Camino hacia el futuro...
el destino es incierto, y bien dice el dicho que "del odio al amor sólo hay un paso"... pues yo te lo comprobaré
Hola hola!
¿Cómo han estado hermanits del fic? Espero que estén bien y sobre todo descansen después del trabajo o de la escuela. Les mando muchos saludos y espero que puedan disfrutar de esta continuación. Estoy trabajando en las demás historias y con ello quiero decirles que NO voy a dejar mis fics, sólo espero que me perdonen ya que no he tenido el tiempo para sentrame frente al ordenador y seguir con ellas…
¿Me regalan review con cualquier amenaza, apoyo, idea y queja?
Xoxo!
Capitulo 12: La promesa
Desgraciadamente el hospital era enorme y ni porque ambos corrían, lograban llegar. Después de la llamada de Naruto que no había llegado a casa siendo ya más de las once, salieron literalmente volados al hospital, sin embargo el tiempo ni el tráfico estuvo a su favor. Tardaron lo suficiente para dejar solo a su hijo cuarenta minutos al cual, pasando por la tercera sala de espera, le encontraran.
¡Estaban tan preocupados por él! Deseaban con todo el corazón que no le hubiera sucedido algo y verlo ahí calmo su ajetreado corazón. ¡Oh si! Su cielo se tranquilizo cuando le encontraron sentado con la cabeza agachada, sostenida por ambas manos... realmente dolido. ¿Qué le había pasado? ¿Habrá sido alguno de sus amigos el del problema?
-Naruto, hijo...- Minato se acercó lentamente a él, y poniéndose a su altura, notó el verdadero estado de Naruto.
Estaba llorando.
-Lo siento mucho...- Comentó el rubio menor con voz débil, pensativo e ido. -...y ahora no sé cómo se los voy a decir-
-¿Qué cosa, Naruto?- Kushina se sentó a su lado y comenzó a acariciarle su espalda. Cuando él les llamó, les dijo que era urgente que llegaran al hospital pero no les dijo el porqué. Al parecer fue algo muy grave para verle en ese estado.
Estaba destrozado. Jamás se imaginó que su día terminara con tan cruel fin. ¡No pudo hacer nada de nada para evitarlo! ¿Por qué tenían que pasarle este tipo de cosas a gente buena y agradable? Hasta eso le agradeció a sus padres y a Dios por el amor que le profesaban sus seres queridos y ahora tenía que ser fuerte por lo que iba a venir. -Yo...- Naruto secó sus lagrimas con la manga se su saco y con fuerzas recuperadas miró a su padre, quien le ayudaría como la familia que eran. -Lo siento mucho-
-¿Qué pasó mi cielo?- Kushina estaba impactada de la misma manera que Minato. Jamás habían visto tanta seriedad y determinación en su primogénito.
Aunque la respuesta tuvo que esperar ya que Naruto tuvo que dejar un minuto para recuperar el habla. -Es Hiashi-sama- Como sus padres no dijeron nada por la sorpresa, siguió. -me llamaron diciéndome que él estaba aquí...- cerró los ojos -le asaltaron dejándolo mal herido...-
-¿Hi... Hiashi?- Ahora Minato estaba anonadado, sin habla.
-Si...- Cómo decírselo a sus padres sin que se sintieran como él. No quería ser la voz de tristeza, pero no tuvo de otra ya que desde esos momentos los Hyuga eran su responsabilidad. Ante el recuerdo volvió a cerrarse su garganta y lagrimas escapistas salieron al encuentro. -Él...- Agachó la mirada para observar que sus manos estaban hechas puños en sus rodillas. La impotencia y el enojo consigo mismo era realmente aterrador. -...no pude hacer nada y... y Hiashi-sama murió en mis manos...-
No podía ser. ¡NOOO! Minato se dejo caer mientras que Kushina se recargó sin fuerza en el asiento.
La doctora Hamilton se acercó con varios documentos. Al principio quiso llamar la atención de ese joven rubio, pero dejo que esa mujer pelirroja, quien sospechó que era su madre, consolara tan joven corazón. El pobre chico tuvo que soportar como ese hombre no pudo ser atendido a tiempo y muriera en esos moentos. Kushina abrazó fuertemente a su primogénito intentando consolarlo y consolarse a la vez. Naruto sacó ahí toda la frustración por no haber podido salvar a un gran hombre.
Inmediatamente los tres estaban juntos. Tanto Minato como Kushina no encontraron palabras que decir ya que ellos mismos no daban crédito a lo que estaba pasando. Minato estaba destrozado ya que, diez horas antes había hablado con su padre para buscarle un puesto en la empresa a su amigo y así estar con él como en los viejos tiempos.
No podría estar con él después de tanto tiempo y lo realmente preocupante sería decírselo a Hirako y a sus hijas.
-Disculpen las molestias...- No deseaba interrumpir la escena, sin embargo tenía que checar algunos papeles con Naruto y ya no podía retrasarlo más. -Necesito que el Sr. Uzumaki me llene algunos papeles para poderles entregar el cuerpo después de que los peritos terminen el análisis-
-Claro.- Naruto se seco las lágrimas y sonrió levemente al ver como su madre lo hacía con su padre. Ahí entendió que el que más sufriría seria su viejo. Suspiro una vez más y levantándose les solicito a sus padres apoyo con respecto a Hirako y sus hijas. Él se haría cargo de todo lo demás por el simple hecho que era un hombre que tenía que cumplir todas sus promesas.
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Mientras tanto Sasuke ayudó a Hinata a convencer a Hirako que se acostara mientras ellos esperaban a Hiashi. Estaban muy preocupados porque normalmente él avisaba si alguna junta se atrasaba o tenía que salir tarde del trabajo.
-Estoy muy preocupada- Comentó Hinata una vez que estuvieron solos en la sala.
-Yo también. No me contesta el móvil- Sasuke tomó su chaqueta y mirando a su hermana, sonrió tiernamente. -Voy a salir a buscarle. Cualquier cosa te aviso-
-Pero...- Hinata estaba consciente que era ya más de la una y era algo peligroso salir solo por las calles. Esa fue la razón de que su padre pidió a préstamo el auto de la empresa.
-Si sabes algo, llámame- Se acercó a Hinata y abrazándola dulcemente, deposito un beso en su frente y se encaminó a la puerta. No contó con que, abriendo la puerta, apareciera el señor Minato junto con su esposa.
-No puede ser... mi Hiashi no...- Hirako, que no pudo ni siquiera permanecer en cama por la preocupación de su marido, se levantó en el momento que escucho a Sasuke, sin embargo la fuerza en sus piernas desapareció al ver a sus dos amigos con semblante cansado y dolido.
Sasuke ayudo a Hinata a cargar a su madre desmayada, mientras los recién llegados sabían que lo que vendría sería lo más doloroso.
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-¡Hasta que uno le da y hace bien su trabajo!- La noticia le cayó de maravilla. Una de las grandes empresas que ni siquiera había podido tocar por su estructura, tuvo un gran golpe sin siquiera planearlo. -¡tres hurras por ti!
-Te dije que eran buenas noticias- Kisame estaba más que feliz por lo hecho. Si que fue su día y para rematar, encontró a una ex virgen en su cama que ahora estaba pasando por otro de los miembros de Akatsuki. ¿Quién iba a decir que Deidara podía tener una erección?
-Por el momento te doy lo que me has pedido y el resto será cuando el imbécil de Itachi decida atacar a los Nara. Recuerda que él es tu responsabilidad y no podemos perder más tiempo. Tu movimiento afectó a todos los Kage- Pein disfrutaba de su deliciosa copa de vino tinto alemán festejando semejante hazaña. ¡Si! Todo estaba poniéndose a su favor.
-No te preocupes. Déjalo en mis manos- el hombre le dio la espalda y estuvo a punto de salir, pero fue detenido por una gran carcajada. -¿Qué piensas, desgraciado?-
-Ah Kisame, eres sin duda lo mejor de lo mejor. Otra cosa antes de que vayas a descansar. La noche del domingo será una fiesta en donde estarán los mejores y más ricos empresarios de todo Japón. Prométeme que vas a poner en ridículo a Minato-
-Solo si se presenta. Recuerda que va a haber funeral-
-Tiene que ir Kisame, tiene que ir...-
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Todo le daba vueltas y lo peor de todo es que el dolor de cabeza no se iba. La luz estaba realmente tenue, sin embargo le era demasiado incomoda y por más que deseaba acostumbrarse, le era imposible.
-No se preocupe, pronto estará mejor. Es por la medicina- la voz suave de Naruto la hizo reaccionar, agregando las suaves caricias que recibía en su mano.
-Na… Naruto...- Hirako tardó más de dos minutos en acostumbrarse a la luz y cuando lo hizo, miro su alrededor y se encontró en un lugar desconocido. -¿Dónde estoy?- comento en voz baja.
-En la casa de mis padres-
-Naruto...-
-Antes que nada quisiera pedirle que no se preocupe. A partir de estos momentos esta casa es suya y de sus hijas. En sí, de ahora en adelante esta será su habitación- Naruto, que estaba más relajado al verla despierta, se acomodo mejor en su asiento para observar como esa mujer comenzó a llorar de nuevo.
-¿Y… y mis hijas?- La pobre mujer no tenía fuerza para nada. Estaba tan triste y deprimida que la voz no podía salir.
-Están con mis padres y Sasuke-
No podía creer lo que estaba pasando. Simplemente no. Su marido siempre fue un hombre de bien y estuvo a su lado demostrándole todo su amor, importándole nada lo demás... y ahora un ser malvado se lo había arrebatado. Apenas una noche le había "hecho el amor" con tanto amor y ahora...
…No lo volvería a ver.
-¿Como murió?- lo soltó de pronto, haciendo que el rubio agachara la mirada. Necesitaba saberlo, aunque le calara aun más su alma. -Dímelo por favor-
¡Dios! Como decírselo sin causarle dolor. Él aun no podía borrar de su mente la sangre que estuvo en sus manos ni su estado. Se aclaro la garganta antes de pronunciar palabra alguna, no le daría detalles funestos. -Lo asaltaron dejándole muy mal herido...- Naruto hablo con voz suave, débil, enterneciendo a la Hyuga. -...no se los detalles pero cuando llegue al hospital pude verle aun con vida. Lo siento mucho, en verdad-
-Oh Naruto...- como pudo se levanto de la cama y notando las lagrimas de él, le abrazo fuertemente.
-Juro que si estuviera en mi poder... el haber evitado esto...- El la abrazo fuertemente y decidió terminar lo que tenía que decirle y así prepararse y prepararla para el funeral. Ya no podía ser débil para ellos, ya no. Se separo de ella y sonriéndole, le quito las lágrimas con su pañuelo que guardaba en su camisa. -Les pedí a mis padres que me dejaran cuidarla ya que tengo que decirle que no está sola. Yo la ayudare en todo lo que necesite-
Hirako le regreso una leve sonrisa por la actitud del chico. Si que este muchacho era un tesoro. -No es necesario, en verdad-
-Lo es ya que su propio esposo me lo pidió- esas palabras hicieron que Hirako le mirara asombrada.
-¿Ha… Hablaste con mi Hi-Hiashi?-
-Así es y antes de m... irse, me pidió que le dijera que usted fue lo mejor que pudo pasarle y no se arrepiente de nada- a cada palabra, las lagrimas femeninas salieron fuertemente, al compas del latido de su corazón. -y me dio esto...- saco de la bolsa del pantalón la argolla de bodas. Se la dio a Hirako antes de continuar. -Me dijo que usted tenia razón y que le daría un muy buen uso... que nunca se rinda y que la esperara pacientemente ya que usted tiene que disfrutar a sus nietos por los dos-
-Lo amo tanto...- Miro la joya como un gran tesoro y la acomodo en su pecho.
-Y él a usted-
-Muchas gracias...-
-Es un placer ayudarles ya que son parte de esta familia y no dude que todo saldrá bien, se lo prometo-
Y con un último abrazo, la dejo sola solo unos minutos, ya que Kushina entro con ella y le ayudo para prepararse e ir al funeral.
-¿Cómo te sientes hijo?- Minato se acerco a su hijo, quien estaba viendo el nada a través de su recamara. Ambos portaban un traje negro y, como emblema de la familia, un pequeño remolino estaba bordado en el pecho, frente al corazón.
-¿En qué rayos estabas pensando cuando hiciste semejante promesa?- Naruto pregunto con voz neutral. Si que tener que madurar de golpe era doloroso. –Sólo espero que no haya sido por culpa del alcohol porque perderás mi respeto y tomaré a mis anchas en la casa-
-¿De qué me hablas?- Al principio no entendió de que estaba hablando su hijo, pero a los segundos comprendió todo. -Naruto...-
-Y lo peor de todo es que, meditándolo mejor, es una loca idea que yo tendría con mis mejores amigos si me pasara por la cabeza- Naruto no se movió de su posición y fue su padre el que puso a su lado. - Como tú, también se lo prometí a Hiashi-sama y no descansare hasta cumplirlo- fue hasta esos momentos que vio a Minato y le sonrió -Pero bajo mis términos-
-¿Tus términos?-
-Así es. Mis términos-
-Naruto, no puedo permitir que...-
-No papá. Me involucraste en algo que realmente no deseo ya que es mi vida. No he podido decidir a cuenta propia y ante eso no puedes entrometerte más. Así que será con mis deseos para que esto no sea una carga-
-Sé que es algo que no te gusta y más porque se arruino el momento que habíamos esperado Hiashi y yo... pero no es mala la intención hijo mío-
-La verdad papá, no sé qué pensar…- Miró su reloj y enfrentando la mirada triste de su padre, le indicó que era hora de retirarse.
El día estaba acorde a los sentimientos de la familia. No se podía dar crédito a semejante barbarie. ¿Por qué la injusticia tomó a un inocente de tal manera? Hirako no pudo soportar el ver a su marido en esa caja, se desarmó por completo y lloró con toda la tristeza de su ser. ¡No podía pasarle a él! Tuvo que ser abrazada fuertemente por su mejor amiga Kushina para no sucumbir ante la desolación y tristeza presente en su ser. Ella había perdido años atrás a su familia por un accidente y lo único que le ayudó a salir adelante fue el amor de Hiashi, que en ese entonces era su mejor amigo. ¡Se quedó sin nada a los 20 años! Él fue su sostén y la acompañó en todo momento.
Hiashi le ayudó como ningún otro pudo haberlo hecho. Fue su confidente, su mejor amigo. Le enseño lo bello que es vivir y el valor que tiene el poder despertar y sentir la luz del sol en el rostro… también fue, tiempo después, su pareja, su primer amante –y único-, mostrándole la grandeza de ser la mujer más feliz del mundo por el simple hecho de recibir tanto de ese hombre que dejó a su propia familia y amigos para estar a su lado. Se enfrentó a todo y, cuando supo de su enfermedad, no la abandonó como ella pensó… más bien se unió a ella y por eso tuvo la familia que tenía. Él le regaló el mayor tesoro que una mujer pudo tener en la vida: el ser madre de dos hermosas jóvenes… ¿Y ahora? Un desarmado destruyó lo construido en años tan maravillosos. Sabía que tenía que ser fuerte para sus hijas, sin embargo ¿podría hacerlo sin su Hiashi? No encontró la respuesta a esa pregunta ya que no podía estar sin él…
¿Cómo ser fuerte si se fue su fuente de poder?
Y eso era exactamente lo que Sasuke pensó. Para él, la perdida nuevamente de su padre fue un golpe duro. Estaba desolado e impotente ya que no pudo hacer nada para proteger a su familia. Y lo peor de todo es que no sabía cómo consolarlas: por un lado estaba Hirako estaba abrazada por Kushina, Hinata con Minato y Naruto mientras que Hanabi lloraba en el hombro de Yuko...
-¡Maldita sea!- Cerró los puños fuertemente, impotente ante lo acontecido.
Se recordó lo huérfano que era y lo doloroso que sintió nuevamente de que el jamás seria parte de algún lugar... sentimiento que erradico Hiashi con todo su amor y cariño. No sabía nada de sus orígenes y por lo mismo le era indiferente, sin embargo esta vez una llama de furia dentro de su ser le pedía venganza y, sin importarle ni el tiempo ni el método, vengaría al único hombre al que le dijo padre. ¡No permitiría que le quitaran un ser querido nuevamente!
Haría pagar cada lágrima de su madre y hermanas…
Suspiró pesadamente y después de dejar a Hanabi con Yuko y Naruto, observó a Sasuke. Él estaba viendo el nada con su mirada vacía y por primera vez en su ser nació un sentimiento de protección. Él estaba solo en un momento doloroso y no era justo. Se acercó sin pensar otra cosa que consolarle. Todos los posibles rencores y jugadas sucias estaban olvidados.
-Sasuke...- la voz llorosa de Sakura le hizo perder el hilo de sus pensamientos.
-...- No deseaba hablar. Se sentía tan amargado que el estar aislado de todos era lo mejor. La miró solo unos segundos para perderse nuevamente en el nada.
Como no obtuvo respuesta alguna de ese moreno, simplemente se acomodo a su lado. El dolor que todos los Hyuga sentían en ese momento no podía ser consolado con palabras y, aunque no conoció verdaderamente a ese hombre, estaba urgida por demostrarle que no estaba solo. –Yo…, bueno, entiendo que no quieres hablar y...- calló por algunos segundos antes de continuar. ¿Cómo expresarle lo mucho que le apreciaba? Cierto que no eran los mejores amigos o ni siquiera podía llamarlo así, no obstante no le odiaba y admitía que le encantaba que la molestara. Lo único que su corazón atino a hacer, fue tomar las manos tensas de ese hombre para, en un rápido movimiento, lograr abrazarle. -... No estás solo, Sasuke-kun, todos estamos contigo también-
El chico no supo qué hacer. Nunca en su vida una mujer ajena de su familia le había demostrado cariño en un abrazo tan sincero. Aún sin comprender lo que realmente sucedía, abrazó a la mujer como respuesta y dejó que toda su tristeza saliera a flote. Nunca había sentido tanto dolor como el de esos momentos, pero tampoco se sintió tan bien al ser vulnerable y ser ayudado por una molesta mocosa que, sin desearlo, le caía bien…
Todos regresaron a la media noche. Sasuke esta vez aceptó quedarse con los Uzumaki y, después de que se fue la familia Hatake y Haruno, acompañó a Kushina para acostar a Hirako mientras que Minato acomodaba las cosas junto con Jiraiya.
Naruto bajó a la estancia después de dejar en su habitación a Hanabi. De ahora en adelante ella compartiría con Yuko la habitación mientras lograba encontrar una casa para ellos. Se sentía cansado y desolado, sin embargo necesitaba urgentemente un vaso de leche y así conciliar bien el sueño que tanto necesitó. Lo que le detuvo fue ver a cierta molesta sentada en el sofá agachada completamente derrotada perdida tanto en sus pensamientos como en su llanto. Se acercó lentamente a ella y, colocándose frente a ella, se agachó para estar a su altura. -Hinata…-
-No… no lo entie-endo- La voz de la mujer era tan desgarrantemente triste, que le conmovió. –Un…nunca hizo ni un ma…mal-
-Lo sé, era un gran hombre- Acercó su mano y la apoyó en su hombro. Ante eso Hinata no pudo más y sacó su tristeza siendo apoyada por Naruto. Al verla tan frágil y desolada no pudo más que abrazarla fuertemente. –No es justo- ella mencionó en el momento que se afianzó a la espalda de Naruto.
-…- El rubio dejó que ella sacara todo lo que tenía por dentro.
Estuvieron así hasta que ella cayó perdidamente dormida. Naruto no quiso separarse de ella y cuando notó que ella estaba perdida ante Morfeo, la cargó suavemente y la llevó a su habitación.
Y sintió como de su ser nacía un extraño pensamiento al ver como ella dormía profundamente, simplemente necesitaba urgentemente protegerla…
…3 semanas después….
-¡NO PUEDE SER!- Azotó ambas manos en el escritorio y con ello, los papeles que tenía sujetados cayeron por todo el piso.
Estaba más que furioso. No tenía palabras para describir lo que en todo su ser se presentó. Itachi por primera vez en su vida no supo que hacer. Toda una vida para vengar al único ser que realmente amó y que le fue arrebatado para que, en tan solo unas semanas, le derrumbara cada cosa que creyó.
Su hermano estaba vivo. Sasuke Uchiha, el mismo chico de la mecánica automotriz lleno de aceite, era su hermano a quien tanto amó e intentó vengar.
¡Se lo escondieron por tanto tiempo! Jamás se lo perdonaría… ¿Él siendo el último Uchiha? ¡Blasfemia! Su hermano fue el último Uchiha planeado para la venganza de los Uchiha. Todos esos papeles le delataban y le daban un amargo sabor de boca. Mientras él creció con lujos y cuidados, su hermano vivió en la pobreza y soledad… mientras él obtuvo la valentía de seguir adelante y vengar a sus seres queridos, Sasuke fue adoptado por el bastardo Hyuga y le dio una familia, la que él tuvo que haberle ofrecido.
Se perdío de todos los momentos de Sasuke y eso lo pagarían muy caro todos los que estuvieron inolucrados en la masacre Uchiha.
-¡¿Itachi qué demonios estás haciendo?- Kisame entró rápidamente al estudio en el momento en que escuchó semejantes golpes, encontrando que Itachi estaba hecho una furia, como nunca, destruyendo parte del costoso espacio.
-¡VETE DE AQUÍ, MALDITA SEA!- Como respuesta, esos ojos rubíes estaban encendidos y llenos de rabia.
Decir que ver a un hombre de hierro como él en un ataque de histeria no era tan común. -¿Itachi?-
-Lo… lo siento- Tenía que tranquilizarse o podría verse demasiado obvio y no podía poner en peligro a su hermano. Ahora sí que tenía por quien luchar. –Maldita Yamanaka, me hizo enojar- Se justificó ante su enojo. Tomó rápidamente los papeles regados para evitar que Kisame los leyera y sin más, los puso en la chimenea para que la evidencia se quemara. Él lo tenía en su memoria y ahí permanecería permanentemente.
-¿Todavía sales con esa puta?- Ante la contrariedad, intentó saber qué contenía esos papeles, pero no pudo por el acto de Itachi.
-No exactamente. Me mandó todas estas cartas de amor y me encabroné, perdóname Kisame, no debí de desquitar mi ira contigo-
-Bah muchacho, no importa. Sabes que puedes confiar en mi, ¿cierto?-
Realmente, eso ya estaba en duda para él. -Completamente-
-Para que se te baje el coraje, ¿qué te parece si te invito a tomar unas buenas copas y de ahí a un excelente club donde te vas a divertir de verdad-
-Me parece excelente-
Y antes de salir, dejó que todo el fuego se extinguiera. ¡Sasuke estaba vivo! Cumpliría la promesa que le hizo a su madre realmente, ya que no sería esta vez una venganza, más bien demostrar el amor que le tenía su difunta familia.
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Las cosas habían mejorado un poco. Por un lado estaba Minato y la empresa. Los malhechores no lograron destruir nada y es más, recuperaron poderío al obtener el proyecto de la nueva sede de gobierno de Konoha; y por el otro, Hirako comenzó sus terapias y con ello su salud obtuvo una mejoría increíble, lástima que sus ánimos aún estaban bajos. Por otro lado, tanto Hanabi como Hinata continuaron con sus estudios de la misma manera que Yuko y para terminar, Naruto consiguió titularse gracias al proyecto que terminó con Tsunade y Volvo, de tal manera que ahora si podía comenzar a cumplir la promesa que le hizo a Hiashi.
Lo que nadie de la familia esperó, fue que ese sábado apareciera el abogado Schiller con una orden para la familia Hyuga.
-¿Pero a qué se debe este citatorio?- Minato, que atendió al hombre, estaba asombrado ante tal llamado. A su lado se encontraba Kushina, Kakashi y Naruto.
-Lo siento, pero esta información es clasificada para la señora Hyuga. Se les espera mañana en mi despacho-
-Lamento interrumpir…- Naruto se acercó a su padre y se interpuso entre este y el recién llegado. -…Yo soy el representante legal de los Hyuga y exijo saber la razón de esta visita. La señora Hirako no está en condiciones para estar saliendo o enfrentarse a situaciones que le amedrenten- con esas palabras todos los presentes estaban asombrados, nunca le habían visto tan serio y tan regio.
-¿Usted?- el Sr. Schiller observó con burla al joven Uzumaki, pero tuvo que corregirse al encontrarle una seriedad tal que no tuvo de otra que creerle. Le dio la respuesta sin decir palabras. -¿Tiene algo que compruebe lo anteriormente dicho?-
-Sí, mire…- de su cartera sacó una carta que pidió Hiashi antes de morir que escribiera el enfermero que le atendió. Gracias al cielo tuvo el poder para poder firmarlo antes de su colapso. -…aunque él no lo escribió, un trabajador del hospital fue testigo por el hecho que él anotó el deseo del señor Hiashi. ¿Para qué quiere que…?-
No necesitaba más explicación. –Se leerá el testamento de Hiashi Hyuga y con ello se hará su última voluntad-
-¿Qué?- Minato miró a Kakashi y ambos estaban sorprendidos. Se supone que Hiashi fue desterrado por su familia por casarse con Hirako y ahora leerían un testamento que tenía muchos años invalidado, simplemente no podían creerlo.
-¿Qué posibilidades existen en que el testamento se lea aquí?- Naruto sabía el estado delicado de salud de Hirako-san (hablando de salud espiritual-mental) y deseaba mantenerla en un terreno conocido. Desconocía completamente a la familia de Hiashi, pero prefería mantenerse en calma y qué mejor que en su hogar. Miró a sus padres y encontró una gran sonrisa… ¡le apoyaron completamente!
-Todas. Me encargaré ahora mismo de organizar todo… ¿está bien que lo organice a las dieciocho horas?-
-Ninguna, tendremos todo listo- Kushina tomó fuertemente la mano de su amado esposo, orgullosos de la gran madurez que presentó su hijo en tan poco tiempo.
-Perfecto, buenas tardes y hasta mañana.- el hombre se despidió y con ello les dejó solos.
-Esto no me da buena espina- Kakashi comento una vez que llegó Konan con las bebidas.
-A mí tampoco, sobre todo por el cómo lo tomaran las chicas. Supongo que esa parte de la vida de Hiashi la desconocen por completo- Kushina le sonrió a Konan, quien se ruborizó quien sabe por qué y se alejó sin dejar de escuchar. Podría obtener información valiosa para Pein.
-Y no solo eso mujer, me preocupa más la reacción de Hirako. Ella tiene que ser informada cuanto antes-
-Yo le digo, mientras ustedes ayúdenme con lo demás. Tenemos que demostrarle a Hizashi que no puede salirse con la suya- Kushina miró a Minato y este respondió con la mirada, algo que Naruto no entendió.
-¿De qué hablan?- El rubio menor preguntó.
-Naruto, la promesa que has hecho cuidará a su familia más de lo que tú crees.- comentó Kakashi guardando su seriedad bajo su máscara. –El que hayas hecho legal tu poder evitará que los Hyuga se salgan con la suya. Hiashi realmente perteneció a una de las familias más importantes de todo Japón. Y digo perteneció por el hecho que fue desterrado de esta por su propio hermano por haberse casado con una simple ciudadana-
-¡ ¿Qué?-
-Así es Naruto. Hiashi se robó a Hirako y se casaron a escondidas, bueno, de su familia ya que todos le apoyamos sin chistar. Ella jamás fue aceptada por no tener familia o dinero, pero eso a Hiashi jamás le importo y prefirió el amor que el poder, algo que su hermano gemelo, Hizashi Hyuga, jamás le perdonó-
-Por eso estamos sorprendidos de que se vaya a leer un testamento que Hizashi mandó anular-
-¿Gemelo?-
-Si hijo, gemelo.- Minato sonrió levemente. –Pero como lo hicimos hace años, no permitiremos que él vuelva intentar separar a Hirako de su verdadera y única familia. Ahora todos estamos juntos y tu mi querido hijo… ¡A punto de declararte!-
Kakashi puso los ojos como platos mientras Kushina se ilusionó por tener a Hirako aún más cerca de ella.
