Disclaimer: El universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling. La trama es mía, no la uses para nada sin mi previo permiso. No escribo con ánimo de lucro.

AGUJA

Entre los marinos había un seguido de supersticiones que todos conocían y todos seguían a rajatabla, no había otra opción posible. No se consideraba un buen augurio el llevar a una mujer a bordo, por ejemplo, y estaba completamente prohibido silbar en el navío porque atraía a las tormentas.

A Tonks, a no la hubiesen dejado subir.

Era mujer (una mujer joven, adolescente en alguna que otra ocasión) y se pasaba la vida silbando (cantando, desafinando, tarareando), mientras agitaba el pelo rosa chillón por todas partes.

Definitivamente, no la hubiesen dejado subir.

Pero de haberlo hecho, el día en que murió, aparte de llorar hubiesen seguido otra de esas tradiciones ancestrales (algo a lo que aferrarse delante de la inmensidad del mar). Pues cuando un marinero moría en plena mar, sus compañeros cosían su mortaja con hilo grueso y aguja, puntada a puntada, antes de devolverle al agua (fría, salada, tumultuosa).

Nadie cosió la mortaja de Nymphadora Tonks el día en que esta usó la varita por última vez, pero de haber estado en la mar lo hubiesen hecho. Valiente luchadora, buen marinero, símbolo de mal agüero pero portadora de suerte.

No la hubiesen dejado subir, pero de haberlo hecho... Hubiese pertenecido a esa familia enormemente nombrosa que era la del mar, con todo el derecho del mundo.