Otro año ha pasado? Mas? I'M SO SOOORRYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
De verdad, pero usando la excusa clasica y sincera, me faltaba inspiracion y no quiero escribir forzada, no seria lo mismo, seria plano y se notaria y yo no quiero abandonar ningun fic, asi que ya entienden, yo no quiero decepcionarlos. Los amo! Aun cuando hay algunos que no me escriben ningun comentario XDDD
Espero que les guste este capitulo, ya se que quiero en los sgtes y estan anotados para no olvidar, asik recen para que la sgte conti no sea otro año XDD
DISCLAIMER: Shugo Chara y sus personajes no me pertenecen. Lo que es mío es la historia y toda la nueva generacion
Capitulo 11: Perro Herido.
Planetarium estaban en serios problemas.
Estaban cada vez más cerca de la salida, pero a cada instante se aparecían guardias que se aseguraron que los invasores terminasen acorralados en la azotea del edificio. Trisha seguía dormida y siendo cargada por Sakuya, así que ambos y Yoru eran protegidos por sus compañeros, quienes peleaban con ayuda de sus Charas.
—¡Shuriken Yo-Yo! — Shia derrotó a unos diez hombres gracias a su técnica.
—¡Rayo Crisée! — Y Misha acabó con otra docena.
—Esto parece no tener fin. — Se quejó Kazune que había hecho cambio de personalidad, le había aparecido una cinta negra en su cintura y en la frente, lanzando bolas de energía pequeñas de sus puños, pero lo suficiente para mandarlos a volar gracias a sus habilidades en karate.
—Tenemos que mantenernos firmes para proteger al Sol, a Luna y al pequeño. — Le recordó Koshi con su gorro, parche y espada de pirata.
—Trisha-chan, Stella, despierten. — Les rogaban sus Charas notablemente preocupada.
—¡Trisha-onechan! – Gritó Yoru al borde del llanto, le dolía ver así de lastimada a su hermana mayor.
—Trisha-san. — Continuo Sakuya desesperado y con la vista clavada en ella.
—¿Aún no despierta? — Se quejó Shia dando un salto para esquivar a un hombre.
—Déjame probar algo. — Pidió Misha corriendo hacía la pareja y su pequeño hermano. Se pone de rodillas y sus labios estuvieron cerca del oído de la pelirrosa. — Tengo una foto de Ya sabes quién en traje de baño. — Le susurró, refiriéndose a Sakuya.
—¿Qué? — Trisha se levantó de golpe y aturdida, aun no razonaba por completo lo que pasaba a su alrededor, ni recordaba la sugerente proposición de su hermana. Al notar que estaba aun en los brazos de Sakuya y muy cerca, se sonrojo hasta quedar roja. — ¡Sakuya-san!
—¿Estás bien, Trisha-san? — Preguntó, sin saber que esa carita encantadora llena de preocupación y la cercanía la ponía peor.
—¡HA! ¡Soy un genio! — Misha quedó orgullosa de sí misma.
—E-E-… ¡Estoy bien! — Colocándose de pie en un movimiento.
—Me alegro mucho. — Sakuya sonrió ampliamente, olvidando que estaban en peligro.
¡SAKUYA-SAMA! Gritó en sus pensamientos, con ojos de corazones.
—¿Esto es algo que entenderé cuando sea mayor? — Preguntó Yoru viendo a Misha.
—Créeme, no quieres saber.
—¡HEEEEEEY! — El gritó de Shia alertó al resto de sus hermanos. — ¡No hay tiempo!
La cantidad de enemigos crecía y desfavorecía a nuestros protagonistas y dejándolos más acorralados en el centro, sin darles la oportunidad de usar sus habilidades para escapar.
Sin que nadie se lo espere, una espesa y enorme masa de crema batida ataca a todo Easter, dejándolos inmóviles y luchando por no morir ahogados. Atontados, los muchachos buscan el origen de aquella invasión pastelera, asombrándose de ver a un adolescente que se mantiene elevado por los aires gracias a un cucharon gigante que usaba como tabla de surf o patineta.
—¡Yusaku! — Exclaman las trillizas al reconocer a su primo.
—¡Primo! — Grita Yoru contento de verlo.
Las vestimentas de Yusaku habían cambiado gracias a su Chara Nari. El traje era blanco: pantalones holgados hasta los tobillos, zapatos bien lustrados y una chaqueta sin mangas y larga hasta las rodillas. Una cinta negra amarraba su chaqueta en la cintura y unos guantes del mismo color cubrían sus manos, dejando los dedos libres.
—Tal parece que mis primos no dejan de meterse en problemas. — Dijo el chico recién llegados con una sonrisa de superioridad que molesta a las trillizas. Arrogante como siempre.
—¡A callar! — Gritaron Misha y Trisha.
—Debemos aprovechar esta oportunidad y escapar. — Les recuerda Sakuya.
—Cuando los veo, doy gracias de tener la familia que tengo. — Murmura Kazune por lo bajo.
Giniro entra en la oficina de los jefes sin educación y sin permiso siquiera. Está completamente enojado y no creía que podía seguir creciendo ese sentimiento hasta que vio a Yumi golpeada y sangrando en el suelo. Yumi, al verlo, de nuevo presiente que la esperanza la ilumina y extiende una mano en busca de ayuda.
Él no duda en acercarse y protegerla con sus brazos mientras ve de forma asesina a todos sus líderes, quiénes lucían indiferentes bajo la oscuridad.
—Dejen de lastimarla por mis pequeños errores.
—Te has confiado Giniro y por eso necesitas un recordatorio. — Dijo una de las sombrías siluetas.
—Y yo los mataré sin remordimiento, bastardos. — Les jura fríamente. Logra cargar a Yumi entre sus brazos y se pone de pie. — Yo les aseguré traerles el Embrión sin importarme a quién pisar y voy a mantener mi palabra. Eso se los garantizo. Ustedes sólo preocúpense de cumplir su palabra.
Ryuu está presente también, aunque como un espectador, y se veía muy divertido por la situación. Incluso creía que su estadía en la ciudad iba a llenarlo de satisfacción, especialmente aquella chica que derrotó a Giniro: Tsukiyomi Trisha. Más porque también es el objeto del chico perro y le encantada meterse con todo lo que le importe o despierte la curiosidad de Giniro. Llega incluso a pensar en acosarla con burlas e invadiendo su espacio personal, a ver si conseguía que el perro pulgoso de Giniro se enoje.
Sobre su cabeza esta descansando su Chara Hell. No emite ningún sonido y, desde su posición, observa a Ryuu como si le leyera la mente. En verdad es un Chara demonio con sus pies y manos como garras de murciélago, la cola y los cuernos arriba de la cabeza. Todo su cuerpo pequeño esta tatuado con líneas rojas. Sólo usaba pantalones tipo de yoga color café como vestimenta. Su cabello es corto, liso y de color rojo oscuro, sus ojos son negro carbón y su piel es de una tonalidad de rojo más claro que su pelo y tatuajes.
—Oh, es verdad. — Ryuu parece recordar algo. — Mañana es nuestro gran día Hell, debemos prepararnos.
Y el Chara le responde con una sonrisa maliciosa como todo un demonio.
Es un nuevo día y en la residencia Tsukiyomi se estaban preparando para la despedida de los adultos famosos Amu e Ikuto, quienes debían seguir trabajando alrededor del mundo.
Yusaku les había preparado anoche algunos bocadillos caseros para que coman durante su viaje. Shia les lleno una hoja con las diferencia de horarios entre Japón y los lugares que estarían paseando como un recordatorio a qué hora deben llamar. Y Yoru se ha pasado la noche haciendo tantos dibujos como para inaugurar un museo de recuerdo.
—Bueno, no olviden lo que deben hacer en un caso de emergencia ahora que Yoru está con ustedes. — Dijo Amu con el niño en brazos por última vez. Quiere recordarlo bien ya que no lo llevaría más a su trabajo para que se pueda adaptar a sus pares y hacer amigos.
—Tomar a Yoru y salir por la ventana de Trisha porque ahí está el árbol y la cuerda conectada a ella... después de apretar el botón de la alarma y luego llamamos a Emergencias. — Recita Shia como si estuviese presente en un examen oral.
—Y dejamos a Yusaku a su suerte. — Dijo Misha burlonamente y se gana un golpe en la nuca por cortesía de su primo. — ¡Hey!
—Por hocicona. — Dijo despreocupado y sube una maleta al auto.
—Sean buenos con su primo mientras está de visita. — Les recuerda Amu casi en un regaño.
—¿Y cuándo dura la visita? — Pregunta Trisha mosqueada.
No le gustaba que su primo se quede en la casa porque creía tener el mando por ser el único hombre, a pesar que las trillizas son mayores por cuatro meses. La tía Utau les explicó años atrás que es su forma de cuidarlas porque es hijo único y le preocupa mucho sus primos.
—El tiempo que yo quiera. — Se lo refriega Yusaku en la cara solo para molestar.
—Calmen. — Les advierte Shia al ver a sus hermanas dispuestas a cometer homicidio.
—El auto ya esta lista. — Dijo Ikuto al momento que cerraba el maletero. — Si nos vamos ahora, tendremos diez minutos extra para tomar el vuelo con más calma.
—Está bien. — Le dijo su esposa y besa a Yoru en la mejilla para dejarlo luego en el suelo. — Has caso a lo que dicen tus hermanas y Yusaku, come toda la verdura y sé bueno.
—Lo prometo. — Dijo alegre y con entusiasmo.
—Y ustedes tres, recuerden que ahora tiene la responsabilidad de cuidar y educar a su hermano menor. — Dijo a las trillizas con aquel porte y voz que sólo sabe producir una madre. — Cuídenlo muy bien.
—Lo prometemos. — Dijeron las tres a coro.
—Coman sus verduras, no se desvelen hasta tarde y nada de chicos con granos, hormonal descontroladas y tóxicos dentro de mí casa sin que yo los conozca primero... o me dejen cortarle su mano. — Dijo despreocupado y levantando una mano en señal de despedida.
—También te queremos. — Dijeron las trillizas tratando de no reírse.
Luego de besos y abrazos (Ikuto manteniendo su estilo), los adultos se fueron y los adolescentes quedaron a cargo.
—Vayan a clases o se les hará tarde. — Les dijo Yusaku mientras toca al pequeño Yoru de los cabello. — Yo voy a dejar a este bribón.
—Gracias Yusaku. — Agradece Shia sinceramente.
A pesar de andar en sus patines, Misha iba al mismo ritmo que sus hermanas. De pronto les llega un aviso del celular: Little Bird, una escritora anónima y muy reconocida en el país ha actualizado un nuevo capítulo de su novela.
—Ya me estaba preocupando de que no actualizará. — Dijo Trisha apretando el botón para descargarlo. Va a ser relajante leerlo después de todo el show que nos pasó ayer.
—¿Por qué te quejas si Sakuya te tuvo en sus brazos? — Se burla Misha maliciosamente, consiguiendo que su hermana se ruborice.
—¡Calla! — Le grita entre enojada y apenada.
—No peleen. — Pide Shia haciendo un esfuerzo por no reírse ante la broma pesada de Misha.
Al llegar a la escuela, Shia toma otro rumbo en vez de ir al salón con Misha, alegando que tiene un asunto que atender. Shia termina en la azotea, encontrando a su amiga Kagome comiendo helado y viendo su celular al mismo tiempo.
—Buenos días Kagome. — Saluda alegremente y llamando la atención de su amiga.
—Buenos días Shia. — Kagome le devuelve el saludo y la sonrisa. — Hoy tus padres se fueron, ¿No?
—Hace una media hora. — Se sienta a su lado y le muestra su propio teléfono. — Felicidades por la noticia de tus novelas ahora publicadas en libros... Little Bird.
Kagome vuelve a sonreír y da las gracias. Así es, la famosa escritora que mantiene su identidad como un misterio es nada menos que la amiga de Shia, Kagome.
La puerta de la azotea se vuelve a abrir. Es Miku. Se recogió todo el pelo en un tomate, excepto lo necesario para elaborar sus conocibles pequeñas y finas trenzas que le rozaban los hombros. Como siempre, su uniforme bien planchado y todo en su lugar.
—Muchas felicidades Kagome por otro éxito. — Y agrega un abrazo, teniendo cuidado de no ensuciarse con el helado.
—Gracias Miku... y felicidades a ti también por clasificar en las nacionales de danza japonesa.
Es verdad. Con todo lo que paso ayer, Shia se olvidó de ello.
—Felicidades Miku... vaya, tengo amigas tan talentosas... siento envidia.
Miku suelta una risita baja. — Bueno, gracias Shia... ¡Oh! Quería enseñarles algo. — Saca su celular del bolsillo y les muestra un anuncio reciente. — Se ha lanzado hace cuatro días un nuevo cantante rock. Es sólo un año mayor que yo y es mundialmente famoso.
Cuando Shia ve la foto del cantante, sus ojos se amplían de sorpresa y casi le sigue la mandíbula.
Ella lo conoció ayer.
Trisha se esforzaba mucho, pero no dejaba de pensar en lo extraño que es la ausencia de Giniro. Y solo faltaban cinco minutos para el inicio de clases. Él acostumbraba llegar temprano para dormir hasta el último segundo. Perro vago.
—Y ya comienzan las audiciones para la obra de Romeo y Julieta. — Koiko le anda comunicando las últimas noticias sobre su club de teatro. — Desgraciadamente, la vestimenta es de mala calidad que me dan ganas de llorar. Apuesto a que se haran jirones seis veces durante los ensayos y antes de la obra.
—Koiko. — Trisha la interrumpe al recordar algo relacionado con su amiga. — Tus padres trabajan para Easter. ¿Saben lo que hacen ahí o te cuentan cosas que pasan ahí?
—¿Estás de broma? — Apoya las manos en las caderas. — Sabes que con suerte recuerdan que tienen una hija... o una cama en donde dormir. Sólo sé que se dedican a buscar talentos.
—Lo siento. — Se disculpa sinceramente por su descuido.
La vida de Koiko no es fácil. Claro, tiene una vida cómoda, nada le falta y tiene grandes expectativas de su sueño como actriz. Pero tiene problemas con sus padres. Ellos están tan metidos en el trabajo que nunca están en casa ni le prestan atención... ¡Ni siquiera son capaces de responderle un maldito mensaje!
—Nah, no importa.
—Koiko. — Sakura se acerca al grupo con su sonrisa de siempre. — El profesor Fujitaka te anda buscando.
—Okay... — Le da un rápido contacto visual a Trisha. — hay te sigo contando. — Y se fue corriendo en busca del maestro.
—¿Sabes de qué quiere hablar el profesor con Koiko? — Pregunta la pelirrosa curiosa.
—Oh, lo que dije fue mentira. — Le responde Sakura sin perturbar la compostura.
—¿Mentira? — Se sorprende y pestañea varias veces. — ¿Por qué hiciste eso?
—Para mostrarte algo que me pasó ayer. — De los bolsillos de su mochila saca nada menos que dos huevos Charas.
—¡Wow Sakura! — Exclama emocionada de ver los preciosos huevos. — Ya tienes tus Charas, que emoción.
—Mis padres están flipando.
—¡Sakura! — Koiko regresa y no está para nada contenta con su amiga. — ¡Malvada, no me ha llamado!
—¿De verdad? Lo siento, creo que oí mal.
—¡Yo soy la experta de actuación aquí y lo haces fatal!
—Tranquilizate, sólo fue una pequeña broma.
Todo el salón, incluyendo a las tres amigas, les llega un anunció en sus celulares sobre el mundo de la noticia. Easter está anunciando a su nueva estrella que se volvió una celebridad en tiempo record.
Trisha abre la boca del shock. ¡Ella lo conoce!
—¡¿Qué es esta mierda?! — Grita Misha a los cuatro vientos y con los ojos clavados en el celular.
—¡Tsukiyomi! — Le grita el profesor disgustado por su osadía de gritar palabrotas.
—Lo siento. — Se disculpa ocultando el aparato para que no le aumenten los regaños con las dos manos y trata de seguir tranquila a pesar de las miradas de los curiosos.
Yun, como siempre, anda dormida en clases (siempre se duerme en las clases... varias clases). Acostumbra sentarse atrás para que no la regañen. Ni el grito de Misha la despertó. Risa anda viendo su propio celular con ojos brillosos. Esta observando la misma noticia que Misha, pero lo recibía más alegre.
—Ya quiero verlo en vivo. — Susurra emocionada ante la idea de usar los contactos de su padre para conseguir pases VIP y acceso al camerino.
—Cállate Risa, tienes prohibido escucharlo o acercarte a él. — Le reta Misha en voz baja para no volver a ser regañada.
Risa abre la boca sorprendida de que Misha le hable así. Pocas veces lo hace y eso significa problemas.
Misha vuelve a ponerse recta antes de darle oportunidad a su consentida y materialista amiga de debatir lo que debe hacer o no. Consigue un contacto visual con Kazune y ambos mueven la cabeza en afirmación.
Hay que hacer una reunión no organizada y hablarlo.
—Ryuu Jinguji, el nuevo cantante exitoso, es el que le dio una paliza a Trisha para nada justa. — Dijo Kazune de mal humor.
—Vaya, gracias. — Dijo Trisha mosqueada.
—Ahora sabes lo que tengo que aguantar. — Murmura Misha en un gruñido.
—¡Hey! Dije "nada justa" para hacerle ver que es más fuerte que el tramposo barato.
Planetarium está presente en una reunión de emergencia para discutir el aviso de Ryuu como cantante y sé que cambiaba de domicilio a su ciudad. Easter debe tener planes para él y su Chara para encontrar el Embrión.
Por lo menos pensar en eso distraía la mente de Trisha sobre la ausencia de Giniro. ¿Acaso le pegó muy fuerte? Bueno, eso le pasó por secuestrador de niños y pervertido.
—¿Qué se supone que debemos hacer al respecto, Sol? — Pregunta Koshi subiéndose los lentes.
—No tenemos mucha información de sus habilidades y cómo le dará a Easter huevos. Creo que debemos espiarlo en un concierto.
—¿Espiarlo? — Pregunta Shia sin creérselo aún.
—¡Me gusta como piensas!— Exclama Misha contenta con esa cabeza de líder.
—Por algo eres el jefe. — Le sigue Kazune abrazando a Sakuya por los hombros con un brazo.
—Me aseguraré de conseguir las entradas entonces. — Finaliza Sakuya con una sonrisa algo penosa por los elogios de sus amigos.
Trisha aprovecha esta oportunidad para hablar ahora con respecto a su amiga. — Sakura ha conseguido sus Charas y pensé si la podemos incluir.
—¡¿Sakura lo ha conseguido al fin?! — Exclama Misha extrañamente preocupada, pero también ansiosa.
—Tiene dos. — Continúa sin notar el tono raro en su hermana mayor.
—¡Mas miembros, que genial! — Exclama Kazune emocionado ante la idea de que la familia crezca.
—Creo que discutiremos el ingreso de Fujisaki en la siguiente reunión. — Dijo Sakuya, dando la junta por finalizada.
Trisha camina de vuelta a casa con sus Charas y sin la compañía de sus hermanas por tener que asistir a sus clubes. Ya le está dando hambre y no para de rogar que Yusaku tenga la cena lista. Puede que haya actitudes que no le agradan, pero ni su papá le puede quitar el buen cocinero que es.
—Trisha-chan. — Dijo Stela flotando frente a su cara para llamar su atención. — Giniro no ha venido a la escuela hoy. ¿Crees que trame algo?
Tanto que se esforzó para no seguir pensando en él y su Chara se lo tiene que arruinar. Es peor que Koiko arruinándole los finales de las películas o series que no ha visto aún.
—No sé y no me interesa.
—Pero Trisha, ¡Es el enemigo! — Exclama Bunny con cara de espantando y sus orejas se doblaban.
—¡Por eso mismo no quiero pensar en él! — Le grita enrabiada y sin pensar que la gente piense que es una rara al hablar sola. — ¡No me interesa lo que esté haciendo el estúpido del Inu-hentai! ¡Si está muerto, mejor para mí!
—No deben molestar. — Dijo Sora regañando a sus compañeras y Trisha da las gracias de tener por lo menos a una Chara con sentido común. — ¿No ven que Trisha-chan tiene problemas del corazón?
Trisha abre la boca incrédula. ¡Ella no tiene ningún problema del corazón! Lo único que quiere es que el estúpido perro callejero deje de estar en su cabeza, aun cuando ni siquiera está presente. ¿Qué debe importarle a ella lo que haga o no? Es un vago, pervertido, malvado, secuestrador de hermanitos, no respeta el espacio personal y es un violador. El mundo está mejor sin él.
—¿Crees que este bien? — Trisha se sobresalta al oír una voz desconocida cerca de ella. Nota a dos mujeres que lucían preocupadas. — Ya se veía herido después de todo... aun cuando se veía tan calmado.
—Él mismo nos pidió que nos fuéramos. — Dijo su amiga mirando constantemente atrás con miedo de que algo se le aparezca de la nada. — Es muy guapo, aunque me dio un poco de miedo al verlo tan enojado.
—Como un animal.
La pelirrosa las contempla alejarse y hablar al mismo tiempo que analizaba toda la conversación. ¿Miedo? ¿Enojado como un animal? ¿Acaso...?
Le agrade o no, si está herido no podía dejarlo a su suerte o sería peor que Easter. Ignorando los gritos de sus Charas de estar tomando el camino equivocado a casa, camina con los ojos en todas partes para encontrar a algún herido.
Se detiene en la entrada de algún callejón al reconocer el cuerpo de un adolescente tendido en el suelo y herido, usando las mismas ropas que ayer.
—¡Es Giniro! — Gritaron las tres Charas.
Trisha no dice nada mientras corre a socorrerlo, temiendo probar que en verdad le preocupaba si le sale un tono extraño en la voz. Se coloca de rodillas, notando la ropa demasiado sucia con el polvo y sangre y que tenía algunos cortes en la piel visible y más sangre, incluyendo en el hinchado labio inferior. ¿Pero en qué mierda de estupidez se ha metido?
—Giniro. — Gemía Suke en lloriqueos por su amigo como un perrito bajo la lluvia.
—Está severamente herido. — Dijo Sora mientras Stela consolaba al Chara y Bunny salta sobre la cabeza del adolescente con la esperanza de que despierte como lo consigue con Trisha en las mañanas.
Con cuidado, Trisha trata de dejarlo tendido de espaldas lo más cómodo posible en el cemento, incluso usa su bolso de la escuela como un cojín, y apoya las dos manos sobre las mejillas de Giniro para llamar su atención con leves caricias con la ayuda de los dedos gordos. Al fin consigue que Giniro despierte y Trisha se siente tan aliviada que no puede evitar sonreír. La primera sonrisa sincera que le dá al chico perro sin nada de burlas o insultos entre medio.
—¿No paras de meterte en problemas?
—Es un don. — Le responde tratando de levantarse, pero el dolor es tanto que solo consigue estar sentado gracias a que se apoya de espaldas en la pared más cercana. — ¿Qué haces aquí?
—Creo que eso es lo de menos. Debo llevarte a un hospital o las heridas se te infectarán y tendrás de bono una fiebre de los mil demonios.
—No. — Giniro pone resistencia. — Nada de hospitales.
—¿Cómo que nada de hospitales? ¡Estás gravemente herido por jugar al chico malo! Y todo para quedar bien frente a unas chicas lindas.
—No quiero que ellos me encuentren.
¿Ellos? ¿Se está refiriendo a Easter? ¿Acaso fueron ellos quienes lo golpearon? No. No son momentos para estarse haciendo preguntas. Aunque sabe que se arrepentirá a la primera burla, debe llevar al idiota a que lo curen. Y piensa de inmediato en el tío Tadase, es cercano a la familia, un doctor y de seguro lo recibirá en secreto.
—Tengo un tío que es doctor. Ahora mismo debe estar en casa y no tendrá ningún problema en recibirnos y ayudarte.
Giniro continúa inseguro, pero por faltas de fuerzas, Trisha gana este round y con mucho trabajo en equipo entre dos adolescentes y cuatro Charas, parten rumbo a su destino.
Trisha le anda dando un vistazo cada dos minutos, o menos, para asegurarse que siga despierto y al ritmo de ella. Las heridas lucen más preocupantes en este ángulo y de nuevo le pica la curiosidad sobre su don de meterse en problemas.
—Entonces... los matones que te hicieron esto son muy fuertes, ¿Eh? Espero que al menos hayas conseguido el número de alguna de esas mujeres o te golpearon de gusto.
—Te equivocas. — Giniro habla bajo por el agotamiento de incluso respirar, pero como están codo a codo, con un brazo sobre los hombros de Trisha, ella lo puede escuchar sin problemas. — Esos idiotas ni siquiera deben llamarse matones, los derroté con sólo un puñetazo y luego salieron llorando como niñas.
—No mientras. — Se queja Trisha en un bufido. — Si fuera cierto, no tendrías ningún raspón.
—Por eso te digo que te equivocas. — Le dijo más insistente y molesto. Tal vez es el orgullo masculino. — Ellos no me hicieron esto, yo ya estaba herido cuando me metí a pelear.
—¡Fueron esos idiotas de Easter! — Se queja Suke impotente. — ¡Ellos fueron crueles con Giniro!
—Suke. — Giniro le reprende como un padre.
—¿Easter te hizo esto? — Pregunta Bunny triste.
—¡Que malvados! — Se queja Stella.
—¿Te pegaron porque te ganamos ayer? — Pregunta Sora, llamando la atención de Trisha.
—¿Giniro? — Murmura la chica.
Giniro esta pensativo, casi inseguro de si debía confesarse o no. — Si me pegan a mí, dejan a Yumi en paz.
—¿Yumi? ¿Por qué le pegarían a Yumi? — No le cae bien la bruja con actitud odiosa, pero no tanto como para desearle eso.
—Yumi es propiedad de Easter por un mal negocio de su padre.
—Si Giniro les entrega el Embrión, Easter liberará a Yumi y a Giniro. Giniro quiere proteger a Yumi. — Dijo Suke con su carita triste y aferrándose al chico como brindándole apoyo y cariño.
Algo raro se le atora a Trisha en la garganta, dificultándole soltar lo que le taladraba en la cabeza.
—¿Tú la amas? — Pregunta al fin.
Giniro no le responde de inmediato, como si quisiera brindar suspenso o tal vez nunca pensó en ello hasta que alguien se lo pregunto. El silencio es una agonía para Trisha y lo odiaba porque no es asunto suyo y ni siquiera le interesaba él y su vida, y ahí estaba, preguntando como una chica enamorada de las ridículas series que ve.
—Haré lo que sea por ella. — Dijo Giniro, dándole vuelta a la pregunta con una respuesta ambigua. — Yumi es todo para mí después de todo.
