Rin, ¿dónde estas rin?...
Todo caia al suelo con desesperación, los recuerdos eran como un espejo, cayendo tan ferozmente al suelo quebrándose por completo, dejando pequeños vidrios desparcidos por todo el suelo, y como si polvo se tratara el viento se los llevaba lejos muy lejos del alcance de cualquiera que quisiera aferrarse a ese pasado.
Solo quiero un mundo al cuál aferrarme, solo eso quiero.
—No deberías estar trabajando—la voz seca y fría de nico resonó por todo el panteón llamando la atención de su amiga peli jengibre quien se encontraba sentada de cuclillas enfrente de la lápida que por nombre tenia graba en ella, "Hoshizora Rin", "año: 1995 a 2017"," fue una gran compañer, amiga, hermana, una muy buena y grandiosa persona que este mundo tuvo ", entraban ganas de romperse a llorar de tan solo leer el epitafio y recordar todo lo vivido con ella.
—solo quería saludar a rin-chan—sonrió tristemente, sus ojos ya no poseía ese brillo y destello que siempre demostraba, sin apartar su vista de la lápida—y tu ¿que haces por aquí?—miro de reojo a su amiga peli negra.
—Tambien quise apasar a saludar a rin—desvió su mirada a un lado, mientras trataba de no mostrarse débil al tener enfrente a su ya difunta amiga—veo que tu tambien pensaste lo mismo—regreso la mirada sobre la peli jengibre, la mencionada asintió.
Había salido de su casa con rumbo a su lugar de trabajo, pero como si un impulso se apoderaba de ella quiso pasar a saludar a su amiga, no, a su queridísima hermana, y como tenia que pasar enfrente del pateon para ir a su trabajo, aprovecho para ir a saludar, llegando vio a un hombre vendiendo flores le compro un ramo y camino hasta donde estaba la tumba de rin, miro el lugar vacío, digo quién quisiera venir a un lugar donde esta tu ser querido enterrado aquí o el lugar donde pronto acabaras, un revoltijo apareció en su estómago, tenia miedo, mucho miedo. La muerte es su mayor miedo, ignorando todo esos pensamientos negativos siguió caminado hasta su objetivo, antes de llegar paro en seco, no quería llegar y llorar como si su propia vida dependiera de ello, convencida de eso siguió, llego y miro a lápida de su hermana y lo único que salio de sus labios fue, '' hola rin-chan ". Y se quedo mirando en silenció o hasta que nico apareció.
—llevas mucho tiempo aquí?—decidió hablar, rompiendo el abrumador silencio que se formó entre ellas.
—No mucho—contesto sin si quiera dejar de mirar la tumba—¿quien crees que venga a visitar a rin-chan aparte de nosotras?.
—No lo sé, tal vez sus padres—dio un paso hasta ella y se inclino de cuclillas enfrente de la lápida, quedando a un lado de honoka—o ella—susurro por lo bajo.
—Ella no tiene el derecho de venir aquí—con todo el odio posible que podía sentir mencionó con rencor a esa persona—ella causo todo—paso sus dedos por las letras del nombre enmarcó en el—ella es la causante de que rin-chan este aquí—aparto su mano de la lápida.
La mirada de nico se sombrío, apretó su mandíbula con coraje, honoka no tenia por que hechar la culpa a la castaña cuando ella no era la culpable de todo si no ella misma, la peli negra se culpaba por la muerte de su amiga, si tan solo no hubiera pasado nada entre ellas, rin estaría viva. Honoka miro por lo bajo como las manos de nico apretaba con fuerza sus rodillas, ahi fue donde noto que todo esto la molestó.
—No creo que Koizumi-san tenga la culpa de todo—apenas y se podía escuchar su voz.
Honoka frunció el ceño molesta, mordiendo su labio inferior, no iba a dejar que su hermana terminara hechandose la culpa por algo que no hizo si no la castaña—¡Qué dices?!, ¡Nico-chan tu no tienes la culpa de nada!—rápidamente se levanto del suelo y tomo por los hombros a nico levantandola en el progreso—¡Mírame maldición... Tu no eres culpable..!... ¡No agaches la mirada cuando te hablo!... ¡Tu me decías eso cuando no te escuchaba, Ahora es mi turno de regañarte!—empezó a sarandear los hombros de nico con fuerza, queriendo que esta la mirará a los ojos y no culparse—¡Donde quedo esa persona tan fuerte!—dolía mas que nada.
—No lo sé... —seguía mirando hacía el suelo—tal vez se fue por que le teme al vacío, y no sabe por que—
—¿por que nunca lo dijiste?—
—Por que?... simple no quería molestar—cada vez de hundía en una mar de desesperación.
—Entonces solo fingías estar bien—sus ojos cada vez aguantaban poco.
—Solo fingía ser franca con todo, terminando engañada—
La menor poco a poco se desvanecía, ya no podía respirar, su respiración cada vez jadeaba por aire, odiaba ver que alguien muy importante y especial en su vida se desborona enfrente de ella sin si quiera hacer algo para ayudarla, solo podía hacer una cosa y era abrazarla tan fuerte que provocaría largas lágrimas salir de cada una, aferrandose entre ellas, desahogándose por completo. La vida si que era muy injusta, no era por ser cruel y malvada pero por que de tantas personas en el mundo tenían que ser ellas, por que solo ellas, en vez de alguien mas, de tantas personas.
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Una joven castaña lloraba en silencio, en un cuarto totalmente obscuro sin ningún rastro de luz, llevaba días ahi, no quería ver a nadie, ni siquiera a sus padres, no quería que la viéran asi, aunque necesitaba consuelo de alguien pero esa persona se había ido y esta vez para siempre, jamas volvería, ¡Jamás!, y era su culpa... su culpa y de nadie más, todo pasaba demasiado lento como si la vida quisiera castigarla y eso lo tenía muy merecida. Los sucesos vividos de hace una semana volvía a su mente, el dolor en su pecho incremento, ahogo un llanto sobre su almohada.
Flashblack...
Comía muy tranquila en la cafetería junto con su amiga, todo iba tan bien pero todo se detuvo al escuchar algo que decía una de sus compañeras, algo relacionado con una compañera de la escuela que tuvo un accidente y que no sobrevivió a la hora de cirugía, pensaban que era alguien a quien no conocía pero al escuchar como otra joven le preguntaba con insistencia el nombre de la chica todo le daba vueltas al oír el nombre, "fue esa chica, Hoshizora Rin", una pulsada horrible apareció, sus ojos se empañaron, quería correr y ver si todo era una mentira, absorta por sus pensamientos olvido por completo que estaba con su amiga. La susodicha noto lo mal que se veia su amiga asi que decidió preguntar si le ocurría algo.
—Hanayo pasa algo?—coloco su mano sobre el hombro de su perdida amiga, pero esta no reaccionó—hey..
—¡Maki-chan necesito tu ayuda!—al menor tiempo reacciono, tomándola por sorpresa al escuchar que necesitaba ayuda—.. Tus padres ayer no atendieron a una chica?.. por favor necesito saber...
—Por que quieres saber eso? —
—Solo contesta—parecia desesperada, suspiro.
—Algo me contó mi papá, dijo que ayer llego una chica muy grave y que no resistió en la sala de emergencia y que falleció—aun confundida termino por contarle.
La castaña ahora debía de saber el nombre, tomo un bocado de aire y pregunto—y sabes el nombre de ella?—
—Esa chica con la que te juntabas, Hoshizora Rin—
No.. no.. por que?...
—¡No no... que hice...!—rápidamente se levanto de su lugar ante la atenta y confundida mirada—¡Maki-chan necesito tu ayuda... necesito que me digas en donde sera su funeral!..
—Que?... Hanayo actúas raro, por que te importa tanto ella.. —pregunta estúpida—olvídalo ya se la respuesta... tal vez si sepa dónde es..
Asi que ambas fueron aquel lugar. Ambas al llegar pudieron notar lleno el lugar, era obvio que aquel lugar estaría totalmente lleno. Hanayo fue caminado por aquel lugar a toda prisa, junto a su compañera aunque no comprendía cual seria aquella urgencia de buscar tan desesperadamente, pero, ¿que?. Ambas amigas pararon en seco, mas bien la primera vio a una distancia algo alejada a un grupo de chicas con una expresión triste consolando a los padres de la fallecida ahí supo que había encontrado a los padres. Maki miro hacia donde su amiga tenia la vista puesta, miro a cada una de los invitados, pero como si fuera magnetismo su mirada se posó sobre una cabellera muy conocida para ella... era... ¡Imposible!... aun lado de una chica de cabello color jengibre estaba Nico aquella persona que lastimo vilmente, ¿de dónde conocía a esas personas?, no era hora de sentirse celosa de aquellas personas, Hanayo noto como su amiga obserbava a quella chica, como si se conocieran.
La peli negra sintió una penetrante mirada sobre ella, así que miro hacia aquel lugar encontrándose a la dueña de su dolor y a otra chica, ahora que se fijaba bien aquella es la que una vez rin les contó, miro ambas con odió, regresando su atención a los padres de su amiga, honoka se percato de como nico miraba a un lugar fijo y lo apartaba, asi que miro hacia dónde nico miraba. Algo se avecina y no era para nada bueno.
—No creo que deberíamos estar aquí Hanayo—la verdad ya quería irse, algo malo iba apasar y ella lo presentía.
—No puedo irme, no aun—lo ultimo lo dijo en forma de susurro.
—Yo sigo cr... —
—¡Qué hacen ustedes dos aquí?!—una alterada y molesta peli jengibre se fue enzima con palabras no muy bonitas sobre ellas—¡NO TIENEN NADA QUE HACER AQUI, TODO ES SU CULPA DE LAS DOS, POR SU... —las palabras cada vez de quebraban, todos los presentes no comprendía el por que la peli jengibre les gritaba a esas dos chicas pero al escuchar que la culpaban por la muerte de rin fueron comprendiendo—.. P.. POR. SU CUL.. PA... RI.. N YA.. N.. O—dejo de gritarles las lágrimas le ganaron a su enojo, cayendo de rodillas enfrente de todos, las miras de lastima se posaron sobre ella, Hanayo Queria disculparse y aquien engañaba era su culpa pero por que culpaba a maki también.
La pelirroja jamas se había sentido tan miserable en toda su vida, las demás corrieron hasta honoka y entre ellas intentaron levantarla del suelo a su hermana y darle todo el apoyo posible, nico no quería verla asi, así que se fue acercando hasta las causantes.
—No quiero ser grosera pero necesito que ambas se vallan—no tenia las fuerzas necesarias para mirar a la cara a la pelirroja asi que mejor hablo con la castaña—No le hace bien a mi amiga.
—Entiendo.. yo lo siento—contesto la castaña con la voz algo quebrada—no quisimos poner a si a su amiga.
—Mm ya veo, si hago esto es por que ella más bien ellas son lo mas importantes para mi—esto hizo que la pelirroja frunciera el ceño, le dolía saber que alguien mas tenia el cariño de nico—no quisiera perder a alguien otra vez—esta vez miro a la pelirroja como insinuandole algo y ella lo notó
—si—..
Fin Flashblack.
Aun así su realidad era mas cruel que cualquier recuerdo.
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Todos sabían lo mal que su sensei se sentía así que decidieron mejor darle su espacio para pensar y recuperarse por la perdida de su amiga. O eso es lo que ellos pensaban, lo que no sabían es que cada vez mas la rubia se ahogaba en su propio sufrimiento sin el consuelo de nadie.
Suspiro tras suspiro salían de los rosados y finos labios de la rubia, quien estaba tirada sobre su cama boca arriba observando sin emoción alguna el vacio techo.
—me cuesta cada vez mas respirar en este mundo—arrojo la pequeña manzana que traía en su mano, rodando sobre el suelo. Un pequeño y reconocible sonido resonó por toda la habitación, era un mensaje de Honoka.
"Necesitamos vernos todas, asi que eli-chan ven al panteón donde esta rin-chan"
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Tic, tac, tic, tac. Sonaba el reloj de la pared, las manecillas marcaban las horas que pasaban, aburrida y sumida en sus pensamientos miraba con tristeza a su compañante, debía culparla a ella o simplemente culparse por su propio sufrimiento, no, no ganaba con pensar eso.
Tic, tac, tic, tac...
Y las manecillas seguían marcando las horas, tal vez el tiempo podía pasar asi de rápido pero el dolor no podía irse asi de rápido como el tiempo, suspiro cansada necesitaba salir de ahí, lejos de todo e incluso de la bella chica que tenia enfrente de ella, ahí está su bello Ángel, dándole su compañía pero no por su voluntad propia si no por que su madre le pidio que le hiciera compañía mas en este momento tan triste. Parecía muy entretenida arreglando un vestido sin duda ella es tan perfecta.
—Todo bien Umi-chan—la suave voz de su dulce a compañante la saco de sus pensamientos. Olvido que la estaba mirando tan penetrantemente, desvió su mirada.
—Mmm... no pasa nada—recargo su quijada sobre su mano—te esta quedado bien ese vestido—sonrió débilmente mientras regresaba su vista sobre la chica.
—Gracias—susurro avergonzada, habían sentimientos que es mejor guardar en silencio, podía sentir cada vez mas el estado de animo de la mujer peli azul, si tan solo podía hacerla sentir mejor.
Umi observo como la mirada brillante que poseía la chica se perdía, algo pasaba y sentía que su primo tenia algo que ver en el cambio de ánimo y actitud de su bello Ángel, el silenció reino entre ellas, la sala quedo en un abrumador silencio y ambiente muy pesado, sin que la chica se diera cuenta de la mirada dorada de la mujer peli azul sobre ella, Queria encontrar algo, fue bajando su mirada por cada parte del cuerpo de la peli gris, no parecia nada fuera de lo normal, pero algo llamo su atencion en el brazo derecho de la chica podía ver un golpe y uno muy resiente. ¿que es lo que pasaba entre su primo y la mujer que ama?. Un sonido sono.
—Umi-chan tu teléfono esta sonando—
—Ah... si—salio de sus pensamientos tomando aquel objeto mirando sus notificación, leyendo con atención un mensaje que Honoka le había enviado.
"Umi-chan tienes que venir al panteón"
Y la pregunta que resonó en su cabeza fue, ¿por qué?.
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Inhalaciones fuertes resonban por toda la habitación, el cuerpo pálido y sudor frío disfrutaba de aquellas inhalaciones de aquel polvo blanco, su mirada sombría cada vez se perdía en el mayor placer y exitacion que le brindaba ese mágico polvo, era la única manera de sentir que su vida no era miserable y alejarse de su realidad, se dejo caer de espaldas sobre el suelo, su estado cardíaco se aceleraba tan intensamente, sus pulmones jadeaban por aire, ya nada podía pasarle o al menos que la muerte se la llevara.
—Ahhh... d.. emo... nios.. —daba fuertes exalaciones el aire cada vez le hacia falta—... si.. ento.. e... l c-cuerpo.. pe.. pesado..—oculto su rostro entre sus rodillas, había caído otra vez, ¿por que lo hizo? ... ¡Cobarde!... era por ser débil... siempre habia sido débil en todo—me sofocó cada vez más—ya recuperada su respiración susurro aquellas palabras aun con el rostro oculto en sus rodillas.
El ruido de la puerta siendo abierta alarmo por completo a la chica, ella rápidamente se levanto del suelo mientras oculta aquel sobrecito de polvo blanco dentro de la bolsa de su pantalón, esperando a que aquella persona entrara.
—Erena-sensei esta aquí?—una bella castaña asomaba su cabeza detrás de la puerta esperando una contestación.
—Kazumi-sensei aquí estoy—respondió algo perdida, haciendo señas con las manos.
—Oh, siento si la molesto pero es que dejo su celular en la sala de profesores y al parecer alguien la llamo—entro por completo al salón caminado hasta la peli violeta, entregándole el aparato.
—No te disculpes por eso—suspiro—gracias por traerlo—tomo el aparato de la mano de la castaña rozándose los dedos, creciendo un sonrojo en la castaña—Uh... pasa algo?—noto el nerviosismo de la chica.
—Ah... no nada... —
—Bien—parecía extrañada.
—Yo... me voy... hasta luego—dio una pequeña reverencia.
—Si nos vemos—se despidió mientras miraba irse la chica, dejándola completamente sola—dijo que alguien me llamo, ¿pero quien?—miro su celular buscando alguna llamana pero vio que en realidad era mas bien un mensaje de honoka—mm.. ¿qué?.
"Erena-chan necesitamos vernos en el panteón".
No, no podría ir, no ahora que recayó de nuevo en las drogas. Seria incapaz de verlas y fingir que todo esta bien cuando no era asi.
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—Para que quieres que estemos todas juntas—de vuelta en el pateon ambas chicas dejaron de llorar, honoka le había dicho a nico que era hora de que todas enfrentarán la realidad así que decidió mejor juntar a todas aqui, la peli negra pensaba que seria una mala idea—no servirá de nada—cubrió su rostro con su capucha de la chamarra.
—Ahhh deja de pensar que esto no funcionara—la peli jengibre metió su celular dentro de la bolsa de su chaqueta, mirando un poco molesta a su amiga—te aseguro que todo terminar.
—.. —abrió y cerro la boca, quería creer en esas palabras... pero ya no tenia sentido creer—si—susurro por lo bajo.
Honoka cumpliría su promesa, aquella promesa que le juro a rin cumplir, lo haría sin duda.
"Entonces cumplelo, yo creo en ti Honoka~nya"
"Ya veras rin-chan yo cumpliré"
—Sin duda lo haré—miro decidida hacía el horizonte, no rompería otra promesa.
No estaba permitido fallar.
