Errantes III

Abatidas abandonamos la sala de los espejos. Ciel aprieta los puños con fuerza y todas parecen agotadas por lo que hemos visto.

Cruzamos el umbral nuevamente y las sombras nos siguen… ¿Las sombras nos siguen?

Una vez más Ciel es la primera en atacar. Sacando dos espadas plateadas de debajo de sus ropajes, las lanza con toda su fuerza sobre una de las figuras, clavándola profundamente en el suelo.

"¡Corred! ¡Ya!"

La voz de Ciel resuena por el pasillo, instándonos a salir corriendo. Las sombras se retuercen alrededor de las espadas intentando desclavarlas del suelo.

"No paramos ¿Eh, Hisui-chan?"

Mientras todas comienzan a correr, yo me detengo y miro hacia atrás. Lanzo una mirada al techo por encima de la sombras y aplico mi depredación. El mármol se derrumba sobre ellas con gran estruendo. Salgo corriendo detrás de las demás con toda la velocidad que soy capaz de conseguir. Mientras lo hago, pregunto sin mucha esperanza.

"¿Eso las detendrá?"

"No durante mucho tiempo, pertenecen a la casta superior de familiares. No estaremos muy lejos cuando consiguen escurrirse entre los cascotes. Tenemos que encontrar a Tohno-kun cuanto antes y salir de aquí."

Mientras habla, dos sombras más se incorporan en un costado. Tras el sonido del cascabel un muro de hielo se interpone entre ellas y nosotras. No nos podemos permitir un segundo.

Aun así hago una pequeña inspección del grupo Hisui y Kohaku van lo más rápidamente que pueden, pero su vestuario no se ajusta a la ocasión, Yumizuka-san avanza con esfuerzo evidente, jadeando a cada paso que da, ni Len ni Ciel parecen tener ningún problema, pero aun así la situación es muy compleja.

"¿Kuro neko-san puedes guiarnos hacia donde se encuentran Sion y Tohno-Kun? ¿Puedes decirnos cómo llegar?"

Ella asiente con un gesto afirmativo y señala hacía otra dirección en la que se sigue percibiendo únicamente el color blanco.

Pero sí, le siento. Su latido viene de allí, el vínculo que nos une así me lo indica. Fatigadas, corremos en esa dirección.

Y más sombras salen a nuestro encuentro

Lo primero que veo al entrar de nuevo en el castillo es oscuridad. Sombras que se retuercen en las paredes blancas. Rojizos ojos surgen de ellas y me miran ávidas de sed. Al igual que su ama, estas cosas desean sangre.

Las líneas de estas criaturas son tan extrañas y cambiantes como sus cuerpos ondulados, como si estuvieran fabricadas con los materiales sobrantes de la creación.

Antes de que pueda reaccionar se abalanzan sobre mí desde ambos lados. Intento sacar mi navaja, cuando me doy cuenta de que mis manos están ocupadas sosteniendo a la chica del kimono y de que estoy a su merced.

Un empujón en la espalda me aleja fuera de su alcance. Después oigo el sonido de un pequeño objeto recorriendo el aire y luego el de una pequeña explosión.

"Dunkelheit."

Toda la luz de la habitación desaparece, quedando sumida en la oscuridad total. Pero, incluso sin ninguna luz, las líneas no desaparecen, marcándome claramente el camino.

"Tohsaka-san, por aquí."

A toda velocidad, abandono la habitación a oscuras. A mis espaldas oigo a la hechicera correr detrás de mí. Seguimos adelante a toda velocidad, pero más sombras nos esperan en los corredores.

Sus líneas son completamente visibles, y cuento con espacio de sobra para moverme. Observando fijamente los puntos débiles en sus formas sombrías soy capaz de esquivar sus ataques mientras continuo moviéndome.

Pero, los pulmones comienzan a arderme. No podré seguir a este paso mucho más. No mientras cargue con otra persona.

Seguimos avanzando hasta llegar a otra habitación. Más allá del portal, las criaturas nos siguen a poca distancia. Girándose rápidamente Tohsaka-san pronuncia uno de sus hechizos.

"Feuer."

La explosión demuele el portal de la puerta. Incomunicándonos con ese lado del castillo.

Respirando profundamente, Tohsaka se derrumba en el suelo.

"Aquí podremos descansar un momento ¿Dónde se encuentra esa amiga que mencionaste, la alquimista?"

Coloco con cuidado el cuerpo

"¿Sion? Se encuentra en alguna parte del piso superior. Aunque no puedo decir exactamente donde. Aquí me parece todo igual."

"Hum…"

Sacando una multitud de pequeñas gemas, Tohsaka-san las arroja al aire. En pleno vuelo, están aumentan de tamaño y se retuercen hasta adoptar la forma de una bandada de búhos hechos de amatista.

"Vale, esto ya está. En unos pocos minutos comprenderé la estructura de todo el castillo. Ocupémonos ahora de vosotros dos. No creo que puedas cargar con ella ni diez pasos más ¿Correcto?"

Miro mis brazos. Los noto entumecidos y apenas siento mis piernas.

"Cinco pasos más y caeré desplomado al suelo."

Ella asiente con la cabeza. Se arrodilla ante la chica y susurra unas palabras que no alcanzo a oír. Después se levanta pesadamente.

"He alterado su gravedad. Ahora debería ser mucho más liviana. Ella es mucho más liviana de lo que parece. Esa capacidad de lucha en un cuerpo tan pequeño, quizás forme parte de los Taima."

Vuelvo a mirarla un momento. Vestida con un kimono de motivos florales, mientras duerme recuerda a una muñeca. La imagen de ella en pleno combate no desaparece de mi memoria, esos movimientos elegantes y fluidos, sin ninguna emoción en ellos y especialmente esos ojos de color azul.

"Ella es igual que yo."

Tohsaka-san se vuelve hacia mí con un gesto de curiosidad.

"¿Has dicho algo, Tohno-kun?"

Justo en ese momento uno de los búhos de amatista aparece en la habitación. Durante un momento ella parece concentrada, después vuelve a despachar a su familiar.

"Bueno, ya tengo la imagen del castillo clara. Mis familiares han encontrado a otro grupo de personas que están siendo perseguidas, pero parece que por ahora pueden aguantar bastante bien. El castillo está fuertemente guardado, así que tendremos que correr buena parte del trayecto ¿Estás preparado?"

….

Primera partición

Familiares sombríos de alto nivel acercándose desde todas direcciones. Probablemente pertenecientes a la casta de los Ghost Liner. El combate directo es poco recomendable.

La ruta de huida más recomendable es el corredor de la derecha. Allí la concentración de sombras es menor y el terreno es propicio para la evasión.

Segunda partición.

Ryes no se encuentra en condiciones de combatir. No al menos durante mucho tiempo. Las condiciones de su existencia siguen estables, las particiones cinco a ocho mantienen su cálculo sin novedad y el flujo de energía mágica es estable.

Sus condiciones físicas parecen suficientes para mantener una alta actividad física de diez a quince minutos. Espero que resulte suficiente. Le transmito mi plan de huida mediante la etherlita y su respuesta es afirmativa. A mi señal, comenzamos la marcha.

Tercera partición

¿Dónde demonios se ha metido Shiki? Su única tarea era guardar la puerta, pero seguramente ha terminado en el centro de todos los problemas. ¿Cuándo se dará cuenta de que es esa actitud precisamente la que no para de preocupar a Akiha?

Se me escapa un suspiro. Al menos espero que este bien.

Cuarta partición

Las condiciones de este castillo milenario se me hacen muy duras. La información de Atlas sitúa esta tierra como el punto más cercano a la luna. Algún poderoso ancestro se encuentra cerca.

Mi mente se nubla. Mi garganta esta reseca. Necesito beber algo. Un líquido puro, tan puro como la luna roja.

Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed. Tengo sed.

Error en la cuarta partición. Interrupción del proceso de pensamiento. Tres particiones permanecen operativas.

Primera partición

Hemos conseguido escapar por el corredor menos plagado de sombras. Los ataques de los familiares son erráticos y poco precisos. Según mis cálculos han tenido la capacidad de matarnos en al menos siete ocasiones y las han despreciado.

Tengo que empezar a valorar que nuestra muerte no es su auténtico objetivo. Si es realmente la ancestro verdadero la que nos ha traído aquí hay que considerar que esto sea algún tipo de prueba.

Puedo hacerme una idea aproximada del plano del castillo teniendo en cuenta lo que ya he recorrido de él. El punto más seguro de encuentro serían las escaleras, que facilitan varias rutas de escape.

Cuando llegamos a las escaleras un búho de amatista nos está esperando. El familiar de un hechicero experto en mineralogía. Detrás de mí las sombras comienzan a agolparse, no podré permanecer aquí mucho tiempo más.

Y entonces le veo. Shiki sube por la larga escalera cargando con una chica inconsciente a sus espaldas, mientras una hechicera arroja maldiciones sobre los familiares con la velocidad de disparos. A sus espaldas se agolpa una legión de seres.

El poderoso sonido de fuertes pisadas suena en las escaleras que conectan con el piso superior. Al mirar hacia arriba veo un familiar oculto en la sombra de la escalera superior. Desapercibido se aproxima a Shiki desde un ángulo en el que no puede ser vista.

"Shi …"

"¡Le sang nous attache, viens à mon appel!"

Una terrible explosión sacude los peldaños.

"ki!"

La mediadora aparece entre los cascotes, destruyendo a la sombra que amenaza a Shiki en su camino. En sus manos un arma masiva, una bayoneta de al menos cincuenta kilos de peso.

A escasos centímetros de la escena, Shiki observa atónito.

"Ey, guaperas ¿Te importaría dejarme en el suelo? Joder, hacéis ruido como para despertar a un muerto."

Sacando su katana aprecia la escena un momento antes de sumarse al caos con una sonrisa.

Examino la situación en mi frente. Akiha, Satsuki y el familiar de los sueños han alcanzado este piso y ahora colaboran con Ryes y conmigo en mantener a las criaturas a raya. Nuestros esfuerzos son ineficaces e ineficientes. Cuando vuelvo a cargar mi arma veo que este es el último cargador que me queda.

A mis espaldas, Hisui y Kohaku buscan refugio.

"Formad un círculo en torno a mí. Puedo sacaros de aquí en menos de diez segundos."

"¡Magus, no tenemos ni cinco!"

Son la mediadora y la hechicera las que hablan. Todo se vuelve borroso durante estos últimos segundos. Una de las sombras me hiere gravemente en la pierna y en un último esfuerzo libero la Black Barrel. Hay gritos de dolor y explosiones a mi alrededor.

Y al final, el vacío y una luz cegadora.