CAPÍTULO 12: DOMANDO A LA BESTIA

"Supongo que hoy haré de niñera de la teniente" pensó con un suspiro y fue a la cocina a sacar el budín del horno. Lo cortó en pedazos y le preparó una taza de té a la niña. Caminaba en dirección a la habitación de la pelirosa cuando de repente oyó un fuerte golpe.

La bandeja que llevaba en las manos terminó en el suelo y comenzó a correr para ver qué le había sucedido a la pequeña. Abrió la puerta y se encontró con lo que parecía ser un Hollow, sólo que con forma más humana.

_¡YACHIRU!_ gritó sin importarle la presencia del monstruo

La bestia comenzó a tirar golpes de puño que Charlie logró esquivar. "¿Dónde estás, niña?" pensaba desesperada de que hubieran lastimado a la ruidosa teniente "Por favor, dime que estás bien".

El cuarto estaba a oscuras ya que la pequeña estaba haciendo reposo y debía dormir. La única luz entraba por el hoyo en la pared que había hecho el Hollow. Buscó la figura de la niña por la habitación y la encontró en un rincón inconsciente.

_¡MI TENIENTE!_ exclamó al ver que estaba herida

Mientras tanto, la bestia continuaba efectuando golpes y cada vez se enfurecía más. Uno de ellos logró golpear a Charlie, quien terminó junto a la pelirosa. La tomó en brazos poniéndose de pie algo mareada y comenzó a correr por el edificio.

_Chan-Chan…_ dijo con los ojos entrecerrados_ ¿Crees que Kenny vendrá a salvarnos?

"Eso espero" pensaba asustada mientras corría por sus vidas.

Sintió el peso de su gato sobre su hombro. "¡Jiz!" . Miró al animal que se encontraba con el pelaje erizado. Al sentirlo, de una manera inexplicable, la chica comenzó a correr más ligero y con menos esfuerzo. "Estamos conectados" pensó recordando lo que aquella capitana le había dicho. Luego escuchó la voz de su abuela dentro de su cabeza "Romper el sello no es difícil, sólo debes decir las palabras correctamente" recordó. Pero también sabía que su abuela era una mujer mayor y supersticiosa. Sin embargo, ella nunca había creído en monstruos ni nada similar. "Necesito que memorices este poema, es una tradición familiar. Fue escrito por tus antepasados" le había dicho cuando ella era pequeña.

"¿Cómo demonios empezaba el poema?" estaba demasiado asustada como para pensar en algo como eso. Sintió una garra tomarla por la pierna y a su vez la presión espiritual de Kenpachi acercándose. Sabía que el capitán no llegaría a tiempo, calculaba que en algunos minutos aparecería, pero ya sería demasiado tarde.

El monstruo la tomó de la cintura y la apretó para luego tirarla al piso. Al parecer ella no era tan importante para él como la teniente. Desde el suelo pudo ver cómo Yachiru esquivaba con dificultad los golpes. "¡Mierda! ¡Va a matarla!" pensó tratando de ponerse de pie. "El poema" volvió a escuchar a su abuela decir.

Cerró los ojos para tratar de buscar algo de paz entre tanto caos. "Los soles se queman…" escuchó que le decía la anciana "Sé que lo recuerdas, Charlotte". Recordó el principio y pronto lo recordó completo

_Los soles se queman ante nuestra presencia; las Lunas se congelan_ sintió como el corazón le latía rápidamente_ Quienes temen a la muerte deben correr, pero jamás lograrán escapar_ se puso de pie_ Muéstrame tu alma y te diré si mereces permanecer en este mundo_ comenzó a caminar en dirección al Hollow_ Muéstrame tu espada y morirás_ el monstruo se volteó para verla_ Mírame a los ojos y dime qué ves_ corrió hacia la bestia_ Frente a ti tienes la muerte

Sin saber aún por qué, luego de haber recitado el poema, sintió cómo los pies se le hacían más livianos. Saltó, siguiendo su instinto y terminó en la espalda del Hollow. Le recordaba cuando visitaba la granja de los amigos de sus padres y montaba los caballos, siempre elegía los más bravos. "Domadora" recordaba cómo la había llamado Unohana. Estaba domando al monstruo.

Sintió un cosquilleo en su mano, como una electricidad. Vio un brillo celeste salir de su palma y, sin dudarlo, cerró la mano y con el puño golpeó a su enemigo. En cuestión de segundos la figura del Hollow se desintegró y Charlie pudo respirar tranquila.

Estaba por asegurarse de que Yachiru estuviera bien cuando sintió una fuerte presión espiritual a sus espaldas. Se dio vuelta tomando al intruso por el cuello. Pronto notó que la persona le era demasiado familiar.

_¡Ca…capitán Zaraki!_ lo soltó asustada_ Mi señor, me disculpo por mi manera de actuar.

Sin embargo Kenpachi la miraba como si fuera un bicho raro. "Acabas de matar un Hollow con tu puño, ¿qué esperabas?" se dijo.

_Puedo explicarle lo que sucedió, si me permite_ se apuró a decir

_¡Así que de esta forma te ves cuando usas tus poderes de Domadora!_ rió el gigante

"¿Eh? ¿De qué forma?" levantó una ceja sin comprender. Pero pronto descubrió a qué se refería el capitán. Llevaba puesto un atuendo que le resultaba demasiado extraño. Tenía lo que aparentaba ser un chaleco gris que dejaba el pecho sin cubrir, pero poseía un trozo de tela que la envolvía por debajo de la cintura; una remera sin mangas color negra; un pantalón que parecía parte del uniforme de los shinigamis; botas cortas negras; los brazos con vendas color blancas; muñequeras negras con un pequeño cinturón marrón; además llevaba un pañuelo en el cuello color bordó que seguramente servía para proteger su boca y nariz del polvo; y por último una funda en la espalda, cuyo cinturón marrón pasaba por el pecho de la muchacha, y la cuál contenía una gigantesca espada estilo Zanpakuto.

Luego de inspeccionarse detenidamente, escuchó cómo los miembros del escuadrón 11, que habían seguido a su capitán, comenzaban a murmurar cosas.

_ ¡Bueno, creo que el espectáculo acabó y es hora de irse a descansar! _dijo Yumichika haciendo que los demás entraran al edificio a la fuerza.

Kenpachi continuó mirándola serio. "Por favor, no me diga que debo irme" pensó

_ ¿Se encuentran bien? _preguntó

Ella miró hacia donde estaba Yachiru, que parecía tener fiebre nuevamente.

_ La teniente recibió un golpe en la cabeza_ dijo_ Quizás necesite que alguien del escuadrón de Unohana la revise.

_ ¿Y tú? _ preguntó_ ¿Estás herida?

Se sorprendió ante la preocupación del capitán.

_ Solo fue un golpe, nada más, mi señor_ dijo como si fuera un soldado

_ ¡Ja!_ rió toscamente_ ¡Sí que eres una mujer ruda!