¡Hola a todos! Bueno, después de una semana bastante larga, llena de problemas, por fin llega el viernes... y con ello mi actualización. Como ya es he comentado en numerosas ocasiones, en los dos próximos capítulos la situación va a volverse muy peliaguda, demasiado... Ya lo veréis. Pues nada, muchas gracias a todos por vuestros comentarios.


He perdido la noción del tiempo. Parece que han pasado días desde que estoy encerrada en esta celda. Hay un poli en la mesa de enfrente leyendo el periódico. El titular, contundente: Irons tiene novedades en el caso de los S.T.A.R.S. Estoy segura de que ya se ha pavoneado por todos lados anunciando que nos ha capturado a Chris y a mí.

Pienso en Rebecca y en Barry, y en todas las precauciones que deben estar tomando y lo aterrados que deben estar. Pero lo que estoy es realmente preocupada por Chris. Lo han metido en las celdas de la otra ala de la comisaría. Nos quieren meter presión, algo muy típico de Irons.

Hace bastante que no como nada, quizá unas cuatro o cinco horas. Otro guarda se acerca e intercambiaba unas palabras con su colega antes de reírse. Me pregunto qué les hará tanta gracia.

El que ha llegado nuevo se acerca a la verja de mi celda y la abre. Me quedo mirándole, observando cada uno de sus movimientos. No me muevo. No me atrevo a hacer nada. El tipo me hace un gesto para que me acerque… pero me quedo quieta.

-No tengo todo el día, Valentine. Irons quiere verte.

Eso me deja completamente descolocada. No, no creo que esté preparada para enfrentarme cara a cara con ese imbécil. No quiero ni imaginar lo que es capaz de hacer para sacarnos información. Ya me lo advirtió ayer cuando vino a verme justo después de que me trajeran a esta celda.

El tipo suspira cansado y se acerca a mí. Estoy tan bloqueada que apenas me resisto cuando empieza a ponerme las esposas. Trago saliva con dificultad, y me empiezan a temblar las piernas. El poli parece notarlo, porque tiene que arrastrarme hasta la salida. No puedo seguir así. Tengo que ser fuerte.

-Estáis cometiendo un grave error –le digo mientras me conduce por los pasillos. No sé adónde me lleva, pero sólo hay dos opciones: la sala de interrogatorios o el despacho de Irons.

-No soy yo quién debe juzgar eso… -responde llevándome hacia la primera planta. Varios de sus compañeros se me quedan mirando.

-¿Ahora sois sus mercenarios o qué?

Mi grito provoca el silencio completo en el pasillo. Todos me miran, unos con odio, otros con sorpresa. El guardia que me escolta me empuja hacia delante y me trastabillo un poco aunque sin llegar a caerme.

-Pensaba que los S.T.A.R.S. tendríais un poco más de sentido común… -murmura cuando estamos subiendo la escalera hacia la primera planta -. Si estáis aquí… es porque os lo habéis buscado.

No sé qué decir ante eso. Está claro que Irons ha hecho un buen trabajo con toda la plantilla. Les ha comido la cabeza, haciéndonos quedar a nosotros como los malos, y más después del altercado de la pasada noche… Estoy convencida de que habrá alguien en la comisaría que nos crea, pero no parece estar decidido a dar el paso y mostrar su apoyo.

Llegamos a la sala interrogatorios, en el ala oeste, justo encima de la celda donde me encontraba. Es un verdadero incordio llevar las manos esposadas. Ya siento cómo me rozan la piel y me empieza a picar. El poli me indica que me siente y lo hago con tranquilidad; lo peor aún está por venir.

Podría ser el momento perfecto para actuar… salvo porque tengo las manos ocupadas. No me muevo mal de piernas, pero las manos y los brazos son esenciales en ataques cuerpo a cuerpo; lo aprendí en la Delta Force. No sé cuánto tiempo ha pasado, pero la puerta se abre lentamente…

Trago saliva con dificultad. Ahí viene. Irons aparece vestido con una camisa blanca remangada hasta los codos y un pantalón vaquero. Pero lo que más me sorprende es la persona que lo acompaña: Amanda Forest, la ex de Chris. No reacciono hasta pasados unos segundos. Su cara de zorra me ha dejado sin habla.

-¿Qué hace ella aquí? –suelto sin pensarlo e intentando tranquilizarme. Sé que todo esto es un juego para desestabilizarme.

-Me corresponde a mí decidirlo, Valentine –me corta Irons tan secamente como le es posible -. Señorita Forest, ¿podría retirar la mesa? Vamos a necesitar espacio.

-Con mucho gusto.

Y de pronto me da una patada en la espinilla que me duele a rabiar. Irons sonríe satisfecho, y yo aprieto los dientes intentando que no se me note el dolor. Dejan espacio suficiente para que puedan hacer lo que les plazca… y conociendo a Irons puede ser cualquier cosa.

Los dos se detienen delante de mí. Los miro. En su mirada hay algo que no me gusta ni un pelo… pero debo ser fuerte, aguantar pase lo que pase. La idea de que Chris pueda estar bien me mantiene con energía.

-Bueno, espero que estés más habladora que el otro –comenta Irons paseándose de un lado a otro. ¿Dónde quedan los formalismos? Ya sí que nos trata como escoria. Coge una silla y se sitúa frente a frente -. Hay muchas cosas que quiero saber, muchas preguntas que me han rondado por la cabeza durante el tiempo que habéis estado desaparecidos… pero vayamos por partes –se ríe. Amanda aprovecha y me coloca las manos esposadas detrás de la silla. Ahora sí que no tengo ninguna posibilidad -. Gracias, agente Harris. Espérenos fuera. Le avisaremos cuando hayamos terminado aquí.

El poli que me ha acompañado todo el trayecto sale de la sala de interrogatorios y me deja con esas dos fieras. Me pongo seria. Si quieren juego… lo van a tener.

-¿Me podrías explicar cómo habéis permanecido ocultos tanto tiempo?

Me quedo mirándole fijamente, seria, sin decir nada. No se creerá que va a intimidarme así como así. Nunca lo han conseguido lo suficiente, ni lo harán. Si es cierto que la situación me preocupa, pero mis años de experiencia me han curtido. Irons, al ver que no digo nada, suspira resignado y se levanta de la silla.

-Te lo voy a volver a preguntar… ¿Dónde demonios están Burton y Chambers?

-Ni muerta me vas a hacer hablar –respondo con toda la sinceridad de la que soy capaz. De pronto, Amanda me propina una torta que resuena en toda la sala. Grito de sorpresa más que de dolor.

-Gracias, señorita Forest… Puede que eso ayude a nuestra invitada a refrescar la memoria –mi respiración se vuelve más pesada, pero sigo manteniendo la compostura -. ¿Qué hacíais Redfield y tú en mi casa anoche?

-Vete al infierno.

Esta vez Amanda me propina un puñetazo, uno muy parecido al que ya me dio una vez, cuando la descubrí inventándose una mentira para engañar a Chris. El dolor empieza a ser considerable en la parte derecha de mi cara.

-Fiel hasta el final… ¿verdad, Valentine? -escucho decir a Irons intentando olvidarme del dolor. No debo mostrarme débil; es lo que quieren -. Pero no creerás que vas a irte así como así…

De pronto, siento una gran cantidad de agua helada caer por todo mi cuerpo. Dios, está congelada. Tirito un poco y le escupo a Irons algo de agua en la cara. Amanda se sitúa delante de mí y me da un puñetazo en la boca del estómago. Gruño débilmente, y recibo al instante otro más, y una patada en mis partes bajas. Aprieto los dientes. Dios, esto es una auténtica tortura.

-Tranquila, señorita Forest. La quiero viva… de momento.

La confesión de Irons me confirma las sospechas que ya tuve durante la noche: tanto si le contamos algo como si no, va a matarnos. Umbrella y él mismo han puesto precio a nuestras cabezas, y es muy posible que esa deuda se salde en muy poco tiempo… Si tan sólo pudiera tener un día más para idear un plan y sacarnos a Chris y a mí de aquí…

Sé cómo está estructurada la comisaría y algunos de sus puntos más vulnerables. Pero… no tengo tiempo para planearlo en un día o en unas horas… Quién sabe. El agua me baja por el pelo y me empapa toda la ropa. Hasta los pezones se me han puesto duros.

Veo cómo Irons me mira, y en sus ojos veo cierto interés. Oh, no. Eso sí que no. ¿Qué perversa idea se le estará pasando por la cabeza?

-¿Umbrella te ha pedido que hagas esto? –le pregunto con voz calmada, esperando recibir un nuevo golpe. Pero no llega. El jefe de policía se sitúa de nuevo frente a mí con una sonrisa -. ¿Cuánto te han pagado?

-Tengo muchos contactos y amigos en la corporación… Nuestro interés es mutuo…

-Maldito cabrón…

Amanda me golpea con un palo de madera en la cabeza. Siento un enorme martilleo. Todo se vuelve oscuro a mi alrededor.

-Basta. Creo que por hoy es suficiente –oigo la voz de Irons muy lejana, como si estuviera en otra habitación -. Dígale al agente Harris que escolte a esta escoria a su celda… -alguien me levanta la cabeza, y creo distinguir a Irons -. Mañana continuaremos…

Tardan un poco en levantarme. Veo borroso. Me tambaleo varias veces cuando doy unos pasos. Me apoyo contra la pared, y veo que el guarda me agarra por el brazo y me conduce. La urgencia por idear un plan es cada vez mayor.


¡Pero qué manos más largas tienen algunas! ¡Vaya tela! A ésa si que le vendría bien un escarmiento...

Xaori: Tú como siempre tan puntual ;) Perdona que no te haya contestado hasta ahora, pero la verdad es que he estado toda la semana sin apenas coger el ordenador y un poco liada porque mis alumnos tenían esta semana los exámenes, y tú sabes, cada dos por tres buscándome para resolver dudas xD Yo no quiero decir nada, pero parece que me estás leyendo la mente con tus suposiciones. That's suspicious ¬¬

Stardust4: Pues la situación no va a hacer más que complicarse me temo...

Kim Redfield: Bueno, ya has visto que en este capítulo ha empezado con su peculiar tortura china... Es un cabronazo con todas sus letras. De alguna manera tiene que hacerles pagar por haberle arruinado los planes y haberse colado en su casa sin permiso. Y bueno, respecto a España, bueno, puedo hablarte principalmente de Andalucía, que es donde vivo y la comunidad que más he visitado. También he estado en Madrid, Salamanca y Tenerife. De Andalucía he estado en todas las provincias menos Almería, Jaén y Córdoba (son ocho en total). Yo vivo en una de las más pequeñas y más pobres: Cádiz. Tenemos seis de las ciudades con más paro en toda España, pero la verdad que somos gente que nos dejamos querer: amables, simpáticos, charlatanes hasta por los codos y un poquito sinvergüenzas a veces jeje. Pero vamos, que la verdad que es una provincia muy tranquila, con muchas playas, zonas de campo y se come muy bien: pescado, carne, tapas... Por aquí la verdad que el precio de la comida no es tan caro como en otros sitios como Madrid o Barcelona, y creo que la calidad y la variedad es mucho mejor también, pero bueno, casi todo el mundo que piensa en España piensa en esas dos í los veranos suelen ser bastantes calurosos, y la verdad es que no tenemos ni invierno ni primavera xD. Me refiero: pasamos directamente del frío al calor. La semana pasada estábamos a unos 10 grados, y hoy hemos alcanzado los 25... y me temo que esto será así hasta septiembre/octubre, aumentando progresivamente claro. Mucha gente se viene a Cádiz o Málaga por el clima, porque la verdad que no suele llover mucho y hace muy buena temperatura todo el año. Pues nada, espero que mi explicación te haya servido un poco para conocer mejor la zona por la que vivo.

Bueno, esto es todo por esta semana. ¡Muchas gracias por seguirme!