Nota: Bueno, el fic ya está llegando a su fin. Muchas gracias a todos los que me han ido acompañando hasta ahora, y perdón por la de veces que los he hecho esperar. Ahora finalmente salí de vacaciones, así que voy a poder terminarlo pronto y no tendrán que esperar meses.
Este capítulo es bastante significativo, y aunque está narrado de una manera un tanto precipitada, espero que les guste. Y aprovecho para decir que si alguno de ustedes disfruta del role play por foro, en mi perfil encontrarán un link al foro que con una amiga hemos creado hace un par de días. Se llama ExpelliarmusRPG y si entran, no se arrepentirán :)
Doce
—No es tan complicado, chicos —les dijo Rachel, con una mueca de exasperación bastante evidente.
La chica de cabellos color miel recorrió a sus amigos con la vista, pero ninguno de los tres parecía haber entendido ni una sola palabra de lo que acababa de explicarles. Albus, que se encontraba frente a ella, estaba completamente distraído. No dejaba de echar miradas curiosas a su derecha, a una mesa un tanto más alejada que la de ellos. Rachel había intentado fijarse qué tanto veía, pero el ángulo en el que se encontraba se lo impedía por completo.
Por otra parte, Scorpius permanecía con el ceño fruncido y los brazos cruzados, con el libro de runas antiguas abierto de par en par frente a él, pero sin quitar la mirada de Albus. Él también había intentando fijarse qué tanto miraba Albus, aunque por la expresión de su rostro ya lo había averiguado y no le gustaba en lo más mínimo. Rachel comenzó a formar una ligera sospecha en su cabeza, pero no dijo nada.
Y luego estaba Claire, sentada a su derecha, con el cabello negro azabache atado en una coleta alta y los ojos azules fijos en las runas grabadas en una de las páginas de su libro. Para ella aquello bien podía ser chino mandarín, daba igual. Rachel no tenía la menor idea de cómo su amiga había pasado el TIMO de Runas Antiguas con un Sobresaliente, pero lo había hecho. Probablemente se había copiado de alguien, pero tampoco se lo iba a echar en cara.
—Si ninguno de los tres me va a prestar atención… —comenzó Rachel.
—Vuelvo enseguida —la interrumpió Albus. Se puso de pie y se alejó de ellos.
—¿Qué tanto tiene que ir a hablar con él? —preguntó entonces Scorpius, con el ceño todavía más fruncido.
—¿Lysander? —Claire parpadeó varias veces, como volviendo a la realidad—. Supongo que a Albus le parece todo muy raro… —la chica suspiró, mientras buscaba su varita y comenzaba a echar volutas de humo, para distraerse.
—¿Todo qué? —preguntaron Rachel y Scorpius al mismo tiempo.
Claire los miró a ambos divertida, contenta de finalmente saber algo que ninguno de los dos sabía. Se humedeció los labios y se mantuvo en silencio unos segundos, para disfrutar aquel momento único.
—Lysander está saliendo con no-sé-qué Gryffindor de sexto. Hace una semana.
Aquello no le cayó en gracia a Scorpius.
—¿Y qué tiene que ver Albus en todo eso? —preguntó con brusquedad.
—Bueno... —comenzó Claire, dubitativa—. Pues que antes a Lysander le gustaba Albus. Pero aparentemente, a Albus nunca le gustó Lysander, entonces dejaron de hablarse. Pero ahora que Lysander está saliendo con alguien más, quizá puedan volver a ser amigos y todo eso… —hizo una breve pausa y soltó una risita—. Claro, si es que a Edward le simpatiza la idea. Tengo entendido que es muy celoso…
—¿Cómo te las arreglas para recordar los detalles de la vida íntima de medio Hogwarts, pero no puedes retener dos runas diferentes? —inquirió Rachel, con una ceja alzada, observando a su amiga con incredulidad, ante lo cual la chica simplemente se encogió de hombros.
—¿Todo bien?
Aquella era la voz de Albus que los interrumpía. Ninguno de los tres se había dado cuenta que el chico había regresado con ellos. Sonreía, complacido por algo, detalle que a Scorpius le simpatizó aún menos. Albus miró a su amigo con curiosidad, pero no dijo nada, y Rachel rápidamente intentó poner orden y recuperar el ambiente de estudio que habían perdido. Además, si seguían hablando de tonterías en vez de estudiar, el bibliotecario los echaría a punta de escoba en cualquier momento.
—Nos vendría bien la Guía del Experto de Runas —dijo Rachel, al cabo de un rato. Era un libro muy básico, pero intuía que a Claire le iba a resultar de mucha ayuda.
—Yo lo busco— se ofreció Albus, mientras se ponía de pie y se subía a la pequeña escalera que se encontraba apoyada en el estante que tenía detrás.
El libro que Rachel quería se encontraba en la parte más alta, a la que ningún alumno, por más alto que fuera, llegaba cómodamente. Pero la escalera parecía haberse trabado en un costado y no se corría hacia la izquierda. Albus extendió su brazo, pero le resultaba imposible alcanzar el libro. Se estiró un poco más, y Scorpius se puso de pie.
—¿Necesitas ayuda?
—No, estoy bien, sólo un poco más. Ya casi. Ya…
Fueron dos segundos. Albus resbaló y se precipitó hacia el suelo, pero Scorpius dio un paso adelante y atajó su caída. El resultado fue que los dos acabaron tirados en el suelo, adoloridos, pero al menos no gravemente heridos. Albus podría haberse quebrado un brazo o algo peor con aquella caída. Albus… Scorpius reparó en que su amigo estaba encima de él, con sus rostros increíblemente cerca el uno del otro. Contempló los ojos verdes del chico con un detalle que no había creído posible antes. Y entonces lo supo.
Saludos
Alex.
