Disclamer: Los personajes de Tinkerbell que aparecen en las películas, libros no son de mi propiedad, pertenecen a Disney.

Ella.

Capítulo 12: Colores.


[Periwinkle]

Jamás pensé que llegaría a pasar algo así, no creo que nadie en la tierra pudiera hacer algo tan terrible como para merecer el dolor que sufrí, su muerte me destrozó de tal forma que ya no volví a ser la misma desde entonces. Nada ni nadie podría levantarme aunque fuera un poco los ánimos, y es que fue entonces cuando me di cuenta que mi vida había perdido todo el sentido que tenía. Me había quedado sin sus labios, sin su voz, sin sus caricias... sin ella. Sólo con pensarlo rompía a llorar.

Slush no se separó de mi lado ni un sólo momento, él fue el quién vivió esa tragedia de cerca y no le envidiaba por ello.


[Slush | dos días atrás]

Maldeciría ese viernes el resto de mi vida, llamé a Tink para informar de lo ocurrido, sin darle muchos detalles para que no se volviera loca y cogió el vuelo ese día mismo, pese a tener que desaprovechar el que ya tenía para el día siguiente. Me dolió tener que explicar la situación a Dewey y Milori. Los médicos dijeron que necesitaría un trasplante de corazón de inmediato pero, no había ninguno compatible con su grupo sanguíneo para las cuarenta-y-ocho horas que le restaban de vida.

Me desgarraba pensando que en un par de días Peri podría desaparecer de nuestras vidas sin siquiera despedirse, haría cualquier cosa para que no ocurriera, no quería perderla con tan solo veintitrés años.

Busqué por Internet todos los hospitales que habían cerca para llamarlos en busca de un corazón que pudiera reemplazar el de Peri, pero todos ya estaban en contacto con nuestro hospital para comunicarse con nosotros en caso de tener uno compatible. No podía creer que con la de gente que hay, nadie hubiera muerto joven recientemente.

Cuando llegó Tink con su amiga Vidia no supe como darle las malas noticias, ella menos que nadie podría soportar su muerte y nuestra única esperanza residía en que llamaran anunciando que habían encontrado un donante.

"¿Cómo está Peri? ¿Se ha despertado ya?" la abracé, primero por que necesitaba a alguien que me ayudara a llevar la situación y segundo por que no sabía qué decirle "Contéstame..." estaba por echarme a llorar por lo impotente que me sentía.

·No... Peri... necesita un trasplante de corazón...·

"¿Qué?" su expresión rompería el alma de cualquiera "¿Cómo que...? ¿Cuándo la operan? ¿Qué... probabilidades hay de que salga mal?" no fui capaz de guardar mis lágrimas.

·Verás... debido a... lo joven que es y el grupo sanguíneo que tiene... no hay ningún donante· cerré los ojos para no chocarme contra la realidad.

"¿¡Qué!? ¡Estás de coña ¿no?!" me quedé en silencio sin valor para abrir la boca "¡Slush! ¿Cómo que no hay donantes? Es imposible" mi cara valía más que mil palabras, no había nada que pudiera hacer ya.

"Lo siento Tink... pero seguro que saldrá algún donante, estoy segura" el optimismo de Vidia era inútil en una situación como aquella.

"¡No me vengas con mierdas! ¿¡Cuanto tiempo nos queda!?" casi había pasado un día desde que salimos de la pista de patinaje y todo seguía igual, con cada minuto mi esperanza caía en picado.

·Poco más... de un día...· no pude soportarlo más, me senté en la escalera de la entrada y sumergí mi cabeza entre mis piernas.

"¡SLUSH! No puedes hablar en serio, ¿dónde está Peri? ¡SLUSH~!" tras un doloroso suspiro me digné a mirarla, viendo como surgían sus primeras lágrimas.

·¿Sí...?· Tink se rompió en aquél momento, no quería ni imaginarme el dolor que debió sentir en aquél momento.

"Peri... no va a morir... No va a morir ¿me oyes? ¡No se lo permitiré!" dijo entrando al hospital todo decidía.

·¡E-espera!· me ignoró y una vez dentro se puso a gritarle a la recepcionista, sin darse cuenta de que allí no hablaban español ·¡Tink basta! ¡No te entienden!· estaba muy alterada, tenía la cara roja de ira y sus lágrimas no dejaban de correr.

"¡Peri no puede morir! ¡NO PUEDE!" la abracé sin lograr tranquilizarla, intentando consolarla como hacía con Peri.

·Todo saldrá bien, ya lo verás. En unos días estarás comiendo donuts con ella de nuevo...· ni yo me creía esas palabras, me dolió recordar sin querer la última vez que los comimos dulces juntos.

"Tenemos que hacer algo..." me empujó de repente con fuerza y me penetró con la mirada "Tenemos que salvar a Peri" su ímpetu no serviría de nada, poca cosa podíamos hacer a esas alturas.

·Ya contacté con todos los hospitales de la zona pero es inútil, todos están registrados en la red de donantes. Si hubiera alguno ya lo sabríamos·

"¿Pero cómo puede ser que no haya ninguno? Es que la gente no se muere ¿o qué?"

·No con veinte años...·

"Pues matamos a alguien" con la cara que puso la vi totalmente capaz.

·¿No lo dirás en serio...?·

"Pasar unos años en la cárcel a cambio de su vida, ¿tú no lo harías?"

·¿Matar a un inocente por ella...? No. Mira... no podemos hacer nada más Tink, no tenemos más remedio que esperar· fue entonces cuando Vidia se incorporó en la conversación.

"Oye ¿y no hacen corazones artificiales? Escuché que consiguieron hacer un riñón artificial, como tenéis dinero..." fue algo descabellado pero era una idea mejor que la de Tink. No tenía ni idea de si algo tan relativamente complejo como un corazón podía ser artificialmente creado, pero tampoco lo había mirado.

·Vamos· nos fuimos a la sala de espera donde había Internet y nos pusimos a buscar sobre el tema.

Vidia tenía razón, ya habían algunos hospitales en los que se hacían órganos artificiales para trasplantes, pero no habían corazones. El tiempo pasaba y seguíamos sin recibir la llamada.

Al cabo de un par de horas, me puse a buscar en foros de medicina alemanes y encontré a un chico que dejó su número de teléfono para casos como el nuestro. No especificaba nada más, por lo que no tenía mucha esperanza.

Cuando hablé con él me quedé a cuadros, al parecer, en una universidad prestigiosa cerca de allí, tenían un arsenal de corazones artificiales ilegales listos para trasplante por medio millón de euros, y la tasa de supervivencia era de un sesenta por ciento. Por desgracia nos emocionamos demasiado rápido por que se requería más tiempo del que disponíamos para preparar la operación y no se podía llevar a cabo.

Me cabreé conmigo mismo por no haber llamado antes. Una simple llamada podría haber salvado la vida de Peri, fue tan absurdo que me entraron ganas de pegarme un tiro.

A unas seis horas del trágico final, sin haber dormido en dos días y perdiéndome de nuevo en Internet en busca de un milagro, aparecieron las chicas con algo de comida.

"¿Qué tal?" estábamos hechos polvo, los padres de Peri y de Tink estaban en camino y no quería tener que recibirlos con malas noticias.

·Nada... y aunque encontrara algo no nos daría tiempo. Lo único que podemos hacer es esperar·

"¡Joder! No podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos que hacer algo antes de que sea demasiado tarde" la falta de sueño, los nervios y la presión del momento nos estaba destrozando a todos, después de que terminara todo quería tirarme en la cama y quedarme dormido una semana entera.

·Lo siento pero es lo que hay, no podemos hacer nada...·

"¡Serás inútil! Claro que aún podemos hacer algo, no está todo perdido, aún hay una posibilidad" levanté una ceja intrigado.

"Tink no" olía a idea descabellada como la de matar a alguien, pero por escucharla no perdíamos nada.

·Se te ve muy confiada, ¿se te ha ocurrido algo?·

"Sé de donde sacar un corazón para ella pero necesito tu ayuda" tardé unos segundos en darme cuenta de a qué corazón se refería.

·¿De don...de? Espera ¿no estarás pensando en...?·

"¡Sí! Si me suicido luego tendrás tiempo para ponerme el corazón artificial" lo dijo como si no fuera gran cosa, como si su vida fuera un juego de niños de quita y pon.

"No dejes que lo haga, es muy arriesgado" Vidia estaba realmente preocupada por ella.

·Es una puta locura Tink, ¡olvídalo ahora mismo!· la veía tan capaz que no pude evitar alterarme.

"¿¡Y vas a dejar que muera!?"

·¡No! Pero no voy a permitir que mueras tú también·

"Pero si sale bien-"

·Un sesenta por ciento Tink, no puedes jugar con tu vida de esa forma, ¿te imaginas a Peri en un mundo en el que no estás tú? Por que yo no·

"Pero seguro que sale bien, lo presiento"

·Ni con un noventa-y-nueve por ciento dejaría que hicieras algo así. Y ahora no te separes de mí ni un momento, tú Vidia vigílala también, en un rato vendrán tus padres y lo último que quiero es tener que decirles que has muerto para salvar a Peri·

"Os odio" era una auténtica locura, yo tampoco quería que Peri muriera pero no sería capaz de morir para salvarla. En parte era la única opción que nos quedaba pero no podría soportar que saliera mal, incluso podría haber algún problema y que las dos terminaran dos metros bajo el suelo, no lo podía permitir.

·Yo soy el primero que quiere que viva pero esa no es una solución·

"¿Y entonces qué hacemos? ¿eh? Venga, dímelo"

·¡Esperar joder! ¡No podemos hacer más!·

"¿¡Y dejar que-!?"

"¿¡Podéis dejar de discutir de una vez!? Si no hay más soluciones Peri morirá y punto, aceptadlo de una vez" menuda bofetada se llevó Vidia, tenía razón pero no podía ser tan directa con Tink "Pues dale, suicídate, ¡venga! te crees muy valiente ¿no?"

"¡Pues sí! Y aho-"

·¡Calmaros! Por dios... así no vamos a solucionar nada·

"Qué os den" Tink intentó largarse pero no se lo permití "¡Suéltame!" una parte de mí quería soltarla para que se fuera pero no podía hacerlo.

·No quiero que hagas una estu-· me dio una patada en los huevos que me dejó en el suelo y me dolió una media hora ·Ve a por ella...· Vidia la siguió y las perdí de vista por ese pasillo.

Esa fue la última vez que la vi con vida, corriendo desesperadamente hacia su muerte. Vidia fue incapaz de detenerla. Un cristal roto de un triste baño fue el encargado de bañar el suelo de rojo. No quise ni imaginarme la escena, iba a quedarse grabada en la mente de su amiga para siempre.

Llamaron a los veinte minutos diciendo que iban a empezar con la operación y por poco destrozo el móvil al lanzarlo al suelo. Por una parte estaba inmensamente feliz de que Peri pudiera vivir pero por otro lado tenía miedo de que Tink no pudiera volver a verla nunca más.

Empezamos a prepararlo todo para el trasplante de Tink e hicimos todo lo que nos pidieron al pié de la letra. Milori llegó en el mejor momento para dar su consentimiento en persona y, como ya no podíamos volver atrás, seguimos con ese descabellado plan.

La operación de Peri fue todo un éxito y era de esperar, Peri sería incapaz de rechazar el corazón de su hermana. Por otro lado, la operación de Tink duró más de lo que se esperaba. Como no nos dejaban estar en el hospital de la universidad por razones de seguridad, nos iban informando por teléfono.

Poco después de que nos informaran de que Peri ya estaba estable y podíamos ir a verla, nos llamaron diciendo que Tink había fallecido.

Fue tan injusto que salí del hospital para encerrarme en el coche y gritar a pleno pulmón. No paré hasta que me dolieron las cuerdas vocales, me sentí responsable por su muerte y estaba seguro de que Peri me odiaría por ello.

Cuando volví a la habitación destrozado, viendo las tristes caras de todos y escuchando a Vidia llorando en el baño, Milori me dio el móvil de Peri para enseñarme el último mensaje que le dejó Tink. Fue imposible no llorar al leerlo.

Aún faltaban horas para que Peri despertara por lo que me senté en el sillón que había y pensé en cómo serían los días a partir de entonces con los ojos cerrados. Quedé dormido por agotamiento, con los ojos encharcados recordando los agradables momentos que pasamos con Tink.


[Periwinkle]

Ni psicólogos, ni mi familia, ni Slush fueron capaces de sacarme de ese oscuro agujero de dolor. Me pasé casi un mes en el hospital sin hablar, lloré tanto que mis ojos se volvieron rojos de por sí. Tenía una pinta horrible, no es necesario decir que después de eso no volvería a patinar nunca más, que pisar Barcelona se me haría imposible, escuchar la oreja de van gogh me mataría y que ver una foto, un vídeo o cualquier tontería relacionada con Tink iba a hacerme pedazos. Ni siquiera fui a su funeral por lo doloroso que sería.

No celebré mi cumpleaños, ni siquiera sabía que lo era hasta que vi el mensaje de mis padres al cual no respondí.

Tras un par de eternos e infernales meses, sin ganas de vivir ni de hacer nada, Slush me preguntó.

"¿Qué quieres hacer a partir de ahora?" la respuesta era muy clara, quería envenenarme para detener el tsunami de lágrimas que impactaba contra mí cada mañana al sentirme más sola que nadie, pero Tink no querría que echara a perder su vida, quería que fuera feliz por las dos pero, si me viera ahora mismo, me echaría una bronca sin precedentes, me sacudiría y me diría que viviera lo mejor que pudiera.

Pero nada, ni el brutal apoyo de mis fans que me dieron al enterarse de la noticia, ni la consideración que tuvieron los medios al poner a Tink en un pedestal al hacerse viral nuestra historia, que dio la vuelta al mundo bajo el título de Su hermana perdida le regala la vida tras veinte años separadas, ni siquiera Qana, que contactó conmigo para saber cómo estaba me animó un poco. Lo único que sentía era un odio abrasador hacia todos los que decían su nombre sin conocerla y dolor, un deprimente dolor que iba quitando los colores a mi vida uno a uno.

Cuando me dieron el alta, fuimos a un hotel no muy lejos del hospital por que no tenía ganas de coger un avión para ir a ninguna parte.

Quería estar sola el resto de mi vida, consumiéndome entre la oscuridad de esos grises días pero Slush no me lo permitía. Hacía lo imposible para hacer que cada día fuera algo especial, pero era inútil. Me sentía mal por él por que se esforzaba mucho por mí y yo a penas le daba las gracias.

Tras un par de meses encontré dos billetes de avión para ir a Madrid encima de la mesa.

·¿Slush? ¿Qué es esto?· dije sin ganas ni espíritu.

"Vamos a ir a casa de tus padres, allí estarás mejor" cierto era que me estaba empezando a hartar de estar en el mismo hotel día tras día, pero no tenía ganas de ver a mis padres.

·Me niego· fui a romper los billetes pero estaban plastificados.

"Estoy harto de verte así todos los días, quiero volver a verte sonreír aunque sea una vez más... No puedes quedarte aquí para siempre..."

·Sí que puedo...· cogió un billete tras dudarlo un momento y se acercó.

"Entonces creo que iré yo solo..." me abrazó echándose a llorar y se fue hacia su habitación. Me estiré en el sofá sin ganas de moverme, escuchando como hacía las maletas para irse.

Cuando terminó se acercó para darme un beso en la frente y decirme adiós.

"Llámame si necesitas cualquier cosa" se fue sin que pudiera decir nada y me quedé llorando sola en ese sofá.

Sentí que lo había perdido todo, los días pasaron lentamente sin nada que hacer y mis solitarios paseos por esa ciudad se hacían cada vez más largos, hasta llegar a la oscuridad de la noche. Después de un par de semanas, sucumbí al alcohol y poco a poco, a los porros y a la marihuana. Eran lo único que me hacían la vida más llevadera aunque me destrozara el cuerpo y la mente.

Cada vez necesitaba ir más lejos, pastillas, cocaína, y drogas de todo tipo.

Dejé que hicieran con mi vida lo que quisieran, dejé que se enrollaran conmigo, que me follaran y se olvidaran de mí al día siguiente. Me convertí en una muñeca de trapo sucia y maltratada por la sociedad. Hice lo imposible para no volver a pensar más en Tink, no podía soportarlo.

No sé cuanto tiempo pasó desde que se fue Slush, perdí toda consciencia del tiempo cuando empecé con las inyecciones.

Uno de mis días en los que iba drogada y borracha perdida, un tío me llevó a su coche y terminamos en un hotel. Quise enrollarme con él pero por extraño que parezca, se negó.

Fue a la mañana siguiente cuando me di cuenta de que ese tío era Slush.

·¿Qué... haces aquí?· dije avergonzada por haberme visto en ese estado tan deplorable.

"Tus padres están muy preocupados por ti"

·Pues diles que estoy bien y vete·

"Ya..." me cogió el brazo y subió la manga viendo las marcas de pinchazos que tenía "¿Y a eso le llamas estar bien? ¿Para eso Tink perdió la vida?" eso fue como una patada en mi corazón, yo que me había dispuesto a olvidar su nombre y aparece él diciendo esas cosas.

·¡Cállate! ¡Déjame en paz!·

"No. Ya has visto lo que pasa cuando lo hago, vas a venir conmigo y punto"

·Me nieg-·

"¡Te obligo! No permitiré que eches tu vida a perder de esa manera, eras una persona maravillosa Peri... te quería mucho pero ahora... ahora a penas te reconozco..."

·¿Y de quién crees que es la culpa? ¿¡Porqué dejaste que se suicidara!?· mis lágrimas empezaron a correr de nuevo, al igual que tiempo atrás.

"Por que no quería perderte..." me abrazó fuertemente sin dejar que me moviera "No te soltaré hasta que me digas que vendrás conmigo"

·No quiero...·

"Venga Peri..."

·No quiero sufrir más...·

"Entonces te ayudaré a superarlo, podemos hacerlo juntos"

·No...·

"Vamos... Hazlo por ella, por los días que pasasteis juntas, por el amor que te dio... hazlo para que vuelvas a ser feliz, por favor..." relajé mi cuerpo y apoyé mi cabeza en su pecho al recordar lo mucho que llegué a quererla.

·Quiero... donuts...·

"Está bien... vamos..." me puso la chaqueta por mí, era un nublado día de Octubre especialmente frío que se vio interrumpido por la calidez de Slush.

Fuimos a una cafetería y comimos unos donuts con un café con leche que no me merecía, no podía mirarle a la cara por que sentía que le había fallado de todas las formas posibles. El silencio se vio interrumpido por sus duras palabras.

"Vamos a volver a casa, y no me refiero a la de tus padres" no estaba ni de lejos preparada para volver a Barcelona, entrar en ese piso iba a derribarme en un instante, no lo veía claro.

·No creo que pueda...· se levantó sin dejar su asiento para acercarse a mí y levantarme la cara con su mano.

"Mírame... claro que puedes ¿me oyes? Vamos a ir allí y viviremos como antes, crearemos nuevos recuerdos juntos, los dos, y seremos felices, ¿qué dices?" pasé por alto el hecho de que me estuviera pidiendo que me fuera a vivir con él como si fuéramos una pareja y me quedé pensando en los buenos recuerdos que tenía de Barcelona.

·V-vale...· sonrió y me dio un beso en la nariz que me hizo sonrojar un poco ·¿Cuando nos vamos?·

"Cuando estés lista, si quieres nos vamos ya. El hotel ya está pagado y esto también"

·Vale· terminé de comer y nos fuimos de allí. Le agarré del brazo como si fuera a escaparse y llegamos al aeropuerto con su coche de alquiler. Ni siquiera pasamos por el hotel para recoger mi ropa por que pensé que ya no me haría falta y así de paso haría un cambio de vestuario.

Esperando a que el avión saliera, me empezaron a entrar los nervios y con ellos, las ganas de consumir. Me había vuelto adicta a las drogas y temía que iba a costar acostumbrarme a vivir sin ellas.

·Slush... ¿me ayudarás a desintoxicarme?·

"Claro que sí, ¿qué necesitas?"

·Fumar...·

"Vamos" no sabía a donde me llevaba, el avión salía en unos veinte minutos y allí cerca no se podía fumar. Luego lo entendí cuando entramos en una farmacia que había por ahí. Me compró unos parches y unas pastillas para relajarme que nos recomendaron. Me sentí mucho mejor gracias a eso y logré volar tranquilamente.

Lloré recordando las veces que tuve que despedirme de ella en el aeropuerto de Barcelona cuando llegamos y pedimos un taxi para ir a casa.

·¿Porqué no alquilaste un coche como haces siempre?·

"Por que me voy a comprar uno" lo dijo con un tono de felicidad que me recordó al día que decidimos comprar ese piso para nosotras. Cuando llegamos y entramos, me hice pedazos al volver a ver esas paredes, ese suelo y esos muebles con los que pasamos la mayor parte del tiempo juntas. Nada había cambiado.

Me acerqué al comedor lentamente para ver el dibujo que pintamos en la pared y en la que dejamos la marca de nuestras manos hace ya poco más de un año.

Pensé que me costaría más volver a vivir en ese piso pero tenía una extraña sensación de calma muy agradable. Fuimos a comprar lo necesario después de eso, volviendo de nuevo a las tiendas donde solía ir con Tink, ahora un tanto cambiadas.

De vuelta a casa y ya más relajada, me armé de valor con la ayuda de Slush y llamé a mis padres para decirles que realmente, estaba bien. Se pusieron de lo más contentos y no pude evitar soltar alguna lágrima.

Le pedí a Slush que durmiera conmigo esa noche, y la siguiente, y la otra, con lo que se volvió una costumbre. Tras un par de semanas un poco mejor que antes, apareció alguien en casa, una chica, aparentemente mayor que yo pero no demasiado.

"Peri, te presento a Gliss" no sabía nada de ella, me pilló por sorpresa y no supe como reaccionar.

"Encantada" fue a darme dos besos pero me aparté de repente.

·¿Q-qu-…?· me quedé mirando a Slush para que me diera una explicación.

"Ella es... alguien que te podría ayudar a vivir mejor" mi cabeza se disparó pensando en lesbiana pero cerré los ojos instintivamente descartando esa idea.

·¿Es psicóloga?·

"¿Lo eres?" le preguntó remarcando que podría habérselo preguntado directamente a ella.

"Bueno, técnicamente no, aún no he terminado la carrera pero sé cuatro cosillas. Me fascinó tu caso y cuando me enteré de que estabas viviendo por aquí me las apañé para contactar con Slush hehe"

·¿Y qué quieres?· dije cortando el ambiente.

"Ayudarte. Creo que os iría bien que os echara una mano"

"Dice que le gustan los donuts"

·¿Y con eso me vas a convencer?·

"Dale una oportunidad"

·Hm... ¿eres...?· tenía que preguntárselo.

"¿Lesbiana? No, lo siento" me sorprendió que supiera lo que iba a preguntarle.

·¡N-no lo sientas!· un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando se rieron y sentí diversión después de mucho tiempo.

"¿Vamos a tomar algo así nos conocemos mejor?" me cogió de la mano y me quedé embobada mirando sus ojos claros.

·S-sí·

"¡Genial! ¡Vamos!" me tiró de la mano y nos fuimos tal cual, casi olvidándonos de coger los abrigos.

·A-aah·


[Slush]

Recé para que ellas dos se llevaran bien. Tenían bastante en común por lo que Gliss tenía que hacerlo fatal como para que fuera mal, pero aún así tenía mis dudas.

Supe que fue una gran idea cuando volvieron a casa después de casi cuatro horas y vi a Peri con una gran sonrisa en su cara.

"Slush, voy a tener una hija" me quedé sin saber qué decir unos segundos, se me acumularon demasiadas preguntas y terminé por juntarlas todas.

·¿Cómo?·

"Inseminación artificial, quiero ser mamá y quiero que sea una niña" reí nerviosamente mientras trataba de procesarlo.

·¿Lo has decidido ahora?·

"¡Sí! Gliss dice que es una idea genial para rehacer mi vida, y ahora que tengo tiempo y dinero, es perfecto" Gliss me guiñó el ojo como diciendo de nada.

·Así que vas a ser mamá eh... ¿ya sabes qué nombre le vas a poner?·

"Claro, el que Tink querría ponerla a su hija"

·Ah, ¿cuál era...? ¿Clara?· lo sabía, pero quería que me corrigiera.

"No burro, Laura, y va a tener unos ojos azules preciosos"

·Bueno, soñar es gratis...· y soñar fue lo que hizo. Los siguientes días se volvió más activa y empezó a mirarse el tema de ser madre más seriamente. Gliss fue apareciendo por casa de vez en cuando y poco a poco se fue llevando bien con sus amigas de la universidad.

De un día para otro dejó de querer dormir conmigo y volvimos a dormir en habitaciones separadas. Ese día sentí que de ahora en adelante iba a depender menos de mí y me alegré por ello.

Me hacía inmensamente feliz verla de buen humor de nuevo, Milori casi se cae de la silla cuando le invitamos a comer a casa para decirle que iba a ser abuelo, nos lo pasamos genial.

Tras dos meses buscando información y dándole vueltas al asunto, Peri se decidió ir al hospital para quedarse embarazada. Pude ver la tierna ilusión en sus ojos cuando esperábamos a que nos llamaran. Fue imposible que no me tomaran por un impotente, pero no me importó ya que, vivir la felicidad de Peri era lo único que me importaba.