Tomaba lentamente su café mientras esperaba a que él llegará. Sabía que tal vez estaba exagerando un poco, pero después de haber tenido aquella plática con Minato, parecía ser que no era el único que sospechaba que algo extraño había sucedido en el caso de la custodia de Itachi.

Era cierto que se había sentido aliviado cuando se dio el veredicto, Itachi era una buena persona, y más importante adoraba a su hermano, no era justo que lo perdiera por el capricho de su tío. Sin embargo después de haber salido del juzgado y volver a casa, no había podido quitarse de la cabeza la posibilidad de que realmente hubiera sucedido algo extraño en aquel juicio.

—Siento haberte hecho esperar, había un poco de tráfico — se excusó Itachi apenas hubo tomado asiento enfrente de Gaara.

—Descuida, lo entiendo—dijo con amabilidad el pelirrojo y tomó otro sorbo de su café — ¿te apetece pedir algo?

—No tengo mucha hambre, además dijiste que sería rápido lo que tenías que decirme.

—Quería hablarte sobre el juicio— notó un poco de extrañeza en la mirada de Itachi. Después de lo que había atravesado, era obvio que no quería que se lo recordaran.

—Pensé que ya todo se había dado por terminado respecto a eso—dijo un poco molesto.

—En teoría. Sin embargo, el veredicto del juicio no fue del todo lógico para mí.

— ¿Estás diciendo que lo correcto es que mi tío se quedará con la custodia de Sasuke?—preguntó tratando de contener su enojo. No podía creer que el que fue su abogado, estuviera dudando de él, cuando todo el tiempo durante el juicio, le decía que merecía la custodia.

—Itachi—dijo serenamente para intentar que su antiguo cliente se calmará – no es eso, lo que pasa, es que tu tío hizo todo para hacerte ver mal y el fuera la mejor opción, no había manera de que el jurado optará por ti. En pocas palabras el veredicto ya estaba dicho desde el inicio de la segunda sesión.

Itachi se tensó al escuchar aquellas palabras, se sintió engañado, lo que acaba de decir Gaara, le hacía saber que se había dado por vencido desde la segunda audiencia.

—Me es imposible creer lo que estás diciendo—dijo cruzándose de brazos y mirando con un poco de despreció a Gaara.

—Incluso tú debes de haber sospechado algo. Tú mismo te diste cuenta de la complicidad del juez con tu tío, me dijiste que viste como ambos se sonreían uno al otro. Además, en la segunda audiencia te dejaron ver como un completo inepto tanto en tu trabajo como en el cuidado de Sasuke. Yo juraba que no había nada que hacer, después de que se sacará el tema de tu herida y aquel momento en que Sasuke estuvo cerca de la muerte. Si yo hubiera sido parte del jurado, le habría dado la custodia a tu tío, debido a que tu vida era muy inestable y parecía te distraías con facilidad.

Ambos se miraron después de esas palabras, Gaara se sentía completamente apenado, pero era cierto. Madara Uchiha había logrado que Itachi fuera visto por todo el jurado como un completo idiota, alguien que sólo hace su mejor esfuerzo, pero no puede obtener buenos resultados de ello.

— ¿Estás diciendo que no había posibilidades de que yo ganará la custodia?

—Exacto—supo que había sonado un poco duro, pero necesita que Itachi se diera cuenta, de que lo que había sucedido no había sido normal.

—No puedo creerlo— se puso de pie dispuesto a irse. No pensaba seguir oyendo de su propio abogado que él no estaba capacitado para cuidar a su hermano, era simplemente ridículo.

—Itachi espera—le rogó Gaara. Logró que el Uchiha volteara a verlo aunque fuera con ganas de golpearlo— toma asiento, es importante lo que tengo que decirte. Por favor.

Acabo accediendo y se volvió a sentar, por alguna extraña razón sabía que Gaara no estaba mintiendo y también sabía que lo que había dicho no había sido con mala intención.

—Mi idea, es que alguien compró al jurado y al juez desde el inicio, sólo que al final pareciera que se arrepintió y dejó que te dieran la custodia.

—No creo que eso sea posible. Tuvo que haber sido alguien que contratara mi tío y dudo que esa persona haya simpatizado conmigo.

—Puede ser, por lo que he pensado que tal vez alguien sobornó aún más, para que tú ganarás las custodia.

—Sólo los Namikaze harían eso y sé que no tienen tanto dinero. Así que dudo que alguien más hubiera sentido lástima por mí.

—Tal vez tu novio—se aventuró a decir, sabiendo que esto ocasionaría que Itachi se enojará, pero no era el único que pensaba esto, también el señor Namikaze se lo había dicho, definitivamente algo turbio había sucedido en aquel juicio.

—¿Qué tiene que ver Sasori en todo esto?—dijo aún más enojado que antes. Gaara se sorprendió un poco, la verdad hubiera pensado que lo de Itachi y Sasori apenas iba comenzando pero por aquella reacción, podía darse cuenta que seguramente el Uchiha ya tenía sentimientos bastante fuertes hacia su pareja, ahora sería más difícil que le expusiera su punto de vista.


—Entonces, ¿usted también sospecha de que alguien haya ayudado a Itachi de cierta manera?—le preguntó Gaara a Minato.

—Sí. Kushina me dice que estoy paranoico, que deje el asunto en paz, pero no sé, siento que algo paso— Minato tomó en mentón de su barbilla, mientras miraba el vaso de agua que tenía en frente con la esperanza de encontrar alguna respuesta.

—Puede que haya sido su pareja—sugirió Gaara.

—No lo sé. La verdad es que sé muy poco de él. A pesar de llevar unas cuentas semanas viviendo con Itachi, Sasuke lo adora, además de que puedo ver que se preocupa demasiado por Itachi. Es lo único que te puedo decir de las veces en que lo he visto.

—Ya veo. Supongo que es tiempo de que le cuente mis sospechas a Itachi, sólo espero que me escuché.


— No estoy diciendo que él haya hecho algo, sólo que tal vez pudo hacerlo. Puede ser que él haya comprado al jurado con tal de ayudarte—decidió que lo mejor era cambiar el tema, Itachi ya estaba demasiado molesto para seguir hablando del mismo asunto – Aun así, lo que te quiero decir con todo esto, es que tú tío debe estar molesto, no creo que se quede con los brazos cruzados. Te recomiendo que sigas investigando sobre sí tus padres dejaron algún testamento, es mejor que llegues al fondo del asunto— dibujó media sonrisa en su rostro para tratar de mostrarle a Itachi que estaba de su lado, pero la expresión de este no cambio, continuo siendo seria.

—Aprecio el consejo. Debo de irme— ni siquiera espero a que Gaara se despidiera de él, la verdad es que lo había molestado demasiado su punto de vista. Pensaba que una vez terminado aquel proceso, todo podría volver a la normalidad, pero parecía que nunca lo dejarían en paz.


Después de abrir la puerta una sonrisa se dibujó en su rostro. El ver a Sasuke sentado en la cocina, lo hacía sentir aliviado y contento, más aún cuando veía quien acompañaba a Sasuke.

Sasori llegaba más temprano que él, así que sólo por ello decidía hacer la cena todos los días. Sasuke lo ayudaba en lo que fuera necesario, mientras Sasori se encargaba de contarle historias que lo dejaban fascinado, incluso había logrado que Sasuke leyera más libros. Para Itachi, ese era su momento de mayor felicidad, tal vez lo único que pudiera pedir para que fuera perfecto, sería que Sasuke gozara de buena salud.

—¡Nissan!

La voz alegre de Sasuke lo sacó de sus pensamientos, le dirigió una cálida sonrisa a su hermano y luego miró a Sasori quien sólo le sonrió y volteó para continuar con la cena.

A raíz del caso, Itachi había tratado de pasar más tiempo con Sasuke, no obstante, a pesar de salir a las siete de la noche de su trabajo, no era suficiente y en cierta manera se sentía celoso de que Sasori fuera quien estuviera con Sasuke por las tardes. Aún se pregunta cómo es que lograba hacer sus deberes de la universidad y cuidar de Sasuke; lo cual agradecía infinitamente.

Se acercó a Sasori y lo rodeó del cuello, este volteó en respuesta e Itachi le plantó un beso en los labios. Ninguno de los dos se dio cuenta de la reacción de Sasuke, era cierto que estaba feliz por la presencia de Sasori y porque su hermano tuviera a alguien, sin embargo aún no podía soportar sus muestras de afecto sin hacer muecas de desagrado.

—¡Nissan!—gritó a modo de desesperación, ya no soportaba ver como ambos seguían besándose.

Itachi soltó los labios de Sasori, quien se los relamió mientras seguía cocinando. No pudo evitar reírse al ver el puchero que hacia su hermano, había momentos en que olvidaba como es que sus muestras de afecto le causaban desagrado.

—¿Qué sucede Sasuke?— se sentó junto a él, mientras tomaba el periódico para darle una ojeada.

—¿Puede venir Naruto mañana?

—Sasuke, sabes que trabajo—le dijo un poco apenado.

—Lo sé, pero pensaba que tal vez Sasori…—ahora era Sasuke el que usaba ese tono, además de tener un ligero sonrojo en sus mejillas.

Itachi volteó a ver a su pareja, esperando su respuesta. La verdad es que se estaba aprovechando de la bondad de Sasori, él no tenía que cuidar a Sasuke y lo hacía gustoso y sin quejarse. Sasori apagó la estufa y volteó a verlos a ambos, debió de aceptar que sintió algo en su pecho cuando las miradas de los Uchiha se toparon con la suya.

—Lo siento, mañana no puedo.

Sasuke bajó la mirada lleno de tristeza, había estado seguro de que Sasori aceptaría, era muy bueno con él, sin mencionar que le regalaba cosas a escondidas de su hermano, siempre pidiéndole que no le dijera a Itachi o este diría que lo estaba malcriando. Por su parte Itachi sintió que su novio estaba mintiendo, generalmente nunca le negaba nada Sasuke, ya más tarde averiguaría que es lo que realmente pasaba por la cabeza del pelirrojo.

—Lo siento Sasuke—dijo con amabilidad – pero mañana debo de terminar un proyecto, por lo que no podría prestarle atención a ambos.


Itachi lo tenía acorralado contra la pared mientras besaba sus labios. Sentía el cuerpo de Itachi rozando su piel mientras las gotas de agua caían sobre ellos. Su mano recorría la espalda de su pareja mientras ambos profundizaban aquel beso.

Hundió con fuerza sus uñas en la espalda de Itachi cuando este comenzó a besar su cuello. Una parte de él se preguntaba cómo había llegado a esa situación de tener la necesidad de acostarse con alguien específicamente. Era cierto que había tenido varios amantes, pero le daba igual si un día era uno u otro, a diferencia de ahora, qué sólo pensaba en estar con Itachi, aunque también podía deberse a que Itachi era el mejor amante que había tenido en ese aspecto, o eso era lo que él quería pensar.

Los labios de Itachi rozaron uno de sus pezones, dejó ir su cabeza hacia atrás, dejándose llevar por aquellas caricias a la vez que ligeros gemidos se escapaban de sus labios. El agua que provenía de la regadera daba contra su rostro mientras Itachi recorría su cuerpo con beso y caricias, que a pesar de que Sasori no lo quisiera aceptar del todo, lo volvían loco.

Una de las manos de Itachi se posó en su miembro y comenzó a masturbarlo. La respiración de Sasori se tornó entrecortada conformé Itachi aumentaba el ritmo. Cuando sintió los labios de su amante sobre su miembro entreabrió los ojos, apenas pudiendo distinguir los productos de baño que había frente a él. Sus gemidos se volvieron más audibles, ante los roces de la lengua de Itachi sobre su miembro.


Sabía que su ritmo era lento para Sasori, sus gemidos hacían ver su desesperación porque fuera más rápido, pero él había decidido tomarse su tiempo, sabía que de esa manera su pareja acabaría por disfrutarlo más.

—Ita…chi.

Escuchó que Sasori dijo con dificultad su nombre, además de que había notado un ligero temblor en las piernas de este que trataba de contrarrestar recargando una de sus manos contra la pared de al lado. De nuevo Sasori volvió a decir su nombre, y lo tomó con fuerza de sus cabellos, con esperanza de que aumentara el ritmo de esa manera, pero no sucumbió y decidió prolongar más la agonía de este.


Odiaba y disfrutaba a la vez como lo torturaba Itachi, tuvo que recargar su mano en el cancel, para ayudar a que sus piernas no flaquearan. Sus gemidos ya eran demasiado fuertes, estaba seguro que de estar en la cama, su cuerpo estaría ardiendo con fuerza.

Se había sorprendido un poco, cuando Itachi lo había tomado de la cintura en el pasillo del apartamento, besado con fuerza y lo había arrastrado hasta el baño, donde ambos se deshicieron de sus ropas con prisa para después meterse a la regadera. Y ahora ahí estaban, sólo dejando correr el agua y disfrutando uno del otro. Aunque Sasori estaba seguro que había sido una manera que Itachi había encontrado para que Sasuke no los escuchará.

Cuando ya no pudo más se corrió en la boca de Itachi y sus brazos flaquearon provocando que se fuera hacia delante, de no ser porque Itachi lo detuvo y estaba frente a él seguro hubiera dado contra el suelo.

Antes de que pudiera recuperar la respiración, Itachi tomó con desesperación sus labios y lo besó. Sasori apenas y podía seguirle el ritmo, aún estaba tratando que su cuerpo volviera a la normalidad después de aquel placer que había disfrutado.

Con dificultad pudo darse cuenta cuando Itachi lo dejó de besar de golpe y lo obligó a darle la espalda. El cuerpo de Itachi oprimía el suyo con fuerza, su mejilla izquierda se oprimía contra la pared, mientras sentía unas manos recorrer sus glúteos lentamente. Sintió cuando la rodilla de su amante se metió entre sus piernas, obligándolas a que se separaran un poco. Aún no quería aceptar la manera en que había caído rendido con Itachi, generalmente él siempre estaba en la posición de dominante con sus parejas, tal vez Deidara tenía razón e Itachi se estaba convirtiendo en algo más que un capricho.

Los dedos de Itachi se deslizaron hasta su entrada, pensó que enseguida vendría una intromisión, pero lo que hizo su pareja fue acariciarla con la yema de su dedo y comenzar a introducir este lentamente. Sentía como el dedo del Uchiha entraba y salía de interior, pronto volvía a comenzar a gemir y pudo respirar con mayor facilidad cuando el pecho de Itachi se despegó de su espalda, dejando de aprisionarlo contra la pared.


Se hincó y comenzó a recorrer la entrada de Sasori con su lengua, pudo sentir como se estremeció el pelirrojo ante esta acción. Lo tomó de la cadera y siguió lamiendo, después introdujo dos de sus dedos en el interior de su pareja y jugó con ellos, hasta lograr que sus gemidos volvieran a aumentar de sonido.

Cuando menos se dio cuenta, Sasori se había empinado un poco, despegando su parte baja de la pared y recargando las palmas de sus manos contra la esta. Penetraba con su lengua y dedos la entrada de Sasori, sabía que este se estaba volviendo loco, notaba como abría y cerraba sus puños en un intento de calmarse.

Decidió que ya había hecho esperar mucho al pelirrojo, lo tomó con fuerza y lo penetró con su miembro, escuchó como este lanzó un grave y fuerte gemido y arqueó ligeramente su espalda. Al principio de su boca sólo salieron gemidos, que se combinaron con los de Sasori.


Ya no pudo sostenerse más, sus manos comenzaron a resbalar por el mosaico de la pared, hasta que sus rodillas dieron contra el suelo. Itachi seguía penetrándolo con fuerza, sintió cuando su pecho fue rodeado por aquellas manos y como la nariz de Itachi se hundía entre sus cabellos.

—Sasori…—había dicho mientras aspiraba su aroma y lo sujetaba con fuerza. No sabía en qué momento sus sentimientos hacía el pelirrojo habían aumentado con tal fuerza, que ya sentía una gran necesidad de estar con él, le parecía improbable que estuviera ya totalmente enamorado de él, apenas se habían conocido hace unos meses, sin embargo, Sasori siempre había estado en los momentos más difíciles de esos últimos meses.

Besó el cuello de su pareja nuevamente mientras lo penetraba, las estocadas se habían vuelto más lentas a causa de esto, pero aún podía oír como Sasori no podía evitar que los gemidos salieran de sus labios.

—Más…Itachi…—le rogó al detective, quien pronto volvía a aumentar la velocidad. Sus ojos estaban completamente cerrados, ansiaba por poder tocar con sus manos el cuerpo de Itachi, pero aquella posición en la que lo tenían sometido se lo impedía – Itachi…—de nuevo el nombre de aquel hombre que aún veía como su enemigo se escapó de sus labios – te...amo—dijo sin darse cuenta y volvió gemir a causa de las estocadas.


Se había sorprendido cuando escuchó como esas dos palabras se habían escapado de los labios de Sasori, sabía que el pelirrojo no las había dicho a la ligera, habían sonado tan francas y verdaderas que no podía creerlo. Parecía que Sasori no se había dado cuenta de lo que había dicho, era como si realmente hubieran salido desde el fondo de su alma.

Cuando ambos llegaron al clímax, Sasori tuvo que sostenerse con fuerza e Itachi lo rodeó con sus brazos antes de que ambos cayeran totalmente exhaustos. Podía sentir la respiración de Itachi cerca de su oído, logró voltearse boca arriba, encontrándose con los oscuros ojos del detective y deseo realmente volver a besar sus labios, de ese modo rodeó su cuello con su brazo y lo atrajo hacia él hasta que atrapó sus labios.

Ambos se besaron por varios minutos, Itachi colocó sus manos debajo de la nuca de Sasori, para levantar un poco su rostro. Sólo se separaron cuando el aire les hizo falta, pero pronto volvían a besarse como si no lo hubieran hecho en años. Ninguno de los dos era capaz de darse cuenta de los sentimientos que ambos sentían uno por el otro exactamente.


Esperaba con las piernas cruzadas afuera de la oficina de Madara Uchiha. Había tomado una revista para entretenerse un poco, mientras lo hacían pasar para hablar con el magnate.

—Puede pasar—le dijo una mujer y por fin pudo estirar sus piernas, llevaba cerca de veinte minutos esperando.

Cuando entró a la oficina, pudo darse cuenta de la mirada de desprecio que le dirigía el hombre, aunque a la vez le tenía un poco de miedo, después de todo, no todos los días te va a buscar al trabajo el asistente de un asesino.

—Sé que está ocupado, pero me temo que debo de tratar asuntos con usted—dijo Deidara al tomar asiento frente al hombre.

—Creí que su jefe había dejado claro que la culpa había sido mía y que no se haría responsable de lo que había pasado— Madara aún seguía molesto y Deidara no podía culparlo, el caso de la custodia del pequeño Uchiha estaba arreglado completamente, el veredicto debía de haber sido a favor de Madara, sin embargo había ganado Itachi, lo que para todos los presentes había sido un poco sospechoso.

Deidara tenía la idea de que su jefe había cambiado de parecer y estaba aún más seguro que ese cambio se debía a los sentimientos que estaba desarrollando por ese maldito detective, sin mencionar que también por el pequeño Uchiha, quien parecía tener hechizado a Sasori, a quien ya había atrapado más de una vez mirando juguetes por internet, sin mencionar que varios ya los había comprado y guardados en una habitación.

—Mi jefe no ha cambiado de parecer, aún lo culpa por el resultado del juicio, no obstante siente que no acabo su trabajo con usted, es por ellos que me ha pedido que le haga saber que cumplirá lo que habían acordado desde el principio.

—¿Y cómo pretende hacer eso?, ¿matará a Itachi por fin?—peguntó Madara escéptico y cerró su computadora para escuchar con detenimiento lo que el hombre que tenía enfrente le tenía que decir.

—No. Mi jefe, aún se niega en deshacerse de su sobrino sin embargo tiene un plan. Secuestrará al menor de los Uchiha.

—Pero sabe que eso podría afectar el que yo recibiera mi dinero, después de todo el banco tiene el testamento original y se negarán a darme el dinero si algo le pasa a Sasuke.

—Descuide, se tomarán las medidas necesarias para no perjudicar la salud del infante durante el secuestro, sin embargo, usted usará de pretexto este acontecimiento y reclamará la custodia de su sobrino nuevamente, al ser usted el único que puede hacer algo para recuperar a Sasuke, le entregarán la custodia sin dudarlo—dibujó una sonrisa en su rostro al terminar de decir esas palabras. Madara permaneció en silencio, por lo visto estaba analizando el plan que le estaban proponiendo.

—¿Es seguro, que la salud de mi sobrino, seguirá intacta?

—Así es.

—¿Y qué pasará con Itachi?

—No se preocupe, mi jefe ha tomado a Itachi como un juguete, estoy seguro que él se encargará de acabar con él. Como usted sabe, es un experto en tortura.

—Ya veo, acepto el trato—dijo Madara sonriendo, por lo visto aún había manera de que se saliera con la suya.

—Perfecto, se lo haré saber a mi jefe. Me estaré contactando con usted en breve— Deidara se puso de pie, estrechó la mano de Madara y salió por la puerta, dejando a un Madara Uchiha extasiado de felicidad.


Había sospechado de él desde un principio, pero jamás hubiera pensado que realmente pudiera encontrar algo que lo hiciera sospechar aún más. Entró a la penitenciaría y pidió al oficial que le permitieran tener un encuentro con uno de los reos. Mientras esperaba seguía pensando en sus últimas averiguaciones, no le estaba gustando para nada, a donde lo estaba llevando todo.

—Lo siento abogado pero el reo fue trasladado a un hospital a causa de su mal estado de salud—dijo el oficial.

—Ya veo. ¿Podrían decirme el nombre de aquel hospital?, me es urgente hablar con él.

—Lo siento abogado, pero no puedo darle esa información. Con permiso.

Decidió no darle más vueltas al asunto, estaba seguro que el oficial mentía, sabía que aquel joven era algo peligroso, había sido acusado de intento de asesinato, pero no se le hacía suficiente como para que alguien se tomará molestias sobre su estado, a sólo que la víctima le guardara cierto rencor o simplemente todo hubiera sido una fachada, comenzaba a pensar que era más lo segundo.

Abrió su ordenador, revisó de nuevo lo que había recopilado y respiró profundamente, definitivamente había algo sospechoso en Sasori Rotensand, no había información de él de hace más de diez años, era como si hubiera aparecido de la nada, además de que las declaraciones y los informes de la muerte de sus padres, le causaban cierta desconfianza a Gaara, pues a su parecer eran demasiado perfectos, como si alguien se hubiera tomado el tiempo de redactarlos y pensar en cada de las palabras que aparecían en ellos.

Debía de hablar con Itachi sobre sus hallazgos, pero tenía cierto temor, porque se preguntaba qué secreto era el que ocultaba Sasori sobre su identidad y o sobre qué clase de persona era para lograr que uno de los mejores detectives no tuviera ninguna sospecha de él y que peor aún que haya logrado ganarse la confianza de esa persona.

Sacó su celular dispuesto a marcarle a Itachi, pero dudó, seguramente aún estaría molesto con él por su último encuentro. Estaba por guardarlo, cuando se le ocurrió llamarle a otra persona, buscó el contacto y marcó.

—¿Gaara?—preguntó la voz de una mujer al otro lado de la línea.

—Necesitó tu opinión.

—¿De qué?—dijo con algo de cansancio.

—Es algo que quiero hablar contigo personalmente.

Gaara, ¿en qué te metiste ahora?

Sólo dime a qué hora puedo verte— le dijo un poco desesperado.

—¿De verdad volarás cinco horas, para hablar conmigo?

— Temari… sólo dime la hora— a veces su hermana lo sacaba completamente de quicio.

—Supongo llegarás mañana, avísame a qué hora llega tu vuelo e iré a buscarte.

—De acuerdo. Gracias.

La llamada terminó, dejó lo que estaba haciendo en la computadora reservó un boletó de avión, después entró a su cuarto y comenzó a hacer su maleta.


Perdía el tiempo en su computadora, no tenía nada mejor que hacer, que robar información de personas o empresas aleatoriamente, a veces usaba la información para robarles dinero o simplemente infectar sus computadoras con algún virus.

Mientras husmeaba en la información privada de las más grandes empresas, se percató de unas recientes búsquedas que se habían ejecutado en días anteriores. Su rostro se iluminó en ese momento, parecía que después de todo él tendría razón.

—Por lo visto, alguien ya sospecha de Sasori-danna—dijo con tono burlón. Tomó un sorbo de café y revisó la agenda de su jefe, buscó el evento más cercano y comenzó redactar un correo.


Agradezco nueavamente los reviews de las únicas dos personas que han dejado en los últimos capítulos :p.

Spoiler Alert: Madara no conseguirá la custoria de Sasuke, así que otra cosas mala será la que pase muajajaja.

Les pido una disculpa por parecer que no señalo los cambios de escena, recien noté que cuando subó el documento a ff se borran la separación que hago :(.