Capítulo 12. Lucha - Faito
El cervatillo había escapado ya de muchas otras trampas como para caer en esa, y el simple gesto de menosprecio de poder creer que sería capturado le hacía hervir la sangre, él podía, porque él mandaba en si mismo, y sus sentimientos… O eso pensaba.
Pasó muchas horas pensando en qué podría hacer. Podría decir que ninguna solución le hizo gracia, pero sinceramente no había descubierto solución que rechazar, no se le ocurría nada, estaba completamente en blanco y eso la exasperaba.
Temari era una mujer complicada, ella debía ser más lista si quería pillar a la Sabaku No en su plan, con confesiones de su propia lengua bífida de víbora peligrosa come hombres de otras. Si, ella aceptaba que la aborrecía por ese mismo motivo, porque su Shikamaru tenía una extraña relación con ella que al principio clasificó de amistad. Pero aquello se salía de los límites del aprecio, aquello era algo más oscuro y significativo y ella no permitiría que algo pasase entre su compañero de equipo y la rubia de Sunakagure.
Rápidamente decidió que la mejor manera era enfadar a la rubia, y rápidamente Ino se aventuró a los terrenos Nara, atravesando las distintas mansiones del clan, hasta llegar a la más cercana al bosque sin llegar a estar dentro, la de Shikamaru.
Allí no esperó ni un momento en tocar la puerta, la cual no tardó en abrirse dejando a la vista una morena con el ceño fruncido, sí, Yoshino debía estar muy enfadada.
-¡Shikamaru! ¡Ino está aquí! ¡Pero no te creas que te vas a librar de ordenar la casa! ¡Yo me marcho a comprar, pero entre los tres vais a limpiar hasta que reluzca tanto que duela!
¿Entre los tres?
Sí, allí estaba Temari, de pie junto a Shikamaru, mostrándole apoyo con la mirada…
Shikamaru no iba a caer en sus garras, claro que no…
-Ino, imagino que no querrás quedarte, limpiar no es lo tuyo-comentó Shikamaru admirando lo que su madre llamaba suciedad. Deberían hacer una patrulla en busca de la más mínima mota de polvo, y aun así los superpoderes de su madre descubriría suciedad.
-Eso Ino, aquí puedes romperte una uña o mancharte el pelo-alegó Temari, con una sonrisa autosuficiente.
Aquello hizo que le hirviese la sangre a la Yamanaka, y rápidamente cogió un trapo de la cocina y atravesó el salón.
¡Le demostraría a Shikamaru lo buena ama de casa que podría ser ella, aunque no le interesase en lo más mínimo!
Lo sintió, en su espalda, una mirada de complicidad entre ellos dos, estaban dejando claro que creían que ella no podría limpiar… se iban a enterar.
Temari también comenzó a limpiar, en la cocina, con la constante ayuda de Shikamaru para buscar los utensilios para fregar los platos y su colocación.
Esa niña chula se iba a arrepentir de intentar medirse con la grandísima Temari, sólo hacía falta ver lo tonta que había sido al elegir quitar el polvo y ordenar un poco por encima la sala de estar.
En cambio ella, rápidamente había escogido la cocina, eso le dejaría en el compromiso de tener que preguntar a Shikamaru dónde se guardaba cada cubierto o plato, y en el mejor de los casos, tenerlo junto a ella secando los platos y ordenándolos.
Además, era una tarea más larga lo que dejaría en evidencia a Ino.
Desde luego pensaba pasar esas vacaciones luchando con garras y dientes por Shikamaru, porque ninguna mosquita muerta le iba a quitar semejante premio…
Aunque había algo que comenzaba a preocuparla… ante tantas dificultades Temari si bien era muy luchadora, un hombre no merecía tanta importancia, en cambio estaba dándolo todo por Shikamaru.
No quería pensar en eso, pero era necesario, si bien no iba a dejar posibilidad alguna de implicarse más sentimental en esa cacería, tampoco iba a dejar que se le escapase de las manos.
Pero era oscuro. Había algo más, y no, no quería reconocerlo, pero quizás se trataba de algo más fuerte que la atracción.
¿Se estaría enamorando?
Me ha costado lo mío retomar mis fanfics, pero aquí está la continuación, espero que les guste, y que me apoyen mucho, porque lo voy a necesitar.
¡Besazos! Les quiero!
¿Qué fic prefieren que actualize más a menudo?
