran lo más galanes. Todos son iguales ―guardó silencio por unos segundos. Sus mejillas comenzaron a colorarse―. Son arrogantes y tercos, aunque eso me gusta… son guapos, tengo suerte de conocerlos.
{…}
Hinata abrió la puerta principal brindando una gran sonrisa amable, demostrando lo agradecida que estaba por que se ofrecieran en ayudar.
Efectivamente los tres estaban ahí, y como siempre Kiba y Naruto peleando por quien saludaba primero a Hinata.
Ya que las cosas se calmaron, ella los invitó a pasar. Les mostró rápidamente la fachada de la cada, ofreció algo de tomar, pero ellos se negaron para no causar molestias.
―Hanabi está con Chiyo. Sakura está en el sótano, ya viene.
Los cuatro conversaban de temas triviales. Hasta que Sakura apareció. Sostenía su cabeza, como si le doliera, y caminaba mirando al suelo.
―No sé qué me pasó. ¿Por qué dije todo eso? Aunque no fue mentira
Los cuatro la vieron, muy extraña, parecía enferma.
Kiba se acercó de inmediato a ella muy preocupado
―¿Estás bien, Sakura?
Ella elevó la mirada ensoñada, y cuando lo miró fue como si colores, brillos y corazones aparecieran alrededor de Kiba, era como ver a un ángel. Incluso pudo escuchar a los pajarillos cantar.
Tomó las manos de Kiba entre las suyas, descolocando totalmente a todos.
―Kiba, si tú quisieras aceptarme como tu mujer… me harías muy feliz.
―¡¿Qué?! ―dijeron al mismo tiempo.
Kiba respingó, sin creer lo que acaba de oír.
―¡No digas tonterías, Sakura! ―soltó sus manos y las puso en sus mejillas― ¿Qué tienes?
El rostro de ella lucía como si estuviera en el mismísimo cielo. Sonrió tímidamente y soltó una risita. Giró su cara a donde estaban los demás. Sus ojos se abrieron totalmente.
―Hermosos ―susurró, mirando a Sasuke y a Naruto que seguían con la boca abierta. Quitó las manos de Kiba y caminó hacia ellos, casi flotando en el aire tarareando una canción. Quien no la conocía diría que estaba profundamente enamorada.
Hinata no movía ni un músculo, no lograba entender el comportamiento repentino de su amiga.
Sakura ya estaba frente a Sasuke y Naruto. Soltó un grito chillante.
―¡Que chicos más guapos! No sé por cuál de los tres decidirme ―Sasuke y Naruto se miraron entre sí para después volver a enfocar a Sakura― ¡Ya sé! ¡Me voy a quedar con los tres!
Hinata abrió la boca sorprendida, más bien celosa porque también se refería a Naruto.
Sakura estaba a punto de arrojarse sobre ellos, pero justo antes de que lo hiciera Hinata la cubrió de la cabeza con una manta que tenía cerca.
―¡No se queden ahí! ¡Necesito ayuda!
{…}
Las cosas estaban así: Sakura atada a una silla mientras parecía que se encontraba en la nubes, suspiraba cada vez que veía a uno de los chicos.
―Lo siento, Sakura ―dijo Hinata apenada, colocándole una venda en los ojos.
―¿A qué vamos a jugar? ¡Ah, ya sé! Me tienen que besar y yo adivinaré quien es el caballero que lo hace.
Definitivamente esta Sakura dama miedo. Preferían a la mujer ruda que no deja que nadie la toque a esta que estaba atada.
Hinata respingó. Se metió el dedo índice a su boca y después lo apretó.
―¿Qué te pasó? ―se acercó preocupado Naruto.
―M-Me corté con la silla ―mostró la herida. Había una ligera línea colorada y unas gotitas de sangre. Naruto se alarmó, por más pequeña que fuera la herida―. No te preocupes, no es grave. Ahora vuelo.
{…}
Sakura no dejaba de moverse ni de decir disparates.
―Por favor, Sasukeee~ Sólo un besito, quiero un besito y ya. ¡Vamos, bésame~! Te prometo que seré únicamente tuya. Bueno, de vez en cuando.
Kiba y Naruto no se pudieron contener más y explotaron en carcajadas.
―Si lo hago cerraras la boca ―respondió, ya cansado de las burlas de los otros.
―Si~ Tendré la boca cerradita si tú me lo pides.
El rostro de Sasuke se coloreaba levemente, cosa que provocaba más risa en Kiba y Naruto.
Suspiró con fastidio. Comenzó a acercarse lento a los labios de Sakura, mientras, ella los fruncía hacia afuera para recibirlo.
No sé cómo, y no sé por qué, pero la venda que tenía Sakura en los ojos se aflojó y cayó llevándose con ella la curita que tenía en la frente.
Abrió los ojos lento para después abrirlos completamente, y lo primero que vio fue a Sasuke con acercarse con la intención de besarla. Inmediatamente se echó hacia atrás cayendo de espalda junto con la silla.
―¡Sakura! ―gritó Kiba, Naruto y él dejaron de reír.
Ella se levantó, sujetándose la cabeza.
Sasuke parecía, ¿decepcionado?
―¡Qué vergüenza, esa no era yo! ¡No sé qué me pasó!
Sasuke recogió la bandita que se había caído, y descubrió algo extraño en ella. Una descripción al reverso.
―Esta cosa dice que la gasa contiene una fuerte sustancia de amor que con el calor de la piel libera un arma perceptible únicamente para quien la usa, y así entra en un estado como en el que estaba Sakura.
―¿Es como una poción de amor? ―preguntó Kiba.
―Por eso te comportabas tan cariñosita.
Naruto rió. Sakura infló los cachetes y volteó la cara.
―Lo bueno es que se terminó, y nunca volverá a ocurrir ―seguía molesta, y cruzada de brazos―. Por cierto, ¿en dónde está Hinata?
Después de que Sakura terminara la pregunta, unas pequeñas manos sorprendieron a Naruto abrazándolo por el abdomen desde atrás. Todos quedaron en shock. Hinata lo apretaba con fuerza, restregando todo su delantera en la espalda mientras subía y bajaba lentamente. Los ojos de Naruto se pusieron en blanco, puedo jurar que de su nariz salió un hilo de sangre.
Sakura notó que en el dedo llevaba una bandita, parecida a la de ella. Ahora sabía que sólo tenía que quitársela para que el efecto pasará. Cosa que no pudo hacer porque Naruto no dejó que nadie se acercara.
Naruto se giró y la cargó encima al estilo princesa.
―Me la voy a llevar por un rato ―dijo, y salió huyendo de la casa con Hinata en sus brazos y aferrada a su cuello.
―¡UZUMAKI NARUTO! ―gritó Sakura, viendo cómo se llevaba a su mejor amiga.
En ese momento fue cuando Sakura despertó. La luz ya entraba por la ventana, así que revisó el reloj del tocador que marcaba las ocho de la mañana del día domingo.
―Que sueño más extraño ―dijo para sí misma. Se levantó de la cama para comenzar con la limpieza de la casa para la fiesta de Hanabi. Pero de algo tenía claro, por nada del mundo bajaría al sótano.
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Se me ocurrió recordando un capítulo de Ranma ½ Espero que les guste :D
