—Adiós Grillby.

—Hasta mañana chicos.

Por fin pensó aliviado el camarero al ver como sus últimos clientes se despedían, empezaba a creer que no se irían nunca. Cerró el bar y se fue a su casa, cogió el maletín que ya había dejado preparado esa misma mañana y emprendió su pequeño viaje de todos los viernes. Después de atravesar Snowdin y llegar a las afueras fue a un lugar apartado donde se encontraba un cuarto cuya existencia era desconocida para la mayoría de los habitantes del Underground. Cuando se aseguró de que nadie le había seguido abrió la puerta y la volvió a cerrar nada más entrar.

—Ya estoy aquí Gaster.

Un monstruo con un aspecto algo extraño se materializó en el centro de la estancia. Parecía algo impaciente y nervioso, probablemente debido a la tardanza de Grillby.

—Lo siento pero había un par de clientes que se resistían a irse, aquí tienes las fotos.

Al decir eso el camarero le pasó el maletín y Gaster lo abrió impacientemente.

—Como podrás ver están bien, Papyrus está progresando mucho y sinceramente no creo que tarde en ingresar a la Guardia Real. En cuanto a Sans ya sabes, es Sans no tiene ningún problema —La sonrisa de Gaster se ensanchaba a medida que pasaba las fotos y veía a sus hijos, a veces mirando a cámara y a veces no. Que Grillby encontrase hace años su cuarto había sido lo mejor que le podía haber pasado en su situación actual, después de una introducción algo extraña le había explicado quién era, qué le había pasado y por qué se encontraba así. Tras unos días de largas conversaciones se lamentó de no haberse despedido adecuadamente de sus hijos, una cosa llevó a la otra y tras averiguar quiénes eran Grillby se comprometió a llevarle cada viernes varias fotografías de ellos y contarle cómo les iba la vida.

—Bueno tengo que irme, ya es de noche y estar fuera a estas horas no es muy recomendable —En realidad no tenía ningún inconveniente en quedarse un rato más pero el camarero sentía que sobraba, seguramente Gaster querría ver las imágenes tranquilo y en soledad.

Tienes razón, gracias Grillby eres muy amable, me alegra que Sans tenga amigos como tú.

—No hay de qué. Intentaré llegar más pronto la próxima vez pero no prometo nada —dijo antes de darse la vuelta y salir del cuarto—. Hasta el viernes.

Hasta el viernes.


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