Como están gente amiga de esta página. Es viernes y ojala hayan disfrutado de la batalla del capítulo de ayer, donde Mr. Don Taco, mejor conocido como Hawlucha, puso en alto los colores nacionales.

Antes de comenzar, quiero disculparme por la vasta cantidad de errores que cometí en el capítulo pasado. Espero que en este no hayan tantos y les sea de su agrado.

La ocasión pasada me centré más en Bianca y ahora en este capítulo quiero concentrarme en otra de las acompañantes de Ash, que hasta ahora lo ha tratado de la patada. También daré un poco más de tiempo al personaje de Mei, quien no había estado muy presente en los últimos capítulos.

Para el capítulo de hoy también quiero experimentar con un recurso que usualmente se ocupa en este sitio, para ver cómo me sale y tal vez emplearlo en el futuro.

Sin más por mencionar, disfruten el capítulo.

Cap 8. La compañía teatral.

Tras ganar su primera medalla en la región Kalos, nuestros héroes se dirigen de regreso a ciudad Lumiose para nuevamente retar a Clemont a una batalla.

El grupo se encontraba en la Senda del Parterre, recorriendo los campos de flores mientras se dirigían a su destino. Las chicas admiraban la belleza de aquel paraje, donde varios Flabébés complementaban el cuadro. Por otro lado, Ash estaba más ocupado contemplando su recién conseguida medalla, recordando la emoción que había tenido en la batalla contra Viola e imaginando la que experimentaría de ahora en adelante.

Ash: Te imaginas amigo, al fin pudimos vencer a una mega-evolución. – Dijo con sosiego. – Pero es solo el primer gimnasio, debemos entrenar muy duro si queremos ganar en los gimnasios que restan.

Bianca: Yo también daré mi mayor esfuerzo para conseguir las medallas. – Dijo motivada.

Para las 5:00 PM, el grupo había arribado al parque central. Allí, se dirigieron al área de campistas, en donde se llevaron una sorpresa cuando vieron como el lugar estaba lleno de tiendas de campaña y personas de todas las edades junto a sus pokémon.

Bianca: Miren cuanta gente hay. - Dijo asombrada.

Mei: Será mejor que busquemos un espacio donde acampar. – Dijo preocupada.

Todos asintieron y tras un rato de búsqueda, divisaron un buen lugar cerca de la fuente donde montaron el campamento. Al término de su trabajo, los jóvenes se relajaron un momento junto a la fuente central. Mientras veían la aglomeración de personas y pokémon, no pudieron evitar notar que la mayoría de estos parecía que ensayaban para algún tipo de espectáculo, cosa que incrementó la curiosidad colectiva.

Bianca: Mira cuanta gente hay. – Comentó.

Ash: ¿Pero por qué hay tantos? Cuando estuvimos aquí no había nadie.

¿?: Eso es porque esta zona se abarrota los fines de semana. – Hablo una voz masculina.

Todos se dieron vuelta para ver a un hombre de entre 45 a 55 años, de complexión delgada, con cabello corto y barba poblada, ambas ya canosas; vestía con una chamarra verde con amarillo, pantalón de mezclilla, tenis negro, gorra de los mismos colores que su chamarra y anteojos sobre sus ojos negros, algo aclarados por la edad.

¿?: Déjenme presentarme, mi nombre es William Redfod. – Se presentó.

El grupo saludó y también se presentaron.

Redford: La razón de ver a tantas personas, es porque ellos son artistas que se presentarán durante el fin de semana.

Mei: Ahora que recuerdo, Bianca nos había dicho cuando pasamos por aquí que muchos artistas han pintado los jardines y que se hacen obras en el parque, pero en ese momento no había gente. – Dijo dubitativa.

Redford: Verán, los fines de semana todo tipo de artistas, desde pintores, músicos, compañías actorales e incluso cineastas vienen aquí a exponer su talento. – A continuación señaló a un grupo de personas que practicaban rutinas de acrobacia, baile, canto o representaciones teatrales. – Hoy que es viernes, es cuando todos acampan para levantarse temprano, y durante el sábado y el domingo es cuando el espectáculo toma forma.

White: ¡Eso es increíble! – Se emocionó. – ¿Qué es lo que usted hace señor Redford?

Redford: Yo soy un director; y en este momento mi compañía se encuentra ensayando en el anfiteatro para las obras que presentaremos pasado mañana. - Informó

White: ¿¡En serio!? – Se exaltó aún más. – ¿¡Podemos ir con usted, si si SI SI!? – Insistió animosamente, con destellos en los ojos.

Redford: Ha ha ha ha. – Se rio. – Claro, pueden ver si así lo desean.

El hombre guisó a los niños más allá de la fuente central, hacia un área donde se encortaba un escenario rodeado por gradas escalonadas, ordenadas en forma de hemiciclo, las cuales permitían al público contemplar en buenas condiciones visuales los espectáculos celebrados. En el centro del escenario, el grupo pudo observar el trabajo de toda la compañía, desde los actores humanos y pokémon hasta los tramoyistas. De entre todos, era White quien admiraba fascinada aquel mundo con el que sólo había soñado y añoraba pertenecer. El señor Redford llamó a su equipo para un descanso y los presentó a sus jóvenes acompañantes.

Durante el descanso, Ash y compañía conversaron con los actores y decidieron sacar a sus pokémon para que se estiraran y convivieran. Cabe mencionar que, en cuanto las criaturas fueron liberadas, ocurrieron algunos incidentes; Bayleef y Zoroark se abalanzaron sobre su entrenador para luego ponerse a pelear sobres su cuerpo, Dewott corría despavorido de la pequeña Oshawott que quería llenarlo de afecto, de ahí en fuera el resto de los pokémon actuaban con normalidad.

Cuando la situación se calmó, los jóvenes se dedicaron a convivir con el staff, Ash y Bianca jugaban con los pokémon, Mei decidió iniciar los preparativos de la cena y la aspirante a actriz no perdió tiempo para ir con cada actor a solicitarles consejo para mejorar sus habilidades histriónicas. Las cosas estaban bastante tranquilas hasta que lo inesperado pasó.

Redford: ¿!QUEEEEEEEEEE¡? – Lanzó un grito que llamó la atención de los presentes.

Actor: ¿Qué le ocurre señor? – Preguntó preocupado.

Redford: Al parecer, los nuevos chicos que harían la obra de introducción sufrieron un accidente de camino acá. – Todo el cuerpo actoral adoptaron una expresión de horror por la noticia. – No se preocupen, al parecer solo fueron lesiones menores y estarán bien en dos o tres días. – Los calmó. – Lo malo es que tendremos que cancelar la primera obra.

White: ¿Por qué es tan importante la primera obra? – Le preguntó en voz baja a una actriz que tenía cerca.

Actriz: No es que sea importante en sí, el asunto es que si cancelamos, sería una mancha en nuestra reputación. – Explicó. – Nuestra compañía la formó el señor Redford de la nada y nosotros hemos avanzado gracias a su guía. – Mientras hablaba, su voz se empezó a quebrar. – Y ahora, al fin éramos suficientemente buenos como para presentarnos en un gran lugar como este, que sería el primer paso para volvernos famosos y que nuestra compañía se presentara en los teatros más grandes del mundo. – Sollozo un poco. – Y lo peor es que no tenemos reemplazos para los nuevos que se accidentaron. – Terminó rompiendo en llanto. Y ella no era la única, el resto de la compañía se sentían de la misma forma. Todo aquello conmovió a White, quien se paró frente al director con expresión decidida.

White: Deme esa oportunidad a mí. – Dijo con decisión, ganándose las miradas atónitas de todos. – Mi sueño es formar parte de la industria del espectáculo junto a mis pokémon. Hemos practicado un montón nuestras habilidades histriónicas y prometemos no defraudarlo.

Redford: ¿Y tienes alguna experiencia? – Dudó con justa razón de la chica que apenas conocía.

White: Pues hace poco participé en algunas escenas para una película. – Declaró; cosa que, si bien era cierto, su papel únicamente había sido el de un extra.

El señor Redford, siendo un profesional, sabía que la chica no estaba siendo honesta, pero viendo la determinación que tenía y el hecho de que no contaba con algún sustituto en ese momento, no le dejaban opción. El director hubiera aceptado de no ser por un detalle que la chica desconocía.

Redford: Créeme que me gustaría hacerlo, pero los actores que se lastimaron contaban con un par de pokémon que son pieza clave para la obra.

White: Si son pokémon de los que hablamos, entonces yo tengo a las indicadas. – De inmediato liberó a la pequeña Bubu y a Fennekin. – ¿Qué le parecen? – Las pequeñas hicieron una reverencia a modo de presentación.

Redford: No lucen nada mal, solo que ambas son hembras y para la historia necesitamos una pareja de ambos géneros.

Al oír que necesitaba a una pareja del sexo opuesto, a la pequeña Bubu se le iluminó la cara y corrió a ponerse frente a Ash, mirándolo intensamente.

Ash: Eeemmm, ¿Por qué me está mirando de esa forma? – Preguntó con incomodidad.

White: No, no te está viendo a ti. – Trató de analizar el comportamiento de su compañera. – Me parece que está viendo a las pokebolas de tu cinturón.

Ash: Pero ¿para qué le interesarían mis pokebolas?

En aquel momento, White recordó como su Tepig se había vuelto muy amiga del Pignite de Ash en cuanto se conocieron y que cuando fueron al laboratorio, ambos se habían separado del grupo para pasar un rato a solas.

White: Creo que ella quiere saber si trajiste a tu Pignite. – Lanzó la suposición.

Ash: Lo siento pero Pignite no estaba entre los pokémon que escogí para que el profesor los transportara. – Le dijo a la cerdita.

En aquel momento la pequeña Bubu sintió como si su corazón se partiera en miles de pedazos y un aura de depresión la rodeó, bajando sus ánimos hasta el suelo. White intentó animarla por todos los medios posibles, pero la pequeña no reaccionaba.

Redford: Eso es bastante malo, necesitamos una pareja de la misma especia o al menos que sean parecidos.

En ese momento a White se le predio el foco y dirigió su mirada a cierto pokémon de Ash.

White: Oye A-ash. – Lo llamó en una dulce, melodiosa y completamente fingida voz.

Ash pasó saliva del miedo y retrocedió lentamente, a lo que White solo recortó la distancia.

White: ¿Alguna vez te he dicho lo buena persona que eres? – Siguió en el mismo tono. – Sé que alguien como tú no dejaría que este noble grupo de actores se quedase sin realizar su obra. – Apeló al corazón acomedido de su compañero.

Ash: N… no, ¿pero qué puedo hacer yo? – Contestó nervioso.

White: Bueno, yo tengo una Fennekin y tú tienes un pokémon que puede hacer pareja con ella en la obra.

Ash: Y… y ese sería… – Dijo sin comprender aun a que se refería la chica, cosa que la desesperó.

White: Me refiero a Zorua, pedazo de… – Estuvo a punto de contestarle, más luego regresó a su tono fingido. – *Ejem* Él y Fennekin son muy parecidos, así que ellos podrían interpretar los papeles.

El entrenador aún se mostraba reacio a aceptar la propuesta, pero la girar la cara vio al pokémon referido con una cara de emoción por participar, lo que le hizo imposible negarse.

Ash: Si Zorua lo quiere, puede hacerlo. – Terminó accediendo.

White: Entonces todo está arreglado señor Redford. – Le sonrió al director.

El hombre lo meditó por un par de minutos y termino aceptando la propuesta.

Redford: Entonces está decidido, los protagonistas pokémon serán Zorua y Fennekin. – Al oír eso, en la mente de la chica había una mini-White que daba brinquitos de alegría. – Y los protagonistas humanos serán sus entrenadores.

White: ¡Oh sí!, por supuesto que… ESPERA, ¿¡QUEEEEE!? – Preguntó en shock.

Redford: Obviamente, aunque la historia gire en torno a los pokémon, los entrenadores también forman parte en la trama.

En ese momento White comprendió algo que hasta ese momento no había considerado y eso era que, por su emoción, nuca preguntó de que trataba la obra. El señor Redford les entregó a ambos sus guiones y les indicó a algunos miembros del casting que los apoyaran en sus ensayos. Las reacciones del par no fueron las esperadas por el director, pues Ash se veía confundido con el guion y White pasó de la euforia a la decepción, representada por unas cómicas lágrimas, por quien sería su compañero.

Redford: Bueeeeno. – Dijo ya no muy convencido de su decisión. – Les daré una sinopsis rápida de lo que tratará la obra. Esta trata sobre dos pokémon que están enamorados. Ambos se conocen en un hospital pokémon en donde atienden a uno de ellos. El problema de ello es que cada uno tiene diferente entrenador y ellos se llevan de la patada. Los enamorados se reúnen a escondidas de sus entrenadores para pasar momentos juntos e idear una forma de que estos se lleven bien. Al final logran su cometido, pero esto solo cuando uno de ellos perece a causa de complicaciones, dejado como vestigio un huevo, producto de su amor.

White salió de su nube de depresión al escuchar el interesante argumento que tendría la obra (al menos ahí es un buen argumento) y no solo ella, sino también el resto del grupo se había conmovido.

Durante el resto de la tarde y parte de la noche, los dos jóvenes se dedicaron de lleno a los ensayos. Para sorpresa del staff de la obra, White no mentía con respecto a su habilidad actoral, aprendiendo con facilidad los diálogos y los movimientos al igual que Fennekin. Por otro lado, Ash la tenía muy difícil recordando cada línea de texto, ademán y onomatopeya que exigía el guion, es más, su interpretación era tan mala, que más parecía un robot era el que estaba ensayando en vez de una persona; aquello no hacía sino sacarle risas a sus pokémon, quienes se revolcaban en el suelo de tantas carcajadas.

La noche caía y tanto Ash, como Bianca y Mei se dirigían a sus tiendas para dormir. Desgraciadamente para todo mundo, White tenía otros planes y jalando a Ash del brazo, se lo llevó ante las miradas atónitas de sus primas.

Ash: Oye, las tiendas están por allá y ya va siendo hora de dormir. – Se quejó.

White: Nada de dormir. – Hablo con autoridad. – Ya vi tus ensayos y déjame decirte que un Metapod podría interpretar mejor tu papel. – El chico gruño con aquel comentario. – Así que nos quedaremos hasta que lo hagas mejor.

Para el muchacho, le era preferible ser masacrado nuevamente por ella que quedarse en vela ensayando la obra, al menos aquello hubiese sido una muerte rápida. Ahora estaba condenado a practicar toda la noche y con cada equivocación recibía un regaño de White que hacía ver a los de su madre como una charla en el parque.

La tortura, según Ash, duró hasta las 4 de la madrugada, tiempo para el cual, su interpretación apenas si mostraba mejoría. El dúo del niño y Zorua apenas aguantaban el sueño mientras caminaban como zombis de regreso al campamento. Cuando arribaron, Ash y Zorua se desplomaron en la bolsa de dormir sin siquiera meterse en su interior. White y Fennekin al ver eso, les ayudaron a introducirse en esta, dando por terminada la primera noche.

Unas 3 horas después, al alba, un olor a quemado causó molestia en la nariz del moreno, aunque no fue suficiente para despertarlo; no fue sino hasta sentir un aumento de temperatura que se despertó para darse cuenta de que su cabello estaba siendo atacado por las brasas de Fennekin.

Ash: ¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH! – Gritó espantado para, acto seguido saltar de su bolsa para dormir y correr a lanzarse en la fuente. – ¿¡De quién es la gran idea!? – Salió se ahí empapado y furioso.

White: Al fin te despiertas, hicimos de todo para levantarte pero parecías una piedra. – Habló sin pudor. – Bueno, ya que estas bañado, cámbiate y nos vemos en el anfiteatro para seguir ensayando. – Se retiró.

Ash maldecía para sus adentros que ella fuese una chica, pues su madre le había inculcado que la violencia no se ocupa contra una mujer. De cualquier forma se había comprometido a actuar en esa obra y ya no podía echarse para atrás.

Y cambiado, se dirigió al anfiteatro, donde su "amiga" lo esperaba. Allí la encontró ensayando junto a Fennekin. Ella iba un poco más fresca, sin gorra ni chaqueta. No lo había notado cuando se levantó pero ella lucia como si llevase levantada bastante tiempo.

Ash: Parece que llevas algún rato ensayando. – Quiso iniciar conversación.

White: Llevo despierta desde las 5. – Respondió sin mirarlo mientras revisaba el guion.

Ash: ¡Pero si apenas dormiste una hora! – Se alarmó. – Deberías estar en la cama.

White: No tengo tiempo, la obra es mañana y aun necesito ensayar y asegurarme de que tú no la riegues. – Siguió hablando sin verlo.

Ash: ¿Por qué estás haciendo tanto? – Inquirió.

White: Quiero dar mi mayor esfuerzo por ellos. – Por primera vez en la conversación lo miró a los ojos. El muchacho nunca había visto en ella una mirada tan seria; aquellos ojos le decían que le daba mucha importancia a la obra. – Ellos son como yo, también buscan una oportunidad en la industria del espectáculo, por eso quiero ayudarlos con todo lo que tengo y también demostrarles que tengo el potencial para ser una profesional. – Puso la palma en el corazón al decirlo.

El moreno quedó embelesado con la determinación que tenía su compañera, tanto que incluso dejó pasar el incidente de hacia un rato. Su rostro le recordaba a sí mismo cuando de competir en la liga pokémon se trataba, con la misma pasión enfocada en un objetivo diferente. Ahora veía que no se había esforzado lo suficiente por ayudar en la obra, en ese momento decidió que tomaría los ensayos con la misma actitud de White.

Con nuevos ánimos, el par inició su ensayo antes de que los miembros de la compañía llegaran. En esta sesión, Ash tuvo un mejor desempeño, mejorando su entonación y logrando aprender algunos de sus parlamentos. De igual forma sintió como si la actitud de White cambiara; ahora daba consejos claros, los regaños habían disminuido y aunque aún era dura con el sentía que era justa.

Para Fennekin y Zorua la situación era más fácil, ellos solo tenían que actuar con naturalidad siendo amistosos una con el otro, cosa que para ellos era muy fácil de interpretar.

Pasada una hora, un estruendoso sonido como de mil fieras salvajes rugiendo al unísono, mejor conocido como el estómago de Ash, llenó el lugar.

White: Sabia que llegaría este momento. – Resopló comprensivamente. – Tomémonos un descanso y desayunemos.

Sentados en el borde el escenario, White sacó un contenedor de plástico con algunas bayas cortadas en cubos, cubiertas de granola y miel y un termo con té helado. La boca de Ash se convirtió en una cascada al ver aquella delicia, obviamente cortesía de Mei. Para cuando terminaron sus alimentos, los miembros de la compañía, junto con las primas, arribaron y saludaron a la pareja, quienes devolvieron el saludo. Terminando el desayuno, reanudaron con las prácticas.

Algunas horas más pasaron y fue el momento de hacer el ensayo general: White lo hacía muy bien para ser una amateur, y en cuanto a Ash, aunque su actuación había dejado de ser robótica aún no estaba en el nivel aceptable. El muchacho se encontraba practicando en solitario cuando fue abordado por Mei.

Mei: ¿Cómo van los ensayos?

Ash: Al menos White es menos dura que antes. – Dijo recordando la horrible sesión de regaños del día anterior.

Mei: Espero que no te enojes con mi hermana, te aseguro que es un buena chica y muy dulce.

Ash: ¿Qué parte de dulce es molerme a golpes y hacerme dormir en el suelo? – Pensaba para sí mismo.

Mei: ¿Y ya estás listo para la obra? – La pregunta fue como un puñal que atravesó el orgullo del chico.

La conversación fue casualmente escuchada por el señor Redford, quien se acercó a los jóvenes.

Redford: Parece que tienes problemas. – Le habló a la altura del hombro, lo que causó que Ash se espantara y casi se fuese de hocico al suelo.

Ash: Lo siento señor. – Recobró la compostura. – Pero aun no puedo aprenderme el guion y mi actuación tampoco es buena.

Redford: No te preocupes por aprender tus líneas. – Le dijo, dejando perplejo a Ash. – Tus amigas se ofrecieron a ayudarnos y anticipando me a esta situación les dejé el trabajo de apuntadoras; así ellas te dirán los diálogos por medio de un chícharo y así solo tendrás que preocuparte por repetir las líneas de forma creíble. – Cuando lo dijo, Mei levantó el pulgar y le guiñó el ojo a Ash.

Ash: Ese es el problema. – Dijo con decepción. – Ya había actuado para las películas de Luke pero no eran como esta obra.

Redford: Parece que no estás acostumbrado al drama y el suspenso.

Ash: Pues me sentía emocionado cuando hicimos esas películas, pero ahora no se.

El director se puso junto a él, mirando al anfiteatro.

Redford: Para actuar los artistas ponen todo de sí en el escenario, ellos se convierten en sus personajes y les brindan sus emociones para interpretarlos. – Llamó la atención de Ash. – Si quieres mejorar tu interpretación, debes dejar de pensar que eres tú actuando y comenzar a creer que eres el personaje cuando estés en el escenario.

Ash: ¿Y cómo hago eso?

Redford: Usa tus propios sentimientos, aquellas experiencias tristes, alegres y románticas que has compartido con otras personas imprímeselas a tu personaje. – Terminado de decir eso, se retiró del lugar, dejando al joven pensativo.

Ash: Usar mis experiencias. – Se dijo en voz baja.

Mientras él estaba pensativo, Mei aprovecho para tomarlo de las manos, causándole un sobresalto.

Mei: Ash, tú nunca te rindes. – Le dedicó una mirada y sonrisa enternecedoras. – No lo hiciste cuando te derrotaron las mega-evoluciones y al final, gracias a tu esfuerzo y el de tus pokémon, pudiste ganarle a una. Sé que con tu espíritu podrás hacer un gran papel en la obra.

Las palabras de ánimo de la jovencita tocaron el corazón de Ash quien, instintivamente, apretó con suavidad las manos de su compañera.

Ash: Gracias, no los decepcionaré. – Recobró los ánimos.

Para el atardecer, el director los llamó a todos a reunirse y les dirigió algunas palabras de agradecimiento por su esfuerzo, además de una advertencia.

Redorf: Quiero que todos estén descansados y con energías para la obra. – Le dijo a su compañía. – Y nada de trasnocharse en secreto o levantarse de madrugada para ensayar, sino de nada servirá que se acostaran temprano. – Ese último comentario, White entendió que era para ella.

Todos hicieron caso del mandato del director y fueron a dormir temprano. A la mañana siguiente, al fin había llegado el día de la presentación. Todos se alistaban tras bambalinas en el anfiteatro; los tramoyistas alistaban la escenografía, las maquillistas y vestuaristas se encargaban de hacer lucir bien a los actores y estos últimos repasaban sus parlamentos o hacían diversas técnicas de relajación.

En el caso de nuestros héroes, estos ya habían sido alistados. Los pokémon habían sido acicalados y sus entrenadores maquillados y vestidos. Zoroark le daba la bendición a su hijo

La obra comenzó con los pokémon zorro encontrándose en lo que parecía la entrada a un hospital. Al verse, inmediatamente juguetearon como si estuviesen enamorados. Al poco tiempo, sus entrenadores llegaron corriendo de direcciones opuestas y chocando, tal y como indicaba el guion.

White: Oye ¿Qué te pasa inconsciente? – Le reclamó.

Para Ash esta era la hora de la verdad. Recordando el consejo del señor Redford, evocó los momentos cuando tuvo discusiones con sus diferentes acompañantes.

Ash: Eso debería decir yo. Fuiste tú la que me chocó. – Respondió en igual tono.

White: Vaya que eres caballeroso. – Actuó sarcástica.

Ash: Solo con una dama.

Ambos se hicieron de palabras hasta que notaron a sus pokémon, juguetear muy amistosamente. Enojados, cada quien tomó a su criatura y dedicándose algunas miradas de odio, se fueron cada quien por su lado.

Así dio fin el primer acto. El telón bajó para alistar la escenografía para la siguiente escena. Ash pasó por un leva cambio de vestuario, en el que ahora lucía una bata de médico. Antes de regresar al escenario, El cuarteto protagónico se reunió.

White: No lo haces tan mal. – Lo elogió a su manera.

Ash: Recibí algunos buenos consejos. – Miró de reojo a Mei, quien notó aquello y le sonrió a Ash.

Se levantó el telón para el segundo acto. La escenografía cambió a una pequeña terraza en el techo del hospital. White estaba en una banca acariciando a Fennekin cuando esta notó un aroma familiar y se lanzó a buscar al dueño de la esencia. No tardó mucho en encontrar a su objetivo, Zorua, con quien se puso cariñosa. Aquello no eran buenas noticias para la castaña, pues si el pequeño zorro estaba allí, quería decir que alguien indeseado también lo estaba.

Ash: Aquí estabas amigo. – Llamó a Zorua, aunque su expresión alegre cambió al ver a White.

White: ¿Y tú que estás haciendo aquí? – Se asombró de mala manera al reencontrarse con el moreno.

Ash: Trabajo en este hospital. – Contestó de forma seca. – ¿Y yo a que debo la desgracia de volver a verte?

White: Pues no es que te importe, pero Fennekin está en un tratamiento.

Mientras discutían, nuevamente los pokémon se pusieron cariñosos. Ambos se alejaron de sus entrenadores para pasar un tiempo, juntos. Zorua aprovechó para cortar una flor de una de las jardineras y colocarla tras la oreja de Fennekin, a lo que la pokémon zorro correspondió con algunas caricias cachete con cachete. Lamentablemente para la pareja, sus amos llegaron nuevamente a separarlos.

Fue en ese momento que los pequeños entendieron que si querían estar juntos, debían hacer que sus entrenadores dejaran de pelear.

En la siguiente escena, la cual ocurría en la misma escenografía, los pokémon pusieron en marcha el plan para que los entrenadores se llevaran bien. La primera estrategia fue darle un ramo de flores a White entregado por Zorua, haciéndole creer que venían de parte de Ash. Lamentablemente, la chica era alérgica a aquellas flores que la hicieron sufrir varios estornudos y un terrible sarpullido.

La siguiente estrategia fue el que Fennekin le llevase a Ash un almuerzo de la cafetería, el cual resultó echado a perder e hizo pasar al muchacho un buen rato en el inodoro, lo cual solo consistió en salir del escenario y hacer sonidos de dolor.

Arreglar una comida, una serenata, tratar de emborracharlos, fueron algunos de los trucos que intentaron sus pokémon para que sus amos se amigaran. El último plan fue el entregarle a ambos cartas falsas con disculpas de parte del otro y que con eso olvidaran todos sus problemas.

Los dueños nuevamente se encontraron y se hablaron con naturalidad, lo que indicaba que el plan había funcionado. Con cada oración que intercambiaban parecían llevarse mejor y mejor, cosa que llenaba de esperanza a la pareja de pequeños… hasta que lo inevitable pasó. En un punto de la conversación, Ash sacó la carta falsa y le agradeció a White que se hubiese disculpado, a lo que la aludida negó haberla escrito y sacó la carta que supuestamente le dirigió moreno. Al darse cuenta que ninguno se había disculpado, el lindo ambiente que se formó, fue regresado a la hostilidad que tenían.

Aquel momento de la escena era el más dramático. Fennekin debía desmayarse, pero nadie tenía idea lo que iba a pasar. En el momento cumbre de la escena, quien demostró síntomas de dolor fue nada más y nada menos que el pequeño Zorua, quien lanzó un quejido mientras se sujetaba la cabeza.

Ash: ¡ZORUA! – Exclamó preocupado por el estado de su amigo.

Zoroark, al ver el sufrimiento de su pequeño, se lanzó al escenario con velocidad inhumana para tomarlo entre sus brazos. El director ordenó bajar el telón de inmediato para que la madre no fuese vista y se sacara la cría del escenario.

En la audiencia, la gente había quedado anonadada y los comentarios no se hicieron esperar. "¿Qué pasó?", "¿Zorua también estaba enfermo?", "Nooo, yo quiero que terminen juntos", "¿Y ahora qué pasará con sus entrenadores?" Eran solo algunos de los que se oían. Para sorpresa de la compañía, las personas no habían notado que lo que había ocurrido era completamente real y solo lo consideraban parte de la obra.

Tras bambalinas, el grupo de entrenadores estaba reunido. Zoroark cargaba a su hijo, quien se sobaba las sienes en un intento de mitigar el dolor. Mientras, los demás estaban alrededor.

Bianca: Ahora que recuerdo, cuando nos conocimos, Zorua dijo que sufría dolores de cabeza de vez en cuando. – Comentó.

Ash: ¿Será acaso que los dolores sean por algo que le hizo Godai? – Dijo por lo bajo.

Uno de los tramoyistas trajo algo de medicina y con eso el dolor del pokémon zorro bajó.

Zorua: Ya me siento mejor. – Dijo ya recuperado. – Lamento que ocurriese cuando era un momento importante. – Se entristeció

Ash: No te preocupes por eso. – Lo tranquilizó.

Bianca: Lo importante ahora es que estas bien. – Secundó.

White: Hay cosas más importantes que una obra de teatro.

Mei: Ya no tienes que seguir, ahora concéntrate en descansar.

Zorua: Eso no. – Se bajó de un salto de los brazos de su madre. – Escuchen, ya me siento mejor; además, debemos continuar la obra o defraudaremos a todos.

Ash no sabía que contestarle a su pokémon. Si bien la determinación del pequeño era admirable y tenía razón en que, de no regresar a escena, la obra sería un fracaso, tenía que considerar su salud ante todo y creía que dejarlo salir era una irresponsabilidad. Estaba a punto de negarse cuando alguien más intervino.

Bianca: Parece que Zorua sacó tu espíritu. – Dijo entre risitas.

Ash: ¿Eh?

White: Salir a escena después de un fuerte dolor de cabeza solo por el bien de la obra, me suena parecido a un loco que saltó de una torre para salvar a unos pokémon.

Ash: Pero eso fue por… – Fue interrumpido.

Mei: ¿Si estuvieras en su lugar no harías lo mismo?

Por más que quisiera refutar aquello, las chicas tenían razón. Si fuese él, no permitiría que la obra se cancelara. Miro a Zoroark buscando el permiso y esta asintió, por lo que no tuvo más remedio y accedió a que continuara la obra. Todos fueron a ver al director y le informaron de la decisión. El hombre estaba complacido de que no tuviese que cancelar la obra.

Redford: Ok, al parecer hemos tenido un imprevisto. – Se puso serio. – Afortunadamente el público pensó que todo fue un giro en la trama, por lo que tendremos que manejarlo así. White, Ash, cambiaran sus diálogos; Bianca, Mei, apóyenlos ¿quedó claro? – El cuarteto asintió y se prepararon para lo que sería casi una sesión de improvisación.

Nuevamente el telón se abrió para el último acto. La nueva escenografía era la de una sala de cuidados intensivos, en donde el pequeño Zorua se encontraba en una cama, conectado a varias máquinas que median sus signos vitales. Junto a esta se encontraba Ash sentando en una silla, con la cabeza gacha, sollozando por el estado de su amigo y aunque las lágrimas eran actuadas, el sentimiento era real.

Al poco tiempo, White entró en escena, mas no se atrevía a decir nada; únicamente se encontraba allí, justo a espaldas de Ash, su expresión indicaba que quería ofrecerle consuelo, mas no sabía cómo hacerlo.

Quien sí se acercó fue Fennekin, que saltó al regazo de Ash, para poder estar cerca del zorro.

El escenario se fue obscureciendo, ocultando las figuras de Ash, White y Fennekin, dejando solo visible a Zorua acostado en la cama, únicamente audible el *bip* de la máquina que media las pulsaciones del infante.

La locación se obscureció, salvo por la iluminación sobre la cama donde Zorua yacía. Los pitidos de los instrumentos se volvieron cada vez más pausados *bip… bip… … bip… … … bip* para dar paso a un sepulcral silencio.

El escenario se cubrió en penumbra nuevamente.

Cuando regresó la luz, el escenario había cambiado y ahora los actores se hallaban en un cementerio. Ash, junto a White y Fennekin, se hallaban frente a una pequeña tumba.

Ash: Adiós amigo. – Habló con voz quebrada. El solo hecho de imaginar que uno de sus pokémon tuviese aquel destino, le daba el sentimiento correcto en su interpretación.

White y Fennekin se acercaron a él. La chica llevaba una urna con un huevo en su interior.

Ash: ¿Qué es eso? – Le preguntó.

White: Este es el huevo de Fennekin y Zorua.

Ash: ¿Quieres decir que ellos…?

White: Mientras nosotros nos ocupábamos en discutir, ellos se enamoraron y este es el fruto de esos fuertes sentimientos. – Ash no respondió. – Toma, creo que tú deberías tenerlo. – Le entregó el huevo y se dio la vuelta para retirarse.

Al hacer eso, Ash la tomó por el brazo para detenerla. Ambos cruzaron miradas intensas y se quedaron en silencio unos momentos.

Ash: ¡Quiero ser más cercano a ti! – Exclamó y, en un sorpresivo movimiento para la audiencia, la atrajo a un fuerte abrazo. – Desde que nos conocimos solo nos la pasábamos peleando y todo causado por malos entendidos, pero cuando fuimos engañados por aquellas cartas y te llegué a conocer mejor, me di cuenta de que tenemos mucho en común.

White: Espera… solo lo dices porque estas dolido. – Intentó zafarse, cosa que Ash le impedía.

Ash: Te equivocas, lo había pensado desde antes que esto pasara. Sé que es difícil creerme, pero al pasar tiempo contigo, llegue a ver a una linda chica que ama y se preocupa por su pokémon y… yo quiero conocer más a esa chica. – Se separó un poco para poderla ver cara a cara.

Acarició suavemente su mejilla con la mano mientras acercaba su rostro. La mente de la actriz era un enredo. Sabía que todo era una actuación y que ni siquiera se besarían; solo se colocarían en un ángulo en el que el público creyese ver eso, más la seria e intensa expresión en la cara del muchacho la sacaban de balance. Los labios del moreno se detuvieron a meros milímetros de los suyos. Sentía que su corazón se le iba a salir del pecho. El barullo del público era lo único que podía escuchar.

Con aquella escena, el final de la obra llegó y el telón bajó. Ash y White seguían abrazados, con los rostros muy rojos por la cercanía de sus caras. Tal fue el nerviosismo por parte de la jovencita que en un impulso, empujó a su compañero violentamente para, acto seguido, salir corriendo.

Ash: Tal vez no debí recordar lo que me hacía Alexa para la última escena. – Pensó.

Ash pensó que la chica estaba molesta con él… aquello no podía estar más equivocado. White estaba completamente roja de vergüenza. Con todas sus fuerzas trataba de calmar su agitado corazón.

White: Relájate, solo fue una obra. – Se repetía en su mente. – Solamente hizo una muy buena actuación, eso es todo.

Para su fortuna, el director llegó justo a tiempo para desviar su mente de lo que acababa de pasar.

Redford: ¡Eso fue excelente! – Los elogió. – Sus actuaciones fueron soberbias. Ahora nos toca a nosotros hacernos responsables. – Les sonrió.

El grupo se fue a las gradas para ver la obra de la compañía. Ya en la noche, todos se reunieron para celebrar el éxito de ambas presentaciones. Los chicos fueron invitados a los remolques de la compañía, en dónde festejaron hasta altas horas de la noche. A la mañana siguiente, era tiempo de la despedida.

Redford: Sin ustedes no hubiésemos podido realizar la obra. Les estoy enormemente agradecido. – Hizo una reverencia al grupo. – Sobre todo a ti White, nos ofreciste una buena actuación para una novata, por eso quiero darte esto como agradecimiento. – Señaló a uno de los asistentes, el cual trajo el huevo que habían ocupado en la obra.

White: Esto es… – Su emoción le impedía terminar la frase. – N… no podría aceptarlo.

Redford: Entonces piensa en el como una promesa a futuro; sigue trabajando duro junto a tus pokémon y cuando seas una profesional prométeme que vendrás a actuar en algunas de mis producciones.

White aceptó el huevo con gusto, abrazándolo como si del mayor tesoro se tratase, pues lo que significaba recibirlo era algo muy grande para ella.

La compañía se despidió y cada grupo fue por su lado.

White: Fue una buena experiencia para mi carrera. – Dijo recordando todo lo aprendido en esos tres días.

Bianca: Si, aunque la historia fue algo trágica.

Mei: No sé qué haría si alguno de mis pokémon tuviera que pasar por algo como eso. – inmediatamente se dio cuenta de la indiscreción que había cometido y se tapó la boca. – Lo siento Ash.

Ash: No te preocupes. – La excusó. – Me alegra que Zorua ya esté mejor, aunque me gustaría que lo revisaran. – Se notó preocupado.

Bianca. – Cuando lleguemos podemos ir al centro pokémon para que lo revisen. – Aquello animó un poco al chico.

Ash: Tienes razón y tal vez, incluso, no sea algo serio. – Se auto-animó.

Pero lo que desconocía era que en el transcurso del viaje tendría que vivir una situación similar a lo que interpretó en la obra.

Y con esto terminamos el capítulo de hoy. Espero que les haya gustado leerlo porque ora si me costó un buen poder escribir ciertas partes.

Antes de terminar, algo que no comenté sobre el equipo de Ash para Kalos es que también quiero que tenga otro pokémon eléctrico, para que posea más variedad y no solo este estancado con solo uno. Si tiene alguna sugerencia de cual pudiese ser (no mega-evoluciones) pueden dejar su comentario.

Me despido recordándoles que cualquier duda, sugerencia, queja o crítica será bien recibida.