Chicos, sólo un aviso (cuidado, posible Spoiler). A mí me gusta ser fiel a los lineamientos del manga, se darán cuenta en este capítulo. Sin embargo, inicié escribiendo esta historia después de Kaguya y me salté la pelea de Naruto con Sasuke y su pérdida de brazos. A partir de ese punto, trataré de seguir el manga a mi manera, espero no les moleste.
Tengo algunas ideas sasusaku tras este capítulo que quizás los hará odiarme jajaja, pero estoy segura que lo pondrá más emocionante. ¡Disfruten la lectura!
Ninguno de los personajes indicados en la historia me pertenece. Son derecho exclusivo de Masashi Kishimoto.
Capítulo XII: La respuesta.
- ¡Gracias viejo, estaba delicioso!
Dijo Naruto al momento que salía del Ichiraku. Era el día en que supo sobre la misteriosa misión del bijuu, aunque la jornada pronto se acabaría.
La noche estaba fresca, bastante helada, por lo que Naruto decidió cenar en la calidez de su puesto de comida favorito y probar ese tazón de ramen humeante, cuyo aroma invadía sus fosas nasales. Mientras comía, tuvo el deseo de compartir este momento con sus compañeros de equipo, pero, cuando fue a buscarlos, ni Sasuke ni Sakura se encontraban en su hogar. "Están tan acaramelados que ya ni salen conmigo, 'ttebayo", masculló el rubio con amargura. Hace tiempo que no se reunía con sus compañeros de equipo sólo por estar. Eran pocas las misiones que tenían juntos. Agregado a eso, Kakashi también brillaba por su ausencia debido a trámites que ha realizado en el despacho de la Hokage. "Al parecer, pronto le traspasarán el título", pensó Naruto; y por otro lado, la relación de Sasuke y Sakura cada vez le parecía más íntima. Aunque ninguno daba el paso inicial.
"Bakas…", suspiró el Uzumaki. Pensar en esos dos le daba dolor de cabeza.
Al finalizar su cena, se percató de lo tarde que era. Se despidió del dueño y salió del local, girando sus pasos hacia su casa. Sin embargo, en el camino, a unos pocos metros de él, descubrió la silueta de un sujeto que se acercaba en sentido contrario.
Con ese recuerdo en su cabeza, Sasuke había despertado hace un par de horas. Era de mañana y el sol se filtraba débilmente por las sucias ventanas del lugar. Miraba el techo de la choza en la cual se refugiaron con Sakura el día anterior. Con una mano en su nuca y el torso descubierto, rememoraba lo que transcurrió el día luego de encomendarles la misión del bijuu a él y sus compañeros, posterior a su encuentro con Sakura en el claro del bosque. Recordaba que se dirigía a su departamento, cuando repentinamente se topó con Naruto saliendo del Ichiraku Ramen.
- ¿Sasuke? –preguntó el rubio al tener en frente al Uchiha, quien levantó la vista del suelo–. ¿Qué haces por aquí? No sabía que dabas paseos nocturnos.
Era cerca de la madrugada y Konoha estaba desierta cerca de esa hora. A pesar de ello y la ironía de Naruto, tras una breve pausa, Sasuke respondió con ojos vacíos:
- Sólo voy a mi casa, dobe –y siguió caminando.
De acuerdo, Sasuke era oscuro, misterioso y reservado, pero ese semblante tan contemplativo y solitario estaba desbordando a su alrededor y Naruto podría jurar que hasta los monumentos de los Hokage lo percibieron allá en lo alto del cerro. El Uzumaki siguió sus pasos.
- ¿Qué te pasa?
Sasuke había vuelto a perder su mirada en el sendero, pero desvió sus orbes hacia Naruto un tanto serio.
- Ya te dije lo que querías, ¿por qué no paras de meterte en mis asuntos? Ve y preocúpate de ser Hokage, estúpido…
- Porque soy tu amigo.
De pronto, Sakura se movió a un lado, acurrucándose, y sacando al Uchiha de sus pensamientos, pues los dedos de ella rozaron la piel de su brazo. Sasuke observó a la Haruno en ese momento: su piel blanca, su cabello algo revuelto, suelto, cayéndole el flequillo por la frente, con sus ojos cerrados y tranquilos, mientras sus hombros se asomaban como un sol naciente sobre las mantas. Se quedó ensimismado por unos minutos, hasta que le pareció que ella sentía frío ya que arrugó su nariz; levantó su espalda del suelo y acomodó la frazada sobre su cuerpo.
Volvió a concebir sus caricias, sus besos, sus manos y su mirada intensa de una chica enamorada. Si bien la noche anterior no pasó a un acto mayor, (como normalmente pasaría entre un hombre y una mujer), recapitular lo ocurrido le agitaba de igual manera el corazón. Pero aquello no le impidió retomar su charla con Naruto en esa noche especial.
- Un buen Hokage jamás deja atrás a sus amigos.
Naruto frenó sus pasos y miró al chico con ojos convencidos, sin inmutarse, pero Sasuke bufó.
- Hokage… –ironizó cada sílaba–. ¿Qué clase de Hokage quieres ser? Por ahora hay paz, pero, ¿hasta cuándo? –el Uchiha comenzó a caminar nuevamente y Naruto lo acompañó–. La paz llegó porque las autoridades tenían un enemigo en común.
- ¿Y eso qué? –espetó Naruto–. ¿Acaso está mal? ¿Hubieses preferido que una aldea lo enfrentara y se hundiera sola, mientras las demás se esconden sin prestar atención a sus camaradas? –la rabia empezó a acumularse en sus palabras. Aún así, Sasuke hizo caso omiso.
- El enemigo… –él continuó con su idea–, una fuerza negativa mantuvo unidos a los ninjas. Y antes de eso, ¿qué? ¿Había unión? Pues no –subió el volumen de su voz–. Lo que existía y existe son intereses codiciosos de señores feudales y esos viejos idiotas llamados "kages" que les hacen caso, pues sólo les importa su propia salvación. Que no saben ni por asomo lo que es el sacrificio por el amor incondicional hacia su gente, su pueblo.
Sasuke recordó a Itachi, aquel hermano cariñoso, aquel ninja devoto a sus convicciones, a sus valores y a su aldea natal. Que decidió traicionar y ser exiliado por ella. Quien no tuvo exhumación de aquel acto ni siquiera por su propio hermano pequeño.
Acarició lentamente la frente de Sakura, como si fuese la cosa más natural, despejando los cabellos de su rostro. Siguió recordando.
- Un Hokage tiene amor incondicional a su pueblo, Sasuke –explicó otra vez el Uzumaki–. Porque reconoce a cada persona como miembro de su propia familia.
Otra frase repetida, una frase que no alcanzaba a brillar en su oscuridad.
- ¿Quién me lo asegura? –rugió Sasuke–. ¿Tú? –su voz se cargó de apatía, pero aquello no perturbó su marcha por el sendero–. El maldito sistema creado hasta el momento nos dejó a ti y a mí solos, llenos de odio, sin respuesta de lo que pasaba. ¿No lo recuerdas, zorro de nueve colas?
Naruto bajó la vista. Recordó aquellos momentos de amargura, de tristeza y soledad… el columpio vacío, las miradas de rechazo, los pasos que se distanciaban de ese mocoso cuya existencia estaba maldita; cuando él sólo quería un poco de atención, alguien que se le acercara.
Al ver esa expresión, Sasuke continuó su discurso:
- Asesinaré a todos los kages y reformaré al estado ninja –dijo con calma y su frialdad habitual, ante la mirada atónita de Naruto–. Me convertiré en Hokage. Un Hokage de las sombras. Haré revolución.
Arribaron a la entrada del bosque que se encaminaba a la zona de pradera en la cual realizaron su prueba Gennin con Kakashi. El Uchiha estaba dos pasos más adelante que el rubio, dándole la espalda, mientras que Naruto le clavó los ojos. Sabía perfectamente lo que estaba diciendo su compañero y, realmente, lo creía capaz de semejante locura, por lo cual no tardó en responder.
- Sasuke, ¿piensas acarrear con todo ese odio tú solo? –estaba loco–. ¿Porque el enemigo en común une a los ninjas…? ¡Idiota! –escupió furioso–. ¡¿Qué clase de estupidez te has inventado?!
El pelinegro se dio la vuelta para enfrentarlo. Naruto… Sí, Naruto era su único y mejor amigo.
- Sí –afirmó Sasuke, haciendo que los orbes azules de su compañero salieran de sus límites–. Y para ello, no necesito ningún lazo… –la electricidad del Chidori comenzó a destellar en su mano izquierda–. Por lo tanto, hoy te mataré, Naruto.
- ¡¿Eh…?!
Sakura abrió sus luceros color jade, despertando al fin de un sueño que la sobresaltó. Observó alrededor, pero estaba sola y notó que la mañana estaba instalada a las afueras de la cabaña.
La chimenea en cenizas, sus ropas colgadas, el sol matutino iluminando lúgubremente el lugar. "¿Sasuke?", se preguntó. No había rastro de él en ninguna parte de la choza. Entonces, se levantó de donde estaba, se acercó al perchero y se vistió. Su corazón paulatinamente se agitó al recordar instantes del día de ayer. ¿Por qué Sasuke había aceptado sus sentimientos de esa manera? Recién podía planteárselo en su mente. No era usual; y tampoco es que ella se arrepintiera de lo sucedido. "De pronto, me recordó al Sasuke del pasado…", protector, brillante, astuto, perspicaz, sereno… como si la oscuridad y su negatividad se hubiesen disipado sin más ni menos, al pedirle que se quedara.
Salió de la choza y descubrió un paisaje tupido de nieve; menos mal que la ventisca había cesado. Reconoció pisadas frescas sobre el follaje, las cuales siguió con rapidez con la esperanza de encontrar a sus compañeros: recordó que golpearía a esos dos por ser unos desconsiderados y ahora con mayor razón, pues por segunda vez, la habían dejado atrás.
Ya se enterarían quién era la mujer del equipo siete.
. . .
- Bien, ¡estos tipos no volverán a molestarlos, se los aseguro!
Mencionó Naruto a la gente del pueblo, apuntando a cuatro sujetos sentados en la tierra y amarrados con una cuerda. Eran los bandidos que estuvieron molestando al bijuu reportado en la misión, el cual se había refugiado cerca de ese lugar. Estos rebeldes, sin importarles nada, lanzaron bombas y dejaron minas por los alrededores a diestra y siniestra sólo para destruir a esa bestia que veían como una amenaza, mas no les había hecho nada malo. Por suerte, el Uzumaki llegó a tiempo antes de que algún inocente pueblerino saliera lastimado.
- Gracias Naruto-kun, realmente sentimos todo el alboroto –dijo el más viejo entre los habitantes, quien era el alcalde–.Debimos haber sido nosotros los que controláramos esta situación…
- No se preocupe, viejo –el Uzumaki ablandó la mirada–. Por más que quisiéramos, siempre habrá algún idiota que no piensa igual que nosotros y termina haciendo cosas indebidas – nítidamente en su mente apareció la imagen de Sasuke.
- ¡Estúpido Ikenichi! ¿Por qué hiciste eso? –chilló una señora regordeta con delantal y chal, reclamándole a uno de los individuos amarrados. Tras gritar, unas lágrimas se asomaron por sus ojos–. ¡Eres la deshonra para el pueblo y el país!
- ¡Tch! Cállate mamá –respondió despectivamente uno de ellos, un chico de pelo largo y con cara más magullada por los golpes entregados por Naruto–. Ese bijuu es lo anti-natural, ¡de pronto nos atacará y destruirá el pueblo! ¡Y vendrás llorando hacia mí, tonta!
¡Pow!
En un parpadeo, Sasuke apareció delante del susodicho Ikenichi y le dio un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente al instante.
- Ten más respeto a tu madre, imbécil.
- ¡Hey, Sasuke!
Mientras los pueblerinos quedaron impactados por tal aparición, los bandidos comenzaron a sudar frío mirando con temor al pelinegro. Si ya habían recibido una paliza por parte de ese rubio con cara de zorro, no querían sumar más golpes por ese tipo sin emociones que acaba de presentarse.
Naruto corrió para acercarse a su compañero.
- Llegas tarde, negado.
- Tú fuiste el impulsivo que salió disparado tras escuchar un ruido, usuratonkachi.
- ¡Pues tenía que actuar, teme! –se quejó el chico–. ¿Dónde estaban metidos? –cuando se percató que faltaba Sakura, miró con extrañeza a Sasuke–. ¿Abandonaste a Sakura-chan…?
- ¡Oiiiii!
Naruto y Sasuke se voltearon para distinguir la procedencia de ese grito y a lo lejos, vieron la cabellera color flor de cerezo de Sakura, que se les acercaba corriendo. Al verla, Sasuke partió de inmediato a su encuentro. "¡No te pongas a correr con tu pie lastimado!", pensó con urgencia y al percibir la preocupación del Uchiha, el rubio también salió disparado.
Estando frente a frente, Sasuke le espetó:
- ¡¿Cómo empiezas a correr con tu pie lastima…?!
¡Paff!
Sin dar aviso, Sakura le plantó una cachetada al Uchiha. Y cuando llegó Naruto:
- ¡Sakura-chan, qué bueno verte…!
¡Paff!
Naruto también la recibió, casi alterando su equilibrio en el acto. Ambos chicos miraron atónitos a la Haruno, quien cerró los ojos y al abrirlos, les gritó:
- ¡QUÉ SE CREEN PAR DE IMBÉCILES QUE DEJAN ATRÁS A UNA DAMA HERIDA Y PREOCUPADA POR USTEDES, SHANNAROOO!
El rugido de su compañera hizo volar con rapidez a varias aves que se encontraban en las copas de los árboles cercanos. Además, intimidó a los pueblerinos, atemorizó aún más a los responsables de los ataques terroristas contra el bijuu y sacó grandes gotas de sudor a los dos jóvenes frente a ella quienes se sobaban lentamente la marcada y ardiente bofetada. Algunos bandidos tomaron la opción de hacerse los inconscientes por su propia seguridad, pues concluyeron que estos ninjas estaban locos de remate.
Naruto temblaba con los ojos como dos platos y como si tuviera la cola entre las patas, reiterándose notas mentales de no hacer enojar a la chica nunca más.
- A-ahm, pero… Sakura-chan… los sujetos…
- ¡CÁLLATE, NO ME INTERESA! –e increpó a Sasuke con ojos asesinos–.¿ERA UNA MISIÓN EN EQUIPO, NO? –el Uchiha la miró, pero no supo responderle, entonces Sakura fulminó a los dos–.¿AH? ¿QUÉ PARTE DE EQUIPO NO ENTENDIERON? ¡TARADOS!
"Sí, señora", pensaron los dos hombres al unísono y en su lenguaje corporal afirmaron con la cabeza. Sakura suspiró.
- Me tenían preocupada… –susurró, pero ellos escucharon con claridad y los hizo sentirse culpables–. Bueno… –retomó sus palabras con mucha calma y una sonrisa–, ¿hay alguien herido?
La Haruno se acercó a los pueblerinos, a lo que Sasuke y Naruto la siguieron, mientras que el rubio le contaba los pormenores de su travesía. El Uchiha se quedó atrás de ellos y se percató como su compañera cojeaba sutilmente. Después cobraría su venganza y la regañaría por eso. Aunque, esa cachetada la tenía merecida y muy bien merecida, por lo que estuvo a punto de hacer antes de esta misión.
Naruto por poco y no esquiva la técnica eléctrica de su compañero que iba directa a su pecho. Dio un salto y giró en el aire, para luego realizar sellos y aplicar su conocido Kage Bunshin, donde tres clones del rubio aparecieron, tomaron por la espalda a Sasuke y, por un brazo, le dieron vueltas mandándolo a volar a un árbol cercano.
- ¡¿Qué mierda crees que haces?! –le gritó.
Sasuke rebotó en el tronco y, desde el suelo, miró a su compañero con rabia. Se levantó raudamente pillando desprevenido al Uzumaki, alcanzando a darle un golpe certero en una mejilla, enviando la cara del chico hacia atrás. Sin embargo, Naruto no se contuvo ahí, sino que reparó en su postura y le devolvió a Sasuke el mismo puño, pero con mayor furia. Con la cabeza gacha hacia un lado, el pelinegro se restregó la sangre que brotaba de su labio.
- ¡Naruto!
Sasuke lo agarró del cuello de su chaqueta y comenzó una lluvia de golpes entre los dos. La sangre se salpicaba en la tierra y en una oportunidad, Sasuke lanzó un montón de kunais y shuriken invocados desde sus muñecas, encubriendo a un par que tenían hilos, amarrando los pies del Uzumaki al suelo.
- ¡Pero qué mierda…!
- ¡Katon, Goukyaku no jutsu!
Sasuke produjo una gigante bola de fuego impactando en su compañero. Tenía la seguridad de haberlo quemado por completo. Pero, para sorpresa del Uchiha, Naruto apareció a un lado de la zona que ardía, con restos de polvo y rasguños en su rostro, sin su chaqueta, la que se quemaba en las llamas.
- ¡Date cuenta de lo que quieres! –rugió el rubio.
Naruto se levantó de su lugar y corrió hacia Sasuke para plantar el puño en su cara; sin embargo, éste último lo bloqueó con los antebrazos. Aprovechando su guardia descubierta, el Uzumaki le propina una patada en el estómago.
- Si quieres pelear y matarme ¡bien! –grita Naruto sin parar de golpearlo–. ¿Y después qué? ¿Qué lazo vas a destruir? –y en un momento de duda, al fin logra darle un combo en el rostro, haciéndolo retroceder–. ¡¿Vas a matar a Sakura-chan también?!
Al escuchar el nombre de su compañera, Sasuke da un leve respingo, mirando a Naruto por el rabillo del ojo. Romper los lazos, significaba romper todos los lazos. ¿Acaso él no lo había pensado? Matar a Sakura era…
- ¡Responde! –Naruto agarró las ropas de Sasuke, acercando su rostro a el de él, para gritarle más fuerte–. ¡Respóndeme, maldito estúpido! ¿Vas a dejar todo tu progreso atrás? ¡¿Vas a matarla junto conmigo?!
Con una expresión de vacío absoluto, Sasuke le responde:
- ¿Y qué… si lo hago?
Naruto lo miró con una rabia descomunal y volvió a golpearlo con fuerza arrojándolo al suelo, a lo que su compañero cayó sin oponer resistencia. Dispuesto a seguir con la paliza, se estampó contra Sasuke en la tierra, sin embargo, cuando estaba a punto de romperle algo, Naruto pudo diferenciar entre el estado de negatividad anterior y la actual confusión y desgano de su amigo. Algo había cambiado.
- Este no eres tú… –dijo tras una pausa–. No eres el Sasuke con el cual quiero pelear –poco a poco bajó su puño–. Aún si tuviéramos una batalla y los dos nos hiciéramos graves heridas, yo no me daré por vencido contigo, ¡entiéndelo!
- ¿Por qué? –cuestiona Sasuke–. ¿Por qué tú y Sakura simplemente se rinden conmigo? Incluso entendería que todo este tiempo me odiaran y aún así…
- Bah… –resopló Naruto y se recostó a un lado de Sasuke. Escondió ambas manos en su nuca y fijó su vista en el cielo nocturno–. Por la misma razón que tú sigues aquí con nosotros.
¿A qué se refería…?
"En ese lago las estrellas se pueden ver muy bien", le había dicho a Sakura ese día.
Lo sabía…
Sabía perfectamente la razón a la que se refería Naruto, es la misma razón por la cual le mencionó aquellas palabras a la Haruno. Era el deseo de compartir más cosas, de generar un vínculo: sin darse cuenta lo estaba zurciendo. Sin embargo, que ella fuera tan esquiva y se alejara de él esa noche, le hizo recordar la negatividad que conservaba en su corazón, las ideas descabelladas que tenía planteadas con firmeza antes de desmayarse en la guerra shinobi y de despertar en su aldea natal.
Ese despertar fue el que le comenzó a cambiar el pensamiento, más bien, le hizo olvidar, ya que a pesar de todo, la persona a quien más traicionó en su largo período de venganza, fue la primera quien estuvo esperándolo incontables e inagotables veces. Fue ella quien se durmió en el hospital aguardando su regreso. Fue Haruno Sakura.
"Bienvenido a casa, Sasuke-kun…".
- Yo… –interrumpió Naruto sus pensamientos–, tan sólo cuando te oigo decir que vas a llevar todo en tus hombros, puedo sentir el dolor.
El oír esas palabras, llamó por completo la atención de Sasuke, por lo que le clavó sus orbes a Naruto.
- Es insoportable –continuó–, no hay manera de que pueda ignorarlo –el rubio le entregó una sonrisa zorruna al Uchiha–. Siempre haré todo lo que esté a mi alcance, aún si me quedara sin brazos ni piernas; hasta que te des cuenta de cuál es tu verdadero lugar y, te aseguro, que no es como lo piensas.
Procesando el discurso, Sasuke suavizó la mirada, haciendo una retrospección de sí mismo.
Naruto estuvo solo en el pasado y, al igual que él, ambos fueron distanciados socialmente. Naruto actuaba como un idiota para llamar la atención del resto y al principio, Sasuke jamás pensó considerarlo, creyendo que sólo era un estúpido. Pero, al distinguirle siempre hacer las mismas tonterías, por algún motivo comenzó a observarlo, porque al verlo intentar crear lazos con toda su energía, le recordó a su familia. Eso alivió la carga dentro de su propio corazón. Sin embargo, también germinó en Sasuke una debilidad, al menos así lo creía él. Por eso, entrenó duro para escapar de ella, para volverse más fuerte y tomar la venganza con su hermano mayor. Aún así, Naruto terminó en su mismo equipo, el nombrado equipo siete que, de alguna manera, se asemejaba otra vez a su familia; por ello, entendió que cuando veía al Uzumaki sufrir, él podía sentir el mismo dolor: lo mismo que le respondía su compañero en estos momentos.
Vio al rubio hacerse fuerte por su sueño de ser Hokage y entonces, tuvo ganas de luchar con él. Aún así, no podía permitir que fuera más fuerte y al ver qué tanto se había vuelto, Sasuke sentía… Sí, sentía envidia, pues Naruto tenía una fuerza que él no poseía. Porque Naruto caminaba delante, al igual que lo hacía Itachi. Igual que hoy.
- ¿Aún estás despierto? –preguntó Sasuke en el silencio.
El sol del amanecer se asomaba entre los cerros de Konoha y Naruto no respondió luego de un rato. Sasuke se dio cuenta de que estaba dormitando al pensar en todo lo anterior y, sin darse cuenta, el tiempo transcurrió rápidamente.
- ¿Ugh? ¿Dónde estamos? –contestó Naruto dando claras señales de haberse dormido.
- Parece que dormimos el resto de la noche…
- ¡¿Qué?! ¡La misión! ¡Auch! –se quejó al moverse, las heridas que se provocaron ayer comenzaron a dolerle –. Si Sakura-chan nos ve así, de seguro nos mata.
- Eso es lo que precisamente quiero contigo.
- ¡¿Qué dijiste?! ¡Gh! –gruñó el Uzumaki, acomodándose–. Mierda, espérate, que mis golpes te abrirán los ojos de una vez por todas, negado –mencionó rabioso, restregándose los ojos.
- Ja… jaja… jajaja –y Sasuke comenzó a reír. Naruto, impresionado, primero lo examinó y luego, lo miró con cara rara.
- ¿Qué?
- ¿Aún quieres luchar, sabiendo que perderás contra mí?
- ¡CLARO! ¡SOBRETODO PORQUE ES CONTRA TI, VOY A GANAR! –le espetó Naruto enfurecido–. ¡NO ME RENDIRÉ JAMÁS! ADEMÁS, ¿QUIÉN ES EL QUE ESTÁ SANGRANDO?
- Lo admito…
- ¡Eh, Sasuke!
De pronto, Naruto lo sacó de sus pensamientos, se encontraban en el espesor de un bosque, frente a un gran lago. Muy a lo lejos, Sakura estaba sobre el agua sanando a Isobu, el bijuu de tres colas, pues fue él el único herido en el altercado del pueblo y, a pesar de ello, no tomó represalias por las personas que lo dañaron. Desde que vio a Naruto enfrentarse a Obito y Madara con tanta valentía, y que éste se ganara el cariño del violento Kurama, comenzó a respetar a los humanos. Afortunadamente, el Uzumaki llegó a su rescate en el momento preciso.
- ¿Qué estabas pensando? Te estoy hablando hace rato.
- En mi derrota el día de ayer.
- Eres un mal perdedor –Naruto se puso más serio desviando su mirada hacia la Haruno–. ¿Estás seguro de que es la decisión correcta?
- Sí, debo hacerlo.
El rubio se encontraba de pie, mientras que Sasuke estaba sentado con una rodilla arriba, en la cual apoyaba su codo para que el dorso de su mano sostuviera su mentón. Ambos no se miraron y el viento helado de esta mañana les remeció sus cabellos.
- Bueno, siempre fuiste un estúpido después de todo –dijo Naruto y Sasuke resopló con una sonrisa–. Cuando se lo digas…, sé amable, ¿de acuerdo?
- Lo sé –miró a Sakura, quien terminaba su trabajo dándole unas palmadas al bijuu, a lo cual la bestia de tres colas se sumergió en el agua–. Aún le debo una disculpa.
- Ni que lo digas –respondió Naruto cruzado de brazos, observando como Sakura corría con presteza sobre el agua, acercándose a ellos–. Como me gustaría ver su reacción y que te parta la cara –tras ese comentario, Sasuke hizo un ademán de risa.
- Esta vez tiene todo el potencial para hacerlo y retenerme –se colocó de pie, sacudiéndose la ropa.
- Pero no lo hará, es Sakura-chan después de todo –mencionó Naruto con calma y desvió la vista a Sasuke–. Cuando te vayas, iré a despedirte.
- De acuerdo –le contestó también con un contacto visual. Sakura llegó hasta ellos.
- ¡Todo en orden! –sonrió la pelirosada–. ¿Volvamos a casa? –sin embargo, recibió un golpecito en su cabeza de parte del Uchiha.
- Tú, no deberías andar por ahí todavía, aún cojeas. ¿Te curaste la pierna antes de venir para acá?
Sakura se sonrojó un poco, mientras que Naruto los miró con una sonrisa casi paternal. Al parecer, su amigo había entendido el mensaje.
- Bueno, si ustedes me abandonaron en primera instancia, ¿no? –y susurró un baka, algo molesta cruzándose de brazos, indignada.
- Pero ya está hecho –finalizó Sasuke sus murmullos y en un parpadeo, tomó a Sakura y la colocó en su espalda de manera que la cabeza de ella quedó en un hombro de él–. Te llevaré todo el camino entonces.
- ¿A-ah? ¡Espera Sasu…!
Muy tarde, el Uchiha saltó hacia la rama de un árbol partiendo su camino a Konoha, por su parte Naruto los siguió por detrás y su cara de felicidad pasó a una de preocupación. La batalla de ayer, de una vez por todas, había hecho recapacitar a su amigo; sin embargo, a la mañana siguiente él le comentó su nuevo plan para poder redimirse de toda esa oscuridad que aún lo abrumaba. Ese plan consistía en irse nuevamente de Konoha, conocer el mundo y aquellos detalles que pasó por alto por tanto tiempo, pues sólo podía mirarlos con ojos de venganza.
Sabía que Sasuke necesitaba ese viaje, lo podía entender, pero por quién temía era por Sakura.
La pelirosa se afirmó del Uchiha rodeando su cuello con los brazos y aferrando las piernas a los costados del abdomen. Se sentía avergonzada y más aún, notaba en Sasuke algo distinto, algo que hacía brillar su esencia tenuemente: lo podía sentir en su corazón.
De pronto, se fijó en su rostro y notó que su labio tenía un leve tajo, estaba hinchado. No se había percatado de aquello la noche anterior.
- ¿Qué te pasó? –preguntó la kunoichi tocando con la yema de sus dedos la zona de la herida de su compañero y al sentir el tacto, Sasuke la miró.
- Peleas varias con Naruto.
- ¿Eh? ¿Cuándo? –se preocupó al instante.
- Está todo bien. Era justo y necesario.
La Haruno observó al pelinegro y giró el rostro para divisar a Naruto, el cual, al percatarse de los ojos jades de ella, le sonrió despreocupado. La verdad, es que había estado evitando pensar en el ajuste de cuentas entre esos dos, ya que Sasuke al despertar simplemente accedió a quedarse en la aldea sin rechistar y esa era la realidad más maravillosa. No quería pensar en nada más. Pero al ver esa herida, volvió a recordarlo.
Aún así, el Uchiha le había respondido con tal sinceridad y la sonrisa de Naruto le caló de alguna forma el alma, que sintió que no debía preocuparse.
- Y tú –Sasuke la sacó de sus divagaciones–, no vuelvas a hacer algo así, Sakura.
Se refería a la impertinencia de ir en búsqueda de él sin tomar en cuenta su propia salud. El corazón se le sobrecogió bajo su pecho, pues sintió que el Uchiha quería protegerla, por lo tanto, escondió su cabeza en el hombro de él y se apegó más a su cuerpo, abrazándolo.
- Sí… –y sonrió con un leve rubor.
Con el clima a su favor, los ninjas siguieron el camino a su aldea natal. En el corazón de cada uno, algo nuevo había brotado; al menos, Naruto y Sasuke tenían la certeza de que las cosas iban a cambiar de un momento a otro cuando llegasen a Konoha y sólo esperaban que Sakura no saliera lastimada en ese proceso.
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Fin del capítulo 12. En el próximo capítulo, nuestros protagonistas arriban a Konoha y Sasuke debe notificarle algo importante a Sakura. ¿Cómo se lo tomará ella?
Que tengas una excelente semana mi estimado lector(a), y si quieres opinar algo no olvides dejarme un review, por favor ;) ¡Nos leemos!
Haru no Ame
