¡Hola…después de un año y un mes de no actualizar! nOn
La única defensa que tengo para esta ocasión es que… aunque no me lo crean, hasta hace un par de meses me di cuenta que ya había pasado demasiado tiempo desde la última vez que actualicé este fic… Espero que perdonen mi irresponsabilidad y que sigan leyéndolo u.u
Trataré de no tardar un año para la próxima actualización xD
Les dejo el cap 12. Qué lo disfruten.
Cloud miró hacia todos lados de la calle. Estaba muy pendiente de que ningún soldado, trabajador, inclusive personas ajenas a la compañía Shin-Ra, lo viese salir del edificio con sus ropajes femeninos. Sin embargo aquellas precauciones eran innecesarias, porque, por gracia divina o algo parecido, Aerith había encontrado en barata un vestido más bonito que el morado horrible anterior. Era del mismo color pero más claro, moderno y entallado, pero sólo lo suficiente como para hacerlo lucir un poco más femenino, sin mencionar que su voz sonaba dulce como la de una chica por el distorsionador (y que tenía relleno en el sostén…). Así nadie sería capaz de reconocerlo. Mientras, Cissnei, traía puesto un vestido amarillo sin mangas que le llegaba hasta los muslos. A pesar de que era poco escotado, llevaba a juego un par de zapatillas de tacón alto que daban a entender muy bien cuál sería su papel en la misión…
- ¿Estás listo? – preguntó Cissnei bajando los escalones.
- Eso creo… – contestó sin muchos ánimos.
- No te preocupes. Será una misión corta – sonrió – Buenas noches, muchachos – Cissnei saludó a un grupo de cuatro personas que los esperaban junto a una furgoneta negra. Una de ellas era Reno, mientras que los otros tres Cloud no creía conocerlos, aunque supuso que eran turcos por sus trajes oscuros.
- Buenas noches, chicas – dijo Reno haciendo una reverencia – Su carruaje las espera –
Cissnei rió mientras que Cloud prefirió ignorar el comentario. Y como salido de la nada, uno de los turcos, un chico de cabello castaño rojizo y de ojos azules, lo tomó de las manos y comenzó a hablarle con apremio.
- ¡Hola! ¡Mucho gusto! Mi nombre es Rod. ¿Tú eres Cloud, verdad? ¡Eres más lindo de lo que imagine! – dijo sonrojado – Disculpa que te hable tan rápido, pero me pongo muy nervioso cuando estoy delante de chicas lindas. Aunque sé que tú no eres una chica, por lo que puedo hablarte sin problemas, pero igual me haces sentir nervioso porque eres muy mono... ¿No te estoy asustando, o sí? –
- No, no del todo – rió y negó con la cabeza. Con todos los acosadores pervertidos que conocía en SOLDADO, las palabras de Rod eran el acoso más tierno que había recibido hasta el momento.
- Vaya… Así que este es el valiente soldado – comentó otro turco haciendo a un lado a Rod de un manotazo. Tenía ojos azules y cabello negro peinado de manera alborotada. Y, con una mano en el mentón, observaba detenidamente al rubio –… ¿En serio eres un hombre? –
- Sí… – contestó extrañado ante la pregunta, que ha decir verdad sonaba un poco ofensiva.
- Two Guns, no lo molestes – le amonestó otro turco, también de cabello negro y ojos azules tras unas gafas cristalinas – Disculpa los escasos modales de mi compañero, Cloud. Se la pasa mucho tiempo en los suburbios y se le pega la ignorancia – dijo con sorna.
- ¡Hey! – exclamó Two Guns enseguida, pero en vez de replicarle a su compañero, mejor se disculpó – Oye, no pretendía ofenderte. Lo siento – apenado.
- N-No hay problema, en serio – dijo, agitando las manos en señal de que todo andaba bien.
- Oigan, basta – dijo Cissnei con seriedad y cruzada de brazos – A duras penas conseguí que me acompañara como para que ahora ustedes lo estén intimidando –
- Ya me disculpé… Por cierto, soy Two Guns, de los Turcos – se presentó ofreciéndole una mano, la cual Cloud aceptó sin rencores.
- A mí dime Katana – dijo el turco de lentes que, a diferencia del otro, le tomó una mano para besarla. Cloud la quitó enseguida nada más sentir el tacto, sin poder evitar ruborizarse de vergüenza.
- Ni siquiera lo intentes, Katana – advirtió Reno al tiempo que pasaba un brazo por los hombros del rubio – Él ya tiene pareja –
- Eso ya lo sé. Yo sólo trataba de ser cortés – dijo con simpleza y una leve sonrisa.
- Pues más te vale que se trate de eso, eh –
- Reno, ¿Qué se supone que haces? – le cuestionó en voz baja, casi reprochándole.
- Te protejo de los depredadores, chocobito – le sonrió – Me tomó casi un año hacer que te le declararas a Sephiroth como para que ahora te pongas a coquetearle a cualquiera en su ausencia –
- Lo que digas… – entornó la mirada.
- Chicos, dense prisa. No debemos llegar tarde a la entrevista – reprendió Cissnei subiendo a la furgoneta.
- ¿Entrevista? – repitió Cloud - ¿De qué entrevista habla Cissnei? –
- Am…Te lo explicaremos en el camino – dijo Reno dándole unas palmaditas en la cabeza – Hey, Rod, te toca manejar – le aventó las llaves.
- ¡Aww! ¡Pero odio manejar! – se quejó.
- Pues lo sentimos mucho – dijo Two Guns riendo – Eres el novato y te toca hacer lo que nadie quiere hacer –
- Eso es tan injusto… – bufó como puchero.
- ¿Qué es lo que me tienen que explicar? – preguntó Cloud ya que todos estaban dentro del coche y tenía rato de haber arrancado.
- Pues, bien... ¿Recuerdas cuál es tu misión, Cloud? – comenzó a decir Cissnei con una risita nerviosa.
- ¿Ser tu acompañante para protegerte por si algo sale mal? – contestó dudando.
- Exacto. Pero eso no es todo –
- … ¿Qué más se supone que tengo que hacer? – temió porque la respuesta fuese igual o más humillante de lo que la situación ya era.
- ¡Espera! No es nada malo – dijo enseguida para tranquilizarlo – Es sólo que no te quise decir esto antes para no alarmar a tu novio – Cloud la miró atento - Mira, este es el plan: Cuando lleguemos al hotel, Don Corneo es el que nos recibirá. Su rutina es siempre recibir a las chicas nuevas, al menos eso nos dijo Elena antes de desaparecer; lo hace para cerciorarse de la mercancía –
- ¿A qué te refieres con "mercancía"? – preguntó desconcertado.
- Ya sabes, "mercancía" – dijo Two Guns – Ese lugar es un prostíbulo, Cloud, las mujeres son la mercancía –
- Créele. Él trabajó ahí – comentó Rod divertido desde el volante.
- Yo no trabajé ahí – dijo con las cejas fruncidas – Trabajaba como guardaespaldas de Don Corneo. Nunca tuve nada que ver con ese hotel –
- Seguro – dijo Katana con sarcasmo – Lo más probable es que obtenías placer gratis a cambio de tu silencio –
- Por supuesto que no… Pero me hubiera gustado, ahora que lo mencionas – rió.
- Esperen un momento. No creo estar entendiendo lo que tengo qué hacer – dijo Cloud comenzando a alterarse. Aquello se estaba tornando feo….
- En resumen: Don Corneo querrá acostarse con ustedes – soltó Reno sin ninguna clase de reparo.
- ¡¿Q-Que? ¡¿Están diciendo que tengo que…? –
- ¡No, no! No es eso lo que… – quiso aclarar Cissnei pero el pelirrojo continuó.
- No te preocupes, Cloud. Tu trabajo y el de Cissnei es mantener ocupado al viejo pervertido mientras que nosotros buscamos a Elena. Sólo usen su encanto femenino para distraerlo y eso es todo –
- A-ah…ya veo – dio un respiro hondo y se puso las manos sobre las rodillas en lo que se le pasaba el susto.
- Oh, Cloud, ¿en serio crees que yo dejaría que ese viejo pervertido te toque? – dijo Reno abrazándolo con fuerza – Ya llegará el día de que seas mío. Un día de estos te darás cuenta de que Sephiroth no es para ti, así que vendrás corriendo a mis brazos suplicando por mi amor, y yo estaré ahí para dártelo –
- Me estás lastimando – dijo ignorándolo por completo.
- ¡Ya llegamos! – dijo Rod apagando el motor.
O0O0O0O0O0O0O0O0O0O0O
- Pensando en Cloud, ¿eh? – preguntó Genesis a un distraído Sephiroth.
Estaban de misión en Kalm porque una horda de monstruos ociosos se decidió por atacar el centro de la cuidad.
- ¿Uh? – estuvo a punto de ser tocado por un monstruo pero, gracias a sus extraordinarias habilidades de soldado, detuvo el impacto con la hoja de su espada y después apuñaló a su atacante.
- Pregunté que si pensabas en Cloud – dio la estocada final a su objetivo y fue contra otro.
- …Estoy un poco preocupado por él – dijo ligeramente sonrojado, y acabó con varios monstruos a la vez al hacer un ataque horizontal.
- ¿Estás ruborizado? Eso es nuevo para mí – lanzó una bola de fuego – Conmigo nunca te ruborizaste – comentó con su habitual sonrisa pervertida.
- No había razón para hacerlo – respondió burlón.
- ¡Eres muy cruel! – rió – ¿Quieres que me ponga celoso de Cloud? –
- ¿Quieres que te acuse con Zack y le diga que tratas de seducirme? - partiendo a un monstruo a la mitad.
- Aah. Con que dándome en mi punto débil, eh. Eres muy astuto –
- Lo sé –
- Pero no te hagas ilusiones conmigo, a mí me gusta Cloud – cortando la cabeza de algo que parecía un perro azul.
- Ni sueñes con que te dejaré tocarlo – advirtió a la vez que usaba Thundaga contra un grupo de calabazas voladoras.
- Eso lo sé. Hace tiempo que me hice a la idea – dijo afligido – A propósito, ¿Cómo crees que le estará yendo a tu novio con la misión? –
- Yo espero que bien –
- Me gusta tu optimismo, Seph. Supongo que lo mejor es dejar la angustia a un lado a sabiendas que Cloud está expuesto a ser violado en cualquier momento –
- ¿De qué hablas? – perdió concentración y falló al usar Firaga, dirigiéndola el orbe ardiente hacia lo que parecía ser un local del armas. Por suerte la cuidad estaba evacuada así que… le echarían la culpa a los monstruos.
- ¿Que de qué hablo? – Genesis lo miró extrañado – Se dice que el hotel de Don Corneo es un prostíbulo, ¿Lo sabías, no? Y si eso es cierto, con lo lindo que se ve tu novio con vestido… – clavó su espada en el pecho del enemigo y después tiró de ella con fuerza.
- Cloud jamás lo mencionó… - dijo quedadamente y olvidándose por completo que él y Genesis se encontraban rodeados por todo un pelotón
- Quizás no quiso preocuparte… Hey, ¿a dónde crees que vas? –
- Debo volver a Midgar – guardó su Masamune.
- ¿Qué? ¿Piensas dejarme solo? – reprochó con el seño fruncido.
- Te dejaré ser el héroe – dijo en tono casi melódico.
- …Ya vete –
O0O0O0O0O0O0O0O0O0O0O
El hotel de Don Corneo tenía un aspecto vulgar, tanto que, tan sólo más mirarlo, Cloud temió por su integridad física y mental. Si así de horrible era el lugar, ¿cómo sería el dueño?... Sobre el edificio había un letrero de neón que decía "Posada miel de abeja" o algo parecido, pero el nombre era lo que menos le importaba en ese momento.
- Buenas noches ¿Puedo ayudarles en algo, señoritas? – preguntó la recepcionista. Era una muchachita, quizás menor de edad, maquillada de manera exagerada y usaba una diadema de antenas de abeja.
- Sí, gracias. Venimos a ver a Don Corneo – dijo Cissnei.
- Ah, ustedes son las nuevas, ¿verdad?. Un momento por favor – tomó el teléfono y presionó un botón – Oiga, señor Corneo, ya llegó su cita de las once… Sí, como diga – colgó y les sonrió a las chicas – Suban. Las está esperado. Es la puerta de hasta el fondo –
El ambiente en el segundo piso era muy diferente al anterior: era un pasillo largo lleno de puertas pintado de rojo, iluminado con focos de luz tenue, con decoración china en cada rincón; y gemidos extraños que se hacían eco entre las paredes… Cloud iba pegado a Cissnei por si las dudas. Pero se detuvo un momento. Desde una puerta entreabierta podía ver a un grupo de mujeres (seguramente empleadas del hotel porque iban de abejas) que sostenían una charla algo "interesante".
- Yo digo que Genesis es muy sexy – dijo una pelirroja que se maquillaba.
- A mí me gusta Angeal. Se ve que es un hombre maduro. Además oí que le gusta la naturaleza y esas cosas ecológicas – dijo una rubia que se recogía el cabello.
- Pues para mí: Zack. Es muy mono además de galán – opinó una morena – Lástima que anda con Genesis –
- ¿Están locas o qué? ¡Sephiroth es el mejor! Es tan guapo y sexy. Me gustaría tenerlo en mi cama – dijo una cuarta muchacha que Cloud no pudo ver, pero le hubiera encantado hacerlo para fulminarla con la mirada. Seguramente era una típica chica bonita cabeza hueca.
- Desencántate de él, querida. Hay rumores que dicen que es homosexual y tiene novio – dijo la pelirroja riendo.
- ¡¿En serio? Si eso es cierto mañana mismo me uno a su club de fans – comentó la morena emocionada.
- Oooh…. ¡Pero qué desperdicio de hombre! – se escuchó decir dolida a la muchacha.
¡Ja! Cloud uno. Fangirl cabeza hueca cero.
- ¿Qué haces? No te quedes atrás – Cissnei lo jaló de la muñeca y caminaron más aprisa – Debe ser aquí – se detuvo ante una puerta doble – ¿Te sientes preparada, "Cloudette"? – preguntó antes de tocar. Cloud asintió con lentitud.
- ¡Pasen! – dijo una voz ansiosa a la vez que se abría la puerta – Buenas noches. Tomen asiento, por favor. Ustedes deben ser Cissnei y Cloudette, ¿verdad? –
- Sí, así es, Don Corneo – afirmó la castaña.
Don Corneo era un hombre medio calvo y gordo de rostro que reflejaba lujuria. Un ser repulsivo a la vista de cualquier mujer.
- ¡Qué bien! ¡Qué bien! Las estaba esperando – sonrió, y regresó a sentarse tras su escritorio – He oído maravillas de ustedes, chicas. Dicen que son muy trabajadoras, ¿eso es cierto? –
- Lo es –
- En ese caso, ¿quisieran ya pasar a la acción? –
- ¿Perdón? – Cloud rogó para que la palabra "acción" no se refiriera a lo que estaba pasando por su mente en ese momento.
- Sucede que somos un poco tímidas – se apresuró decir Cissnei mostrando una sonrisa de disculpas.
- Aah, entiendo. Ustedes son de las que prefieren romper el hielo primero –
- ¿"son de las"? ¿Clasifica mujeres o qué? – pensó indignada.
- Entonces hablemos un poco – sonrió divertido.
Durante los siguientes veinte minutos tuvieron que aguatarse a un animado Don Corneo que no paraba de hablar de sí mismo y de cuán lujosa era su mansión y sus coches, y que, más aparte, con cada oración les lanzaba desagradables miradas lascivas, sobre todo a Cloud. Pero Cissnei pudo salvarse de más palabrería gracias a que su celular sonó.
- Lo siento. Es mi madre, ¿Puedo contestar allá fuera? –
- Por supuesto, querida, no hay problema –
- Cissnei… - gimoteó un aterrado Cloud. Porque la idea de quedarse a solas con el viejo pervertido no le parecía nada buena.
- Estarás bien – musitó con una leve sonrisa – Permiso – dijo antes de salir de la habitación.
Cloud la siguió con la mirada hasta la puerta, y al volverse a Don Corneo notó que éste tenía un aire más perverso.
O0O0O0O0O0O0O0O0O0O0O
Sephiroth dio un largo suspiro al mirar las luces de Midgar a través de la ventana del helicóptero. Estaba preocupado, terriblemente preocupado por Cloud. Si algún pervertido se atrevía a tocarle un solo cabello…No. Seguramente ESA era la razón por la cual su novio no le había dicho nada. Era demasiado posesivo y celoso, y lo sabía…. Aún así el rubio no se salvaría de un reproche.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el tono de su celular.
- Veo que estás de regreso más pronto de lo esperado –
- Director Lazard… - musitó con algo de vergüenza. Esta era la primera vez que desertaba una misión.
- ¿Terminaste la tarea que te fue asignada? – cuestionó con cierta burla. Sephiroth no contestó – Ya veo. Creo saber la razón – rió – Supongo que por esta vez te lo puede dejar pasar – comentó más serio – Espero que no se repita –
- No volverá a pasar – dijo, ciertamente aliviado de salvarse de una sanción.
O0O0O0O0O0O0O0O0O0O0O
- Me alegra que nos hayamos quedado solos, Cloudette – comenzó a decir Don Corneo extrañamente con tono casual.
- Aah…¿En...en serio? – Cloud intentó sonreír pero era imposible ante tal panorama.
- Resuélveme una duda que tengo, ¿Por qué una chica tan linda como tú quiere trabajar en un lugar como este? ¿Se trata acaso del dinero? – dijo serio.
- Invéntate algo… – pensó sintiéndose en apuros – ¡Sí! Es por el dinero, porque…mi…mi familia es pobre y…y… yo…eeeh… –
- ¡Oh! Ya entiendo. Ellos dependen de ti –
- S-sí, ¡Eso! – asintió varias veces con la cabeza.
- ¡Pero qué amable eres! No hay nada que me guste más de una chica que sea bondadosa, claro, además de que sea bonita y sexy, así como tú... – se recargó sobre el escritorio para acercarse más a Cloud al tiempo que éste retrocedía con todo y silla – Cada minuto que pasa me convenzo más de que habernos conocido no es ninguna coincidencia. ¡Debe ser el destino! –
- … ¿Qué? – dijo sin saber, más bien sin querer saber a lo que se refería.
- Verás. Los años pasan y me estoy volviendo viejo. Me gustaría casarme con una bella dama y tener familia, por lo que me he decidido en buscarme una novia – oh-oh. Eso no sonaba bien, y menos con esa mirada libidinosa que no hacía mas que empeorar la situación – Tú eres joven y hermosa, además tienes un aspecto muy saludable. Seguro que tus hijos nacerían sanos... ¿Entiendes lo que trato de decir, Cloudette? – dijo, prácticamente subido al escritorio, y mostrando su cara más "sensual" (sobra decir que era una visión escalofriante).
- Eeeh…- Cloud comenzó a sudar frío. ¡Cissnei se estaba tardando demasiado!
- ¡Alto ahí, pervertido! – exclamó Reno tras abrir la puerta de una patada.
- Aléjese de la muchacha – amenazó Two Guns apuntándole con sus pistolas.
Enseguida, un aterrorizado Don Corneo se bajó del escritorio y retrocedió hasta la pared. Y Cloud se alegró de sobremanera al ver a sus compañeros. Pensaba en que, si hubieran tardado unos cuantos minutos más, quién sabe qué hubiera pasado.
- ¿Quiénes son ustedes y qué hacen en mi oficina? – preguntó prácticamente temblando de miedo.
- Eso no importa. ¡Tus días como criminal se acaban aquí y ahora! –
- Hey, Reno, esa frase sonó genial – comentó Two Guns.
- ¿Tú crees? La saqué de una serie policiaca –
- ¿En serio? ¿De cuál? – preguntó interesado.
- Ah. Pues de…-
Y en lo que estos dos se distraían, Don Corneo, aprovechándose de la situación, se echó sobre Cloud y le apuntó una pistola en la sien para usarlo como escudo. Pero el rubio, lejos de querer hacerse la victima, le propinó un fuerte codazo a su atacante y lo dejó retorciéndose en el piso.
- Pero hablemos de eso más tarde…- Reno zanjó la platica para continuar con la misión pero… - ¿Uh? ¿Qué hiciste, Cloud? – preguntó sorprendido al ver al hombre inconciente.
- Tu trabajo – replicó con la mirada entornada – ¿Encontraron a Elena? –
- Sí, y también un sótano lleno de mujeres – dijo Two Guns – Los demás están ahora mismo con ellas tratando de calmarlas –
- Bien... ¡Es hora de irnos! – dijo el pelirrojo mientras se estiraba de brazos.
- ¿Y qué hay de Don Corneo? – preguntó confundido.
- Lo dejaremos aquí. Los soldados de infantería ya vienen en camino, ellos se harán cargo. O si lo prefieres, nos quedamos aquí y todos podrán verte en vestido – sonrió.
- … Yo me largo –
O0O0O0O0O0O0O0O0O0O0O
Nada más salir de la furgoneta, Cloud divisó a un hombre de largo cabello plateado atravesar las puertas de la corporación Shin-Ra, y no dudó en correr tras él (ya se había quitado el vestido) luego de despedirse de los turcos.
- ¡Seph! – exclamó antes de abrazarlo – ¿Qué haces aquí? Te esperaba hasta mañana –
- Aah…- abrió ligeramente la boca para contestar, pero no se le ocurrió nada.
- ¿Tan rápido terminaron la misión? –
- Algo así…-
Cloud lo miró con curiosidad. Sephiroth parecía un poco inquieto
- ¿Qué sucede? –
- Cloud… ¿Por qué no me dijiste que al lugar que fuiste era un prostíbulo? – preguntó serio.
- ¿En serio quieres que te conteste? – rió.
La respuesta era bastante obvia: sus celos, tanto así que el peliplateado terminó por ruborizarse, pero aún así no perdió la postura de novio preocupado.
- ¿Pasó algo que deba saber? –
- Umm. Pues… Don Corneo trató de seducirme, me ofreció dinero, me pidió matrimonio, incluso dijo que quería tener hijos conmigo. Pensé seriamente en aceptar su propuesta, pero entonces Reno interrumpió. Y creo que eso es todo. Aunque uno de los porteros me hizo señas extrañas que no entendí…, no sé si eso cuente –
Sephiroth rió. Tal vez fue una tontería haberse preocupado de más. Cloud era un soldado de tercera clase, estaba más que claro que podía cuidarse solo.
- ¿Pensabas cambiarme por un tipo obeso que secuestra mujeres? – dijo siguiendo el juego.
- Me dijo que era bonita – replicó como defensa.
- Yo creo que eres lindo – acercó su rostro al de Cloud con la intención de besarlo pero antes de poder hacerlo el ojiazul se desplomó en sus brazos.
- ¿Qué tal si vamos a dormir? – comentó soñoliento y apoyado en su pecho. Pasaban de la media noche, y Cloud era de los que se iban a la cama temprano.
- Es una buena idea – dijo al darse cuenta que también tenía sueño.
Continuará…
Comentarios, quejas, sugerencias, regaños…dejen review n.n
