The Prince Of Tennis no me pertenece, los personajes aquí mencionados son propiedad de sus respectivos autores y fueron usados bajo los estatutos de libertad de expresión y prensa. La secuencia de la historia pertenece a Ana Cristina García Toledo (Mieko_Sakura_Chan)
Las empresas y valores comerciales mencionados son ficticios, y por lo tanto no afectan la vida gregaria del hombre en sociedad.
Capitulo 10: "Una de tantas verdades"
Para cuando Sakuno había comenzando a vestirse, había comprendido que no podía seguir con ese juego si aún se tentaba el corazón.
Tenía tantas ganas de gritar que odiaba a Ryoma Echizen, pero no podía, antes de odiarlo, primero tenía que cubrir aquél reportaje y marcharse de Seattle con la cabeza en alto.
Terminó de vestirse, y salió de la oficina de Ryoma. Tenía que pensar con la cabeza fría, no debía permitirse perder de nuevo.
Se encaminó hacía el auditorio, y al entrar buscó a Ryoma con la mirada. Ahí estaba él, sentado frente a una gran fila de niños ilusionados; y por supuesto, con la misma expresión de siempre.
Sintió furia al reconocer que él en realidad no había cambiado en nada. Mientras avanzaba hacía Ryoma, le pareció escuchar una voz sumamente familiar.
-¿Qué dices Rebecca? ¿Enserio? Sería genial pasarnos uno de estos días por ahí.
Era la voz de Kevin. Volteó lentamente la cabeza y descubrió con expectación que Rebecca estaba hablando con Kevin Smith con gran confianza.
¿Kevin era... el Kevin Smith socio de Ryoma?
Nunca se le había pasado por la cabeza relacionar los nombres de esa manera, pero ahora... ¿Ahora qué? Nada cambiaba.
Los observó otro instante, y enseguida Rebecca la miró y le sonrió. Su amiga se acercaba a ella y sonrió con naturalidad.
-¿Pasa algo, Sakuno?- preguntó Rebecca.
-No, es sólo que creo que ya es momento de comenzar a tomar las fotos...- le indicó Sakuno.- ¿no crees?
-Sí, ya he hecho tomas suficientes, pero si quieres puedo comenzar de nuevo con la sesión.- se ofreció Rebecca.
-Claro, sería lo mejor, nunca se sabe que fotos podrían ser las mejores.
Se alejó un poco de Rebecca y siguió caminando en dirección a Ryoma.
Vamos Sakuno, por el pasado, por la verdad, por la justicia... por ti
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Ann Tachibana observó a su prometido desde el otro lado de la mesa, negó con la cabeza lentamente. Tres veces.
¿Por qué nunca antes le había contado Momoshiro aquello?
¿Por qué había esperado hasta ese momento?
Tomó una bocanada de aire y se mordió el labio inferior.
Aquello no podía estar pasando. Solo faltaban 2 semanas para la boda y...
Tenía que calmarse. Así como ella sabía muchas de Sakuno que nunca se atrevería a contarle a nadie, Momoshiro sabía cosas de Ryoma.
Tenía que pensar que era por el honor a la amistad por la cuál Momoshiro había callado durante cinco años.
-Ann, debes entender que este asunto no nos concierne.- Momoshiro miró a Ann con suplica.- los asuntos entre ese par no nos debe importar demasiado. Ellos son lo suficientemente grandes como para resolver sus diferencias.
-Sakuno es mi amiga, no se si estás enterado. Si yo hubiese sabido todo esto hacía cinco años, tal vez nada de esto hubiese ocurrido.- replicó ella.
-¿Y que hubieras hecho? ¿Decirle a Ryoma que dejara todo el pasado atrás? ¿Decirle a Syusuke que no se acercará a Sakuno? ¿Crees que cualquiera de esas cosas cambiaría todo?
-¿Syusuke? ¿Qué tiene que ver Syusuke en todo esto?- preguntó Ann.
Tal vez no fuera la mujer más inteligente del mundo, pero sabía sumar dos mas dos, y si Momoshiro había mencionado a Syusuke en todo eso, era porque algo había hacía pasado.
-Syusuke es el prometido de Sakuno, y si te hubieras metido, estoy seguro de que la hubieras alejado de él y en su lugar hubieras buscado a Ryoma por cielo, mar y tierra. Pero no Ann, las cosas no siempre son como uno quiere.- Momoshiro comenzó a hablar con desesperación. Amaba a Ann, pero en ese caso tendría que ponerse en su contra.- ¿O realmente crees que metiéndote Ryoma hubiera respondido?
-Pues...
-Pues nada. Conozco a Ryoma mejor que cualquiera, y se que se hubiera dado media vuelta sin importarle nada. Él solo se ama a si mismo, en su vida no hay cabida para el amor, y mucho menos si ese amor es Sakuno. Antes que casarse con Sakuno, Ryoma preferiría casarse con una pelota de tennis.
Ann no pudo soportar aquello e inmediatamente se puso de pie. No supo como ni cuando, pero cuando se dio cuenta, tenía la mano sobre la mejilla de Momoshiro. Lo había abofeteado.
-Yo... lo siento, Momoshiro.- se disculpó Ann.
-Déjalo, es más que obvio que antes que amarme a mí, prefieres tu amistad con Sakuno.- Momoshiro se puso de pie y la miró serio.- si crees que saber todo esto sirve, entonces haz lo que quieras, impide la boda de Sakuno y Syusuke, planea la boda de Ryoma y Sakuno, porque... escúchame bien Ann. Ya no va a haber boda.
Al escuchar aquello, Ann sintió un golpe en el pecho. Momoshiro no podía haber dicho aquello. ¿Cómo podía una simple bofetada provocar aquello? No. No había sido la bofetada. Había sido ella. Todo lo que Momoshiro había dicho era cierto: Si ella hubiera sabido aquello desde un principio, hubiera hecho que Ryoma se acercará a Sakuno, no hubiera permitido la boda entre Syusuke y su amiga.
Miró a Momoshiro suplicante, aquello no podría estar pasando. Ya todo estaba hecho, si la boda de cancelaba, ¿Qué pasaría con ella? ¿Qué pasaría con el nosotros que habían creado?
-Me voy, mandaré más tarde por mis cosas. Si quieres, puedes decir que soy un canalla, y que has sido tu quién ha cancelado la boda.
Observó como el hombre que amaba se daba media vuelta y sus pies se negaron a moverse, sus labios se habían quedado en shock, no podía pensar. Solo sus ojos reaccionaban.
Vamos Ann, deja escapar el pasado, se feliz...
Fueron aquellas palabras de su amiga Sakuno hacía unos años los que la habían apoyado, y ahora eran esas palabras las que la harían reaccionar.
Vamos Ann Tachibana, no puedes permitir que un simple trozo de pasado te hiera...
Tenía que luchar. Luchar por Momoshiro. Por el hombre al que amaba...
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Ryoma levantó la mirada lentamente y miró a Sakuno delante de él.
Era una mujer muy hermosa, pero un poco tonta. ¿Cómo se había atrevido a compararlo con el perdedor de Syusuke Fuji?
Entregó el último regalo y le dedico una sonrisa llena de arrogancia. Sakuno se había quedado seria de repente, y por un instante le había parecido ver algo de rencor en sus ojos.
-¿Pasa algo, Sakuno?- le preguntó como si tal cosa.
-Señor Echizen, me encantaría hacerla un par de preguntas.- respondió ella radiante de felicidad.- ¿O prefiere que las conteste por usted?
-¿Eh?
¿Qué era aquello? ¿Qué había querido decir Sakuno con contestarlas por él? Ignoró su alarma interna y recordó su promesa: Tenía que pagarle a Sakuno la deuda que tenía, sin importar el medio, sólo pagarla.
-Esta bien.- dijo totalmente serio.
Más que un idiota... haz actuado como un cobarde
Recordó las palabras de su madre y no pudo evitar sentir culpa. Había utilizado a Sakuno de nuevo. Pero ella también había estado de acuerdo, si no porque otro motivo no se había negado.
Mientras escuchaba las preguntas de Sakuno y las respondía, observó la agilidad con la que Sakuno podía transformarse en una mujer exitosa a una mujer insaciable.
Fue su última pregunta la que no pudo responder. No porque no quisiera, sino porque no podía.
-Dígame señor Echizen, ¿tiene planes a futuro como jugador de tennis?- preguntó ella.
-¿Planes a futuro?- preguntó anonado.
-Sí, me refiero a si se ve jugando tenis dentro de diez años...
No lo sabía. Nunca había pensando en eso. Y ahora que lo pensaba... no tenía respuesta.
-Mada mada dane...
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Suzanne volvió a revisar su estado monetario y sonrió. Aquello iba bien. Ahora que Syusuke Fuji se encontraba pasivo podría tratar de comprar la empresa de su padre. Ryoko había sido de gran ayuda, puesto que la estaba ayudando a corroborar información.
Siguió observando las pulsaciones de compras/ventas y supo que aquél era el momento indicado para comenzar a comprar.
Ten cuidado Suzanne, Syusuke Fuji no es un hombre con el cuál puedes asociar la palabra pasividad y tranquilidad. No te confíes, ya hay mucha gente involucrada en todo esto, no me gustaría tener que incluirte.
- Algo esta ocurriendo, mi padre lo sabe. Pero no cometeré el mismo error que Tamaki. Yo no me haré la tonta...
Comenzó a comprar acciones, y enseguida un mensaje de alarma invadió su correo Express...
---**Constructora Fuji.--- Venta**---
-Valla Suzanne, algo bueno hay detrás de todo esto...
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¿Qué era aquella sensación? ¿Quizá culpa?
¿Debería contarle a Ryoma la confesión de Sakuno?
Era obvio que Sakuno planeaba vengarse de Ryoma, sino porque otro motivo había dicho: No me importa el costo, lo haré pagar. No importa lo que pierda, soy capaz de todo con tal de cobrarme una de tantas...
Le dijo a Rebecca algo acerca de unos niños de la elite y cuando ella se hubo ido a hablar con ellos, se acercó a Ryoma y Sakuno.
-¡Sakuno! ¡Que bueno verte por aquí! No sabía vendrías tú a cubrir el reportaje. Había hablado con el señor Granham pero pensé que sería Carla la reportera.- dijo Kevin con naturalidad.
-¡Oh! Fue una decisión apresurada.- respondió ella sonriendo.
-¡Que pequeño es el mundo! nunca pensé encontrarte en un lugar como esté.- siguió Kevin.- Oh, veo que conoces a Ryoma.
-Sí, estudiamos en el mismo instituto el primer año de secundaria, pero nada más.
Era evidente que Sakuno no quería hablar del tema, por lo que dejó de hablar de manera torpe y miró a Ryoma.
-¿Has contestado bien las preguntas o haz dicho tu típico y egocentrista mada mada dane?- preguntó a Ryoma bromeando.
El ambiente era tenso. Eso lo podía notar hasta un ciego sordomudo.
¿Qué debía hacer? ¿Decirle a Ryoma la verdad? ¿No decir nada?
Cambio de conversación y enseguida Sakuno había captado el mensaje.
-¿Enserio?- preguntó ella.- no sabía que este club tuviera tanta historia. Supongo que debió ser divertido ver a Ryoma estudiando, jugando tennis y tratando de mantener a flote su negocio.- dijo ella bromeando.- créeme, yo pagaría por verlo.
-Lo sé...
-Estoy aquí.- anunció Ryoma de repente.
-Vamos Ryoma, no seas aguafiestas. ¿Por qué no le muestras a Sakuno el nuevo gimnasio? Creo que si se lo muestras de la manera correcta, comprará una membresía...
Doble sentido. Un punto para Kevin Smith.
-¿Nuevo gimnasio?- preguntó Sakuno tontamente.- Ryoma no me había dicho nada de eso...
-Oh, es que Ryoma tiene como pasatiempo omitir información...- respondió él.- ¿Verdad Ryoma?
-Mada mada...
-Dane...- completó Kevin.
-¿No suena mejor... You still have lost more to work on? - Bromeó Sakuno.
-¿Eh?- Kevin abrió los ojos de par en par. Sakuno era sorprendente.
-O quizá... Nobody beats me in tennis.
-Valla, Sakuno te conoce muy bien Ryoma. Me atrevería a decir que Sakuno es la mujer de tu vida....
Doble sentido. Otro punto para Kevin Smith.
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Mientras Sadaharu verificaba el correo electrónico de su secretaria, supo que al fin tenía algo valioso en sus manos.
Era una verdadera suerte que Tezuka hubiera encontrado aquello en Seattle. Pero algo le decía que tenía que irse con demasiado cuidado. Tenía que actuar con mucha cautela.
Sólo faltaba descifrar el contenido de aquellos papeles y reiniciar con la investigación dependiendo de lo que indicaran.
Una parte de él se negaba a creer que Syusuke, el hombre bueno y noble que lo había apoyado durante la universidad, se hubiera convertido en lo que era. ¿En que habían cambiado las cosas? O mejor dicho ¿Cuándo habían cambiado las cosas?
Hace cinco años.
La respuesta le vino a la mente sin siquiera esperarla. Era obvio que todo aquello era desde aquella tarde.
La tarde en que Syusuke Fuji había...
-¿Señor? ¿ha terminado?
La voz de su secretaria lo puso en alerta, y enseguida mandó a imprimir el archivo y borró el correo electrónico de Tezuka.
-Sí, gracias.
Se alejó con el fajo de papeles en la mano, y entró a su oficina.
Aquella iba a ser una tarde muy larga... tan larga como la vez en que había descubierto la verdad sobre Syusuke Fuji...
--- (Flash Back) ---
Sentado frente a Tezuka, Sadaharu supo que aquello iba para largo. Dejó la taza de café sobre la mesa y miró fijamente a su amigo.
-¿Qué ha pasado?- le preguntó.
-Necesito tu ayuda para una investigación. Eres el mejor criptógrafo de todo Japón, y hay un asunto de calibre internacional por resolver.- explicó Tezuka.
-¿De que se trata?
-La pregunta correcta sería: ¿de quién se trata?- dijo Tezuka un tanto agotado.
-Bien, ¿De quién se trata?- preguntó Sadaharu.
-De Syusuke. Hay algo que no cuadra en todos sus negocios. Y no por eso quiero decir que sean ilegales, porque lo son; pero alguien debe estar filtrándole información gubernamental exclusivamente del estado. Y eso puede llegar a ser peligroso, incluso para ti.
-¿Para mí? No creo que una empresa de celulares puede verse afectada por un magnate de la bolsa de valores.
-Ahí te equivoca, no solo es tu empresa de móviles, sino todas tus acciones. ¿Me ayudaras?
Después de aquella pregunta supo que Tezuka hablaba enserio, y que aquél asunto podría tornarse demasiado peligroso, y no sólo para él, sino para la nación entera.
-Desde luego. Pero creo que necesitaremos más ayuda. ¿Por qué no te llevas a Yuuta a Alemania?
-Eso mismo había pensado. Pero no creo que Yuuta quiera colaborar para arruinar a su hermano mayor.
-De eso se trata, Tezuka. Yuuta no sabrá nada, sólo vigilaremos a Syusuke por medio de Yuuta.- explicó Sadaharu.
Observó de nuevo a Tezuka y se percató de su aspecto. Era evidente que había algo más detrás de todo aquello.
-Tezuka... ¿tiene algo que ver con aquél partido?
-Tal vez... y me preocupa Sakuno en todo esto.
--- (Fin de Flash Back) ---
Aquello tenía que llegar a su fin cuanto antes. Pero Tezuka no tenía porque preocuparse por Sakuno; era obvio que Syusuke la amaba, ¿sino porque otra razón había hecho lo que hizo?
-_-_-_-_-_-_-
Ann Tachibana estaba sentada en la sala de su departamento, situado en el último piso del edificio de departamentos Wines, y desde allí, a través del cristal azotado por la lluvia, veía el aparcamiento y, un poco más allá, el edificio de las oficinas del Grupo Fuji.
Estaba comenzando a anochecer, acababan de encender las luces de la calle y su reflejo reverberaba en las oscuras aguas mientras el cielo se teñía de naranja y de violeta.
Su boda había acabado. Momoshiro la había cancelado y se había ido sin más. ¿Qué haría Sakuno en un momento como ese? No lo sabía. Y ahora que se daba cuenta, en realidad no sabía nada sobre Sakuno. No se había dado cuenta del dolor que en secreto su amiga había sufrido y superado. Sin embargo... Syusuke la había apoyado, le había dado amor, le había dado todo lo que Ryoma nunca podría darle.
Sakuno era muy fuerte. Había dejado atrás al hombre que siempre había amado y había aceptado la realidad de la vida; en realidad su amiga no era el tipo de mujer que albergaba al pasado. ¿En que momento de su vida habría Sakuno superado a Ryoma? ¿Después de aquella fiesta? ¿Después de...?
No. No debía sacar conclusiones. En cuanto Sakuno regresará a Japón, tendría que hablar con ella. Pero mientras... lloraría.
Había perdido al amor de su vida...
Tomó el teléfono que estaba a su lado y tecleó el número de Momoshiro.
-¿Pasa algo?
¿Cómo había sabido que era ella? ¡Ah! El identificador de llamadas...
Tomó una bocanada de aire y suspiró. Tenía que hacerlo. Sakuno había luchado por su felicidad, sola; sin nadie que la apoyase, salvo el hombre que la amaba.
Y ella que se decía la más fuerte de las dos. ¡Menuda tontería!
Tomó valor y decidió hablar.
-Momoshiro, necesitamos hablar. Tienes razón, aunque yo lo hubiera sabido, no habría podido hacer nada al respecto. Syusuke ama a Sakuno, y Sakuno ama a Syusuke. Ryoma ya no tiene cabida en esta ecuación...
Calló un instante para controlar el llanto que amenazaba con salir. Esperó en silencio la respuesta de Momoshiro, pero nada.
-¿Momoshiro?
-Lo que pasa Ann, es que yo ya no...
¿El ya no que? No pudo soportarlo más, y comenzó a llorar. Momoshiro no podía dejarla para siempre. Si lo hacía se moría...
- ...te amo.
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Sakuno observaba con interés el nuevo gimnasio.
Era realmente una maravilla. Había sido pensando especialmente para niños menores de quince años. Nunca pensó que Ryoma pudiera planear algo como aquello.
-¿Y dices que esto ha sido idea tuya?- volvió a preguntar Sakuno.
-Siiiií.- dijo Ryoma en un tono que dejaba claro que no iba a volver a contestar a la misma pregunta.- ¿Tan imposible te parece de creer, Sakuno?
-No es eso, bueno sí. Nunca pensé que tú te preocuparas por los niños...
-¿No te enteraste que hace poco en un club de golf un niño se rompió un ligamento y demandaron al entrenador? Él perdió su licencia y le pagaron a los padres tres millones. Eso es suficiente como para ponerse a pensar en poner un gimnasio como este.- respondió Ryoma.
Sakuno se sorprendió. ¿Qué había pasado con Ryoma? Le había dado una explicación muy larga. De hecho más larga de lo que hubiera pensado que diría jamás. Aquella situación era demasiado incomoda. Tenía que salir de allí y repasar sus planes. Tenía que calcularlo todo, desde un saludo, hasta un beso.
Vamos Sakuno, deja de albergar al pasado
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(Flash Back)
Sumire Ryusaki escrutaba con la mirada a Syusuke Fuji. Ambos sentados uno frente al otro; en espera de que la mujer que tenían en común terminara de vestirse. Sumire pensó que aquella sonrisa era peligrosa. Nada de lo que Syusuke hacía debería tomarse a la ligera.
Ya antes había escuchado una conversación entre Syusuke y Oishi, y sabía de sobre que ambos habían sido muy buenos amigos durante los primeros semestres en la universidad, o al menos hasta que los padres de Syusuke habían decidido que debería terminar su carrera en el extranjero; o mejor dicho, hasta que habían decidido que su hijo debería dejar de jugar con "estudiantes cualesquiera sin sueños a futuro económico".
-¿He hecho algo malo, Sumiresita?- preguntó Syusuke con una sonrisa resplandeciente en el rostro.- no se porque pero siento tu mirada un poco pesada. Créeme, Sakuno estará bien conmigo. A mi lado no le faltara nada, yo sabré darle todo. Todo lo que otro no pudo darle.
Aquellas palabras eran un reto. Eso estaba claro. Por otro se refería a Ryoma y Atobe. ¿Tan obvia había sido su mirada? Tenía que controlarse para cuidar a su nieta.
-¿Pesada? Oh que va, una persona de mi edad sólo sabe mirar así. Lo que pasa es que no he dormido bien últimamente, y ando malhumorada.- respondió ella restándole importancia al asunto.
-Primero pensé eso, pero después al verte tan callada.... En fin, ¿Cómo has visto a Sakuno?
-Muy feliz, hacía semanas que no salía de su departamento. Es bueno que en los últimos tres días se haya quedado conmigo. No se que habrá pasado pero... parece ser que ya lo ha superado.
-Me alegró. Te diré un secreto. La amo.
¿La amaba? ¿Había convivido con Sakuno desde los doce años, y hasta los veinticinco se daba cuenta de su amor?
-¡Valla! Syusuke Fuji, magnate hombre de negocios de veintiocho años, enamorado de una reportera de veinticinco. ¡Increíble! A las revistas de cotilleo les agradará saber esto...- bromeó Sumire para ocultar su incredulidad.
-No creo que sea el momento para que la gente se entere. No quiero que los medios informativos comiencen a molestarla.
-¡Que bah! Ella es reportera, sabrá manejarlos.
Enseguida Sakuno había entrado al vestíbulo y sonrió a Syusuke. Se despidieron de Sumire y se fueron.
...¿Que es todo esto Syusuke? ¿Qué tiene que ver Sakuno en todo esto? ¿La amas a ella o lo que representa?...
La mente de Sumire estaba echa un caos. No sabía que era lo que realmente presentía. Pero estaba claro que algo bueno no podía ser. ¿Quién podía ayudarla? Necesitaba que alguien investigará... ¿Atobe quizá? No. Sin dudarlo, le marcó a Tezuka, y le contó la situación. Todo, aunque eso representará comenzar a profundizar en investigaciones federales.
-¿Oishi? ¿Estás segura?- le había preguntado Tezuka.
-Sí, yo los escuché, pero Oishi dijo que ya no estaba dispuesto a colaborar en todo ese asunto, pero que no se preocupará, que él guardaría silencio. Debí decírtelo en cuanto lo supe, pero ahora se que Syusuke trama algo más...
-¿Y dice que ama a Sakuno?
-Sí, pero lo dudo. Ha convivido con ella desde la secundaria, y es muy extrañó que...
-Calma Sumire, puede ser que realmente la ame...
Habían sido aquellas palabras de Tezuka las que la habían calmado. Hasta el día en que se enteró de toda la verdad....
(Fin de Flash Back)
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Mientras conducía su auto, no pudo evitar sentir remordimiento. Otra vez le había sido infiel a Syusuke. Miró de reojo a Rebecca y se dio cuenta de que a ella también le había pasado algo malo. Bajó el volumen de la radio y decidió preguntar.
-Te notó muy callada, ¿te ha pasado algo con Kevin?
-¿Eh? ¿Con Kevin? ¿Por qué debería pasarme algo con Kevin? ¡Que va!
-Si, definitivamente te ha pasado algo.
Le subió de nuevo el volumen a la radio y esperó a que Rebecca decidiera hablar, pero nada.
[Tenemos una llamada de Kara Darcy, y nos esta pidiendo una canción en español, llamada Perdón, lamentablemente aún la estamos buscando pero... ¡Ah! Ya la han encontrado. Kara le dedica esta canción a su novio, al cuál ama, y le pide perdon... Vamonos con Pambo...
Perdón lo que te hice ayer.
No es fácil despertar si ya no estas.
Buscar tu beso en otros labios.
Soñé que te volvía a tener.
Que puedo respirar porque me das
Lo que yo busco en otros brazos.
Mírame y así de frente déjame saber
Que ya no hay nada y no vas a volver.
Que si me tocas ya no te desases...]
-Esta bien. Kevin me dijo que sigue enamorado de otra mujer...- dijo Rebecca de golpe.
-¿Qué?- Sakuno hizo una mueca de incredulidad y se estacionó en el primer sitio libre que encontró.- debes estar bromeando.- dijo mientras apagaba el motor.
-No, no estoy bromeando. Yo le dije a Kevin que me gustaba mucho y que deseaba iniciar una relación con él.
-¿Y que te dijo?
Sakuno se preparó para lo peor. Comprendía muy bien a Rebecca, ella había pasado por algo similar: Ryoma siempre estaría enamorado del tennis.
-Que no podía ofrecerme algo serio, sólo algo venidero, porque su corazón ya tenía dueño, y no estaba seguro de poder querer a otra persona...- explicó Rebecca totalmente calmada.
-¿Estas enamorada de Kevin?
-No, claro que no. O al menos eso creo. ¿Sabes? sólo lo he visto en un par de ocasiones, y la primera vez... le dije que era el hombre perfecto.
-Valla, sea quién sea esa mujer, es muy afortunada. Kevin es un hombre excelente.
-Ahora que lo pienso... ¡El chico con el que salías cuando recién llegaste a Seattle es él!- gritó Rebecca demasiado emocionada.
Pillada.
-Sí. ¿Nunca te dije su nombre? – preguntó Sakuno con naturalidad.
-No, nunca lo hiciste, y yo sólo había visto su auto y parte de su rostro y nunca... ¡Oh no, Kevin esta...!
-¡Rebecca! Alto, ni se te ocurra decir que Kevin esta enamorado de mí.- advirtió Sakuno.
-Olvidemos el tema. Creo que después de todo mi padre tiene razón.
-¿De que hablas?
-Ya es tiempo que deje de perder el tiempo como reportera. Después de todo soy la hija del presidente y dueño de Corporaciones Benning; y como tal debo comportarme como las normas de etiqueta de la elite marcan.- Rebecca bajó la cabeza y murmuró algo ininteligible.
-¿Qué dices? ¿Renunciaras a tu sueño sólo porque Kevin te dijo que no podía darte su corazón? ¡Por Dios Rebecca! Eres una mujer hermosa, sólo mírate, lucha por lo que quieres.
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Al llegar a su departamento, Sakuno corrió a la cocina a prepararse algo de comer, tenía demasiada hambre. A los veinte minutos, había llegado Tezuka, y al verla se había puesto un poco nervioso.
-¿Te pasa algo? Parece que has visto un fantasma- dijo Sakuno con burla recordando que a los dieciséis años le había pedido a Tezuka dormir con ella por el monstruo fantasmal de la colonia.
-No, es sólo que afuera por poco y me atropellan.- mintió él.- ¿Cómo te ha ido en el cine?
-Bien, la película estuvo genial. Me emociona ver a los actores tan... sensibles, ¡los amo!- dijo ella eufórica.- pero... ¿te iban a atropellar? Debes tener más cuidado. Mañana te prestare el auto.
Tezuka sabía muy bien de la existencia del auto, pues era así como Syusuke había logrado hacer una buena jugada en la bolsa, pero aún así decidió preguntar.
-¿El auto? ¿Te trajiste tu auto?
-No, para nada.- dijo Sakuno restándole importancia.- este me lo ha dado Syusuke.- de pronto ella se sonrojo.
-¡Oh!- Tezuka le puso una mueca de burla y comenzó a molestarla.- ¿Cómo lo llamabas hace cinco años? ¿Hombre podrido sin escrúpulos? ¿Bestia del mal? ¿Lucifer del mundo humano? ¿El anti-humanidad? ¿Cómo era? No logro recordarlo...
-¡Tezuka!- chilló Sakuno.- basta. Me avergüenzas.
-Como quieras...- Tezuka soltó un bufido y después soltó una carcajada.
Sakuno siguió preparándose su sándwich, y recordó la primera vez que Syusuke había ido a verla después del encontronazo en el parque.
Siempre se había preguntado porque una mujer como ella tenía tanta suerte...
-(Flash Back)-
Acostada en su cama, Sakuno se preguntaba que había hecho mal.
¿Acaso lo sucedido era un castigo de Dios?
¿Era su karma?
Volvió a llorar amargamente y al final del llanto comenzó a reír de manera loca.
Aquella era tan estupido. ¿Cómo había llegado a pensar que Ryoma Echizen la amaría por entregarle su insignificante virginidad?
Estaba claro que al menos Atobe si hubiera respondido.
Si no se hubiera alejado de Atobe, eso no estaría pasando.
Volvió a soltar otra carcajada, y enseguida escuchó el timbre.
Tal vez era su abuela. No abriría.
Ding Dong...
No, no podía abrir en ese estado, era mejor que pensara que no estaba...
Ding Dong..
Que alguien le diga que deje de tocar Fue lo que quiso gritar.
¡Sakuno, se que estas ahí, abreme!
No era la voz de su abuela, era de la...
¡Soy Syusuke, habré o mando a tirar la puerta!
¡Que arrogancia! ¿Qué abriera o mandaría a tirar la puerta?
Se puso de pie y fue a abrir, no tenía porque limpiarse el rostro antes, era obvio que si Syusuke había ido era porque ayer la había visto en plena etapa de intento de suicidio.
Cuando abrió la puerta, miró al hombre que estaba frente a ella.
Era muy guapo, pero... Ryoma lo era más.
Bajó la mirada y no pude evitar volver a llorar.
-Basta Sakuno, no llores. Yo estoy aquí, contigo...
Inmediatamente Syusuke la había abrazado y entrado a su departamento cerrando la puerta detrás de sí.
-Nada malo te pasara. Te ayudare...
Habían sido aquellas palabras las que la habían hecho llorar aún más, y se había abrazado a él...
-(Fin de Flash Back)-
Tezuka observó el rostro de Sakuno, y se percató de que había palidecido de repente. Era obvio que algo estaba sucediendo, pero estaba más que claro que Sakuno no iba a contárselo.
Tenía que contarle a Sakuno sus sospechas, aunque eso fuera ponerla aún más triste.
-Sakuno, he viajado a Seattle no sólo por cuestiones laborales...- dijo con tono serio.- he venido también para decirte algo de Sumire.
-¿De mi abuela?- preguntó Sakuno con voz preocupada.
-Creo que has heredado una buena cantidad por su parte.
-¿Cómo es eso posible? A mi no me han citado para nada y...
-Es Syusuke quién esta haciendo todo el papeleo, al parecer tu le has firmado una carta poder y...
¿Una carta poder? ¿Ella había firmado una carta poder? ¿Sería el papel que Syusuke le había dado a firmar después de la muerte de su abuela? Tal vez...
Se lo preguntaría en cuanto lo viera.
-Ah sí, recuerdo haber firmado algo.- dijo con naturalidad fingida. Era bien sabido por ella que Tezuka y Syusuke no se llevaban bien por el reciente compromiso, y no quería crear más tensión.
-Bien, creo que con ese dinero bien podrías…
-No, quiero pensar ahora en el dinero, ¿sabes? Aun siento muy cercana a mi abuela como para pensar en ello.
Justo cuando Tezuka iba a decir algo, su celular comenzó a vibrar. Lo sacó de inmediato de uno de sus bolsillos y contestó:
-Bien, enseguida voy. No hay problema. Ahí nos vemos.- dijo antes de colgar. Se dirigió a Sakuno- Tengo que irme, no regresare a dormir.
-Valla.- dijo Sakuno con burla.- ¿Es acaso tu aventura de sexo en Seattle?
-Se trata de una mujer, pero no una es una aventura de sexo.- dijo él con naturalidad.
-Como digas….
-Bueno, me voy.- se despidió de Sakuno y después salió del departamento.
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Ya era muy tarde. Lo sabía porque las luces del edificio de enfrente acababan de encenderse. Corrió las cortinas y apagó todas las luces. Caminó a tientas hasta llegar al sofá, se recostó en el y pensó en lo que había pasado esa misma tarde.
No se sentía muy feliz, pero no podía evitar sonreír. Había tomado a Sakuno como si de una prostituta de tratase. Tal vez eso fuera lo mejor, al fin y al cabo ella se casaría con Syusuke Fuji; y como decían: ¿A quién le dan pan que llore?
Al fin y al cabo ese no era su problema. Después de todo, Sakuno no era una santa, y eso le había quedado más que claro…
----Inicio Flash Back----
- ¿Syusuke-sempai?
- Oh, Ryoma, ¿ya te vas de Japón?
-Sí, he terminado mis asuntos aquí.
-Escuché que mañana tienes una junta muy importante, y si no te apuras a documentar tu equipaje el avión de te dejara y no llegaras a tiempo. Y eso sin contar que hace unas horas ha fallecido el presidente de tu filial en New York, deberías darte prisa.
-Así es, es por ello que tengo mucha prisa.
Se despidió de su sempai y enseguida entró a la sala de espera.
Tenía el tiempo exacto para llegar a aquella junta y para llegar a la funeraria, ni siquiera podría ir a su departamento a cambiarse, ya se había retrasado demasiado por haber perdido su vuelo como para...
Su mente repentinamente se puso en blanco y en cuestión de segundos pensó en ella...
- "Yo no te quería lastimar ya qué no se demostrar amor ni dejar mis sueños, así es mejor, tu pronto me olvidaras y yo... seguiré con mi camino, en la vida de Ryoma Echizen no hay lugar para complicaciones como el amor"
A pesar de sentirse culpable, muy en el fondo sabía que ella era la única mujer que podía amarlo sinceramente, ella lo amaba por como era, no por quién era...
Tal vez más tarde se arrepentiría de haberla dejado, pero ya nada de todo aquél asunto tenía remedio.
No, si lo tenía. Se arriesgaría por Sakuno Ryusaki, le abriría su corazón, y que el tiempo dictara sentencia.
Sin embargo, los negocios eran negocios, y antes que nada, tendría que viajar a Hokkaido.
Las dos horas de vuelo se le hicieron interminables, y cuando hubo llegado, lo primero que hizo fue marcar al Golden Sky.
-Con la habitación 512.- dijo con voz serena.
-Un momento.- le dijo la recepcionista, y después de unos segundos volvió a decir: - lo sentimos, la habitación esta vacía.
-¿Vacía?
-Así es, la señorita se ha marchado con su acompañante.
-¿Con su… acompañante?- preguntó incrédulo.
-Así es…
Al escuchar el aquello colgó estrepitosamente el telefono.
Se sentía como un tonto. Había decidido arriesgarse y…
¡Maldita fuera Sakuno Ryusaki!
Después de unos minutos de meditación, Ryoma se dio cuenta de lo inevitable: "Había desvirgado a Sakuno Ryusaki, y había huido con el rabo entre las piernas, tal como hacía un perro asustadizo".
----Fin de Flash Back----
Esa noche no iba a dormir solo, y aún cuando había pasado una excelente tarde, aún quería más…
-_-_-_-_-_-_-
Mientras se preparaba para dormir, se preguntó que iba a hacer mañana. Siendo su día libre las opciones eran muchas, pero entre todas eligió dormir. Hacía mucho tiempo que no lo hacía.
Después de dormir se iría a un salón y se dedicaría a retomar su antiguo cuidado….
Se acostó y tapó con las sabanas, dispuesta a descansar después de aquella noche tan ajetreada.
A los quince minutos decidió que no tenía sueño. No sabía el porque, pero la sensación era extraña.
Necesitaba hablar con alguien, Rebecca no era un opción dado su problema actual, y Ann… siendo la hora que era debería estar trabajando, Tomoka…. Tampoco, no quería provocarle un problema en el trabajo.
Lo mejor era ver la tele un momento. Buscó el control en la mesilla de noche y cuando lo encontró encendió el televisor.
-La siguiente película es clasificación D, no apta para menores de 21 años…
No vería aquella película porno. Eso era obvio. Cambió el canal y vio dibujos animados.
Vería eso. Aquello no le hacía daño a nadie.
¿A quién quería engañar?
Tenía ganas de ver esa película, después de todo no sería ni la primera ni la última vez que lo hacía….
Cambió el canal, y en ese instante el timbre comenzó a sonar.
¿Quién diablos sería? ¿Tal vez Tezuka que olvido sus llaves?
Bajó el volumen al televisor y fue a abrir sin fijarse en la mirilla.
-¿Acaso olvidaste tus llaves? – preguntó con cierto tono risueño.
-Me temó que no tengo mi propio juego de llaves.
No. Aquello debía ser una gran pesadilla.
Esa voz arrogante debía de ser un sueño.
¡Ryoma no podía estar allí…!
-¿Acaso no me vas a dejar pasar?
No podía articular palabra alguna. Estaba claro que tendría que dejarlo pasar. Quitó la cadenilla y le permitió el paso. Cuando él estuvo dentro volvió a cerrar.
-¿Acaso estas con alguien ahora mismo?- preguntó él.
-¿Por qué lo dices?
-Por el comentario de que olvide mis supuestas llaves.
-Un amigo esta viviendo ahora mismo conmigo porque no tiene donde quedarse durante su estancia en Seattle.
Ryoma tomó asiento en el sofá de la sala como si de su casa se tratase. Sin embargo eso no molestó a Sakuno.
-¿Qué tienes para beber?- preguntó él.
-¿Qué quieres?
-Coñac.
-Enseguida lo traigo.
Ryoma observó la sala y algo le llamó la atención. Estiró la mano hacía la mesa que estaba al lado del sofá y tomó aquel fajo de papeles.
Aquello no parecía algo mal impreso. Eran sin duda algunos estados de cuenta disfrazados.
Aunque no era criptógrafo, podía descifrar algunas líneas…
Datos secretos obtenidos del banco nacional japonés…
Probable caída del 2.12% en fecha 13 de enero.
Aumento de la moneda en un 5% el 23 de febrero.
Banco Suizo comprará acciones del 12% del Grupo Souh…
Aquello debía ser de Fuji. Tenía que llevarse esos papeles para fotocopiarlos y hacer una replica exacta de ellos para su análisis, pero antes tenía algo que concluir.
Dejó los papeles en su lugar, y siguió esperando a Sakuno.
-_-_-_-_-_-
¿Qué quería Ryoma exactamente? ¿A que había ido? ¿Acaso más sexo? Era una suerte que Tezuka hubiese salido, porque de lo contrario su venganza podría haber sido descubierta.
Se tomó unos segundos para tranquilizarse, y enseguida llevo las copas a la sala de estar.
-Toma.- le dijo a Ryoma ofreciéndole una copa.
-¿Tu también beberás?- preguntó él.
-Claro, porque de lo contrario estaría siendo una mala anfitriona- dijo ella con tono seductor.- ¿No opinas tú lo mismo?- tomó asiento al lado de Ryoma.
-Como digas…
Tenía que actuar así… tenía que hacerlo. Ya era hora de dejar a un lado un poco de sus valores para que hubiera cabida para su sed de venganza real.
-¿Qué te pareció la entrega de regalos?- preguntó Sakuno.
-Productiva.
-¿Sólo eso?
Sakuno dejó su copa en la mesilla y se acercó a Ryoma. Junto su rostro con el de él e hizo ademán de besarlo.
-¿Acaso no te gusto la bienvenida?- dijo deslizando su mano por la entrepierna de Ryoma.
Y sin darle oportunidad a reaccionar, inclinó los labios hacía los de él.
Los tibios labios se frotaron contra los suyos. Ryoma despegó sus labios unos milímetros, y Sakuno dejó escapar un gemido unos segundos.
Ryoma dijo algo ininteligible antes de despegarse de ella.
Durante un segundo de sostuvieron la mirada. El fuego abrasador que emanaba los ojos de ella provocó una sorprendente llamarada de calor en el cuerpo de él.
Ser víctima de la pasión era una cosa. Era frustrante, sí, y horriblemente embarazoso, pero era seguro. Saber que su objeto de deseo sentía lo mismo por él era, por alguna razón inexplicable, aterrador.
-¿Qué me dices de satisfacerme esta noche?- provocó ella.
-_-_-_-_-_-_-_-
Acorralado. Así era como se sentía. Ryoma Echizen había caído en las redes de la pasión.
A pesar del hecho no pudo evitar sonreír. Le encantaba la idea de hacerle el amor de Sakuno.
Un momento… ¿hacerle el amor? ¿Realmente le había hecho el amor?
No, por supuesto que no, porque para él, el sexo no era como lo definían los demás, para él el sexo era un arte, porque él era un ganador en todo. Y el placer obtenido y la sonrisa que tenía su rostro de definía por la satisfacción recibida.
Giró sobre la cama y para su sorpresa no encontró a Sakuno a su lado. Aquello lo desconcertó, y en su interior sintió algo indefinido, algo que no había sentido nunca.
-¿Sa….?
No. Reprimió su deseo de preguntar por ella y siguió acostado.
Nunca antes se había quedado a dormir en la cama de alguna mujer, y ahora comprendía el porqué: No lo había hecho por miedo a tener remordimientos.
¿Remordimientos? ¡Valla, que tonterías pensaba! Era obvio que por esa ocasión se había quedado dormido debido a la fatiga de la tarde y de la noche anterior.
Se sentó sobre la cama y de inmediato Sakuno salió del cuarto de baño.
-Oh, ¿todavía estás aquí?- preguntó ella mientras seguía secándose el cabello.
Aquello realmente lo desconcertó, y no supo porqué pero no pudo evitar sonreír con presunción. Sakuno era hermosa, los años no habían pasado en vano.
La miró de pies a cabeza y se detuvo mucho tiempo en sus largas piernas…
Aquella bata de baño sin duda le quedaba como anillo al dedo.
Ignoró totalmente la pregunta de Sakuno y se puso de pie sin importarle su propia desnudez, se acercó a ella y le desabrochó la bata lentamente.
-¿Qué haces Ryoma?- preguntó ello con voz gélida.
-¿Tú que crees?
La bata cayó al suelo y Ryoma se inclinó para unir sus labios con los de ella. Le apretó los glúteos y Sakuno no pudo evitar gemir.
La guió a la cama y la acostó con delicadeza. Presiono sus brazos contra la cama y comenzó a besarla con fiereza.
-Ryoma…
-¿Te estoy lastimando?
-No… es sólo que….
No le dio a tiempo a terminar de hablar porque Ryoma le tomó un pezón entre los labios y había comenzado a succionarlo.
-Aah…!- Sakuno soltó un gemido que sólo logro acelerarle el pulso a Ryoma- ahí… por favor…. Ahí…
-¿Ahí donde?- preguntó él con todo burlón.
-Abajo…. Ahí… por favor Ryoma…
-¿Quieres que… hago lo mismo….- Ryoma colocó su mano en el sexo de ella- …aquí?
-Sí… ahí…
Ryoma volvió a apoderarse de su boca, besándola intensamente, despertando fuegos en su interior a medida que descendía por el cuerpo femenino, mordisqueando la sensual columna de la garganta primero, acariciando con la lengua la piel sedosa y sintiendo los latidos de su corazón, buscando una vez más los pezones sensibles y arrancándole nuevos gritos de placer.
La excitación era casi insoportable. Sakuno nunca había sentido nada tan intenso, ni había tenido la certeza de estar a punto de explotar, a pesar de que apenas acababan de empezar.
Sin darse cuenta de su reacción, Sakuno se agitó y separó las piernas, pero no fue la lengua masculina lo que buscó el centro su pasión. Ryoma la acarició delicadamente con los dedos y, poco después, los sintió entrar en ella, con movimientos lentos y cuidadosos. Ryoma sabía perfectamente cómo mantenerla en un estado de excitación máxima, y Sakuno se sintió transportada a otra dimensión. Fue entonces cuando él sacó sus dedos del sexo de ella y la penetró con firmeza.
-Oh Ryoma… Oh…!! Aaahh!!
Sakuno cerró los ojos de nuevo hasta que notó un dedo en la mejilla, y le pareció ver ternura en los ojos de Ryoma Echizen.
-_-_-_-_-_-_-
¿Qué había sido aquello? Por un instante había sentido algo raro…. Otra vez.
Por un momento sintió que sus ojos eran de… ¿agua?
Trató de relajarse sobre el chorro de agua que caía sobre sus hombros y meditó todo aquello.
Sakuno era una mujer muy sexy, y había sido esa la razón por la cuál le había hecho el amor de nuevo.
Se enjabonó el cuerpo y el cabello. Se enjuagó y buscó las toallas.
Había otra bata de baño… sin duda era de Syusuke. Pero aquello era una situación de fuerza mayor, así que sin importarle nada se secó con ella y se vistió.
Salió del cuarto de baño y se dirigió a la sala.
Sakuno se encontraba inclinada sobre la mesa colocando unos platos para lo que le supuso sería el desayuno.
Se sorprendió un poco al ver que todavía llevaba su bata de baño.
Se acercó a ella por detrás y la rodeó con sus brazos, colocó su cabeza junto a la de ella y le susurró al oído:
- Buenos días.- y le dio un beso en la mejilla a Sakuno.
Sakuno no pudo evitar estremecerse, pues nunca hubiera esperado aquello de Ryoma. Observó como él tomaba asiento.
-¿Tienes el periódico del día?- preguntó Ryoma.
-Claro. – respondió ella.
Se dirigió a la puerta de entrada de su departamento e inspeccionó el buzón.
Una vez con el periódico en mano, regreso a la mesa y vio a Ryoma tomando pacíficamente el café. Se sentó frente a él y le entregó el diario.
-¿Por qué no has probado tu desayuno? ¿Acaso no habías pensado desayunar algo totalmente japonés?- preguntó ella.- prometo que sabrá mejor que hace 18 años.
-¿uh? Ah si…- Ryoma tomó los palillos y comenzó con la sopa de mizo.
-Anda, pruébala.
Ryoma se llevó un trozo de sopa a la boca, y acto seguido bebió un poco de ella.
-Muy buena.- dijo él.
-Te lo dije…
Sakuno desayunó en silencio, y al levantar el rostro, vio a Ryoma estupefacto.
-¿Ah ocurrido algo?- preguntó ella.
-No, nada…- Ryoma terminó su desayuno y se puso de pie.- tengo que irme. Pero pasaré por ti a las ocho para ir a cenar.
-Esta bien.
Ryoma se acercó a ella y le dio un beso prolongado en los labios.
-Nos vemos más tarde.- fue lo último que dijo antes de alejarse con el periódico entre las manos…
-_-_-_-_-_-_-
Welcome to the Seattle…
Tomoka Osakada se quedó pasmada al ver todo aquél ajetreo en el aeropuerto, lo cierto era que cuando sus padres tenían una vida económica muy viable, había salido del país en muchas ocasiones, pero nada de lo que había visto por aquellos tiempos se parecía a todo lo que estaba viendo.
Aún se preguntaba como era que habiendo viajado en segunda clase, todo pareciera de primera. No pudo evitar recordar las veces que Yuuta se había ofrecido a pagarle el vuelo. ¡Mira que permitir aquello!
Al entrar en la sala de espera, vio un cartel con su nombre. Yuuta. Aquello sin duda era obra de su amado.
Se acercó al tipo que sostenía el cartel, y le hablo en inglés.
-Soy Osakada.- dijo en un perfecto inglés.
-Mucho gusto, soy su chofer, permítame sus maletas.- dijo mientras cargaba las maletas que Tomoka traía consigo.
-¿Quién lo ha enviado?- preguntó ella.
-El Sr. Fuji Yuuta.
-Lo sabía… como siempre…
Después de darle las indicaciones al chofer y de subirse al auto, Tomoka observó todo aquello. La ciudad estaba totalmente ajetreada, al detenerse en un semáforo vio como unas adolescentes salían de diferentes tiendas de moda de la ciudad con varias bolsas de compras; ante aquella imagen no pude evitar sentirse resentida, puesto que su vida alguna vez había sido así.
No culpaba a sus padres de la vida que había llevado después de haberse quedado en banca rota, puesto que la bolsa de valores era un juego de suerte, y lamentablemente la suya había sido más que mala.
Envidiaba a Sakuno, pero era una envidia buena, puesto que su mejor amiga era una persona excepcional, y sin importarle su actual posición económica, la había apoyado en todo, incluso había convencido a sus padres para que se quedará a vivir con ella mientras sus padres conseguían un lugar establecido en donde alojarse después de la quiebra.
Cuando su guardarropa se había convertido en su único patrimonio, sus amistades le habían dado la espalda, e inmediatamente se habían alejado de ella totalmente, y eso sin contar que se había convertido en la burla de muchas, y en el juego de otros tantos.
-Hemos llegado.- le informó el chófer.
-Oh, no me percaté…
Bajó del coche y hasta ese momento se preguntó que timbre tocar…
-El señor Fuji me dejó dicho que le dijera que el departamento es el número 900.- dijo el chofer.
-Gracias…
El como entrar ahora era un dilema, porque quería que su visita fuera una sorpresa.
Bueno, ya no había remedio…
Le dio su nombre al portero y enseguida se adentró en el edificio.
Subió al elevador y presiono el botón de piso número 9, el cuál el portero le había dicho que era el indicado.
Al salir del elevador buscó el número 900 y para su sorpresa era el único en ese piso.
Se paró frente a la puerta y justó cuando iba a tocar, un hombre sumamente apuesto abrió la puerta y dijo:
-Con permiso.
Wow… Aquella voz si que era sexy. No pudo evitar seguirlo con la mirada y al observar bien su cuerpo se preguntó si sería un modelo de Armani o de Hugo Boss, o de… ¡No Tomoka! ¡Tú amas a Yuuta!
Pero ver a hombres guapos de vez en cuando no estaría mal… ¬¬
Volteó en dirección a la vista que daba la puerta abierta y vio a su amiga en bata de baño…
-No Sakuno, no puedes caer en el juego de Ryoma Echizen…
En ese instante Sakuno se percató de su presencia y abrió los ojos como platos.
-¿Ryoma… Bata… Sakuno? ¡Wow!
Aquello si que sería digno de hablar por más de dos horas..!!
-_-_-_-_-_-_-_-
Fuji Syusuke contestó su teléfono móvil de la manera más casual posible, y el escuchar la voz de su hermana al otro lado de la línea lo frustró.
-Soy Yumiko, ¿Cómo estas hermano?
-¡Oh Yumiko! Que gusto escucharte, yo muy bien, y espero que tú y tu bebé también lo estén.
-Claro que sí. Syusuke… hay algo que me tiene desconcertada.
-¿Qué es hermanita?
-¿Porqué compraste el 30% de las acciones del grupo editorial de Raito?
-Son negocios. Y en los negocios yo no encuentro el parentesco.
-No sólo eso, sino que también adquiriste gran parte del Grupo Souh, y con ello arrástraste a Raito a pagar cartera vencida que no le correspondía…
-Yumiko, Raito te explicará, pero no fue personal, son solo negocios.
-¿Y porqué no le advertiste?
-Yumiko… ciertamente esta conversación no tendrá fin, así que prefiero lo hablemos en cuanto llegue a Japón…
-¿Cuándo será eso?
-En dos días, ahorita me encuentro en Seúl.
-Esta bien. En dos días Syusuke. Nos vemos.
Valla, así que Yumiko estaba enojada. Eso si era de temerse, pero no le importaba, después de todo negocios eran negocios. Era bueno que aquello se hubiera publicado en los diarios, así Tag estaría enterado de su próximo movimiento.
Todo aquello que había planeado había salido como mandado a hacer, ahora solo faltaba el golpe final, pero para ello necesitaba a Sakuno en Japón.
Una sonrisa asomó en su rostro y una risa maquiavélica salió de sus labios.
Syusuke Fuji nunca perdía.
-_-_-_-_-_-_-_-
Señor Echizen, tiene una llamada por la línea seis.
Le dijo a su secretaria que la transmitiera y enseguida contestó:
-Habla Echizen….
-Valla, cuanto tiempo sin escucharnos Ryoma…
-¿Qué es exactamente lo que quieres decirme? Ve al grano, que tengo mucho trabajo.
-No mucho, sólo que… ya se me acabó el dinero, y necesito más.
-No pienso darte ni un centavo, si no lo hice antes, no veo porque empezar ahora.
-Porque ahora…. Se que Sakuno Ryusaki fue y es tu amante.
Tras escuchar aquello, Ryoma pensó en darle el maldito dinero que pedía, pero no. Echizen Ryoma no se dejaba chantejear por nada ni por nadie.
-¿Y? ¿Crees que eso me afecta? Al contrario, eso sólo me hace mejor.
-No cuando la prensa se enteré de lo que sé…
-¿Y que es lo que sabes?
-Oh, no pienso decírtelo, prefiero que te enteres por la prensa. Estoy esperando ansiosa ese momento, entonces… ¿me darás el dinero si o no?
-No pienso darte nada, si quieres dinero trabaja, después de todo tu sabes muy bien como ganarlo fácilmente.
-Eso no me ofende Ryoma, mi trabajo es digno, o al menos lo es para mí…
-Estás perdiendo tu tiempo…
-¿Cómo esta Kevin?
-Muy bien desde que te marchaste de su lado.
-Valla, ¿Cómo se tomaría Kevin la noticia de que tiene un hijo?
-Supongo que en estos momentos se lo tomaría demasiado bien.
-Eso espero, porque si no… el te odiaría, después de todo tu me obligaste a marcharme de su lado.
-Basta ya, no pienso darte ni un solo centavo, te pague hace cinco años para que te alejarás de él para siempre, no veo porque quieres seguir albergando un sueño que sabes nunca se hará realidad.
-Porque ya no tengo dinero, y los niños no se mantienen solos, necesito que me mandes el dinero de los próximos cinco años.
-Ya no pienso seguir manteniéndote, búscate un maldito amante, al fin y al cabo que ese tipo de hombres siempre te han gustado. Las mujeres como tú solo saben hacer cosas en la cama, ¿Por qué no vuelves a vivir de eso?
-Por que este mocoso me estorba, y si quieres que el bastardo no valla a dar a la calle o un orfanato, es mejor que tenga ese dinero. O de lo contrario nunca más volverás a saber de mí ni de este insecto. Tú decides, o me das el doble de lo que me diste hace cinco años, o este niño sufrirá las consecuencias.
Por primera vez en su vida Ryoma Echizen no supo que decir. Aquello que había empezado de forma calmada ahora era un juego aterrador. Tenía que proteger a aquél niño como fuera. De inmediato se le ocurrió un plan.
-Esta bien, te daré el dinero que pides, incluso puede que te triplique la cantidad, pero tengo una petición…
-¿Cuál?
-Quiero ver al niño, quiero que me conozca como uno de tus tantos amantes, pero necesito verlo…
-¿Crees que soy tonta? Estoy segura de que intentaras quitármelo, y sin el niño ya no valgo nada.
-No seas estúpida, a mi el niño no me sirve de nada, al contrario, me estorba porque si lo tengo conmigo arruinaría mi carrera, sólo necesito verlo para saber como está, para saber como es, para ver si se parece a Kevin…
-Esta bien, apunta la dirección, pero antes de verlo, quiero que me entregues el dinero en efectivo.
-Esta bien…- Ryoma enseguida anotó la dirección de aquella mujer le dictaba, y en ese instante se dio cuenta de que ya era el momento de que Kevin enfrentara su responsabilidad.
-Te esperó pasado mañana, a las 2 de la tarde, que es cuando el inútil ha salido del colegio.
-Bien, te veo pasado mañana Kelly.
Y sin previo aviso ella cortó la comunicación.
Aquello se estaba complicando, hacía cinco años había pagado una exorbitante cantidad para que Kelly se alejara de Kevin, y ahora el problema volvía a salir.
¿Qué debía hacer cuando la vida de un niño estaba en juego?
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Sakuno estaba pasmada. No podía moverse.
Tomoka estaba frente a ella, y lo peor era que había visto salir a Ryoma.
¿Qué debía hacer? ¿Qué debía decir?
Por suerte su amiga fue la primera en reaccionar.
-¡¿Cómo has estado?! No sabes como te he extrañado.- Tomoka se abalanzó sobre Sakuno y comenzó frotar su mejilla contra la de ella.
-Muy bien. Yo también te he echado de menos.- dijo Sakuno con voz amable.
-Veo que Seattle te ha hecho muy bien, te notó un poco más delgada.
-Gracias. Pero tu tampoco te vez mal. Por cierto ya me entere de tu relación con Yuuta.
-¿quién te dijo?
-Oh, eso es un secreto.- bromeó Sakuno.
-Estoy segura que fue Ann.- aseguró Tomoka.
-Sí, fue ella. Pero venga, vamos a sentarnos a conversar. ¿Puedo ofrecerte algo?
-Sí, ¿tienes algo rico para desayunar?
-Sí, creo que sí- inmediatamente Sakuno recordó el desayuno bien preparado de Ryoma y no pudo evitar enojarse consigo misma.
-Sakuno…. Creo que tenemos mucho de que hablar.
-Lo sé, pero antes que nada tendrás que comprenderme. Enseguida vuelvo.
Al ver que Sakuno se iba, Tomoka no pudo evitar sentirse consternada. Era más que obvio que Ryoma y su amiga mantenían una relación, pero entonces donde quedaba Syusuke. Era muy cierto que su amigo de la infancia era un hombre muy sexy y muy por encima de todo eso era una persona espectacular; si ella tuviera la oportunidad de tener algo con Ryoma por supuesto que lo haría, pero entonces su amor por Yuuta no sería verdadero.
Aquello si que era una verdadera confusión, puesto que Sakuno decía amar plenamente a Syusuke, incluso contraerían matrimonio cuando ella regresará a Japón.
Sabía muy bien que algo había pasado hacía ya cinco años, pero nada de eso debía influir para que Sakuno decidiera engañar a Shyu.
-Tomoka, ven a sentarte.- le indicó Sakuno unos minutos después.
-Gracias- tomó asiento y comenzó a comer en silencio.
-Vamos, dilo.- aunque aquello había sonado un poco brusco, Sakuno no tenía ninguna otra opción, era más que obvio que Tomoka quería preguntarle algo acerca de su relación son Ryoma.
-Bien, ¿Qué hacía Ryoma a esta hora en tu departamento y tú en bata?
-Eso es más que obvio, y el solo hecho de decírtelo me avergüenza, así que espero sepas hacer tus propias conclusiones, sólo puedo decirte que esto lo hago por mi propio bien, porque de lo contrario, el paso de los años me acabaría hiriendo.
-Mis conclusiones pueden ser erróneas, y se que es tu vida, pero no creo que Shyu se merezca esto.- dijo Tomoka levantando levemente la voz.
-Lo sé, pero algún día te contaré todo, y entonces me darás la razón.
Sakuno escuchaba las buenas nuevas en silencio, estaba claro que Tomoka había captado la indirecta, ahora el problema era saber si estaría ahí a las ocho de la noche, esperaba que no, puesto que saldría a cenar con Ryoma.
-¿Tienes algo pensado para hoy en la noche? – preguntó de pronto Tomoka.
-La verdad es que sí. Lo lamento.
-No te preocupes, se ve en tu rostro la preocupación, y créeme que cuando sea quien sea pase por ti, yo me haré invisible.
-Gracias- dijo Sakuno.- Dime ¿Qué te parecería ir de compras?
-¡Genial…! Sólo que…
-No te preocupes, por esta vez invito yo. Deja voy a cambiarme y nos vamos. ¡Oh! Perdón, te espero y después ambas vamos a cambiarnos.
-Me parece perfecto.- dijo Tomoka guiñando un ojo.- por cierto, este desayuno esta delicioso. ¿Lo has hecho tú?
-Desde luego. Dime Tomoka, ¿te vas a casar con Yuuta?
De repente su amiga casi de atraganta con la comida. Inmediatamente Tomoka de puso roja como un tomate y comenzó a toser de forma exagerada.
-¿Qué dices?- gritó Tomoka.
-Que si piensas casarte con Yuuta.
-Eso aún no lo sabemos, sólo sabemos que nos amamos, pero las cosas van bien, y si Buda esta de mi lado, muy pronto habrá boda. Y ya que estamos haciendo preguntas indecorosas… ¿Qué tal es Ryoma en la cama?
Sakuno se puso roja como un tomate y bajó la mirada.
-Anda, dímelo.- apresuró Tomoka.
-En una escala del 1 al 10 le pongo 1 millón.- contestó Sakuno totalmente azorada.
-¡Oh! Eso es maravilloso. ¿Y Syusuke?
-¡Tomoka!
-Anda dime Sakuno, yo se que deseas decirme.
-Syusuke tiene….- ¿Cuánto tenía Syusuke? No lo sabía, pero era obvio que debía tener más que Ryoma ¿o no? – Millón y medio.
-¡Oh my God.! Eso es realmente sorprendente… te diré que Yuuta es ardiente y fogoso, pero… ahora que lo pienso un acostón con Ryoma no estaría nada mal. Claro que solo estoy bromeando, a Yuuta le pongo un millón, ¿sabes que Yuuta ha sido el primer hombre en mi vida?
-¿Virgen a los treinta años….? ¡Por Dios Tomoka, soy un poco ingenua pero no babosa!
-¿Y quién dice que fue a los treinta, fue durante una fiesta, recuerdo que yo tenía 18 y el 19, después de beber un poco nos fuimos a su casa y bueno, creo que lo demás ya es historia.
Sakuno se había quedado pasmada, aquello era totalmente impresionante, nunca había pensado que su amiga hubiera perdido su virginidad a los 18 años con el hombre que ahora era su mejor candidato a esposo. ¡Que vueltas que daba la vida!
-Bueno Tomoka, creo que ya debemos ir a cambiarnos, pero antes… tienes que darte un buen baño, no creo que te agrade salir de compras sin antes asearte.- dijo Sakuno.- sígueme, te enseñare tu habitación.
Era una verdadera suerte que aquél piso tuvieras 5 recamaras. Y una suerte extra el que Tezuka todavía no hubiese llegado.
-Sin duda alguna… ¡Que suerte tengo!
Sakuno esperaba que los Dioses aún estuvieran de su lado cuando su venganza hubiese concluido. Sabía que aquél momento sería de cierta manera doloroso, pero no por ello debía que herirla… Sí. Ella se vengaría de Ryoma Echizen sin importarle nada ni nadie. Había esperado mucho tiempo para saldar aquella cuenta, así que definitivamente ya era hora de hacer a un lado todas aquellas consideraciones hacía Ryoma Echizen.
Pero… estaba más que claro que no podía permitir que los medios de comunicación tuviera mucha visión de sus salidas con Ryoma. Bueno, al menos de eso no tenía que preocuparse demasiado, puesto que el bufón del tennis (como había decidido llamarlo ahora) no iba a permitir que su nombre o foto apareciera en los medios al menos que fuera acerca de sus victorias.
-Los Dioses no pueden estar más de mi lado en estos momentos…
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Atobe Keigo se encontraba totalmente relajado recibiendo aquél masaje árabe, por fin sus negociaciones con Syusuke Fuji estaban comenzando a dar frutos. Apenas ayer la venta de 3,000 acciones habían dejado una ganancia neta de 21 millones de dólares, lo cuál era relativamente colosal en comparación con las ventas de acciones de trimestres pasados.
En ese instante su guardia personal se acercó con su ama de llaves, la cuál traía el teléfono en la mano.
-¿Ahora que pasa?- preguntó un tanto molesto por el disturbio de su descanso.
-Tiene una llamada.- informó su ama de llaves.
-¿Quién es?- preguntó Atobe molesto.
-Dice que es… un viejo amigo suyo, pero no me quiso decir su nombre, pero que era muy urgente hablar con usted.
¿Un viejo amigo? Sabía que tenía enemigos con los Yakuza pero era por eso que cada mes pagaba una módica cantidad para su seguridad, ¿Acaso querían más dinero?
No perdía nada con hablar, así que tomo el teléfono con un poco de incertidumbre.
-Habla Atobe Keigo.
-Soy Inui Sadaharu, y a pesar del 89% de probabilidad de que esta llamada fuera del Yakuza, no es así.
-¿Inui? Valla esto si que es una sorpresa, dime porque tanto misterio. Sabes que puedes llamarme cuando gustes.- dijo solo por cortesía política.
-No nos hagamos tontos, sabes muy bien el motivo de mi llamada. Dentro de tres días volveré a llamarte y quiero tres párrafos de información verídica.
-¿Perdón? ¿A que te refieres?
-Las acciones menores no se venden a tan buen precio, los euros no se pueden comprar extremadamente bajos y cobrarlos tan altos. Algún hueco debe haber de forma filtrada. Solo los peces demasiado gordos pueden permitirse lujos como estos, ¿no crees?
-En estos instante estoy recibiendo uno de mis masajes semanales. Hablaremos dentro de unos días.- y sin más cortó la comunicación.
Era evidente que se trataba de aquél asunto que lo ligaba a Syusuke, la pregunta era si debía o no cooperar con lo que se le pedía. Si cooperaba podían dejarlo casi limpio de aquellas transacciones millonarias, y si no lo hacía… al descubrirse el engaño las cosas podrían ponerse un poco feas y provocar un escándalo en su familia, lo cuál debía de ser evitado.
Hacía ya seis años su padre lo había abofeteado por el escándalo que había provocado Sakuno al rechazar su anillo de compromiso, y aunque se pudo silenciar a los medios, la sociedad lo sabía y por ello se había convertido en la burla de las señoritas de la elite. A pesar de ser el soltero más codiciado, las madres casamenteras le habían herido con sus comentarios poco corteses acerca de la importancia de la entrega del primer anillo de compromiso, puesto debía ser el único y por tanto a la mujer que sería su esposa…
No. Ya no recordaría nada de aquello. El pasado estaba muerto y totalmente enterrado. Pero… muy en el fondo sabía que Sakuno fue la primera mujer que amó verdaderamente. Y que tal vez… aún amaba.
-Sí, creo que aún la amo, y es por ello que no puedo permitir que se casé con Syusuke, un tipo que no es totalmente de fiar.
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Tezuka Kunimitsu se encontraba frente a Ryoko mirándola enfurecido. Le había encargado una tarea demasiado fácil y había fracasado. Sabía que no había sido culpa suya, pero por su mala toma de decisión la investigación probablemente se iría a pico, y ahora su única opción era Sakuno.
-¿Y decidiste por ti misma que no era adecuado investigar muy a fondo la procedencia del auto que tiene Ryusaki en Seattle?-preguntó él tratando de guardar la compostura.
-Sí, pensé que tal vez solo se tratase de un regalo de compromiso.- respondió Ryoko con cierto miedo en la voz.
-Ryoko… por tu error toda la investigación se ha ido casi a pique, esos informes acerca de la compra y venta del auto eran necesarios para seguir, y ahora que la has frenado, se que lo mejor es que quedes totalmente fuera del proceso.- asevero Tezuka.
-Pero yo…
-Y eso sin contar que has estado filtrando información de manera inocente con Suzanne Blackburn. Realmente no se que pretendes al dar informes de Syusuke Fuji a Blackburn, sabes muy bien que con esta investigación extra-oficial un error e información filtrada puede ser fatal.
-Bien, pero hay algo que debes saber, y esto no tiene nada que ver con la investigación, es algo más bien personal acerca de Syusuke Fuji.
-¿Qué pasa con él?- preguntó Tezuka tratando de ocultar la emoción que evidenciaba su voz.
-Mientras investigaba todos los registros que habían sido emitidos por Fuji en todas las instituciones de Japón, descubrí una forma hospitalaria con fecha 13 de octubre de hace casi 6 años.
-¿Y eso que tiene que ver?- preguntó Tezuka con cierto recelo por la información tan baja, dado que cualquier persona enferma podría emitir una forma medica.
-La forma dice que Syusuke Fuji estuvo hospitalizado 38 horas por un lavado estomacal.
¿Y eso que tiene de relevante? – Tezuka había comenzado a exasperarse.
-Esa misma fecha se llevaba a cabo su congreso anual de capacitación a todos sus empleados del área ejecutiva en Grecia.
Lo que Ryoko le estaba diciendo no tenía cierta relevancia, ahora después de aquello tendría que investigar mucho más a fondo de lo que se trataba, ahora que casi todo estaba saliendo a la luz era necesario comenzar a buscar más aliados.
-¿Lo que me estas queriendo decir es que Fuji falsifico aquella forma medica en una fecha equivocada?- preguntó Tezuka confundido.
-Es algo raro, porque Syusuke Fuji no comete errores, y esto me hace pensar que quiere que descubramos que hay detrás de todo esto.
-¿Lograste averiguar algo?
-No. El doctor que firmó aquello esta retirado y no quiso hablar del asunto, y la enfermera de piso que lo atendió solo me dijo que no había Syusuke Fuji quién había sido hospitalizado, y que aquello era todo lo que podía decirme.
-Pero debe haber más registros.
-Los había, pero alguien se los llevó.
-¿…alguien?
¿Qué era aquello que Syusuke quería que Tezuka descubriera? ¿Acaso ya se había cansado de jugar al gato y al ratón? No. Aquello era un asunto personal, y tal vez Syusuke Fuji había fallado en sus cálculos, y aunque aquello no fuera trascendental en una negociación se sentía con la obligación de descubrir aquello.
-Bien. Investiga eso a fondo, y en cuanto sepas algo no dudes en hacérmelo sabes. Mueve todas las influencias que sean necesarias, busca hasta debajo de las piedras. Este ya es un asunto personal, nada tiene que ver con la investigación.
-Bien.
-Toma esto.- Tezuka le tendió una charola (tarjeta con escudo nacional que abre muchas puertas ¬¬) – Úsala cuantas veces sea necesaria.
-Ok.
-Me voy.
Tezuka dejó dinero en la mesa y enseguida salió del café.
Aquello de la forma médica estaba muy rara, y lamentablemente no tenía mucho tiempo como para ponerse a investigar algo de Japón desde Seattle.
- ¿Qué es, Syusuke Fuji? ¿Realmente quieres qué lo descubramos?
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Sakuno observaba con alegría a su amiga Tomoka probarse diferentes conjuntos para encantar a Yuuta, sin duda eso era estar realmente fascinada. Era sorprendente como la vida lograba dar tantas vueltas.
Parecía que hubiese sido ayer cuando Tomoka la había llamado echa una magdalena por la quiebra de sus padres. Y más aún recordaba como las personas que decían ser sus amigas de pronto se habían convertido en sus enemigas. Tomoka había sido victima de muchas humillaciones y burlas, pero con su carácter fuerte y decidido lo había enfrentado y sobrellevado.
Y era aún más sorprendente la facilidad con la que Syusuke había decidido encontrarle un buen trabajo. Syusuke era una gran hombre, al casarse con él estaba ganando mucho más de lo que había perdido en el pasado.
-¿Y este Sakuno, que te parece?- preguntó Tomoka mientras giraba sobre sus talones para mostrarle el conjunto beige en el que se había enfundado.
-Perfecto, me encanta como se te acentúa la tela en tu cintura, sin duda tienes un cuerpo esplendido.- dijo Sakuno.
-No exageres, que tu estás aún más esplendida. Como se nota que el club puede lograr esos resultados.
A Sakuno le pareció escuchar cierto tono de reproche en la voz de Tomoka, pero decidió ignorarlo.
-Enseguida regreso.- se disculpó Sakuno al darse cuenta de que su celular no paraba de vibrar. Se alejó un poco de donde estaba Tomoka y tomó la llamada.- Habla Ryusaki.
-Sakuno, amor. Soy Syusuke.
-¡Shyu! Cuanto me alegró de escuchar tu voz.- dijo ella totalmente conmocionada.
-Sakuno, perdona la prisa pero me urge el envió de los papeles que olvidé en tu departamento.- A pesar de la urgencia de su comentario, su voz no parecía indicar enojo, al contrario, sonaba con la misma dulzura de siempre.- discúlpame.
-¿Por qué? – preguntó Sakuno desconcertada.
-Es que ni siquiera te he preguntado como estas. Dime ¿Cómo te ha ido? ¿ya están listos tus preparativos para tu regreso?
-Sí, ya todo esta listo. Sólo me restan dos semanas de trabajo y regreso a Japón.
-Cuanto me alegra escuchar eso. Estare esperando tu regreso.
-Yo ya quiero verte. ¿No te molesta que te scanee los documentos y te lo mande a tu e-mail?
-No, de hecho eso sería mucho más rápido. ¿Podrías hacerlo hoy mismo? Es decir, cuando en Seattle sea de noche.
-Saldré a cenar con Rebecca, pero y te los enviare hoy mismo, por eso no te preocupes.
-Bien, te dejo porque estoy a punto de entrar a una junta, saludos a Rebecca. Te amo.
Al instante Syusuke cortó la comunicación.
Se sentía culpable, nunca imaginó que pudiera mentir de tal forma. Aquella venganza la estaba transformando totalmente. Y eso solo la impulsaba a acabar aquello fugazmente.
-_-_-_-_-_-_-
¿Cena con Rebecca? ¿Qué se había creído Sakuno Ryusaki, que podría engañarlo tan fácilmente? Su prometida si que era muy tonta, si pensaba que al estar casados todo sería miel sobre hojuelas estaba muy equivocada.
Cuando Sakuno se convirtiera la honorable esposa de Syusuke Fuji, las cosas para ella cambiarían. Él se encargaría de convencerla para que dejara su trabajo, después ella se encargaría de hacer realidad todos los sueños de un hombre de mundo y de negocios, tales como grandes fiestas, así como de darle dignos herederos de su apellido.
Todo desde un principio había estado fríamente calculado. No había elegido a Sakuno sólo por su conveniencia vengativa, sino también porque tenía una muy buena reputación y eso sin tomar en cuenta que cuando lanzara su candidatura política su historia de amor sería de gran ayuda para ganarse unos cuantos votos.
Una risa maquiavélica afloro a sus labios. Sonrió con satisfacción y comenzó a revisar los papeles que tenía sobre el escritorio.
-Sakuno Ryusaki, mi muy amada prometida.- dijo con tono despectivo.
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Kevin miraba a Ryoma con curiosidad del otro lado de la mesa. Era algo muy raro que su mejor amigo lo hubiese llamado para tomarse unos tragos en el club. Aquello no se veía nada bien.
El hecho de que Ryoma tuviera en sus manos un sobre manila le parecería terrorífico. Era como si dentro guardara temibles noticias.
Espero a que Ryoma dijera algo.
-¿Cómo te va, Kevin? ¿Qué tal tu estabilidad emocional?- preguntó Ryoma con cuidado.
-Me encuentro bien, y mi estabilidad emocional no puede estar mejor.- respondió con miedo.
-Eso me alegra. ¿Sabes? Creo que Rebecca quiere algo contigo.
-¿Y como puede Ryoma Echizen saber eso?
-Por como te miraba en la entrega de regalos.
Kevin observó y analizó cada movimiento de Ryoma. Cuando su amigo pidió una botella del mejor vino, supo que aquello no iba a ser bueno.
Enseguida el mesero llegó y les llenó las copas.
-Que nadie nos moleste- ordenó Ryoma.
-¿Qué pasa realmente Ryoma? – preguntó cuando el mesero se hubo ido.- Esto no me parece muy normal. Algo esta ocurriendo y quiero saberlo ahora.
-Calma Kevin, suenas como una mujer.- bromeó Ryoma.
-¿Eso fue un intento de broma? Algo anda muy mal. – aseguró Kevin.- tu no haces bromas, y mucho menos me invitas un trago.
Ryoma sacó cuidadosamente unas fotos del sobre y las puso sobre la mesa como si de cartas de póker se tratara.
-Obsérvalas bien.- indicó Ryoma- dime que vez.
Kevin lo miró desconcertado. Aquellas fotos eran de niños. Vio las fotos más detenidamente y descubrió que se trataba de uno solo pero en diferentes etapas de su vida.
-¿Qué tiene que ver este niño con nosotros?
-Adivina.- dijo Ryoma con una media sonrisa.
-¿Es tu hijo?- preguntó Kevin sin dar crédito.
-¿Acaso yo soy rubio? ¿tengo los ojos azules? ¿Soy de tez blanca?
Kevin comenzó a analizar las preguntas de Ryoma, y al reunir todo se dio cuenta de algo que no podía ser.
-¿Me estas diciendo que este niño es mi hijo?- preguntó casi anonado y de cierta forma enojado.
-Sí. Este niño es tu hijo.
-¡Debe ser broma!
Kevin se puso de pie tan rápido que hizo que las cosas que se encontraban sobre la mesa cayeran al suelo.
Ryoma llamó al encargado del bar y le dijo que lo cerrara, que nadie más podría estar ahí.
-Explícame esto Ryoma.- pidió Kevin lleno de ira.- bien sabes que esto no es verdad.
-¿Por qué reaccionas así? ¿No crees que estas exagerando?- lo reprendió Ryoma.- Parece que te hubiera dicho que quedabas fuera de los socios del club.
-Reacciono así porque no me das ninguna explicación. Sabes que detesto que me oculten cosas. Y ese niño debe rondar los 6 años. Y yo no recuerdo haber tenido ningún capitulo oscuro en mi vida.
-Te repito lo mismo: ¿Por qué esa reacción?
-¡Porque no puede ser!
Ryoma tomó la botella que le había dejado el encargado sobre otra mesa y enseguida sirvió dos copas.
-Toma, te ayudara.- le tendió la copa a Kevin.
-Explícamelo todo ahora.- ordenó Kevin.
Ambos bebieron de su copa. Ryoma tomó aire y decidió hablar.
-¿Recuerdas a Kelly Santine? ¿Tu secretaria?- preguntó Ryoma.
-¿A la oportunista? Claro que la recuerdo. No se puede olvidar a la mujer que te usó para obtener dinero.- respondió Kevin.
-Ella se embarazó, yo lo supe porque escuche una conversación telefónica. Estaba llamando a los medios de comunicación. Pretendía casarse contigo a cambio del niño.
-¿Cómo sabías que era mío? ¿Cómo te aseguraste de ello?- preguntó Kevin todavía enfurecido.
-Le propuse un trato. Si ella dejaba hacerse la prueba de ADN y yo descubría que era tuyo entonces le daba una jugosa cantidad para que desapareciera de tu vida para siempre. Y que si yo me enteraba de que te buscaba entonces ella iba a desaparecer.
-¿Cómo silenciaste a los medios?
-Muy fácil.- dijo Ryoma.- hable con Kyouya Ootori, él se encargó de silenciarlos con los yakuza.
-¿Escondiste el embarazo pagando y usando a la mafia? ¿Por qué no simplemente me dejaste hacerme cargo? Yo la hubiera llevado a juicio y le hubiese quitado al niño.
-No era tan fácil. En ese entonces el club acabada de abrir y tu carrera estaba en auge, aquello solo hubiera sido un estorbo…
De pronto Kevin le dio un puñetazo a Ryoma en la cara. Su rostro reflejaba la ira que sentía por dentro. Su mejor amigo le había ocultado a su hijo. Ninguna razón por más fuerte que fuera le daba derecho de callar cosas como la vida de su hijo. ¡su hijo!
-¿Se puede saber porque diablos me golpeas?- Ryoma le devolvió el golpe a su amigo.
Sin darse cuenta ambos comenzaron a gritar.
-¿Crees que lo mejor era hacerte cargo del hijo de una oportunista cuando aún amabas a Claudine? ¿Eso te haría realmente feliz? – gritó Ryoma.
-¿Tú que puedes saber? Abandonaste a Sakuno en plena noche quintándole su virginidad. Y ahora solo te acuestas con ella por placer. Pero más tarde o más temprano te darás cuenta de que es la mujer a la que verdaderamente amas.
-No sabes nada de lo que dices.- gritó Ryoma.
-¿Qué no se nada? ¡Por dios! Sólo mírate. Estas despechado porque ella se casara con Fuji. Ansías ser tu quién pase toda una vida con ella. Pero sabes que eso no es posible. ¿Y sabes porque? ¡Porque actuaste como un perro asustadizo!
Ryoma no pudo soportar aquello y golpeó a Kevin.
-¡Brian es tu hijo! Y eso es todo lo que debes aceptar.
A la mención del nombre del niño, Kevin dejó ir todo su enojo y bajó la cabeza.
-Disculpa. Pero realmente creo que debes aceptar que amas a Sakuno. Debes decírselo antes de que las cosas se compliquen.
Ryoma miró estupefacto a Kevin. Su amigo estaba llorando. ¡Llorando!
-¿Por qué lloras?- preguntó Ryoma.- ¿Te vas a poner sentimental después de haberme golpeado?
-No es eso. Es sólo que...
-Dilo ya.
-Ahora que lo pienso, tu sólo trataste de hacer lo mejor en ese instante. Creías que me estabas haciendo un favor. Y de cierta forma fue así, no sólo por los intereses económicos ni sociales, sino que en esos momentos yo me encontraba sufriendo por Claudine.
Ryoma le dio una palmada en el hombro a su amigo.
-Explícame eso de Sakuno.- urgió Ryoma.
-Se que debo guardar el secreto. Y así lo haré. Yo pensaba contártelo, pero ya te lo diré yo cuando pasen 5 años.- Kevin rió cabizbajo.
-¿Qué secreto?- preguntó Ryoma- dímelo. Si se trata de Sakuno sabes muy bien que me interesa saberlo.
Ante su propia declaración Ryoma abrió los ojos como platos y Kevin no pudo evitar reír.
-¿Te interesa? Dime algo que me lo demuestre y te diré el secreto.- condicionó Kevin.
Ryoma lo miró seriamente y decidió decir la verdad. Después de todo Kevin lo sabía todo.
-Hoy al hacerle el amor sentí muy ojos de agua.- dijo con el mismo tono de voz de siempre, pero había algo en él que lo hacía lucir más feliz que de costumbre.
-¡Valla! Eso si que suena alentador.- se burló Kevin.- te lo diré porque te considero mi mejor amigo. Sakuno planea casarse en cuanto regrese a Japón- mintió Kevin rogándole al cielo porque Ryoma no se diera cuenta de su mentira.
-Eso ya lo sabía.- Ryoma se despidió de su amigo y salió del bar.
Era obvio que Kevin le había mentido. Algo andaba mal.
-_-_-_-_-_-_-_-
Tezuka abrió la puerta del departamento y se encontró a Sakuno conversando alegremente con Rebecca y Tomoka alrededor de la mesita de sala. Alto. ¿Tomoka? Debía ser una visita entre amigas.
-He llegado.- avisó Tezuka.
-¡Oh, Tezuka!- dijo una conmocionada Tomoka.- ¿Tú, aquí?
-Sí, he venido a quedarme unos cuantos días. Mucho gusto volver a verte.- le dijo Tezuka.
-Opino lo mismo. ¿Qué les parece si vamos a ver una película?- preguntó Tomoka.
-¿A esta hora? Pero si apenas son las cinco y media.- reprochó Rebecca viendo su reloj.- ¿Qué tal si salimos a las siete? Esa hora es muy buena.
-¡No!- gritó Tomoka.- ¡Ahora! Hace tiempo que no nos vemos.
A Tezuka todo aquello le pareció extraño. La reacción de Tomoka ante la hora había sido un tanto impulsiva y llena de temor.
-¿Tienes algo que hacer, Sakuno?- preguntó Tomoka alzándole una ceja.
-¿Yo?- dijo ella sin captar el mensaje, pero después de unos segundos dijo: - Sí, tengo que pulir unas entrevistas que planeo dejar listas paras cuando me valla. No quiero que los hermanos Granham digan que me fui sin más.
-Entonces te esperamos.- dijo Rebecca.
-¡No! Yo sólo estaré unos días aquí y quiero ir al cine ahora.- intervino Tomoka.
-Tomoka tiene razón, ustedes vallan y yo los alcanzo más tarde en algún bar.- intervino Sakuno.
Era raro. Algo trataban de ocultar Sakuno y Tomoka. Era como si quisieran que no vieran algún movimiento de Sakuno. Debía ser eso. Iría al cine pero dejaría a un agente para la vigilancia de Sakuno.
-Ellas tienen razón.- dijo de pronto Tezuka.- Tomoka solo estará aquí unos días. Y si Sakuno dice que nos alcanzará más tarde en algún bar entonces así será.- dijo en tono seco, como siempre.
-¡Así es!- Tomoka veía a Sakuno sonriente.- ¿Qué cine nos recomiendas?
La distancia del cine era crucial. Si era corta el trayecto sería corto, y la película sería de dos horas, en promedio serían tres horas. Sakuno necesitaba tiempo. Necesitaba ese tiempo para conocer el secreto.
-Conozco uno que queda cerca de….- dijo la ubicación del cine y Rebecca lo miró impactada.
-¡Pero si queda a hora y media sin trafico!- exclamó Rebecca.
-Pero esa zona es turística, y a Tomoka le encantará.- intervino Sakuno.
-¿Turística? ¡Yo quiero ir!- Tomoka miró suplicante a Rebecca.
-Esta bien.- cedió Rebecca.
-¡Nos vamos en 15 minutos!- dijo Tomoka- Voy por mi bolso y me doy un retoque, ¿quieres venir Rebecca?
-No. Estoy bien así, gracias.
Muy bien, del trayecto serían dos horas por el tráfico, a las siete y media en los cines nunca habían funciones, la más pronta sería a las 8:30, si la película duraba dos horas saldrían a las 10:30, el traslado a un buen bar sería de 45 minutos, llegando a las 11:30 con rango de error. Esperarían a Sakuno media hora. A las 00:00 el tiempo de Sakuno acabaría.
Era perfecto. Ahora sólo tendría que hacer la llamada al agente.
-Disculpen, necesito hacer una llamada.- dijo y se apartó de ellas.
Se fue lo más lejos posible y marcó al agente.
-¿Emmy? ¿Cómo estás? Hoy no podré salir a cenar con ustedes, porque saldré al cine con unas amigas de Sakuno.
-¿Tipo?
-Pues tendré que seguirlas para ver que es lo que hacen las chicas, porque las mujeres nunca dejan de comprar.
-Seguimiento a Sakuno Ryusaki. ¿intervención?
-Claro, si algo les llegara a pasar de inmediato las salvaría arriesgando mi propia vida.
-¿Limpia o manchada?
-Valla, yo diría que lo que fuese necesario. Sin importarme las consecuencias.
-Orden confirmada. Seguimiento Sakuno Ryusaki con intervención tipo T.
-Nos vemos, saldremos en 10 minutos. ¿Podrás?
-Afirmativo, inicio 5 minutos.
-No dudes en avisarme cualquier cosa.
-Mensaje al inicio e incidentes.
-Nos vemos, que estés bien.
Terminó la llamada y suspiró aliviado. Era una suerte que un agente siempre estuviera cerca de él. Oh por lo menos uno de los tantos agentes que estaban en cuarentena por haberlo seguido.
Ahora que Sakuno iba a ser vigilada podría irse con cierta calma al cine.
Regresó a la sala y escuchó un llanto.
Era Rebecca.
Era mejor irse, el nunca había sido muy bueno para consolar a las mujeres.
Sakuno lo miró y le sonrió dándole a entender que era bueno que se alejara un poco, y así lo hizó.
-Todo esta a punto de revelarse, algo me lo dice. No se porque pero esa forma médica me intriga mucho. Y el secreto que tanto quería ocultarle Sakuno a como fuera lugar. ¿Acaso ella se vería con algún informante de Fuji? No, eso no es posible. Sakuno no podría hacerlo.- pensó Tezuka- Algo sucederá, algo sabré mañana, y esa será pieza clave en alguna misteriosa laguna de conocimiento.
Aún podía recordar la carta que Sumire le había dejado antes de morir…
No dejes que el deseo del descubrimiento te ciegue. Para Sakuno eres mucho más que un amigo, eres como el hermano que nunca tuvo, y los hermanos mayores siempre protegen a toda costa a los menores. Se que a tu cuidado estará bien.
Syusuke es… inexplicable.
Aunque el hecho sea pequeño, no creas que por ello carezca de importancia.
Hace 5 años. Yo se que tu lo sabes. Y me pregunto porque hasta el último día no fuiste capaz de decírmelo. No importa, yo se que tu lo harás muy bien…
Las palabras aún le dolían. Algo tenía que descubrir, pero no sabía que…
-_-_-_-_-_-_-_-
Sakuno miró a Rebecca mientras lloraba. Sabía muy bien lo que ella estaba pasando. Ella amaba a Kevin, pero el no podía corresponderla porque decía estar enamorado de otra mujer. Pero no había hombres inconquistables, sólo mujeres con falta de determinación; y sabía que Rebecca no era una de ellas.
-Vamos, yo se que tu puedes. No te dejes vencer por menos de 10 palabras.- la animó.
-Pero es que…
-¿Es que qué? ¿Te crees incapaz? ¡Mírate! Eres hermosa.
Rebecca levantó la mirada y le sonrió.
-¿Cuánto crees que valga esa sonrisa para los hombres?- preguntó Sakuno.
-Nada…
-¡De eso nada…! Tu sonrisa no tiene precio, porque aún no hay denominación monetaria que pueda hacerle competencia.
Rebecca dejó de llorar y se secó las lagrimas con un pañuelo que Sakuno le había ofrecido antes.
-Gracias. De verdad.
-No tienes porque dármelas. Sabes que siempre seremos amigas, y a pesar de todo…
-¡Estoy lista!- gritó una eufórica Tomoka.
-Pero si no has tardado casi nada.- dijo Sakuno.
-¿Nada? Pero si ya pasaron veinte minutos. Me tarde mucho más.
-Cierto, ya son las seis en punto.- dijo Rebecca.
-¡Vámonos!- exclamó Tomoka.
Agradeció en silencio a Tomoka y cuando Tezuka hubo regresado al a sala no pudo más que agradecer al cielo la visita de Tomoka.
Si Tezuka hubiera estado a esa hora en el departamento no sabía como lo hubiese hecho salir del departamento.
-Nos iremos en mi auto.- dijo Tezuka de pronto.- Así no nos costara mucho trabajo el traslado.
-¡Perfecto!- dijo Tomoka.
Los acompañó a la puerta y cuando se aseguró de su partida suspiró aliviada.
Ahora tendría que maquilar su plan. Todo debía estar fríamente calculado.
Cada palabra, cada gesto, cada movimiento.
Ayer y hoy había tenido sus victorias, pero eso no significaba que hubiese ganado la guerra contra el pasado.
-Valla, valla, valla… ¿Ahora quién es el gato y quién el ratón?
Se metió a la ducha y cuando salió y se hubo vestido se acordó de los papeles de Syusuke.
-¡Shyu va a matarme!
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Los papeles. Necesitaba aquellos papeles. ¿Cómo era posible que Sakuno lo hubiera olvidado? ¿Acaso tendría que llamarle por segunda vez en el día para que se los enviara? No había duda de que las mujeres eran tontas por naturaleza.
-Maldita seas Sakuno. ¿Acaso el estar revolcándote con Ryoma te impide pensar con claridad?- dijo enfurecido.
Tendría que enviárselos hoy mismo a como diera lugar. Y sin embargo tendría que volver a Japón antes de lo planeado por el retraso de esos datos.
Las negociaciones se habían retrasado, y ahora tendría que hacerlas directamente; sin uso de abogados ni de representantes.
-¡Maldición!- gritó dando un puñetazo en su escritorio.
Se debatía entre marcarle y esperar. Si le marcaba tendría que sonar dulce y enamorado cuando en realidad estaba enfurecido. Tendría que controlarse. Temía que en un arrebate de enojo se vislumbrará su verdadero humor…
-Calma Syusuke… calma. No eches a perder aquello que te ha tomado 6 años construir…
-_-_-_-_-_-_-_-
¿Dónde estaban? La última vez los había visto en la mesa de la sala, pero no estaban ahí. ¿Los habría levantado y guardado en una de sus cajas? Esperaba que no fuera así, puesto que tenía como 2 cajas llenas de puros papeles.
-Piensa Sakuno… ¿Dónde? ¡Por Buda! ¿Dónde están?
Alzó los sillones y todo lo que había en la sala pero no encontró nada. ¿Dónde?
Buscó en la cocina, y nada. Incluso abrió el refrigerador y nada. En la despensa tampoco.
-¡Aparezcan por el amor de Buda!- gritó Sakuno.
¡Dinngg!
Alguien tocaba a su puerta, debía de ser Ryoma, puesto que no esperaba a nadie más. Y aunque apenas eran las 7:20 no tuvo tiempo para sorprenderse. Le abrió simplemente la puerta y lo dejó pasar.
-Hola.- lo saludó.
A modo de saludo Ryoma la besó lenta y suavemente.
-¿Cómo estas?- preguntó él.
-¿Te digo la verdad o te miento?- preguntó Sakuno con una sonrisa llena de preocupación.
-Lo que me convenga.- dijo Ryoma.
-Pues la verdad estoy preocupada, necesito unos papeles para enviarlos a la oficina cuanto antes.- dijo ella.
Era verdad, no estaba mintiendo, puesto que llegarían a la oficina de Syusuke.
Justo en ese instante sonó el teléfono.
-¿Quién es?- preguntó Sakuno irritada. Se dirigió al teléfono y dijo: Habla Ryusa....
Era Syusuke, tan dulce como siempre…
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Así que estaba buscando los papeles pare enviárselos a Syusuke. Era una suerte que ya había hecho con ellos todo lo que quería.
Había pensado en dejarlos en su lugar, pero no. Quería dárselos.
¿Cómo era que no se había dado cuenta que había entrado con unos papeles en la mano? Debería de estar tan preocupada que…
- Yo también te extraño mucho. Perdóname, es que… apenas estoy encendiendo el computador, en menos de 10 minutos te llegaran. Sí, yo también te amo. Comprendo. ¿enserio? Yo también. Cuídate, un beso. Te amo, nunca lo olvides…
¡Te amo! ¡Que mujer tan sagaz! Tenía a su amante a 20 pasos y a su prometido a 10 horas de vuelo y decía que lo amaba.
¿Y a él que diablos le importaba? Que Sakuno hiciera lo que quisiera, claro, eso siempre y cuando siguieran como hasta ahora.
Había algo en su estomago que no lo dejaba decir algo normal. ¿Habrían sido las copas que se había tomado con Kevin?
Una vez Sakuno hubo colgado lo miró.
-En la mañana me lleve esto por error.- dijo Ryoma tendiéndole los papeles.- Pensé que no te servirían pero decidí traerlos por si las dudas…
Sakuno agarró los papeles y cuando los vio:
-¡Gracias a Buda!- ella corrió inmediatamente a su recamara y se perdió de la vista de Ryoma.
¿Acaso esa mujer sólo era placentera cuando los negocios de Syusuke no estaban en juego? Y si era así a él no debía de importarle. Miró la sala unos instantes y decidió que Ryoma Echizen no esperaba a nadie.
De repente se le antojó una copa, fue al minibar y se sirvió el mejor coñac que había. Esa sería su gran pequeña venganza.
¡Maldita mujer! No. No debía decir eso. Echizen Ryoma nunca se salía de sus casillas. Mientras degustaba de aquella exquisita copa, observó con curiosidad la decoración de la sala. Era un lugar de muy buen gusto pero sin duda sobrio; se preguntó si había sido Sakuno al lado de Syusuke los que lo habían decorado o una decoradora de interiores.
Se fijó en la mesita del vestíbulo y por primera vez se dio cuenta del portarretratos que se encontraba junto al jarrón con flores artificiales: Syusuke y Sakuno dando un abrazo de enamorados…
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Listo. Había enviado el scan de los documentos y a los 2 minutos recibió una alerta en e-mail para confirmar su envío.
-¡Listo!- levantó ambos brazos al aire y suspiro con alivio.
Se puso de pie y fue a la sala para encontrarse con Ryoma, quién se encontraba cómodamente sentado en uno de los sillones con una copa en la mano.
-Tendrás que disculparme, pero me urgía enviar esos documentos.- se disculpó con él. – pero veo que te has puesto cómodo.
Ryoma no respondió. Por lo menos había esparado un bufido o un típico mada mada dane de su parte pero no había sido así.
Era muy probable que se encontrara un poco molesto por que desde que llegó no le había hecho mucho caso. ¡Que complicados eran los hombres! Pero Ryoma Echizen aparte de complicado era muy enigmático.
-Creo que no te recibido como merecías…
Le ofreció la mano a Ryoma y este se puso tomo para después ponerse de pie.
Sakuno lo jaló hacía ella y lo besó lentamente en los labios para después separarse ligeramente de él.
-Ya son las ocho en punto.- dijo Ryoma mirándose el reloj de mano.
Solo en ese instante Sakuno se dio cuenta de que Ryoma iba vestido rigurosamente. Llevaba puesto un traje se diseño que le quedaba perfecto, sus pantalones y saco negro estilo ingles hacían un contraste estupendo con su camisa blanca, su corbata roja de seda era el atractivo perfecto.
Se pronto se sintió un poco cohibida, pues solo se había puesto un top negro que se ataba en el cuello, unos pantalones de corte recto de color melocotón, y unas zapatillas de tacón de aguja color plata.
De adorno había elegido un magnifico collar que Syusuke le había regalado, un brazalete de piedras preciosas y unos pendientes de diamantes.
¿A dónde planeaba llevarla a cenar vestido de semejante manera?
-Ryoma… ¿Dónde cenaremos?- preguntó con cierto aire de indulgencia para que le no vislumbrara su incomodidad.
-Al Pallis Ristorante.- respondió él como si tal cosa.
¿Al Pallis? Su atuendo pasaba casi rasgando el protocolo de vestimenta de ese restaurante.
¿Y eso que? ¿Acaso ellos saben tus verdaderas intenciones? Le dijo una vocecilla en su interior. Y era verdad, el atuendo debería de importarle muy poco, después de todo su venganza ya estaba en marcha.
-Valla, me sorprendes, solo he ido a ese lugar un par de veces. Deja voy por mi bolsa y enseguida nos iremos…
Fin del capitulo 10:
¡Mil perdones! Se que he tardado demasiado en subir este capitulo pero creo que el contenido bien ha merecido la espera. De nuevo mil perdones porque el adelanto no sea de acuerdo con el capitulo pero es que… jiji no quize alargar mucho este chapter y lo corté, jiji xD; estas 42 páginas son un premio, jiji y como adelanto solo les puedo decir que el secreto ya no tan secreto será descubierto por alguien pero algo hará que esa persona quede silenciada.
Y en cuanto al capitulo… ¡Wow..! y más… ¡Wow!
¿Sakuno al fin ha admitido que debe vengarse de Ryoma por el secreto que guarda que lo hace odiarlo tanto? ¿Por qué el rompimiento tan apresurado de Momoshiro y Ann? ¿Qué es lo que descubrió Ann? ¿Qué revelan los papeles que tanto interesan a Tezuka, Sadaharu, Ryoma y desde luego a Syusuke? ¿Qué tan maquiavélico puede llegar a ser Fuji? ¿Cuál es el gran ajetreo entre los personajes? ¿Por qué Suzanne sigue siendo mencionada? ¿Qué pasara en la cena? ¿Qué informe le dará la agente a Tezuka al finalizar el día?
Todo eso y mucho más en el siguente capitulo.
¡No se lo pierdan! Falta muy poco para terminar…!!!
Envíen sus reviews.
P.D.: Con las prisas por no fallarles pues no revisé muy bien la ortografía.. me disculpo de antemano por las fallas…. Seguramente en el siguiente habrá fe de erratas… xD
