weno, gracias por los reviews! titxu gracias por el review largo xD taashy eres muy positiva! eso me gusta xD rose espero ke ya estes mejor y te hayan dado de alta... aunke si eso pasó, lamento no haber podido cumplirte el deseo de un capitulo más antes de ke salieras .-nah-kuroi-. ke bueno ke kieres ver lo ke hace sai xD pero kisas eso deba esperar un pokito xP y zafirita tu eres la ke menos le tocó esperar creo!

En fin... se ke les gustó el capitulo anterior, a mi también me gustó xD y pues, les dejo el capitulo ke sigue! disfruten... y no me maten después xD


Capítulo 12. Verdades.

Shikamaru saboreó con delicadeza y placer el suave dulce que en sus labios se encontraba, porque los tersos y apetecibles labios de Temari le estaban pareciendo a él, el más maravilloso dulce que jamás hubiese probado.

Deseoso de probar un poco más de ese delicado néctar, Shikamaru acarició con la punta de su lengua el labio inferior de Temari, consiguiendo casi de inmediato que ella separase más los labios, y deseando sentir el calor de su cuerpo, la rodeó con sus brazos en un abrazo, atrayéndola más hacia él y al mismo tiempo incrementando la intensidad en aquel suave beso.

Temari, con ambas manos apoyadas sobre el pecho de Shikamaru, se sintió quedar sin aliento. Su corazón latía desbocado, y no se sentía del todo responsable de sus actos. ¿Quién era ése que se había atrevido a besarla de esa manera, y qué había hecho con el cobarde de Shikamaru?

Haciendo uso de todo su autocontrol, la ojiverde se obligó a apartar su boca de la de él para retomar el aliento. Sentía todavía esos atrevidos labios acercarse a ella pero manteniéndose a escasa distancia, como esperando el momento preciso para volver a tomarlos. Sintiéndose como adormecida, permaneció en silencio, percibiendo como él todavía la abrazaba y respiraba su perfume a escasa distancia.

-Temari – susurró el pelinegro con voz sensual, consiguiendo que ella volviese a mirarlo. Sintiéndose desfallecer entre sus brazos, la hermana del Kazekage observó como en un sueño a Shikamaru que, con una sonrisa que se le antojo tremendamente irresistible, inclinaba su rostro nuevamente hacia ella, buscando tener de nueva cuenta sus labios.

-Tu herida…- susurró casi sin aliento, poniendo como pretexto el labio partido de Shikamaru, que dejándose llevar por lo que ese beso había significado para él, no hizo caso de lo que ella había dicho y acercó de nueva cuenta sus labios a los de ella. Temari se estremeció por completo al sentir de nuevo el rose de esos labios, esperando nuevamente un segundo beso igual o más intenso que el primero, pero que el heredero de los Nara se permitió aplazar.

–Eres mía Temari, solamente mía – susurró el shinobi con ternura, rozando apenas con sus labios los de ella, deleitándose únicamente con aquella suave caricia que estaba seguro la incitaría a probar ahora ella su boca.

-¿Qué dijiste?- preguntó ella al instante en un susurro casi inaudible, sintiéndose entonces salir del estupor en que se encontraba. El ingenuo Shikamaru volvió a repetir la frase, y sintió entonces cómo la rubia lo empujaba para alejarlo bruscamente de ella. Sorprendido por tal actitud, levantó la vista de los rojos labios a los verdes ojos, encontrándolos fríos, altivos y orgullosos…

-¿Pasa algo malo?- preguntó confundido, hacía tan sólo unos segundos Temari actuaba sumisa y muy maleable, y ahora lo miraba desafiante y huraña.

-No soy un objeto que pueda poseerse Shikamaru, y por si se te olvida, la que elige aquí soy yo – respondió mirándolo casi con desprecio. Arqueando entonces una de sus cejas, Shikamaru la miró sin entender del todo.

-Estás diciendo que…

-Que te permití que me besaras tan sólo para tener un estándar de comparación entre tú y Kiba, ¿querías luchar por mi, no?, - interrumpió ella orgullosa, y permitiéndose una sonrisa altiva y burlona que consiguió que el Nara se pusiera pálido.- Esto no se trata sólo de deshacerse de tus rivales a golpes, que no se te olvide – le aclaró para recordarle que a final de cuentas, ella tendría la última palabra.

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-Sai dattebayo!- gritó molesto el Uzumaki, golpeando con su puño la mesa frente a la cual se encontraba sentado Sai sin prestarle la más mínima atención.- ¡Te estoy hablando baka!- gritó nuevamente, tomando ahora sí por el cuello de la camisa a su compañero, que entonces sí volteo a verlo.

-No es necesario ser agresivos, Naruto kun – respondió con una sonrisa falsa el pelinegro, Naruto lo soltó de mala gana, pero entendía su falta de interés dado que lo había llevado hasta la academia en contra de su voluntad.

-Pon mucha atención Sai, que no voy a repetírtelo otra vez – le amenazó con el dedo y una mirada penetrante, aquella era la tercera vez que iba a explicarle la situación, para lo cual se dio media vuelta y caminó hacia la pizarra en donde habían 3 burdos dibujos hechos a tiza. Naruto le había pedido a Iruka sensei que le permitiese entrar a una de las aulas para explicarle al pelinegro mejor la situación.

-Hai Naruto sensei – dijo a modo de burla el ANBU mirando aburrido, por primera vez desde que llegara, hacia la pizarra.

-Bien. Como iba diciendo, ésta de aquí, es Temari – indicó señalando el primero de los mal hechos dibujos, aparentemente, era un muñequito de alambre que parecía tener cuatro coletitas en la cabeza. Tras comprobar que Sai lo miraba, aunque con una de sus cejar arqueadas, el rubio señaló el segundo dibujito que parecía tener una piña por cabeza. – Este de aquí, es Shikamaru, y éste último, eres tú – continuó explicando señalando finalmente la última figura que a diferencia de las dos primeras, sólo tenia la cabeza redonda sin ningún adorno.

-Naruto – interrumpió Sai alzando la mano como cualquier chico de instituto que quería tomar la palabra en plena clase, pero el rubio ni siquiera le hizo caso.

-Temari y Shikamaru se conocen desde hace aproximadamente 3 años – prosiguió trazando una línea descendente entre las dos primeras figuras, y colocó un número 3,- y Temari y tú, se conocen desde hace tan sólo un día – y entonces dibujó dos líneas ascendentes que unían a la primera y tercer figura, y por sobre esas líneas colocó el número 1.- ¿Cuál es la diferencia numérica entre un día y tres años Sai? – preguntó el rubio volteando a ver al muchacho, pero antes de que él pudiese decir algo, Naruto sólo se respondió. -Dos años y trescientos sesenta y cuatro días Sai, lo que es una gran diferencia que te pone en desventaja. Ahora bien, Shikamaru y Temari son novios – continuó explicando, dándose media vuelta para escribir sobre la pizarra la palabra, y Sai volvió a interrumpir a Naruto llamándolo, pero de nuevo, el ojiazul lo ignoró.- y tú y Temari, son sólo amigos… bueno, conocidos porque aún te falta mucho para ser su amigo – se auto corrigió antes de escribir la palabra en la pizarra, - y por supuesto, que la diferencia entre novios y conocidos, es equivalente a esos dos años y 364 días – siguió escribiendo Naruto, sin siquiera voltear a ver a Sai que le miraba mal, se había cruzado de brazos y hacía un gesto de infantil molestia. – Así que, como puedes ver, no tienes ni siquiera la más mínima oportunidad de estar con Temari, Sai. Y aunque la tuvieras, de seguro Shikamaru te rompería la cara tal y como hizo con Kiba, como me ha dicho Kakashi sensei – y a continuación, Naruto hizo un dibujo de Kiba con los ojos en forma de equis. – Ahora, ¿tienes alguna pregunta?- cuestionó volteando a ver a Sai con una reconfortante sonrisa, y encontrándose con la terrible mirada que el ANBU le dedicaba.

-Sí, ¿Quién hizo esos feos dibujos? – dijo sacando la libreta que siempre llevaba consigo, aunque sin quitar los ojos de los de su amigo, cuya sien se inflamó ante la pregunta.

-¿¡Qué dijiste!?- preguntó en un grito, amenazándolo con el puño. Sai al instante abrió entonces la libreta y le enseño a Naruto el más perfecto dibujo que pudiese haber visto de Temari.

-Ese garabato de ahí no puede ser Temari, por si no lo habías notado, ella es muchísimo más hermosa – reclamó ofendido por el grave insulto que el dibujo significaba para la beldad que era Temari, y a continuación, el ANBU comenzó a enumerarle a su compañero las diferencias críticas entre el pequeño garabato y la obra de arte que sostenía en sus manos.

Evidentemente no había puesto atención alguna a lo que Naruto había dicho, absorto en lo diferente que era el dibujo en la pizarra a su visión de Temari, y por supuesto, Naruto tuvo que contener sus deseos de ahorcar a Sai por distraerse con su intento de dibujo en lugar de haberle puesto atención a la explicación…

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-¿Entonces de que se trata esto Temari, de ver quien consigue más puntos a tu favor? – quiso saber entonces Shikamaru tras unos segundos de silencio durante los cuales, su penetrante mirada negra atravesaba con molestia el par de rubís frente a él.

-Hay unas cuantas exigencias que busco en mi futuro esposo Shikamaru, tan sólo para asegurarme que elijo lo mejor para mi. Además, tengo que ser equitativa al evaluarte igual que a los demás – respondió fulminándolo con la mirada llena de burla. Shikamaru sintió de nueva cuenta la sangre hervir.

–Pues no te creo eso de la tabla comparativa – replicó la tomándola por el mentón para obligarla a mirarle a los ojos y encontró ella ahí una dolorosa furia que el Nara reprimía. – Tú sabes perfectamente que no soy como los demás Temari, yo sí te amo – replicó él sintiéndose herido, la rubia se obligó a desviar la mirada hacia otro lado durante breves instantes a pesar del agarre de Shikamaru.

-Cree lo que quieras, ahora si me disculpas, tengo algunos asuntos que atender y agradecería que me dejaras sola – le pidió con total naturalidad señalando la puerta de la cocina, Shikamaru que se negaba a aceptar aquella explicación, tuvo que soltarla de mala gana e irse del lugar, dejándola sola como quería. Él también tenía cosas que pensar.

Escuchando el portazo del Nara al salir del departamento, Temari perdió todo el control que había mostrado, y se había dejado llevar por el coraje, lanzando al suelo el hielo con que antes había estado curando a Shikamaru.

¡¿Porqué Shikamaru tenía que ser tan irresistible, pero a la vez tan idiota y estúpido para tratarla como un objeto?!

La emoción que Temari había sentido al enterarse de la pelea se había esfumado y ahora era una sensación de molestia la que la llenaba al saberse vista como un objeto o un pedazo de carne que no tiene ni voz ni voto.

¡Esos dos se habían peleado por ella, como si se tratase de un trofeo bonito y brillante que después restregarían en la cara del otro, olvidándose de lo que ella pudiese sentir!

-¡Hombres tenían que ser! – comenzó a hablar sola, desahogándose. – ¡Todos ellos son iguales, absolutamente todos! Sólo piensan en sí mismos, en conseguir lo que quieren a costa de lo que sea, son unos egoístas, inmaduros, unas bestias primitivas que todo lo quieren arreglar a golpes, como si una no sintiera, como si lo que nosotras pensamos no importara, ellos nunca nos escuchan, ¡NUNCA!- gritó entonces con todas sus fuerzas.

Y después de haberlo hecho, Temari se dejó caer sobre una de las sillas, decepcionada de saber que Shikamaru, a pesar de decir que la amaba, se había comportado de la misma manera que Kiba al tratarla como algo que se puede poseer…

Aunque tenía que aceptar que besaba jodidamente bien.

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-Entonces, ¿vas a decirme exactamente que paso?- preguntó Tsume al menor de sus hijos, que había acabado mucho peor que Shikamaru: tenía una cortada de al menos 2 centímetros en la ceja, el labio partido, un rasguño en el pómulo, y el ojo casi cerrado a causa de la inflamación, entre otros muchos golpes.

-No hay nada que decir que no hayas visto – respondió el muchacho aplicándose una compresa fría en el ojo, su hermana había suturado ya la herida de la ceja.

-Shikamaru sí que pega duro, ¿no Kiba kun? – se burló Hana, aplicando un bálsamo en el labio para acelerar el proceso de curación, el castaño gruñó molesto volteando la cara hacia otro lado, y consiguiendo que su hermana riese más abiertamente.

Después de todo, ¿quién pensaría que el vago mas cobarde de la aldea, le diese tal paliza a Inuzuka Kiba?

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Alguien llamó a la puerta del departamento de Temari, y la ojiverde no podía creer su suerte: hacía tan sólo un par de minutos que Shikamaru había y ahora tenía que enfrentarse a una visita inesperada.

Molesta de que no la dejasen ni un momento a solas para pensar, Temari abrió la puerta bruscamente dispuesta a correr al molesto visitante, pero entonces se encontró cara a cara con Haruno Sakura…

-Sa.. Sakura que sorpresa – dijo realmente sorprendida, al instante, Sakura le sonrió y se inclinó a manera de disculpa.

-Temari, gomenasai!- pidió al instante la pelirosa, y la kunoichi de Suna arqueó una de sus finas cejas.

-¿Porqué te disculpas?- preguntó invitándola a pasar, y la ninja médico accedió aunque manteniendo la cabeza gacha

-Es mi culpa Temari, fui yo quien animó a Sai en toda esta locura – explicó sintiéndose avergonzada por meterla en problemas, la rubia todavía no conseguía entender.

-Perdona Sakura, pero sigo sin comprender, siéntate por favor, traeré té – le ofreció cordialmente yendo a la cocina, la pelirosa se sentó en el sofá, respirando profundamente. Un par de minutos después, la embajadora apareció con un par de humeantes vasos.

-Arigato – agradeció tomando el recipiente, y mirando a su anfitriona sentarse frente a ella.

-Entonces, ¿qué es lo que pasa con Sai?- preguntó sin mas rodeos, y esperando que la intervención de la médico no fuese un plan de Shikamaru para desacreditar al ANBU. Sakura bebió un sorbo del té, antes de dejarlo sobre la mesita y mirar preocupada a Temari.

-Sai no es muy bueno expresando sus emociones Temari, hasta hace relativamente muy poco tiempo, él todavía reprimía todo sentimiento tal como le habían entrenado – comenzó a explicar para que la otra entendiese.

-Eso ya me lo ha dicho el propio Sai, él pertenece a la división Raiz de los ANBU – afirmó Temari, mirando con una ceja arqueada a su invitada.

-Hai, - coincidió la Haruno, asintiendo con un suave movimiento de su cabeza.- Lo que él esta sintiendo en estos momentos, es tan nuevo como lo es para un niño pequeño, y su curiosidad es tan grande que no piensa en las consecuencias de sus actos… - durante breves segundos, el par de kunoichis intercambiaron una mirada en absoluto silencio, esperando que una u otra retomara la palabra. Sopesando el contenido de aquella supuesta verdad, Temari habló antes de que Sakura continuara.

-Me estas diciendo, que Sai ¿es como un niño pequeño que hace las cosas por mera curiosidad?- repitió la mayor como no queriendo creer.

-Desde que le conozco, he visto a Sai leer libros enteros en cuestión de horas, y la mayoría de ellos, son sobre cómo entender sentimientos y comprender la mentalidad humana, y no sólo eso, sino que también los pone en práctica creyendo que es la mejor y más fácil de relacionarse con las personas. Incluso cuando te conoció, esa personalidad que viste no era más que el reflejo de un libro – siguió diciendo la Haruno, sacando de su bolso un pequeño libro sobre cómo acercarse a una mujer, un tanto incrédula, Temari observó el libro un par de segundos antes de volver a clavar la mirada en los ojos verdes de su invitada.

-En… entonces lo de ayer… ¿lo hizo todo, porque venía en un libro? - susurró gravemente sorprendida, al instante, Sakura posó una de sus manos sobre una de Temari, y sonriendo avergonzada, negó con un movimiento de cabeza.

-Lo de ayer en el festival fue el verdadero Sai. Cuando él vio que las indicaciones del libro no habían dado el resultado deseado, y que parecías incómoda ante él, corrió a verme para pedirme un consejo. Nunca lo había visto tan nervioso, ¿sabes? Habló de ti con tanta dulzura, con tanta emoción… Me dejé llevar por su entusiasmo, y no fui capaz de negarme a ayudarlo para que se acercarse a ti - confesó bajando la cara. Temari se mordió el labio, conmovida.

Entonces era cierto lo que Sai sentía por ella…

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-¡Por Kami!, Shikamaru ¿qué te paso? – pregunto alarmada Yoshino al ver a su retoño entrar furioso a la casa para ir directamente a su habitación, Shikaku que lo había visto apenas atravesar la sala a toda prisa, se sonrió.

-Así que era cierto – dijo más para sí mismo que para su esposa, que de inmediato le miró interrogante. – Tu hijo tuvo una pelea con Inuzuka Kiba, o al menos es lo que se dice en las calles – le informó mientras extendía el pergamino en el que trabajaba sobre la mesa, Yoshino lo miró con sorpresa, después de todo, su hijo era un cobarde que prefería huir antes que enfrentarse a golpes con alguien…

En su habitación, Shikamaru parecía un torbellino andando de un lugar a otro, revolviendo todo a su paso.

¡Había peleado a golpes por ella, se había arriesgado a que Kiba le rompiera unas cuantas costillas para demostrarle a ella cuanto le importaba, había arriesgado su propia integridad física y tragado su orgullo para nada!

El manipulador de sombras se sentía peor que derrotado a pesar de haberle ganado a Kiba hacía poco mas de una hora. ¿Qué era lo que Temari no veía en él, qué era lo que esa problemática mujer buscaba y no conseguía adivinar?

La había besado, sí, pero el heredero del Clan Nara quería algo más que sus besos, más que esos rojos labios que le habían sabido a miel y gloria…

-Mendokusai…- susurró dejándose caer finalmente sobre la cama, recordando la suavidad y entrega que había sentido con ese maravilloso beso, su primero y que había sido con ella...

Temari le había correspondido, de eso no tenía ninguna duda; ella también lo había disfrutado. ¿Porqué entonces, si también sentía algo por él le había dado a entender que sus sentimientos no eran suficientes?

-Orgullo, su maldito orgullo – susurró molesto, achacándole sus males al carácter fuerte y orgulloso de la mujer que lo tenía vuelto loco, pero si ella creía que por esa pequeñez, él iba a desistir de sus intentos por estar a su lado, estaba muy equivocada.

Sentándose sobre la cama, Shikamaru entre cruzo sus manos, haciendo con ellas la forma típica de plato hondo que solía usar para concentrarse. Había llegado el momento de pensar en los siguientes movimientos para llevar a cabo su plan satisfactoriamente.


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