N.A. siento la demora pero mi computadora esta malograda asi que hasta que la reparen me voy a demorar en actualizar lo siento mucho! espero que disfruten la primera mitad de este cap, gracias por leer y gracias por los reviews

atte

killernoon

En el complejo Hyuga, Hinata normalmente pasaba desapercibida, lo que le daba libertad para hacer y deshacer según le parecía; siempre y cuando no fuera capturada por alguna aldea enemiga o su padre no la mandara a llamar. Ambos escenarios aterradores que ya se habían repetido un par de veces cada uno. El primer secuestro le costó la vida a la madre de Hinata la segunda a su tío. La primera vez que su padre (y la última vez que ella lo llamaría así) la llamo fue para comunicarle que sería una shinobi y a partir del día siguiente el para ella sería su oficial superior y que en todo momento debía dirigirse a él como lord Hyuga. La segunda fue para comunicarle que ella ya no era la heredera y si bien no la colocarían en la segunda rama de la familia siempre portaría un sello en la base del cuello (el que el mismo le puso mientras la sujetaban 10 guardias y ella gritaba de dolor) que servía para llamarla y para algún día explotarle la cabeza si alguien llegaba a capturarla.

En esta ocasión Hiashi la llamaba para informarle de su próximo matrimonio, uno de los descendientes de Sarutobi acababa de ser ascendido a Jonin y acababa de cumplir veinte años. Una vez que ella supiera esto solo quedaba pedir el permiso de la Hokage para programar la ceremonia y la firma del contrato de matrimonio.

Sin embargo, cuando Hiashi activo el sello, llamándola. Mas su hija no llego en los 5 minutos que sabía que tenía de tolerancia para aparecer en su presencia sin ser severamente castigada. Intrigado Lord Hyuga llamo a los guardias para averiguar sobre el paradero de su hija. De inmediato dos hombres aparecieron frente a su escritorio. Arrodillados y con una mano al pecho, ambos esperaban las instrucciones de su señor.

-¿Dónde está mi hija mayor?- pregunto este.

-Salió ayer con su equipaje, señor; y aun no ha vuelto- respondió uno de ellos.

-¿Saben a dóndela enviaron en esta misión?- ambos hombres negaron con la cabeza, sin levantar la vista del suelo.

-¡Averígüenlo!- les dijo, agitando la mano para despedirlos. Sin levantar la vista del suelo ambos salieron de la oficina y del complejo lo más rápido posible.

Horas atrás…

Del otro lado de la ciudad, en la cueva en la estatua del tercero…

Los últimos estertores de placer disiparon el ninjutsu de Hinata. Nuevamente estaban en la cueva, lejos del aire festivo y los demás problemas que los esperaban en la aldea. A salvo y con algunas horas que ocupar antes de que tuvieran que estar frente a la abuela para que los casara. Lo que le recordó a Naruto que aun no le había informado a su bella novia de la buena nueva.

Acariciando suavemente su rostro para llamar su atención mientras pronunciaba suavemente su nombre. Cuando ella elevo sus ojos y los conecto con los suyos, alzando ligeramente su mentón y apoyándolo sobre su pecho.

-Amor…- comenzó el, dudando como explicarle la decisión que tomo el día anterior.-Ayer con toda la conmoción olvide decirte que tenemos que estar hoy a las 9 en la oficina de Tsunade-bachan, para que nos case…-

Hinata estaba casi inconsciente en su lecho. Haciendo un esfuerzo abrió los ojos y los miro durante varios minutos mientras su mente trataba de encontrarle sentido a lo que le había dicho. Poco a poco a través del velo de placer que aun nublaba su mente, un pensamiento se colaba: "Naruto quería unirla a el de todas las maneras posibles"

Con un agudo gritito, Hinata se lanzo contra él. Sus labios se encontraron en un beso casto pero fervoroso lleno de todo el amor que sentía por él. Cuando se separaron ambos respiraban aceleradamente en su búsqueda de oxigeno.

Finalmente Hinata, se calmo lo suficiente como para preguntar lo que quería:

-¿De verdad Naruto?, ¿de verdad, quieres que todos sepan que soy tuya?- su voz aun estaba teñida con una cierta nota de incertidumbre.

-Sé que es egoísta…- respondió el, inseguro de cómo hacerle entender sus intenciones –…pero no quiero que nadie sea capaz de separarnos. Quiero pertenecerte así como tú me perteneces a mí. Quiere que todos tengan una muestra tangible de los que nosotros sabemos y de que estas marcas significan…- termino tocando la marca de Hinata, a la vez que ella hacia lo mismo con la de él.

El amor que sentían el uno por el otro hizo eco en el otro cuando tocaron las marcas. Reconfortándolos y mostrándoles como era que el otro se sentía, despejando cualquier duda que pudieran albergar.

-sabes…- le dijo Naruto – mientras estaba con Tsunade no bachan, de pronto escuche tu voz, clara como si estuvieses junto a mí. Escuche como defendías nuestro amor ante Kurenai sensei y por eso decidí acelerar lo del matrimonio. Ciento no haberte consultado primero al respecto y ahora te lo pido ¿te casarias conmigo, ante la ley de la aldea?- la miro con sus ojos llenos de arrepentimiento y esperanza, a la vez su mano acariciaba suavemente su rostro.

Hinata aintio y la dio un breve beso – Me casare contigo, frente a esta y cualquier ley, para que nada nos separe- acoplo su rostro a su mano, antes de seguir – Con respecto a lo de no haberme consultado antes: disculpa aceptada- planto un beso en su mano y luego siguió hablando -Pero ¿Por qué crees que oíste todo lo que le dijo a Kurenai sensei-

-No lo se, pero debemos averiguar que otras aplicaciones tienes estos sellos- respondió el, acariciando los bordes del tatuaje, haciendo a Hinata estremecerse.

-Esto debe ser interesante- replico ella con un jadeo.

Naruto siguió estudiando los contornos de la marca; estudiando las reacciones de su prometida a cada caricia. Como se estremecía al tocar los bordes pero como se humedecía al tocar las patas del zorro, como se sonrojaba cuando tocaba la cabeza del la imagen y como se removía en su regazo cuando dibujaba las nuevas colas.

Finalmente la acomodo a horcajadas y se dispuso justo a su entrada mientras aplicaba sus nuevos descubrimientos para hacer que ella se empalara a sí misma en su turgente mástil. A pesar de las increíbles sensaciones que despertaba acariciar su sello, Naruto prefería cuando estaban tan unidos usar toda su piel como el campo de juego de sus manos, sus labios y sus dientes. Mientas Hinata lo montaba a pelo, el ninja, uso sus manos para guiarla; sus dientes para marcar nuevamente su piel, sus labios para acallar sus gritos o para anclar los bamboleantes montes.

Hinata se sentía perdida en un mar se sensaciones nuevas y a la vez conocidas. La forma en que Naruto acariciaba primero el sello y después todo su cuerpo eran tan familiares pero sin embargo jamás las había experimentado. Cada nuevo roce, el sutil cambio de presión sobre su piel solo la lanzaba más profundamente a un mar de placer sin precedentes. Su cuerpo se sentía como una madeja de hilo tensada al máximo y contenida justo antes de explotar y por largos minutos se quedo suspendida al borde del vórtice que se formaba en sus entrañas. Sus besos solo acallaban sus ruegos (a gritos, pero ruegos al fin) de que la dejara lanzarse en picado y descubrir que había más allá. De pronto la explosión de placer fue tan intensa que rozaba la agonía. Todo se desvaneció excepto la absoluta certeza que ella y Naruto eran una solo, mientras chorro tras chorro de la esencia de él la llenaba e impregnaba sus entrañas que se contraían al ritmo de sus alocados corazones.