Capitulo 11

Otra vez

Hermione bebía su cuarta taza de café. Realmente deseaba dejar de ser nota de tapa del diario, pero precisamente la noticia que desplazaba su protagonismo no era la que quería.

"Askaban nuevamente burlada" "Ayer por la noche un grupo de reos, liderados por Draco Malfoy, escaparon de la prisión. Muchos han sido nuevamente apresados, incluso la madre del cabecilla gracias a la rápida intervención de los aurores. El ministerio está considerando establecer una nueva cárcel más segura.

No escapa a nuestras suposiciones que el recluso más buscado sea Draco Malfoy, aún prófugo, y que de seguro el mismísimo Harry Potter estará personalmente involucrado en su búsqueda ya que fue el responsable del asesinato de su mejor amiga y esposa de su mejor amigo."

Hermione retiró la vista del periódico, la única declaración que oyó de Ron esa mañana fue.

"Te quedas aquí, pondré varios hechizos de seguridad y no le abrirás a nadie. Ya todos saben como entrar." Y por si no le quedaba claro regresó sobre sus pasos la besó apasionadamente y le dijo con los labios a escasos milímetros de los de ella "No te perderé otra vez, en esta ocasión me encargaré yo mismo de matar a Malfoy si fuese necesario"

Mientras recordaba esa escena, que en un principio la llevó a pensar en la actitud machista de su marido para luego llevarla nuevamente a darse cuenta que realmente no había nada en el mundo que fuera más importante para Ron que ella, oyó que alguien ingresó a la casa y a pesar de la advertencia de su esposo no dudó en empuñar su varita, pero el que ingresó fue Harry y al verlo se relajó.

Pero notó que su amigo tenía un mal semblante y comenzó a levantarse lentamente de la silla al tiempo de preguntar

– ¿Qué sucede?

– Tiene a Ron – No hacía falta agregar nada más.

– ¿Dónde? – Preguntó decididamente.

– Sus condiciones…

– Ron por mí – Declaró ella sin dudar y Harry la miró sorprendido, pero ella no tenía tiempo para explicarse y repitió – ¿Dónde? – Su amigo le tendió una nota, ella la leyó y avanzó a la salida.

– ¿¡No pensarás acudir!? – Intentaba detenerla Harry.

– Esto es muy simple Harry, o voy o mata a Ron.

– ¡Pero puede matarte a ti!

– Es que yo me muero si por mi culpa algo le pasa a Ron – Allí Hermione se quebró y comenzó a llorar y su amigo corrió a abrazarla, cuando ella se compuso, se separó y le pidió – Si algo me sucede… – Harry la interrumpió

– Nada te… – Pero ella colocó su mano en la boca de él impidiéndole hablar.

– Si algo me sucede – repitió – Dile a Ron que siempre lo amé y amaré, que siga con su vida, que la viva plenamente y cuando sea el momento oportuno, nos volveremos a encontrar y nunca más nos separaremos – Y sin más desapareció dejando a Harry con lágrimas en los ojos.

La nota era muy precisa "Tú por tu esposo. Si no vienes sola, él es historia" y luego la dirección de un parque cercano a la casa de Bill y Fleur.

Se apareció cerca del lugar, el día estaba nublado y con lluvias intermitentes con lo cual el lugar estaba desierto.

Frente a ella podía ver el basto océano cuyas olas golpeaban la pared de un precipicio y a un costado la zona de juegos, donde Ron se encontraba sentado en un columpio, maniatado y amordazado y Draco detrás de él con una maquiavélica sonrisa, aguardándola.

Hermione avanzaba con decisión, el viento enarbolaba su capa y elevaban sus cabellos, sus ojos se conectaron a los de Ron que parecían gritarle "¡Vete de aquí!" pedido que ella no obedeció.

Ni por un instante perdió el contacto con Ron quien al verla avanzar tan decidida se desesperaba cada vez más y, ya con lágrimas en los ojos parecía implorarle con ellos que se marchara.

Hermione se limitaba a mirarlo lo más serenamente posible tratando de calmarlo y esperando poder razonar con Draco. Al llegar a escasos metros del columpio, miró al rubio y le dijo firmemente

– Aquí estoy, cumple y déjalo ir.

– Él se queda aquí, nosotros nos vamos. – Contestó Draco.

– Antes quiero ver si está bien y despedirme.

– ¡Ni lo pienses! – Gritó el rubio.

– Si me concedes este pedido, luego haré todo lo que me pidas – Ron se movió de su asiento, intentando ponerse de pie pero el rubio lo obligó a quedarse sentado.

– ¿Todo? – Preguntaba el rubio maliciosamente.

– Todo – Respondía ella resignada.

Draco la miró extrañado, parecía como si la mujer frente a él no fuera la misma que años atrás había secuestrado. ¿Sería Hermione o su hermana? La Hermione Granger que él conocía hubiese luchado sin dudar antes de ceder a cualquiera de sus peticiones, pero no era el momento de divagar con pensamientos sin sentidos y debía aprovechar la oportunidad beneficiosa que se le presentaba. Hermione o no pronto lo iba a averiguar.

– Muy bien, tienes un minuto – Hermione iba a protestar pero él no se lo permitió – Es eso o nada.

Ante la férrea determinación de Draco ella sintió y se acercó a Ron.

En un rapto de casi lastimosa decencia el rubio les permitió cierta intimidad alejándose apenas, Hermione bajó la mordaza de la boca de Ron y sin dejarlo hablar lo besó.

Él correspondió al beso y sintió como las lágrimas de ella se mezclaban con las suyas.

En cuanto se separaron le gritó

– ¡Vete! ¡Huye! – Y ante esa declaración Draco intervino tomando del brazo a Hermione alejándola del pelirrojo.

– ¡vamos! – Decía arrastrándola.

Pero le faltó prever en un detalle, ella aún estaba armada con su varita y en cuanto estuvo lo suficientemente alejada de Ron para que Draco no le hiciera daño la desenfundó e intentó atacar al rubio, quien rápidamente contrarrestó el hechizo y comenzaron a batirse a duelo, acercándose peligrosamente al acantilado.

Mientras tanto Ron intentaba liberarse, pero al levantarse el movimiento del columpio lo hizo caer.

De repente sintió como una fuerza invisible lo ayudaba a levantarse y notó que una mano sin dueño lo sostenía

– ¿Harry? – Llegó a decir y su amigo salió de debajo de la capa de invisibilidad.

Harry no estaba solo, lo acompañaba Scorpious, mientras el morocho desataba a Ron, el muchacho se acercó donde estaba su padre con la intención de pedirle que desistiera de su accionar.

– ¡Papá! – Lo llamó.

– ¡Traidor! ¡Mal hijo! – Le gritaba el rubio sin dejar de luchar con la castaña.

– Por favor, déjalos en paz – Imploraba el chico.

– ¡Nunca! – Draco parecía desquiciado y lanzó un hechizo que hirió el brazo de Hermione haciéndole perder su varita.

Para ese entonces Harry ya había desatado a Ron y juntos se acercaban al lugar de la lucha. Harry se acercaba a Draco y Ron a Hermione.

Al notar que ambos se acercaban Draco gritó

– ¡Te mataré! – Apuntó a Ron y lanzó un hechizo hacia el pelirrojo

– ¡ROOOOOON! – Gritó Hermione desesperada. Ron cayó fuertemente al suelo herido pero conciente.

Scorpious no lo dudó, apuntó a su padre y exclamó

– Avada Kedabra – Dándole muerte a su padre antes que lanzara otra maldición a Hermione, la cual había dado un paso atrás para eludir el hechizo de Draco quedando casi al borde del acantilado.

– ¡Hermione! ¡Apártate de allí! – Le gritaba Harry más alejado, al lado de Scorpious y del cuerpo sin vida de Draco.

Ella intentó avanzar pero un golpe del oleaje a la pared del acantilado hizo que la misma se estremeciera desprendiéndose y haciendo caer a la castaña.

Ron se levantó con las pocas fuerzas que aún tenía y corrió hasta donde ella estaba y arrojándose al suelo logró tomarle la mano antes que cayera.

Harry y Scorpious corrieron a ayudarlos.

– ¡Aguanta! – Le gritaba Ron mirándola a los ojos.

– ¡No puedo sostenerme, no tengo punto de agarre! – Declaraba ella haciendo su mejor esfuerzo para sostenerse, pero su brazo herido le impedía tomar el otro brazo de Ron y la pared de tierra cedía ante sus patadas para impulsarse hacia arriba.

La mano iba resbalando, la fuerza de ambos no era suficiente para eludir a la fuerza de la gravedad.

Harry y Scorpios se acercaban lo más rápido posible

– ¡Ya llegamos! – Les gritaba el morocho intentando de alguna forma darles más poder para soportar, los dos hombres estaban a escasos metros.

Harry se arrojó al suelo para agarrar a Hermione y ayudar a Ron pero no llegó a tiempo, la mano de Hermione se soltó de la del pelirrojo y la castaña cayó al vacío.

– ¡Hermione! – Gritaron los tres hombres.

– ¡NOOOOO! – Gritaba ella – ¡ROOOON! – Y movía las manos y piernas intentando aferrarse a algo inexistente.

– ¡HERMIONE! –grito más fuerte Ron que inconsciente o concientemente intentó arrojarse como para salvarla, siendo detenido por Harry, quien lo arrastró lejos del acantilado.

– ¡Déjame! – Gritaba Ron

– ¡Ya no puedes hacer nada! – Declaraba su amigo.

Scorpious observó impotente como el cuerpo de Hermione caía al agua en el momento en que otra ola impactaba en la pared rocosa. Volteó a ver a los dos hombres que abrazados en el piso lloraban como dos niños.

Ron se desmayó, había perdido mucha sangre por el hechizo recibido y su energía se agotó por el esfuerzo realizado inútilmente para salvar a Hermione.

Harry actuó rápidamente

– Scorpious – Ordenó – lleva a Ron a san Mungo, yo iré al ministerio para buscar ayuda de los aurores y buscar el cuerpo de Hermione.

El joven lo obedeció rápidamente.

Varias horas después Harry se apareció en el hospital, allí estaban todos los Weasley quienes aguardaba alguna novedad, tanto de él como de Ron, ya que los médicos se mostraban herméticos de decirles algo, incluso a Rose y Scorpious quienes eran sus mejores alumnos.

– ¿Alguna novedad mi amor? – Le preguntaba Ginny acercándosele

– Nada – Respondió en un suspiro Harry meneando la cabeza – La puesta de sol hizo aún más difícil encontrar el cuerpo, mañana seguiremos. ¿Y Ron? – Preguntó

– No nos dicen nada – respondió Ginny

– Aguarden – Dijo y se acercó al quirófano, pero amablemente fue echado por una enfermera y debió regresar sin respuestas.

La espera se hizo larga y angustiosa, no sólo sufrían por la perdida de Hermione, sino que Ron estaba en grave peligro.

A las tres horas un sanador salió del quirófano, se lo veía agotado y demacrado y sin esperar habló

– Hemos hecho todo lo que está en nuestras manos, él ha perdido mucha sangre, pero es un hombre fuerte, queda todo en su voluntad de vivir. – Luego se dispuso a marcharse.

Todos se miraron, Ron era fuerte, pero haber perdido a Hermione nuevamente lo hacía débil y falto de ganas de vivir, antes que el médico desapareciera Harry preguntó

– ¿Puedo verlo?

– Por supuesto señor Potter, pero sea breve – Contestó el Doctor antes de perderse por los pasillos.

Harry ingresó a la sala donde estaba Ron, estaba más blanco de lo que generalmente era, su semblante sin embargo estaba sereno como si estuviese durmiendo, al tomar su mano Harry la sintió helada.

– Hola Ron – Lo saludó como si lo estuviese escuchando – Debes ser fuerte y sobrevivir, no sé que haremos sin ti. Todos extrañaremos a Hermione, pero la tendremos en nuestro recuerdo.

Harry sintió un escalofrío y notó que la mano que sostenía estaba sin fuerza, recordó una película muggle donde los espíritus ante ciertas declaraciones regresaban a sus cuerpos, ya que aún no era su momento de partir y por medio de alguna noticia recobraban la voluntad de vivir y continuó hablando sosteniendo la mano que ya sabía sin vida de su amigo.

– Hay algo que jamás te confesé – le decía – pero es algo muy personal ¡Y mira que te he contado mi primera vez con tu hermana! Así que imagínate que vergonzoso es para mí confesarte esto ahora. Primero te aclaro que amo a tu hermana con toda mi alma, ella es la mujer de mi vida, pero antes de amarla yo estaba perdidamente enamorado de otra persona y no era Cho, era Hermione – Harry sintió como Ron apretó su mano y que el frió de la habitación había desaparecido, sonrió satisfecho de haber cumplido su cometido, y a la vez sintiéndose un poco loco de creer en esas cosas sin sentido, pero luego de entrar en el mundo de la magia, ya todo le parecía posible, entonces continuó hablando – Yo estaba total y absolutamente enamorado de Hermione – volvió a repetir y otro apretón lo sorprendió – Incluso estuve tentado a declarármele antes del baile de cuarto, pero algo me detuvo y no fue saber que tu también la querías, al fin y al cabo yo estaba enamorado igual que tú de ella – Harry notó que Ron movía los párpados y realmente aún se le dificultaba creer que él estuviese realmente escuchándolo simplemente creía que era la voluntad de Ron la que estaba haciendo el esfuerzo pero de todas maneras siguió hablando – Lo que me hizo desistir fue darme cuenta que ella tenía ojos sólo para ti. ¡Por Merlín! Sólo ustedes no se enteraban de sus sentimientos mutuos y por ello me hice a un lado, para mi suerte ya que pude de esa forma conocer a Ginny. Pero te juro hermano, que de no haber notado todo lo que ella te quería, sería conmigo con el cual tendrías problemas en lugar de Victor.

Creo que hoy ella intuía lo que iba a suceder y me pidió algo, que seas feliz, hasta reencontrarte con ella, pero en el momento oportuno y este no lo es.

¡Lucha Ron! ¡Ven a darme un golpe por lo que te acabo de confesar! Siempre creí que Hermione Potter sonaba mejor que Hermione Weasley.

Ron abrió los ojos lentamente y apretó más fuerte la mano de su amigo

– Por el amor que le tuviste una vez – declaró por lo bajo demostrando que había escuchado absolutamente todo – Ayúdame a encontrarla

Harry sonrió, sorprendido de lo que acababa de suceder y aunque lo que Ron le pedía era totalmente ilógico simplemente contestó

– Si amigo – Lo haré.