¡Hola a todo el mundo!

Sé que he estado un poco perdida, pero es que esta última semana ha sido un lío. Tal vez no les interese, pero como el lunes pasado me licencié –¡por fin!- he estado full. Entre diligencias, el acto, la fiesta y un sinnúmero de trámites burocráticos, no había tenido tiempo de actualizar ni de contestar sus reviews. Sin embargo, no he parado de escribir.

Como sabrán la historia está llegando a su etapa cumbre, por lo que dentro de poco ya habré atado todos los cabos sueltos.

Bueno, este capi es más que todo uno introductorio del siguiente. Espero que les guste y como siempre estaré ansiosa de leer sus opiniones. Los próximos capítulos ya están en proceso.

Ahora sí, ya no les doy más lata ¡A leer!


En puntillas

Décimo primer capitulo

Regresos inesperados

Demasiado tiempo había pasado desde la última vez que durmió tan plácidamente y es que no era para menos; tomando en cuenta todo lo que había pasado en las horas recientes, era de entenderse que conciliar el sueño le resultara una tarea sencilla. Después de todo, su compañera de cama era nada más y nada menos que Sakura Haruno, la chica que desde a partir de ayer había renunciado a su status de Inalcanzable. Aunque a decir verdad, lo menos que hicieron durante la madrugada fue dormir.

Seguía en el quinto sueño, en los brazos de Morfeo, o cualquier otra metáfora que sirva para ilustrar el profundo estado de somnolencia del que era victima Sasuke Uchiha, cuando un gruñido ahogado lo despertó de sopetón:

-¡Mierda!…

Escuchó la voz y no tuvo ningún problema en reconocerla como la de Sakura. Pestañeó pesadamente y buscó con su mano en el otro lado de la cama, pero lo encontró vacio, entonces enfocó los ojos a la par que indagaba:

-¿Sakura?

-Sí, soy yo –respondió la bailarina en el mismo tono apretado.

-¿Qué pasó?

La respuesta seca de la chica tardó unos segundos en producirse:

-Me tropecé con el filo de la cama.

Con los ojos ya abiertos, encendió la lámpara de la cómoda y pudo ver a Sakura sentada -dándole la espalda- en el borde inferior del futón acariciándose, más bien sobándose, un dedo del pie.

-Lo que me faltaba –añadió con inflexión amarga- otra abolladura en mi pie –la chica se giró para quedar frente a Sasuke al mismo tiempo que subía ambas piernas, encogiéndolas, al colchón.

-¿Te duele?

-Ya no tanto.

Sasuke asintió mientras se acercaba para evaluar los daños y su vista se dedicó a admirar los pies de Sakura. El gesto no pasó desapercibo a los ojos de la bailarina, quien comentó:

-Sé que son horribles –se abrazó a sus pies, en los que habían claras muestras del maltrato y desgaste. Aparte del dedo ensangrentado; tenía callos y cicatrices en el resto de la parte afectaba. Sin embargo, los pulgares se llevaban la peor parte- pero así son los pies de bailarinas.

-Son hermosos –aseguró Sasuke.

La chica rió dulcemente.

-Seguro –se burló- deben ser la cosa más sexi que has visto en tu vida.

Hizo ademán de levantarse, pero Sasuke la sujetó de la muñeca. Jalándola hacia sí, reiteró:

-Toda tú eres lo más hermoso y sexy que he visto en mi vida.

Las mejillas de Sakura se colorearon y ella tuvo que reprimir una risita tota (típica de las enamoradas) cuando Sasuke le tocó la punta de la nariz con la suya y después le acarició los labios con un beso. En eso, un recuerdo llegó a su cabeza:

-¡Ya debo irme! –exclamó Sakura, brincando de la cama como expelida por un resorte.

-¿Para dónde? –demandó saber el cantante.

-Por si no lo recuerdas, Sasuke, en menos de una semana comienza la gira de la compañía y ya se me está haciendo tarde.

-Pero si son… –Sasuke desvió los ojos para corroborar la hora en su despertador, pero Sakura respondió primero:

-Las siete menos cuarto, hora de irme a ensayar.

-Sakura hoy es sábado –protestó mientras la aludida se metía en la ducha. La siguió y desde la entrada agregó- ¿De veras tienes que irte tan temprano?

-De veras –asintió ella al tiempo que el ruido del agua cayendo sobre su cuerpo empezaba a escucharse- el entrenamiento es a las nueve, pero antes tengo que pasar por el laboratorio de la compañía a hacerme unos exámenes de rutina –Sasuke le puso carita de perrito abandonado- Te juro que me encantaría pasar más tiempo contigo, pero si llego tarde, Paul se pone insoportable.

La expresión de Sasuke pasó de pucheros a una de pocos amigos.

-No me hace gracia que pases tanto tiempo con ese chico –le hizo saber.

-¿Con quién? –preguntó Sakura sin prestarle demasiada importancia.

-Con ese tal Paul.

Sakura se quedó en silencio hasta que salió de la ducha.

-Si no te conociera diría que estás celoso –insinuó mientras se secaba el cabello frente al espejo del lavado.

-Lo estoy –admitió Sasuke, cruzándose de brazos- todavía no olvido la emboscada que me tendió en tu casa para averiguar que había entre nosotros.

La bailarina no respondió. Se estaba terminado de vestir cuando Sasuke le preguntó sin medias tintas:

-¿Hay algo entre ustedes?

Sakura hizo un aspaviento de indiferencia, pero por la expresión de Sasuke supo que este esperaba una respuesta más clara.

-Hubo –contestó de forma distraída, peinándose la corta melena- y deja de actuar como un novio celoso porque que yo sepa no me has pedido que sea tu novia y ciertamente no recuerdo haber dicho que lo fuéramos.

No había rastro de reclamos en sus palabras, todo lo contrario, parecía que se estaba divirtiendo de lo lindo con las suspicacias de Sasuke. Por su parte, el cantante imitó el tono de su voz al replicar:

-Pensé que la manera como gemías mi nombre ayer suponía que lo éramos.

La cuestión es que Sasuke no sabía que no se puede jugar sucio con Sakura Haruno. Ella lo miró a los ojos y un atisbo de malicia se reflejó en su semblante.

-De ser por eso, mi lista de novios sería muy larga –objetó con ceremoniosa picardía, ocasionando que a Sasuke se le desencajara la mandíbula.

"No me jodas", rezongó su voz interna.

-De manera que… -empezó Sasuke, todavía con la expresión descompuesta.

-De manera que estoy bromeando, Sasuke –se defendió la bailarina aunque su declaración previa estaba completamente fundamentada- pero deberías dejarte de tantos rodeos. Si quieres algo, solo tienes que pedirlo.

El cantante la escrutó con una mirada recelosa y ella se echó a reír con ganas.

-¿Entonces? –lo apremió la chica simultáneamente que se acercaba a él- no tengo toda la mañana.

-¿Quieres salir conmigo, Sakura? –preguntó, susurrándole al oído.

Ella se paró sobre las puntas de sus pies y se aproximó a su rostro. Su boca se abrió para aceptar sin titubear:

-Quiero –le asestó un beso corto mientras se amarraba a su cuello, todavía en puntillas- quiero salir contigo -otro roce de los labios- quiero entrar contigo –volvió a besarlo- quiero hacer todo contigo.

Sasuke la rodeó por la cintura para besarla largamente y como todo, olvidó el comentario del mal gusto que Sakura acababa de hacer. El problema con ella nunca había radicado en aquello que hacía mal, sino en el hecho de que lograba sin mucho esfuerzo que Sasuke lo olvidara o en su defecto la perdonara.

-¿Entonces, somos novios?

-Naturalmente –asintió Sakura, besándolo otra vez- solo a mis novios los beso así. Ahora si me disculpas –se soltó del abrazo de Sasuke- ya se me hizo tardísimo. Nos vemos luego ¿Vale?

-¿No quieres que te acompañe? –le propuso el cantante con la idea fija de que Paul los viera llegar juntos. Nada lo haría más feliz que devolverle el regalito; ya que todavía tenía la espinita clavada de cuando vio a Sakura con ese idiota en una situación no menos que comprometedora.

-Eso sería esplendido –accedió risueña y sin pillarse el trasfondo de las intenciones de Sasuke- pero tienes que estar listo más rápido que inmediatamente.

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Sorprendentemente, a Sasuke solo le llevó diez minutos ducharse y vestirse. Una vez que estuvo apto salió de la habitación. Encontró a Sakura en la cocina.

-¿Listo? –preguntó ella con ansiedad.

-Listo –afirmó Sasuke encaminándose hacia el lugar en el que ella estaba.

-Entonces vámonos.

-Beberé un vaso de agua primero… -mientras echaba el liquido en un jarro, adicionó- Tú deberías desayunar algo.

-No puedo –negó la bailarina- para practicarme exámenes de sangre debo ir en ayunas. Tomaré algo después de salir del laboratorio.

Una sonrisa lupina -digna de un gigoló- se apoderó del rostro de Sasuke.

-Siempre puedes tomarme a mí de desayuno.

El Uchiha la cercó por la espalda y le atizó un beso en la nuca. Ella se volvió para zafarse, (¡En serio, se le estaba haciendo tarde!) pero el cantante la besó de nuevo, aunque esta vez fue en la boca. Entonces, Sakura se abrazó a su cuello y separó los labios, permitiéndole hacer del beso algo más íntimo a la par que él la levantaba en vilo y la sentaba en el mesón de la cocina, ocasionando que algunos artículos cayeran al suelo, estrepitosamente. Estaba a punto de hacer que Sakura olvidara su urgencia por irse cuando un rumor amortiguado de pasos los percató de que alguien se acercaba.

-¿Sasuke, eres tú? –preguntó la voz de… Sai; en cuanto estuvo en la cocina se quedó perplejo- ¿Sa-ku-ra?

Su voz había adquirido un indiscutible acento de incredulidad y eso hirió en gran manera la autoestima del cantante. La sorpresa de Sai suponía un auténtico ultraje.

-Buenos días –dijo el artista a manera de saludo, aún pasmado.

A Sakura se le tiñeron los pómulos de un leve tono carmín por la vergüenza de haber sido sorprendida en esas circunstancias. ¡Joder! Había olvidado que Sasuke no vivía solo. Y precisamente tenía que haberlos encontrado ese insoportable de Sai. Ella carraspeó mientras se ponía de pie:

-Hola –le devolvió el saludo sin mirarlo a la cara- Sasuke, ya debemos irnos.

-Cierto –concordó el aludido- Nos vemos, Sai –se despidió al mismo tiempo que este le devolvía la mirada, insultantemente sorprendido, otra vez.

Sasuke y Sakura abandonaron la residencia juntos ante la mirada escéptica del pintor. Minutos más tarde, ambos estaban entrando a un pequeño edifico, que hacía las veces de consultorio clínico, el cual estaba ubicado en la carrera de San Jerónimo, a un par de cuadras del Teatro Victoria.

-Te digo que voy a matarte la próxima vez que por tu culpa nos atrapen en una situación tan incómoda.

-¿Ah? ¿Mi culpa? –inquirió, burlón, desestimando los reclamos de Sakura.

-Claro que es tu culpa –reiteró la bailarina, subiendo las escaleras rumbo al segundo piso- tú me indujiste a hacerlo… yo quería salir de inmediato para acá, pero no, tú tenías que ponerte empalagoso y provoc…-

-Francamente, Sakura, no creo que Sai creyera que yo te estaba obligando a nada. Parecía que estabas disfrutándolo mucho.

Ella lo asaeteó con la mirada.

-Serás idiota –se limitó a responder.

Al abrir la puerta de la modesta oficina, una mujer cincuentona y regordeta, sentada detrás de un aparador, los recibió:

-¿Sí? ¿Digan?

-Tengo una cita –contestó la bailarina, situándose frente al aparador donde la mujer cumplía su labor como recepcionista- vengo de la Compañía Nacional.

Justo en ese momento, Sasuke examinó la oficina con una rápida ojeada. El inmueble no contaba más que con tres sillones, apostados uno al lado del otro en forma de "U", una mesita sobre la cual descansaban un florero simple, así como unas revistas y el escritorio de la recepcionista, que estaba atiborrado de papeles. En las paredes solo habían un par de cuadros: uno era el de una bailarina en plena actuación y el otro un poster informativo sobre cómo evitar lesiones al bailar.

-¿Nombre?

-Sakura Haruno.

La recepcionista verificó la información en el libro de citas y después alzó la vista para dirigirse a Sakura:

-Pase por aquí, señorita Haruno –la bailarina la siguió y después de despedirse del cantante con un "vuelvo enseguida" desapareció por una puerta. Luego la mujer se dirigió a Sasuke- ¿También viene a chequearse?

El cantante negó con la cabeza a la par que tomaba asiento en uno de los sillones. Al instante siguiente, la puerta del pequeño consultorio volvió abrirse y dos chicas entraron; a una Sasuke logó reconocerla: se trataba de Temari, quien al verlo no pudo disimular su asombro.

-¿Sasuke?

-Hola –contestó este con evidente desinterés.

-¿Qué haces aquí? –quiso saber Temari, aunque Sasuke estaba seguro que ella conocía la respuesta. Después de todo, ¿qué podía llevarlo a él a un consultorio médico en el que se atienden exclusivamente a bailarines? Sin embargo, decidió contestar:

-Vine a acompañar a Sakura.

-Hum… ya –fue la lacónica respuesta de una Temari bastante desconcertada.

-¡No me chancees! O sea que Sakura está saliendo con Sasuke Uchiha –escuchó cuchichear a la acompañante de Temari. La rubia solo se encogió de hombros al tiempo que le lanzaba a Sasuke una mira mirada de soslayo cargada de suspicacia.

-Ni puta idea –contestó al fin.

-¿En qué puedo ayudarlas? –preguntó, amablemente la cincuentona.

-Venimos a la revisión –contestaron, tanto Temari como la otra chica, casi, al unísono.

-¿De la Compañía Nacional?

Las jóvenes asintieron y después de dar sus nombres, la recepcionista las condujo por la misma puerta por la que hace unos minutos había desaparecido Sakura.

Sasuke siguió esperando en el cómodo silencio que se apoderó de la sala una vez que se quedó sola. Para distraerse tomó una revista de la mesita y comenzó a otearla distraídamente. Un artículo sobre la RFET (Real Federación Española de Tenis), llamó su atención. El breve apartado resumía información sobre el ITF Women's, un torneo internacional de tenis femenino que se celebraría en pocos días en la ciudad y en el que una de las participantes sería Karui.

"¡Vaya sorpresa!", pensó Sasuke. "Así que estás en España".

No pasaron muchos minutos para que la sala volviera a abarrotarse de gente –todos bailarines- que esperaban su turno para ser revisados. El cantante simulaba seguir leyendo la revista mientras escuchaba los murmullos de los presentes. Unos aseguraban haberlo reconocido y otros –con toda razón- alegaban que no podía tratarse de Sasuke Uchiha; ya que no había ninguna razón -al menos coherente- que justificara la presencia del cantante en una clínica para bailarines.

Al cabo de un cuarto de hora, Sakura emergió del consultorio. Se detuvo un instante con la recepcionista, quien le entregó un sobre. De inmediato, una chica se acercó a ella para hablarle:

-Sakura –la interpelada se volvió para darle la cara- ¿Qué tal ha ido todo?

-Perfecto –sonrió la inquilina del sexto piso- Cero lesiones. En la tarde tengo que pasar por los resultados de mis exámenes de sangre.

-Que bien –celebró la otra chica- entonces, ¿lista para la gira?

La Haruno asintió.

-¿Nos vamos? –preguntó Sasuke, que ya se había levantado del sillón.

-Por supuesto –accedió Sakura, tomando la mano que él le había tendido- nos vemos, Natasha.

Acto seguido, los dos dejaron la clínica. Ya estaban llegando al teatro cuando Sasuke, inquirió:

-¿Así que todo ha ido bien?

-Sí, tengo algunos músculos agarrotados, pero eso es normal.

-Nada que no pueda solucionarse con descanso –soltó el cantante con disimulo, besándole el dorso de la mano que le sujetaba. Sabía que ella se sobrecargaba mucho.

-Cuando termine la gira podré descansar todo lo que quiera –En eso, iban entrando a los estudios de ballet de la compañía. En uno de los pasillos se encontraron con el chico Webster- Paul –lo saludó la bailarina en tono desapasionado.

-Hasta que llegas –le reclamó el aludido, pero enseguida, cuando se dio cuenta de la presencia de Sasuke y que además este venía tomado de la mano de Sakura, se puso pálido y se quedó mudo.

-Hola –lo saludo Sasuke con una sonrisa de perversa complacencia en su rostro.

Sasuke notó como las comisuras de los labios de Paul se separaban, pero las palabras debieron rehuirle porque su boca no emitió sonido alguno. El estado de shock del bailarín, no se debía solo al hecho de verlos llegar juntos. Un segundo más tarde, se dio cuenta que Sakura traía la misma ropa de ayer, por lo que al sumar dos más dos el resultado lo dejó abrumado.

-Voy a cambiarme –anunció Sakura después del embarazoso silencio. Se soltó de la mano de Sasuke y se dirigió a los vestidores. Antes de perderse por uno de los corredores, Sasuke la alcanzó:

-¡Espera! –ella se detuvo en seco- ¿Quieres que pase por ti esta noche?

-¡Ay! –sonrió la joven- pero que buen novio me saliste –le dio un besito y agregó- ¡me encantaría! Nos vemos en la noche. Hum… -puso cara de estar pensando- Como a las ocho ¿te parece?

-Me parece perfecto.

El cantante se despidió de su novia y volvió a andar por el pasillo donde se habían encontrado a Paul, quien al verlo le lanzó una mirada en la que el término Hostil adquiría literalidad.

Transcurridos cuarenta y cinco minutos, Sasuke ya se encontraba en su casa. Una vez que hizo girar el pomo de la puerta, suspiró profundo; ya que después de que Sai lo viera esta mañana con Sakura, sabía que su amigo había hecho mutis por el foro y que a estas alturas el resto de los residentes del departamento se habían enterado de su recién estrenado noviazgo. (N/A: Sai todavía conserva su dormitorio en el campus, pero desde que Hinata se mudó a Madrid pasa más tiempo metido en casa de Sasuke que de costumbre. Aunque ambos están empezando a ahorrar para rentar su propio lugar).

Aunque si lo pensaba mejor, su relación con Sakura si que era un gran acontecimiento; no porque ella fuera la novia sino porque era la primera vez en su vida que tenía una relación rotulada como un "noviazgo"; obviando, claro, a Kurenai-sama, su sensei de tercer grado de primaria de la que Sasuke se enamoró cuando tenía nueve años y alardeaba con sus amigos, diciendo que ella era su novia.

-Así que siempre sí están enamorados –el primero en hablar fue el Hyuga y casualmente usó el mismo tono que meses antes Sasuke había utilizado para celebrar que él se iba a casar.

-No puedo creer que te la llevaras al huerto –aportó el artista, claramente anonadado, haciendo uso de la misma entonación que el anterior.

Vaya que esos tres eran tal para cual. Si no fuera porque sus padres eran distintos, por lo que genéticamente era imposible que fueran familia, cualquiera que los conociera en la calle, podría llegar a asegurar que eran hermanos. Más aún en el caso de Sai y Sasuke, cuyos rasgos físicos eran bastantes semejantes.

-¡Sai! –lo increpó Hinata, dándole un pellizco en el brazo- no hables así –luego un poco más serena se dirigió a Sasuke con una sonrisa candorosa- ¡Enhorabuena, Sasuke! Me alegra que tú y Sakura estén juntos. Hacen tan bonita pareja.

Sai torció el gesto, pero la mirada, repentinamente, amenazante de su novia lo hizo tragarse sus objeciones acerca de la "feliz pareja".

-¿Ya son novios? –quiso saber Neji; ya que dormir juntos, (al menos en el lenguaje de la mayoría de los chicos) no se traducía siempre en un compromiso.

Sasuke asintió para luego corresponderle a la chica Hyuga por sus buenos deseos:

-Gracias, Hinata. De hecho, creo que no me habría atrevido a declarármele a Sakura de no ser por tu sermón.

La chica se encogió de hombros algo arrebolada.

-De nada, creo –No estaba segura de que la palabra "sermón" supusiera un alago. Después de todo, los chicos odiaban los sermones ¿no?

Pasaron unos minutos hablando, ahora más a gusto porque Hinata, quien se estaba alistando para irse a clases, los dejó solos.

-Supongo que ayer fue el día los ligues –comentó Sai con deje socarrón a la par que Neji lo fulminaba con la miraba. Sasuke pilló el gesto al vuelo:

-¿Por qué lo dices?

-Por ti y por Sakura, claro –intervino el chico Hyuga.

-De eso nada –lo contradijo Sai mientras esquivaba un cojín del sillón que su pelicastaño amigo le había lanzado- no sé bien con quien, pero nuestro amigo pasó ayer la noche con una chica.

-Por eso no llegaste a dormir –repuso Sasuke con la cara de alguien al que le ha sido develado un misterio. (N/A: Sí, en ese departamento se escucha cualquier ruido –sí es lo suficientemente alto, claro-. De hecho Sasuke escuchó cuando Hinata y Sai llegaron, como a eso de las dos de la mañana)- Espera, ¿cómo es eso de que no sabes bien con quien? –Sai, a quien iba dirigida la pregunta se encogió de hombros. Sasuke dio un giro y encaró a Neji- ¿Tienes un romance secreto?

No era porque fueran cotillas ni nada por el estilo. Es solo que habían sido amigos por más de diez años y la palabra "secreto" jamás había figurado en su diccionario. Ellos siempre se lo habían contado todo y ahora Neji… Hum… ¿Qué era lo que les estaba ocultando?

Ninguno de los tres dijo nada. El silencio taimado que quedó a continuación, solo se vio interrumpido por Hinata cuando salió de la habitación:

-Ya estoy lista –avisó la joven, tomando su bolso y un abrigo del perchero. Sai alzó la vista y asintió al tiempo que su novia abría la puerta.

-Adelántate, enseguida te alcanzo.

Hinata salió del departamento.

-¿Quién es? –inquirió el cantante, mosqueado.

-Solo sé que no es Sasame –comentó Sai- ella no fue a la fiesta.

-Ya se los diré –Neji se levantó del sillón- solo tengo que saber primero que es lo que significa ¿vale?

-Está bien –aceptaron los otros dos jóvenes no muy convencidos, pero no les quedaba de otra; ya que sabían que Neji no era del tipo que se tiraba a la piscina a las primeras de cambio- Nos vemos –se despidió Sai, yendo a reunirse con su novia que lo esperaba en la puerta del ascensor.

-Yo también debo irme –se disculpó el Hyuga- por cierto, Suigetsu llamó… Está en España.

-¿En serio?

Neji cabeceó afirmativamente.

-Según lo que me dijo, ahorita se encuentra resolviendo unos asuntos en valencia, pero en un par de días piensa venir a Madrid, al parecer quiere celebrar su cumpleaños con nosotros.

Sasuke esbozó una sonrisa. Hacían casi dos años que no veía a Suigetsu. (N/A: Suigetsu es otro amigo de Sasuke, no tan íntimo como Neji y Sai, pero los cuatro fueron juntos a la preparatoria).

-¿Dijo donde lo podíamos localizar? –quiso saber el Uchiha.

-Le di tu dirección –respondió Neji al tiempo que salía y dejaba a Sasuke completamente solo.

Su fase solitaria fue lo que ocasionó que las horas que faltaban para que se hicieran las ocho pasaran a cuenta gotas. Por suerte para él, a eso de las dos de la tarde se quedó dormido en el sillón. (Nótese que no había dormido mucho que digamos. Bien, placido, pero no por mucho). El zumbido de su teléfono celular lo despertó cuando iban a dar las seis:

-¿Bu-bueno? –la voz de Sasuke estaba notablemente afectada por el sopor.

-Sasuke, hola –la persona al otro lado del hilo telefónico era Sakura- ¿Estabas dormido? –preguntó ella al percatarse del tono soñoliento de su novio.

-Sí, pero no importa.

Sakura rió con vergüenza. Al cabo de un instante, agregó en un bisbiseo:

-¿Será que puedes pasar por mí antes, digamos… en una hora?

-Claro –respondió el cantante en tono ronco- ¿ha pasado algo?

-Nada, solo que el ensayo terminará más temprano.

-Entonces, nos vemos en un rato –acordó Sasuke antes de colgar la llamada.

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Mientras tanto, en el estudio de ballet del teatro las cosas andaban de mal en peor. Sin saber cómo, Sakura se las había arreglado para aguantarse el mal humor de Paul por más de ocho horas, pero hasta para una persona tan conciliadora como ella, había un límite y ese lo acababa de rebasar su compañero de pas de deux al dejarla caer en los pirouette's.

Paul estaba insoportable, Sakura molesta y el resto del cuerpo de ballet harto. La situación solo podía describirse como insosteniblemente tensa.

-¿Terminaste? –inquirió Paul con el mismo deje petulante que llevaba utilizando a lo largo del día cada que se dirigía a ella. La bailarina guardó su celular e hizo rodar los ojos al tiempo que replicaba:

-Listísima –y su voz se hizo eco del tono mordaz de su interlocutor.

-Natasha, pasa a la primera línea –pidió Maito Gai, el coreógrafo de la compañía- Todos, relevé's en quinta posición.

Sakura se ubicó en su sitió, en la primera línea; enseguida Temari se reunió con ella y entre giro y giro le murmuró.

-A ver si le vas parando… los pies a Paul, que… que está que apolilla.

-Te juro que… si sigue como va voy… voy a matarlo –respondió Sakura en otro murmuro mientras ejecutaba al pie de la letra los pasos del tercer acto.

Temari asintió a manera de respaldo. Obviamente, ella ya sabía que la actitud del bailarín se debía a lo mal que estaba llevando la nueva relación de Sakura con el cantante. (Sí, Sakura ya la había puesto al corriente). Suponía que a Paul le resultaba difícil entender que después de haber aceptado las condiciones de Sakura de mantener lo suyo como un romance de vestuarios porque -según ella- no estaba lista para una relación más seria y que ahora de la noche a la mañana, la bailarina se apareciera con la noticia de que tiene novio y toda la cosa.

A los ojos de Temari, esa relación no tenía ningún futuro. La rubia no podía estar menos de acuerdo con ese noviazgo, pero era por razones muy diferentes a las de Paul. Estaba segura que si su amiga no había podido ser feliz con Gaara a causa de ese enfermizo amor que sentía por su ex profesor de baile, tampoco lo iba a poder ser con Sasuke y menos ahora que había un vínculo legal de por medio. Pero ¿quién era ella para intervenir?

-Secuencia del Fish Dive -ordenó Gai, haciendo la mímica con el cuerpo- arriba... estabilizar... aja, mantengan el arabés... y Fish Dive... Eso fue hermoso Natasha -la felicitó Gai al tiempo que Sakura le dedicaba una mirada matadora al Webster.

-Aunque es normal que actúe de ese modo -continuó la rubia.

-¿Có-cómo? -a Sakura las palabras se le atascaron en la garganta.

-Que esa es la… -se separaron en los fouetté's- es la forma como se compartan los ex novios celosos –contestó Temari a manera de explicación.

-Él y yo… -Paul alzó a Sakura, giró con ella en el aire y luego la colocó muy bruscamente, todo sea dicho, en el piso y se alejó- jamás fuimos novios –replicó Sakura, ofuscada por la sola idea y fulminando a su pareja con la mirada.

-Pero cumplía todas… -esta vez fue Temari la que fue alzada por Shikamaru- todas las obligaciones de un novio, menos, claro, la de sentirse con derecho de llamarse como tal.

Sakura entornó los ojos.

-Ese no es motivo para que se comporte así.

La rubia se encogió de hombros y siguió bailando hasta que la música se detuvo.

-¡Bueno, chicos! –empezó Gai mientras apagaba la videocámara con la que llevaba filmando el ensayo durante todo el día- otras veces ha quedado mejor. Faltan seis días para el estreno, así que tenemos que ensayar el tercer y cuarto acto hasta que nos quede perfecto. Kin y Benjamín tienen que mejorar esos pirouette's y Sakura –la aludida, que estaba maniobrando su teléfono celular, alzó la vista- el pas de deux estuvo fatal. Que no se repita. Eso es todo por hoy, muchachos, descansen y nos vemos el lunes a las siete.

Todos los presentes asintieron con la cabeza. La bailarina estaba que no la calentaba ni el sol. O sea, el idiota de Paul se proponía hoy boicotearla y el muy desgraciado se salía con la suya.

-¡Gai! –lo llamó Sakura- ¿podemos hablar?

-Ahora no puedo, Sakura –la chica enarcó una ceja en señal de desacuerdo- Mira –el coreógrafo guardó los CD's que acababa de sacar de la filmadora en su maletín al tiempo que se acercaba a ella. En voz muy baja, añadió- sé que eres una bailarina excelente, por algo eres la principal, pero a menudo permites que tus problemas personales se inmiscuyan en tu vida profesional.

-¿Qué? -a Sakura se le escapó una risita lastrada de histeria- ¿Yo?

-Sé que Paul no te la está poniendo muy fácil que digamos…

"Efectivamente", concordó ella sin abrir la boca.

-Y si te lo reclamé a ti, es porque sabes manejar mejor las críticas. Solo te pido que sea cual sea el inconveniente que tengan, lo resuelvan lo antes posible. No tenemos tiempo para este tipo de eventualidades.

-Lo intentaré, aunque no creo…

-Necesitarán más que eso si quieren conservar sus protagónicos –sentenció Gai, saliendo del salón- Házselo saber a Paul.

Sakura hubiera querido decir que sí, que se lo diría. Hubiera querido siquiera asentir. Pero la sola idea de que su papel principal en la gira estuviera en peligro la aterró. ¡Maldito, Paul! Se la iba a pagar.

-¿Dónde está Paul? –le preguntó a los cuatro pelagatos que todavía estaban en el estudio.

-Fue a cambiarse –contestó Hana Inuzuka.

La bailarina abandonó el estudio, prácticamente, en carrera. Ese Paul la iba a oír. Una cosa es que estuviera ardido por lo que sea que creyera que ella le había hecho, pero otra muy distinta era atentar de esa forma en contra de su carrera. Ahora mismo la iba a escuchar. Le daría un rapapolvo que no olvidaría nunca en su vida. Cuando llegó a los vestidores de hombres, entró sin importarle que la mayoría de ellos se encontraban en ropa interior.

-¡Webster! ¿Dónde estás, idiota?

-¡Sakura! –Se quejaron algunos de los chicos- ¿Qué haces aquí?

La joven los ignoró de forma deliberada.

-¡Webs…!

-Paul ya se fue, Sakura –le comunicó Gaara con voz tranquila- ¿Qué es lo que está pasando entre ustedes?

Ella no respondió, en lugar de eso se llevó las manos a las sienes, donde en una de ellas ya empezaba a inflársele una vena. Inhaló una gran bocanada de aire para después soltar en un tono terriblemente amargo y rencoroso:

-Ese bastardo me las va a pagar –y sin contestar la interrogante del pelirrojo se esfumó de los vestidores.

Sakura estaba recostaba contra una de las paredes del vestidor de chicas. Su expresión era la de alguien que maquina una ferviente venganza. La rubia casi podía oír los engranajes del cerebro de su amiga mientras rumiaba como torturaría a Paul.

-Hasta el lunes, chicas –se despidió Kin Tsuchi.

-Nos vemos –contestó Temari. Sakura ni siquiera se percató de la salida de la joven.

-¡Sakura! –la llamó Temari como por tercera vez, pero ahora haciendo sonar los dedos frente a sus ojos verdes- despierta querida, que me estás asustando.

La aludida volvió la vista y revisó el camerino. A excepción de ellas dos, estaba completamente vacío.

-Es que tú no escuchaste lo que dijo Gai –murmuró, negando con la cabeza- si ese maldito de Paul no se encarrila nos podemos quedar fuera de la gira.

-Mira eso no va a pasar –la rubia trató, en vano, de tranquilizarla.

-Sí, como no ¿Acaso no viste que Natasha hoy ensayó todos mis solos?

-Ella es tu reemplazo, es normal.

-Estoy jodida –se lamentó la Haruno, casi, lagrimeando- a él no lo van a echar porque es el nieto de sir. Frederick William, pero yo solo soy una bailarina más.

-Creo que estás haciendo una tormenta en un vaso de agua –opinó la rubia- él podrá ser el heredero de la compañía y todo lo que quieras, pero tú eres la mejor bailarina que esta compañía tendrá jamás. Tienen suerte de que bailes para ellos –Sakura hizo un mohín de niña chiquita- En lo que a mí respecta, pienso que Paul es el menor de tus problemas.

-¿A qué te refieres?

-A tu relación con Sasuke.

-¿Tú también?

-No es por lo que piensas, Sakura… -hizo una pausa para quitarse el tutu- ¿Ya le dijiste a Sasuke lo tuyo con Iruka?

Una mirada de intensa concentración cruzó por el rostro de la Haruno para luego responder con gesto contrariado:

-No, pero…

-¿Pero qué? –la interrumpió Temari, sacándose las mallas y cambiándolas por un jean y una camiseta- Eso está mal y lo sabes; más viniendo de ti, que siempre reclamas sinceridad.

-Apenas no hicimos novios está mañana –se defendió la ojiverde como si eso lo justificara todo mientras empezaba también a desvestirse.

-Debiste decírselo mucho antes: cuando solo eran amigos o cuando empezaste a sentir cosas por él, en lugar de ponerte a concebir planes ridículos sobre noviazgos falsos.

En eso, escucharon un ruido proveniente de afuera y solo entonces notaron que Kin había dejado la puerta entreabierta. Temari se asomó, pero no vio a nadie. Sakura no le dio tanta importancia e intentó explicarle las cosas a su amiga:

-Mira, voy a decírselo ¿ok? Solo necesito tiempo y que todo se resuelva con Paul –el celular de Sakura repicó- ¿Me pasas mi teléfono? –Temari le tendió el equipo- ¡Hola! – contestó. Luego de comprobar de quien se trataba en la pantalla del celular, la voz de la bailarina sufrió un cambio notable: de tensa a súbitamente eufórica.

-¿Ya estás lista? –quiso saber Sasuke, aunque su voz no era ni la mitad de alegre que la de Sakura.

-En un minuto.

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-En serio, no me pasa nada –insistió Sasuke a la par que subía las escaleras con destino al sexto piso- ¿Qué quieres cenar? –preguntó para cambiar de tema.

-Te digo que estás raro –exhortó la chica, estudiándolo con la mirada.

-Tú también te ves tensa.

-¿Ves? Admitiste que estás tenso ¿Por qué?

-Por nada –reiteró el cantante en tono austero- te aseguro que estoy bien.

Ella frunció el ceño y no volvió a hablar. Al llegar a su piso, introdujo la llave en la cerradura y la giró. Le hizo una seña a Sasuke, invitándolo a seguir, para después hacer lo mismo. Sakura había tenido uno de sus peores días en la compañía, pero después de ver al cantante su humor se tornó, de pronto, exultante. Sin embargo, no pasaba por alto la actitud distante de Sasuke. Aunque ella ya sabía cómo le iba a quitar lo amargado.

-¿Quieres tomar algo mientras ordeno la cena? –le ofreció Sakura. Luego dejó su bolso en el piso y agregó de forma provocativa- a menos que quieras terminar lo que dejamos inconcluso esta mañana.

Sasuke esbozó una sonrisa, pero sus ojos seguían siendo serios. La bailarina poso sus manos sobre las mejillas del Uchiha y el solo roce de su piel lo convirtió en presa fácil. Ella le besó la parte del pecho que dejaba al descubierto su camisa y estuvo a un segundo de conseguir su objetivo, pero de inmediato el cantante se despegó de ella.

-¿Hay algo que quieras decirme? No sé, ¿algo de lo que deba estar al tanto?

Sakura lo miró con extrañeza. Un segundo después, sus ojos se iluminaron con una chispa de perversión.

-¿Qué estoy loca por ti? –inquirió, juguetona a la vez que se acercaba de nuevo a él.

-Eso ya lo sé –se jactó Sasuke.

-¡Hmp! No seas tan arrogante –le aconsejó Sakura con un acento de falsa indignación, dándole la espalda. Sasuke la tomó por la muñeca y la jaló hacia sí al tiempo que replicaba:

-¡Espera! –tomó su cara entre sus manos casi con rudeza y la besó. Cuando concluyó el beso, dijo- quiero que esto funcioné, Sakura. Más que nada en este mundo.

-También yo –atinó a responder esta mientras con pasos torpes se dirigían, a tientas, al sofá.

Para llegar más rápido, Sasuke la levantó en volandas. Una vez que se acomodaron en el sillón –él encima de ella- empezaron a besarse con entusiasmo. La faena hubiera terminado de la misma forma que la noche anterior de no ser por el teléfono local que sonó intempestivamente:

-No con-contestes –tartamudeó el cantante, hundiendo la cara en el cuello de la joven y haciéndola jadear.

-No… no pensaba hacerlo –respondió ella con los ojos cerrados mientras se dejaba arrastrar por el torbellino de pasión que era Sasuke en ese momento. Sin embargo, el teléfono no paró de zumbar- tal vez… -Sasuke volvió a besarla, interrumpiendo el flujo de sus palabras- tal vez sea algo importante.

-No, no vayas a… -Sakura se detuvo y se estaba librando del peso de Sasuke- ¿En serio?

La bailarina se había levantado, dejando a un cachondo Sasuke en el sillón con cara de pocos amigos.

-Solo voy a ver quién es y te prometo que después desconectó el teléfono.

Sasuke hizo un gesto de berrinche.

-¿Hola? –preguntó la joven al tomar la llamada.

-¿Sakura? –contestó una voz masculina, que para su desgracia ella reconoció enseguida.

El cantante advirtió como la bailarina abría los ojos desmesuradamente y se ponía pálida de golpe.

-¿I-Iru…? -la voz le temblaba, pero ella hizo un esfuerzo por ocultar su sorpresa y controlar los nervios- ¿Iruka?

Entonces fue Sasuke el que se descoloró. Y es que no era para menos, ese nombre lo había escuchado por primera vez hace medio año, pero después pasó a convertirse en una especie de tabú y ahora, ahora volvía a salir a colación. Esta era la segunda vez que lo escuchaba en el día de hoy. Primero de labios de Temari (N/A: Sí, era Sasuke el que estaba escuchando la plática que ellas habían tenido en los vestidores y precisamente a razón de eso es que estaba de tan mal humor) y ahora lo nombraba Sakura.

-¿Quién es? –indagó el cantante con el gesto arrugado, temiéndose lo peor.

-Nadie –contestó Sakura con un hilo de voz, colgando la llamada. Sasuke fingió no haberla oído, por lo que volvió a la carga y preguntó:

-¿Quién llamó?

La chica tenía los ojos desorbitados por la impresión y se movía de un lado a otro de la estancia, girando como un auténtico tiovivo. Mientras eso pasaba, en el aeropuerto de Malpensa, cierta pelirroja estaba haciendo trasbordo de Milán a Madrid…

Continuará…


Sé que querrán matarme, pero el capítulo ha llegado a su fin. Todas los enredos que hice aquí, les prometo resolverlos en el siguiente: Relaciones pasadas Vs. Relaciones futuras: el cual ya está en proceso. Trataré de actualizar cuando mucho en una semana.

Estaré a la espera de sus comentarios. Ya saben que sus críticas siempre me ayudan. Por cierto, la idea de darle celos a Paul, fue de dani24ela. Espero que te guste el resultado.

Ahora, como siempre, la parte donde les doy mis gratitudes: kurosaki yu, Vane-Namikaze, Lalalalita, Cher Uchiha, Ladyrose23, annia37, Shanami Haruno, jan3siitha, Lady Ghostwolf, dani24ela, Sakura 13, DULCECITO311, kimiko-Haruno... a ustedes millones de gracias por comentar y hacerme saber que les gusta mi trabajo. Hacen que las noches de desvelo valgan la pena.

Por cierto, bienvenidos los nuevos lectores.

Sin más despido hasta la pròxima.

¡Feliz comienzo de semana! :D