Disclaimer: Twilight es copyright de Stephenie Meyer. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener. Historia inspirada en la cinta Mientras Dormías.

Mentiras Piadosas

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Lirit Choiseul

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Derrota

Una derrota peleada vale más que una victoria casual

-¡Por favor!-pidió la chica de facciones finas estirando un sobre en su dirección. –Acepta esto

Edward lo tomo confundido. Y al mirar la radiante sonrisa extenderse en el pecoso y bonito rostro de la muchacha supo de inmediato a que iba todo el teatro.

Otra carta de amor.

Cansado de repetirlo tantas veces y con una sonrisa que se dirigía a disculparse, pronuncio- Perdona. Pero desafortunadamente no correspondo tu sentir.

-Oh…- murmuro tristemente –Entiendo- con el orgullo herido y la cabeza gacha recibió el sobre que le era devuelto

-Discúlpame, de verdad- repitió –Pero mereces algo mejor que yo, alguien que este de verdad interesado y te hará feliz. –le sonrió forzadamente- Aun así, agradezco tu gesto

La mujer asintió y limpio las lagrimas de vergüenza que se aglomeraron en sus ojos color miel. –Perdona mi atrevimiento- y se marcho de ahí.

Edward gruño cuando le vio lo suficientemente alejada. Apretó el puente de su nariz y respiro profundamente. Era ya la quinta de la semana que se le acercaba con deseos que iban mas allá de una amena charla o un favor en especial involucrado con su vida académica. Le tenían cansado ya de tanto revuelo que día con día armaban en rededor suyo.

¿Por qué no podían simplemente dejarlo tranquilo? Aceptaría cualquier cosa con que se le acercasen; tutoría en el piano o la guitarra –que no por nada era uno de los mejores y mas sobresalientes interpretes – recaudación de fondos para cualquier obra benéfica –no le interesaba si era falsa- o cualquier banal asunto que no involucrase un vinculo sentimental que fluyera por cauces diferentes a la amistad.

No es como si le interesase ser camarada de mujeres que permanecían pegadas a él cual plaga.

-Otra mas que es agregada a la lista de "Rechazadas por Cullen"-pronuncio a sus espaldas la elegante voz de su mejor amiga.

-Tanya- dijo su nombre, viéndole recargada despreocupadamente contra una pared. -¿Cuánto tiempo llevas aquí?

-El suficiente para ver como botabas a una mas- respondió sonriendo burlonamente -¿Tampoco era la indicada?

-No, no lo era.

Recargo su pierna contra el concreto- Para ti ninguna lo es- alboroto sus rizos- De esa manera en verdad jamás la encontraras. Te quedaras solo por el resto del tu vida… es un poco deprimente oyéndolo bien.

-Que así sea.- Jugo con una gomilla que llevaba entre sus dedos- Prefiero eso a atarme a alguien solo por temor a estar solo

-Serás igual que esos ancianos amargados- rió- Ya puedo verte, gritando a los niños por jugar en tu propiedad, agitando tu bastón. Rodeado de miles de gatos por todas partes. –aumento su risa de volumen. -¡Bigotes será tu favorito!

-Eres tan absurda- bufo- No te acerques a Emmett mas, ¿Esta bien?- viro los ojos- en serio.

-Disculpa- dijo rápidamente. –Solo intentaba hacerte reír un poco, ya sabes. Aligerar el ambiente.

-Lo se- le sonrió- Fue muy gracioso.

No le creyó. La caballerosidad de Edward podía llevarle incluso a mentir solo para no lastimar. Con la mirada ensombrecida al ver el humor de su amigo y en su rostro una seria expresión.

-La encontraras Edward.

Sacudió su cabeza –Estoy comenzando a dudar de que en verdad exista

Tanya se separo de la pared y camino en su dirección –Edward…- pronuncio una vez estando frente suyo. Delineo su pecho por sobre la camisa con un delgado dedo -¿Cuándo te darás cuenta que a quien amas es a mi?

-Ya lo he hecho- atrapo su mano antes de que llegase a su estomago y acerco la muñeca a su nariz, inhalando -¿Cuándo notaras tu que sientes lo mismo?

Tanya se mordió los labios y alzo la mirada, para observar directamente aquellos orbes verdes. –Probablemente cuando este a punto de perderte

~ * ~

-¿Bromeas?

Deje de mecerme en el columpio donde me hallaba sentada. Levante la mirada y arquee una ceja -¿Te parece que lo hago?

La gutural risa de Jacob, no tan estruendosa como la de Emmett pero igual de grave, fue lo que recibí por respuesta. Con los labios fruncidos y la frente arrugada cambie de lugar mi cabeza, dándole la espalda.

Jake había ido aquella tarde a buscarme a la librería justo en el momento en que mi descanso para almorzar llegaba. Desde la fiesta navideña en La Push el chico Quileute no dejo de insistir con que le contara toda la historia que me incluyera a mí y a los Cullen; en aquellos momentos logre salir bien librada –gracias al siempre inoportuno de mi padre- pero dejo bien en claro el que no me libraría por siempre.

Y ahora, henos aquí, en un pequeño parque, yo contándole la verdad… y él burlándose de mi

-Que gusto el alegrarte el día- dije con sarcasmo.

-Oh, vamos. Bella.-recompuesto pronuncio- Lamento haberme reído. Pero debes aceptar que todo esto es muy gracioso.

-¡Oh, por supuesto!- grite- El engañarles es sin duda alguna comiquísimo… ¿Pero como no lo había notado?

-¿Quieres dejar de ser tan densa?

-¿Quieres dejar de ser tan tonto?

Gruño.-Bien, me comportare. –rodó los ojos. –Hablemos en serio, Bells… ¿Qué diablos estabas pensando?

Moví un pie sobre las pequeñas rocas, alborotando un poco de polvo. –Ahórrate el sermón, por favor; le he escuchado millones de veces. –Lleve el mecho de cabello caído tras mi oreja – no se lo que pensaba, ni lo que se apodero de mi en ese momento. Solo se que lo hice, y no puedo cambiarlo.

-Porque no simplemente dices todo y ya.- simplifico-No es como si fuese tan importante si te odian. Probablemente el único de ellos que vale la pena es el doctor y también su señora, pero…

-No es tan sencillo.-me levante del columpio y camine unos pasos delante.

-¿No lo es?

-No…

Y ahora tenia muy en claro el porque no era posible.

-Me enamore de él

-Te…. Tu te… -sacudió la cabeza -¿Te enamoraste? -Asentí. - ¿Estas enamorada…. De Edward Cullen?

-Si- respondí- Estoy enamorada de Edward Cullen; estupidamente enamorada

Sacudió la cabeza, al tiempo que reía débilmente- No… no puedes…-carraspeo- Es decir, no esta bien….

-Se de sobra lo equivocada que estoy- apreté los dientes -¿Pero crees que puedo cambiarlo?

-Bells…

-Jake…-mi voz se quebró al pronunciar la ultima letra –Tengo tanto miedo de salir herida…-limpie las lagrimas antes de que cayeran –Pero temo mas el lastimarlo.

-¿Es por eso que le mientes? –Concluyo, mas sonando a pregunta que a afirmación -¿Para protegerlo de la realidad?

-Soy consciente que solo estoy haciendo más grande la herida, y que esta arderá mucho más de lo que debería una vez que el efecto de la anestesia termine; pero, como te lo he explicado con anterioridad… No puedo alejarme de el- explique –No lo soportaría.

-Estas equivocándote de nuevo, Isabella.- confirmo con un movimiento de cabeza- ¿Y que hay de ti?- pregunto -Te lastimas tu sola con el simple hecho de permanecer a su lado

-Soy feliz a su lado

-Eso es lo que crees.- gruño cada palabra- Es lo que dices ahora, que parece ser un momento muy feliz en tu vida. –Alzo los brazos al cielo con dramatismo -¡Haz descubierto el amor!- levanto la cabeza -¡Oh, encantador sentir que nublas su mente y derrites su alma!- Grito al cielo -¡Devolvedme a la Isabella que era mi mejor amiga, y llevad esta vil impostora al lugar donde pertenece!

-Jacob…

-¡Te imploro misericordia, poderoso Eros!- continuo su discurso- ¡Libera a esta incauta de tu hechizo!

-Continua burlándote- le fulmine con la mirada- Y serás tu al que ruegue misericordia por razones diferentes

Una estruendosa risa- Vale, me comportare.

-Eso prometiste hace un momento…

-Y lo cumpliré- asintió –Me portare bien a partir de ahora.

Caminamos. Sin pronunciar una sola palabra recorrimos el parquecillo. Con pasos cortos y constantes; el viento de finales de enero azotando contra nuestros rostros, alborotando mis cabellos y moviendo los suyos, amarrados en una coleta.

-Será mejor que vuelva- anuncié deteniéndome- Mi hora del almuerzo a acabado ya- sonreí –Me dio mucho gusto verte, Jake.

-Espera- dijo tomando mi muñeca cuando yo estaba por voltear- Deja que te acompañe.

Acepte, sin muchas ganas de separarme de su lado. Jacob siempre había sido una persona muy importante para mí. Había estado a mi lado en los momentos más difíciles de mi vida –aunque no solía frecuentar mucho Forks- apoyándome incondicional.

Mi sol personal. Mi lazarillo y mi sopor.

Éramos Jacob y Bella; y no podía imaginar a uno sin el otro.

-Bella…- dijo, con mi mano entre las suya sin detener el andar y si mirarme- Sabes bien que Cullen no alguien indicado para ti.

Irónicamente respondí- Soy yo la que no es adecuada para él

Negó con la cabeza e hizo girar mi cuerpo para verme a la cara. Nos encontrábamos ya frente a la librería. Con expresión tortuosa tanto de mi parte como de la suya, delicadamente me apretó con sus enormes y calurosas manos, en un gesto que iba mas a brindar comodidad que a causarme daño.

-Hazme caso por primera vez en tu vida, Bells- pidió con calma -Estas cometiendo un error

-Jacob…

-No sirve de nada el que continúes al lado de alguien quien dices amar, si él jamás corresponderá a tu sentir. –Su mirada se endureció –He visto como rechazaba a miles de chicas en el pasado; no quiero que termines agregándote a esa lista- parpadeo- Tu no.

Todas las palabras dichas por mi amigo eran ciertas. Yo las sabía completamente y las tenía más que presente. No es como si yo soñara que él me correspondiera –era lo suficientemente consciente de la realidad en la que vivía para saber que eso jamás pasaría- Pero nada de eso cambiaba el hecho de que yo lo deseaba al lado mió.

-Edward Cullen no conoce lo que es amar.

¿Y que importa si no me ama, cuando yo lo hago con todo mi ser? ¿Qué de malo tiene el quererlo a mi lado, sabiendo que a lo mas que aspiro es a cariño fraternal como el que juraba tenerle a sus conocidos?

No importaba nada más que él.

-¡Pero que trabajadora mas eficaz!

La burlona y aun así elegante y seductora voz de aquella mujer interrumpió la contestación que estaba por darle al chico Quileute. Ambos giramos las cabezas, para toparnos con la atractiva chica de cabellos rubio rojizos y mirada que iba de entre lo hostil y lo prepotente; con una mano en la cintura y la otra floja al cuerpo, una rodilla flexionada y una mueca en los labios carmín.

-Isabella, no tenia idea de lo agotadoras que eran tus labores- continuo sus burlas a costa mía- Quizás sea por esto por lo que Alice se negaba a decirme donde trabajabas.

Jacob adopto una postura ofensiva al escuchar las venenosas palabras de la chica, destinadas a molestar, tomo con su brazo mi cintura y mi puso a su costado, un poco escondida tras su cuerpo. Con los ojos duros y una mueca torcida; parecía un fiero lobo intentando proteger algo preciado para él.

-Vaya…- exclamo con sorpresa levantando sus delineadas cejas y abriendo los ojos. -¡Pero si es el cachorrito! –Sonrió con falsa ternura- ¡Eh, bonito, mira lo grande que estas! –Rió- El alimento para mascotas si que debió ser de buena marca- Flexiono las piernas, y golpeándose los muslos con las palmas de las manos llamo -¡Ven, Lazy!

Me moleste. Me moleste mucho. ¿Pero que manía de todo ellos en dirigirse a mi mejor amigo como si fuera un animal? ¡Era una persona como cualquiera! No un animalillo que podían manejar a su antojo y tratarlo como cuna de sus burlas y apodos.

-No vuelvas a llamarlo así- ordene con el ceño fruncido y la rabia en la voz- El no es un perro; es mi amigo

-Bruja- gruño Jake, irrumpiendo mis reclamos- ¿Qué diablos haces aquí?- escupió- ¿No tendrías que estar pegada al chupasangre como es tu costumbre?

Suspire. Era causa perdida. ¿Para que me molestaba en defenderle, cuando el hacia lo mismo? Conocía la extraña relación que existía entre Jacob y los Cullen; al principio, cuando Edward menciono una amistad entre ambos le creí, pero después de escuchar las despectivas manera que tenían para nombrarse unos a otros deje de creer que fuese simplemente un chascarrillo entre compañeros como Emmett solía decirlo.

Alice era quien me lo había explicado todo una vez que, por curiosa, se lo cuestione.

Nosotros no somos amigos- dijo- Solamente existe un pequeño aprecio de parte de Edward hacia el cacho… Jacob- corrigió al ver mi mirada.-que no llega ni a calificarse como amistad. Si te lo presento como un camarada, fue por mera cortesía.

-No es de tu incumbencia mi razón de estar aquí- dijo Tanya con enfado- Pero lo que si quiero es que te largues de inmediato

Jacob me apretó más contra su torso al escuchar las palabras de la mujer. Coloque mi mano en su brazo y le moví amablemente, intentando llamar su atención. No volteo a mirarme siquiera. Enfadada, le sacudí con mas fuerza, a punto de enterrar mis uñas en su carne solo para que me escuchara.

-Debes estar demente si en verdad piensas que la dejare sola contigo.

-Jacob, esta bien.-intervine- Vete. No sucederá nada malo, te lo prometo.

Conseguí mi objetivo. Fijo su atención en mi, viéndome como si una cabeza extra surgiera de la nada desde mi cuello- Bella, ni siquiera la conoces, no tienes idea de cuales sean sus intenciones y no voy a…

-La conozco- interrumpí- Se quien es.

-Ya lo escuchaste de los labios de tu dueña, Lazy- dijo- Ahora largo.

Jacob no la miro. Dude de que la haya escuchado ciertamente, ya que sus ojos no se despegaron de los míos. Acerco una mano a mi rostro y acuno mi cara dulcemente Acaricio mi frente y también mi cabello. El y yo solíamos tener esos contactos frecuentes, era una parte de nuestra amistad y no pasaban de ser simples caricias fraternales. Pero en esta ocasión las sentí distintas, como si temiera perderme. Apreté mis manos en torno a su torso, olvidándome de la mujer frente nuestro, y enterré mi cara contra su pecho.

No entendía el dolor que reflejaba su mirada, pero intentaba aliviarlo.

-Escucha- Interrumpió el momento la chica de rizos- Black te prometo que no voy a hacerle nada- levanto una mano, a modo de juramento- Pero en verdad necesito hablar con ella y tu no formas parte de la conversación.

Jake apretó mas mi cabeza contra su pecho, podría jurar que en aquella pose el aire tendría que haberme hecho falta; pero la incomodidad se debía, en mayor caso, al hecho de que no confiara mi propia seguridad a mi persona. No era tan tonta como él me creía para meterme en la boca del lobo, y era desagradable su desconfianza.

Podía enfrentarme a Tanya Denali sin su ayuda.

-¿Porque he de creerte?- dijo mirando sus azulados ojos.

-Te estoy dando mi palabra- su ceja se enarco

-De que me sirve tu palabra. –Afirmo- Si en cuanto me de la media vuelta, puede que la arrojes contra un auto en movimiento.

Fulmine al Quileute con la mirada. Conocía a la perfección el como se había iniciado todo aquello referente a los Cullen y aquel comentario –lleno de sarcasmo que se dirigía a atacar a la mujer- era un claro recordatorio de todo mi embrollo. No estaba segura si simplemente se le escurrió de entre sus dientes, o fueron dichas a propósito para también burlarse de mi de paso.

-No voy a dañarla.

-¿Y por que? -irónico sonrió- Piénsatelo, estando sola quedaría completamente a tu merced y podrías hacer cualquier cosa que se te atojara.

-Porque si algo le pasara a ella hay alguien que se pondría muy triste.

El dolor en su mirada, cabizbaja y con las manos en puños. Las cejas fruncidas, los labios torcidos. No comprendía sus expresiones ni su argumento. ¿Quién podría ser la persona nombrada que entristecería, si algo me sucediera? No tenía mucho sentido si se consideraba el pequeño e insignificante detalle del odio que me profesaba.

¿Por qué preocuparse por mi, si no le era de su agrado?

Aquella persona tenía que ser verdaderamente importante para ella si pensaba renunciar a la idea del repudio contra mía… al menos por ahora.

Jacob me soltó renuente. Con las cejas juntas y la mirada clavada en la mujer, sin pronunciarle palabra alguna; pese a esto pude comprender perfectamente el mensaje que los abrasadores ojos intentaban transmitir y que, de haber sido yo la que era sometida al escrutinio, formarían un nudo en mi garganta, comprometiéndome a cumplir con lo encargado.

Tócala. Y se las vera conmigo.

Volteo a verme, con la expresión suavizada y una pequeña sonrisa apareció en nuestros labios. Beso mi frente con cariño que se me antojo paternal, y apretó con suavidad mis manos.

-Te veré luego, Bells- apremiante, comento. Estrechando los ojos, y con mirada suplicante agrego –Piensa en lo que hemos hablado, por favor.

Asentí. Sabiendo de antemano que aunque lo deseara, mi decisión no podía cambiarse.

-Tu- despectivo encaro a Tanya- Estas advertida. –Gruño- Intenta cualquier cosa y sabes bien lo que haré.

-¡Debería cortarte esa lengua tan larga que posees y hacer que te la comieras!- Estallo furibunda. Exhalo rápidamente cerrando los ojos – Desaparece de una buena vez, Black.

Sin estar del todo convencido, se alejo poco a poco. A unos pasos de distancia se detuvo para dedicarnos un último y rápido vistazo, procurando de esta forma, asegurarse de que yo continuaba con vida. Sinceramente no entendía su comportamiento tan sobre protector. Jacob había tomado el papel del hermano mayor cuando se trataba de mi, usualmente lo hacia con la intención de ahuyentar a cualquier chico que se me acercara demasiado y que él no considerara lo suficientemente bueno para mi.

Pero a pesar de ser una habitual conducta suya, esta vez exageraba.

Justo en ese momento se me ocurrió pensar en una lógica explicación para todo este teatro. El porque de que la mujer pidiera hablar conmigo y el porque del hostil comportamiento de Jake.

Tanya sabía la verdad. Venia dispuesta a acabar conmigo y Jacob solo trataba de protegerme.

El pánico se apodero de mí en cuanto pensé en aquello. Maldije en silencio, deseando el no haber insistido tanto en quedarme sola con ella. Jake ya se encontraba doblando la esquina, llamarle no serviría de nada y solo lograría darle la satisfacción de comprobar lo inútil que era para salir de mis propios problemas.

Podía salir de esto por mi propia cuenta.

Di la media vuelta, dejándola a mis espaldas. –Lo siento, Tanya. –Me disculpe con la voz mas firme que pude lograr –Pero tengo que volver al trabajo, así que no tengo tiempo para hablar contigo. –Mire por mi hombro e intente sonreírle- Pero te prometo que hablaremos otro día ¿Esta bien?

El odio que siempre me dirigían sus ojos apareció nuevamente, seguido muy de cerca por la sorpresa que mis palabras le provocaban. Parpadeo varias veces seguidas y sus labios se abrieron al intentar protestar. No di tiempo de que expusiera su argumento y entre con rapidez a la librería.

Angela traía unas cajas con libros en las manos. Era el nuevo titulo de la serie de populares libros para adolescente que parecían estar de moda. Si no me equivocaba era la ultima entrega de la saga, lo cual significada hordas de jovencitos –mujeres en particular- abarrotando la tienda con sus chillidos de emoción al tener el ejemplar entre sus manos, peleando entre ellos por ser el primero en obtenerlo.

Ahora comprendía porque temprano en la mañana una chica de uniforme colegial se acerco al aparador a observar.

Detestaba con toda mi alma esas particulares ventas. Me alegraba, por un lado, el mirar a gente joven interesarse en la lectura, pero me desagradaba por completo la actitud que tomaban, como si el libro fuera lo mejor escrito en la vida y el no obtenerlo supondría un gran castigo que habría que evitar a toda costa. Por no mencionar el aspecto de la tienda cuando todo acababa y que era yo quien tenia que quedarse tiempo extra para limpiarlo todo.

Me apresure hacia Angela y le ayude a cargar la pesada caja.

-Gracias- Dijo con una sonrisa mientras nivelábamos el contenido. -¿Qué tal tu almuerzo?

Me encogí de hombros mientras caminábamos hacia una esquina de la tienda, visible desde fuera- Podría haber sido mejor.

Ambas nos agachamos y cuando el cartón toco el suelo yo solté un gemido. Mi espalda todavía dolía de mis malas posturas al intentar dormir; cosa que llevaba haciendo con irregularidad desde que mi embrollo comenzó. Estaba segura que se debía a mi intranquila consciencia, y por eso daba vueltas en la cama sin parar, procurando adoptar alguna cómoda postura que me ayudara a dormir. Nunca lo conseguía y jamás dormía como se debía; solo dormitaba y cuando mi mente llegaba a despejarse lo suficiente para poder descansar se hacia de día.

Tenía que encontrarle solución a todo o terminaría muriendo de cansancio.

-¿Ocurrió algo?- inquirió mi amiga levantándose del suelo.

No pude contestar. Justo en ese preciso momento las puertas se abrieron con un fuerte ruido. La campanilla de la puerta se agito provocando un ensordecedor y molesto sonido muy diferente a su habitual y tranquilizante repiqueteo; gracias a la intensidad con que fue impulsada. En la entrada, la imponente figura femenina de la mujer con cabellos color fresa que había dejado en la acera hacia apenas pocos instantes.

-Te he dicho que tenemos que hablar- Soltó entre dientes una vez que su mirada celeste dio conmigo, aun acuclillada en el suelo.

-Buenos días, señorita –Hablo con amabilidad Angela, acercándose a ella -¿Puedo ayudarla en algo? ¿Buscaba algún libro en especial?

Tanya observo a la persona que le hablaba con sorpresa, como si las palabras le hubiesen sacado abruptamente de un trance; obviamente interrumpió sus pensamientos, y conociendo a la mujer de tan mal carácter, si yo no intervenía tomaría represalias contra mi compañera.

Sin embargo, contrario a lo que esperaba, suavizo su mirada y le otorgo una sonrisa- No, muchas gracias- Su dulzona voz respondió en un tono de amabilidad.

¡Entonces su ira solo era en contra mía y no hacia el mundo en general! ¡Menuda suerte que tengo!

-En realidad- continuo.-Me gustaría hablar con su compañera- me señalo con ese delgado dedo cuya uña lucía perfectamente pintada de carmín- Aquella de ahí.

Ambas me miraron. Una con sorpresa y la otra con victoria.

-¿Bella?- llamo Angela, indicándome con la mirada que la atendiera.

Tanya, tomándolo como una invitación, se acerco hasta donde yo estaba; me miraba desde arriba, puesto que yo seguía en el suelo. Abrí la caja con los libros y me dispuse a sacarlos con cuidado para no maltratarlos, ignorando su presencia por completo... o al menos intentándolo. Los coloque de tal manera que formasen una torre, llamativa y notable desde las ventanas. La chica quito el último de mis manos y lo coloco en la punta.

-Ya te dije que no puedo hablar contigo- Dije intentando usar el mismo tono de voz al que ella se refería a mi- Estoy ocupada, como puedes darte cuenta.

Me puse de pie y tome los libros restantes de la caja para acomodarlos en los estantes. Uno por uno les coloque en su lugar hasta que, cuando lo creí prudente, gire mi rostro hacia donde anteriormente me encontraba y verifique que la mujer se hubiese marchado ya. Lo que me encontré me hizo levantar mis cejas y darme la vuelta por completo.

-¿Qué estas haciendo?

Tanya había tomado los pocos ejemplares que había dejado en la caja de cartón y caminaba ahora hacia mí. Sonrió orgullosa al notar mi perplejidad.

–Dijiste que estabas ocupada- Argumento poniéndolo junto a uno que yo acababa de colocar. –Así que te ayudare, mientras más rápido termines con esto mas rápido podremos hablar.

-¡¿Te has vuelto loca?!- Exclame con alarma, dejando los que yo traía en brazos sobre el suelo y quitándole rápidamente los de ella- Si llegasen a verte me despedirían. –Los coloque sobre los míos.- Puede que a ti no te importe mucho, pero en verdad necesito el dinero para subsistir.

Impasible me miro. Yo continué con mi trabajo sin prestarle mucha atención. Me levante del suelo después de colocar el último sobre las repisas y la encare.

-Escucha-Dijo- Se que no te agrado.

-Eso debería decirlo yo-Comente entre dientes y con voz muy baja

-Pero en verdad tengo que hablar contigo.- Frunció los labios- No tomara mucho tiempo, Isabella.

-Tanya…

-Por favor.

Mordí mi labio y desvié la mirada. ¿Aceptar su propuesta seria prudente? ¿Era tan importante una charla conmigo, que incluso lo pedía como un favor? Y si se trataba de lo que yo sospechaba… ¿Qué haría? Lo único posible que me quedaba era aceptar con la frente en alto cualquier reclamo, pues bien lo merecía.

Mirándole al rostro nuevamente y con la convicción de aceptar mi castigo, hable –Esta bien. Charlemos.

-Este no es el lugar indicado –Obvio.

-Lo se- acepte. Cabecee hacia un lado- Sígueme.

Me di la vuelta y camine hasta una puerta cerrada de la cual colgaba un letrero con la frase Solo personal autorizado. Saque un juego de llaves y eligiendo la indicada la introduje en la perilla, di un par de vueltas con ella para luego empujarla. Entre conforme la abría y después permití que ella ingresara para luego cerrarla nuevamente. Interrogativa clavo los ojos en mí mientras yo con una mirada le indicaba las escaleras frente nuestro. Subí por ellas, con Tanya siguiéndome a espaldas mías. Abrí la otra puerta al final del tramo de escalones y le deje pasar hacia la azotea del edificio.

Me metería en un gran problema si se llegaban a enterar que un cliente entraba en esta zona, pero era el único lugar privado que tenia a mi alcance en estos momentos.

Ninguna de las dos hablo. Ahora colocadas en la orilla del local con los brazos recargados sobre aquella barandilla de metal. Tanya miraba el cielo oscurecido por las nubes y yo la miraba a ella, aguardando mi fin inminente. Duramos de esa forma un par de minutos que no era consciente exactamente y me impaciente. Jugué con mis manos, moví mi cabello y cambie mi peso de una pierna a otra con ocasionales suspiros como compañeros de esos constantes movimientos.

-Bien- dije con sarcasmo luego de un momento.-Fue… productivo charlar contigo, Tanya.- Suspire- Pero desafortunadamente tengo que volver a trabajar, así que si…

-Edward y yo discutimos, ¿sabes?- Comenzó a decir en mitad de mis palabras.

-¿Qué?

-Llevamos tiempo haciéndolo- Completo- Pareciera que lo único que hacemos ahora que estamos juntos es discutir.

-Yo…

-Y es todo culpa tuya.

-¿Mi culpa?- pregunte confundida en verdad.

Se giro para mirarme- Si- afirmo con tono duro- siempre eres tu el tema principal de nuestras disputas. –Sonrió amarga- No hay momento en que al expresarme libremente él no salga en tu defensa en un segundo; no hay oportunidad que no aproveche para dejarme saber lo maravillosa que eres.

-Escucha…

-No hay instante en que no estés en sus pensamientos.

¿Era mi imaginación la tristeza en su voz?

-No se que decirte- sincere.-Lamento tu situación con Edward, pero comprenderás que no tengo nada que ver en eso.

-Cuando conocí a Edward- Contó- le vi en el jardín, tan pequeño, tan solo, tan triste. Y me prometí a mi misma el no permitir jamás volver a verle de esa manera. Prometí estar a su lado durante el resto de mi vida, alegrarle y mirarle sonreír. –Sonrió- Cuando estaba por lograrlo, ocurrió… ocurrió…

-¿El accidente de sus padres?- Aventure

-Te lo ha contado- era más una afirmación que una pregunta. Negó con la cabeza- Debí suponerlo.

-Oye…

-Si- continuó como si no hubiera abierto la boca- El accidente de sus padres. Todos los pocos progresos que logre se derrumbaron y en su lugar se creo la barrera que volvía a Edward alguien impenetrable en su corazón. –Frunció el seño- Pese a eso, decidí no darme nunca por vencida, insistiría y persistiría todo lo que me fuera capaz y jamás me aleje de su lado. Ni cuando niños, ni cuando jóvenes, ni ahora como adultos. Fuimos juntos a los mismos colegios y ambos fuimos aceptados en la escuela de música en Chicago. Yo estaba tan feliz de tenerlo a mi lado… y mi felicidad creció enormemente ahí.

No pronuncie palabra alguna. Sabía que continuaría hablando aunque yo dijera algo.

-Edward… luego de un tiempo en la universidad… Me dijo que me amaba.

Mi corazón se rompió al escuchar esa frase. ¿Por qué me contaba todo esto? ¿Es que quería destrozarme por completo? Sin lugar a dudas lo acababa de lograr. Edward, mi Edward, la amaba a ella, a la mujer hermosa que estaba a mi costado. Soporte valientemente las lágrimas que se aglomeraron en mis ojos y evite avergonzarme y darle la satisfacción de ver lo mucho que me afectaron sus palabras.

-Yo estaba contenta, muy contenta- Siguió- Edward correspondía a mi sentir y estuve a punto de arrojarme a sus brazos antes de que mis dudas entraran a mi cabeza e impidieran mis movimientos. ¿Me quería en verdad? ¿Me amaba tal como yo? ¿O era solamente el confort que le ofrecía lo que él añoraba? ¿Deseaba mi amor o solo el consuelo y seguridad que yo significaba?

Me sorprendí, tenia que admitirlo. Pero era digno de sorpresa el que una persona como Tanya, devastadoramente hermosa y segura de si misma, dudara de manera parecida a la que yo lo hacia. Personas ordinarias tal como era yo presentan tales pensamientos, no gente parecida a ella.

-Le dije que yo no estaba segura de sentir lo mismo- Bufo- Le mentí de una forma asquerosa y le pedí tiempo para pensármelo mejor. Accedió de inmediato y condiciono aquello diciendo que, mientras decidía continuáramos con la amistad que llevábamos sin que se viera afectada por sus palabras y en cambio mi propia condición fue que mi respuesta seria positiva si, cuando volviéramos a Forks, aun ninguno de los dos encontraba a otra persona para entregar su corazón.

"Yo sabia… que nunca encontraría otra persona a quien entregarle mi corazón, pues este ya le pertenecía. Y siempre temía, que él en cambio, si la hallara y yo continuara toda su vida solo como la mejor amiga. Pero no podía apresurar mi respuesta pues quería toda la seguridad que pudiera obtener para darme el valor y decir que si, pero…

Dejo caer el cabello entre nosotras, creando una barrera parecida a la que muchas veces yo utilizaba para esquivarme del mundo. Pude ver sus hombros sacudirse y deduje que lloraba. No dije nada, pues sabía que el simple hecho de llorar frente mió era humillante para ella, que yo se lo hiciera saber o intentara confortarla solo lo empeoraría.

-Pero cuando ocurrió-Dijo entre hipidos- Cuando volví a Forks al enterarme de su accidente.-Se interrumpió un momento llevando las manos al rostro- Tu ya estabas a su lado.

"Sabia en el momento que te vi y al ver como el te miraba, que no podía competir contra ti. ¡Si incluso eras la viva imagen de la mujer con quien él soñaba! Morena, siempre las prefirió morenas. ¡Una chica de cabellos castaños y ojos marrones, eso era lo que quería! Y aun así… –Froto su rostro con salvajismo- Yo no quise entenderlo. Me dije a mi misma "Ella no es suficientemente buena para Edward" y estaba más que decidida a hacer que él también lo notara y a deshacerme de ti, que no note lo mucho que tú le ayudabas.

-¿Ayudarlo?

-Devolvías poco a poco a la vida a ese Edward dulce y tierno que era de pequeño. Devolvías poco a poco a el verdadero Edward y te deshacías de la mascara de amargura que portaba. Derrumbabas ladrillo por ladrillo aquella pared que impedía la entrada a su corazón. –Sonrió irónica- Tu lograste en poco tiempo lo que nunca conseguí yo ni con el transcurso de los años.

"Nos regresaste a nuestro Edward. Y te lo agradeceré por el resto de mi vida. –Suspiro- Pero, por favor, por favor, no le lastimes jamás; él no podría soportarlo y yo tampoco soportaría lo que pasaría si lo hicieras.

-Te lo prometo-Dije de inmediato.-Nunca lo lastimaría. Yo… -exhale- Yo amo a Edward demasiado como para hacerle daño.

Cabeceo. Y miro nuevamente hacia el horizonte.- Creo que solo resta decirte una cosa.

-Tanya…

Limpio sus lagrimas, e hizo algo que no espere que sucediera y menos que estuviera dedicado a mi. Me abrazo fraternalmente, de esos abrazos que solo los amigos o humanos pueden darse. Fue rápido el movimiento, y sorprendente el pensarlo.

Sonrió. Y lo hizo con sinceridad. Mas en ella también mostraba derrota y cautela

-Bienvenida a la familia, Bella


Eros: En la mitología griega, dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo. Equivalente a Cupido (Romano)

Lazy: Famoso perro protagonista de películas y una serie televisiva.

¡Hola!

Muchas, muchisimas gracias por sus comentarios. En verdad es todo un gusto que el capitulo fuese del agrado del publico en general xD.

¿Y Edward? ¡Porque diablos no sale en este capitulo! Porque sencillamente lo enfoque mas en las dos chiucas que disputaban el cariño de nuestro protagonista. Necesitabamos un buen bajon de azucar xD. Tanya no es tan malvada como aparentaba, ¿Lo ven?. Es por esto que yo no queria que se le odiara, pero bueno... ya que. Me encanto la respuesta -Y no puedo negarlo- hacia el Team que la chica tan amablemente propuso ^^ .

Edward, no recuerda nada de sus sentimientos hacia la chica de rizos rubio rojizos. Tuvimos de nueva cuenta la aparicion de nuestro Quileute favorito... y aun queda un poco mas de Jake (¿Creen que se quedara tan tranquilo?). Tengo que admitirlo, amo a este chico y meterme en su cabeza, pero yo amo tantas cosas que... bueno... Ojala lo haya hecho bien.

Quiero pedirles un favor. He iniciado una encuesta en mi perfil, donde pongo a votación la siguiente historia que escribiré al terminar con esta; su opinión es muy valiosa para mí, puesto que de esa manera podré saber cual debo comenzar a trabajar completamente y que les gustaría leer. Les pido como un favor especial que se den una vuelta rápida, no les tomara mucho tiempo ^^

Espero traer el proximo capitulo muy pronto. Les recompensare por la ausencia de nuestro amado Edward y espero no provocar comas diabeticos con el. xD

Saludos!