EL RUGIDO DE UN DRAGÓN

Capítulo XI

EN BUSCA DEL DESTINO…

Charlus detuvo su travesía por el fangoso bosque prohibido cuando frente a su grupo de búsqueda estaba su hermano, llevado sobre su espalda a una jovencita que no tardo en deducir que era la chica dragón de las que todo hablaban.

Hermione detuvo el susurro de la canción que le había estado enseñando Henry después de recuperarse del susto de quedar frente al Drago, que lo ignoró completamente todo el tiempo que estuvo en su presencia.

-¿Hermano? - se cuestionó Henry al ver su hermano frente a él con sus finos zapatos completamente estropeados por el barro. Miro al grupo de mago que les seguir encontrándose con el rostro conocido de Cipriano un auror un tanto arrogante, una chica que recordaba ver entre los pasillos y a un estudiante, el mejor de su generación si mal no recordaba.

Hermione que reposaba su cabeza sobre la espalda de Henry, levanto un poco su cabeza sobre el hombro del mago y miro a Tom y sonrió ampliamente cuándo sus ojos hicieron contactos, y luego un destello mágico, algo brillante y un perfume a pino, a pasto recién cortado, menta… un perfume fresco, atrayente, intoxicarte… un perfume peligroso… sus ojos busco la fuente de aquella fragancia, y lo encontró sin dilatación alguna. El mundo se detuvo por un segundo, aquella presencia era aún más potente que la de Tom, ocultaba un ministerio.

¿Era aquel ser que la había instado Drago a buscar?

Con cuidado se alejó del cuerpo de Henry si sus ojos hicieron contactos por primera vez, no eran como el verde bosque, una lagrima recorrió su mejilla, estaba doliendo su pecho, aún no encontraba a Harry, y estaba confundida, ¿quién era ese mago y por qué tenía esa esencia que la atraía…?

No era Harry, se repitió una y otra vez y su cuerpo comenzó a temblar… y un susurro se abrió paso por su garganta sin desviar la mirada de los ojos de aquel mago que apretaba sus puños con fuerza sin entender del todo el comportamiento de su hermano y la chica dragón.

-¿Quién eres…? – pregunto en un susurro quebradizo ignorando el resto de los presentes…

Cipriano abrió la boca para responder creyendo que la criatura increíblemente parecida a una humana corriente se dirigía a él. -Soy…

-Charlus Potter. – hablo con fuerza.

Hermione bajo de la espalda de Henry que estaba algo perturbado por el comportamiento repentino de Hermione.

-¿Ocurre algo malo pequeña? – preguntó ignorando el ceño fruncido de Cipriano que una vez más fue interrumpido por el menor de los Potter.

Hermione giro su rostro cuando se paró junto a Henry y negó con su cabeza aun con los ojos muy abiertos por la sorpresa. Una sensación estaba inundando su cuerpo como un torrente, esa magia… esa magia pensaba una y otra vez… ella debía proteger ese mago…

-Muéstrame lo que contiene en sus manos mi señor. –Pidió con un tono respetuoso y demandante a la vez, dejando sorprendido a todos los presentes que la conocían y lo dificultoso que le era hablar correctamente. Y esa frase pronunciada por ella no contenía ninguna nota de duda, era perfecta…

El patriarca de los Potter miro a la chica… no había nada extraordinario en ella, su apariencia era igual a la de una adolescente, lo único diferente en ella era sus ojos… que resaltaban como los ojos de un felino en medio de aquella penumbra cuya niebla alrededor de ellos y la brisa húmeda le daban un toque fantástico. Aun así, el la complació y abrió sus manos dejando ver las runas talladas en cuatro pequeños huesecillos de dragón blancos y desgatados.,

Hermione sonrió con tristeza, no entendía de donde surgía ese sentimiento, dio un paso entre las hojas secas y húmedas que cubrían la tierra, sus pasos fueron lentos hasta quedar frente al mago y poso sus manos sobre las runas que le eran mostradas inclino su cabeza y llevo sus labios hasta la mano izquierda del mago y la tomo entre de las de ella y soplo sobre las runas las cuales brillaron con un torno carmesí.

Todos contemplaron aquel suceso con un silencio sepulcral, sin atreverse a respirar ruidosamente por el frio de aquel ambiente hostil. Tom por su parte estaba anonadado él sabía que ella había utilizado alguna magia sobre aquellos huesos en los cuales se encontraban talladas algunas runas que brillaron como si estuvieran siendo retalladas con lava ardiente.

Hermione logro que mago cerrara las manos alrededor de las runas, giro su mano y deposito un peso sobre la parte superior de la mano y mantuvo su cabeza inclinada en forma de respeto.

-He viajado desde muy lejos para encontrarte… -susurro con una voz suave y dulce… -eres el mago que me llevara hasta donde esta Harry. Cumpliré cualquier deseo que posea tu corazón si puedes… -Hermione de pronto guardo silencio cuando escucho las fuertes pisadas de algo que se acercaba veloz en medio del bosque, estaba muy lejos lo pudo notar al ver que los magos aún no se percataban de aquel hecho.

-Debemos volver al castillo. Por favor dense prisa… -hablo con autoridad, girándose sobre su propio eje y comenzar andar con la cabeza erguida espalda recta, con la apariencia de una guerrera. Alerta y poderosa…

Henry dio unos largos pasos hasta quedar unto a Hermione que parecía conocer aquel bosque como las líneas de sus manos.

-¿Qué está ocurriendo? – pregunto, sabía que algo la había puesto en alerta.

-Algunas bestias se acercan con pasos veloces, no quiero que atrapen a joven Tom, la señorita Charlotte y al auror Cipriano y mucho menos a tu honorable hermano… -determino dejando a todos impactados una vez más.

-¿Cómo es que tú los conoces…? – pregunto perturbado.

-No estoy sorda, puede escuchar sus voces antes de encontrarse con nosotros… Henry…

Tras unos minutos de una camina presurosa entraron a la línea del bosque protegida por el escucho del colegio, pero aun así esas criaturas podían llegar hasta el borde del bosque estaba segura. No entendía porque, pero ella debía alejarse de ellos lo más pronto posible.

Y entonces salieron justo a unos metros de la cabaña del guardabosque y su corazón latió con fuerza y una gran sonrisa adornó su rostro y como una gacela corrió hacia ella…

Henry se quedó paralizado al igual que el resto de la escolta de la extraña y chiflada criatura.

Hermione escucho risas, eran niños los que estaban riendo en el interior de aquella cabaña, una risa gruesa como la de un adulto se unió a las de los niños, esa risas era la de Harry. Con prontitud se precipitó hacia la puerta saltando los escalones del pocho de dos en dos, y empujo estruendosamente la puerta e ingreso sin permiso alguno y recorrió el espacio de aquella vieja cabaña con un olor no muy agradable con excitación, buscando a los niños que había escuchado riendo…

-¡Harry!, -llamo con entusiasmo… - ¡Harry! - volvió a llamar buscando por doquier.

Henry entro detrás de ella y la abrazo fuertemente al ver como su excitación se volvía desesperación.

-¿Dónde está Harry...?- pregunto estremeciéndose si deshacer el agarre. - ¡Duele Harry! – grito llevándose las manos temblorosas a su rostro cubriendo sus ojos que se teñían de carmesí.

-Por favor Hermione cálmate, te ayudare a encontrar a Harry, lo prometo. – susurro Henry en su oído.

Tom contemplo todo en silencio desde el pórtico. Debía meditar todo lo ocurrido, se había mantenido pasivo toda aquella búsqueda, había presenciado su inusual comportamiento frente al mago Potter. Y había notado la sonrisa que la había dedicado cuando lo vio, por los momentos se conformaría con aquel gesto, no era suficiente para él, pero por los momentos era un gran avance para con aquella criatura que parecía ignorar a todos a su alrededor, y ella noto en primer lugar su presencia en aquel místico bosque. Eso era por el momento suficiente. Su existencia no era ajena a ella.

Cipriano elevo su varita y apunto hacia el cielo liberando chispas de color rojo como fuegos artificiales en medio de la oscuridad indicándole a los grupos de búsquedas que tenían a la prófuga en los terrenos de Hogwarts.

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Dumbledore estaba algo pálido y ojeroso, había pescado un refriado por su incursión en el bosque, una vez más estaba en su oficina, con dos magos Potter y Hermione sentada entre ellos dos, muy tranquila, algo inquietante para el…

-¿Por qué huiste del señor Henry? – pregunto tras unos minutos de contemplarla en silencio.

Hermione que estaba perdida en sus pensamientos tratando de averiguar la mejor forma de recordar miro al mago y suspiro observando sus manos que reposaban sobre su regazo.

-Drago quería decirme algo. Demandó mi presencia. –concluyó desviando una vez más su mirada hacia el fénix que parecía complacido por la atención de la muchacha.

-Debió mencionárselo al señor Henry… le ha causado un susto a la señora Eleonor, y me temo que una preocupación colectiva… el ministerio en estos momentos se está cuestionando si la atención que le estamos prestando en estos momentos es suficiente, en virtud de la facilidad en la que se escapó poniendo su vida en peligro en un lugar como el bosque oscuro plagado de muchas criaturas que te harían daño confundiéndola con una intrusa…- le hizo ver con tranquilidad sin exteriorizar todo el malestar que le había causado toda aquella situación. – ¿Existe algo que desee compartir con nosotros señorita Hermione…? –pregunto finalmente dejando relucir su curiosidad.

Los ojos de Hermione volvieron hacia el mago…

-Me ha dicho mi nombre… - susurro algo preocupada por aquellos ojos que por un momento relucieron con codicia.

-Puede deciros cual es.

-Hermione…Hermione Potter… y Harry y yo somos uno solo… -dijo con ojos cristalinos, hablar de Harry evocaba mucha tristeza en ella, necesitaba encontrarlo o perdería la cordura.

Los dos hombres Potter sentados en aquella oficina se tensaron al escuchar su apellido ser susurrado por aquella chica dragón…

-Potter. – susurro Charlus mirando a la chica junto a él que estiro su mano hasta reposarla sobre la de él.

-Si… mi nombre es Potter porque Harry es Potter y nosotros dos somos uno solo… diferentes pero uno solo… estamos unidos, entrelazados para siempre… debo proteger a la familia de mi Harry… - susurro con un tono agónico.

-¿De dónde bienes Hermione…? ¿Cuál es tu objetivo…? – pregunto más extasiado Dumbledore aprovechando las pocas respuestas e información que podía darle en ese momento Hermione, que milagrosamente había recuperado algo de lucidez.

-No lo sé. – Susurró con voz quebrada, se encontraba desamparada en un mundo que no conocía… -Solo debo encontrar a Harry y recordar a Draco… - comento con un gemido lastimero.

-¡Draco…! ¿Quién es Draco…? Es uno de los dragones. –pidió saber con impaciencia Dumbledore.

Henry estaba a punto de intervenir al ver el rostro atormentado de Hermione por todas aquellas preguntas que ella se esforzaba en responder…

-A Draco no le agrada Albus Dumbledore. – respondió Hermione con voz helada, dejando a todos impresionando por la frialdad de su susurro y por primera vez miro al mago con ojos furiosos.

-Hermione. –susurro Dumbledore con voz trémula impresionando por aquella respuesta y el tono peligroso utilizado.

Charlus suspiro y cerró sus ojos, aquella chica dragón era un carrusel de sentimientos, no sabía si sufría de bipolaridad o era un ser vulnerable perdido que trataba de protegerse de todo a su alrededor.

-Dumbledore es mi amigo… no quiero que Dumbledore haga tantas preguntas. – susurro bajando su cabeza algo avergonzada por su comportamiento.

-Me disculpo si mis preguntas te han causado malestar… pero entiende mi curiosidad, solo quiero ayudarte a encontrar las respuesta que tan desesperadamente necesitas para asentar tus emociones…

-Drago me ha dicho que me quede al lado de Charlus Potter… iré a donde él vaya… estaré a su lado hasta encontrar a Harry…

Dumbledore apretó sus manos hasta hacer que sus puños fuertemente apretados perdieran todo color. Sus ojos se volvieron filosos, a él no le convenía que ella dejara el castillo, no aun que no comprendía cuales eran sus verdaderas intenciones, no cuando ella estaba madurando tan rápido y podía ser influenciada de manera negativa por la sociedad, y la sociedad donde Charlus Potter se desenvolvía era corrupta y llena de prejuicios… no… el definitivamente debía evitar que ella dejara el castillo.

-No creo que sea conveniente en estos momentos Hermione querida, aun me temo que no estás preparada para afrontar el mundo que esta fuera de los terrenos del castillo. Es un mundo cruel y lleno de maldad.- argumento con determinación.

-En este castillo también existe la maldad. – Respondió Hermione con una seguridad que los sorprendió a todos… - el castillo desbordad oscuridad y muchos de los que hacen vida dentro de él pertenecen a una oscuridad aun peor a la que desborda este castillo. – argumento volviendo hacer uso de esa tenacidad que desconcertó por un momento a los magos que quedaron perplejo ante aquella observación algo perturbadora. – este castillo fue construido con magia oscura, que alimenta mi magia. – concluyo poniéndose de pie… - Mi nacimiento se dio algunos días atrás… ¿pero creen que soy tan solo un pequeño pájaro que pueden capturan en este castillo…? necesito estirar mis alas y vivir en este mundo para descubrir la verdad que se oculta detrás de un velo… necesito descubrir el motivo de mi renacimiento en este mundo y de donde provengo, mi origen no lo podre descubrir en este lugar… porque en este lugar no está Harry, Harry no vendrá a este lugar… porque este castillo le causa dolor a Harry… Harry deseaba la libertad… y yo debo despertar - susurro llevando sus manos a su corazón recordando la esencia de Harry por primera vez y comprendiendo sus sentimientos aun cuando no lograba recordarlo.

Charlus superó ruidosamente y se puso de pie.

-Muy bien, es hora de marcharme, tengo asuntos que atender aun. –miro a todos los presentes. –Henry empaca tus cosas volverás a tus actividades, ya no será necesaria tu ayuda en este castillo…-

El moreno se puso de pie en cuanto su hermano le dio la orden. Asintió con su cabeza y miro al profesor.

-Me temo que debo marcharme, Hermione, profesor Dumbledore. – se despidió con propiedad retirándose sin desafiar la orden de su hermano.

Dumbledore miro al mago con pena. Estaba algo aturdido aun, aunque él podía con algo de astucia conservar a Hermione, pero no era el momento, debía darle una falsa libertad… no quería que la chica lo despreciará… no cuando aún podía tener su confianza. Quizás en el futuro podría influenciar en ella…

-Hermione agradécele al profesor Dumbledore por sus atenciones… no marcharemos… estaré esperándote en el pasillo. Hermione asintió y miro al profesor en silencio.

-Drago me ha dicho algunas cosas… - susurro después de unos minutos. –Me dijo que debo esperar que el tiempo se reajuste para poder tomar las decisiones correctas que podrían salvar a este mundo o las incorrectas que podrían destruirlo… pero para ello debo salir de este colegio y descubrir cuál es la misión que me han dado y por las cuales se ha pagado un precio inmensurable por abrir las puertas del tiempo custodiadas por el dios del tiempo Crono… la vida de dragones y las almas de mis seres queridos fueron ofrecidas como pago… un pago que solo yo podía realizar… no le preocupa que clase de criatura soy para hacer tal sacrificio o que angustia tan grande tenía que sentir para hacer tal sacrilegio. –susurro mostrando una sabiduría que volvió a dejar sorprendido a Dumbledore que comenzaba a cuestiónense una vez más si verdaderamente ella había nacido hacia unas semanas atrás o quizás ella solo estaba encapsulada en aquella esfera de carne y sangre para poder soportar el viaje entre las barreras del tiempo en el vientre de un dragón… tantas preguntas y ninguna respuesta.

-Debo marcharme… espero regresar pronto a este lugar nostálgico… sé que Harry y yo recorrimos este castillo… sé que vi a Harry sufrir en este lugar, debo irme y calmar mi alma… - sonrió con amargura…

Hermione camino hacia la puerta cuando la Dumbledore hablo de nuevo…

-Espero que puedas encontrar tu camino señorita Hermione y recuerda que en mi encontraras un amigo. No dudes en venir en mi ayuda cuando lo necesites. Y una cosa más… cuando te sientas preparada quiero que me cuentes aquello que guarda recelosamente en tu corazón… para poder disipar un poco el dolor que nubla como una espesa bruma el resplandor de tus ojos.

-Hasta luego profesor Dumbledore, espero encontrar un amigo y un aliado cuando regrese. –susurro cerrando la puerta detrás de ella después de decir aquellas palabras. – Espero que no sea mi enemigo… porque me temo que no soy una criatura piadosa… - susurro para sí misma perdiéndose en el oscuro pasillo que la llevaba al encuentro de los magos Potter…

Continuara…

N/A:

Hola…. Si lo sé, quieren matarme… he tardado una eternidad, después de un mes enciendo por primera vez mi pc… y lo primero que hago es escribir… espero que todos disfrutaran de este capítulo, lamento lo corto… pero comenzare inmediatamente a escribir el siguiente. Le agradezco a las siguientes personas por sus mensajes… me dieron ánimos para continuar…

Kari Asahina

Marycielo Felton

Mia Flores

Pau

Guest

Muchas gracias a todos, por ser pacientes y amar esta historia… espero leer sus comentarios, la verdad ustedes son el motivo por el cual continuo escribiendo.