Hola chicas como están. Espero que estén todas muy bien. Antes que nada quiero darles las gracias por apoyar esta historia, por ustedes es que deseo con más fuerzas continuar. También gracias por sus buenos deseos y sobre todo por su paciencia. Bueno no quiero hacerlas esperar más. Aquí les dejo este nuevo capítulo.

Espero que les guste.


Un demonio con cara de ángel

Por

The Ladycat69

Capitulo 12

El día más esperado por las White había llegado. Como todos los años decoraban el árbol mientras veían la Parada de Macy's. Esa había sido una tradición desde que sus padres vivían. Solo había que ver el rostro iluminado de Annie cuando al final de la Parada salía Santa Claus. Era como una vez más regresar al pasado. Un pasado que ya no volvería.

Solo faltaba unas horas para dar comienzo a la cena. La mesa ya estaba preparada en todo su esplendor. El aroma delicioso del pavo inundaba la casa. Solo faltaba que llegaran los invitados. En especial el invitado de Patty.

Los nervios de Patty eran muy notables. El solo pensar lo que pasaría cuando dijera quien era Stear o más bien quien era su pariente, le provocaba un mariposeo en el estomago. Casi se desmaya al escuchar que tocaban a la puerta.

Los primeros en llegar fueron Richard Smith junto a un joven que estaba muy nervioso. Richard presento a Stear con toda la naturalidad posible. Una vez que se hicieron las presentaciones formales pasaron a la sala. Para Penélope no había duda de quién era ese muchacho. A pesar de que el joven tenía los cabellos oscuros, Penélope no tenia duda de quién era su abuelo.

-Stear estás en tu casa. Patty ofrécele algo de tomar al joven—la chica asintió.

-Claro abuela—

-Richard puedo hablar un momento contigo…discúlpenos—dijo con una sonrisa llevándose al anciano a otra habitación.

-¿Que sucede?…MMm huele muy rico. ¿Cuál es el menú?—dijo el anciano.

-Richard no te traje para hablar del menú—

-¡Entonces!—pregunto con algo de inocencia que hizo reír a Penélope.

-Es el nieto de Edward no es así—

-Así es…es su nieto—

-Como fue que pasó eso—

-El que sea su nieto o el que conozca a Patty—

-Muy gracioso…el que conozca a Patty—

-Una hermosa coincidencia—dijo el anciano.

-¡Una coincidencia!—

-Como dije una hermosa coincidencia—

-Dios mío explícate…acaso ese muchacho está interesado en Patty—

-Si. Muy interesado—

Antes de que Penélope pudiera decir o preguntar algo mas Richard Smith le conto como fue que esos jóvenes se conocieron. La mujer no pudo evitar sonreír de solo imaginarse lo sucedido. Pero su mayor sorpresa fue cuando el anciano le conto que Stear estaba al tanto de todo lo ocurrido con la Granja Girasol y eso incluía a Albert Andrew. También le conto como reacciono el joven y sus deseos desinteresado de ayudarlas.

En ningún momento Penélope puso en duda la palabra de aquel buen hombre. Conocía a Richard desde que llegaron a Kentucky y sabía su habilidad de conocer a las personas. Si él decía que ese muchacho era bueno lo era.

La vida si que te da sorpresa pensó Penélope. Aunque muchos dirían que quizás era cosa del destino. Fuera lo que fuera todo aquello había sido una sorpresa inesperada. Con solo mirar a ese muchacho se sabía lo que sentía por su nieta. Richard tenía razón en algo. Era verdadero amor lo sentían esos dos jóvenes.

-¿Penélope estas bien?—pregunto el anciano sacándola de sus pensamientos.

-Si estoy bien—contesto con una sonrisa.

-Se que estas sorprendida…pero confió en mis instintos. Créeme cuando te digo que ese joven está enamorado de tu nieta—

-No lo dudo—

-Entonces porque pareces preocupa—

-Por Andrew—

-Aunque conozco la fama de crueldad de Albert Andrew. Sé que no le hará nada al joven Cornwell—

-Eso ya lo sé Richard—

-¡Entonces!—

-No es Albert Andrew el que me preocupa…sino quien está detrás de él—

-Te refieres a ella—la mujer asintió.

-Temo por mis niñas…no quiero que Patty sufra—

-Se que ese muchacho no dejara que nada le pase. Además Penélope tu y yo sabemos que todo lo que ha sucedido es obra de esa mujer. Albert es solo una marioneta de su maldad. Tú sabes lo que sucedió…si él lo supieran las cosas serian diferentes—

-Lo sé. Pero di mi palabra…aunque quisiera no puedo romperla…al menos no aun. Sabes te parecerá extraño pero pienso que hay algo bueno en ese muchacho…no todo está perdido—

-Algún día todo terminara y de la forma más inesperada para Elroy Andrew. La vida le dará una dura lección a esa mujer cuando su creación se vuelva contra ella—

-Dios te oiga. Ven volvamos—

-¿Penélope te vas a oponer a su relación?—pregunto antes de que Penélope saliera por la puerta.

-Por supuesto que no…tienen mi apoyo—

-Me alegra…Patty está muy asustada—

-¿Por qué?—

-Le preocupaba tu reacción y la de sus hermanas…en especial la de Candy—

-No te preocupes por Candy todo saldrá bien…las cosas suceden por un propósito. Algo bueno saldrá de esto…al menos eso espero—

-Si yo también—

Unos minutos después Richard y Penélope se reunieron con ellos en la sala. Patty parecía que sufriría un infarto en cualquier momento. Pero la sonrisa de su abuela le dejo saber que todo estaba muy bien.

Annie que estaba aun en la cocina terminando el delicioso postre. Fue la última en conocer al joven pelinegro. No tenía ni que abrir la boca para provocar que su hermana se sonrojara de pura vergüenza. Así era Annie, solo tenía que mirar con esa inocente picardía para decirlo todo.

-Es muy guapo el novio de Patty—susurro la pequeña de las White a su hermana.

-Pues si—susurro también la rubia.

-Dime Stear…puedo llamarte por tu nombre de pila—dijo sentándose frente al joven.

-Por supuesto—

Su hermana Patty le había contado todo sobre el muchacho. Pero no lo más importante. Por eso la chica se encargaría de saber lo que necesitaba saber. Solo por curiosidad claro está.

-¿Tienes hermanos?—

-¡ANNIE!—gritaron a coro sus hermanas.

-Que solo fue una pregunta inocente—tanto Richard como el joven comenzaron a reírse.

-No hay problema…si tengo un hermano menor—

-¿Como se llama? ¿Es tan guapo como tú? ¿Qué edad tiene? ¿Dónde está? ¿Por qué no vino contigo?—pero un grito de sus hermanas no dejaron continuar a la muchacha con su interrogatorio.

-¡ANNIE!—

-Pero porque se alteran. Acaso he preguntado algo malo—dijo poniendo esa única cara.

-No…pero lo que estás haciendo es de mala educación. Además qué clase de preguntas son esas—dijo la rubia.

-Unas muy inofensivas—dijo con la inocencia que la caracterizaba. Haciendo que sus hermanas soltara un suspiro de pura resignación.

Richard se había quedado con la boca abierta. Aquella jovencita tenía la habilidad de hacer un montón de preguntas en menos de un minuto. Stear por su parte no podía evitar reírse. Gracias a Patty ya estaba preparado para el bombardeo de pregunta por parte de la menor de las White. Solo le faltaba la abuela y la mayor de las hermanas y eso si lo ponía muy nervioso.

-En serio no hay problema—dijo tratando de controlar la risa. -Annie mi hermano se llama Archie…tiene dieciocho años…esta en Escocia por eso no está conmigo y sobre si es guapo eso lo tendrás que juzgar tu misma—

-Entonces eres escocés—

-Así es—

-¿Como es Escocia? ¿Es bonito? ¿Cómo es en esta época? ¿En verdad que usan faldas?—pregunto con entusiasmo la chica.

-Ahí vamos de nuevo—murmuro la rubia.

La conversación estaba de lo más animada. Annie seguía con sus preguntas o más bien interrogatorio. Stear se lo estaba pasando de lo más bien junto a Patty y la familia de ella. Aunque no podía evitar sonrojarse como un adolecente con cada pregunta indiscreta o cada vez que la menor de las White lo mangaba mirando a Patty.

Candy por su parte se sentía feliz por su hermana. En realidad nunca la había visto así con ningún chico. Le agradaba el joven en especial porque parecía adorar a su hermana.

La rubia miro a su abuela con tristeza. La admiraba tanto como la amaba. Su abuela levanto la vista para regalarle una sonrisa. Candy le respondió de igual forma. Era de admirar verla sonreír aunque sabía cómo sufría. Por amor tenía que tomar una decisión pronto. Aunque esa decisión fuera su amarga condena.

El sonido de una bocina la saco de sus pensamientos. La chica sonrió al ver de quien se trataba. El señor Steven y su hijo Tom habían llegado. Padre e hijo eran dueños de una granja cercana. Tenían una granja de caballos pura sangre y se decía que uno de los caballos de Tom correría en la gran carrera de Kentucky.

La familia White y Steven se conocían de años. Los jóvenes habían crecido juntos. Para la rubia Tom era como un hermano mayor para las White. Era dos años mayor que ella. Era un joven guapo, de cabellos castaños y ojos miel. Era atlético, robusto, leal, protector y muy dedicado a su trabajo. Además era el chaperón oficial de Deborah y de las hermanas White.

-¡PECAS!—grito un joven emocionado que bajaba de un jeep.

-TOM!—respondió la rubia corriendo a sus brazos.

-¿Como estas pecas?...Qué bueno verte—dijo tomando a la rubia por la cintura girando con ella.

-Bájame Tom que me mareo—el joven la bajo con una sonrisa…-También estoy feliz de verte—dijo la chica entre risas dándole un beso en la mejilla.

-Déjame verte pecas. Vaya esta preciosa—

-A ver tú… no estás mal—dijo en tono de broma.

-¡OYE!—grito el muchacho fingiendo estar ofendido.

-A mi no me darás un abrazo—dijo el padre de Tom.

La chica corrió hacia los brazos protectores del señor Stevens. Que la recibió de igual forma que su hijo. El señor Stevens no solo era buen amigo de la familia, sino también era el padrino de la rubia.

-Hola padrino que bueno verlo…vamos entremos—dijo tomando el brazo de su padrino.

Una vez a dentro saludaron a las White con un montón de besos y abrazos. En cuanto vieron a Richard también lo saludaron con un fuerte abrazo. La presencia del joven pelinegro no paso desapercibida por los Stevens que lo miraban con recelo.

-Oye pecas ese quien es—murmuro el joven el oído de la rubia.

-Es Stear Cornwell novio de Patty—

-Con que novio…lo estaré vigilando—la rubia se echo a reír.

Con toda la educación que caracterizaba a Patty White presento a Stear Cornwell a los Stevens. El primero en saludar fue Stevens padre que saludo al joven con amabilidad. Pero Tom en cuanto le dio la mano se le acerco al oído.

-Si le haces daño te romperé las piernas—murmuro bajito dándole una palmada en la espalda al joven.

-Descuida Tom no será necesario que me rompas las piernas. Estoy bien enamorado de Patty y jamás le haría daño—murmuro igual dándole también una palmadita en la espalda.

Ambos jóvenes se miraron comenzando a reírse a carcajada dándose ambos un afectuoso abrazo. El que los viera diría que eran amigos de toda la vida. Todos se quedaron con la boca abierta sin entender el motivo de tal risa.

-Me agrada tu novio Patty es buena onda—dijo guiñándole un ojo. La chica lo miro mas sonrojada que nunca.

-Lo mismo digo—respondió Stear sonriendo.

-Dime abuela Pony cuando cenamos…tenemos hambre—dijo Tom con una enorme sonrisa.

Todos comenzaron a reírse. Si algo tenía bueno Tom era su enorme apetito. Así que sin hacerlos esperar más todos pasaron a la mesa a cenar. La noche paso entre halagos por la deliciosa cena y otras cosas.

Uno de los temas de conversación fue sobre la gran carrera de Kentucky. Pero para sorpresa de los presentes Tom conto con tristeza que su caballo no correría ese año. Lamentablemente la persona que auspiciaría el caballo los abandono a última hora. Todos se quedaron en silencio. Para los Stevens esa era su oportunidad de ayudar a esa familia que querían mucho.

-Lo lamento mucho Penélope…ese dinero te hubiera ayudado—dijo con pena el señor Stevens.

-Hay no tienes que disculparte—dijo tomando la mano de su amigo…-Bueno dejemos esas caras largas. Hay que darle gracias a Dios porque estamos juntos hoy y siempre lo estaremos—dijo con una enorme sonrisa.

-Sabes que siempre estaremos para ustedes—dijo el hombre.

-Lo mismo digo—siguió Richard.

-Lo sé. Bueno ya basta…no quiero caras largas ni tristes—

Stear que había intentado ayudarlas por su cuenta había estado callado todo ese tiempo escuchando lo hablado. Había ido a escondida de Patty al banco junto con Richard. Pero lamentablemente no quisieron atenderlo en cuanto dijo los motivos de su visita con la escusa absurda de que él no era un familiar.

Tenía el extraño presentimiento que Albert tenía que ver en el asunto y eso lo decepcionaba más. Pero al escuchar a Tom le daba la esperanza y una excelente idea. Si no podía ayudar directamente a la familia de su novia, pues lo haría indirectamente. Doliera a quien le doliera.

-Dime Stear… ¿Cómo está tu abuelo?—el joven se sorprendió tanto que casi ahoga con su propia saliva.

Penélope sabia que esa pregunta no se lo espera el joven. Pero ya era tiempo. Además si no lo hacia ella de seguro ninguno de los dos tendrían el valor de hacerlo. La sonrisa de complicidad de Richard le dio a entender que había hecho lo correcto.

-El está muy bien gracias—

-Dale mis saludos cuando lo veas y quiero que sepas que estoy feliz de que estés aquí con nosotros—dijo una sonrisa gentil tomando un poco de vino.

-Conoces a su familia abuela Pony—pregunto Annie curiosa. Haciendo que el tenedor de Patty se cayera en el plato haciendo un tremendo ruido.

-Así es…conozco a su abuelo—

-De donde—pregunto la rubia.

En ese preciso momento ambos sabían que había llegado la hora de las verdades. Stear tomo la mano de su amada Patty con fuerza. La bomba estaba a punto de explotar.

-De Chicago. Es el nieto de Edward…Edward Andrew—

-¡QUE!—gritaron a coro las hermanas.

-¿Eres un Andrew?—

-Así es…por parte de mi madre—un silencio sepulcral cayó en el comedor.

-Dime que no lo sabías Patty—pero el silencio de la chica la delato.

-Vaya que sorpresa…que calladito te lo tenias—dijo Annie con algo de inocencia y picardía.

-¡Annie!—

-Patty te volviste loca…como te atreves a traer un Andrew a esta casa—dijo levantándose de su asiento.

-¡CANDY QUE MODALES SON ESOS!—dijo su abuela muy seria.

-Abuela lo siento…pero esto no puede ser…es un maldito Andrew…quiero que salga de mi casa ahora—grito la chica al joven dejando a todos con la boca abierta.

Quizás nadie entendía los motivos de la rubia para actuar de esa forma. Pero ella temía que ese muchacho fuera como el demonio de ojos azules y su hermana terminara dañada o algo peor.

-¡CANDY BASTA…DISCULPATE!—grito su abuela.

Aquello fue más de lo que Stear podía soportar. Una hermosa cena se había vuelto un campo de batalla entre esas dos White. Lo peor fue a su amada Patty llorando y sentía que todo era por su culpa.

-Porque abuela—

-Por favor no discutan…no por mí—dijo poniéndose en pie.

-¡Stear!—dijo Patty en llanto.

-Lamento haber sido el causante de este problema. Por favor perdóneme no puedo cambiar quien es mi familia. Ahora me retiro…gracias por toda señora White—dijo para luego dirigirse a los presentes…-Ha sido un verdadero honor conocerlos…buenas noches—dijo retirándose.

-Patty ve con Stear—

-Si señor—dijo entre lagrimas.

-No dejes que se vaya—dijo al oído el anciano a la muchacha.

Una vez que salió Patty detrás del muchacho. Richard Smith se giro hacia una rubia que aun estaba algo molesta. Con algo de decepción y al mismo tiempo comprensión se dirigió en tono severo hacia la muchacha.

-Debería darte vergüenza jovencita—

-Señor Smith usted no entiende—

-Lo único que entiendo es que ese muchacho estaba ajeno a las cosas que está haciendo Albert Andrew—

-Usted de verdad lo cree…podría ser una artimaña de Andrew—

-No solo lo creo…estoy convencido. Candy mi niña se que por la conducta de Albert Andrew te preocupas por tu hermana…por todos. Pero tienes que entender que no puedes juzgar a ese muchacho por ser quien es. Tú no eres así…no fue la forma en la que fuiste criada—

-Lo siento pero—

-No se qué ha pasado entre ese hombre y tu. Pero créeme cuando te digo que el poco tiempo que conozco a ese joven se que sus sentimientos son sinceros. Sabías que él se ofreció a pagar todas las deudas. Que ha hecho hasta lo imposible por ayudarlas—

-A cambio de que—

-A cambio de verla sonreír…de ver a tu hermana feliz. Ese muchacho está enamorado de tu hermana y tu hermana de él. Candy créeme si te digo que el amor que ambos sientes sobrepasara toda barrera inclusive al mismísimo Albert Andrew—dijo soltando un suspiro.

-Señor Smith—dijo bajando la cabeza avergonzada por su comportamiento.

-Candy mi niña escucha tu corazón—dijo su abuela abrazándola.

-Lo siento tanto…perdónenme por favor—dijo llorando la rubia.

-Esa es la niña que conozco…ahora ve con tu hermana—dijo Richard dándole un beso a la rubia en la frente.

La joven salió a toda prisa de la casa. En cuanto salió lo que vio la dejo en una pieza. Se sentía muy avergonzada con su hermana. El verla abrazada a ese joven llorando le partía el alma.

-Lo siento tanto Stear—dijo llorando.

-No llores mi Patty…es comprensible su actitud—

-Pero…—pero fue interrumpida por la rubia que se acercaba a ellos.

-Candy por favor—

-Patty perdóname—la chica sorprendida fue rápidamente abrazo a su hermana.

-Stear te pido disculpas no tengo excusa para mi comportamiento…fui una grosera—

-Por favor no…se que lo ha hecho Albert no tiene nombre. No sé qué ha pasado entre ustedes. Pero te juro que mis sentimientos por Patty son sinceros—

-Ahora lo sé. Perdóname y te pido que no te vayas…por favor quédate—dijo la chica con sinceridad.

-Me quedo y muchas gracias—dijo una sonrisa sincera abrazando a su amada Patty.

Todos los presentes en la casa esperaban con impaciencia a que entraran. Luego de unos minutos de silencio la primera en entrar con una sonrisa fue la rubia seguida por Patty de la mano de Stear. Aquel mal rato había quedado en el olvido, sintiéndose de nuevo la paz en el hogar White.

Las siguientes horas pasaron sin más contratiempos. La cena continúo como al principio seguido por el delicioso postre de la rubia. Mas tardes estaban todos en la sala. Los mayores tomaban café, mientras los jóvenes hablaban entre risas de otras cosas.

Mientras conversaban Stear saco el tema de la carrera. Para sorpresa de todos los presentes el joven se ofreció apadrinar el caballo para que pudiera competir. Pagaria la inscripción y la cuota…un total de doscientos cincuenta mil dólares.

Al principio hubo negativas por parte de las White. Les preocupa el que por ayudarlas ese muchacho tuviera problemas serios con su familia. Pero como todo un Andrew no desistiría hasta que aceptaran.

Tom no tardo mucho en entender a donde quería llegar Stear. Aceptando enseguida. Era más que obvio que con el dinero ganado podría ayudar a salvar la Granja Girasol. Por eso pondría todo de su empeño para no fallar la confianza y la oportunidad que Stear estaba depositando en él y en su caballo.

Luego de tanta insistencia, suplicas, chantaje emocional, lagrimas (si claro) y de poner ambos jóvenes cara de perritos regañados. Penélope White que busco apoyo de sus viejos amigos antes tal locura, pero como era de esperarse no encontró nada. No le quedo de otra que termino aceptando.

-Stear tengo miedo…si él se entera—dijo Patty poniendo cara de miedo.

-No te preocupes…no te va a enterar todo será anónimo—

Esa fue una de las grandes ideas de Annie. De llegar a aparecer algún curioso preguntando, pues el tape perfecto seria Richard que acepto con gusto. Así nadie se enteraría de quien era el verdadero patrocinador del caballo y eso incluía a cierto rubio. Problema resuelto según Annie.

-Apropósito como se llama el caballo—pregunto la rubia.

-"Demonic"—en cuanto la rubia escucho el nombre rodo los ojos al recordar al cierto rubio.

-Un brindis por el futuro campeón del gran Derby de Kentucky. "Demonic"—dijo muy emocionada Annie levantando un vaso al aire.

-Por "Demonic"—gritaron todos con alegría por la luz que se asoma en la oscuridad.

Hasta aquí el capitulo 12

Espero que haya sido de su agrado.

Bueno o malos no olviden dejar sus comentarios. Será hasta la próxima.

Un fuerte abrazo

Ladycat