Exposición

Bella POV:

Nos acercamos a la altura de la guardia.

- Siempre y cuando acaten nuestras leyes, Carlisle -dijo Jane algo irritada, al parecer venía repitiendo ese discurso desde hacía mucho tiempo-. Hola Edward, Bella. ¡Benjamín y Tía, qué sorpresa encontrarlos por aquí! -pero que voz tan alegre y empalagosa tenía ahora que reparaba en nosotros.

Edward solo asintió con la cabeza. Activé mi escudo alrededor de los demás Cullens, aunque me costó un poco de trabajo. Y nos unimos a su guardia.

- Así que -empezó Edward-, ¿pretenden que nos unamos a ustedes?

- Seguir nuestro régimen, más bien -corrigió Jane-. Tenemos bastante claro que no se nos unirán, nunca.

- Cierto, nunca.

¿Por qué seguir sus leyes? ¿Acaso no ya lo hacíamos? Y que no fueran a salir con el cuento de que tener nuevos poderes estaba prohibido, por favor.

- Creo Edward, que es lo mas conveniente para todos, como ya le he dicho a Carlisle hace unos momentos -dijo Jane.

- Somos libres de elegir a quién seguir y a quieé no, Jane -respondió Edward cortante.

- No me parece muy inteligente de su parte, Clan de Olympic -intervino Demetri-. Los de Denali no se opusieron a nuestra propuesta… tampoco los de Egipto -apuntó con la mirada a Benjamin y Tía-. Amun está dispuesto a seguir el nuevo régimen.

¿... Benjamín y Tía estaban de su lado?

Los miré de forma inquisitiva, dudando si quitar o no mi protección de ellos, ¿acaso traidores? No lo hice. Y no solo yo dudé, lo hicieron todos, a excepción de Edward que estaba mirando a Demetri con odio; al no mostrar forma de duda él, tampoco lo hizo Carlisle. Alice parecía abrumada. Pero todas esas expresiones y sentimientos se desvanecieron tan rápido así como vinieron.

Benjamín iba a protestar, pero una manada de lobos interrumpió su no discurso. No habían pasado ni cinco minutos desde que habíamos venido. ¿Tan rápidas habían sido Renesmee y Esme, que llegaron tan rápido desde La Push? Pues sí que eran rápidas. La manada se situó alrededor nuestro, dejando bien definida la línea de separación de no más de tres metros y medio de distancia entre los Volturi y nosotros. En total eran diez metamorfos.

Jane retrocedió un paso dubitativa, y puso cara de asco. Seth rió. En cambio Jacob tenía cara de disculpas hacia Edward y a mí, pero yo le dije gracias solo con los labios y él desvió la mirada. Sam miraba a los Volturi y a Carlisle, Volturi, Carlisle, Volturi, Carlisle. Me pareció ver que Carlisle giraba su cabeza solo dos milímetros hacia la derecha y la volvió a fijar al frente; algo que casi no se notó. Pero fue suficiente para que Sam se quedara quieto. Entonces entendí, le había dicho que no. Después de todo Carlisle sí que se traía algo entre manos.

Pero había algo que seguía sin entender. Se suponía que toda la guardia venía por nosotros, y simplemente no había rastro de Aro, Cayo ni Marco. Y Jane había dicho "Seguir nuestro régimen más bien" eso ya lo hacíamos, ¿o es que había querido decir otra cosa? Todos parecían entender a la perfección, yo seguía siendo la más lenta. A menos que…

- No matamos a Chelsea por nada ¿no? -me interrumpió de mi plática interior Jane, ¿dijo que habían matado a Chelsea?-, eso por fin nos abrió los ojos. Todo este tiempo habíamos estado atados a Aro, Cayo y Marco por su culpa, y sin darnos cuenta de que era en contra de nuestra voluntad. Hasta Afton comprendió que en realidad no la amaba; por eso ha aceptado venir con nosotros, y no quedarse en ése mugroso castillo llenos de vejetes chiflados. Desafortunadamente Heidi y Renata no se lo tomaron así y se quedaron a seguir obedeciéndolos, mientras que las esposas huyeron a Singapur, nos dice Demetri, pero en realidad nadie nunca tomó enserio a ese par de inútiles.

Así que, a los Volturi los habían traicionado sus propios reclutas, quien lo diría. Y ahora formaban su propio reino.

- Los cinco que quedaron fueron sometidos a mí y a Alec -éste esbozo una gran sonrisa maliciosa-. Hubiese sido más sano matarlos, pero la verdad es que no somos tan crueles.

Podía sentir cómo entre los gemelos trataban de atacarme, de derribar mi burbuja, pero no podían.

Edward rechinó los dientes.

- No nos haremos responsables de las consecuencias de sus actos, no nos importa lo que hayan hecho, no seremos sus seguidores.

- Ni de nadie más -concluyó Carlisle.

Alec y Jane ponían todas sus fuerzas por derrumbarme, y yo me seguía oponiendo aunque ya estuviera muy cansada, la verdad es que tenía tiempo que no ejercitaba mi mente. Y me estaba costando mucho.

"Mami, mami", escuché la voz de mi hija en la cabeza, "Mami resiste, yo te ayudo", se escuchaba cada vez más fuerte y su aroma también lo sentía más definido, creo que empezaba a delirar. Volteé a la izquierda por donde se aparecieron los lobos y, comprendí que en realidad mi pequeña hija estaba ahí dando saltitos en los brazos de Esme; las dos parecían unos ángeles iluminados por una luz inexistente, pero no las había escuchado acercarse.

Me sobresaltó tanto que estuvieran expuestas a ese peligro que por un momento mi escudo flaqueó, pero como estaba muy oxidada de este ejercicio se desprendió por completo, quedando totalmente expuesta al igual que todos.

Lo último que vi fue que Edward y Jacob se abalanzaban sobre Jane y Alec, respectivamente, y así, dandi comienzo de la guerra tan esperada…