Capítulo 12

I love playin' with fire

-Ya… te va bien el color rosa—la rubia todo los ojos al ver como Santana entraba a su habitación al mismo tiempo que Brittany lo hacia.

La rubia estaba ya en su recamara después de aquel "inconveniente" que había tenido con Rachel. No se sentía humillada, para nada que se sentía. En cierto punto, sabía que Rachel tenía razón, sin embargo, seguía sin saber como se había enterado que ella fue la mente maestra detrás de ese granizado lanzado a Sam.

Camino hasta llegar a su armario y sin importar la presencia de las dos chicas, quito su uniforme de porrista y se puso un short corto con una musculosa. Se miro al espejo y vio su cara, la cual seguía un poco rozada, no sabía si por el granizado o por el enojo…no era un enojo como a los que ella estaba acostumbrada a pasar, este enojo era diferente, en parte por que era un enojo con Rachel y sus enojos con la chica siempre eran graciosos por parte de ser molestos.

Le gustaba enojarse con Rachel por que sabía que la diva era la que terminaba más al borde de serial killer que ella misma. Aquella acción de la morocha había sido un acto valiente y ahora Rachel estaba entre los top ten de los héroes de la secundaria. No lo iba a negar, aquel granizado le había caído de sorpresa, sin embargo, lo estaba esperando.

Estaba loca, y lo sabía, no obstante, a ella también le gustaba jugar con fuego.

-Desde ahora Rachel se convertirá en mi "Mejor Amiga por Siempre"—comenzó Santana al ver como Quinn se integraba a ellas—por fin alguien pone en su lugar a la gran Quinn Fabray…Noticias de Ultima hora, una chica de menos de un metro de altura, venció al monstro Quinn Fabray y tenemos sus primeras declaraciones… ¿Qué se siente haber sido, literalmente, pateada en el trasero por una chica más pequeña que tu?—Brittany sonreía ante las palabras de Santana mientras que la rubia simplemente rodaba los ojos.

-¡Vamos! No ha sido la gran cosa—hablo Quinn mientras caminaba hasta quejar sentada cerca de las dos chicas—es más, hasta me lo venía esperando.

-Si, igual yo. El deseo que Rachel tenía por aventarte un granizado era simplemente predecible—la rubia asintió y tomo su computadora. Inició sesión en su cuenta electrónica como era costumbre y sus ojos se abrieron por completo. Quiso cerrar la portátil y aventarla lo más lejos posible, pero fue como si algo con el tamaño del mundo se lo impidiera.

Santana miro a la rubia y frunció el ceño, se acercó a la chica y rodo los ojos al ver aquella ventana abierta. Aun le costaba creer el efecto que tenía una chica que estaba a miles de kilómetros de distancia en Quinn.

Santana le quito a Quinn su computadora y acepto aquella, video llamada quien al ver el contacto de quien provenía aquella llamada vía chat, simplemente se molesto. Sabía el efecto que aquella chica tenía sobre su amiga. Acepto la llamada y vio a la chica, no la recordaba mucho puesto que simplemente, dentro de ese año que había "estado" con Quinn, ella la había visto dos veces.

-"Escucha, morenita…tienes que cortarla, entiende que Quinn ya no es la misma a la cual la podías manipular. Gracias a ti, Quinn creció y maduro y se volvió una perra, lo cual no puede aplicar contigo por que, bueno estas a miles de kilómetros de distancia…mi punto aquí es, tienes que dejarla en paz, cualquier cosa que hayan tenido, ya fue y jamás volverá a pasar, Quinn continuo con su vida y tu tienes que hacer lo mismo"—palabras duras y sinceras fueron las únicas que salieron de la boca de Santana, quien sin esperar respuesta, cerro la conversación y cerro la portátil de la chica rubia.

-Era justo y necesario que hicieras eso, Santy—hablo Brittany. Quinn seguía en ese mismo estado de shock de minutos antes cuando vio aquel video chat para después quedar aun más en shock con las palabras que Santana había utilizado.

-Ya puedes hablar, Quinn. Dios, me da tanto cólera ver como te quedas como idiota cada vez que hablas de ella, cada vez que…el mundo no gira alrededor de ella, y como te lo dije anteriormente, ella no sabe lo que quiere, es una simple chiquilla que no ha crecido, para mi ella sigue teniendo 15 años, es la actitud que tiene Quinn y tu ya no tienes esa edad—pero Santana no pudo continuar con su discurso…

-Ya lo se Santana y justo antes de que me quitaras la computadora iba a poner las cosas en claro con ella, sin embargo, te adelantas a los hechos. Lo de Mary ya fue y fue y ya no será jamás—continuo con una sonrisa la chica rubia—ahora, pasemos de tema por que tengo que ver como voy a jugar con fuego—Britt y Santana se miraron entre ellas sin entender ni una sola palabra.

. . . .

-No puedo creer ese comportamiento tuyo, Rachel—ambos gemelos se encontraban en la sala de la morada de los Berry. Rachel tenía su cabeza agachada, su actitud no había estado bien, pero la verdad, Rachel no se había arrepentido de haberle lanzado ese granizado en la cara a Quinn Fabray—sé que lo que hace Quinn no esta bien, pero no debes jugar con fuego por que sabes que te vas a quemas, por mucho que estemos en ese maldito "grupo social" no quiere decir que puedes hacer o comportarte como uno de ellos—le dijo suavemente Blaine

-Era necesario que alguien hiciera algo—los ojos marrones se Rachel se posaron en los verdes de su hermano—no podía permitir que eso siguiera pasando, y ya sabes lo que dicen, si no puedes contra el enemigo, únetele—su gemelo alzo las manos en señal de que parara…

-Si te das cuenta de que esto va más allá del comportamiento no aprobado de Quinn, ¿verdad?—su hermano lo miro confundida y el chic sonrió—Rachel, ¿te gusta Quinn?—los ojos de la morocha se abrieron por completo e instantáneamente Blaine puso sus manos en sus oídos, por que como presintió, un grito completamente ensordecedor salió de los labios de la cantante.

-¡¿Cómo puedes decir eso?—Volvió a gritar la chica— ¡¿Cómo puedes pensar que Quinn me va a gustar?

-Oh, vamos Rachel—exclamo su hermano— ¿tu crees que no se lo que paso aquella vez en la casa de campaña?—el pánico en la cara de Rachel no tenía precio, sus ojos completamente abiertos al igual que su boca, Rachel Berry estaba a punto de tener una ataque de ansiedad—Oh si…

-¿Cómo…como sabes eso?—logro decir la chica

-Bueno, daba la casualidad que vi cuando David llevo a Quinn a la tienda de campaña, supe desde ese momento que algo andaba mal, por lo que me salí de la piscina y camine hasta llegar a donde estaban, cuando llegue las escuche "discutir" y me dije a mi mismo, como si fuera algo nuevo, pero después de eso, todo paro y abrí un poco el cierre de la tienda… ¡Aush!—se quejo el chico— ¿Por qué me golpeaste?—el recrimino sobándose el brazo

-Eso es allanamiento de morada—le dijo haciendo que el chico rodara los ojos

-El punto es que estabas tú besando a Quinn…

-No, Quinn me estaba besando a mí, que es muy diferente.

-Bueno, no es tan diferente, tu no pusiste oposición alguna en aquel beso, ah… y seguiste el beso sabiendo que aun estabas con Puck—la chica lo miro

-Si este es algún plan para hacerse sentir mal, lo estas logrando muy bien—Rachel no dijo nada más y se levanto de aquel asiento y camino hasta su habitación con Blaine siguiéndole los pasos.

Rachel estaba ofuscada con todos los sucesos de hacía algunas horas, y era de esperarse, no supo de donde salió toda esa determinación para poderle lanzar un granizado en la cara a la capitana del equipo de porristas y abeja reina de aquella secundaría, aquel ataque de enojo y furia mezclado, fue el resultado helado y pegajoso en la cara de la rubia.

No se sentía bien, por supuesto que no, no era una conducta digna de un Berry, sin embargo, Rachel sintió como un alivió al haber hecho aquel hecho, o sea, poniéndolo de una manera justa, Quinn se lo merecía, aquella rubia se merecía ese granizado en la cara, al menos se merecía uno de los cientos que ella había lanzado a chicos inocentes.

Y si a ese sentimiento de doble moral que Rachel tenía, se le agregaba aquella confesión que su hermano le había hecho, el día de Rachel Berry no podía terminar mejor. Se había sorprendido, ¿Cómo es que eso había pasado? Sin embargo estaba aliviada con saber que Blaine había sido el observante de aquel acto, de otra manera… no quería pensar en las consecuencias que hubiera tenido si alguno de los otros chicos se hubieran enterado o peor aún, que hubiera pasado si Puck hubiera visto aquel beso…No quería pensar las consecuencias en esos momentos, no ahora que Puck y ella ya no estaban, pero Blaine tenía un punto, un punto que siempre estuvo en su mente, ella se había besado con Quinn mientras estaba con Puck.

-Rachel, en ningún momento te quiero hacer sentir mal, es solo que, tu y Quinn son tan predecibles—la chica lo miro—Quinn siempre esta buscando hacerte enojar y no te has puesto a pensar que ella tal vez solo quiere tu atención de manera positiva…

-Bueno, creo que se la ganaría de mejor manera que con sus estúpidos comentarios egocéntricos que hacen que la deteste un poco más—escupió la chica frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.

-Y tu, simplemente te alteras de todo lo que ella dice… y no me digas que nunca busco una manera "civilizada" para hablar contigo, por que lo ha hecho y sin embargo, tu le das por su lado y la tratas como siempre—la diva rodo los ojos y se sentó en aquella silla acojinada que estaba al frente de su ventanal.

-No sé que me pasa con ella, o sea, no es nada romántico, ni te emocione—se adelanto antes de que su hermano sacara una conclusión no acertada—en verdad trato de hablar bien con ella, pero no puedo, es como… —guardo silencio—siempre que comenzamos una conversación, veo sus ojos y no puedo creer que una persona como ella, pueda ser tan perra. Sus ojos son increíbles Blaine y si vinieras de otro país y lo primero que vieras fueron los ojos de Quinn, te quedarías asombrado y absorto y pensarías: Wow, esa chica debe ser una chica increíblemente dulce, por que eso es lo que me dicen sus ojos, sin embargo, sus acciones, rompen mis esquemas y hacen que la trate como la trato. Y no es como si ella no fuera una blanca paloma—termino de decir la chica.

-Bueno, Rachel, ella es una buena persona, y si, sus actos dicen lo contrario pero es simplemente parte de su personalidad, esa personalidad fuerte y característica de tener el poder—su gemela lo miraba atentamente—el día de ayer, después de que te fuiste a casa de Mercedes, y yo me quede aquí, papa me dijo que lo acompañara a él y a pa' a una reunión con los Fabray, tu sabes que ambos piensan que yo seré el encargado de las empresas ya que tu me dejaras todo el trabajo a mi—la chica sonrió

-En eso tienen razón—dijo sonriendo contagiando a su hermano

-Bueno, el punto es que accedí a acompañarlos y fuimos a comer con los padres de Quinn. Su madre es hermosa, es increíble el parecido que tienen las dos y su padre, bueno, es un hombre bien parecido y Kurt tiene rasgos de él, físicamente, Quinn se parece a su madre pero tiene la personalidad de su padre. Russel, como se llama el padre de Quinn, es un hombre con hambre de poder, pero eso no quita que el señor sea un tipo amigable, por que lo es, pero es ambicioso y piensa las cosas muy bien, es muy detallista y se fija en cualquier detalle, así como Quinn…ambos son bastante parecidos, solo que Quinn se deja llevar un poco más por su instinto—termino de decir Blaine

-Entonces ¿Quinn es como una versión femenina de su padre?—el chico asintió—y eso ¿Dónde deja a Kurt?—Blaine ladeo su cabeza y miro a su hermana.

-Kurt es una versión masculina de su madre, solo quita el hecho de que Kurt es una completa Diva, pero la Sra. Judy, es simplemente encantadora—dijo Blaine

-Entonces… ¿Kurt es encantador?—el morocho se dio cuenta de sus palabras e inmediatamente el color rojo de sus mejillas se apodero de toda su cara—ya no tienes que contestarme y a lo que voy es…. ¿te gusta Kurt?—los ojos de su hermano rodaron y suspiro pesadamente.

-No, Kurt no me gusta, Dios, Rachel. Si no fuera tan KURT, otra cosa muy distinta sería—comento resoplando y dejándose caer abatido en la cama de su hermana—es interesante, pero al mismo tiempo es como una patada en el hígado.

-Pero es buen chico y tiene un sentido increíble de la moda—le dijo Rachel quien se acercaba a su hermano y recostaba su cabeza en su pecho.

-Quinn también es buena chica…

-Pero tu sabes que a mi no me gusta jugar con fuego

-Pues, mi querida hermana, hace unas horas, comenzaste una fogata…

. . . . . .

Un nuevo día llegaba en Lima, Ohio. Quinn se miro por última vez en el espejo y sonrió una vez más satisfecha por aquel resultado que había tenido, unos jeans negros ajustados a su cuerpo, con cinto plateado, unas botas de planta baja y una blusa holgada de color gris con adornos en negro tipo flecha, su pelo ligeramente desacomodado y un maquillaje negro ligero en sus ojos que remarcaba aun más el color de sus ojos; Quinn Fabray estaba condenadamente sexy en ese atuendo informal pero a la vez digno de una buena fiesta en casa de Noah Puckerman.

Era sábado por la noche y eso significaba fiesta en cada de Puck, solo una fiesta para desahogarse un poco de las tantas tareas y obligaciones que tenían durante toda la semana.

Quinn bajo las escaleras y espero a Kurt, quien vestía un pantalón gris, que a simple vista parecía una de los pantalones de la rubia, una camisa negra con una saco del mismo color. La rubia sonrió al percatarse de que sin si quiera intentarlo, ambos siempre lograban combinar sus atuendos. Se despidieron de sus padres, quienes sorpresivamente habían llegado esa misma tarde de uno de sus viajes en el extranjero.

Ambos gemelos abordaron el Audi de Quinn, uno de los regalos de su padre, y partieron a la fiesta de Puck. No tardaron mucho en llegar, 20 minutos fue aquel recorrido lo que tardo, al llegar a la casa del chico se escuchaba la música tan fuerte que podía romper los vidrios de las tres casas al lado de la del chico. Al bajarse del auto, una vez más las miradas no pudieron faltar, después de todo, eran los gemelos Fabray.

Puck enrollo su brazo derecho en los hombros de Quinn atrayéndola hasta la mesa donde estaban las bebidas, Quinn tomo una de las bebidas de la mesa y un gesto de desagrado fue lo que se vio en la cara de la chica, trabajosamente trago aquella bebida y fijo su vista en el contenido del vaso, lo cual se miraba asqueroso, llevo el vaso hasta su nariz y pudo oler combinación de cerveza con tequila, vodka y jugo de arándano, sin duda había llegado un poco tarde.

Chicas llegaban y la invitaban a salir, pero su mente estaba en otra parte. Con una amable sonrisa que dejaba heladas a las chicas, negaba amablemente. No tenía ganas de bailar, en verdad, ni sabía por que estaba en aquella fiesta, después de lo que había pasado el otro día con el granizado que Rachel le había aventado y aquella video chat que Mary había comenzado y Santana se había encargado de terminar, no se sentía muy bien.

-¿Qué onda, Quinnie-tood?—llego Puck alegremente— ¿Por qué tan sola?—dijo bebiendo un poco de su bebida.

-Ah ya sabes, espero por Santana, la verdad no tengo ganas de ir "mas allá" con una chica esta noche—una sonora carcajada se escapo de los labios del futbolista

-Vaya, eso es nuevo, ¿Dónde esta Quinnie-tood y que has hecho con ella?

-Idiota—le dijo mientras rodaba los ojos— ¿No invitaste a Blaine?—Puck elevo una ceja, tomo nuevamente de su vaso y miro directamente a los ojos de la rubia…

-A Blaine o a Rachel—una sonrisa media se poso en los labios delgados de la rubia

-¿Que tiene que ver Rachel aquí? Yo te pregunte por Blaine…

-Ya, no soy tonto, Quinnie—le dijo el chico—sé que toda esa mierda de jugar al "te molesto y te odio" es simplemente para llamar la atención de Rachel—Quinn encaro una ceja

-Creo que la porquería que estas tomando te esta afectando la cabeza—el futbolista negó

-No me enoja, creo que es sexy—dijo con una sonrisa—solo sabemos que tu eres como una fogata y necesitas de mucha madera para seguir proporcionando calor. No me malinterpretes, sabes que te quiero, pero si la cagas con Rachel, me olvidare de eso y te pateare el trasero—dijo con una sonrisa

-¡Woah! Muy adelantado a los hechos, mi querido Puckzilla, pero quédate tranquilo—termino de decirle al chica al momento que le cerraba un ojo.

Y como si una maldita estrella de Hollywood hubiera llegado, Rachel Berry hacia acto de presencia, un vestido negro ceñido con un corte por arriba de las rodillas dejando ver sus maravillosas largas piernas y sumamente ceñido haciendo honor al maravilloso cuerpo que aquella chica tenía, era estúpido ver a la chica de manera coherente, y es que ¿como podías verla sin fingir que le querías arrancar aquel vestido?... su cabello ligeramente ondulado y un maquillaje sencillo y natural resaltando aun más la belleza de la morocha. Detrás de ella caminaba Blaine, unos pantalones azules con una camisa de cuadros una bow tie y un suéter hacían su vestimenta, el chico al ver a Quinn camino hasta ella y la abrazo para dejar un beso en la mejilla de la rubia quien le correspondió el saludo al gemelos Berry, a su gemela no le quedo otra más que seguir a su hermano.

-Preciosa—dijo Puck al besar la mejilla de su ex novia— ¿dime una vez más porque terminamos?—continuo ganando la sonrisa alegre de Rachel. Tuvo que contar hasta 10 para caminar hasta donde estaba Quinn y saludarla como era correcto, con un beso en la mejilla, aquella rubia no se esperaba aquel acto por parte de la morena por lo que actúo torpemente obteniendo las sonrisas de Puck y Blaine.

-Blaine, vamos hermano—comenzó el futbolista—la fiesta pasada fue mi princesa judía la que se perdió debido al alcohol, ahora es que el príncipe judío, lo haga—termino de decir para elevar ambas cejas.

-Oh Dios, eso fue muy gay, Puck—sonrió la chica rubia provocando la risa de los tres

-Ríete lo que quieras, y cuidado con lo que te dije—acoto mientras comenzaba a caminar arrastrando a Blaine. Ambos chicos llegaron hasta el otro lado de la sala donde estaban unos jugadores del equipo de futbol haciendo competencia de quien tomaba más, Rachel negó al ver como su hermano se inclinaba para tomar un gran vaso de bebida.

-Creo que Blaine no terminara muy bien de esta fiesta—dijo la morena quien seguía mirando a su hermano.

-El punto bueno, es que viven a unos metros de aquí—dijo

-Es buen punto, ¿y Kurt?—pregunto mientras lo buscaba con la mirada sin ningún éxito

-Ah, no tengo idea, en cuanto llegamos lo perdí de vista. Creo que Blaine no será el único que salga completamente jodido de esta fiesta—dijo sonriendo—con la diferencia de que Kurt es un borracho enfadoso y tendré que soportarlo por 20 minutos mientras pelea conmigo por la vez que le rompí su juego de te con mi bicicleta…cosa que paso hace 10 años—termino la chica provocando la risa sonora de Rachel

Después de unos minutos de estar allí sin omitir ningún sonido y sin hacer nada, Santana llegaba de la mano de Brittany rompiendo con aquella tranquilidad. Brittany abrazo emocionada a la pequeña chica mientras Santana miraba juguetonamente a la rubia quien rodaba los ojos y metía sus manos en los bolsillos de su pantalón.

La música inundaba los sentidos de todos los chicos que estaban en aquella fiesta. Rachel había decidido no tomar al principio, pero al tiempo que la noche pasaba, también sus vasos con bebidas alcoholizadas pero de manera moderada, no quería también estar perdida en la embriaguez como su gemelo el cual bailaba sin escrúpulos junto a Kurt. Rachel miraba a su hermano quien agitaba sus manos y gritaba emocionado, le encantaba ver a su gemelo de esa manera, le provocaba ternura ver como unas gotas de alcohol hacían de Blaine un niño de 10 años.

Quinn por su parte bailaba en el mismo círculo que Santana, Brittany y Rachel. Se estaba divirtiendo, por primera vez no había molestado a Rachel y habían tenido una conversación de más de 3 minutos, eso había sido record, también había sido record el acercamiento de Blaine a su hermano, que por su mirada, estaba más que emocionado con aquellos movimiento que el chico hacia. Y sin poder evitarlo una sonrisa se puso en sus labios, su hermano se había enamorado de Blaine y bueno, Blaine no parecía tan fuera de tema con respecto a su hermano.

Minutos después giro su cabeza y sus ojos se encontraron con la imagen de Rachel bailando de una manera muy "detallada" con aquel nuevo chico, con el boca de trucha…con el maldito de Sam Evans, si no fuera por que Rachel estaba muy entretenida con él, la cabellera rubia del chico ya hubiera cambiado de color, sin decir ni una sola palabra salió de aquel lugar hasta llegar al patio de la entrada de la casa de los Puckerman. Respiro pausadamente, tenía que controlar esos impulsos asesinos que tenía en esos momentos hacía el chico rubio, se sentía estúpida al sentir esos… ¿celos?, su rubia cabeza se sacudió de un lado a otro apartando esos pensamientos confusos que tenía en su cabeza. Unos ruidos se hicieron presentes, la rubia desvió su cabeza y vio a Blaine tirado en el suelo y riendo como niño pequeño. Quinn se acercó hasta el y lo levanto, ya con el chico en brazos, trabajosamente caminaron hasta una pequeña banca que estaba cerca de allí.

-¡Dios!—grito Blaine—todo me da vuelta—volvió a gritar pero ahora atacado de la risa

-Estas un asco, Blaine Berry—le dijo la rubia. Blaine sonrió como niño pequeño y abrazo a la rubia quien se sorprendió con el acto pero de igual manera no rechazo.

-Eres una chica buena, Quinn—le susurro al oído Blaine—y me gustaría que estuvieras con Rachel

-Ok, amigo, en verdad que estás borracho—dijo nerviosamente

-No, bueno tal vez un poco, pero ya sabes ese dicho que dice que los niños y los borrachos dicen la verdad.

-Ya, pero tu verdad no tiene fundamentos, mi querido borrachito—le dijo dulcemente.

-Si Rachel no fuera tan testaruda me haría caso y vería que detrás de esa imagen de perra y promiscua que das, eres una buena chica—la rubia frunció el ceño y golpeo el hombro del gemelo— ¡Aush!—se quejo—Pero en verdad, dime Quinn

-¿Qué quieres que te diga?—le respondió viéndolo a los ojos

-¿Te gusta mi hermana?—la rubia suspiro, no lo podía evitar más, si esas ganas de matar a Sam Evans y a Finn Hudson al mismo tiempo eran por algo, era por que en verdad le gustaba Rachel…Oh por Dios, Me gusta Rachel Berry pensó la rubia—Quinnie—canto Blaine

-Si, un poco—termino en su susurro Quinn.

Lo había dicho y se sentía bien, estaba admitiendo ante Blaine, hermano de Rachel, que le gustaba. Era un paso hacía adelante y ocho mil hacía atrás. Negó con su cabeza ante las miles de teorías que comenzaron a rondar por su cabeza.

-Este bien, sé que Rachel, aunque lo quiera negar, siente alguna atracción por ti, pero tiene miedo de darse cuenta por tu reputación—el chico guardo silencio—creo que voy a…

Blaine había vomitado

-¡Blaine!—grito Rachel quien llegaba hasta ellos. La rubia elevo su mirada y la miro, veía sola y dio gracias al cielo, por que si miraba a Sam o a Finn con ella no se iba a contener—oh por Dios, mira como estás—con la ayuda de Quinn, Rachel llevo a su gemelo hasta su casa y posteriormente a la recamara donde Rachel se encargo de limpiar al chico y quitarle aquella ropa que olía a alcohol. Minutos después, Rachel bajo a la sala donde estaba Quinn.

-¿Listo?—pregunto cuando la chica llegaba hasta ella

-Si, lo deje en su cuarto dormido. Aun no puedo creer la cantidad de alcohol que tomo—Quinn sonrió—muchas gracias…por ayudarme con Blaine—le dijo haciendo que una sonrisa se posara en los labios de la rubia,

-De nada y creo que es mejor que me vaya. Es tarde y seguro que Kurt se encontrara tirado en una esquina durmiendo a causa del alcohol—le dijo llegando a la puerta—supongo que nos veremos luego—la morocha asintió—pues…buenas noches, Rachel

-Buenas Noches, Quinn—dijo al acercarse a la porrista y besar la mejilla de esta pausadamente. Aquel beso duro unos segundos y cuando Quinn reacciono, la puerta de la casa de los Berry estaba cerrada por completo….

-Sin duda mi fuego comenzó a arder…


Yaaaa, son las 08:10 de la mañana, pero es el único rato que tendré libre por lo que, aquí les dejo este capítulo, espero que les guste y una vez más, gracias por la buena onda de todo los mensajes y los rw y favoritos.

Denle las gracias a Blaine (:

Puede que nos veamos el viernes con nueva actualización