hola gente! como están como verán aquí les traigo el doceavo capitulo
Cap. 12 Determinación
A la mañana siguiente todas las chicas habían despertado con excepción de las castañas que se encontraba cada quien en sus respectivos cuartos…
Buenos días chicas – decía muy contenta la rubia más de lo normal
Buenos días Mugí – contesto la pelinegra al ver a su amiga
Muy buenos días senpai, parece que hoy amaneció con muchos ánimos – decía la más joven de las tres
Y a qué se debe tanta alegría eh Mugí – decía muy curiosa la ojigris
A un lindo sueño que tuve Mio-chan y si te digo no se me cumplirá – contesto la rubia con su tipa sonrisa
Bueno hay que preparar el desayuno y Ritsu que es la más hábil sigue dormida – se quejó la ojigris – Azusa, serias tan amable de ir a despertar a Ritsu
Tranquilas chicas yo iré – contesto las rubia, mientras que las pelinegras se miraban la una a la otra – además hay que despertar a Yui
Bueno suerte senpai – contesto la más pequeña
Mientras que las pelinegras se quedaron en la cocina, la rubia se dirigió hacia la habitación de la baterista
"es tan hermosa cuando duerme y más con su fleco en su frente" – pensó la rubia al ver a su amiga quien se encontraba dormida – Ricchan despierta, anda que ya es tarde
Mmm, un ratito mas – decía media dormida la castaña
No tenemos un ratito más… sino despiertas ahora te besare – decía la rubia con una sonrisa esperando reacción de su amiga
Ya voy ya desperté – decía malhumorada la castaña al ver a la rubia en su habitación
Cámbiate Ricchan que Mio quiere que la ayudes con el desayuno – mencionaba la rubia
Mugí tú también sabes cocinar porque Mio no te pidió ayuda a ti – contestaba la castaña quien se encontraba en el baño cepillándose los dientes
No lo sé pero solo sé que te quiere en la cocina así que no reproches y vámonos – respondio la rubia quien se disponía salir de esa habitación pero una mano la jalo y hasta que sus labios se juntaron con lo de una castaña
Por cierto, buenos días Ojou-sama – dijo la castaña con una sonrisa mientras dejaba muda a la rubia
Después de eso ambas fueron a despertar a la otra castaña pero ahí si fue más difícil ya que la guitarrista no la movía con nada y prefirieron dejarla dormir otro rato más…
Bueno porque tardaron tanto – decía la pelinegra muy enojada
Es culpa de Yui que no se despertaba y optamos por dejarla dormir – se defendió la castaña al ver que su novia la repensaba por la tardanza
Bueno ya no importa ya termine de hacer el desayuno – menciono la pelinegra
Las horas pasaron, todas desayunaron inclusive Yui quien se había despertado con el olor de la comida siendo esta la primera en sentarse.
Asi como las horas pasaban también los días volaban así agotando las vacaciones de las chicas… ya no había pasado nada raro entre Ritsu y Mugí al parecer lo que había ocurrido el día de la playa quedo en recuerdo o eso creía la castaña aunque no se notara mucho su relación con la pelinegra iba decayendo poco a poco mientras que la relación con la rubia iba creciendo minuciosamente.
Habían regresado de la casa de verano de la rubia y como era costumbre cada chica se dirigió hacia sus respectivas casas…
Sabes Ritsu siento que algo anda mal entre tú y yo – decía la pelinegra directamente quien caminaba a la par de su novia por otro lado la castaña casi se tropieza
Porque lo dices Mio, no te gusta ser mi novia – mencionaba la castaña
No es eso, sino que andas rara… no lo sé quizás son ideas mías – decía cabizbaja
Aún nos queda una semana de vacaciones, te parece si la pasamos juntas – menciono la castaña con una sonrisa mientras llegaban a la casa de la pelinegra
Enserio – decía asombrada la pelinegra
Por supuesto, y si quieres puedo quedarme toda la semana contigo – dijo finalmente la castaña mientras que la pelinegra no aguantaba las ganas de abalanzarse sobre su novia y agarrarla a besos…
Mientras que al otro lado de la ciudad en una mansión, cierta rubia caminaba en su habitación, pensaba en una estrategia de como robarle a Mio su novia, quizás eso no era de amigas pensaba la rubia pero en la guerra y en el amor todo se vale, y en esa guerra de conquistar el corazón de la acelerada baterista era su meta.
Algún día juro que serás mía Ricchan – decía para sí misma la rubia mientras que era interrumpida por una de sus fieles sirvientas
Permiso Ojou-sama, pero la cena está servida – decía una chica de cabellera rubia, sí esa chica es Saito Sumire
Gracias Sumire-chan, bajo en unos minutos – contesto la otra rubia.
