Chicas mágicas y calabazas


Advertencia: Universo Alterno.


Para Ichigo el ver un enorme oso de peluche encerrando a todos los habitantes de Karakura no era nada extraño, incluso podría decir que no era lo más extraño que había visto sin estar mintiendo. Días antes había visto una naranja gigante explotando todo a su paso, incluyendo flores aunque no entendió como podía hacer esto último.

Comenzó con la evacuación de la ciudad, aquello tampoco era nada nuevo para Ichigo. Cada vez que alguna criatura extraña atacaba Karakura buscaban lo mismo, robarle la energía a todos los habitantes. No sabía el motivo por el que lo hacían pero sí que cosas malas pasarían de lograrlo. Ichigo sospechaba que querían conquistar el mundo, era lo que la mayoría de los villanos buscaban.

Si bien Karakura era atacado constantemente por las más extrañas criaturas también tenía a quien la defendiera. Los policías se encargaban de evacuar la zona y mantener seguros a los civiles, las chicas mágicas de vencer a las criaturas que interrumpían con la paz del lugar.

En cuanto vio a una chica vestida de calabaza supo que todo estaba bajo control. La chica mágica brilló como si se tratara de una lámpara y su traje de calabaza fue sustituido por un traje de novia y un enorme martillo. Aunque ella era pequeña no tuvo problemas en vencer al oso de peluche gigante, los golpes de su martillo eran fuertes.

—Tienes un trabajo importante —le dijo la chica con traje de novio mientras lo apuntaba con su martillo —, nunca debes permitir que alguien te haga sentir menos por eso, con cada globo que repartes también repartes alegría.

—No había pensado en ello —respondió el joven dentro del disfraz —, a los niños le gustan los globos, ellos me hacen sentir como un súper héroe, y las chicas, es lindo verlas sonreír, un globo siempre las sorprende.

—Love is over —del martillo de la chica brotó una luz de color naranja que rodeó al oso de peluche. En el momento en que esta desapareció ya no había un oso de peluche gigante sino un hombre con un disfraz de oso y muchos globos en la mano.

Su rostro reflejaba felicidad y paz, al igual que todas las personas que eran transformadas no parecía recordar lo que había hecho. Esa era una de las cosas que Ichigo desconocía, sabía que las creaturas que atacaban Karakura eran humanos con extraños poderes pero no la identidad de la fuerza que los controlaba.

Ichigo intentó detenerla, deseaba conocer la identidad de aquella joven. Varias veces la había visto salvar el día e incluso habían llegado a trabajar juntos pero ella se había negado a revelarle su nombre asegurando que era lo mejor. No planeaba interrogarla, solo quería que la chica mágica tuviera algo de tiempo para él.