Hola mis amores, antes de comenzar me quería disculpar por dos fallos que tuve en el capítulo anterior, pues no sé qué le pasó a mi Word que me salió algo raro y en una parte que me comió una frase.

*El chico que ve a Rei salir de la oficina de Darien es Jedeite. Esa escena la había cambiado tres veces y quizás me comí la letra o Word tenía hambre jejej.

*Ya en la parte que darien está paseando. En esta parte. *Sus pasos eran lentos, y sus manos las llevaba metidas en su bolsillo, este paseo nocturno siempre lo daba cuando algo lo preocupaba enormemente, cuando simplemente estaba metido en tantos problemas que ni siquiera el alcohol le ayudaba, pasear por la noche lo. Aquí terminaba diciendo que pasear por la noche lo relajaba.

Siento esos fallos.

Disfruten de la lectura.

Capítulo 11

.

.

.

Aquel tierno abrazo duró el tiempo necesario para intentar curar el dolor de ambos corazones.

Serena estaba fundida en él, se sentía confortada en aquellos cálidos brazos. No podía dejar de recordar cada momento vivido con su madre en donde había sido una niña completamente feliz, hasta que la muerte de su mamá la sorprendió a la tierna edad de siete años, después de eso en cada aniversario que pasaba la soledad en su corazón incrementaba ¿Cuántas veces lloró desconsolada sin un solo abrazo de su padre siquiera? Donde con cada paso que daba se arriesgaba a que algo malo le pasara, esa tristeza que siempre la embargaba finalmente aminoró cuando pudo conocer a Fiore, desde ahí tuvo el apoyo incondicional que ella tanto necesitaba, aunque de igual manera ansiaba tener aquel apoyo paternal que tanto le hizo falta.

Darién no sabía por qué había reaccionado de esa forma tan impulsiva, aún así prefirió dejar por primera vez aquel orgullo que siempre lo caracterizó de lado y siguió abrazándola con más fuerza, porque él también de alguna forma sentía dolor en su alma. Quería separarla de él, dejar aquel contacto entre ambos cuerpos, sin embargo, prefirió dejarse llevar por unos minutos más.

Tras concluir aquellos minutos finalmente la soltó agarrándola de sus hombros y separándola con delicadeza de su pecho. Y por unos instantes se le quedo viendo, notando como la morena aún permanecía con su cabeza hacia abajo, mirando hacia el suelo como si en este hubiese algo interesante.

Serena sintió un ligero frío al no sentir más aquel pecho cálido sobre su rostro. Hubiera querido permanecer así por mucho más tiempo incluso si se trataba de estar así toda su vida, sin embargo cuando tomo conciencia de que a quien estaba abrazando era a Darien dejó de pensar eso, estaba tan perdida en sus recuerdos, en su dolor que simplemente no podía reaccionar, pero cuando por fin logró tomar atención se dio cuenta de su lejanía.

Irguió su cabeza hasta que sus miradas finalmente se encontraron.

—Lo siento —fueron las palabras de arrepentimiento de la morena.

Darien simplemente la miró, y no con odio como la mayoría de las veces solía hacerlo, sino que por esta vez le vio con una lástima que jamás pensó que recibiría.

—No hay que disculparse por llorar —soltó sin más, esperando sonar lo más sensible posible en estos momentos.

Ella simplemente no respondió a sus palabras porque realmente no sabía que decirle después de lo último que soltó, realmente quería estar sola por lo que quería alejarse de él lo antes posible.

—Me gustaría quedarme sola. —esas habían sido sus cortantes palabras.

—No te dejaré aquí sola a semejantes horas de la noche.

La morena se sorprendió.

—Son las tres de la madrugada no es tan tarde.

—Es demasiado tarde para una mujer caminar sola a estas horas, te puede pasar cualquier cosa y si algo te pasa mi abuelo me mata, por lo que lo mejor es irnos a casa. Te acompañaré.

Serena se quejó ante su voz de mando, cosa que él hizo caso omiso a aquella queja, obligándola a dar pasos a su misma distancia. Por lo cual iban uno al lado del otro.

El silencio era sepulcral entre ellos, solo podía escucharse el sonido de las luciérnagas, y de algunos coches pasar a esas horas. Serena no podía dejar de fijarse en su caminar, era tan sensual, con un cuerpo escultural, con una pose… iba a seguir hasta que se dio cuenta de lo que estaba pensando. ¿Cómo podía pensar en algo así? ¿Estaba perdiendo la cabeza? No podía negar que su corazón latió cuando él le dijo que no iba dejarla sola, por dentro quería saltar como una loca y no comprendía la razón, pero cuando salió de aquélla masculina voz que todo era por el abuelo, su corazón sin razón alguna se entristeció.

Al llegar a la mansión cada uno se separó por rumbos diferentes, en el momento que llegaron a sus habitaciones, sin darse las buenas noches se metieron en sus respectivas recamaras.

.

.

.

Al día siguiente Darien se encontraba vistiéndose como alma que lleva el diablo, saltando sobre una pierna mientras se colocaba la otra pata del pantalón, buscó una camisa en su armario y cogió la primera que encontró, dándole gracias a Dios que fuese blanca y que combinase con la parte de abajo, se colocó los mocasines como pudo, y se fue de ahí olvidándose por completo de la corbata, iba volver hacia atrás y buscar una, pero realmente necesitaba salir de esa casa antes de encontrase con su madre, por lo cual no dio vuelta y corrió por todo el pasillo, bajó las escaleras sonriendo como un niño pequeño.

Lo había logrado.

No obstante todo cambió cuando salió por la puerta principal, antes de bajar las escalinatas de piedra una voz habló erizándole la piel por completo.

—¿A dónde vas con tanta prisa?

Quería escapar, correr como un loco, volar si pudiera pero si lo hacía ella aparecería otra vez en su trabajo y quizás esta vez no tendría tanta suerte como la última, en la que alguien le interrumpiera inventando esa escusa de que estaría todo el día en una reunión. ¡Maldita sea! ¿Qué iba hacer ahora? Se dio la vuelta y la miró.

—Voy al trabajo —afirmó como si lo que le acabasen de preguntar fuese una tontería.

—Falta aún una hora y media para que entres, así que te queda tiempo para que hablemos.

—¿De qué quieres hablar mamá? —tragó saliva, sabía perfectamente lo que se avecinaba.

—Sabes bien de lo que se trata —se acercó hacia él —ayer no te encontré pero hoy no te me escapas. Quiero esas pruebas Darien.

Estaba entre la espada y la pared. Coger y largarse corriendo o responderle sobre algo que ni siquiera existía ¿Qué iba hacer?

—Te dije que no las tengo conmigo.

—Llama ahora mismo —le entregó su teléfono móvil —hazlo con el mío así me quedará el número guardado de la clínica en el.

Volvió a tragar saliva, debía pensar con rapidez.

—Hoy está cerrado por descanso del personal.

Luna se rio.

—No me importa, mañana seguro estará abierto. Apúntamelo —ordenó.

Ya no sabía que hacer, escaparse era una buena solución para sus problemas, no obstante si evadía a su madre esta lo iba a hacer todo peor.

Sus manos comenzaron a sudar cada vez con más fuerza y decidió hacer algo que haría un adolecente y no un hombre maduro. Darle un número falso.

Apuntó ese número que sabe dios de quien era y le entregó el teléfono móvil en sus manos.

—aquí lo tienes, espero que no te queden más dudas que Serena es Natsuki. Me voy al trabajo.

Dejó a su madre con las palabras en la boca y se fue hacia el trabajo, pensando que hoy después de la cena sería la última noche que pasaría en su casa, debía desaparecer por unas semanas porque cuando su mamá descubriese que el número era falso no iba a desistir en buscarlo, primero para matarlo por mentirle y luego buscar ella misma si realmente Serena era Natsuki.

Cada día estaba metido en más líos.

.

Al llegar a su trabajo se sentó en la silla apoyando su espalda en el respaldo esperando tener un día tranquilo por lo menos aquí, necesitaba relajarse, pensar en todo lo que iba hacer a partir de ahora, quizás cambiar de nombre, comprar una peluca era una buena solución. Negó con la cabeza, eso no solucionaría nada. Quizás un viaje a Japón por negocios podía solucionarlo todo.

Dio un largo suspiro y encendió su lap-top para mirar algunos informes hasta que escuchó como tocaban a su puerta interrumpiéndolo en la paz que tanto deseaba.

—Pasen —respondió sin ganas.

—Qué cara de pocos amigos —respondió con una sonrisa, sentándose en la silla de enfrente al escritorio. —¿Qué sucede?

—Las cosas cada vez van a peor Jedeite —Darien llevó sus dedos a su cabellera revolviéndolos un poco mientras le explicaba todo sobre su madre y su afán de encontrar la verdad.

—Tranquilo encontraremos una solución —lo animó —quizás ese viaje te ayude un poco a pensar y sobre todo que te separarías de la arpía esa de Setsuna.

Darien suspiró.

—Por favor no la nombres en mi presencia —sus ánimos decayeron aún más —no quiero escuchar su nombre, no quiero.

—Lo siento —se disculpó —perdóname también por no …

Darien lo interrumpió sabía tan bien lo que iba a decir que no necesitaba que acabara la frase.

—Te perdono por lo del evento. Ahora cambiemos de tema.

Jedeite sonrió —Me conoces tan bien que no necesito terminar de hablar. —iba apoyar los pies en el escritorio pero al ver su mirada asesina desistió. —si quieres cambiar de tema así lo haremos. —llevó sus manos a su cabeza y colocó ambas detrás de su nuca con una sonrisa traviesa —¿Quien era la hermosa morena que salió ayer de esta oficina?

Darien quedó pensativo por unos minutos pensando de quien hablaba hasta que recordó de que la única joven morena que entró a su oficina era Rei.

—Rei Hino, una vieja amiga.

—¿Solo una amiga? —le echó una mirada picarona.

—Si. Solo una amiga y deja de mirarme con esa cara —bufó haciendo que Jedeite se riera y le mirara con una seriedad no muy usual en él.

—¿Cómo la conociste?

El moreno comenzaba a sospechar ¿Por qué tantas preguntas? Lo conocía tan bien que sabía perfectamente que Rei debió de gustarle.

—Es la prima de Setsuna —no quiso dar más detalles porque de aquel pasado quería intentar olvidarse por mucho que costara.

Al soltar aquellas últimas palabras no pudo dejar de mirar el rostro de su amigo que había cambiado por completo, había estado intentado sonsacarle quien era esa mujer con una voz traviesa y ahora su mirada parecía como si fuese de rencor a la vez que parecía que se veía desilusionado por algo que él ahora mismo no estaba entendiendo.

—Jedeite ¿Estás bien?

—Si —su voz sonaba un poco apagada —¿Y qué hacía ella aquí ayer?

Darien le explicó todo de la conversación que mantuvo con Rei ayer.

—Mucha suerte amigo, la vas a necesitar cuando el abuelo descubra de quien es prima —el rubio se levantó del sillón con una voz algo molesta. —voy mirar unas inversiones. Nos vemos después. —se despidió de él, dejándolo con las palabras en la boca.

Darien miró como su figura desaparecía de delante de sus ojos. Aún estaba sorprendido por esa acción ¿Qué le ocurriría a su amigo para cambiar de un momento a otro?

.

.

.

Miró por los ventanales de su oficina. La noche ya había caído y la hora de ir recoger a Rei a su apartamento ya había llegado, hoy por fin sabría la reacción de toda su familia cuando escuchasen aquellas disculpas, aquél perdón por lo que les había hecho su inmadura prima. Él seguía sin comprender por qué aquel afán de disculparse si Rei realmente no tenía la culpa de nada, no obstante él aceptó aquello sin saber por qué, no sabía si por su encanto o simplemente por el cariño que le había cogido cuando la conoció.

Una vez que se despidió de todos y salió del trabajo, arrancó su automóvil y fue en su búsqueda. Desde el aeropuerto hasta en donde Rei vivía le llevaba apenas media hora de camino a una velocidad constante y en todo el transcurso del trayecto, aquel recuerdo en donde él le pedía unas pruebas de ADN a Setsuna sobre Rei volvía a su mente una y otra vez. Es cierto que había olvidado aquel tema por mucho tiempo pero no fue hasta que la volvió a ver que su curiosidad comenzó a inquietarlo nuevamente. Desde que había salido de su oficina no había podido apartar su mirada de aquellos ojos.

El tiempo ya había transcurrido y Darien se encontraba sentado en un banco debajo de un farola en donde había quedado de encontrase con Rei. Habían acordado de verse ahí, porque él no quería encontrarse a Setsuna. Aún sentado no podía dejar de darle vueltas al mismo tema en el cual había pensado durante el camino.

Su mente seguía perdida en aquellos recuerdos hasta que un carraspeo lo sacó de sus pensamientos.

—Buenas noches Darien —lo saludó con una sonrisa —te llevó llamando desde hace unos segundos ¿Te encuentras bien?

Al escuchar su voz subió un poco su mirada para poder verla con más detalle. Se sorprendió un poco, sus ojos se posaron en ella, se había convertido en toda una mujer y la luz de la farola hacía resplandecer toda su belleza. Cuando la vio en su oficina no dejó ver todas sus curvas por la ropa holgada que traía puesta. No obstante hoy parecía que tenía otra mujer delante de sus ojos y no a la misma Rei que vio el otro día y la que conoció cuando era una adolescente.

Llevaba puesto un sencillo vestido de entretiempo de un tono azul rey el cual moldeaba su cuerpo como una segunda piel marcando sus curvas con discreción y elegancia, el cuello era redondo de un delicado color blanco al igual que el final de las mangas que dejaban ver sus tiernas manos. Siguió examinándola hasta quedar a la altura de las caderas ahí la falda caía con gracia quedándole un poco arriba de las rodillas lo cual le permitió admirar sus bronceadas piernas atributo al que aquel color le daba un toque espectacular, aquel conjunto acababa con unos zapatos blancos cerrados de más o menos siete centímetros.

Y por último que ni cuenta se había dado por fijarse en su vestido, esta vez se fijó en su cabello, lo tenía liso tabla como si hubiese pasado horas bajo la plancha, encima de su sedosa cabellera tenía puesto una diadema blanca con una flor azul rey como adorno.

—Te ves hermosa —le dijo en tono de sorpresa —no pareces la misma mujer del otro día ni la misma que conocí hace un par de años.

Rei no pudo evitar sonrojarse.

—Gracias el cumplido Darien, te recuerdo que ya no soy una adolescente. Nos vamos.

—Ya lo veo. —Sonrió levantándose de aquel banco en donde la estuvo esperando dándole un beso en la mejilla —pensé en que ibas a tardar más y hacerme esperar horas por ti.

Rei sonrió —No soy Setsuna Darien, a mí no me gusta hacer esperar a la gente y tampoco me gusta que me hagan esperar a mí. Eso simplemente me desespera.

—En eso somos iguales —ambos se rieron —yo también odio que me hagan esperar.

Después de aquella pequeña confesión ambos se fueron hacia el auto, Darien le abrió la puerta del copiloto para después cerrársela y bordear el auto entrando por la puerta del conductor.

Durante la mitad del trayecto el silencio se hizo entre ellos. Darien tenía mil preguntas en su mente, tantas que no sabía lo que hacer. Quería saber muchas más cosas de ella, algunas de las cuales que ni siquiera Setsuna le hubiera hablado, es mas Setsuna casi nunca hablaba de Rei, y eso él no lo podía comprender, mucho menos cuando le preguntaba el cómo se encontraba Rei, siempre le salía con alguna respuesta rápida como "está bien, vamos a hacer el amor", con esas palabras simplemente él caería rendido en los encantos de esa mujer.

—Darien —la voz de Rei lo sacó de sus pensamientos — ¿Estás bien? Desde que me he subido al auto no articulaste más palabras que de las del parque —inquirió con un tono de preocupación.

—Estoy bien Rei solo que… —quedó en silencio por unos segundos, podía preguntarle varias cosas y la verdad por cual empezaría — ¿Qué tal tus padres? —no sabía si había hecho bien al preguntar aquello no obstante era la pregunta más sencilla que recorría por su mente.

Vio como el semblante de Rei cambió y eso lo preocupó.

—¿Dije algo malo? Si no quieres hablar no…

La voz de Rei lo interrumpió.

—No, está bien, no sé porque siento que contigo me puedo abrir, desde que te conocí ciento como que puedo confiar en ti. —ella volvió a mirarle, Darien iba a callarla, pero ella le pidió que le dejase hablar. —Mi padre murió asesinado cuando hacía guardia policial en un museo y a mi madre le descubrieron esclerosis lateral amiotrófica hace dos años, lamentablemente cada vez su enfermedad va a peor. —sus lágrimas comenzaron a fluir ablandando el corazón del pelinegro, sintiéndose culpable al instante por haber realizado esa pregunta.

—Lo siento, no debí hablar de más, solo quería saber que tal estaban, los apreciaba mucho, no sabía nada del asesinato del señor Hino ¿Cuándo ocurrió eso?

—No te sientas culpable. Hace siete años que murió. Solo te pido que esto quede entre nosotros dos. —él asintió a su última petición.

Darien se sorprendió enormemente. Hace cuatro años Setsuna le había dejado, cuando murió el señor Hino ellos aún seguían juntos ¿Por qué Setsuna se lo había ocultado?

—Lamento mucho no haber podido presentarme al entierro, Setsuna nunca me dijo nada. —su voz aun sonaba con sorpresa.

Esta vez fue ella quien le miró sorprendida.

—¡¿Qué?! Setsuna me dijo que te disculpara por no haber podido asistir porque estabas en un importante viaje de negocios en Taiwán.

Ambos se sorprendieron ante eso ¿Por qué Setsuna les había mentido?

.

.

.

Se sentía nerviosa y al mismo tiempo molesta y aún no comprendía el por qué, había estado preparándose por horas para una cena que era en casa, algo realmente increíble, no obstante cuando el abuelo le dijo que Darien traería a una amiga a cenar su reacción fue salir de ahí con rabia luego le explicó que tenía que ir al baño con rapidez, aunque realmente sabía que había mentido y ella quería negarse a todas las posibilidades que existieran. Primero lo vio hoy con otros ojos y ahora se ponía ¿Celosa? Por otra mujer. Algo que jamás pensó llegar a sentir.

Al escuchar el sonido del auto desde la ventana de su recamara se retocó los labios con un labial rosa y sin más salió de su habitación encontrándose con Luna por el pasillo de la segunda planta.

—Te ves muy hermosa Serena.

—Gracias Tía Luna —sonrió tiernamente.

Y la verdad era que Luna tenía mucha razón Serena estaba verdaderamente hermosa, después de estar tres buscando que ponerse y preparándose, esta noche ella parecía la misma diosa de la belleza. Su cabello estaba recogido en una media cola rizada que llegaba hasta la altura de sus hombros, llevaba puesto una blusa de encaje blanca de media manga que cubría hasta la altura de sus muñecas dejando presenciarse unas hermosas pulseras, el cuello era sencillo de un tono negro igual que el color de su falda, que caía con gracia formando un pequeño vuelo hasta la altura de sus muslos quedando más a la vista sus alargadas y esbeltas piernas, aquella hermosa vestimenta le acompañaba unos zapatos negros de tacón con un lazo del mismo color a la altura de la punta.

—Vamos a bajar, deben estar ya a punto de entrar.

Ambas siguieron caminando.

—¿Sabes quién es esa chica? —realmente deseaba saber quién era.

—No. Aunque él dijo que es una amiga, una madre no es tonta, solo espero que esta vez ella si sea la correcta y se olvidé de lo que le hizo la bruja esa de Setsuna, solo espero que él se enamoré y se olvide de ella, y si esta chica lo es, solo deseo su felicidad.

Después de esa respuesta Luna bajó las escaleras dejándola a ella sola en sus pensamientos, en unos que no le gustaban, esa respuesta por parte de Luna le había dolido enormemente. Sentía un dolor tan terrible en su corazón que no pudo evitar llevar una mano a su corazón, arrugando un poco su ropa.

Estuvo ahí estancada por unos minutos hasta que escuchó unas risas y ahí decidió bajar, buscó por todo los lugares hasta que escuchó que el sonido venía del salón. Cuando la vio ahí adentro se sorprendió enormemente, era realmente hermosa, esa mujer era una belleza, alguien que estaba haciendo reír al engreído de su supuesto primo, sin poderlo evitar comenzaba a sentir envidia al ver como la trataba, como la agarraba por los hombros, como le hablaba a esa desconocida, la trataba con un cariño que no parecía una simple amiga.

Vio como todos se presentaban, como el abuelo le sonreía, la sonrisa que tenía esa mujer era cautivadora, tierna y muy bonita, una que estaba segura que cualquier hombre caería a sus pies.

Se acercó hasta ellos, ella también quería conocerla, aunque estuviera teniendo mil sentimientos de muchos tipos dentro de ella, quería saber quién era esa mujer.

—¡Serena! ¡Ven aquí! —la voz alegre de Armando le hacía pensar en las palabras de Luna.

Se acercó hacia su abuelo depositándole un beso en cabeza.

—Quiero presentarte a una amiga de Darien. Ella es Rei Hino. —Dijo con emoción a la vez que miraba a la pelinegra —Rei, y ella es mi nieta Serena.

—Encantada de conocerla —Rei extendió su mano hacia Serena.

Serena extendió su mano hacia ella y en el momento que sus dedos rozaron una corriente eléctrica pasó por el cuerpo de las ambas, imágenes en negro comenzaron a recorrer la mente de cada una. Unas imágenes que ninguna de ellas entendían. Serena se encontraba asustada ¿Qué ocurre? Solo escuchaban voces.

Una niña pequeña se encontraba llorando.

¿Por qué lloras Serena?

Ese niño malo pisoteó mi castillo de arena destrozándolo todo.

¡Yo te defenderé!

pero él es más grande que nosotras, somos muy pequeñas para poder defendernos.

Tendré cuatro años pero por ti le destruyó el suyo.

Ambas se abrazaron y aquella niña después de defender a su amiga destruyó con su pie lo que el otro niño hacía, ella volvió junto a la rubia para fundarse en un tierno abrazo.

Luego de aquel recuerdo ambas se miraron sorprendidas sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo.

Rei se acercó más a ella y Serena hizo lo mismo sin ambas separar sus manos.

—¿Nos conocemos de algo? —preguntaron al unísono intentando sonar lo más bajo posible para no ser escuchadas.

Continuará…

Hola mis amores muchas gracias por leerme y siempre apoyarme. Gracias por su lindo apoyo y comentarios que me animan a seguir escribiendo.

Espero que es gustase este nuevo capítulo hoy pediré vuestra colaboración para unas ideas, aunque antes de eso quiero decirles que el capítulo doce lo tengo en proceso, no sé cuando lo tendré espero que pronto. Mi abuela está enferma de cáncer terminal por las mañanas no tengo mucho tiempo a escribir y a las tardes voy a la academia y muchas veces cuando llego, llego cansada por lo que escribo todo los días un poquito.

Espero me comprendan. Muchas gracias.

Muchos me piden un poco de acercamiento entre Darien y Serena, no sé si en el capítulo 12 como final o 13 o el 14 aún no tengo claro en que capítulo. Así que si no sale por ejemplo en el 12 volveré a poner la idea por si alguien que no la vio le guste opinar.

Como saben mis amores nuestro Darien sufrió mucho por Setsuna. Aquí les dejo las ideas.

*Pensé que en un sitio a solas, precisamente un hotel por las circunstancias de este capítulo. Darien en borrachera por culpa de Setsuna, esta vez besa a Serena y ella le corresponde al final la llama Setsuna cuando se separan.

*Serena lo ve en el bar del hotel a recibir una llamada de Jedeite o de él como ustedes gusten y ella vaya. Serena le acompañaba a la habitación como pueden y este al final la besa y ella corresponde. A lo mejor dice al final también Setsuna.

Amores si tienen más ideas no duden en decirme.

¿Qué les pareció el nuevo capítulo?

Los comentarios que tienen cuenta los respondo por privado y los que no tienen cuenta por aquí;

Muchas gracias por los comentarios a:

Mary barrBarrie: Mi hermosa primis muchas gracias por leerme y por tu comentario. Me gusta saber que te guste como hice a Setsuna. Ya sé que Setsuna es tu favorita y en un principio pensé que ya no te iba a gustar y me hace muy feliz saber que te sigue gustando. Te quiero mucho primis. Besos ya brazos.

Ari: Hola Ari muchas gracias por tu comentario y leerme, espero te haya gustado este nuevo capítulo No dudes en decírmelo. Besos y abrazos.

usagi de chiba: hola amiga no te preocupes por la tardanza. La verdad Setsuna la trata fatal, no la estima demasiado. Espero te haya gustado este nuevo capítulo. Besos y abrazos.

Mis amores que pasen una linda semana.

Se les quiere.

Besos ya abrazos.