11. REACCIONES
- Edward por favor –supliqué tratando de tranquilizarle pero ignoró mi comentario mientras lanzaba miradas de verdadero odio hacia Adam. Entonces me fije en Alice, apoyada en la puerta junto a Jasper. Parecía horrorizada ante la situación y se había llevado las manos a la boca. Entonces lo comprendí. Alice. Ella podía habernos visto. Edward podía haberlo visto. Mi cabeza comenzó a darme vueltas mientras toda la sangre de mi cuerpo se concentraba en ella tratando de pensar en lo que había ocurrido.
- Vete –le espetó Edward tratando de controlarse.
- Si no te importa he venido a hablar con Jasper –dijo tranquilo el joven buscando con la mirada a su paralizado hermano. Edward se relajó repentinamente pero sin dejar de mirarle y maldijo por lo bajo. Seguramente alguno de los dos hermanos había hecho uso de su poder, o quizás los dos ya que relajarle en un momento como este había sido una enorme hazaña.
Edward POV
Sentía rabia, mucha rabia, y lo único que quería causarle al vampiro que tenía ante mí el mayor daño posible por atreverse si quiera a acercarse a mi prometida. Sin embargo mi cuerpo se relajo repentinamente, haciendo que mi fuerza se perdiera por completo y mis brazos quedaran flácidos en mis costados. Maldije a Jasper por lo bajo, no tenía derecho a defenderle aunque fuera su hermano, no después de lo que había hecho.
Yo no estoy haciendo nada Edward, es él. No tengo tanto poder para controlarte de esta forma y lo sabes.
La voz de Jasper resonó débil en mi encolerizada razón, pero era cierto. Las habilidades de mi hermano solo permitían alterar las emociones del entorno, pero nunca afectaban a nadie a nivel físico, como ahora estaba ocurriendo. Mi cuerpo siguió debilitándose hasta que caí arrodillado en el suelo, sin apartar mi mirada cargada de odio de él, tratando de indagar en su vacía mente.
- ¡Adam para! –oí la voz de Bella salpicada por los fuertes sollozos que comenzaban a escapar de su garganta. Se interpuso entre él y yo pidiéndole suplicante que me dejara. Lentamente volví a recuperar el control de mis extremidades y me levanté mirando a Jasper.
- Si tienes que hablar con él hazlo ya –me giré para mirarle con gesto asqueado-. No quiero que pase ni un segundo más aquí.
Jasper miró de soslayo a Alice, quien asintió levemente y le dio un tierno beso en la mejilla. Se dirigió hacia la costa de la playa y su hermano le siguió hasta que se perdieron por los acantilados. El acelerado corazón de Bella golpeaba inconscientemente todo mi ser. ¿Cómo podía haber dejado que…? No podía creerlo, otra vez no. La miré esperando comprender que era lo que pensaba pero cuando lo hice una chispa de miedo apareció en sus cálidos ojos y silenciosamente rompió a llorar. Salió andando a grandes zancadas hacia la casa pero no pude detenerla, estaba completamente paralizado. No sabía cómo debía sentirme. Amaba a Bella, más que a nada en este mundo y no estaba dispuesto a dejar que una tontería así acabara con todo lo que habíamos conseguido juntos; pero era demasiado. Rabia e impotencia se apoderaban de mí, aumentando a cada momento. Cuando Alice tubo la visión pensé que no podía ser cierto. Observar como él se había atrevido a besarla, no podía recordarlo, era indescriptible la rabia que sentí en ese momento. Sin embargo, lo que más me dolió fue que ella se lo permitiera. ¿Por qué me hacia esto? No, Bella me quería, lo iba a dejar todo por mí, no tenía ningún sentido querer tirarlo todo por la borda por alguien que ni siquiera conocía. En ese momento pensé en Jacob. Su mejor amigo, su apoyo cuando la abandoné, él había tratado de ganarse su corazón desde que se conocieron y en parte lo consiguió. Pero aún así ella ni siquiera permitió que le besara como él pretendía sin utilizar el chantaje contra ella. Alcé mi vista y observé como Alice movía los ojos frenéticamente escudriñando el mar.
- ¿Alice? –me acerqué a ella y le sostuve sus temblorosas manos-. Alice, ¿qué has visto? –pregunté ansioso. Cerró los ojos sin decir palabra y suspiró nerviosa. Su mente estaba cerrada y empezaba a desquiciarme su silencio-. ¡Alice!
- Edward ve a hablar con Bella –susurró sin abrir los ojos.
- ¿Qué? ¿Por qué? ¡¿Qué has visto dímelo Alice?! –inquirí asustado.
- Hazlo.
- Pero Alice… -no comprendía que era lo que ocurría.
- Rápido Edward –suplicó y acto seguido solté sus manos para entrar a gran velocidad en la casa. En menos de un suspiro estaba enfrente de la última puerta del pasillo, desde donde podía escuchar caer las lágrimas por el rostro de Bella. Abrí la puerta lo más delicadamente posible y entré cerrándola tras de mí. Me deje caer sobre la madera sin atreverme a mirarla. Había parado de llorar ante mi presencia pero no era capaz de acallar los sollozos que no cesaban de salir resquebrajando su voz. Estaba apoyada sobre la verja de la terraza de espaldas a mí, con los brazos cruzados y la vista fija en el agitado mar cuya brisa mecía sus cabellos acercándome ese aroma que tanto adoraba de ella. No sabía que decir ni porqué Alice había insistido que viniera a hablar con ella. Había estado pensando en dejarle un tiempo para que pensara, no quería acosarle con preguntas sabiendo que se encontraba ya lo suficientemente mal.
- Lo siento –dijo con voz quebrada sobresaltándome. Se giró y clavó sus empapados ojos sobre los míos-. Perdóname Edward –bajó la vista y rompió a llorar de nuevo. Quise acercarme y abrazarla, demostrarle que no me importaba, acariciar su rostro y limpiar las lágrimas que lo surcaban pero no me moví, permanecí impasible sin articular palabra. La imagen de ese vampiro besándola volvió a reflejarse en mi mente. Un fuerte pinchazo en la nuca me hizo resoplar. Sabía que me quería, ¿qué más daba? Era una tontería sufrir semejante cantidad de celos por un simple beso. Edward eres estúpido. Mi razón estaba en conflicto con mi cuerpo. La amas, le ha dado sentido a tu muerta y vacía existencia, ¡lucha por ella! No dejes que unos celos sin fundamento te devuelvan a la oscuridad de que la saliste. No puedes hacerte esto otra vez, ni puedes hacérselo a ella. Pero por el contrario mi cuerpo reclamaba venganza. Quería matar a ese entrometido e insolente niñato, de la forma más lenta y dolorosa posible; y quería que Bella se diera cuenta del daño que me había hecho. Siguió mirándome con rostro angustiado, el miedo que reflejaba aumentaba por momentos.
- ¿Por qué lo hiciese Bella? –susurré finalmente cerrando los ojos con fuerza evitando el daño que me producía mirarla.
- Edward yo… -enterró su rostro entre sus manos-. No lo sé.
- Te vi, se que lo sabes. No me mientas por favor –añadí con tono suplicante y dolorido.
- Te lo juro no sé… no sé cómo –dijo desesperada y su cuerpo se tambaleó débil. Se apresuró a sentarse en el borde de la cama.
- No debiste haberte ido con… Adam… – remarqué su nombre con todo el odio que me recomía por dentro y suspiré tratado de calmarme. No quería explotar delante de ella, estaba seguro que podría decir cosas de las que me arrepentiría-, y mucho menos sola.
- Lo sé.
- Entonces ¿por qué? –abrí los ojos fijándolos en los de ella. Mostraban confusión y arrepentimiento, ralamente me dolía verla así.
- Por favor Edward créeme, no sé qué ocurrió –suplicó-. Tan solo estábamos hablando y de repente me… me besó. Fue todo muy confuso no consigo recordar que fue lo que ralamente pasó –volvió a levantarse y se acercó de nuevo a la terraza, recostándose sobre la transparente puerta de espaldas a mi-. Edward por favor –insistió con un hilo de voz sin mirarme- sabes que te quiero más que a nada en este mundo. Lo eres todo para mí. Si volviera a perderte yo… no creo que pudiera soportarlo –se volteó lentamente buscando mi mirada temerosa. No podía seguir con esto, no quería verla sufrir así. Sabía que me quería y confiaba plenamente en ella, no necesitaba más. Un golpe en mi espalda me sobresaltó: alguien trataba de abrir la puerta del cuarto. Me giré bruscamente y vi el rostro de Alice mirando a Bella con profunda pena en sus ojos.
- Bella –dijo mi hermana sin embargo me estaba mirando a mi-, Adam quiere decirte algo antes de marcharse.
- ¡No! –salté sin pensarlo y gruñí de tal forma que seguramente él lo había oído. Bella suspiró y cerró los ojos con fuerza.
Edward sólo quiero despedirme –la voz de Adam sonó extraña en mi mente, era la primera vez que conseguía oírla y tan solo porque él me lo estaba permitiendo-. Te prometo que no volverás a verme por aquí nunca más –suspiré.
- Está bien pero yo te acompaño –dije mirando a Bella, quien pareció sorprendida de mi reacción. En el centro del salón se encontraban los dos rubios hermanos charlando animadamente. Otra punzada de odio recorrió mi espina dorsal, sacudiendo mis brazos de forma involuntaria invitándome a golpearle. Bella se acercó a mi sujetando mi brazo con fuerza, como si temiera que pudiera ocurrir algo malo. Adam se acercó pero un fuerte gruñido de mi garganta le hizo mantenerse a una distancia prudente.
- Bella ha sido un placer conocerte –solté otro sonoro gruñido cuando la miró fijamente-. Espero que pienses en lo que hemos hablado –sonrió guiñándole un ojo. ¡¿Qué?! Eso fue demasiado. Me agazapé furioso para lanzarme contra él pero las manos de Bella me aprisionaron el brazo y me miró rogándome que no lo hiciera. Respiré hondo y tensé los brazos con fuerza, tratando de controlar la ira que quería desatar sobre la risueña figura que se alzaba ante nosotros. Entonces noté como los dedos de Bella se clavaban más profundamente sobre mi piel de tal forma que de ser humano me hubiera abierto una herida. Su cuerpo comenzó a agitarse mientras su respiración aumentaba. Cerró los ojos con fuerza, tratando de mantenerse firme y comenzó a suplicar en voz baja, demasiado baja incluso para mi oído. No sabía cómo reaccionar, su actitud era realmente extraña ¿qué estaba ocurriendo?. Sujete su rostro desesperado tratando de averiguar qué sucedía. Apretaba sus labios con fuerza, mordiendo su labio tanto que temí que se hiciera sangre. Su corazón latía febrilmente y estaba a punto de hiperventilar.
- ¿Bella? –susurré asustado- ¿Qué te pasa Bella?
- No, no, no –fue lo único que descifré de entre los sigilosos susurros que salían de su boca. Acerqué rápidamente su cabeza a mi hombro y la abracé con todo el amor que pude hundiendo mi cara en su cabello. Sus manos se aferraban con fuerza a mi espalda. Al momento, su cuerpo se tensó y colocó sus manos en mi pecho separándose bruscamente de mi. Abrió los ojos de golpe clavándolos sobre los míos; el brillo de detonaban me dejó completamente desconcertado. Lentamente se deslizó hacia la figura de Adam, que todavía mantenía su estúpida sonrisa en la cara, y posó sus manos sobre su torso recorriéndolo hasta enredarlas alrededor de su cuello. ¿Bella? No podía creer lo que estaba viendo. Jasper y Alice estaban tan sorprendidos como yo, ninguno de los tres era capaz de moverse ante semejante situación. Las manos de Bella agarraron con fuerza los cabellos de Adam y le atrajo hacia ella violentamente, fundiendo sus labios en un apasionado beso.
Hola!! uau gracias por todos vuestros comments no sabeis la alegria que me da saber que os guste mi historia. Y bueno... en cuanto a lo de Adam...xD no seais malas con el despues de este cap, ni conmigo tampoco :S
Se que el fic pasa por momentos muy diferentes: risa, amor..., problemas; pero creedme que queda mucho fic por delante, hay historia para rato!! ademas os confieso que lo que mas me gusta es escribir escenas de risa asique no seran las ultimas que veais..xD.
Un besazo a tods ls q me seguis!! dejadme vuestros comments!!
