Tengo demasiados sentimientos por lo que paso en chrono stone y necesito amor de estos dos.
Este es un pequeño headcanon que se me ocurrió un día.
Inazuma Eleven GO! (c) Level-5
Capítulo 12
"Día 11"
Hoy era sábado. Y como todos los sábados había despertado hasta después de las 10 de la mañana.
Me levanté solamente por el olor del almuerzo que mi madre seguro estaba preparando.
Bajé a comer y le comenté a mi mamá que saldría pronto.
–Seguro que Shindou-kun ha de sentirse afortunado de que vayas tan seguido.–me comentó. No supe si lo decía en serio o sarcásticamente. De todos modos, afortunado me sentía yo.
Subí de nuevo a mi cuarto y me vestí, ya que ya tenía planeado ir a ver a Shindou terminando de comer y salí de mi cuarto.
Fui al baño y me lavé los dientes.
Pronto me dirigí al hospital.
Entré a la habitación 129 y lo saludé como de costumbre, sin embargo él se me quedó viendo sorprendido.
Alcé una ceja–¿Shindou? ¿Pasa algo?
–Ah...vaya, hola Kirino. Em...–dijo con dificultad–Es un buen conjunto el que traes.
Me confundí por sus palabras, me había puesto una chaqueta sin mangas y unos shorts. Lo que normalmente usaría...
Entonces recordé.
–Oh, ¿seguro te destanteé un poco no?–pregunté.
Asintió. Había olvidado que Shindou jamás me había visto usar este tipo de ropa.
Cuando salgo con Shindou, normalmente vamos a pasar el tiempo a su casa, de vez en cuando salimos también con el resto del equipo, aunque últimamente ya no lo hacíamos tan seguido.
Seguro, cuando era más chico usaba cualquier ropa al ir con Shindou, pero además de que no tenía un estilo definido de ropa, no me importaba mucho. Pero cuando el tiempo pasó y me hice más cercano a él, comencé a preocuparme por mi apariencia. Después de todo, la familia de Shindou es muy educada y culta. Por eso, siempre que iba a su casa trataba de vestirme lo más formal posible, al punto que esa ropa se volvió la que usaba con más frecuencia y sin darme cuenta fue con la que Shindou me identificaba, sin saber que realmente tenía otros gustos.
Me senté a lado de su cama, como siempre y esperé a que me dijera algo.
–No sabía que te gustaba ese tipo de ropa-dijo algo incómodo.
Bufé.–Pues sí, me suelo vestir así siempre.
–¿Por qué...?
–¿Por qué siempre me visto distinto cuando estoy contigo?–completé.
–Sí.
Le conté la razón sin dar rodeos, no serviría de nada de todas formas el que lo hiciera. Shindou frunció el entrecejo una vez terminada mi explicación.
–No tienes que hacer eso, ¿sabes? Mis padres jamás te dirían nada por el tipo de ropa que usas. Y aún si lo hicieran, no permitiría que te menospreciaran. Eres mi amigo, no tendrían ningún derecho a criticarte.–me dejó en claro.
–Es cierto, pero no sólo lo hacía por eso, no quería verme mal frente a ellos–o enfrente de ti–, me sentiría incómodo ir tan...ir así a tu casa. Todo es tan elegante, me sentiría fuera de lugar.– y lo que menos quería era sentirme apartado de Shindou.
–Pues... ¿te digo algo?
–¿Qué?
Me hizo una seña para que me acercara, como si lo que me fuera a decir fuera un secreto. Hice caso y Shindou me susurró al oído.
–La verdad creo que con esta ropa te ves muy bien.
Me quedé sin habla.
Por cierto, siento haberme tardado.
