11.- El Corazón Del Príncipe Mestizo
Harry regreso de la madriguera pasando de la medianoche. La familia Weasley y Neville, habían insistido en hacerle una fiesta de despedida, había decidido adelantar su viaje a Francia y se iría al día siguiente en la noche. Varios de sus amigos de Gryffindor y el ED también asistieron para desearle suerte, eso le alegró, saber que además de sus amigos más cercanos, había más personas interesadas en su felicidad. Solo lamentaba una cosa de su partida. Severus.
Por más que Ginny despotricaba contra el hombre, Harry no había dejado de amarlo ni un ápice, incluso aunque su presencia le dolía como hierro ardiente, no podía dejar de verlo, su presencia le era necesaria, casi como respirar, pero había decidido sacar al hombre de su corazón. Aunque no sabía si irse arreglaría ese asunto, después de todo, esos años en que no había logrado nada con el hombre, no habían ayudado a que se olvidara de él.
Por eso cuando vio a Severus en su sala, la sorpresa pudo más que nada.
—¿Qué haces aquí? —Harry no noto que le estaba hablando como antes de su ruptura.
—Quiero hablar contigo—.
—¿¡Hablar!? Pensé que las cosas entre nosotros habían quedado claras hace semanas, señor—Harry por fin recordó que era mejor no ser "personal" con él.
—Señor Potter, por favor, escúcheme primero y luego me marcharé, ¿Eso está bien para usted? —Severus procuro cuidar cada palabra y no hacerla personal.
Harry estaba furioso y, por otro lado, feliz, muy feliz, dolorosamente feliz. Ahí estaba su amado, al menos tendría una última vista de él antes de partir, y si lo dejaba hablar, podría estar más tiempo junto a él.
—De acuerdo, lo escucho—.
Severus respiro profundo antes de comenzar, lo que iba a decir no era fácil, así que decidió que no usaría ese tono "formal", si quería que Harry lo escuchará.
—Yo... te preguntarás porqué soy así de "difícil", por decirlo de alguna manera. No se trata solo de tu padre y sus amigos, hay más en mi historia. Tú crees que los Dursley eran lo peor de los muggles, pero te equivocas. Ellos tenían la disculpa de odiar la magia porque no sabían cómo era. Pero mis padres… bueno, mi madre era una bruja de sangre pura, y se casó con mi padre, que era un muggle, ella... bueno, no le dijo sobre sus "talentos" y cuando yo nací, ella tuvo que decírselo—.
—...Mi padre pareció aceptarlo al principio, pero luego, empezó a frustrarse más y más, su esposa y su hijo eran especiales, y él, no lo era, al menos no más que cualquier otro muggle. Eso lo hizo sentirse "menos" y empezó a beber para olvidarse que su mujer y un niño que apenas sabía balbucear, tenían más poder en uno solo de sus dedos, que el en todo su cuerpo, y algo pasó con él. Algo se torció en su alma. Mi padre empezó a golpearnos, a mi madre y a mí—.
Eso resolvía muchas de las incógnitas que tenía Harry sobre Severus.
—...Los Dursley… tu tía… solo tenía envidia de su hermana y de cómo tus abuelos amaban la magia de Lily, relegándola a ella (sin querer). Ella tenía un motivo para odiar la magia, pero mi padre, se olvidó que yo era su sangre, su hijo y que mi madre era la mujer que él juró proteger y amar hasta la muerte. Pensé que eso sucedía en todas las familias hasta que encontré a tu madre y nos convertimos en amigos, nos hicimos una especie de "amigos simbióticos" —.
—...Yo tenía conocimiento de la magia gracias a mi madre, y ella de lo que una familia normal era. Así supe que mi padre era el que estaba mal. Cuando ambos recibimos nuestras cartas de Hogwarts, estaba feliz, por fin iría a un lugar donde nadie me maltrataría por ser "raro"… me equivoque—.
—...Yo quería estar en Slytherin por mi madre, pero no sabía hasta qué punto odiaban a los mestizos y mentí sobre mi origen. Todos creían que mi madre se había casado con un mago extranjero que murió, así que nadie ubico mi apellido como muggle. No te hablaré de cómo eran las cosas en Hogwarts porque tú ya sabes esa parte de mi vida—.
Harry estaba escuchando cada palabra, al parecer, Severus había sufrido más de lo que él sabía.
—...Cuando peleamos tu madre y yo, me refugie en mis "otros amigos", Lucius ya había salido de la escuela en esa época, así que la única otra persona con la que podía hablar era Regulus Black, nos hicimos cercanos y una noche, él y yo, nos besamos, fue el primer beso que me dieron en mi vida, y sentía que Regulus era mi "persona especial" —.
—...Me refugie en él como una tabla de salvación, había perdido a mi mejor amiga y amor platónico, pero a cambio tenía mi primer novio. Las cosas escalaron muy rápido y yo me enamore de él. Tuvimos sexo varias ocasiones ese año, pero, aunque yo quería que él me tomara, Regulus nunca quiso, decía que él quería sentirse cuidado por mí en el sexo, que él me cuidaría en todo lo demás y le creí—.
—...Su madre, Walburga, se enteró de nuestra relación y le prohibió a Regulus continuarla, y él… obedeció. Me sentí traicionado, herido. Luego de un tiempo, cuando ya habíamos salido del colegio y Regulus se integró por completo a los mortífagos, desapareció. Nunca supe que le había pasado, hasta después de que venciste al Lord. Ahí supe que Regulus había contribuido a la caída de Voldemort, quiero pensar que fue una forma de retribuir sus errores. A veces me tortura no saber si seguía amándome o no—.
Severus se tomó un minuto para calmarse, en ese punto de su discurso un par de lágrimas habían traicionado su fachada de persona sin sentimientos.
—...Entonces, pensando que la primera persona a la cual dejaba llegar tan profundo en mi corazón me había traicionado, me dediqué por completo a Voldemort, a cumplir con sus objetivos, a realizar los supuestos planes que tenía para el mundo mágico, ya no tenía nada, mi madre había muerto un par de meses después de que me gradué de Hogwarts—.
—...Mi padre seguía tan alcohólico como siempre y murió de cirrosis un poco después de ella. Lily ya no estaba conmigo y en general, estaba solo. Cuando oí la profecía esa noche, jamás pensé en tu madre, no lo relacione, pensé en los Longbottom, más que nada porque Voldemort decía ser de sangre pura. Era el candidato más obvio, pero luego me enteré de que iba tras tus padres. Quise salvar solo a Lily. Estaba cegado por el odio hacia tu padre y pensaba que si ustedes morían, al Lord no le importaría dejar viva a tu madre… era un idiota.
—...Deje que mis rencores estudiantiles tomaran el control, y nunca pensé que tu madre no te entregaría sin pelea. Había olvidado lo fiera que era tu madre cuando se trataba de proteger a los suyos. El resto de esa historia la sabes tan bien como yo—.
Harry estaba procesando todo lo que estaba diciendo Severus, ¿Estaba diciendo que no podía amarlo por que seguía recordándole a su padre? ¿Entonces por qué habían hecho el amor tantas veces? Porque para Harry esos encuentros no podían haber sido solo sexo, había demasiado en ellos para definirlos así.
—...La razón de que me diera cuenta apenas de mis sentimientos hacia ti, es que he negado por mucho tiempo lo que significa "sentir" realmente. En mi casa tenía que fingir ser "normal", en Slytherin tenía que fingir ser un mago sangre pura, con los merodeadores debía fingir ser imperturbable o me iría peor, con los mortífagos debía fingir estar de acuerdo con sus "métodos", y como profesor, debía fingir que era un verdadero idiota para proteger a mis estudiantes—.
—...Sabía que el Lord regresaría, Dumbledore me lo dijo, y yo creía en Dumbledore. Me pidió que te protegiera y eso hice, y aunque luego de quinto año, supe la verdad sobre ti, me engañe a mí mismo creyendo que podías haber alterado tus recuerdos de alguna forma. Prefería creer eso a pensar que yo hubiera contribuido a minar tanto tu niñez. Aprendí a tragarme mis emociones, Harry, y aunque ya no tengo necesidad de hacerlo, no puedo evitarlo, he sido lastimado por mi propia familia, por mí misma gente, por mi primer amor—.
Harry solo deseaba ir a sus brazos y consolarlo, pero no podía moverse de su lugar.
—...¿Sabes por qué busque aprender a cocinar? Las Pociones que antes me proporcionaban tanto placer, me sabían "sosas", y buscando algo que me devolviera al menos un poco de esa pasión, encontré ese mercado de carritos al que fuimos—.
—...Probé esa tarta de manzana con canela y me supo a gloria, empecé a probar cada cosa que había ahí, luego explore más y más y decidí que quería probar eso, hacerlo por mí mismo, compre algunos libros, algo de utensilios e ingredientes y empecé a experimentar con ellos—.
—...Mis primeros intentos eran basura, pero mejore un poco. No lo suficiente para mi gusto, hasta que encontré una propaganda de la escuela y decidí que era hora de probar un enfoque diferente y me inscribí. No sabía que estarías ahí ¿Cómo podía imaginarlo? —.
—...Luego me impresionaste, la forma en que cocinabas, en que te concentrabas y luego, los sabores, ¡Merlín! Jamás hubiera pensado que la comida podía saber así. Empecé a interesarme en tu talento, la forma en que mantenías los ojos siempre fijos en tus manos, la ligera sonrisa cuando metías algo al horno, pequeños detalles tuyos. Quise estar cerca de ti, pero me dije a mi mismo que era porque quería averiguar cómo le hacías para cocinar así—.
Severus se tomó otro respiro, lo que iba a decir a continuación le había tomado mucho tiempo entenderlo.
—...Te empecé a seguir, y vi que disfrutabas tu comida, que te producía verdadero placer, pensé que era por tu vida con los Dursley, que era una forma de "compensar" esos días en que no comías, pero no. Para ti la comida era algo placentero, algo que merecía tu atención. Eso me hizo querer saber más de ti—.
—...Mi plan solo era acercarme y conocerte un poco más, quizás hacernos amigos, pero en cuanto estuve junto a ti ese día, todo mi autocontrol se fue por la borda. Creí que se debía al pastel, a sus sabores, pero no. Cuando lo pienso, me doy cuenta de que ya te deseaba, desde mucho antes—.
—...Te había visto más de lo que debía, me preguntaba cómo se sentiría tu piel, si sería tan sedosa como se veía, quería probar tus labios, enredar mis manos en tu cabello, hundirme en ti, quería tenerte. Tu pastel solo me ayudo a saber lo que en realidad quería. Te quería a ti—.
El corazón de Harry empezó a latir más rápido.
—...Esa noche, yo... estaba nublado de deseo, tus labios eran lo más dulce que he probado, sentí como si una parte de mí ya no me perteneciera, quería fundirme contigo. Por eso estaba más que feliz cuando me dijiste que nunca habías tenido sexo con nadie, era más de lo que hubiera esperado. Sería la primer persona en tu vida. Me sentí honrado de estar contigo, por eso deseaba tanto que tu primera vez fuera perfecta, quería que te sintieras deseado, adorado, como sabía que lo merecías, y espero que así te sintieras—.
—...Para mí fue algo muy especial, aunque en ese momento solo sentía que había sido lo más delicioso que hubiera pasado en mi vida. Pensé que quizás, al día siguiente, te habrías arrepentido, pero no. Me dijiste que querías repetir, y acepte pensando que solo sería sexo. No esperaba profundizar más en ello, pero cada día que pasaba a tu lado, era aún mejor que el anterior, eras todo lo que hubiera podido desear y empecé a sentirme inseguro. ¿Cómo podía ser que estuvieras interesado en mí? Tú eras perfecto, ¿Cómo podrías seguir conmigo? —.
—...Y cuando el chef te llamo hace semanas, no pensé nada extraño, hasta que lo hizo otra vez al día siguiente, empecé a hacerme ideas en la cabeza y llegué aquí… vi cuando abrazabas a esa mujer y me dieron celos. Me obligue a calmarme, pensando que no era nada, pero seguía sintiendo celos, por eso te seguí ese fin de semana. Cuando te vi con aquel joven, solo pensé que no lo quería cerca de ti, y cuando dijiste que no éramos nada, me heriste, y yo, fui cruel, muy cruel. Estaba muy enojado, contigo, conmigo—.
—¿Por qué? —A esa altura de la conversación, Harry estaba bastante a la expectativa. No quería más esperanzas, pero era imposible no dejarse arrastrar por ellas.
—¿Por qué Harry? Estaba enojado contigo por hacerme vulnerable. Por ser amable. Por ser tan dulce y tierno conmigo. Por hacerme sentir especial y querido. Por darme esa sensación de que alguien pensaba en mí, a pesar de mi pasado y mis errores. Y estaba enojado conmigo por haber roto mi promesa, por no ser lo suficientemente fuerte para evitar caer nuevamente en lo que tanto daño me había hecho ya, y dos veces. Me odie por bajar mis barreras y dejar que un mocoso insolente se hubiera convertido en parte de mi vida—.
Severus estaba frente a Harry, a centímetros de él, Harry ni siquiera había visto cuando Severus se acercó tanto a él.
—Aun no entiendo por qué estás enojado contigo. Yo no hice nada, solo... —.
—Solo amarme...y por eso estoy enojado conmigo, rompí mi promesa de no volver a sentir y tú me impediste lograrlo—.
Severus tomó el rostro de Harry en sus manos y pudo ver las lágrimas que Harry había dejado salir. Beso esas lagrimas antes de besar con dulzura los labios que tanto había añorado.
—Me odio, por haberme enamorado de ti... Harry—Dijo Severus en un susurro al soltar los labios de su amado Harry.
Harry tenía lágrimas en sus ojos, pero su corazón estaba sonando como loco. Severus había dicho que lo amaba, ¡Lo amaba! Estaba feliz, ¡feliz! ¿Y si era un sueño? ¿Cómo podría estar seguro? Harry se separó de Severus.
—¿Cómo sé que lo que me dices es cierto? Eres un experto en mentir, podrías decirme lo que sea y sonaría a verdad. ¿Cómo sé que esta vez no me mientes? —.
—Se que te iras mañana, escuche una conversación entre los chefs y me entere de tu oferta para estudiar en otra escuela—.
—¿Entonces estas aquí para evitar que me vaya? —.
—No, estoy aquí para que sepas él porque no podía identificar mis verdaderos sentimientos hacia ti. No te voy a detener, solo estoy aquí para decirte que te amo, que te amo más que a nada en este mundo y que te agradezco el tiempo que me has dado. No espero más de ti—.
—Eres un idiota—.
—Lo sé—.
—Y eres un maldito bastardo por decirme esto ahora—.
—No es mi intención hacerte daño—.
—Yo... aún te amo—.
—También lo sé—.
—Entonces, ¿Dónde nos deja eso? —.
—No lo sé, quiero averiguarlo—.
Severus acarició una de las mejillas de Harry, Harry cerró sus ojos ante la caricia. Había llorado mucho, noches enteras, y ahí estaba él. No quería otra decepción más, pero era tan difícil resistirse. Severus tomó su mano y lo llevó a su habitación. Harry pensó que quizás podría tener una última noche con él. Pero Severus tenía una idea diferente.
Sentó a Harry en su cama, y él se sentó a su lado, le mostró a Harry un frasco y se lo puso en la mano.
—Puedes verificar con tu varita que es veritaserum, lo tomaré y luego leerás mi mente. Si lo haces, yo no podré evitar que veas con tus propios ojos lo que te he dicho—.
Harry verificó que efectivamente fuera veritaserum, dejó que Severus lo tomará y entró en su mente. Solo necesitaba verificar una cosa, pero vio más de lo que quería, vio a Severus bebiendo cada noche desde que habían terminado, no se emborrachaba, solo, se sentía abatido, vacío. Vio cómo le dolía estar cerca de él, como deseaba abrazarlo en cada oportunidad y como se lo negaba a sí mismo al final, vio cuando oyó la conversación entre los chefs y salió corriendo hacia su casa. Al final, pudo sentir en su mente, el último pensamiento de Severus antes de tocar a su puerta: "¡Maldito Gryffindor! ¡Estoy enamorado de él! ¡Demonios!"
Harry salió justo a tiempo de la mente de Severus, y vio al Severus de carne y hueso frente a él. Esperando por su respuesta. Harry solo lo beso. Sus labios sobre los de Severus, apenas tocándolos. Severus cerró sus ojos disfrutando la caricia sin presionar por más. Harry estaba seguro de irse, pero no quería despedirse sin llevarse un recuerdo de Severus, cuando regresara, sabía que Severus y él retomarían lo que habían dejado inconcluso.
Harry volvió a besar a Severus, esta vez con más fuerza y Severus correspondió. Había tanta añoranza en sus besos, sus manos habían extrañado acariciar la piel de su amante. Se fueron desnudando uno al otro con paciencia, develando poco a poco sus cuerpos, como la calma antes de la tormenta.
Severus se fue tendiendo en la cama mientras instaba a Harry a colocarse sobre él. Esa noche, quería que él supiera cuánto le importaba, cuánto lo amaba en realidad, cuanto espero por alguien como él y lo arrepentido que estaba por haberlo dañado. Quería darle algo que jamás le había dado a nadie.
—Tómame Harry, nunca deje que nadie me tomará, pero quiero que tú lo hagas—.
—¿Estás seguro? —.
—Seguro. Deseo que seas tú—.
Harry empezó a besarlo con más intensidad y empezó a recorrer un camino de besos y lamidas por todo el cuerpo de su amado, lentamente, pero firme, llevando poco a poco la pasión hasta el límite. Nunca le había hecho sexo oral a Severus, si quitaba lo que había pasado en San Mungo, pero Harry decidió que esta vez lo haría. Quería que fuera especial para Severus. Llevó su boca hacia el miembro de Severus y empezó a besarlo en la punta.
Poco a poco, su boca iba metiendo un poco más dentro, Harry estaba disfrutando mucho sentir que devoraba a su amado, mientras Severus se aferraba a las sábanas, con los nudillos blancos de lo fuerte que estaba apretando sus manos y su boca soltaba gemidos entrecortados por todo lo que estaba sintiendo. Harry aprovecho ese momento para meter tres dedos dentro de la boca de Severus quien los chupo como si fueran caramelos.
Cuando sintió que estaban suficientemente "lubricados", llevó uno de sus dedos a la entrada de Severus, recordando las veces que este mismo lo había preparado a él, un leve gemido le dio la señal de que iba por buen camino, mientras seguía devorando el miembro de Severus, un dedo más y otro más, fueron introducidos hasta que Harry sintió que estaba listo.
Dejó de extasiarse con el miembro de su amado y poniendo las piernas de Severus sobre sus hombros, acerco su miembro que estaba tan duro que empezaba a dolerle, en la entrada de Severus y presiono. Severus se mordió el labio intentando reprimir un grito de dolor. Sabía que iba a doler. Harry siguió presionando mientras le decía una y otra vez "te amo". Pronto estuvo totalmente dentro y Harry dejó que Severus se acostumbrara a la intrusión.
En cuanto Severus relajo su rostro, Harry supo que podía moverse. Lo hizo lento, cuidando de no lastimar a su amante. Besaba toda la piel que podía y en un momento, jalo una de las almohadas y la puso debajo de las caderas de Severus, bajó sus piernas y se puso encima de él, para recorrer su pecho, su cuello, quería embriagarse del aroma de Severus.
Pronto era difícil distinguir donde empezaba uno y terminaba el otro, sus movimientos empezaron a ser precisos, profundos, llenos de una pasión y ternura imposibles. Severus se sintió amado, cuidado, como nunca lo había estado en su vida. Ahora estaba seguro de que Harry lo amaba como nadie en el mundo ¿Cómo pudo estar tan ciego todo este tiempo?
Pronto el clímax los alcanzó y ambos sintieron que se fundían uno con el otro. Harry no se separó de Severus, dejó que sus respiraciones se calmaran y lo besaba con ternura en los labios, en la nariz, en cada parte de su rostro al tiempo que acariciaba su cabello. Estuvieron un rato en silencio, perdiéndose en la mirada del otro.
—¿Entonces? ¿Qué pasará con nosotros? Ya dije que sí al viaje y es una oportunidad única para mí—.
—Lo sé amor, lo sé, y yo te dije que no te pediría que te quedaras—.
—¿Entonces esto es un adiós? —.
—Eres más ingenuo de lo que pensé si crees que te dejare ir ahora que te he recuperad—o.
—No te entiendo—.
—Iré contigo, sé que no puedo ir a tu escuela, pero encontrare en que entretenerme mientras estudias, además, vas a necesitar un conejillo de indias para tus platillos—.
—¿Me seguirás? ¿Pero y tus planes? —.
—No tengo ninguno, yo solo planeaba estudiar cocina para aprender algo nuevo, porque me sentía perdido, pero no me importa dejar todo por seguirte, no quiero volver a estar sin ti. Estas semanas fueron un infierno. Y yo, estoy seguro de que ya no podría estar sin ti—.
—No sé si preocuparme o sentirme feliz—.
—Tal vez ambos—Dijo Severus callando a Harry con un beso.
Se quedaron dormidos en esa posición, Harry unido aún a Severus y encima de él. Cuando despertaron a la mañana siguiente, Harry sonrió al ver que estaba en brazos de su amado. Luego de besarse un rato, bajaron a desayunar.
—Espera Harry, prepare algo especial para ti—Con un movimiento de varita, la mesa se llenó de varios platillos.
—¿Los convocaste o fueron hechos con magia? —.
—Los convoque, guise todo esto anoche para ti—.
—Estabas muy seguro de que te perdonaría—.
—No tanto, esperaba lo mejor. Si no, pensaba llevarlo a la mansión Malfoy y darle toda esta comida a Narcissa—.
—¿Por qué a la madre de Draco? —.
—Está embarazada por mi culpa—.
—Tú... —.
—No. Es de Lucius—Severus sonrió divertido, ¿Narcissa y él? ¡Por favor! —Verás, luego de esa noche que tuvimos, la primera, hice el pastel que me enseñaste. Lo llevé a la elfina de los Malfoy para que lo probara y ella dijo que sabía muy bien, y decidí dárselo a probar a Lucius. Draco me dijo que sus padres comieron el pastel y luego no los volvió a ver hasta el día siguiente. Y ahora están esperando un segundo hijo—.
—Vaya, debería poner esa receta bajo la etiqueta de "poción de lujuria" —.
Severus asintió en reconocimiento—Vamos, no pienses en eso ahorita, prueba lo que hice para ti—.
Harry tomó un omelet que estaba cerca de él y lo probó. Sabía perfecto, le hacía sentirse cálido por dentro, feliz, sabía a lo que él sentía cuando cocinaba pensando en Severus. Severus lo miró con una sonrisa cuando Harry soltó una pequeña lagrima de felicidad.
—Creo que por fin se cuál era tu secreto al cocinar—.
