12. Lo que se Hace por Amor

Una semana después de que volvieran del viaje, a Troy y Gabriella les esperaba un gran problema, un problema que no sabían si podrían superar: tenían que pasar 2 semanas separados. Troy se iba con sus padres a visitar a su abuela, al igual que Gabriella, que tenía que ir con sus padres a visitar a unos tíos. Estaban los dos muy tristes. Sabían que esas 2 semanas les parecerían, probablemente, como dos años.

TROY. No puedo creer que vayamos a estar dos semanas separados.

GABRIELLA. Yo tampoco. No todo nos puede salir bien. ¿No se te ocurre ningún plan de los tuyos para solucionarlo?

TROY. No. Hace tiempo que no veo a mi abuela y como es muy mayor, tenemos que ir nosotros. Y si lo hacemos más adelante probablemente no podamos pasar tanto tiempo con ella como el que nos gustaría.

GABRIELLA. A mis tíos les pasa algo parecido. Trabajan casi todo el año. Vamos a visitarles ahora porque no podremos hacerlo más tarde. Es ahora cuando están de vacaciones.

TROY. Esta vez tendremos que buscar la manera de soportar la distancia entre nosotros.

GABRIELLA. Una puede ser disfrutar ahora aún más para cubrir la falta durante esas dos semanas.

TROY. Pues no perdamos más tiempo. (Lanzándose a ella y besándola).

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Y al día siguiente, ambas familias cargaron las maletas en los coches y se pusieron en marcha hacia sus respectivos destinos. Troy y Gabriella quedaron en llamarse todos los días para poder oír sus voces. Cuando Troy llegó a casa de su abuela paterna, se encontró con que esta estaba esperándolos en la puerta.

ABUELA. ¿Troy? Si que has crecido.

TROY. Me alegra verte, abuela. (Abrazándola).

ABUELA. Hijo. ¿Por qué habéis tardado tanto?

SR. BOLTON. Perdona, mamá. Nos ha retrasado el tráfico.

ABUELA. Espero que tengáis hambre. Os he preparado una comida que os va a encantar. Vamos. Pasad adentro.

Sin descargar las maletas del coche entraron en la casa. La casa era bastante grande. Estaba dividida en dos pisos. En el de abajo estaba el salón, la cocina, una habitación, un cuarto de baño y en la parte de atrás un pequeño patio. En el piso de arriba había tres habitaciones más y otro cuarto de baño. Durante la comida, la abuela Bolton no pudo evitar notar que a su nieto le pasaba algo: su cara revelaba una expresión de tristeza que sólo se animó un poco cuando recibió una llamada de móvil. Fue a una habitación para responder sin que nadie oyera la conversación.

ABUELA. ¿Quién será para que Troy no se atreva a responder aquí?

SR. BOLTON. Supongo que será Gabriella.

ABUELA. ¿Y quién es esa Gabriella?

SRA. BOLTON. La novia de Troy.

ABUELA. No me habíais dicho que Troy tuviera novia. ¿Y cómo es?

SRA. BOLTON. Pues…

SR. BOLTON. (Interrumpiendo a su mujer). Será mejor que eso te lo diga Troy.

EN LA HABITACIÓN

TROY. ¿Gabriella¿Por qué has tardado tanto?

GABRIELLA. No he podido llamarte antes. Te llamaba para decirte que ya hemos llegado a casa de mis tíos.

TROY. ¿Sólo para eso?

GABRIELLA. Ya sabes que hay cientos de razones. Sólo te digo esa porque el resto las conoces de sobra.

TROY. ¿Me echas de menos?

GABRIELLA. Ya sabes que sí. Te extraño durante cada minuto en el que estamos separados.

TROY. Lo único que me consuela es que cada vez falta menos para que volvamos a estar juntos.

GABRIELLA. Prométeme que me llamarás esta noche.

TROY. Por supuesto. Esta noche después de cenar te llamaré sin falta. Te quiero.

GABRIELLA. Yo también te quiero.

Cuando terminaron de hablar, Troy volvió al salón en donde todos, en especial la abuela, estaban esperándole.

ABUELA. Creo que tienes algo que contarme.

Terminaron de comer y Troy y su abuela se acomodaron en el sillón y comenzaron la charla.

ABUELA. Para empezar. ¿Por qué no me dijiste que tenías novia?

TROY. No lo sé. No pensé que te importara.

ABUELA. Pues me importa. ¿Por qué no confías en mí? Recuerdo que cuando eras pequeño me lo contabas todo.

TROY. Supongo que nos pasa a todos. Cuando crecemos dejamos de confiar tanto. ¿Por qué tanto interés en saber de Gabriella?

ABUELA. Me alegra saber que hay una mujer en tu vida a la que quieres. ¿O me equivoco?

TROY. Daría mi vida por ella si fuera necesario. (Apretando el colgante en forma de corazón).

ABUELA. ¿Por qué no ha venido contigo?

TROY. Porque tenía que ir a visitar a unos tíos a la vez que nosotros veníamos a hacerte una visita.

ABUELA. ¿Tienes alguna foto de ella?

TROY. Cientos. Pero la mejor es esta. (Sacando su ejemplar de la revista con el reportaje, de la cual no se separaba nunca).

ABUELA. Es muy guapa. ¿Te gustaría estar ahora mismo con ella?

TROY. Sí. No es que no aprecie tu compañía, abuela. Pero ahora mismo, preferiría estar con ella.

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Mientras, a muchos kilómetros de allí, Gabriella tampoco estaba disfrutando de la visita a casa de sus tíos. Durante la cena, sus padres no pudieron evitar preocuparse.

SRA. MÓNTEZ. Anímate, Gaby. Sólo son dos semanas. Además esto os ayudará a los dos.

SR. MÓNTEZ. Si superáis esto, lo superareis todo.

TÍA. ¿Qué ocurre?

SRA. MÓNTEZ. Echa de menos a su novio.

TÍO. Es normal. A esa edad, uno prefiere pasar el verano con la pareja antes que con la familia.

SR. MÓNTEZ. Además, Gabriella y Troy pasan casi todo el tiempo juntos, por lo que el tiempo que están separados, por pequeño que sea, ya les afecta.

GABRIELLA. Me gustaría que dejarais de hablar como si no estuviera aquí.

TODOS. Perdón.

GABRIELLA. Ahora si me disculpáis, yo me voy a mi habitación. Por favor, no quiero que nadie me moleste.

Gabriella entra en su habitación, cerrando la puerta detrás de ella, y se tumba encima de la cama. Un rato después, recibe una llamada de Troy.

GABRIELLA. Estaba deseando oír tu voz.

TROY. ¿Qué tal estás llevando la distancia?

GABRIELLA. Fatal. No nos hemos visto desde esta mañana y ya me parece que han pasado meses. No sé como aguantaré trece días más.

TROY. A mí me pasa lo mismo. En cuanto te vuelva a ver, te juro que te abrazaré y te besaré con todas mis fuerzas hasta que no pueda más.

GABRIELLA. Yo haré lo mismo.

TROY. Será mejor que termine, aunque sabes que no lo haría. Mañana tengo que levantarme temprano porque tengo cosas que hacer. Mientras me mantenga ocupado me será más fácil no pensar en el tiempo que falta.

GABRIELLA. Qué suerte tienes. Ojalá yo pudiera hacer algo para no pensar en eso.

TROY. Buenas noches, mi ángel.

GABRIELLA. Buenas noches.

Gabriella vencida por la falta de ánimos se quedó dormida. En el sueño, las dos semanas habían pasado y Troy y Gabriella por fin volvían a estar juntos. Deseó que ese sueño no terminara nunca.

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Al día siguiente por la mañana, Gabriella notó como alguien entraba en su habitación para despertarla.

GABRIELLA. Dejadme en paz. (Sin mirar quién era el que había entrado en la habitación). No quiero que nadie me moleste. ¡Dejadme sola!

TROY. Entonces me voy.

GABRIELLA. (Sobresaltada). ¡¿Troy?!

TROY. El mismo.

GABRIELLA. ¿Estoy soñando?

TROY. No creo. A no ser que tus sueños sean conmigo.

GABRIELLA. Eso siempre. ¿Pero cómo es posible…?

TROY. ¿… que esté aquí? Pues la verdad es que…

FLASH BACK

ABUELA. ¿Te gustaría estar ahora mismo con ella?

TROY. Sí. No es que no aprecie tu compañía, abuela. Pero ahora mismo, preferiría estar con ella.

ABUELA. Pues creo que eso puedo solucionarlo. Sígueme.

Troy y su abuela se dirigen al garaje. Allí, la abuela de Troy destapa un coche algo antiguo pero que parecía que aún funcionaba.

TROY. ¿Qué significa esto?

ABUELA. Hace años que no lo destapaba. Este coche pertenecía a tu abuelo. Me dijo que quería guardarlo para cuando estuvieras preparado. Y creo que ahora estás preparado. Toma. Cógelas. (Entregándole las llaves).

TROY. ¿Por qué…?

ABUELA. Porque quiero que seas feliz. Y si eres feliz estando con esa chica, no seré yo quien te lo impida. Ahora mismo deberías estar con ella.

TROY. Gracias, abuela.

ABUELA. Pero hay una condición: cuando vuelvas, quiero que traigas a esa chica contigo para que pueda conocerla en persona.

TROY. Muchas gracias.

FIN FLASH BACK

TROY. Cuando te llamé anoche, hacía un rato que me había levantado de dormir y estaba terminando de cenar. He conducido durante toda la noche para estar aquí.

GABRIELLA. Eres increíble.

TROY. Te dije que tenía cosas que hacer. Ahora, si no te importa, debo cumplir una promesa que hice a cierta chica anoche.

Troy y Gabriella se abrazan y besan con todas sus fuerzas. No habían pasado ni 24 horas y ya les había parecido una eternidad. Un par de horas más tarde, la madre de Gabriella entró en la habitación y se encontró con una imagen que se estaba volviendo típica: Troy y Gabriella tumbados en la cama y durmiendo juntos.

SRA. MÓNTEZ. Desde luego, lo que no haga Troy por Gabriella no lo hace nadie.

Sale de nuevo de la habitación y deja que sigan durmiendo. Un rato después, ambos se despiertan y lo primero que hacen es mirar al otro, contemplando esos ojos que siempre consiguen que se rindan ante sus impulsos.

GABRIELLA. ¿Te he dicho alguna vez que me encanta mirarte a los ojos?

TROY. Seguramente las mismas que yo te lo he dicho a ti.

GABRIELLA. ¿Crees que alguien habrá notado que estoy tardando mucho en bajar? (Riéndose muy bajito).

TROY. Cuando he llegado, tu padre estaba en la puerta. Él ha sido quién me ha dejado entrar. Le he pedido que no dijera nada hasta que no pasara un rato.

GABRIELLA. No te preocupes. Mi padre es un experto en guardar secretos.

TROY. Aunque conociendo a tu madre, seguro que ha entrado y nos ha encontrado durmiendo.

GABRIELLA. Es probable. (Volviendo a perderse en los ojos de Troy). Aunque estamos muy cómodos aquí, creo que deberíamos bajar.

TROY. Mientras estemos aquí, tú mandas.

GABRIELLA. Me alegra saberlo.

Ambos se levantan y salen de la habitación. El resto de la casa estaba vacía. En el salón había una nota.

GABRIELLA. (Cogiendo la nota). "Gaby, hemos ido los cuatro a comprar algunas cosas que hacían falta. Volveremos, aproximadamente, para la hora de comer. Firmado, Mamá. P.D. Ya hablaremos cuando volvamos a casa."

TROY. Te dije que a tu madre no se le escapa nada.

GABRIELLA. Por lo menos tenemos la casa para nosotros durante un rato.

TROY. ¿En qué piensas?

GABRIELLA. Ya que soy yo la que mando, voy a disfrutar de ello.

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Una hora después, los padres y los tíos de Gabriella llegaron a casa.

SRA. MÓNTEZ. ¡Ya hemos llegado, Gaby¡Baja a ayudarnos!

GABRIELLA. ¡Voy! Será mejor que, de momento, te quedes aquí. (Dirigiéndose a Troy).

Gabriella baja las escaleras y ayuda a sus padres a descargar el coche. Mientras preparaban la comida, la señora Móntez decidió que era el momento de hablar con su hija sobre algo, o más bien sobre alguien.

SRA. MÓNTEZ. ¿Es que no piensas decirme que hace Troy aquí?

GABRIELLA. Ha llegado esta mañana de improviso. Te juro que yo no lo había planeado.

SRA. MÓNTEZ. Ahora sube y dile a Troy que baje. Yo se lo contaré a tus tíos.

Gabriella sube de nuevo a la habitación.

TROY. ¿Qué ocurre?

GABRIELLA. Mi madre quiere que bajes.

La pareja baja y se encuentra a toda la familia esperándoles para comer.

SRA. MÓNTEZ. Veo que eres capaz de cualquier cosa, Troy.

TROY. Soy muy inteligente para algunas cosas, y una de esas es estar con Gabriella.

SRA. MÓNTEZ. No me esperaba que fueras capaz de llegar hasta aquí.

TROY. Mi abuela me ha ayudado mucho.

SRA. MÓNTEZ. ¿Cuánto tiempo puedes quedarte?

TROY. Toda esta semana. La que viene tengo que volver a casa de mi abuela. Además, tendría que pedirle un favor a usted y al padre de Gabriella.

SR. MÓNTEZ. Creo que sé lo que vas a decir.

TROY. ¿Podría venir Gabriella conmigo?

SRA. MÓNTEZ. Eso no tienes que pedírnoslo a nosotros. Gabriella puede tomar sus propias decisiones.

TROY. ¿Gabriella…?

GABRIELLA. Por supuesto que iré contigo. Además, quiero conocer a tu abuela. Seguro que es una mujer maravillosa.

TROY. Créeme. Lo es.

GABRIELLA. Espero gustarle.

TROY. Le gustas incluso antes de conocerte en persona. Piensa que eres muy guapa.

SRA. MÓNTEZ. Por nosotros no hay ningún problema, pero tendrás cumplir con las obligaciones que se te asignen.

TROY. La recompensa que obtendré, sólo podré disfrutarla si la consigo con trabajo.

TÍO. Un chico con una buena filosofía. Me gusta.

TÍA. Y aunque no te gustara tendrías que aguantarte. Es la elección de Gabriella y ella sabe muy bien como hacer sus elecciones.

TÍO. Imagino que tendremos que preparar una habitación para ti.

TROY. No es necesario.

TÍO. ¿Y dónde vas a dormir?

SRA. MÓNTEZ. Ellos dos se apañaran bien con la habitación de Gabriella.

TÍO. Ohhh. Ya entiendo.

Esa comida fue muy entretenida. Todos estaban contentos de verlos a los dos juntos, pero esa felicidad era poco comparada con la que sentían ellos. Después de cenar, los tíos de Gabriella decidieron hablar en privado con Troy.

TÍA. Imagino que te han explicado cual será tu papel mientras estés aquí.

TROY. Sí. La madre de Gabriella lo ha mencionado.

TÍO. ¿Sabes en qué consistirá?

TROY. Se me encargaran unas tareas que yo deberé realizar, y les aseguro que las cumpliré sin rechistar.

TÍA. Me alegro de que lo veas tan positivamente.

TROY. Desde hace año y medio procuro buscarle la parte positiva a todo, porque todo la tiene.

TÍO. Este chico me gusta cada vez más.

TÍA. Hoy no tengo ninguna tarea para ti, así que disfruta del día. Pero mañana estate preparado.

TROY. Muchas gracias.

Troy regresa con Gabriella. Los tíos de Gabriella comenzaron a pensar que la próxima semana iba a resultar muy interesante.

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Siento el retraso. No sé lo que tenía en la cabeza para olvodarme de vosotros.

Mil perdones.

Al igual que en los otros capítulos, espero que os haya gustado.