"¿Cómo puedes decirme que te gustó el programa de anoche?" Peter bebió el último trago de Coca-Cola que todavía quedaba en su vaso. Era el tercer día que pasaba en la habitación desde que le había dicho a Mohinder que podría esperar; estaría a su lado en todo momento, como su amigo y nada más.

"No estuvo del todo mal, tampoco era el Discovery Channel, pero me ayudó a dormirme." Peter se echó a reír. No le había sido nada fácil adaptarse a aquella nueva situación; conseguir no saber todos los sentimientos que guardaba por el profesor; no decirle otra vez, lo mucho que le quería y conseguir no agobiarle. Pero al final lo había hecho.

Finalmente lo había logrado; había conseguido comportarse con Mohinder como un buen amigo, el mejor en realidad; pasar las horas simplemente hablando, evitando sentir unas ganas tremendas de abrazarse a él y besarle como antes; sin tocar los temas más delicados y simplemente pasar un buen rato; pero sobretodo hacerle las cosas más fáciles al profesor.

"Pero si no eran más que los delirios de unos profesores fracasados, no se como lo pudiste ver entero." Mohinder lo miró y un momento después bajó la mirada, como si se hubiera ruborizado. "¿He dicho algo malo?"

El profesor negó con la cabeza, un momento antes de contestar. "Es sólo que uno de esos fracasados, fue uno de mis profesores en la universidad y gracias a él, terminó la carrera cuando sólo quería dejarla tirada."

En ese momento, Peter hubiera deseado que la tierra se lo hubiera tragado, desaparecer de allí o echar el tiempo hacia atrás para que ese momento nunca hubiera ocurrido; si el poder de Hiro funcionara de ese modo. Sin embargo, no pudo hacerlo, y simplemente se quedó terriblemente afectado por el error que había cometido en ese momento.

"Lo siento, no lo sabía, no pretendía…" Peter dejó de hablar, pues en realidad, ya no sabía que más decir después de lo que había hecho.

Mohinder se echó a reír, no estaba seguro si siempre había sido así, pero le gustaba hacerle rabiar a Peter, no deseaba hacerle sentir mal ni mucho menos; pero verlo con esa mirada de cachorrillo abandonado, moviendo las manos con nerviosismo y después de haberse quedado sin palabras, parecía traerle recuerdos olvidados de su vida antes del hospital.

"me estás tomando el pelo ¿verdad?" Decir que su relación había vuelto a ser la misma que antes, obviamente no era correcto, ni mucho menos; pero Mohinder no podía negar que le gustaba mucho tener a Perter cerca, pues eso le hacía sentir bien, no sabía exactamente hasta que punto y tampoco se lo quería preguntar por miedo a la respuesta que encontrara en su interior, pero Peter se lo merecía; se había quedado con él cuando más lo necesitaba, estaba a su lado simplemente por estar, sin pedirle nada a cambio, simplemente por que quería. "Por cierto, no se como decirte esto, espero que no te moleste o te haga sentirte incómodo…"

"Peter, tal vez no recuerde nada sobre nosotros, pero me gustas y quiero que seas sincero conmigo. Tu sólo dime lo que quieras."

Innumerables pensamientos cruzaron durante un momento por el cerebro de Peter, haciendo que todo lo que había a su alrededor desapareciera por completo. Serle sincero al profesor, era mucho más de lo que estaba dispuesto a arriesgar, después de lo que le había costado llegar allí.

"¿Has pensando ya donde vas a ir cuando salgas de aquí? Mañana te dan el alta ¿verdad?" Los días habían pasado sin que Mohinder hubiera llegado a pensar en ello todavía.

"El apartamento…" Debido a su falta de memoria, el profesor no sabía porque había dejado el apartamento de su padre y ahora, después de los días que había pasado junto a Peter, creía saber el motivo. "Me fui contigo ¿verdad?"

Peter sonrió, aunque Mohinder vio la tristeza en su mirada, supuso que los recuerdos que corrían en ese momento por su cabeza debían de ser muy dolorosos para él. "Un par de días antes del… accidente; te pedí que viviéramos juntos, tu dijiste que si y por eso dejaste tu apartamento. Íbamos a buscar un piso para los dos." Peter desvió un momento la mirada, recordar como y porque se había arruinado su vida y como había estado a punto de perder a Mohinder, si realmente no le había terminado por pasar, le daba unas tremendas de llorar.

De repente, el contacto, de la mano de Mohinder sobre la suya, hizo que Peter se sobresaltara y sus ojos se clavaran sin más en los del profesor; sin embargo, Mohinder apretó su mano con mayor intensidad sobre la de Peter, notando que este parecía haber comenzado a temblar.

"Sabes que no fue culpa tuya ¿no?" Peter tardó unos momentos en contestar, mientras tragaba saliva por no permitir que las lágrimas se escaparan de sus ojos en ese mismo momento.

De esa forma tuvo un momento para pensar siguientes palabras. Finalmente, sintiéndose totalmente incapaz de pronunciar una sola palabra, asintió con movimientos vacilantes, casi con cierto miedo. "Ayer me dijiste que podías leer la mente de la gente y que estabas aprendiendo a comunicarte de esa misma forma." Volvió a decir Mohinder al ver que Peter no podía decir nada. "No me hace falta leer tu mente para saber que quieres decirme algo ahora mismo. ¿Por qué no me dices mentalmente? Si no te atreves de la otra forma claro."

Peter levantó por fin la mirada de golpe. Le sorprendía que Mohinder, incluso después del ataque, de haber perdido la memoria, de no recordar quien era y todo lo que habían pasado juntos esos últimos meses; continuase conociéndole tan perfectamente.

Le daba miedo decirle lo que realmente pensaba, aquello que ya casi le quemaba en el pensamiento y que había conseguido dejar allí guardado hasta que el profesor estuviera preparado y él se sintiera con fuerzas de nuevo. Pero poder hablarle mentalmente, sin tener que pronunciar una sola palabra, tal vez eso les haría las cosas más fáciles a los dos.

"Vente a vivir conmigo. No te lo tomes como nada serio, hazlo sólo porque soy tu amigo y quiero cuidarte. Mañana te dan el alta, pero todavía tienes que descansar mucho, aún te falta mucho para recuperarte del todo…"

Cuando la mano de Mohinder se posó sobre sus labios, como si estuviera hablando realmente, Peter dejó de decirle nada, sus pensamientos se bloquearon, su cerebro dejó de pensar y todo su ser se quedó completamente paralizado. Tan sólo hacía menos de una semana que había perdido todo el contacto con esas manos, que ahora ya no le tocaban, pero al volver a sentir la piel de Mohinder sobre su boca, le hizo retroceder hasta la última noche juntos.

"Claro que si." Fue todo lo que dijo el profesor, pero fue más de lo que Peter hubiera esperado escuchar.

Entonces no pudo evitarlo, no pudo conseguir contener las lágrimas no pudo evitar que todas sus emociones salieran de golpe en un torrente por saber que todavía había algo allí, que por mucho que le hubieran borrado al profesor los recuerdos de su vida con Peter, los sentimientos, aunque escondidos, todavía permanecían allí y si esforzaba un poco, tal vez podría volver a sacarlos, a recuperarlos, tal y como eran antes.

"¿Quiere venir a mi apartamento tal y como dijimos que…?" Antes de terminar de hablar, Peter ya se había dado cuenta de su error. No iba ser como antes, no iba ser la decisión de dos personas que se quería, que no podían vivir el uno sin el otro para pasar el resto de su vida en común.

Ahora iba a ser distinto, ahora tan sólo iban a ser dos buenos amigos, Peter ayudando a Mohinder, sólo eso, dos amigos que iban a compartir apartamento. Peter no sabía si podría soportarlo, si el dolor, si la emoción y las emociones se quedarían allí escondidas, de donde no deberían salir hasta que el profesor estuviera preparado, pero tenía que intentarlo, por Mohinder, por ellos.

"Claro, ahora no tengo casa y se que contigo estaré bien, porque confío en ti." Mohinder sonrió, esa misma sonrisa débil que Peter había visto la primera noche que habían pasado juntos, la misma que le enamoraba cada mañana cuando amanecían juntos y la misma sonrisa que había visto la última noche, antes de que su mundo se destruyera por completo.

Peter había comenzado a temblar, aunque no se había dado cuenta y Mohinder no había separado su mano de la suya en ningún momento, aunque no estaba del todo seguro sobre por que lo hacía. No sabía si era amor, amistad, cariño o simplemente que no le gustaba verlo sufrir, pero no la quitó, no se separó de él, porque se sentía a gusto y quería que Peter también estuviera bien.

"Gracias." Dijo Peter apenas con un hilo de voz. "Te quiero." Peter abrió los ojos de par en par. No sabía porque había dicho, bueno en realidad si que lo sabía, pues quería de verdad a Mohinder, pero nunca hubiera esperado pensarlo así, sin más, como si se tratara de la cosa más natural del mundo.

Rezó con todas sus fuerzas para que el profesor no lo hubiera escuchado, que tal sólo hubiera sido un pensamiento inocente, que en ningún momento hubiera salido de su mente.

Mohinder se había quedado tal cual estaba y Peter suspiró al ver que su semblante no cambiaba, que por lo que parecía no había llegado a oírle. "Bueno, voy a pasarme por casa para preparar un par de cosas para la mañana. Esta noche volveré, como siempre." Peter fue a levantarse, necesitaba salir de allí, aquella tensión estaba acabando con él y no podía soportarlo más.

Quería gritar, pero no quería que Mohinder se enterara, quería llorar, pero el profesor no debía verle, quería golpear lo primero que encontrara delante de él, pero nunca en esa misma habitación.

Sin embargo, en cuanto dio un primer paso, se dio cuenta que Mohinder no había soltado su mano, que agarraba su muñeca con fuerza y que por mucho que él intentaba soltarse, el profesor no le iba a dejar.

"Mohinder, por favor, tengo que irme." Aquella súplica rompió por completo el corazón de los dos. Peter se había preparado tan concienzudamente para no sacar su tristeza que se sintió totalmente decepcionado consigo y mismo y Mohinder, al escuchar sus palabras salir de esa forma tan desgarradora de su boca, comprendió, por fin, porque se había enamorado de Peter.

Por ello, tiró de él, sin que Peter se resistiera e hizo que se acercara a la cama. Aunque le dolía el otro brazo, se movió hasta conseguir que Peter se volviera sentar, mirándole directamente. Todavía estaba temblando y Mohinder se dio cuenta que al tocarle, al rozar su brazo con su mano, Peter se había estremecido.

"Anoche soñé contigo y conmigo. Pensé que sólo era un sueño, pero ahora me dio cuenta, que creo que era un recuerdo." Peter tragó saliva de nuevo. "¿Pensamos alguna vez en nuestros futuros hijos?" Peter no pudo evitar sonreír, recordaba perfectamente ese día. Como para olvidarlo. "Si teníamos un niño, querías llamarle Michael y si era niña dijiste que sería Shanti, como mi hermana." Una pequeña lágrima cayó por la mejilla de Peter mientras asentía, ¿era posible que Mohinder hubiera recuperado un recuerdo de ellos dos?

Mohinder no dijo nada más, simplemente se incorporó lentamente, notando como el brazo resentido le gritaba. Pero no le importó, sobretodo cuando notó la mano de Peter sobre su espalda sosteniéndole. Colocó su mano sobre la mejilla de Peter y sin esperar respuesta por parte de él, le besó con dulzura y tiernamente.