Sannin de Konoha

Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia basada en el fic El Auror de Griffindor de Anelis Evans (3156389)

Cap.12 Por tu honor

Lady Hinata se despertó poco antes del amanecer, llena de remordimientos. Vio que estaba sola en la gran cama y no pudo librarse de la aplastante certeza de que la noche anterior había cometido un grave error. Mordió su labio inferior.

Se preguntó si habría frustrado cualquier esperanza de tener una cálida y cariñosa amistad con su marido.

Cariño.

Eso era lo que más ansiaba. Quería amar y ser amada. Se había convencido a sí misma, después de analizar lo poco que había escuchado del discurso del monje Shino en su matrimonio, de que una sólida amistad podía conducir a un amor verdadero entre ella y su marido, pero durante la noche lo había echado todo a perder. Luego de que él le diera tanto placer… ella había levantado nuevamente las barreras que la habían mantenido virgen hasta ese día. Sinceramente estaba segura de que Lord Naruto-kun no se iba sentir nada amistoso hacia ella aquella mañana.

Había cometido un error. Se daba cuenta, pero era demasiado tarde. Lo había enfadado y con ello había dado varios pasos atrás en el tipo de relación que deseaba forjar.

Su terco orgullo y su arrogante fe en su inteligencia la habían conducido a aquel desastre. 《Esto me sucede por no seguir los consejos de las personas mayores y más sabias que yo》, pensó amargamente. Todo el mundo, desde Ino hasta su antigua niñera, Kurenai, le había aconsejado cumplir con sus obligaciones de esposa en la noche de bodas.

Obligaciones que ella estúpidamente había rechazado.

Un crujido al otro lado de las cortinas de la cama hizo que ella se quedara inmóvil.

-¿Naruto-kun?- dijo apenas audible.

-Es muy pronto para levantarse a la mañana siguiente a la boda, duérmete Hinata-chan.

Le oyó moverse y se preguntó si se estaría vistiendo. Se inclinó hacia delante. A través de una rendija en las cortinas logró vislumbrar su cuerpo desnudo cuando pasó al lado de la cama. Los recuerdos la inundaron y consiguieron que su corazón se le acelerara.

Creía que quería un hombre de complexión normal solo un poco más alto que ella. Pero después de la noche anterior, tras sobreponerse a la impresión de ver el cuerpo desnudo de Naruto, había cambiado de opinión. Había descubierto que no le disgustaban tanto los hombres altos delgados pero corpulentos como había pensado.

Si acaso, estaba un poco preocupada por el tamaño de ciertas partes de él, pero no por el conjunto.

El tamaño sólo era un problema si el de su cerebro era pequeño. Cuando un hombre estaba bendecido por la inteligencia y el autocontrol, como evidentemente lo estaba Naruto, su tamaño físico no importaba mucho al fin y al cabo.

Sin embargo, ésa era otra lección que había aprendido de la forma más dura.

Recordó las demoledoras sensaciones que le había producido con sus besos y dedos, sus manos. No era un rudo y torpe idiota como Inuzuka Kiba. Era un hombre deseoso de ser paciente con una mujer.

Y, a pesar de que era verdad que Naruto no le había prometido amor imperecedero ni le había escrito poemas como Toneri, o canciones como Kabuto, no era por ello menos honrado.

Al otro lado de la cortina oyó de pronto un golpe seco, Hinata estiró y atrajo hacia sí la colcha para poder sentarse contra las almohadas. Estaba claro que no podía esconderse así todo el día.

Sacó una mano y buscó con cautela la revuelta cama. 'El canto del Rasengan' no estaba. Sin duda volvía a estar cuidadosamente guardada en su funda.

Hinata se estremeció al recordar cómo la había utilizado Naruto para dividir la cama. A partir de entonces, siempre que viera la espada, como seguramente haría todos los días de su vida, se acordaría de la locura que cometió la noche de bodas.

Sabía que muchos hombres habrían perdido los estribos ante la situación que ella había provocado. Algunos incluso habrían recurrido a la violencia.

Pero Naruto no. Era cierto que se había enfurecido, pero había sabido contener su enojo.

Se había casado con un hombre cuyo autocontrol estaba a la altura de su poderío físico.

Hinata inspiró profundamente. En algún momento tendría que disculparse. Lo mejor sería hacerlo cuanto antes. No tenía por costumbre posponer sus deberes u obligaciones. Se hincó cerca de las cortinas de su cama apretando mucho las sábanas que la cubrían.

-Lamento mucho lo que ocurrió anoche… -dijo casi en un susurro. Al parecer se sentía un poco más segura a pesar de que solo los dividía la tela de dosel

-Yo también... –dijo con voz ronca.

Deseó poder ver su cara. El tono de su voz era tan frío y seco que le resultaba imposible saber qué estaba pensando. Continuó con su disculpa.

-Soy consciente de que no cumplí con mis obligaciones como esposa... pero esta mañana he llegado a la conclusión de que quizá no actué de la forma más razonable y lógica.

-En otras palabras, has decidido que los placeres de la pasión física son más interesantes que las alegrías de la confianza y la amistad…-Naruto estaba enojado

-¡No, no quería decir eso en absoluto! -replicó rápidamente -Sigo queriendo que nuestro matrimonio se base en la confianza y la amistad. Lo que pasa es que hoy no estoy segura de si anoche conseguí consolidar esas dos cosas de la forma adecuada.

Naruto apartó las cortinas de improviso lo que provocó que su corazón casi se le saliera por la garganta. Se quedó de pie observándola con un brillo incierto en los ojos azules. Hinata se fijó en que se había puesto el pantalón, pero no tenía camisa y seguía descalzo. Tenía los dedos cerrados sobre un objeto que no lograba ver.

-¿Me estás diciendo que durante la noche has logrado aumentar la confianza en tu marido? -preguntó despreocupadamente.

Hinata dudó, consciente de que se estaba burlando de ella deliberadamente. Aquello le dolió, pero se serenó y se mostró digna -Me gustaría que empezáramos de nuevo. Estoy dispuesta a comportarme como una verdadera esposa y consumar este matrimonio.

-Eso no contesta mi pregunta.

-Confío en ti de muchas maneras, Naruto-kun.. -confesó moviendo la mano con sinceridad para indicar la habitación y todo lo que había más allá de ella -Confío en que protegerás esta casa. En que cumplirás tus obligaciones con mi pueblo. En que serás un señor sabio y generoso.

-¿Algo más?

Hinata le sonrió esperanzada -Creo que es bastante para empezar…

-Sí, pero me darás más -aseguró Naruto estudiando su rostro -Veo que has estado meditando el tema de nuestro matrimonio.

-He pensado en él horas y horas la pasada noche.

-Yo también estuve largo rato reflexionando sobre nuestro futuro y también tomé una decisión. Tus disculpas no harán que cambie de idea.

Hinata lo miró con inquietud -¿Cuál?

-La espada permanecerá entre nosotros hasta que confíes en mí plenamente, en especial como marido.

-¡Pero si confío en ti!

-No, no lo haces. Anoche dejaste bien claro que creías que era incapaz de controlar mis pasiones.

Hinata se ruborizó -Me demostraste que estaba equivocada.

-¿Sí?

-Sí. Quiero pedirte disculpas por mi estupidez. Creí que estabas tan cegado por el deseo que olvidarías nuestro trato. Ahora sé que tienes un verdadero control sobre ti y tus emociones y que es muy difícil que te dejes influenciar por ellas. -bajó la voz dolida -Te mostré quien era 'Minato' -dijo casi en un reproche -y tu me…

-ignoré.. -dijo él altivamente

-Si -respondió la ojiperla en un susurro. En serio le había dolido.

-No fue un buen comienzo -《y sinceramente no sé que más decir》terminó en sus pensamientos -Ya hablaremos de Minato en otra ocasión. Como ya estás despierta, ¡levántate y vístete! -《¡Bien Sannin!》Pensó con pesar. 《Tras de haberla ignorado y no disculpado directamente con ella, ahora le das órdenes. Eres un idiota

-Naruto, creo que deberíamos aclarar este tema cuanto antes..

-No, no estoy de humor para continuar esta conversación esta mañana.

-Sigues ofendido por lo que hice anoche, ¿verdad? -Hinata consideraba que estaban a mano; pero ciertamente no era así para Sir Naruto.

Le hizo un gesto para que se levantara -Levántate. Como ya te he dicho, hablaremos del tema más tarde.-su tono era apenas un matiz de ruego

Ella seguía dudando y le asaltó una alarmante idea así que lo miró a los ojos directamente y dijo -¿Fue algo más que una ofensa lo de anoche? ¿Te herí porque creíste que te rechazaba después de darme tanto placer?- tenía que saber la verdad de una vez por todas

-¿Quieres salir de la cama antes de que te saque yo de ella?

Hinata lo miró confundida -¿Por qué tengo que hacerlo con tanta prisa?

La boca de Naruto se estrechó y esbozó la expresión de un hombre al que han engañado, pero que hace todo lo que puede por mantener la calma -He pensado que quizá podríamos dar un paseo juntos por los acantilados.

Hinata se alegró -Eso sería maravilloso. Me encanta pasear temprano...-admitió

-Ponte ropa de abrigo. La niebla se ha despejado, pero el aire sigue siendo frío.

-Así lo haré.

Hinata saltó rápidamente de la cama, sujetando las sábanas las cobijas y su bata fuertemente. Sonrió tímidamente a Naruto y fue corriendo hacia la habitación en la que guardaba su ropa, anexa a la cámara principal.

Aquella sala estaba vacía a esa hora, a excepción de los habituales baúles y los cestos con hilos y agujas que las doncellas dejaban allí. Hinata agradeció que fuera lo suficientemente temprano como para que ninguna de sus sirvientas estuviera trabajando.

Abrió la tapa de un arcón y estaba buscando un grueso vestido cuando se le ocurrió algo. Se lo puso delante y volvió rápidamente al dormitorio.

-A lo mejor prefieres montar a caballo en vez de pasear. Me gustó mucho nuestro... ¡Por santa Sakura! ¿Qué estás haciendo? -La sola impresión hizo que quedara solo en bata.

Naruto tenía una rodilla sobre la cama y estaba vaciando un frasquito en las sábanas. Levantó la vista, algo en la expresión de Hinata debería de haberle puesto sobre aviso.

-Lo hago por ti.

-¿Por mí? -preguntó apuntándose con un dedo que temblaba por la furia -Eso que llevas es sangre de pollo, ¿verdad?

-Hinata-chan, escúchame.

-¡Estás poniendo sangre de pollo en las sábanas!

-Sí. Me han dicho que es un sustituto muy usado para... bueno, ya sabes… -Esperaba con todas sus fuerzas que así fuera. Porque después del terrible discurso propuesto por Jiraiya; éste consejo se lo habían dado los bufones con ayuda de Teuchi que sin duda alguna les había facilitado la sangre.

Hinata cruzó los brazos por debajo de su pecho y entornó los ojos -Sé muy bien para qué se utiliza.

-Las criadas que vengan a cambiar las sábanas buscarán pruebas de la noche de bodas. Para esta tarde, los rumores sobre la sangre en ellas o su ausencia se habrán extendido por toda la isla. Lo sabes tan bien como yo.

-Así que lo que quieres es que tu honor siga inmaculado, ¿no?

《¿Mi honor?》-Pensó el ojiazul -¡Por Dios! Es tu honor el que me preocupa. No quiero que nadie murmure sobre por qué no hay sangre en las sábanas.

-¡Ja! No me lo creo en absoluto. Es tu amor propio lo que te preocupa. No puedes soportar la idea de que nadie piense que has cargado con una esposa que se entregó a otro hombre antes de su boda, ¿verdad?

《No una esposa… ¡mi esposa!》

-¿Crees que se trata de mi amor propio? -preguntó buscando parecer incrédulo.

-Sí, eso es lo que creo… -Hinata entró hecha una furia en la habitación, se agachó y sacó un cofrecillo que había bajo la cama en el que había escondido todos los frasquitos que le habían dado el día de su boda.

Naruto frunció el entrecejo cuando la vio abrirlo de un tirón.

-¿Qué estás haciendo?- 《no hagas nada de lo que te arrepientas》

-¿Quieres sangre en las sábanas? -preguntó con las manos llenas de frasquitos -Pues la tendrás. De hecho, me encargaré de que haya toda la que un hombre pueda desear.

Naruto la observó inquieto mientras Hinata se acercaba airada a la cama -Creo que tu genio te está haciendo perder la cabeza.

-No, mi señor. Te aseguro que en este preciso momento razono con toda claridad -dijo con una sonrisa melosa y acerada antes de subir y colocarse en el centro de la gran cama -De hecho, me arriesgaría a decir que mis sentidos jamás han estado tan nítidos ni más despiertos que ahora.

Naruto miró la colección de frasquitos con la que estaba jugando -Entonces, ¿por qué tengo la impresión de que los dos vamos a lamentar lo que estás a punto de hacer?

-No puedo imaginarlo -respondió Hinata, que había abierto el primer frasquito y lo mantenía en alto -Mira, no eres el único que ha dudado de mi palabra de honor.

-Yo no dudo de ella, Hinata-chan. Sólo trato de protegerte contra los rumores.

-Anoche no hablabas en serio cuando me decías que confiabas en mí. Estabas encantado de saber que eres una excelente compañía. Aquí va a sangre de pollo que gentilmente me entregó Ino-san la anacoreta.

Hinata vació su contenido en las sábanas. La sangre, espesa y coagulada tras haber estado cerrada casi seis días, formó un repugnante charco rojizo en el centro, que casi ocultó las discretas gotas que había rociado Naruto.

Éste miró el asqueroso grumo y después volvió la vista hacia Hinata con expresión de educada curiosidad.

-¿Has terminado?

-En absoluto. Acabo de empezar -dijo eligiendo otro frasco y levantándolo para que lo viera su marido -Aquí tenemos el que tan amablemente me ofreció la monja Shizune. Estoy segura de que era de un pollo muy limpio, puede que hasta virgen.

Hinata lo vació haciendo una floritura, y la oscura sangre pasó a formar parte de la espantosa mancha.

Naruto se cruzó de brazos y se apoyó en una columna de la cama, por más que le encantara verla nerviosa, éste comportamiento haría que ella se arrepintiera más tarde.

-El de mi leal sirvienta Ayame -aseguró con sonrisa forzada mientras lo abría para añadir más sangre a la ropa de cama -Y finalmente, aunque no por ello menos importante, el de mi antigua niñera, Kurenai.

Hinata seguía completamente indignada tras acabar con el último frasquito y lanzó a Naruto una mirada de desafiante triunfo.

-Y el de mi amiga Anko… lo dejo guardado… no sé… a lo mejor me sirve para algo después… ¿Es suficiente para satisfacer tu honor?

Naruto contempló el enorme y horripilante charco que empapaba las sábanas -No estoy seguro de lo que querías conseguir con esto, pero algo ha quedado muy claro. Nadie que vea estas sábanas pensará que anoche hice el amor con una virgen.

-¿Y qué pensarán?

-Que la maté.

-¡Oh Dios mío! -exclamó mirando el horrible caos que había formado. Volvió a la realidad con la velocidad de un rayo. Se quedó petrificada en medio de la cama y levantó los ojos perlas con gesto de impotencia para mirar a Naruto.

Éste sonrió.

-¡Por santa Sakura! ¿Qué he hecho?

El color cielo de los ojos de Naruto brilló con creciente júbilo.

-No es nada divertido, Sannin. Es un desastre. ¿Cómo voy a explicar que haya tanta sangre?

La sonrisa de Naruto se convirtió en una mueca.

-Naruto-kun, ayúdame. Te lo advierto...

Éste empezó a reírse.

Indignada de nuevo, cogió una de las almohadas perfumada con hierbas y se la lanzó. Le dio en el pecho y Hinata cogió un segundo proyectil.

La risa de Naruto se transformó en una carcajada a pleno pulmón. Fue un sonido que surgió del fondo de su pecho y salió con la imparable fuerza de una cascada.

Hinata abrazó la almohada contra su pecho y lo miró. Era la primera vez que lo veía reírse.

El glorioso ruido rebotó en las paredes de piedra e hizo eco en la habitación. Naruto descruzó los brazos, se agarró a una columna con una mano e hizo una reverencia sin dejar de reír.

Hinata inclinó la cabeza hacia un lado y lo contempló con creciente incredulidad.

-Naruto-kun, ¿estás bien?

Sus carcajadas aumentaron y sus anchas espaldas temblaron.

Hinata frunció la nariz -No es nada gracioso.

Otro ataque de risa contestó sus palabras.

-Calla -le pidió mirando nerviosa hacia la puerta -¡Podrían oírte!

Naruto apoyó el antebrazo contra la columna.

Hinata empezó a sonreír muy a pesar suyo. Por alguna razón, la visión de Naruto desternillándose de risa era extrañamente gratificante.

-Me alegra que todo esto te divierta tanto. Dudo mucho que todos esos valientes pollos que murieron por mi honor se divirtieran tanto como tú.

-No -Naruto levantó la cabeza para mirarla, pero no pudo contener otra carcajada -Seguro que no lo hicieron, pero si te hubieran visto en este interesante dilema, se habrían sentido mejor. Te juro que seguramente esos pobres pollos se habrían sentido vengados.

Hinata gruñó -¿Qué voy a hacer? Es una situación horrible. Todo el mundo hablará de ello. No puedo explicarlo. ¿Qué pensará la gente?

-Que la dueña de Byakko tiene unos gustos muy exóticos en la cama -Hinata frunció el entrecejo.

-Te recuerdo que estás tan metido en esto como yo.

-Sí, ya lo sé.

-A lo mejor pensarán que me hiciste algo horrible anoche... Y te culparán de ello.

-Lo dudo. Me imagino que quien cambie las sábanas se dará cuenta de que es sangre de pollo en cuanto la vea.

Hinata gruñó -La gente pensará que ha sido una forma algo chapucera de hacerme pasar por virgen, ¿no?

-Sí, es lo más probable.

Hinata se dejó caer y se sentó a los pies de la cama. Se encogió poniendo las piernas contra el pecho y apoyó la mejilla en la mano. Observó pensativa el triste espectáculo que ofrecía la cama.

-Quedaré como una idiota, ¿verdad?

Naruto esbozó una sonrisa, sus ojos azules seguían brillando.

-Sí. Seguramente esta historia se convertirá en un animado tema de conversación para nuestro pueblo durante los próximos meses; puede que durante los próximos años -¡estaba burlándose de ella descaradamente!

-¡Por santa Sakura y su...!

Naruto levantó una mano.

-¡Por su virginidad no, te lo ruego! ¡Cualquier cosa menos eso!

-¡Por sus santas cejas! Es la situación más humillante de toda mi vida.

-No, mi señora. Espero que eso te suceda cuando te veas obligada a enfrentarte a un salón lleno de gente esta noche, durante la cena.

Hinata se estremeció con sólo pensado -¿Qué vamos a hacer?

-¿Vamos? -preguntó Naruto arqueando una ceja.

-¡Toda la culpa es tuya! Si no me hubieras hecho perder los estribos, esto no hubiera ocurrido.

-Es posible -dijo Naruto con sorprendente amabilidad -Quizás éste es el momento de empezar a demostrarte todas mis virtudes como marido.

Hinata levantó la cabeza -¿Qué quieres decir? ¿Qué vas a hacer?

-Tramar otro engaño -respondió Naruto dirigiéndose hacia el pasillo que llevaba a la habitación contigua -Me disculpas, vuelvo enseguida.

-¿Qué estás haciendo? -gritó Hinata.

-Ten paciencia. ¡Ya lo he encontrado! Este trapo me vendrá a las mil maravillas.

Hinata observó inquieta a Naruto cuando éste regresó con un enorme trozo de tela en la mano.

-En primer lugar, secaré el exceso de sangre de pollo -afirmó mientras empezaba a frotar con la tela.

-¡Pero con eso no quitarás esta enorme mancha!

-No -respondió Naruto, que acabó su tarea y apretujó la empapada tela hasta convertida en una pelota -Pero al menos la marca que ha quedado en las sábanas ya no se identificará tan fácilmente con los restos de varios pollos muertos. Ahora es una simple mancha rojiza que bien podría ser de sangre humana.

-¿De verdad lo crees? -preguntó Hinata escéptica-. Creía que tenía que ser mucho más pequeña. ¡Ésta es monstruosa!

-Sí, al igual que esto -convino Naruto mientras abría el cofre que contenía sus objetos personales. Extrajo un saco de lona y metió en él el ensangrentado trapo -Nos desharemos de esta prueba durante nuestro paseo matinal por los acantilados.

-¡Es un plan excelente! -Hinata se alegró momentáneamente, pero después volvió a sumergirse en una profunda inquietud -¿Y qué hacemos con la enorme señal que ha quedado en las sábanas?

-Seguramente provocará comentarios -opinó Naruto mientras buscaba dentro del cofre -Si no encontramos una explicación apropiada, la gente pensará que fui torpe y salvaje contigo.

-No dejaré que piensen eso, no sería justo.

-Gracias. Agradezco tu preocupación de esposa por mi buen nombre –dijo mirándola directamente a los ojos

-No tiene importancia. ¿Cómo vamos a solucionar este problema?

Naruto se irguió sujetando una pequeña pero terrorífica daga.

-Propongo proporcionarles otra explicación por la cantidad de sangre que manchó las sábanas de nuestra noche de bodas.

Hinata miró la daga horrorizada y se acordó de la predicción de Ino: «Correrá la sangre».

-No te entiendo...

-Pronto lo harás -Naruto se acercó a la chimenea, se arrodilló y atizó el fuego -Una vez leí un tratado escrito por un médico árabe, en tu hermosa biblioteca. Aseguraba que un cuchillo debe calentarse antes de utilizarse en cualquier tipo de operación.

-¡Naruto-kun! -exclamó Hinata levantándose alarmada -¡No! ¡No puedes...!

-Cálmate, no me dolerá.

-¡No te permitiré hacerlo! -gritó Hinata dirigiéndose hacia él para detenerlo.

Demasiado tarde. En un abrir y cerrar de ojos, Naruto apartó la daga de las llamas y, rápida y limpiamente, se hizo un corte en el antebrazo.

Hinata se llevó una mano a la boca al ver brotar la sangre de la profunda herida.

-¡Por santa Sakura!

Naruto levantó la vista -No tienes por qué preocuparte, Hinata-chan, es sólo un arañazo. Me han hecho heridas peores, te lo aseguro.

-¡Oh, Naruto-kun!

-Te agradecería que fueras a la otra habitación y me trajeras un trozo de lino limpio que pudiera usar como venda.

-Naruto-kun...

-Que sea grande -añadió -Quiero que todo el mundo se fije en el vendaje.

-De acuerdo.

-Date prisa, por favor. No quiero manchar nada más que las sábanas.

Hinata se liberó de la parálisis que la atenazaba. Giró en redondo y echó a correr hacia donde le indicó Naruto. Encontró lo que buscaba y volvió de inmediato al dormitorio.

Cogió un bote de ungüento de hierbas de una estantería y se acercó rápidamente a Naruto, que le esperaba en la cama.

-¿Cómo has podido hacer algo así? -gimió mientras le limpiaba la sangre del brazo-. ¿Qué vas a decirle a la gente?

Naruto se encogió de hombros.

-Que tuve un accidente con mi daga.

Hinata lo miró escéptica -¿De veras esperas que se lo crean?

-Lo harán si los dos tenemos la misma versión -dijo Naruto guiñándole un ojo con complicidad -Tienes que darme tu palabra de que no la exagerarás ni alterarás de ninguna forma. Sobre todo, no dejes que te invada la honradez y confieses la verdad. Deja que yo me ocupe de todo. ¿Lo has entendido bien?

Hinata notó el suave pero inflexible tono imperativo de sus palabras y reaccionó sin pensado.

-Sí, milord.

-Perfecto.

-Esto es horrible -susurró mirando la herida -No deberías haber hecho una cosa semejante por mí.

-No es nada -la verdad la herida le dolía, pero jamás lo admitiría…

-Sí, es demasiado -dijo Hinata aplicando el ungüento de hierbas en el profundo corte -Juro que es el más noble, el más galante y el más glorioso acto de caballerosidad que nadie ha hecho jamás por mí.

Las comisuras de los labios de Naruto esbozaron una leve sonrisa mientras contemplaba cómo Hinata le curaba el brazo.

-Como tu señor y marido, estoy muy contento de poder servir a mi señora.

-Eres muy generoso -lo alabó Hinata envolviendo la herida con el trozo de lino -Siempre estaré en deuda contigo. ¿Cómo podré pagarte un gesto tan noble?

Naruto extendió su otro brazo y le acarició la mejilla.

-Estoy seguro de que algo se me ocurrirá.

Ese día pasaron todo el tiempo juntos. Hinata empezaba a admirar la belleza de su esposo. Porque la valentía ya la admiraba. Y cada vez se sentía más ansiosa por consumar su matrimonio… pero… siempre sentía un poco de miedo… de vergüenza. ¿y si ella no lo complacía?... y si a él le daba asco su cicatriz…

Nuevamente la noche había llegado y a Naruto le costaba más el hecho de colocar 'El canto del Rasengan' entre ellos… cuando lo único que deseaba era tenerla en sus brazos para siempre y hacerla su mujer.

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Alguien está cayéndose irremediablemente ante el encanto del Sannin~~~

Agradecida por todos en seguirme y sus reviews:

chiwanko: gracias por seguir y espero que sea hasta el final.. espero que te guste el cap..

monica735: una noche bastante peculiar jeje.. espero que te guste el cap subido..

Wanda: hasta yo no comprendo como Lady Hinata pudo resistirse.. espero que te guste el cap.. y que sigas hasta el final.

Emilio: no comprendí tu comentario.. espero que te guste el cap..

VirgiFedeli: gracias por tu comentario.. espero que te guste el cap..

AsahiDragneel77: como todos.. Ésta Lady Hinata no sabe de lo que se está perdiendo jaja.. Y la paciencia del Sannin.. bueno.. the karma is bitch.. espero que te guste el cap..

Les dejaré el título del sgte cap: Los rumores del día siguiente

Ha! Pensaban que no habrían secuelas del arrebato de Lady Hinata?!

Una cosa mas, ya esta publicado mi historia de autoría propia: Tamashî no Yûgô, espero que le den una oportunidad.

Ja Ne

Regina Alba Blossom